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domingo, octubre 30, 2022

Raymond Carver / La pipa




El próximo poema que escriba tendrá una pila de leña
junto en medio, leña de resina tan gruesa
que mi amigo se quitará los guantes
y me dirá: "Póntelos cuando
la eches al fuego." Incluirá
también la noche con todas las estrellas
del hemisferio oeste y un inmenso espacio
de agua brillando durante millas bajo la luna llena.
Contará también con una habitación
y una sala de estar, tragaluz,
un sofá, mesa, sillas y junto a la ventana
un jarrón de violetas cortadas justo una hora antes del almuerzo.
También tendré una lámpara encendida en él
y una chimenea donde arderán bloques
de madera de abeto que se consuman poco a poco.
¡Saldrán chispas de mi próximo poema!
Pero no habrá cigarrillos en él.
Empezaré a fumar en pipa en ese poema.

Raymond Carver (Clatskanie, Estados Unidos, 1938-Port Angeles, Estados Unidos, 1988), "Fuegos", 1983; Todos nosotros. Poesía completa, Anagrama, Barcelona, 2021
Traducción de Jaime Priede
Envío de Javier Cófreces




THE PIPE

The next poem I write will have firewood
right in the middle of it, firewood so thick
with pitch my friend will leave behind
his gloves and tell me, “Wear these when you
handle that stuff.” The next poem
will have night in it, too, and all the stars
in the western hemisphere; and an immense body
of water shining for miles under a new moon.
The next poem will have a bedroom
and living room for itself, skylights,
a sofa, a table and chairs by the window,
a vase of violets cut just an hour before lunch.
There’ll be a lamp burning in the next poem;
and a fireplace where pitch-soaked
blocks of fir flame up, consuming one another.
Oh, the next poem will throw sparks!
But there won’t be any cigarettes in that poem.
I’ll take up smoking the pipe.

martes, abril 26, 2022

Celia Gourinski / Tres poemas



Vengo

Vengo de un país donde grandes animales del ayer
    anuncian su perpetuidad en un océano de sol
Hago el amor en antiguos agasajos, con alimañas,
    cangrejos, bichos de una historia pasada
Sobre arenas de playas habitadas por aves obesas,
    posaremos en los vientos con la mirada tras la
    mirada del ángel que fuera el horror

Vengo en ti
                    ya no hay más en nunca


En el fondo de mi noche

Astros silvestres caen con la solemnidad de mi gato
    cuando se desespera
Astros hirvientes me poseen oscuros como el sueño
    de un dragón en la medida de un hombre
Museos arrobadores dentro de mis ojos gigantes
    cuando la especie decae en los letargos
Hembras al calor de velas invertidas. Estigmas,
    solamente estigmas en mi pecho condecorado con
    los remansos en este río que se eleva al fondo de mi
    noche, de mi desnuda cabeza


Paisaje íntimo

Tantas ciudades tantos cielos derramados con inso-
    lencia tantos caracoles vacíos que ya no narran
    historias de mar tantos comedores de vagabundos
    hambrientos tantos bichos noctámbulos en la
    mitad del vértigo de madrugada tantos habitantes
    incautos y verdes ojeras y resplandores de hogares
    donde sólo quedan cenizas y todo tanto más, cuando
    se avecinan ceremonias nupciales y cada vez y cada
    amante y tanto en cada melancólica despedida en
    tanto revés de tus señas y tantas irreverencias hasta
    la sombra secreta y en cada movimiento lento y
    sagrado cuánto fuego en la alborada de los niños,
    en los zapatos gastados, en los sombreros que se
    ponen las nubes y cuántos mediodías sin sol y sin
    negrura y tanto desparpajo y tanto recorrido por
    zonas peligrosas y cuánto en tantas constelaciones
    del silencio y del naufragio

[Inocencia feroz, Argonauta, 1999]

Celia Gourinski (Buenos Aires, 1938-2008), Poetas surrealistas argentinos. Recopilación de textos y notas: Javier Cófreces, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2022


martes, abril 12, 2022

Carlos Latorre / Tres poemas



La ley del mayor esfuerzo

Soltar los cables de amarre la vela mayor henchida
    por la brisa de las gaviotas encandiladas alrededor
    del fuego fatuo
Soltar las correas de los baúles que guardan los
    paisajes nevados y música de cerveza en fermentación
Soltar el amor para que dance hasta el sacrificio
    como una mujer que cede ante la cualidad
    normal de las necesidades terrestres
Soltar desde el nacimiento de la tentación hasta su
    muerte prematuramente decidida por los cuatro
    palos de la baraja
Soltar los signos vivos de la inteligencia revelados
    por la actitud de toda melancolía
Soltarlo todo
La determinación
Los meandros de la aventura
La bala perdida
La locura de lógico terror especial
Y sobre todo soltar la libertad encadenada a la
    falsa movilidad del movimiento continuo

[El lugar común, 1954]


Misión especial

La imaginación fue descubierta en el mensaje
    cifrado de las relaciones absurdas
O en las primeras nociones de la defensa propia
Gracias a ella era posible entender el Sermón de
    la Montaña
La continuidad entre el pensamiento puro
Y las pistolas de duelo a veinte pasos justos entre
    el terror y el peligro
Desde entonces las grandes palabras conmovían
    como un tiro en la sien
Y muchos fueron los dolorosos sacrificios que tuvieron
    lugar en favor de las vagabundas ballenas polares
Ahora hay que tratar de salvar a las especies
    cuaternarias a punto de extinguirse a causa de
    los poetas furtivos
El gran canto queda a cargo del Ave Fénix y algunas
    orquestas de señoritas

