domingo, diciembre 26, 2021

Ovidio / De "Ibis"



Ibis, vv. 110-125

Que te niegue la tierra sus frutos, el agua sus corrientes,
que el viento y la brisa te nieguen sus soplos.
Ni que el sol resplandezca, ni que Febe brille para ti,
y que los claros astros engañen tus ojos.
Que ni siquiera Vulcano te provea aire,
ni encuentres camino ni en tierra ni en mar.
Que seas desterrado, erres pobre
y vagues por fronteras extranjeras,
y que tu boca temblorosa ruegue por comida.
Ni que tu cuerpo ni tu mente estén libres de dolor,
Y que el día y la noche sean
más severos que el anterior.
Que siempre seas miserable
y que a nadie le importe tu miseria.
Que hombres y mujeres gocen de tus desgracias.
Que el odio ingrese en tus lágrimas,
y seas considerado digno
de ser quien ha sufrido mucho, para sufrir más.
Y que, -cosa rara- si tus fallos compadecen,
la fortuna despierte la envidia en tu cara.
Y que no te falte el motivo,
pero que la muerte se olvide de ti:
y que la vida deseada
obligada huya asesinada,
y que tu espíritu, después de tanto luchar,
se tarde en abandonar
tus miembros torcidos.

Publio Ovidio Nasón (Sulmona, Italia, 43 a. C. – Tomis, actual Constanza, Rumania, 17 d.C.), Opere. Volume Secondo. Tristia, Ibis, Ex Ponto, Halieuticon Liber, UTET, Turín, 1986
Traducción de Mario Chávez Carmona, Buenos Aires Poetry, febrero 25, 2021

Nota del Ad.: No se pudo identificar el destinatario real de la extensa maldición (644 versos) que constituye el poema Ibis. Se supone que es producto de la rabia de Ovidio por su exilio en el territorio de la actual Rumania, que terminó con su muerte. Se descarta, sin embargo, que haya sido dirigida al emperador Augusto, a quien escribió pidiéndole clemencia. La obra siguió a Tristia, en la que el poeta latino refiere expresamente su estado de ánimo en los años de destierro. Los comentarios a lo largo del tiempo han enumerado prolijamente los tipos de injuria y catalogado las figuras y situaciones mitológicas que aparecen en el poema. Ovidio, autor de las Metamorfosis, era un erudito en mitología. Su libro fue la base de las menciones mitológicas que contiene la Divina comedia, de Dante Alighieri, quien puso a Ovidio entre los cinco grandes poetas antiguos que habitan el florido castillo del Limbo.


Foto: Ovidio, según el escultor Ettore Ferrari, Sulmona, fines del siglo XIX Abruzzo Live


Ibis, vv. 110-125

Terra tibi fruges, amnis tibi deneget undas,
Deneget afflatus ventus et aura suos.
Nec tibi sol calidus, nec sit tibi lucida Phoebe,
Destituant oculos sidera clara tuos.
Nec se Vulcanus nec se tibi praebeat aer,
Nec tibi det tellus nec tibi pontus iter.
Exul, inops erres, alienaque limina lustres,
Exiguumque petas ore tremente cibum.
Nec corpus querulo nec mens vacet aegra dolore,
Noxque die gravior sit tibi, nocte dies.
Sisque miser semper, nec sis miserabilis ulli:
Gaudeat adversis femina virque tuis.
Accedat lacrimis odium, dignusque putere,
Qui, mala cum tuleris plurima, plura feras.
Sitque, quod est rarum, solito defecta favore
Fortunae facies invidiosa tuae.
Causaque non desit, desit tibi copia mortis:
Optatam fugiat vita coacta necem:
Luctatusque diu cruciatos spiritus artus
Deserat, et longa torqueat ante mora.

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