domingo, agosto 01, 2010

Rodolfo Wilcock / Cuanto tú, mi poesía...


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6. Cuando tú, mi poesía, lees poesía


Cuando tú, mi poesía, lees poesía,
el cielo se oscurece con una luz verde,
la gente huye de la orilla del mar
por un presentimiento remoto de tormenta
o de contraste entre los elementos,
se enarbolan chispas en los cables del tranvía,
y un gran silencio cae sobre la ciudad:
es la poesía que se contempla a sí misma.
Lees palabras de un tiempo olvidado,
de un presente que se derrumba sin tregua,
velozmente, en un pasado informe,
lees acerca de un rey y de coronas, jardines y guerras,
tú, que eres la corona de cada imperio
y el jardín del mundo conocido
y la guerra de los sentidos de la naturaleza,
lees: "¿quién profesará mis versos en el futuro
si digo ahora todo lo que vales?".
Y sucede en aquel momento que esos versos,
como una flecha arrojada a los siglos,
llegan un día a quien los inspiró.
Y entonces la oscuridad verde se hace total,
la gente se oculta, abrumada,
y en un silencio, como de terremoto,
se alza la luna sobre los castillos romanos
y todo vira lentamente al azul,
mientras tú, mi poesía, lees poesía.


Juan Rodolfo Wilcock (Buenos Aires, 1919-Viterbo, Italia, 1978), Italienisches Liederbuch, traducción de Guillermo Piro, editorial Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2010


6. Quando tu, mia poesia, leggi poesia.
Quando tu, mia poesia, leggi poesia / si oscura il cielo de una luce verde, / la gente sfugge la riva del mare / per un senso remoto di tempesta / o di contrasto tra gli elementi, / vampe si anelberano * sui fili dei tram / e un gran silenzio cala sulla cità: / è la poesia che contempla se stessa. / Leggi parole di un tempo scomparso, / di un presente che crolla senza sosta / velocemente nell'informe passato, / leggi de un re e corone, giardini e guerre, / tu che sei la corona di ogni impero / e il giardino del mondo conosciutto / e la guerra dei sensi della natura, / leggi, "chi crederà i miei versi in avvenire / se dico adesso tutto il tuo valore?" / e accade in quel momento che quei versi / come una freccia scagliata nei secoli / raggiungono chi un giorno li ha ispirati. / E allora il buio verde si fa totale, / la gente si rintana, sopraffatta, / e in un silenzio come di terremoto / si alza la luna sui Castelli Romani / e lentamente volge tutto all'azurro, / mentre tu, mi poesia, leggi poesia.


* Probablemente, un error de transcripción, por inalberano, de inalberare (enarbolar)

[Otra versión]

Cuando tú, mi poesía, lees poesía,
se oscurece el cielo de una verde luz,
la gente escapa de la orilla del mar
por una impresión remota de tormenta
o de litigio entre los elementos;
enarbolan llamas los cables del tranvía
y un gran silencio baja sobre la ciudad:
es la poesía que se contempla a sí misma.
Lees palabras de un tiempo desaparecido,
de un presente que se desmorona sin pausa
velozmente en el informe pasado,
de un rey y coronas, jardines y guerras,
tú, que eres la corona de todo imperio
y el jardín del mundo conocido
y la guerra de sentidos de la naturaleza,
lees "¿quién creerá en mis versos en el porvenir
si digo ahora todo tu valor?",
y sucede en ese momento que esos versos,
como una flecha arrojada hacia los siglos,
alcanzan a quien un día los inspiró.
Y entonces, lo oscuro verde se hace total,
la gente se guarece, agobiada,
y en un silencio como de terremoto,
se alza la luna sobre los Castillos Romanos
y lentamente gira todo hacia el azul,
mientras tú, mi poesía, lees poesía.

J.A.

Ilustración: Mujer y espejo, siglo XVI, Giulio Romano

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