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martes, diciembre 15, 2020

Javier Cófreces / El camino

            
 













            a jorge aulicino

Un camino de ida
Te depositó aquí
Una marcha sin reversa
Te instaló en la ruta
Y apostaste por esa chance
Un horizonte te cegó
Y a la vez
Fue tu lazarillo.

[inédito]

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)


viernes, enero 17, 2020

Javier Cófreces / De "Antología personal"














Pesadilla

Si te perdiera para siempre
no me consolaría
ninguna dicha pasada

El futuro sin vos
sería una pesadilla
que me soñaría insomne
desvelado
hasta tu regreso.

Inéditos, 1979-2019


La liebre tiesa

III

Cola por cola
De iguana
O piel por piel
De culebra
(cerca del pantano
y detrás de los cohíues
el rincón de la mordaza)
Antes quel pato
Chifle o remonte
Desde lo bajo
El vuelo que lo sube
Hasta alejarse


IV

Alguien ata manos y nada dice
¿Otorga quien calla
Y pasa de costado los surcos?

Rancio desquite
Cepo que me prende
Y ahí parado

La liebre tiesa como esperando.

La liebre tiesa, 1985


Solo una cosa más

              a Columbo

Just one more thing, solías decir
antes de que tu Peugeot 403 sucio y roto
abandonara la escena del crimen.
El 23 de junio de 2011
te moriste demente.
No hizo falta averiguar
las causas. Tenías 83 años
y estabas desarmado
como siempre.

Titanes, 2014

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)

Antología personal,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2020









Ediciones en Danza - Otra Iglesia Es Imposible - La Infancia del ProcedimientoLa Caína - Poetas Siglo XXIClarín - La Nación - Página 12 - La Capital - Revista Carapachay 

Foto: Javier Cófreces, Buenos Aires, 2020 Jorge Aulicino

domingo, abril 26, 2020

Javier Cófreces / De "El fulgor"




















CANAREGGIO     
                               
              Venecia es un inmenso barco en cuarentena.
                                                                 Bruno Barilli
                                                                                                 

Por la nave que avanza
Emergen cientos de islas
Damas adriáticas
sin merced
posta imposible
al paso invasor
La ciénaga
de poder naval
impone la marea
de barro y sangre
sobre la costa
Entonces
le temen


Por la nave que avanza
En ruta de cuerpo húmedo
por naturaleza
guerrera y líquida
Incontrolable
Ingobernable
como un furor
de dominio ciego
y conquistador
Le temen
Le temen
a la Serenísima
con su arsenal
de espolón mortal


Por la nave que avanza
Sucumbió la guerrera
La bestia de alarde náutico
templó su reposo
Exhaló su feroz combate
La Soberana trocó
su tinta mortal
dominadora
Los restos de aquello
son estos fulgores
incontenibles
como un antiguo trirreme


Por la nave que avanza
El vaporetto
va por Lido
y por Murano
va por Rialto
y San Michele
Por la Gran Laguna va
por agua negra
y marca judía
va por Ghetto
Cruza el canal
un traghetto
Bruma y vapor
en su esqueleto


Por la nave que avanza
El motor del vaporetto
aturde a bordo
el agua salpica
a estribor
Sus cabos se amarran
a una sombra física
que detiene
la fuerza del barco
Abordan pasajeros
que se mojan
de otra forma


Por la nave que avanza
El agua bombea dentro
de un corazón oceánico
La geografía marina
sopla un ventrículo
que late íntimo
El pulso de un respiro
perdido en el tiempo

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)

El fulgor (poemas venecianos),
Ediciones en Danza, Libros Digitales,
Buenos Aires, 2020










Otra Iglesia Es Imposible - Ediciones en Danza - Poesía del Mondongo - La Caína - De Sibilas y Pitias - La Infancia del Procedimiento - Clarín - Sudeste - La Capital

