sábado, enero 11, 2020

Cecil Day-Lewis / Bombarderos














A través de la vaga mañana, el corazón preocupado,
Un grano de sonido enterrado en el aire
Comienza y crece sin advertir todavía—
La temblorosa red del pescador.

Se distiende la semilla, y ahora apretados pimpollos de sonidos
Vibran, manteniendo sus flores triunfantes
Al sol. Hay abejas zumbando entre campánulas,
En el corazón se despliegan llamas escarlatas.

Niños miran hacia arriba, y los olmos ornados de primavera
Sacudiendo sus cabezas y marcados por el hacha.
Valerosos o angustiados, pero sin suerte—
Abajo, la tierra se estremece: imaginamos la pérdida.

Negros como sabandijas, arrastrándose escalonados
Bajo el piso de nubes, vienen los bombarderos:
Los pesados ángeles, llevando daño
En sus vientres desesperados por vaciarse de la muerte.

Esta es la semilla que crece para la ruina,
El embrión de hierro concebido en miedo.
Tarde o temprano su necesidad debe ser contestada—
En miedo parido y fuego crepitante.

Elige entre tu niño y este embrión fatal.
¡Llevará tu culpa armas, y los hijos que deseas
Serán condenados a morir por los poderes que pagaste
Y rondarán las casas que nunca construiste!

Cecil Day-Lewis (Ballintubbert, Irlanda, 1904-Hadley Wood, Inglaterra, 1972), Poesía inglesa de la guerra española, El Ateneo, Buenos Aires, 1947
Versión de Alberto Girri y William Shand

Poetry Foundation - All Poetry - Modernist Archives - The Telegraph - Otra Iglesia Es Imposible -  Poetas Siglo XXI - Las Cosas que Hemos Visto - Antonio Diez - Radio La Primerísima - Club de Traductores Literarios de Buenos Aires

Foto: Cecil Day-Lewis, 1948 (detalle) John Gay/National Portrait Gallery UK

viernes, enero 10, 2020

Alberto Cisnero / De "Ajab", 3

30-

le sonrío y agito la mano al color del color
y la solidez del ámbar. palabras. casi todas aviesas.
recuerdos veloces bajo la atribulada nevisca.
un latido cardíaco, taciturno y desesperado.
me refiero al mar. aunque en el fondo
de una tableta ya vide estas palabras; nada
de esto es verdadero. algún día me ibas a odiar
para guardarme de todo peligro. andaba
por las calles, borracho y cantando sin veleidad
de justo ni de redimirme. o quizá por lo mismo
ya no te conozco. no te debo nada. conozco
del sueño el destino. el último minuto
de los tiempos a orillas de los roquedales
no se detendrá.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975), Ajab, Barnacle, Buenos Aires, 2016

Alberto Cisnero / Facebook - Premios Nacionales - Barnacle  - Ruinas Circulares - Otra Iglesia Es Imposible - Op. Cit. - Colofón Jámpster - Poesía / Universidad de Carabobo
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Ilustración: Retrato de Alberto Cisnero por Merlina Cisnero

jueves, enero 09, 2020

Elena Anníbali / De "Curva de remanso"















haber abandonado qué?
haber conseguido qué?
la belleza la costumbre el trapo

yo esperé largo pero no vino
nadie a verme en mi silencio yo esperé pero
no vino nadie a verme en toda muerte

estuve ausente yo o todos los que amé estuvieron
                                                               ausentes
o estuve ciega yo y no vi nada más que el
                          mendrugo en la mesa el hijo
en la cama, helado, el hombre a mi lado frío, el
                                                 ladrillo de mi casa
cayéndose, quebrado, el perro que guardé rabioso

estuve ausente yo o el infierno estuvo               
en el ojo que vio caer la tarde, porque el infierno
                                                                   no está
arriba o abajo, sino a nivel de las cosas
                                                            elementales
grano negro abierto en la lluvia o sapo, o entero
cadáver desmigajándose por el verano, como una
                                                      hogaza yéndose
hacia lo invisible

estuve como ausente yo o me llené de ceguera y no pude
ver cómo de a poquito se fue el padre y los amigos,
                                                      el verano altísimo
y duro en que perdí todo lo que había para perder y
                                                       me llené la boca
de esta arena caliente en que hube de construir
                                                   todo lo ido, lo seco
lo difícil

vine y no estuve, o nadie
estuvo, o desaparecimos de a poco, borrándonos
como se borra el campo en la mansa precipitación
de la noche

Elena Anníbali (Oncativo, Argentina, 1978), Curva de remanso, Caballo Negro, Córdoba, Argentina, 2017

Elena Anníbali/Facebook - Premios Nacionales Caballo Negro - Del Dock - El Desaguadero - Op. Cit. - Punto en LíneaLa Voz - Otra Iglesia Es Imposible
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Foto: Elena Anníbali/Facebook      

miércoles, enero 08, 2020

Biancamaria Frabotta / Desde el valle de los olivos una nieve marina

















Desde el valle de los olivos una nieve marina
viste de blanco las bayas de la piracanta.
Podrías, apoyando la cabeza sobre la almohada,
oír el murmullo del alma que duerme
mientras ulula el sufrimiento de las plantas.
Podrías, huésped inquieta, del ripio guardar la salvia
que pierde en el viento, a veces, una hojita retorcida
acudir donde el romero implora un parapeto
el hibisco una tibieza que aquí no hay y un naranjo
asoma entre el jazmín del cielo y las espinas de Cristo.
Al tacto no más reconozco esa paz fraudulenta
que a la mañana se sacude la manta del sueño.