[El lugar común]


El viaje en sí

Hemos sentido transcurrir el tiempo cortando el
    pan de las canciones
Hemos visto pasar los barcos que ofrecen su ardiente
    botella de libertad
Y los trenes con sus ruedas de constantes pensamientos
Toda la casa ha sido recorrida con los dedos como
    un cuerpo
Es ahora cuando el deseo vence al horizonte y deja
    oir su música de pianola corporal

[Los alcances de la realidad, 1955]

Carlos Latorre (Buenos Aires, 1916-1980), Poetas surrealistas argentinos. Recopilación de textos y notas: Javier Cófreces, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2022


Foto: Gentileza de Ediciones en Danza

lunes, abril 04, 2022

María Meleck Vivanco / Tres poemas




Las grandes contraseñas

Airosamente convivo con los adolescentes que
caminan descalzos la repugnante menta Eunucos de
un serrallo con chispas de alcanfor que hacen crujir
la manivela de la suerte En seguimiento de los
     incendios oscuros
Yo no respiro No confío más en la mandrágora que
ciega mariposas Ni en la temperatura del placer que
me recuerda que una mañana desperté amapola Ni
en los encantamientos que suceden con las grandes
     contraseñas de la vida
Voladas las trincheras que espesan los crepúsculos,
es imposible arriar caballos bajo el espectro flotante 
     de la cordura

Me desconciertan la pobreza y el humo
amo el secreto último de los cuerpos arrastrados en el viento

[Balanza de ceremonias, 1992]


[Desde infinitos mundos...]

Desde infinitos mundos, cayó una nube en la mirada
     de los cuervos
Imaginé, la falsa levitación de las murallas que
rodeaban mi sangre El peine de carey, en su estuche
de semillas vacías Un par de anteojos de tempestad,
con su visor fantasma siempre empañado Las
miserables patas de la muerte, muertas de miedo
Descubierta por el deseo, probé los numerosos ritos
de la impaciencia Con mis caderas frágiles, en senti-
do inverso del sol

Porque nací, secretamente separada

["Los regalos de la locura", Antología poética, 2009]


Reclinatorio donde la virgen

Mi arrobamiento se suma a los conjuros de la
sombra A la savia picante y sensual de los paraísos
abstraídos Como ala de abanicos angélicos que
refrescan la turbulencia de la tierra
Mientras la luna exhala su perfume animal, me
instalo soberana en los jergones del monte En los
     remiendos estrellados del viento
Llegan los marginados de la procesión Abren el
follaje y se reparten los manjares deliciosos y las
naranjas profundas El rocío distrae más allá de la
fiesta Y obedezco al pulso salvaje de ruidos luminosos
Fruto de la compasión, la niña alisa sus cabellos con
peine de palo santo Y el ave infiel se despereza entre 
     las flores
Amo las chimeneas desoladas Y suspiro la púrpura
en el reclinatorio, donde la virgen descansa su cabeza

Ahora las máscaras, se prueban corazones alrededor
     de mi casa

[Mar de Mármara, 2011]

María Meleck Vivanco (San Javier, Córdoba, Argentina, 1921- Portezuelo, Maldonado, Uruguay, 2010)

Poetas surrealistas argentinos.
Recopilación de textos y notas: Javier Cófreces
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2022









martes, septiembre 07, 2021

Jorge Leonidas Escudero / Cuatro poemas



Elegidos por Javier Cófreces y Jorge Aulicino en el centésimo primer aniversario de Jorge Leonidas Escudero

\

Lavanderita

Chit, chit, le dije,
y perdió el equilibrio:
de la soga de tender cayó a mi vida.

Venía yo grave descifrando arena
escrita por la cola de las lagartijas,
venía revolviendo la nuez de la garganta
en el mar de la siesta,
registrando debajo de cada yuyo,
bajo cada piedra;
y chit, chit, la tomé de las alitas.

Donde setiembre pasa por lo álamos
se me escapó al volver la cabeza,
y aunque mi chistido encarga,
no encuentra lavanderita.

Pero ando,
y va perder pie alguna.

La raíz de la roca, 1970


La enfermita

Se me ha resentido la memoria
hasta el punto que hoy anda indecisa,
con paso tembloroso,
sumamente corta de vista.

Le compré un tónico pero es inútil.
La causa de su enflaquecimiento
seguramente radica en el hígado,
o tal vez en los hipocondrios donde creo
está el origen de mi alejamiento del mundo.

Como ahora yo estoy recogiendo mis bártulos
entonces dirá ella ¿para qué éste me quiere gorda?,
¿para qué si cada día me necesita menos?

Tiene razón; pero resulta indignante
cuando le pregunto el nombre de un amigo
al que acabo de saludar
y ella da vuelta la cara mirando hacia otra parte.

Elucidario, 1992


Invierno

En cuanto ella me de soslayo miró
bajó la vista y yo también en cuanto
la miré bajé los ojos
Llegó el mozo e un vaso de vino pedí, ella
pidió no sé.
Entonces nos miramos pero sin saludo,
como a distancia de tres mesas, mudos
como correspondía. ¿Y? Bueno,
para qué.
Tomé un trago y en cuanto
hacía frío de tiempo lógico
salí de haberla visto haciéndome el duro,
esforzándome para no renguear.