Foto: Javier Cófreces, Feria del Libro de Buenos Aires, 2017 - Archivo del Autor

viernes, noviembre 20, 2009

Javier Cófreces / Sudestada



Sudestada

Una botella de plástico
flota en la calle
El espejo de agua
empezó en un charco
Ahora copó la cuadra
La botella flota
en el manto líquido
que finalmente
inundó todo
El agua entró
por nuestras puertas
mojó algo de lo que tenemos:
Los talones del apuro
por preservar aquello
menos impermeable
que nuestro amor
Que siempre flota
en el mismo barrio

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)

Foto: Sudestada, sudeste de Buenos Aires, 1929 Fundación Educambiente

De Cófreces en este blog:
Pescados de río / Ultimo poema

martes, mayo 04, 2010

Carlos Latorre / Entre todos los muebles...




















La luz roja

Entre todos los muebles que adornan los mundos interiores prefiero los carnívoros
Los armarios para las noches de tormenta
Mi lecho de reguero de pólvora
Su lecho para la materia que constantemente se transforma
El amor siempre toma la forma de los cuerpos que lo contienen
La casa se adapta a los hijos que engendra
Por eso entre dos mujeres elijo siempre a la del golpe de gracia
La que ama de arriba abajo
Entre ella y yo ponemos en marcha el largo tren del peligro

Carlos Latorre (Buenos Aires, 1916-1980), Otro río que pasa. Un siglo de poesía argentina contemporánea *, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2010

* Los cien años que corren desde 1910 a 2010 fueron divididos en diez décadas y se le asignó cada una a un poeta argentino, con la consigna de que eligiera los diez poemas que considerara los más importantes, publicados en ese lapso. Santiago Sylvester, Javier Adúriz, Jorge Aulicino, Javier Cófreces, Tamara Kamenszain, Diana Bellessi, Fabián Casas, Eduardo Mileo, Mirta Rosenberg y Jorge Fondebrider, quien coordinó la antología, fueron los antólogos de un libro cuyo resultado son 100 poemas, publicados en 100 años, seleccionados por 10 poetas de edades y procedencias estéticas diferentes. El poema de Carlos Latorre que aquí se publica fue elegido por Javier Cófreces, a quien le tocó en suerte la década de los años 50. (N. del Ad.)
---
Ilustración: Tres temas tangentes, 1954, Alfredo Hlito

martes, noviembre 29, 2016

La lira argentina, ¿cómo suena?, 33


Javier Cófreces

Tengo que estar atento. Conocer la obra de los nuevos poetas argentinos. Me interesa estar en contacto con esas voces. Saber cómo hablan y qué dicen. Con Eduardo Mileo y Gabriela Franco antologamos a poetas nacidos a partir de 1977 en Última poesía argentina (Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2008). Luego leí 53/70 (Editorial Municipal de Rosario, 2015). Tengo a mis “jóvenes” preferidos y podría apostar por unos cuantos... Leo a los nuevos poetas. Quiero saber de ellos. Hace pocos días, los escuché recitar en el Circo de Poesía de la Universidad de La Plata. Leyeron textos jugados, provocadores. Muchachos con uñas pintadas y medias de mujer. Chicas desafiantes, pistoleras del far-west, que se animan a todo...ver en vivo a los nuevos/as poetas fue una experiencia inolvidable. Tienen de qué hablar en estos tiempos y disponen de maestros mayúsculos para inspirarse. No dudo de que en sus cabezas zumban las voces de Madariaga, Orozco y Pizarnik. Habrán leído a Escudero y a Bustriazo. También a Juanele y Beatriz Vallejos. Tengo fe en los nuevos poetas. ¡Necesito leerlos todo el tiempo...! Estar atento.