Biancamaria Frabotta (Roma, 1946-2022), Da mani mortali, Mondadori, Milán, 2012
Versión de Jorge Aulicino
Próximamente en Gog y Magog, Argentina

Otra Iglesia Es Imposible - Enciclopedia delle Donne - Mondadori - Nuovi Argomenti - Poesia, di Luigia Sorrentino / RAI - Laboratori Poesia - Centro Cultural Tina Modotti


Dalla valletta degli ulivi una neve marina 
veste di bianco le bacche della piracanta. 
Potessi poggiando la testa sul cuscino 
udire il mormorìo dell’anima che dorme 
quando sibila la sofferenza delle piante. 
Potessi, ospite impensierita, dal pietrisco salvare la salvia 
che perde al vento, talvolta, una fogliolina accartocciata 
accorrere dove il ramerino implora una sponda 
l’ibiscus un tepore che non è qui e un’arancia 
s’affaccia fra l’implombago e le spine di Cristo. 
Solo al tatto la riconosco quella pace truccata 
che al mattino si scuote dalla coperta dei sogni.
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Foto Catiuscia Minori/Biancamaria Frabotta/Facebook

Última actualización:. 2022

martes, enero 07, 2020

Bai Hua / El verano todavía está lejos














Uno tras otro pasan los días,
algo se te acerca en la oscuridad
Sentate, caminá un poco,
mirá las hojas caer,
la llovizna caer,
una persona pasa por la calle,
el verano todavía está lejos

Tan rápido eh, nace y se esfuma,
todo lo bueno llega en las noches de octubre,
demasiado hermoso, desapercibido,
una calma igual a la de tus zapatos
limpios, al borde de la cama
el pasado es remoto, cálido, gentil,
como una vieja caja,
como una carta amarillenta en un libro,
y el verano todavía está lejos

Un encuentro casual, tal vez olvidado,
afuera hace un poco de frío
mi mano izquierda cansada
tiende en secreto hacia la izquierda
Esa tonta idea fija
lejana pero penetrante
el verano todavía está lejos

Nunca más, perder por nada la paciencia,
nunca más enamorarse por nada,
retomar las viejas manías
año tras año deprimirse
Casita de bambú, camisa blanca
¿no estás en la flor de tu vida?
Una rara determinación
El verano todavía está lejos

1984

Bai Hua (Chongqing, República Popular China, 1956), Miguel Ángel Petrecca, 26 de julio de 2017
Versión de Miguel Ángel Petrecca

Miguel Ángel Petrecca - Cerise Press - In Traslation 

Foto: Bai Hua/Cerise Press


夏天还很远 柏桦

一日逝去又一日
某种东西暗中接近你
坐一坐,走一走
看树叶落了
看小雨下了
看一个人沿街而过
夏天还很远

真快呀,一出生就消失
所有的善在十月的夜晚进来
太美,全不察觉
巨大的宁静如你干净的布鞋
在床边,往事依稀、温婉
如一只旧盒子
一只褪色的书签
夏天还很远

偶然遇见,可能想不起
外面有一点冷
左手也疲倦
暗地里一直往左边
偏僻又深入
那唯一痴痴的挂念
夏天还很远

再不了,动辄发脾气,动辄热爱
拾起从前的坏习惯
灰心年复一年
小竹楼、白衬衫
你是不是正当年?
难得下一次决心
夏天还很远

lunes, enero 06, 2020

Henri Michaux / Y es siempre














Y es siempre la perforación por la lanza
el enjambre de avispas que se precipita sobre el ojo
la lepra
y es siempre el flanco abierto

y es siempre el enterrado vivo
y es siempre el tabernáculo quebrado
el brazo débil como una pestaña que lucha contra el río
y es siempre la noche que regresa
el espacio vacío pero que acecha

y es siempre la vieja correa
y es siempre el enterrado vivo
y es siempre el balcón desplomado.
El nervio pellizcado en el fondo del corazón que se acuerda
el pájaro baobab que vapulea el cerebro

el torrente donde el ser se precipita
y es siempre el encuentro en la tormenta
y es siempre el borde del eclipse
y es siempre tras la empalizada de las células
el horizonte que retrocede, que retrocede...