El empecinao

Aquí anduvo un tozudo hombre buscando,
en esta altivez de los cerros sanjuaninos,
el fabuloso tesoro que cuentan
era para el rescate del inca Atahualpa: siete
cogotes de guanaco pupudos de oro.

Muchos años vino a buscar tal riqueza
y se le puso la barba blanca de no encontrarla;
pero firme en su idea
no cejaba de llevarla entre ceja y ceja.

Nos hicimos amigos y en mis adentros
lo bauticé El Empecinao, justamente
porque cada vez que me lo topaba en el cerro
me hablaba de su sueño y sonreía feliz.

Pero el verano este ya no vino
y el anterior tampoco.
Sospecho que murió directamente
o algo peor todavía, que se desempecinó,
y al perder la alegría de buscar el tesoro
quedó muerto en vida.

Verlas venir, 2002

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, Argentina, 1920-2016)

Poesía completa
Ediciones en Danza, 
Buenos Aires, 2011










Foto: Jorge Leonidas Escudero, San Juan, Argentina, 2011 Gentileza Ediciones en Danza

lunes, enero 25, 2021

Cófreces & Muñoz / De "Poéticas del agua"


















El río es un cementerio móvil

El río es un cementerio móvil.
Se lleva las cruces, las carretillas
y las ropas
de los pobres.

Los que se van por agua
llegan lejos:
los ojos cerrados
para que lo visto
no se moje.


La isla es marrana

La isla es marrana.
Te come la soledad,
te caza de las patas en la noche,
y te cuelga boca abajo.

No hay relojes,
entonces
las horas entran y salen
por cualquier lado.
Capaz te patean el culo
y no te das cuenta.
Las ramas húmedas
no encienden así nomás.
El fuego te demora

Celso Caragatto (Resistencia, Argentina-1906-Arroyo Durazno, Argentina, 1941), El cementerio móvil

*


III
Canto

Escribí tu nombre en la fachada de la Santa María Gloriosa del Frari.
Tu nombre que es María y tu fémina
que en los días del cordero es gloriosa.
Lo hice para que supieras que a partir de la piedra blanca de Istria
has entrado en la penumbra gótica.
Ha sido tu amado Franco quien ha decidido
que en los promontorios rosados de la oscuridad
tu nombre guíe a los infelices


IX
Espectros

No he llorado la primera juventud
porque no he sido joven nunca.
Los gondoleros somos espectros,
de noche nos ven como cañas delgadas
tocando con una vara la herida de Neptuno,
y de día como vendedores de golosinas ácidas.
Las adolescentes dichosas reciben nuestros piropos,
como si en el fondo de la niebla
se los dijera Poe.

Franco Conigliaro (Treviso, Italia, 1982), Paraíso perdido

Cófreces & Muñoz
Poéticas del agua,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2021








martes, diciembre 15, 2020

Javier Cófreces / El camino

            
 













            a jorge aulicino

Un camino de ida
Te depositó aquí
Una marcha sin reversa
Te instaló en la ruta
Y apostaste por esa chance
Un horizonte te cegó
Y a la vez
Fue tu lazarillo.

[inédito]

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)


lunes, julio 20, 2020

Alberto Muñoz / De "La peste"

















I

Vuelvo del hospital. No sé a quién he visto.
Llueve y es hora de terminar con el aire. Los enfermeros son silvestres
y llevan en sus bandejas bujías para la noche y cánulas.
Sólo el amor puede salvarte, madre mía.
Pero yo debo quitar de mis oídos esa majestad de leche que regalan a los gatos en los pasillos del hospital.
Alguien grita desde una ventana que hay un buque que los lleva.


III

Ya no es necesario escuchar las aventuras del infectólogo Chan. Alguien debería callarlo, como los viejos editores silenciaron en su momento a Verne. En cualquier momento veremos emerger del fondo del Río de la Plata un pulpo de goma y el Dr. Chan explicará ante las cámaras que ha mutado el virus.


XII

Somos promiscuos. Nos gustan los boleros. Cómo hacer para que no duela, cómo hacer para que duela. Tenemos juguetes rabiosos. Lencería. Cremas. Lociones.
Compramos una muñeca finlandesa que dice: “Al corro del higo chumbo, al higo chumbo, higo chumbo, a las cinco de la mañana”. Y cuando la gozamos por atrás canta: “Porque Tuyo es el reino”.
No podemos pedir más; pero estamos tristes. La peste nos ha entristecido. Somos dos putos tristes; nosotros, que nos queremos tanto…


XVI

Los grandes amantes regresan de las zarzas, dominan el estío; huyen de la fotosfera en el áspero rostro de las playas y los insectos antiguos. Así son las películas ahora, no dejamos de ver ninguna de amor y de venganza. Lloramos en el sofá, no parecemos más nosotros.