Javier Cófreces (Ciudad de Buenos Aires, 1957). Poeta. Editor. Técnico químico. En los 70 integró con Miguel Gaya el grupo Onofrio Poesía Descarnada. Fundó en los 80 la revista La Danza del Ratón, con Jonio González. Dirige hoy la editorial En Danza, que dio a conocer en Buenos Aires las obras de Jorge Leónidas Escudero y Juan Carlos Brustriazo Ortiz. Publicó entre otros los libros de poesía Pasaje Renacimiento (1988); Amianto (1991); Mar de fondo (1994) y Ropa íntima (1997) en Libros de Tierra Firme, de José Luis Mangieri. Es autor de compilaciones de poesía y de libros en colaboración con Alberto Muñoz y Eduardo Mileo.

miércoles, abril 05, 2017

Javier Cófreces / No esperes nada de mí














No es el momento nunca?
Qué esperás, la corriente cálida del golfo
o recordar el poema recitado en el parque?
Esperás que te dé vueltas la cabeza
sentado en un bar?
Recomponer el caligrama, esperás,
desenterrar otra vez la pistola de la maceta?
Esperás que la cabeza te pulse
esa vena del lado derecho o
que aquellas burbujas cerebrales
te den la señal del tío?
Esperás qué cosa,
que dolor de occidente
te atraería más esta vez?
Surgirá la cabeza
de cefalea tensional o cíclica
de cefalea recidivante o
simplemente rebelde
o no migrañosa, definitivamente?
Esperás un caldo
de cultivo o de gallina?
Esperás una buena imagen
de todo aquello que nunca
dio frutos satisfactorios?
Esperás descalzo que pase esta lluvia
o que la casa conserve
por más de un día
el perfume del jazmín de Teresa,
que canta en el patio
mientras se inunda la calle?

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957), Pasaje Renacimiento, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1989
Envío de Jonio González

lunes, mayo 26, 2014

Javier Cófreces / Amedeo Avogadro (1776-1856). El número de Avogadro











Abogaré por ti
Avogadro
Como que me llamo Canizarro
Abogaré por ti
Admirado turinés
Por tu hipótesis
Por tu teoría
Encerrada en el Journal de Physique
Durante medio siglo
Lorenzo Romano Amedeo Carlo
Avogadro di Queregna e di Cereto
Abogaré por tu molécula
No será en vano el
Sunto di un curso de Filosofia Chimica
Ni la exposición
En el Congreso de karlsruhe
Ante la indiferencia de mis colegas
Finalmente aceptarán
La irrupción molecular
Y accederán por caso
A la fórmula del agua
H2O.
Una memoria póstuma
Propia del letargo
Con que se le rinde
Tributo a los poetas abandonados
Certificará en los laboratorios del mundo:
Iguales volúmenes de gases
En iguales condiciones de temperatura y presión
Contienen el mismo número de moléculas”.

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957), "Últimos poemas", en La infancia del procedimiento, 2007

Foto: Intercuerpos

jueves, diciembre 07, 2017

Javier Cófreces / El submarino















                 El ARA San Juan está desaparecido
                desde el pasado miércoles.
                                   Diaro Perfil, 18/11/2017

               Con vida los llevaron con vida los queremos.
                                  Madres de Plaza de Mayo


En la Argentina durante la dictadura
desaparecieron 30.000 personas.
A cuarenta años del genocidio
desaparece un submarino
de la fuerza armada nacional
que más contribuyó al exterminio.
Su práctica de tortura más usual
se denominaba “el submarino”
(los verdugos sumergían en un piletón con agua
la cabeza del detenido, para procurar confesiones).

En el ARA San Juan hay 44 tripulantes,
No están ni vivos ni muertos, son desaparecidos.*
Esta vez se conocen sus nombres
y se sabe que están presos en el navío,
quizás bajo el Mar Argentino,
donde se arrojaban los cuerpos
de los desaparecidos que jamás fueron hallados.

¡Aparición con vida…!

