sábado, noviembre 08, 2014

Sharon Olds / Directamente









Entonces, una tarde,
entiendo: el daño que mi padre nos hizo
se está retirando. Nunca pensé
que fuera posible, pensé que su daño era más fuerte,
como el daño de Dios ─ una inundación, o nacer sin
ojos, con tejido acumulado, sin retina, sin
pupila, de la misma manera en que mi padre en el sofá no
parecía estar usando los ojos
sino no tenerlos, o tener objetos
por ojos ─ prendedores del vestido de Yocasta.
Pero no lo habían odiado, así que no nos odió,
simplemente nos despreció, y eso se está desgastando.
Mi hijo y mi hija están grandes, están bien
como por milagro. La tarde tiene
la cualidad de un milagro, los estorninos todos mirando
al oeste, a su tumba. Me acerco a la ventana
como para abrirla, y susurro,
el daño de mi padre está apagándose. Entonces,
creo que le alegraría escucharlo
directamente de mí,

así que vengo adonde estás, los huesos
asentados debajo de la húmeda maraña
de musgo de Norwood ennegrecido como la madeja
de cabello enredado de un ser querido. Vengo adonde estás, aquí
porque es mi hogar: tu cuerpo acabado
deshecho y devuelto a la tierra, sosteniendo
su solemne belleza inútil.

Sharon Olds (San Francisco, 1942), The Unswept Room, Alfred A. Knopf, NY 2002
Versión de Inés Garland e Ignacio Di Tullio


Directly 

Then, one late afternoon,
I understand: the harm my father
did us is receding. I never thought
it would happen, I thought his harm was stronger than that,
like God´s harm—flood, or birth without
eyes, with mounds of tissue, no retina, no
pupil, the way my father on the couch did not
seem to be using eyes
but not to have them, or to have objects
for eyes – Jocastal dress-brooches.
But he had not been hated, so he did not hate us,
just scorned us, and it is wearing off.
My son and daughter are grown, they are well
as if by some miracle. The afternoon has a 
quality of miracle, the starlings all facing
the west, his grave. I come to the window
as if to open it, and whisper,
My father’s harm is fading. Then,
I think that he would be glad to hear it
directly from me,

so I come to where you are, bone
settled under the dewed tangle
of the blackish Northwoods moss like the crossroads
hair of a beloved. I come to you here
because it is home: your done-with body
broken back down into earth, holding
its solemn incapable beauty.



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