Alberto Muñoz (Buenos Aires, 1951)

Eduardo Mileo, Alberto Muñoz, Javier Cófreces, 
La peste
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2020









martes, abril 28, 2020

Juan Carlos Bustriazo Ortiz / En el helado mar, lejos la muerte















ya no respiro, no ya no respiro
ahogado estoy, ahogado melodioso
las aguas de mi amor son esta agua
terribles del morir acá lejoso
los peces espiarán o no mi muerte
verdor de mi verdor, el mar curioso
los peces si es que están no sé no veo
las aguas de mi fin fatal viscoso
la racha del estruendo azul ardiente
los barcos del sonar su alud rabioso
mis ojos de no ver así inundados
tu hermosa hermosidad mi amor hermoso
ya no respiro no ya no respiro
ahogado estoy ahogado melodioso

Herejía bermeja, 2008

Juan Carlos Bustriazo Ortiz (Santa Rosa, Argentina, 1929-2010)

Cuarentena y 25 poetas en Danza,
selección y prólogo de Javier Cófreces,
Libros Electrónicos, Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2020








Otra Iglesia Es Imposible - Ediciones en Danza - La ArenaLamás Médula - Página de Poesía - Vallejo & Co. - Clarín - Página 12 - CFI/El Faro - El Vendedor de Tierra

Foto: Clarín

domingo, abril 26, 2020

Javier Cófreces / De "El fulgor"




















CANAREGGIO     
                               
              Venecia es un inmenso barco en cuarentena.
                                                                 Bruno Barilli
                                                                                                 

Por la nave que avanza
Emergen cientos de islas
Damas adriáticas
sin merced
posta imposible
al paso invasor
La ciénaga
de poder naval
impone la marea
de barro y sangre
sobre la costa
Entonces
le temen


Por la nave que avanza
En ruta de cuerpo húmedo
por naturaleza
guerrera y líquida
Incontrolable
Ingobernable
como un furor
de dominio ciego
y conquistador
Le temen
Le temen
a la Serenísima
con su arsenal
de espolón mortal


Por la nave que avanza
Sucumbió la guerrera
La bestia de alarde náutico
templó su reposo
Exhaló su feroz combate
La Soberana trocó
su tinta mortal
dominadora
Los restos de aquello
son estos fulgores
incontenibles
como un antiguo trirreme


Por la nave que avanza
El vaporetto
va por Lido
y por Murano
va por Rialto
y San Michele
Por la Gran Laguna va
por agua negra
y marca judía
va por Ghetto
Cruza el canal
un traghetto
Bruma y vapor
en su esqueleto


Por la nave que avanza
El motor del vaporetto
aturde a bordo
el agua salpica
a estribor
Sus cabos se amarran
a una sombra física
que detiene
la fuerza del barco
Abordan pasajeros
que se mojan
de otra forma


Por la nave que avanza
El agua bombea dentro
de un corazón oceánico
La geografía marina
sopla un ventrículo
que late íntimo
El pulso de un respiro
perdido en el tiempo

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)

El fulgor (poemas venecianos),
Ediciones en Danza, Libros Digitales,
Buenos Aires, 2020










Otra Iglesia Es Imposible - Ediciones en Danza - Poesía del Mondongo - La Caína - De Sibilas y Pitias - La Infancia del Procedimiento - Clarín - Sudeste - La Capital

Foto: Javier Cófreces, Feria del Libro de Buenos Aires, 2017 - Archivo del Autor

viernes, enero 17, 2020

Javier Cófreces / De "Antología personal"














Pesadilla

Si te perdiera para siempre
no me consolaría
ninguna dicha pasada

El futuro sin vos
sería una pesadilla
que me soñaría insomne
desvelado
hasta tu regreso.

Inéditos, 1979-2019


La liebre tiesa

III

Cola por cola
De iguana
O piel por piel
De culebra
(cerca del pantano
y detrás de los cohíues
el rincón de la mordaza)
Antes quel pato
Chifle o remonte
Desde lo bajo
El vuelo que lo sube
Hasta alejarse


IV

Alguien ata manos y nada dice
¿Otorga quien calla
Y pasa de costado los surcos?

Rancio desquite
Cepo que me prende
Y ahí parado

La liebre tiesa como esperando.

La liebre tiesa, 1985


Solo una cosa más

              a Columbo

Just one more thing, solías decir
antes de que tu Peugeot 403 sucio y roto
abandonara la escena del crimen.
El 23 de junio de 2011
te moriste demente.
No hizo falta averiguar
las causas. Tenías 83 años
y estabas desarmado
como siempre.

Titanes, 2014

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)

Antología personal,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2020









Ediciones en Danza - Otra Iglesia Es Imposible - La Infancia del ProcedimientoLa Caína - Poetas Siglo XXIClarín - La Nación - Página 12 - La Capital - Revista Carapachay 

Foto: Javier Cófreces, Buenos Aires, 2020 Jorge Aulicino

domingo, marzo 31, 2019

Eduarda Mansilla / Se alquila















Aquí dentro del pecho tengo un cuartito
Y un letrero en la puerta
y un letrero en la puerta
con llanto escrito Desocupado
hable arriba quien quiera sera alojado
allí hay fuego allí nunca penetró el hielo
allí corre fuente que lleva al cielo
fuente de encanto
que hace verdad los sueños
néctar el llanto.

Eduarda Mansilla (Buenos Aires, 1834-1892)

Las primeras poetas argentinas. 
Nueva edición ampliada,
seleccción y notas de Javier
Cófreces, Gabriela Franco
y Eduardo Mileo,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2019






Ref.:
Eduarda Mansilla
Centro Virtual Cervantes

Foto: Eduarda Mansilla, París, 1870 eduardamansilla.com

jueves, diciembre 07, 2017

Javier Cófreces / El submarino















                 El ARA San Juan está desaparecido
                desde el pasado miércoles.
                                   Diaro Perfil, 18/11/2017

               Con vida los llevaron con vida los queremos.
                                  Madres de Plaza de Mayo


En la Argentina durante la dictadura
desaparecieron 30.000 personas.
A cuarenta años del genocidio
desaparece un submarino
de la fuerza armada nacional
que más contribuyó al exterminio.
Su práctica de tortura más usual
se denominaba “el submarino”
(los verdugos sumergían en un piletón con agua
la cabeza del detenido, para procurar confesiones).