*Jorge Rafael Videla, conferencia de prensa en 1979

[inédito]

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)

Ediciones en Danza - Página 12 - La Nación - Campeones TV

sábado, julio 20, 2013

Poemas elegidos, 70


Javier Cófreces
(Buenos Aires, 1957)

Volkswagen 57, de Jonio González
No sabría determinar con precisión mis referencias poéticas iniciáticas. Me sería imposible puntualizar si los influjos surgieron de los poetas beatniks (en especial, Corso, Ferlinghetti y Ginsberg -publicados en Ediciones del Mediodía-), o los surrealistas franceses (en especial Eluard, Arp y Souphault -editados por Visor-), o los españoles (en especial, Machado, Hernández y León Felipe -editados por Losada-)... Por lo tanto, iré a lo seguro. Me inclinaré por citar un poema de Jonio González escrito en la década del setenta y que recuerdo de memoria. Cuando lo leí por primera vez no tendría más de dieciocho años. Mi primo Jonio tuvo la culpa de que desde entonces me embarcara para siempre en este género ridículo. Esta evocación podría considerarse un agradecimiento, una manifestación de contagio o una evidencia de malformación genética. Por si fuera poco, el poema tiene por título el nombre de un auto y soy fierrero.



Volkswagen 57

Poetas anarquistas de mi infancia
mis descubridores de América
mis vikingos inmigrantes
nunca tuve pájaros
sino temores desteñidos
sonidos contra los ojos
algo así como batallas desiguales
como soldados hieráticos y tristes
por el mal irreparable
el sonido de los contrabajos
algún rinoceronte contrahecho

sombras en la oscuridad
mis entrañables amigos.

Jonio González (Buenos Aires, 1954)

Foto: Javier Cófreces en Ediciones en Danza

lunes, enero 25, 2021

Cófreces & Muñoz / De "Poéticas del agua"


















El río es un cementerio móvil

El río es un cementerio móvil.
Se lleva las cruces, las carretillas
y las ropas
de los pobres.

Los que se van por agua
llegan lejos:
los ojos cerrados
para que lo visto
no se moje.


La isla es marrana

La isla es marrana.
Te come la soledad,
te caza de las patas en la noche,
y te cuelga boca abajo.

No hay relojes,
entonces
las horas entran y salen
por cualquier lado.
Capaz te patean el culo
y no te das cuenta.
Las ramas húmedas
no encienden así nomás.
El fuego te demora

Celso Caragatto (Resistencia, Argentina-1906-Arroyo Durazno, Argentina, 1941), El cementerio móvil

*


III
Canto

Escribí tu nombre en la fachada de la Santa María Gloriosa del Frari.
Tu nombre que es María y tu fémina
que en los días del cordero es gloriosa.
Lo hice para que supieras que a partir de la piedra blanca de Istria
has entrado en la penumbra gótica.
Ha sido tu amado Franco quien ha decidido
que en los promontorios rosados de la oscuridad
tu nombre guíe a los infelices


IX
Espectros

No he llorado la primera juventud
porque no he sido joven nunca.
Los gondoleros somos espectros,
de noche nos ven como cañas delgadas
tocando con una vara la herida de Neptuno,
y de día como vendedores de golosinas ácidas.
Las adolescentes dichosas reciben nuestros piropos,
como si en el fondo de la niebla
se los dijera Poe.

Franco Conigliaro (Treviso, Italia, 1982), Paraíso perdido

Cófreces & Muñoz
Poéticas del agua,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2021








sábado, noviembre 19, 2016

Paul Eluard / La ausencia















Te hablo a través de las ciudades
Te hablo a través de los llanos

Mi boca está sobre tu almohada

Ambas caras de los muros se enfrentan
Y mi voz que te reconoce

Yo te hablo de eternidad

¡Oh! las ciudades y los recuerdos
Ciudades envueltas por deseos
Ciudades precoces y tardías
Ciudades fuertes ciudades íntimas
Despojadas de albañiles
De pensadores y fantasmas

Campiña, regla de esmeralda
Vívida viviente sobreviviente
El trigo del cielo sobre nuestra tierra
Alimenta mi voz sueño y lloro
Río y lloro entre llamaradas
Entre racimos del sol

Y sobre mi cuerpo tu cuerpo extiende
El manto de un espejo cristalino.