Henri Michaux (Namur, Bélgica, 1899-París, 1984), La vida en los pliegues [1949], Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1976
Traducción de Víctor Goldstein
Envío de Jonio González

Poemes - Kapitalis - La Nación - Minerva - El Placard - El Fuego y la Fábula - Otra Iglesia Es Imposible

Foto: La Repúblique des Livres


ET C'EST TOUJOURS

Et c'est toujours le percement par la lance
l'essaim de guêpes qui fond sur l'œil
la lèpre
et c'est toujours le flanc ouvert

et c'est toujours l'enseveli vivant
et c'est toujours le tabernacle brisé
le bras faible comme un cil qui lutte contre le fleuve
et c'est toujours la nuit qui revient
l'espace vide mais qui guette

et c'est toujours la vieille sangle
et c'est toujours l'enseveli vivant
et c'est toujours le balcon écroulé.
Le nerf pincé au fond du cœur qui se souvient
l'oiseau-baobab qui fouaille le cerveau

le torrent où l'être se précipite
et c'est toujours la rencontre dans l'orage
et c'est toujours le bord de l'éclipsé
et c'est toujours derrière la palissade des cellules
l'horizon qui recule, qui recule...

domingo, enero 05, 2020

Miguel Angel Petrecca / De "Entre el placer y la obligación"


















1904. BA.

Comienza por el polvo de ladrillo,
el soplo de una excusa perfecta.

Un dedo acusador en una esquina,
o la fantasía de la casa en el árbol.

Una consigna viene al mundo
arropada entre signos de comillas,

un lema es bordado en un bolsillo interno.
Una persona intenta decirlo todo.

De los errores el más habitual,
de las virtudes la más concisa,

la que propagan sin darse cuenta
los cabeceos en la puerta de un colegio.

Empieza y no quiere, empieza pero igual:
suena el timbre, pasos en el patio: es hora.

La palabra conventillo empieza a viajar hacia nosotros.
La palabra fantasma se aleja para siempre.

Comienza por el polvo de ladrillo.
Por un ay en el que nadie cree.

Por un oh que no despierta simpatías.
Alguien que dice: hay un comienzo en todo,

y alguien que responde:
en cada hombre que entra a un kiosco

y sale con las manos vacías, un misterio se esconde.
Comienza, comienza de una vez, comienza.

Hay muertos que repiten sin parar: ya es hora.
Escaleras en las que se escucha

el eco de una voz que dice: qué esperas.

Miguel Angel Petrecca (Buenos Aires, 1979), Hablar de Poesía #40. Buenos Aires, diciembre de 2019

Miguel Angel Petrecca - Gog y Magog - Librería Cienfuegos - París - Otra Iglesia Es Imposible - Op. Cit. - Eterna Cadencia
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Foto: Miguel Angel Petrecca/Facebook

sábado, enero 04, 2020

Thomas Harrris / El Demonio tienta a Lobo en un callejón de las Indias

















Debes estar muerto, Lobo, para poseer a Aurelia, me
Dijo el Demonio que ya se había asentado en estas
Tierras de tres crepúsculos de tres ciclos de tres invasiones.
Debes estar muerto, Lobo, para amar a Aurelia,
Dijo tres veces tres el Demonio, para hacerme oír
El fuego pútrido de su lenguaje en mis perrunas orejas.
Porque fue amada por el Viudo y eso la hace la Viuda,
Debes estar muerto, Lobo, para escuchar lo que te podría
Decir Aurelia, pero muerto no podrías descender
A la tierra de los muertos y regresar a esta vida latente,
De la garra de tu Loba Eurídice.
He aquí el dilema, Lobo, me reiteró el Demonio:
Vivo, Aurelia no responderá a tus demandas, y un lobo
Muerto si desciende al Hades Lupino,
Será un Orfeo peludo y en vía de la podredumbre,
Un Orfeo de ceniza entre las sombras sedientas de oro
Líquido para sorber con sus fauces de sombra y
Aullarte el poema. Puedes seguir a Aurelia,
Negra sombra fulgurante por los callejones ciegos,
Hacia el bar que saciaría tu sed de oro, el bar en el
Que podrías llenar tus pellejas del precioso líquido o miel,
Pero si te acodas en la barra fluorescente roja junto a Aurelia
Y libas toda la noche con la Viuda, el amanecer te
Asesinaría con su tristeza de Blue after time,
Con su trompeta en sordina dando la primera hora,
Esa donde se conoce el envés de los corredores del
Hotel Deseo Apremiante, sólo sangre en los sillones
Y ceniza en los tapices; porque Aurelia
Es la Viuda fiel al ahorcado de Aquitania.
Te puedo describir su pieza, Lobo, para tus ansias,
La 666 del Hotel Deseo Apremiante,
Y te puedo dar fe de su cama y su dosel y sus negras
Sábanas, donde está marcado el peso del ahorcado
Que la visita todas las noches de Walpurguis.
Y te puedo narrar las pinturas que cuelgan de los
Muros, negros también como su ropa interior,
Para que te vayas haciendo una idea de su dolor:
La Lucrecia de Baldung y El Paraíso terrenal de Cranach,
Como recuerdos de sus tiempos de orgías y cópulas
Con el ahorcado que anunció la muerte de Dios
Y alucinó su ausencia como si fueran agujeros negros.
Es la habitación 666 de ese hotel que te digo,
Mientras escuchábamos a Bauhaus
Bela Lugosi había muerto
Los vampiros daban miedo y terror
Luca Prodán ya era polvo de estrellas en la tumba
Y no nos quedaba más rock acá
En una callejuela ciega acá en las Indias Occidentales,
Donde puedes ver que ya tengo mis dominios
Gracias al sacerdote negro que te bautizó en tus landas.
Puedes ir por ella, perro fiel, sólo golpea tres veces
La puerta afelpada de raso rojo y te abrirá, créeme.
Pero para dormir en esas sábanas y descifrar en sus
Gemidos de placer la zona del oro de las Indias que
Ansías, debes estar muerto junto a la pálida Viuda,
Y amarla en la locura de la muerte, bajo el Baldung
Y el Cranach. Y la fría madrugada te despertaría
Con su cruel índigo en el país de las sombras.
Haz la prueba, perro salvaje y móntala esta noche.
Nada se pierde con probar, mi peludo Orfeo, ¿no?