En el ARA San Juan hay 44 tripulantes,
No están ni vivos ni muertos, son desaparecidos.*
Esta vez se conocen sus nombres
y se sabe que están presos en el navío,
quizás bajo el Mar Argentino,
donde se arrojaban los cuerpos
de los desaparecidos que jamás fueron hallados.

¡Aparición con vida…!

*Jorge Rafael Videla, conferencia de prensa en 1979

[inédito]

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)

Ediciones en Danza - Página 12 - La Nación - Campeones TV

lunes, julio 03, 2017

Enrique Bustamante y Ballivián / Nocturno del auto




















A 150 kilómetros
el 200 H.P.
va empujando en la noche
el triángulo de luz
cuyo vértice de incrusta
en el radiador.

Trepida iscócrono
el anhelo de distancias
que agitan los émbolos
y tiembla todo el acero
un vapor de aceites
y de gasolina
y una sed de inmensidad.

Planeando sobre el camino
como un ave
de alas rodantes de caucho,
fue un vértigo toda la noche
empujar la luz hacia occidente.

Y cuando vino la aurora
en las espaldas
teníamos al sol.

Enrique Bustamante y Ballivián (Arequipa, Perú, 1883-Lima, 1937), Los autos (Poemas a cuatro ruedas), selección de Máximo Legnani, investigación y archivo de Javier Cófreces, Ediciones en Danza, 2017

Ref. El libro de unos sonidos, 37 poetas del Perú, selección de Reynaldo Jiménez, Tsé-Tsé, Buenos Aires, 2005
Foto: Archivo de la Biblioteca Nacional del Perú

miércoles, abril 05, 2017

Javier Cófreces / No esperes nada de mí














No es el momento nunca?
Qué esperás, la corriente cálida del golfo
o recordar el poema recitado en el parque?
Esperás que te dé vueltas la cabeza
sentado en un bar?
Recomponer el caligrama, esperás,
desenterrar otra vez la pistola de la maceta?
Esperás que la cabeza te pulse
esa vena del lado derecho o
que aquellas burbujas cerebrales
te den la señal del tío?
Esperás qué cosa,
que dolor de occidente
te atraería más esta vez?
Surgirá la cabeza
de cefalea tensional o cíclica
de cefalea recidivante o
simplemente rebelde
o no migrañosa, definitivamente?
Esperás un caldo
de cultivo o de gallina?
Esperás una buena imagen
de todo aquello que nunca
dio frutos satisfactorios?
Esperás descalzo que pase esta lluvia
o que la casa conserve
por más de un día
el perfume del jazmín de Teresa,
que canta en el patio
mientras se inunda la calle?

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957), Pasaje Renacimiento, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1989
Envío de Jonio González

miércoles, febrero 15, 2017

Rudyard Kipling / La balada de los autos
















"Puede ser el precio por tomar de más",
dijo el doctor arrodillado,
y pidió que removieran al hombre
cuando comprobó que estaba muerto.

Levantaron y trasladaron
el triste cuerpo inmóvil,
para llevarlo al pueblo más cercano
a la espera del forense.

Le cubrieron el rostro,
y los conductores de los autos detenidos
en la puerta del mercado
hablaban del accidente sin cesar.

"Tal vez haya bebido demasiado,
nada nos podría ayudar
a traerlo nuevamente a este mundo,
a despedirse de su amada."

"No hay calle alguna en Inglaterra
que un hombre ebrio pueda cruzar,
sin mirar hacia los costados
y también hacia adelante y hacia atrás."

Le descubrieron el rostro
y el forense lo examinó;
los autos detenidos en la puerta del mercado
ya habían retomado sus caminos.

Rudyard Kipling (Bombay, India, 1865-Londres, 1936)
Versión libre de Javier Cófreces y Maximiliano  Legnani

Los autos
(Poemas a cuatro ruedas),
Selección y prólogo de Maximiliano Legnani,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2017









viernes, diciembre 02, 2016

La lira argentina, ¿cómo suena? / Conclusión y síntesis

       
La imagen casera del hombre es su enemigo. Debe ser destruida con palabras directas y paradojas. Tal es tu obra religiosa, mérito y sacrificio. ¡Golpea, Girri, con gracia metafísica!.
 - de una carta del monje y poeta Thomas Merton a Alberto Girri, sin mención de fecha (Alberto Girri, Obra Poética, Tomo I, Corregidor)

Abajo de este comentario, va la lista de las ideas que me parecieron personalmente más importantes entre las vertidas por los participantes de la encuesta "La lira argentina, ¿cómo suena?" que se publicó en este blog.

El conjunto muestra que si hubo poetas de menos de treinta años que leyeron la convocatoria a esta encuesta publicada en Facebook, todos se abstuvieron de participar.

Dos palabras sobre el tono: en general, no hubo ánimo guerrero, sino más bien amable. Cosa que se logra "con provinciana elegancia" diría Pasolini, no mencionando libros ni antologías ni ningún otro tipo de publicación tradicional, sino tendencias. Esto no es reprochable en modo alguno, sino simplemente observable. Con todo, hubo también mensajes cifrados, y mucho "a quien le caiga el sayo".