Paul Eluard (Saint Denis, Francia, 1895-Charenton-le-Pont, Francia, 1952)
Versión de Vicente Cófreces y Javier Cófreces


Poemas de amor,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2015













L ‘absence

Je te parle à travers les villes
Je te parle à travers les plaines

Ma bouche est sur ton oreiller

Les deux faces des murs font face
A ma voix qui te reconnaît

Je te parle d´éternité

Ô villes souvenirs de villes
Villes drapées dans nos désirs
Villes précoces et tardives
Villes fortes villes intimes
Dépouillées de tous leurs maçons
De leurs penseurs de leurs fantômes

Campagne règle d´émeraude
Vive vivante survivante
Le blé du ciel sur notre terre
Nourrit ma voix je rêve et pleure
Je ris et rêve entre les flammes
Entre les grappes du soleil

Et sur mon corps ton corps étend
La nappe de son miroir clair.

De Le livre ouvert II, 1942

---
Fot s/d

domingo, noviembre 16, 2008

Crónica / Un testimonio imposible de soslayar

El jueves, al término de la primera jornada de lecturas de poesía en el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (Filba), el notable fotógrafo Daniel Mordzinsky realizó esta toma aprovechando unas chapas industriales de color azul. Parados, de izquierda a derecha, posan Jorge Fondebrider, Eduardo Mileo, Jorge Aulicino, José Villa, Teresa Arijón y Santiago Sylvester; agachado, Eduardo Ainbinder. La lectura fue mejor que estas poses, aunque un concurrente, más bien airado, expresó de viva voz que los autores habían leído "desganados". Se sugirió que tal vez no estuvieran conformes con la paga y se volvió a intentar: Fondebrider (organizador de las veladas, junto con Aulicino) propuso una segunda vuelta de lectura de poemas. El oyente disconforme no pareció conformarse. Desafortunadamente, no estuvo al día siguiente, viernes, cuando Daniel Durand y Javier Adúriz, en distintos modos y tonos, asumieron la quizá necesaria teatralidad del espectáculo. Los acompañaron, con todas sus ganas, aunque tal vez menos histriónicos, Carolina Esses, Gerardo Gambolini, Martín Prieto y el invitado internacional, el colombiano William Ospina. El sábado se cerró la que los organizadores presentaton como comprimida muestra de poesía argentina, con Juan Desiderio, Rodolfo Edwards, Juan Fernando García, Javier Cófreces e Irene Gruss. Ausente, el poeta y ex canciller Rafael Bielsa.

lunes, abril 04, 2022

María Meleck Vivanco / Tres poemas




Las grandes contraseñas

Airosamente convivo con los adolescentes que
caminan descalzos la repugnante menta Eunucos de
un serrallo con chispas de alcanfor que hacen crujir
la manivela de la suerte En seguimiento de los
     incendios oscuros
Yo no respiro No confío más en la mandrágora que
ciega mariposas Ni en la temperatura del placer que
me recuerda que una mañana desperté amapola Ni
en los encantamientos que suceden con las grandes
     contraseñas de la vida
Voladas las trincheras que espesan los crepúsculos,
es imposible arriar caballos bajo el espectro flotante 
     de la cordura

Me desconciertan la pobreza y el humo
amo el secreto último de los cuerpos arrastrados en el viento

[Balanza de ceremonias, 1992]


[Desde infinitos mundos...]