Thomas Harris (La Serena, Chile, 1956)

Gesta de lobos,
Lom
Santiago de Chile, 2019










Thomas Harris/Facebook - Memoria Chilena - Lom - Vallejo & Co. - La Tercera - El Hombre Aproximativo

Foto: Wikimedia Commons

viernes, enero 03, 2020

Jim Harrison / Vida

















La vida ya no se me da tan bien
A veces despierto y no la reconozco.
Casas, coches, muebles, libros se vuelven borrosos
mientras que árboles, pájaros y caballos son bellos
y claros. También entiendo la música
de una variedad antigua: anterior al siglo diecinueve.
¿Dónde he estado?
Contando flores desde la ventanilla del tren
entre Sevilla y Granada, también toros y olivos.
No he podido dormir en la habitación de Lorca porque estaba embrujada.
Hasta el vino que llevé estaba embrujado.
España nunca se ha recuperado de este asesinato.
Sus noches están llenas de los rojos dientes de la muerte.
Fueron muchos los que se unieron a él. No puedes contar,
arriba y abajo, pájaros y flores al mismo tiempo.

Jim Harrison (Grayling, Estados Unidos, 1937-Patagonia, Arizona, Estados Unidos, 2016), Dead Man's Float, Copper Canyon Press, Port Townsend, Washington, 2016
Versión de Jonio González

Ref.:
Jim Harrison/Facebook
Poem Hunter
The New Yorker
The Guardian
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Jim Harrison en su casa en Patagonia, Arizona, 2007 (detalle) Jeff Topping/The New York Times

LIFE

I’m not so good at life anymore.
Sometimes I wake up and don’t recognize it.
Houses, cars, furniture, books are a blur
while trees, birds, and horses are fine
and clear. I also understand music
of an ancient variety—pre-ninteenth century.
Where have I been?
Recounting flowers from the train window
between Seville and Granada, also bulls and olive trees.
I couldn’t sleep in Lorca’s room because it was haunted.
Even the wine I carried was haunted.
Spain has never recovered from this murder.
Her nights are full of the red teeth of death.
There were many who joined him. You can’t count,
up and down, birds and flowers at the same time.

jueves, enero 02, 2020

Dino Campana / de "Cantos órficos", 5






















La quimera

No sé si entre rocas tu pálido
Rostro se me apareció o sonrisa
De lejanías ignotas
Fuiste, la inclinada ebúrnea
Frente fulgente y joven
Hermana de la Gioconda:
O de las primaveras
Apagadas, por místicas palideces
Oh Reina oh Reina adolescente
Pero por tu ignoto poema
De goce y de dolor
Música joven exangüe,
Sellado con líneas de sangre
En el círculo de los labios sinuosos,
Reina de la melodía:
Por la virginal cabeza
Reclinada, yo, poeta nocturno
Velé las estrellas vivas en los piélagos del cielo,
Yo por tu dulce misterio
Yo por tu devenir taciturno
No sé si la llama pálida
Fue de los cabellos el vivo
Signo de su palidez,
No sé si fue un dulce vapor,
Dulce sobre mi dolor,
Sonrisa de un rostro nocturno:
Miro las blancas rocas las mudas fuentes de los vientos
Y la inmovilidad de los firmamentos
Y las hinchadas riberas sollozantes
Y las sombras del trabajo humano curvadas allá en los montes glaciares
Y todavía por tiernos cielos lejanos claras sombras ligeras
     te llamo te llamo Quimera.

[1914]

Dino Campana (Marradi, Toscana, Italia, 1885-Scandicci, Toscana, Italia, 1932), Canti orfici, Einaudi, Turín, 2006
Versión de Jorge Aulicino

Imagen: Dino Campana por Franco Gentilini en la portada de La Fiera Letteraria, Milán, 23 de febrero de 1967, reproducida en la web Dino Campana





















La chimera

Non so se tra roccie il tuo pallido
Viso m’apparve, o sorriso
Di lontananze ignote
Fosti, la china eburnea
Fronte fulgente o giovine 
Suora de la Gioconda:
O delle primavere
Spente, per i tuoi mitici pallori
O Regina o Regina adolescente:
Ma per il tuo ignoto poema                   
Di voluttà e di dolore
Musica fanciulla esangue,
Segnato di linea di sangue
Nel cerchio delle labbra sinuose,
Regina de la melodia:
Ma per il vergine capo
Reclino, io poeta notturno
Vegliai le stelle vivide nei pelaghi del cielo,
Io per il tuo dolce mistero
Io per il tuo divenir taciturno.    
Non so se la fiamma pallida
Fu dei capelli il vivente
Segno del suo pallore,
Non so se fu un dolce vapore,
Dolce sul mio dolore,   
Sorriso di un volto notturno:
Guardo le bianche rocce le mute fonti dei venti
E l’immobilità dei firmamenti
E i gonfii rivi che vanno piangenti
E l’ombre del lavoro umano curve là sui poggi algenti
E ancora per teneri cieli lontane chiare ombre correnti
E ancora ti chiamo ti chiamo Chimera.

