lunes, noviembre 19, 2012

Jorge Fondebrider / Dos poemas




Cuervos de Francia

I

Volando alrededor de aquella Virgen Negra de Le Puy,
los cuervos,
proclama del invierno
sobre el blanco consenso de la nieve.

II

Volvía a casa muy tarde la otra noche.
Con luz de luna, la sombra recortada de unos cuervos
pesaba en la pared del hospital.

III

Corbeau es el delator, el que denuncia,
el tipo entre las sombras que ensucia a Pierre Fresnay.
Clouzot lo sabe, lo filma y envilece
a los franceses, dice el PC francés,
y lo prohibieron.

IV

Cada mañana
Hugin y Munin
viajan alrededor del mundo
trayendo las noticias para Odín.
Si cede el frío, no los ves. ¿Dónde se van?
Si vuelve el frío están
en los jardines de París.



Cuervos británicos

I

Dicen que los hombres de Arturo
atacaron a los cuervos de Owain mab Urien
mientras éste y Arturo jugaban ajedrez.
No sé. No estoy seguro. Me pregunto,
cuervos de Gales, mediadores parados en el techo de la iglesia,
¿qué esperan?

II

Ravens, crows, rooks, magpies, etc.
son córvidos, me dijo.
Pero los cuervos hablan cuervo
Y aunque los nombres en inglés por el tamaño,
el hábito o el pico,
no entendemos
lo que dicen,
lo que los cuervos dicen.


Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956), El blanco consenso de la nieve, 2012, inédito

Ilustración: Pájaro azul y calabaza, 1939, Paul Klee

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