Desde infinitos mundos, cayó una nube en la mirada
     de los cuervos
Imaginé, la falsa levitación de las murallas que
rodeaban mi sangre El peine de carey, en su estuche
de semillas vacías Un par de anteojos de tempestad,
con su visor fantasma siempre empañado Las
miserables patas de la muerte, muertas de miedo
Descubierta por el deseo, probé los numerosos ritos
de la impaciencia Con mis caderas frágiles, en senti-
do inverso del sol

Porque nací, secretamente separada

["Los regalos de la locura", Antología poética, 2009]


Reclinatorio donde la virgen

Mi arrobamiento se suma a los conjuros de la
sombra A la savia picante y sensual de los paraísos
abstraídos Como ala de abanicos angélicos que
refrescan la turbulencia de la tierra
Mientras la luna exhala su perfume animal, me
instalo soberana en los jergones del monte En los
     remiendos estrellados del viento
Llegan los marginados de la procesión Abren el
follaje y se reparten los manjares deliciosos y las
naranjas profundas El rocío distrae más allá de la
fiesta Y obedezco al pulso salvaje de ruidos luminosos
Fruto de la compasión, la niña alisa sus cabellos con
peine de palo santo Y el ave infiel se despereza entre 
     las flores
Amo las chimeneas desoladas Y suspiro la púrpura
en el reclinatorio, donde la virgen descansa su cabeza

Ahora las máscaras, se prueban corazones alrededor
     de mi casa

[Mar de Mármara, 2011]

María Meleck Vivanco (San Javier, Córdoba, Argentina, 1921- Portezuelo, Maldonado, Uruguay, 2010)

Poetas surrealistas argentinos.
Recopilación de textos y notas: Javier Cófreces
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2022









domingo, diciembre 21, 2008

Cual docto observador infatigable


Muerte de Plinio el naturalista *

Cual docto observador infatigable,
El denso velo descorrer procura
Que las causas esconde de natura,
Y la hace en sus arcanos insondable.

¿Mas, qué se ha de ocultar a la admirable
Penetración de Plinio? Cosa oscura
No halla él; todo lo traza con pintura
Verdadera, sencilla, inimitable.

Pero ¡ay! Que sin piedad naturaleza
Castiga de su intérprete la audacia,
Que descubre y revela su grandeza;

Pues cuando del incendio el sabio quiere
Observar el fenómeno (¡oh desgracia!)
¡La llama le sofoca y Plinio muere!


El termómetro y el hombre

Como entrasen tertulios, más de ciento,
De un rico al aposento,
donde encienden cigarros, chimenea,
Y cada vela que arde es una tea,
El termómetro allí, por consiguiente,
Subió mucho. Pues de esto un concurrente
Combustión en la atmósfera concluye
Que va a sobrevenir, se asusta y huye
Sin pensar que tan súbita ocurrencia
De la misma reunión es consecuencia.

¿Por qué, a causas sencillas y triviales,
No atribuimos las cosas?
¿Para qué recurrir a portentosas
Y sobrenaturales?
Lo que es somero y llano en el abismo
Nos gusta contemplar, para que asombre.
¡Así forja un coco siempre el hombre!
¿Pero, el coco quién es...? El hombre mismo.

Gabriel Alejandro Real de Azua (Buenos Aires, 1803-?), Primera poesía argentina 1600-1850. Investigación, selección y notas: Javier Cófreces. Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2006

* Cayo Plinio Segundo, llamado Plinio el Viejo (Como, 23-Pompeya, 79). Escritor. Comandante de caballería en la Germania, procurador en la Galia y en Hispania. Prefecto de la flota romana. Escribió una historia de las guerras germánicas, una historia general, un tratado de retórica y una monumental historia natural en 37 libros. Murió en Pompeya, a donde acudió a examinar de cerca la catastrófica erupción del Vesubio.