---
CONTROVERSIA SOBRE UNA FOTO

Se supone que Dino Campana integra un grupo del quinto año del colegio E. Torricelli, de Faenza, fotografiado en 1901. Un recorte de esa foto se convirtió en uno de los pocos retratos de Campana. Sin embargo, el profesor Stefano Drei demostró que no se trata de él sino de otro alumno, Filippo Tramonti, quien trabajó luego como secretario de un juzgado y murió en 1945. Los detalles de la investigación fueron publicados en la página de Storia Faentina. A simple vista, este recorte se hace dudoso en la comparación con las pocas fotos de Campana que se conservan y se dan por buenas. Es también dudoso que a sus 15 años Campana tuviera esta apariencia. Tramonti tenía tres años más. 





miércoles, enero 01, 2020

Darío Rojo / De "La sexta armonía", 4












Cuarta parte
[Fragmento]

Tras los árboles indeterminados
la aerodinamia de los ciclistas,
los loros, los nombres,

y el tinglado en constante construcción.

Saber que ningún plan funciona
y que eso no impide la creación
de mapas, croquis y diagramas,

las agudas líneas de vanguardia
y los macizos bloques de fondo,
la fiebre ocasional y combustiva.

Y de repente, enlazando las líneas
de la cancha, las turbinas del avión,
la pereza de las nubes, y el pasito

de las calandrias, el puro efecto
de la alegría que todo lo iguala
al anular las florencias de las causas:

la pintura al aceite que ha cubierto
todo con la voluntad del acto,
los pareados flotando en el habla.

El instante de lo incuestionable,
el andamio de lo confeccionable,
la seguridad del manco de mirada fija,

dije de un collar teórico,
cabeza de telgopol donde
ubicar la peluca de un anhelo

que simula ser un recuerdo
semejando la apertura de cajones
en la vida de alguien

que confunde el pensamiento
con la brisa. Aire con color.

..........


Los aviones se van, los helicópteros llegan,
los autos van y vienen, los camiones van,
los trenes se mueven, mi bicicleta está quieta

y una lona verde separa lo que es cancha
de lo que no lo es, gritos de loros barranqueros
y yo que debería estar concentrado

en el presente de la bola que se mueve
estoy pensando en cómo los objetos
se convierten en palabras

y cómo las palabras desfasan los presentes.

Los loros y la tierra colorada,
sin ser la catarata de la visibilidad
o la oculta mansedumbre de lo inmóvil,

trasladan nuestra superficie

al tucán y al guacamayo que traspasan
sus exagerados colores a este humo
de espuma atronadora del tornado invertido.

La protocalma previa de un río,
sus cursos quebrados de explosiones
de violencia y pequeñas orillas

en las que tortugas descansan,
el aire espeso que en vapor se solidifica
y pulula elevándose del suelo colorado.

Capa pluvial, abanico aluvial.
El río que es negación de principio
o fin, continuidad

que simula quietud en su movimiento.
Esclavo del vértice desmañado
que determina su total exposición

Darío Rojo (Eduardo Castex, La Pampa, 1964), La sexta armonía, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2018

Ref.:
Premios Nacionales
Ediciones del Dock
Otra Iglesia Es Imposible
Eterna Cadencia
El Mundo Incompleto
Vallejo & Co.
Poetas Argentinos
Poetas Siglo XXI

Foto: Dario Rojo en el documental La vida que te agenciaste, de Mario Varela, 2018 Bafilm

martes, diciembre 31, 2019

Edith Södergran / La red















Poseo la red a la que van a dar todos los peces.
Bienaventurado asciende el calmo pecho de la pescadora
cuando atrae hacia sí esa carga plateada.
Yo levanto tesoros de la tierra en mis hombros.
Yo los cargo, los llevo a un estanque de ensueño.
En la playa, un pescador con una caña de oro.

En algún sitio hay dioses tras los bosques más densos,
nosotros los perdidos seres humanos sólo queremos llegar hasta allí.
Buscando el sol ardiente del futuro más allá de los bosques.

