jueves, febrero 07, 2013

William Carlos Williams / Paterson, 9




Libro 1


Los delineamientos de los gigantes 

II (Continuación)

El sol
envuelve la enredadera alrededor de un
arbusto; gusanos y jejenes, vida bajo de una piedra.
La serpiente detestable con su piel de mosaico
y su lengua iracunda. El caballo, el toro
todo el estruendo del pensamiento fracturado
mientras va cayendo metálico hasta convertirse en nada sobre las calles
y la dignidad absurda de una locomotora
arrastrando su carga—

Breves filosofías de
salidas y entradas cotidianas, con libros
soportando un extremo de la mesa inestable—
Las precisiones vagas de hechos bailando de dos
en dos con el lenguaje que nunca
superan—y amaneceres
enredados en la oscuridad—

El gigante en cuyas aberturas nosotros
cohabitamos, ignorantes de qué aire nos
sostiene—lo vago, lo particular
no menos vago

sus pensamientos, el torrente
y nosotros, nosotros dos, aislados en el torrente,
nosotros también: tres semejantes—

nos sentamos y hablamos
y deseo estar contigo en la cama, nosotros dos
como si la cama fuera la cama de un torrente
—tengo tanto qué decirte

Nos sentamos y hablamos,
serenos, con largos intervalos de silencio
y soy consciente de el torrente
que no tiene lenguaje, navegando
bajo del cielo calmo de
tus ojos

que no tiene habla; para
ir a la cama contigo, ir más allá
del momento del encuentro, mientras las
corrientes flotan inmóviles a medio cielo, para
caer—
contigo desde el borde, antes
del choque—

para atrapar el instante.

Nos sentamos y hablamos, sintiendo un poco
el rápido impacto de la violenta corriente
de los gigantes sometiéndonos, unos
breves instantes.

Si yo lo exigiera, como
lo exigieron otros
y me fuera otorgado prontamente, y tu
consintieras. Yo consentiría

Nos sentamos y hablamos y el
silencio habla de los gigantes
que murieron en el pasado y regresaron
a esas escenas insatisfechos
y aquel que no es insatisfecho, el
silente, Singac, el peñasco
emergiendo de las rocas—y los gigantes
viven otra vez en tu silencio y
deseo ignorado—

Y el aire que descansa sobre el agua
alza pequeñas olas, de hermano
a hermano, tocando como toca la mente,
contra corriente, río arriba
trayendo los campos, caliente y frío
en paralelo, pero sin mezclarse, uno que se gira
hacia atrás en el borde y se enrosca invisible
hacia arriba, llena el vacío, girando,
un acompañamiento—pero separado, observante de
la angustia, barriendo hacia arriba o hacia abajo despejando
la espuma—

trae rumores de mundos
separados, los pájaros contra los peces, la uva
a la verde maleza que se derrama ondulante
con la corriente en la baja marea junto a
la zarza en flor, la tormenta con el desborde—
canción y alas—

uno distinto al otro, gemelos
del otro, versados en excentricidades
lado a lado, llevando gotas de agua
y nieve, convergentes, el agua calmando al aire cuando
avanza entre las rocas con dificultad—

Mientras a 10,000 pies, descendiendo sobre
las sombrías montañas de Haiti, la bahía
rodeada por tierra allá en Puerto Príncipe, sulfato azul
surcado por corrientes más pálidas, gastadas como cabello
suelto, mal teñido—como desechos químicos
mezclados, devorando nuestras costas . . .


William Carlos Williams (Rutherford, 1883-1963), Paterson, New Directions, New York, 1963
Versión de Silvia Camerotto


The delineaments of the giants (9)
The sun /winding the yellow bindweed about a /bush; worms and gnats, life under a stone. /The pitiful snake with its mosaic skin /and frantic tongue. The horse, the bull /the whole din of fracturing thought /as it falls tinnily to nothing upon the streets /and the absurd dignity of a locomotive /hauling freight—//Pithy philosophies of /daily exits and entrances, with books /propping up one end of the shaky table— /The vague accuracies of events dancing two /and two with language which they /forever surpass—and dawns /tangled in darkness— //The giant in whose apertures we /cohabit, unaware of what air supports /us—the vague, the particular /no less vague //his thoughts, the stream /and we, we two, isolated in the stream, /we also: three alike— //we sit and talk, /quietly, with long lapses of silence /and I am aware of the stream /that has no language, coursing /beneath the quiet heaven of /your eyes //which has no speech; to /go to bed with you, to pass beyond /the moment of meeting, while the /currents float still in mid-air, to /fall— /with you from the brink, before /the crash— //to seize the moment. //We sit and talk, sensing a little /the rushing impact of the giants’ /violent torrent rolling over us, a /few moments. //If I should demand it, as /it has been demanded of others /and given too swiftly, and you should /consent. If you would consent //We sit and talk and the /silence speaks of the giants /who have died in the past and have /returned to those scenes unsatisfied /and who is not satisfied, the /silent, Singac the rock-shoulder /emerging from the rocks—and the giants /live again in your silence and /unacknowledged desire— //And the air lying over the water /lifts the ripples, brother /to brother, touching as the mind touches, /counter-current, upstream /brings in the fields, hot and cold /parallel but never mingling, one that whirls /backward at the brink and curls invisibly /upward, fills the hollow, whirling, /an accompaniment—but apart, observant of /the distress, sweeps down or up clearing /the spray— //brings in the rumors of separate /worlds, the birds as against the fish, the grape /to the green weed that streams our undulant /with the current at low tide beside the /bramble in blossom, the storm by the flood— /song and wings— //one unlike the other, twin /of the other, conversant with eccentricities /side by side, bearing the water-drops /and snow, vergent, the water soothing the air when /it drives in among the rocks fitfully— //While at 10,000 feet, coming in over /the sombre mountains of Haiti, the land-locked /bay back at Port au Prince, blue vitriol /streaked with paler streams, shabby as loose /hair, badly dyed—like chemical waste /mixed in, eating out the shores .  .


Ilustración: A Atlantic Storm, 1876, John Singer Sargent

1 comentario:

  1. Mas necesario que cualquier dios: William Carlos Williams.

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