Ilustración: Baco junto al Vesubio, fresco de la Casa del Centenario de Pompeya, conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

martes, abril 26, 2022

Celia Gourinski / Tres poemas



Vengo

Vengo de un país donde grandes animales del ayer
    anuncian su perpetuidad en un océano de sol
Hago el amor en antiguos agasajos, con alimañas,
    cangrejos, bichos de una historia pasada
Sobre arenas de playas habitadas por aves obesas,
    posaremos en los vientos con la mirada tras la
    mirada del ángel que fuera el horror

Vengo en ti
                    ya no hay más en nunca


En el fondo de mi noche

Astros silvestres caen con la solemnidad de mi gato
    cuando se desespera
Astros hirvientes me poseen oscuros como el sueño
    de un dragón en la medida de un hombre
Museos arrobadores dentro de mis ojos gigantes
    cuando la especie decae en los letargos
Hembras al calor de velas invertidas. Estigmas,
    solamente estigmas en mi pecho condecorado con
    los remansos en este río que se eleva al fondo de mi
    noche, de mi desnuda cabeza


Paisaje íntimo

Tantas ciudades tantos cielos derramados con inso-
    lencia tantos caracoles vacíos que ya no narran
    historias de mar tantos comedores de vagabundos
    hambrientos tantos bichos noctámbulos en la
    mitad del vértigo de madrugada tantos habitantes
    incautos y verdes ojeras y resplandores de hogares
    donde sólo quedan cenizas y todo tanto más, cuando
    se avecinan ceremonias nupciales y cada vez y cada
    amante y tanto en cada melancólica despedida en
    tanto revés de tus señas y tantas irreverencias hasta
    la sombra secreta y en cada movimiento lento y
    sagrado cuánto fuego en la alborada de los niños,
    en los zapatos gastados, en los sombreros que se
    ponen las nubes y cuántos mediodías sin sol y sin
    negrura y tanto desparpajo y tanto recorrido por
    zonas peligrosas y cuánto en tantas constelaciones
    del silencio y del naufragio

[Inocencia feroz, Argonauta, 1999]

Celia Gourinski (Buenos Aires, 1938-2008), Poetas surrealistas argentinos. Recopilación de textos y notas: Javier Cófreces, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2022


lunes, diciembre 08, 2008

Bagres, bagres, bagres


Pescados de río

a Ignacio Cobas

Bagres, bagres, bagres
sólo bagres pican desde el muelle
Bagres blancos
Bagres amarillos
Bagres bigotudos
movedizos, resbaladizos
Bagres cabezones
con puntas
en las aletas dorsales
que lastiman los dedos
Bagres, bagres, bagres
sólo bagres pican desde el muelle
Bagres chicos
Bagres grandes
Bagres de inmensa boca
Bagres que chillan
por el anzuelo que daña
su labio superior
Bagres, bagres, bagres
sólo bagres pican desde el muelle
Bagres que nadan
bajo el agua marrón
del arroyo Caraguatá
Bagres que toman todo
lo que se les ofrece:
lombriz
pasta, isoca
anguila, corazón
asado, morcilla
salame, queso
bocaditos de seso
sfogliatella napolitana
Bagres que no le hacen
asco a cualquier carnada
Bagres, bagres, bagres
sólo bagres pican desde el muelle

Qué daría por comenzar ya mismo
otro poema a la voz de
Bogas, bogas, bogas
luego un tercero
Patí, patí, patí
tras él, un cuarto
Surubí, surubí, surubí
luego el quinto
Pacú, pacú, pacú
y finalmente
culminar un sexteto
dedicado a los pescados de río
Dorado, dorado, dorado
y encender unas brasas
para saborear la blanca carne
del tigre del Paraná
luego de volver al agua
tanto bagre
Bagre blanco
Bagre amarillo
Sólo bagres pican desde el muelle.


Último poema

a Blanca y Vicente

Nunca di para el poema genial
menos ahora, que merodeo un techo
como quien dice:
“Hasta aquí llegó mi amor”

Tal vez me haya detenido
demasiado en recrear
imágenes surrealistas
herméticas o abstractas

Que no conmovieron
no emocionaron a nadie
ni provocaron adhesiones
en el terreno literario

Quizás haya perdido
mis mejores años en procura
de transmitir algo
que quedó en el camino

Ahora veo huir las palabras
despavoridas de mi mano
los recursos de la lírica
se cierran en retirada

Por lo tanto me despido
y renuncio a la causa
que me condujo a este punto
lleno de versos y libros

Estos últimos poemas
sugieren mi despedida
un “hasta siempre” quizás
un “gracias por todo”

No sé qué más decir
no se me ocurre
excepto recomendar la lectura
de poetas que no se agotan.