Edith Södergran (San Petersburgo, Rusia, 1892-Raivola, hoy Roshchino, Rusia, 1923), El país que no es, Ediciones Encuentros Imaginarios, Malmö, Suecia, 2009
Traducción de Roberto Mascaró
Envío de Jonio González

EcuRed - Mito - Eterna Cadencia - A Media Voz - Diablo - El Vuelo de la Lechuza - Letras Libres
---
Foto: Mito/Nórdica

lunes, diciembre 30, 2019

Jim Jarmusch / Nature mort












la tarde ha dejado algo de sol
en el brazo de la silla de manila
me recuerda la casa, lo que albergaba
colores dispuestos por encargo
cortinas de mohair blanco atadas como sombras
a las paredes marrones
una ventana abierta que enmarca
una constante descarga de sonido
como un hombre que ha perdido su memoria

una vez se le habían dado corazones oxidados para guardar:
el aire alrededor del hombre sosteniendo
los corazones oxidados
sin trazo de matices
su cara áspera aún más áspera
por la plenitud del cielo
el cielo lleno de nubes y nubes
flotando como rosas blancas

una vez una pequeña nena rubia había entrado a la habitación:
“mira, ¿no es éste un caracol precioso?
es el caracol más grande del mundo entero”

una vez una mujer con cabello como chelos:
a través de brazos hábiles y abiertos
él rechazó aplastar las coronas de flores contra sí
porque las sospechaba envenenadas
los bordes del corazón de ella se destiñeron
el techo leyó su colección de nieve

pronto el sonido cambiará a violeta
ofrecerá un arreglo suave y vacío
la silla desdibujándose en puntos
la ventana en espejos
luego, cuando la quietud haya aquietado la casa
los sueños traerán
pequeños ramilletes para el cerebro del hombre.

Jim Jarmusch (Akron, Estados Unidos, 1953) Op. Cit. diciembre 20, 2019
Versión de Marina Kohon

Poetry Foundation - Open Culture - The New Yorker

Foto: Marca


Nature mort

the afternoon having left some sun
on the arm of the manila armchair
reminds the house of what is housed
of colors arranged in orders
white mohair curtains fastened like shadows
along brown walls
an opened window framing
a constant flush of sound
like a man who has lost his memory

once he had been given rusted valentines to hold:
the air around the man holding
the rusted valentines
having no trace of shadings
his rough face made rougher by
the fullness of the sky
the sky full of clouds and clouds
floating like white roses

once a small blond girl had entered the room:
«look, isn’t this a lovely seashell?
it’s the largest seashell in the whole world.»

once a woman with hair like cellos:
through arms deft and opened
he refused to crush the wreaths of flowers to him
suspecting them laced with poison
the edges of her heart discolored
the roof perused its collection of snow

soon the sound will turn to violet
offering smooth and blank arrangement
the chair fading into dots
the window into mirrors
later when stillness has stilled the house
the dreams will bring
little bouquets to the man’s brain

domingo, diciembre 29, 2019

Joshua Mehigan / Abajo, en el valle













Para ella fue su primera vez, cuando volvía del colegio.
La vio dirigirse al centro, a tomar un par de copas.
Su novia había vuelto a casa temprano. Era Navidad.
Ahora, bajo los jóvenes pinos que crecen en el claro,
los copos de nieve están regresando a sus antiguos lugares.
Se habían ido hace una eternidad. Ahora ocupan su puesto,
preparados como un coro a punto de cantar:
La naturaleza es justa. No hay nada que temer.
Lo peor que puede ocurrir, ocurrió aquí.

Joshua Mehigan (Nueva York, 1969), Accepting the Disaster, Farrar, Straus & Giroux, Nueva York, 2014
Versión de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Joshua Mehigan  - Poetry Foundation - Hudson Valley One - Paris Review - Poem Tree - Círculo de Poesía

Foto: Hudson Valley One


DOWN IN THE VALLEY

It was her first time coming home from college.
She headed downtown for a drink or two.
Her girlfriend went home early. That was Christmas.
Now, under sapling pine trees in the clearing,
snowdrops are coming back to their old places.
They had been gone a lifetime. Now they stand,
poised like a choir on the verge of singing:
Nature is just. There’s nothing left to fear.

The worst thing that can happen happened here.

sábado, diciembre 28, 2019

Virgilio Piñera / Pequeño poema de Navidad

       

                                           Para Graciela Peyrou

¿Naciste ya, Señor?
¿O esperas la señal
del dolor para venir al mundo?
Tu cuerpo, sin mundo todavía,
¿se estremece y se dobla como el dolor del hombre?

¿Naciste ya, Señor?
¿Eres humano y triste?

Tú, Señor, jadeante y perruno
chocas las paredes
del templo de tu padre.
Y tú, Señor, también
a tu padre le pides
la venida a la tierra de un salvador del mundo.

                                             24 de diciembre de 1953

Virgilio Piñera (Cárdenas, Cuba, 1912-La Habana, 1979), "Poemas desaparecidos" *, La Isla en peso. Obra poética, Tusquets, Barcelona, 2000

* Se trata, según explica el prólogo de este libro, de poemas que Piñera afirmaba había perdido casual o intencionalmente. De ellos conservaba, sin embargo, algunos para "la voracidad" de los biógrafos. Piñera ordenó sus libros y los dejó listos para la imprenta antes de su muerte, incluida la muestra de los poemas "desaparecidos" (Nota del Administrador)


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viernes, diciembre 27, 2019

Adam Zagajewski / Bertolt Brecht en la eternidad















Tu tumba se encuentra en el centro de Berlín
en ese cementerio esnob, filosófico
donde no se entierra a cualquiera,

donde descansan Hegel y Fichte como anclas herrumbrosas
(sus veleros se hunden en los abismos de los manuales).