En gran parte de la encuesta se señala una creciente tendencia a la nada: poesía de anécdota, semejante a estados de Facebook (medio también señalado como "nuevo aparato crítico"), compulsión a publicar, pérdida de calidad literaria. Basta recorrer los textos de las respuestas para ver que esta preocupación es mayoritaria.

¿Se trataría de una autodefensa de los poetas de la segunda y tercera edad? En muchos casos los participantes indican las franjas "etarias" a las que refiere su opinión. En otros casos, no. El señalamiento de una poesía de lo cotidiano y banal como predominante fue hecho, es cierto, mayormente por poetas nacidos de 1970 para atrás, pero también por poetas más jóvenes, de modo que se trataría más bien de un juicio ideológico antes que "etario" (ideológico en el sentido más amplio del término, si cabe aclarar).

Si esta apreciación es correcta, asistimos al nacimiento de un nuevo mundo cultural del que la poesía es un síntoma. Es un mundo que no está interesado en dialogar con el otro ni en enfrentarlo, a estar de la ausencia total de poetas de 20 años que hayan respondido la encuesta. Ese mundo, para muchos, comenzó a perfilarse en los 90, pero venía creciendo desde los ochenta (vean el testimonio de Villa) y habría alcanzado su apoteosis en las redes sociales o con las redes sociales. La "desatención del consenso" sobre qué es poesía, con que Freidemberg inaugura la serie de respuestas, para indicar un cambio que rompe con la época, fue también desatención de otro consenso, el que rigió hasta los 90, y era más bien indiferencia que ruptura.

Un estado de melancolía ha invadido a otros veteranos. Se encontrarán en la encuesta con respuestas como las de Miguel Angel Morelli o José María Pallaoro, que miran hacia atrás.

Por cierto, todos señalan esta especie de banalidad posobjetivista como solo una de las tendencias actuales, y en el señalamiento de nombres surgen otras alternativas, aunque ninguna que no sea en los mayores de 30.

Tal vez esa es realmente la edad en que se puede ser poeta, no antes, salvo Rimbaud, ya se sabe, o poemas sueltos de algunos poetas en sus veinte años, incluso libros, como excepción.

Ezra Pound, a quien mi generación leyó después que a los españoles clásicos y a los coloquialistas locales, con lo cual estaba vacunada, creo, contra el "estilo traducción", creía en un progreso en el arte de escribir, no solo local, sino global, y no solo referido a una época, sino a todas las épocas sin distinción de idiomas. Su lista básica para comprender la evolución era corta, no más de una veintena de nombres, empezando por los griegos clásicos ("Para un método", en Antología general, Barral, 1973). Tal vez en cortos periodos se puede hablar de evolución, aclarado que fuese que en nuestro caso -y creo que en el de Pound- la elección de nombres o libros que contribuyeron a ese progreso no es una lista de los mejores, sino de los más eficaces. Así, en la lírica latinoamericana puede interesarnos Vicente Huidobro como uno de los pilares de un avance, sin que su obra se cuente entre nuestras preferidas.

La historia de la poesía local comenzó formalmente con, precisamente, La lira argentina ó colección de las piezas poéticas dadas a luz en Buenos Ayres durante la guerra de su independencia, en 1824. Fue un trabajo ordenado por decreto de Martín Rodríguez a su ministro Secretario de Gobierno, Bernardino Rivadavia, y encomendado a la Sociedad Literaria, que destacó a Vicente López y Planes, Esteban de Luca y Cosme Argerich para su realización. Muchas de las piezas son anónimas, otras están firmadas con iniciales, incluso con seudónimo, incluso con simples apelativos del tipo "Un ciudadano".

En caso de que acordemos con Pound en términos relativos, específicos (histórica y geográficamente acotados), hoy estaríamos viviendo una decadencia, no el nacimiento de un mundo.

Puede verse, fríamente, de los dos modos, porque en el primer caso "siempre habrá poesía", aunque no sea visible ni mucho menos "hegemónica", y en el segundo, porque "siempre habrá poesía", aunque no sea lo que se publica o difunde como tal. Cabe incluso la posibilidad de que esa nueva poesía contenga poesía.

Jorge Aulicino



Síntesis
(Citas y glosas)

Daniel Freidemberg: Asoma la afirmación de la singularidad y desatención del consenso acerca de qué es poesía. Desde hace un corto tiempo hay poetas que escriben sin tener en cuenta las interdicciones vigentes, entre ellas: nada de metáforas, nada de inquietud lírica, nada de hermetismo, nada de alterar la sintaxis o recurrir a un léxico o a modos expresivos que no sean los que se usan para hablar por celular o bromear entre amigos.

Jorge Fondebrider: Hay diferencias y convivencia. Lo que no se entiende es por qué muchos llaman poesía a lo que no lo es.

Pablo Caramelo: La ilusión del yo se tensa en la performance, y hay ecos de una lejana batalla de la poesía por la permisividad.

Marcelo Díaz: Existe una "zona de contacto" entre estéticas de los años 90 como punto de reinicio.

Santiago Sylvester: La disonancia no preocupa tanto como lo poco que tiene la poesía para decir.

Irene Gruss: Composiciones de escuela, historias cotidianas que reciben aprobación en Facebook.

Miguel Gaya: Existen rasgos comunes entre los nacidos desde mediados del siglo XX: "tal vez", economía de lenguaje, escasa lírica, mesura sentimental, indagación por el sentido.