21/9/2005

Javier Cófreces (Buenos Aires, 1957)

Foto: Ediciones en Danza

sábado, septiembre 05, 2009

Claudiano / Sobre una mesa de piedra...



10

Sobre una mesa de piedra
Adornada con una flor
Se ha posado un águila.

La imagen del ave
Sobre la superficie pétrea
Sugiere una extraña figura:

La mesa en lo alto
Tomando vuelo, pesada y sin alas.

Claudio Claudiano (Alejandría, c. 370-Roma, c. 404), Los V latinos, versiones textos y notas de Javier Cófreces y Matías Mercuri, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2005

X
Mensa coloratis aquilae in alis, / quam floris dinstinguit honos, similisque figura,/ texitur: implumem mentitur gemma volatum.

Ilustración: Apoteósis de Claudio (detalle), Museo del Prado

miércoles, febrero 15, 2017

Rudyard Kipling / La balada de los autos
















"Puede ser el precio por tomar de más",
dijo el doctor arrodillado,
y pidió que removieran al hombre
cuando comprobó que estaba muerto.

Levantaron y trasladaron
el triste cuerpo inmóvil,
para llevarlo al pueblo más cercano
a la espera del forense.

Le cubrieron el rostro,
y los conductores de los autos detenidos
en la puerta del mercado
hablaban del accidente sin cesar.

"Tal vez haya bebido demasiado,
nada nos podría ayudar
a traerlo nuevamente a este mundo,
a despedirse de su amada."

"No hay calle alguna en Inglaterra
que un hombre ebrio pueda cruzar,
sin mirar hacia los costados
y también hacia adelante y hacia atrás."

Le descubrieron el rostro
y el forense lo examinó;
los autos detenidos en la puerta del mercado
ya habían retomado sus caminos.

Rudyard Kipling (Bombay, India, 1865-Londres, 1936)
Versión libre de Javier Cófreces y Maximiliano  Legnani

Los autos
(Poemas a cuatro ruedas),
Selección y prólogo de Maximiliano Legnani,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2017









domingo, noviembre 27, 2016

La lira argentina, ¿cómo suena?, 25


Jonio González

Hay críticos temidos, hay críticos temerosos, los hay temerarios (que tarde o temprano acaban convertidos en excéntricos). Los temidos trazan rayas (en la forma de listas, antologías, la mera mención de nombres) que suponen la diferencia entre la existencia y la inexistencia. Las liras también trazan rayas. Trazamos rayas los neorrománticos, los coloquialistas, los neosurrealistas, los formalistas, los objetivistas, los neobarrocos (presuntos inventores en exclusiva de la modernidad), rayas que dejan fuera a casi todos los que no son de nuestro club salvo excepciones (a las cuales solemos enviar a una suerte de nada extática, remedo parnasiano). La lira argentina, como casi toda lira, es la historia de esas rayas, pero en su caso se trata a menudo de rayas marcadas con recelo, tras un análisis cardinalmente pasional y una buena dosis de frustración. Seamos, sin embargo, comprensivos: la torta es chica y somos muchos los que nos consideramos invitados a la fiesta.



Jonio González (Ciudad de Buenos Aires, 1954). Poeta, traductor, crítico de jazz. Fundó y dirigió con Javier Cófreces en 1981 la revista de poesía La Danza del Ratón. Ha sido incluido en diversas antologías y traducido a varias lenguas. Su obra poética incluye El oro de la república, Muro de máscaras, Cecil, Últimos Poemas de Eunice Cohen, El puente, Ganar el desierto y La invención de los venenos, este último publicado por Ediciones en Danza en 2016. Reside en Barcelona desde 1983.