Tus equivocaciones extravagantes, tu adoración a la doctrina
están de lado como un hacha y una lanza en las tumbas del neolítico,
igual de útiles, igual de necesarias.

Elegiste la Alemania Oriental pero por si acaso
conservaste también el pasaporte austríaco.

Fuiste un revolucionario precavido - ¿puede un oxímoron
salvar el mundo?

Escribiste el poema "A los por nacer" - también querías que el futuro
cediera a tu persuasión. Pero el futuro ya había pasado.

Esos por nacer ahora dan vueltas indiferentes entre las tumbas,
como en un museo los turistas
que miran principalmente las leyendas
debajo de los cuadros.

Es abril, un día soleado, frío, las negras sombras se agarran
a las tumbas como si los agentes secretos resultaran ser inmortales.

Adam Zagajewski (Lvov, actual Ucrania, 1945-Cracovia, Polonia, 20121), Asimetría, Acantilado, Barcelona, 2017
Traducción de Xavier Farré
Envío de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - A Media Voz - Círculo de Poesía
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Foto: El Cultural
act. 2021

jueves, diciembre 26, 2019

Dino Campana / De "Cantos órficos", 4















Jardín otoñal
(Florencia)

Al jardín espectral al lauro mudo
De las verdes guirnaldas
A la tierra otoñal
¡Un último saludo!
A las áridas pendientes
Ásperas rojizas en el extremo sol
Confusa de rumores
Roncos grita la lejana vida:
Grita al moribundo sol
Que ensangrienta los canteros
Se oye una fanfarria
Que sube desgarrante: se pierde el río
En las arenas doradas: en el silencio
Están las blancas estatuas hacia los puentes
Vueltas: y las cosas ya no son pías.
Y desde el fondo del silencio como un coro
Tierno y grandioso
Surge, y anhela en lo alto mi balcón:
Y en aroma de aéreo laurel,
En aroma de agrio laurel languideciente
Entre las estatuas inmortales del ocaso
Se me aparece ella, presente.

[1914]

Dino Campana (Marradi, Toscana, Italia, 1885-Scandicci, Toscana, Italia, 1932), Canti orfici, Einaudi, Turín, 2006
Versión de Jorge Aulicino

Otra Iglesia Es Imposible - Web Archive - Wikipedia It - Poeticus - Storia Faentina - Il Club degli Autori - Mito - Buenos Aires Poetry - Letras Libres - Letralia - Levadura

Foto: Dino Campana, manicomio de Castel Pulci, Toscana, 1930 Historia Faentina en Facebook


Giardino autunnale
(Firenze)

Al giardino spettrale al lauro muto
De le verdi ghirlande
A la terra autunnale
Un ultimo saluto!
A l'aride pendici
Aspre arrossate nell'estremo sole
Confusa di rumori
Rauchi grida la lontana vita:
Grida al morente sole
Che insanguina le aiole.
S'intende una fanfara
Che straziante sale: il fiume spare
Ne le arene dorate: nel silenzio
Stanno le bianche statue a capo i ponti
Volte: e le cose già non sono più piè.
E dal fondo silenzio come un coro
Tenero e grandioso
Sorge ed anela in alto al mio balcone: 
E in aroma d'alloro,
In aroma d'alloro aere languente,
Tra le statue immortali nel tramonto
Ella m'appar, presente.

miércoles, diciembre 25, 2019

Nicanor Parra / De "Poemas y antipoemas", 2

















Hay un día feliz

A recorrer me dediqué esta tarde
Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
Que es el único amigo que me queda.
Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
Con su pálido manto de tristeza.
Nunca pensé, creédmelo, un instante
Volver a ver esta querida tierra,
Pero ahora que he vuelto no comprendo
Cómo pude alejarme de su puerta.
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
Ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas
En la torre más alta de la iglesia;
El caracol en el jardín, y el musgo
En las húmedas manos de las piedras.
No se puede dudar, éste es el reino
Del cielo azul y de las hojas secas
En donde todo y cada cosa tiene
Su singular y plácida leyenda:
Hasta en la propia sombra reconozco
La mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron los hechos memorables
Que presenció mi juventud primera,
El correo en la esquina de la plaza
Y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío! nunca sabe
Uno apreciar la dicha verdadera,
Cuando la imaginamos más lejana
Es justamente cuando está más cerca.
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
Que la vida no es más que una quimera;
Una ilusión, un sueño sin orillas,
Una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
La emoción se me sube a la cabeza.
Como ya era la hora del silencio
Cuando emprendí mí singular empresa,
Una tras otra, en oleaje mudo,
Al establo volvían las ovejas.
Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
Que alimenta el oído del viajero
Con su inefable música secreta
Recordé el mar y enumeré las hojas
En homenaje a mis hermanas muertas.
Perfectamente bien. Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:
El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora
No distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).
Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.
A estas alturas siento que me envuelve
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
Como una blanca tempestad de arena!