Mercedes Alvarez: Retazos del "museo" de los 90 y poetas que vuelven a lo sagrado, unos en el plano simbólico, otros en el religioso.

Diego L. García: Tres tipos de poesía: facilista de autoayuda; de poetas que imitan a poetas traducidos y la de los que "rechazan la legalidad".

Valeria Cervero: Existe una línea de jóvenes que sigue los lineamientos de los noventa, pero también una "gran diversidad" de búsquedas.

Pablo Anadón: Predomina la prosa en versos de mayor o menor extensión.

Alicia Silva Rey: "Hay poéticas –para mí, las mayores de nuestra lírica actual y son más de cinco y menos de diez- donde intervienen la yuxtaposición, la intersección, le mot just que fisura el espacio-tiempo. Y, en el orden del ritmo, un palimpsesto donde la oralidad de antiguo cuño abre su delta intratextual."

Alberto Cisnero: "Si escribir fuese sonrisas, laics y ligeros apretones de manos tendríamos que leer demasiadas muchas cosas".

Rafael Felipe Oteriño: La poesía ha perdido su incidencia en la Historia, "ha apagado el énfasis y hace pie en las preguntas simples (y no tan simples) de una criatura que se sabe solo humana".

Diego Colomba: Hay algunos rasgos predominantes que en cada caso encarnan en poetas concretos que parecen darse como topografía de la poesía actual. (Colomba los menciona).

Griselda García: Hay dos franjas etarias: los de los nacidos en los 40-50, en los que predomina la reflexión, y los nacidos en los 70-80 en los que domina la emoción.

Miguel Angel Morelli: Nada me ha conmovido desde Juanele, Juarroz y Giannuzzi.

Carles Tavec: Resistencia y resiliencia como dos regiones de la poesia argentina.

Silvina López Medin: Prefiero señalar lo que me gusta de los poetas que me gustan: principalmente el riesgo.

Mirta Rosenberg: No hay tendencia hegemónica y sí una gran variedad de tendencias.

Valeria Melchiorre: Contrapunto entre romanticismo-modernismo y coloquialismo real-histórico (Melchiorre agrega unas construcciones metafóricas que parecen cifradas).

Jotaele Andrade: En los poetas de 45 años para abajo predomina un "realismo emocional" o "lírica de cabotaje".

Pablo Seguí: La nueva poesía suena como estados de Facebook; anécdota, prosa cortada, confesionalismo.

Silvia Camerotto: El poema es hoy una anécdota sostenida por el aplauso en Facebook que opera como nuevo aparato crítico.

Jonio González: Hay rayas marcadas con recelo; la lira argentina es la historia de esas rayas.

Eduardo Mileo: Las diferencias en los 80 fueron la reescritura de Boedo-Florida. Ahora, no hay movimientismo ligado a grandes acontecimientos políticos. Diáspora estética.

Silvana Franzetti: La producción creció, y también las diferencias. Existen modos distintos de difusión a tener en cuenta.

Javier Galarza: Las convergencias interesan. No hay hegemonías.

Valeria Pariso: Hay una tendencia al texto anecdótico, plano, sin vuelo: un "estado" de Facebook.

Diego Suárez: Precisión alejada de toda vanidad retórica en algunos poetas; juegos de sentido.

Rafael Gabino: La poesía responde con una búsqueda de "fulgores" al contexto de contaminación y arrasamiento a escala global, a la vez que con cada vez mayor individualismo.

José María Pallaoro: "Posiblemente yo ya no tenga oídos para el ritmo del tiempo actual".

Javier Cófreces: Mi función de editor es "estar atento"; celebro la poesía perfornática de los más jóvenes.

Javier Saleh: La publicación es compulsiva, se deja de lado la calidad de la escritura. Contra eso, predomina la pluralidad poética, incluso pluralidad en un mismo autor.

Mauro Viñuela: Hay una antinomia entre lo global y el sentimiento de individualidad. Y talento experimental relacionado con la crisis general. En muchos casos, suena muy bien.

Gabriel Roel: "En el mar de alusiones y cadencias suena la obsolescencia."

Mariano Shifman: Entre el verso libre y la forma clásica, hay excelentes poetas y otros que no hacen poesía sino relaciones públicas.

Horacio Fibelkorn: Reaparece lo confesional en los más jóvenes, que era sancionado con dureza en los 80. Les tiran centros a los sociólogos.

Damián Mereles: Se lee mucho más que antes gracias a las redes sociales. Esto trae cambios en los modos de producción. En ciertos círculos, es anecdotario de clase media que accede al campo literario.

Patricia Coto: Los talleres de poesía moldean voces iguales.

Luis Bacigalupo: Se ha abierto un espacio histriónico, narcicista, teatral. Parte del "negocio del ocio".

Ignacio Di Tullio: Entre los nacidos a partir de mediados de los ochenta, se revisitan algunas maniobras del objetivismo y del realismo sucio. Son lecturas insuficientes o superficiales de los 90.

Bruno Di Benedetto: No es preocupante el batifondo sino "cierta musiquita resignada" a ahorrarse riesgos en los temas y en el lenguaje, como si tocaran con "una piedra y dos palitos".

José Villa: La clave de la diferencia entre poetas anteriores y posteriores a los años ochenta es una disminución de la gravedad.

