domingo, junio 10, 2012

Edgar Bayley / De "En común"






Los hombres y los años

a uno y otro lado de la muralla
los años quedan clausurados en su primer regazo
en los ojos abiertos hasta el amanecer

hablo de la sed y el sueño líquido del hombre
de los deseos de la esperanza el insomnio en el extremo del valle
del enjambre de la memoria y nuestras mandíbulas fuertes
del temblor la ronca membrana de los rieles
y el humo del poblado

hablo de los vidrios lentos a la madrugada
de la parturienta amenazando la medianoche
con sus gritos y sus cadenas puras
hablo de los fusiles y la sangre fluyente
herida
descompuesta
de las horas por llegar
de los frutos de la ternura
de los ojos digitales
mezclados a la multitud en las manifestaciones

hablo del amor adolescente
y de las ventanas del alba
de los expedicionarios perdidos
inmóviles en espera de la claridad
hablo de los niños y la demencia lindando la poesía
de la mentira la humillación las torturas renovadas

hablo de cosas simples
en las manos extendidas
gratuitas

es necesario inventar el mundo
iluminar los ojos
ver la extensión abierta a nuestro impulso
una rama en la luz
acunada por las voces de los héroes anónimos
castigada por el peso muerto de los consuelos

la alegría de las conversaciones ingeniosas
el contagio de los sentidos
el buen apetito la sed de buena ley
el olvido y la palabra absorbidos en la fronda
la siesta a ras del suelo
el debate moroso de los reptiles
el plácido quejido del pajonal
el polvo del camino ahogando las viñas
el apremio de las multiplicaciones
el vacío irremediable
del signo viejo y nuevo

Edgar Bayley (Buenos Aires, 1919-1990), "En común (1944-1949)", Obras, Grijalbo Mondadori, Buenos Aires, 1999


Ilustración: Sin título, 1950, Tomás Maldonado

3 comentarios:

  1. ¿No es una suerte para nosotros que Bayley haya hablado así? Hoy me voy con su poesía a "una siesta al ras del suelo..." Gracias.

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  2. lo conocí allá por el 57 o 58, yo era cadete en la facultad de ciencias económicas, donde tabajábamos de 18 a 24. charlamos mucho, pero él me ocultó, no se por que, que era poeta, lamentablemente ahora no puedo preguntarselo. Me comentó de su hermano, del éxito de Tomás, pero jamás de su vena poética. Mi mejor recuerdo es que me recomendó que fuera a ver "Los inundados" de Birri que vi con mi actual esposa; novia en ese momento. Yo tendría 16 o 17 años y quizá él no creyó que fuera capaz de apreciar su talento en un ambiente, un tanto mediocre. Muchos años despues me percaté de quien era "Maldonado", tarde pero seguro. Recuerdo que en ese momento había comprado un Citroen 2cv, quizá un tanto maltrecho pero del que se sentía orgulloso. Asimismo creo recordar que vivía por el oeste del GBA, quizá Itizaingó, estación más o menos. Lo recuerdo con el mayor cariño y hasta un cierto orgullo por haberlo conocido. Jorge Tomasini

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