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Chile, 1914-Santiago de Chile, 2018), "Poemas y antipoemas", 1954, El último apaga la luz. Obra selecta, Lumen, Santiago de Chile, 2017
También Obra gruesa, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1969, 1971

Ref.:
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Memoria Chilena
Universidad de Chile
Unidiversidad - Universidad de Puebla
A Media Voz
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Viviana Peláez/Universidad de Chile

martes, diciembre 24, 2019

John Ashbery / En la granja del norte
















En algún lugar alguien viaja furiosamente hacia vos,
a una velocidad increíble, viaja día y noche, a
través de tormentas de nieve y calor del desierto, cruzando torrentes,
   a través de pasos estrechos.
¿Sabrá dónde encontrarte,
reconocerte cuando te vea,
darte lo que tiene para vos?

Aquí apenas crece algo.
Pero los silos revientan de comida,
las bolsas de comida llegan hasta el techo,
las corrientes fluyen dulcemente y engordan a los peces;
los pájaros oscurecen el cielo. ¿Alcanza con
poner el plato de leche por la noche;
que pensemos en él a veces, a
veces y siempre, con sentimientos encontrados?

John Ashbery (Rochester, Estados Unidos, 1927-Hudson, Estados Unidos, 2017), The New Yorker, 9 de abril de 1984. (A Wave, Viking Press, Nueva York, 1984)
Versión de J. Aulicino

Otra Iglesia Es ImposibleBuenos Aires Poetry - Eterna Cadencia - Vallejo & Co. - Hablar de Poesía - La Razón. México - Letras Libres

Foto: John Ashbery, Nueva York, 2000 Iannis Delatolas/Nguyễn Huy Hoàng

At North Farm

Somewhere someone is traveling furiously toward you,
At incredible speed, traveling day and night,
Through blizzards and desert heat, across torrents, through narrow passes.
But will he know where to find you,
Recognize you when he sees you,
Give you the thing he has for you?

Hardly anything grows here,
Yet the granaries are bursting with meal,
The sacks of meal piled to the rafters.
The streams run with sweetness, fattening fish;
Birds darken the sky. Is it enough
That the dish of milk is set out at night,
That we think of him sometimes,
Sometimes and always, with mixed feelings?

lunes, diciembre 23, 2019

Halvard Johnson / Irse














Decir adiós
no es un problema.

Un casa es una piel
que quitar

de la que librarse
habitación tras habitación

armario tras armario
hasta que lo que queda

son pilas de cajas,
unas pocas perchas,

un montón de desechos
en el suelo de la cocina

que nunca pareció tan amplia,
el perro de un vecino

que ha venido a decir adiós
desde una distancia prudencial.

Halvard Johnson (Newburgh, Nueva York, Estados Unidos, 1936-San Miguel de Allende, México, 2017), Transparencies and Projections, New Rivers Press, Nueva York, 1969
Versión de Jonio González

Ref.:
Halvard Johnson and Lynda Schor
Halvard Johnson Facebook
Entropy and My
The Hamilton Stone Review
Brave New Word Magazine

Foto: The Hamilton Stone Review

MOVING OUT

saying goodby
is no trouble:

a house is a skin
to be shucked

wriggled out of
room by room

closet by closet
until what remains

is piles of boxes,
a few empty hangers,

a heap of debris
on the kitchen floor

which never seemed so wide,
a neighbor's dog

who come to say goodby
from a respectable distance.

domingo, diciembre 22, 2019

Pablo Chacón / Tres poemas




















el grano del invierno

En la rama más alta se encorva un pájaro negro.
Por la mañana está ahí,
y el frío del final del día parece volverlo más negro.
La casa está vacía. Se amontonan las cajas en uno de los cuartos.
Por las ventanas clausuradas entra la luz del invierno.
El pájaro está quieto.
Yo me voy,
y espero poder olvidarlo.

[El grano del invierno, 1994]


Tuvo dos, tres amantes,
y supo decir: «como dos, tres Vietnam»:
después se amancebó.
¿Fue presa de la teoría del foco o del reformismo?
   Sus chicas lo vieron digno,
sin ceder a las enseñanzas de Don Juan.

[El espía, 1997]


El sonido es como un alegre mutis por el foro
que hicieran mil mujeres.
La ruta se extiende recta entre cadenas de montañas:
más lejos está el olvido, el simulacro del olvido…
¿Quién puede olvidar?
Los muertos pasan: son piedras que aplastan a los vivos
y retornan, sin horario, muertos están,
dejados a un lado, se levantan como la piel quemada
y caminan por una ruta entre cadenas de montañas.
El frío neutro se los lleva de la escena,
quebradizos juncos de luz.

[Calor quieto, 2000]

Pablo Chacón (Mar del Plata, Argentina, 1960-2018), Op. Cit., diciembre 21, 2019

Ref.:
La Capital
Otra Iglesia Es Imposible
Poetas Siglo XXI
Pájaro Rojo
Página 12
Edhasa

Foto: Poetas Siglo XXI