Imagen:  La Lira Argentina, ó Colección de las Piezas ... (edición original, 1824)

martes, noviembre 29, 2016

La lira argentina, ¿cómo suena?, 33


Javier Cófreces

Tengo que estar atento. Conocer la obra de los nuevos poetas argentinos. Me interesa estar en contacto con esas voces. Saber cómo hablan y qué dicen. Con Eduardo Mileo y Gabriela Franco antologamos a poetas nacidos a partir de 1977 en Última poesía argentina (Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2008). Luego leí 53/70 (Editorial Municipal de Rosario, 2015). Tengo a mis “jóvenes” preferidos y podría apostar por unos cuantos... Leo a los nuevos poetas. Quiero saber de ellos. Hace pocos días, los escuché recitar en el Circo de Poesía de la Universidad de La Plata. Leyeron textos jugados, provocadores. Muchachos con uñas pintadas y medias de mujer. Chicas desafiantes, pistoleras del far-west, que se animan a todo...ver en vivo a los nuevos/as poetas fue una experiencia inolvidable. Tienen de qué hablar en estos tiempos y disponen de maestros mayúsculos para inspirarse. No dudo de que en sus cabezas zumban las voces de Madariaga, Orozco y Pizarnik. Habrán leído a Escudero y a Bustriazo. También a Juanele y Beatriz Vallejos. Tengo fe en los nuevos poetas. ¡Necesito leerlos todo el tiempo...! Estar atento.



Javier Cófreces (Ciudad de Buenos Aires, 1957). Poeta. Editor. Técnico químico. En los 70 integró con Miguel Gaya el grupo Onofrio Poesía Descarnada. Fundó en los 80 la revista La Danza del Ratón, con Jonio González. Dirige hoy la editorial En Danza, que dio a conocer en Buenos Aires las obras de Jorge Leónidas Escudero y Juan Carlos Brustriazo Ortiz. Publicó entre otros los libros de poesía Pasaje Renacimiento (1988); Amianto (1991); Mar de fondo (1994) y Ropa íntima (1997) en Libros de Tierra Firme, de José Luis Mangieri. Es autor de compilaciones de poesía y de libros en colaboración con Alberto Muñoz y Eduardo Mileo.

domingo, noviembre 27, 2016

La lira argentina, ¿cómo suena?, 25


Jonio González

Hay críticos temidos, hay críticos temerosos, los hay temerarios (que tarde o temprano acaban convertidos en excéntricos). Los temidos trazan rayas (en la forma de listas, antologías, la mera mención de nombres) que suponen la diferencia entre la existencia y la inexistencia. Las liras también trazan rayas. Trazamos rayas los neorrománticos, los coloquialistas, los neosurrealistas, los formalistas, los objetivistas, los neobarrocos (presuntos inventores en exclusiva de la modernidad), rayas que dejan fuera a casi todos los que no son de nuestro club salvo excepciones (a las cuales solemos enviar a una suerte de nada extática, remedo parnasiano). La lira argentina, como casi toda lira, es la historia de esas rayas, pero en su caso se trata a menudo de rayas marcadas con recelo, tras un análisis cardinalmente pasional y una buena dosis de frustración. Seamos, sin embargo, comprensivos: la torta es chica y somos muchos los que nos consideramos invitados a la fiesta.



Jonio González (Ciudad de Buenos Aires, 1954). Poeta, traductor, crítico de jazz. Fundó y dirigió con Javier Cófreces en 1981 la revista de poesía La Danza del Ratón. Ha sido incluido en diversas antologías y traducido a varias lenguas. Su obra poética incluye El oro de la república, Muro de máscaras, Cecil, Últimos Poemas de Eunice Cohen, El puente, Ganar el desierto y La invención de los venenos, este último publicado por Ediciones en Danza en 2016. Reside en Barcelona desde 1983.

sábado, noviembre 19, 2016

Paul Eluard / La ausencia















Te hablo a través de las ciudades
Te hablo a través de los llanos

Mi boca está sobre tu almohada

Ambas caras de los muros se enfrentan
Y mi voz que te reconoce

Yo te hablo de eternidad

¡Oh! las ciudades y los recuerdos
Ciudades envueltas por deseos
Ciudades precoces y tardías
Ciudades fuertes ciudades íntimas
Despojadas de albañiles
De pensadores y fantasmas

Campiña, regla de esmeralda
Vívida viviente sobreviviente
El trigo del cielo sobre nuestra tierra
Alimenta mi voz sueño y lloro
Río y lloro entre llamaradas
Entre racimos del sol

Y sobre mi cuerpo tu cuerpo extiende
El manto de un espejo cristalino.

Paul Eluard (Saint Denis, Francia, 1895-Charenton-le-Pont, Francia, 1952)
Versión de Vicente Cófreces y Javier Cófreces


Poemas de amor,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2015













L ‘absence

Je te parle à travers les villes
Je te parle à travers les plaines

Ma bouche est sur ton oreiller

Les deux faces des murs font face
A ma voix qui te reconnaît

Je te parle d´éternité

Ô villes souvenirs de villes
Villes drapées dans nos désirs
Villes précoces et tardives
Villes fortes villes intimes
Dépouillées de tous leurs maçons
De leurs penseurs de leurs fantômes

Campagne règle d´émeraude
Vive vivante survivante
Le blé du ciel sur notre terre
Nourrit ma voix je rêve et pleure
Je ris et rêve entre les flammes
Entre les grappes du soleil

Et sur mon corps ton corps étend
La nappe de son miroir clair.

De Le livre ouvert II, 1942

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Fot s/d