sábado, octubre 21, 2023

Rosemary Sullivan / Un guión argentino




Hablas de una tarde -
el sol bailaba su danza amarilla
sobre la mesa del bar.
Por encima del borde de tu taza
se detuvo un coche. Dos hombres
bajaban por una calle como en una película -
en la que los extras están ocupados en sus cosas
fingiendo no advertir nada
y la calle sólo es un pretexto
para dar coherencia a la trama -
y de pronto conociste el guion
Toda la vida
has arrastrado
a esos hombres.
Este es el momento
con el que sueñas, noche tras noche, con variantes.
Pero siempre la misma pared,
el mismo silbido del plomo,
despertando, cuando te quitan la venda,
entre los muertos
y aquellos cuyo cabello se ha vuelto blanco,
cinco veces, cinco muertes,
sin morir,
gritando dentro de tu cabeza.

Rosemary Sullivan (Valois, Canadá, 1947), The Space A Name Makes, Black Moss Press, Windsor, Ontario, 1986  
Versión de Jonio González



 
AN ARGENTINIAN SCRIPT 

(for N. F.)

You speak of one afternoon—
the sun was doing its yellow dance
across the cafe table.
Above the rim of your cup
a car stopped. Two men
descended a street as in a film—
where the extras go on with their business
pretending not to notice
and the street is just a pretext
to pull the plot together—
suddenly you knew the script.
All your life
you've dragged these men
behind you.
This is the moment
you dream each night, differently.
But always the same wall,
the same hot hiss of lead,
waking, when the blindfold's off,
among the dead
and the ones whose hair turned white,
five times, five deaths,
undied,
screaming inside your head.

viernes, octubre 20, 2023

Wallace Stevens / Anécdota del Príncipe de los Pavos Reales



A la luz de la luna
Conocí a Berserk, *
A la luz de la luna
En la espesa llanura.
 
Oh, era brusco
¡Como los desvelados!
 
Y "¿Por qué estás rojo"
En este azul lechoso?
Yo dije.
“¿Por qué ese color solar
Como si despertaras
En medio del sueño?"
 
“Tú que andas vagando”
Así dijo él,
“En la llanura espesa
Olvida esto pronto.
Puse mis trampas
En medio de los sueños”.
 
Supe por esto
Que el suelo azul
Estaba pleno de bloques
Y bloqueante acero.
Conocí el miedo
De la llanura espesa,
Y la belleza
De la luz de la luna
Caía
Caía
Como cae el sueño
En el aire inocente.

[Harmonium, 1923]

Wallace Stevens (Reading, Estados Unidos, 1879 - Hartford, Estados Unidos, 1955), Collected Poetry and Prose, Frank Kermode y Joan Richardson, eds., The Library of America, Nueva York, 1997
Versión de Ernesto García Calle

* La mención de Berserk ha sido profusamente comentada por críticos estadounidenses como alegoría de algún tipo de irrupción real en la poesía lírica. El adjetivo "muy enojado, descontrolado", parece derivado del antiguo término germánico "berserker", que designaba a los guerreros vikingos de élite, los cuales combatían en trance, bajo el efecto de drogas naturales. La palabra significaba cubierto con piel de oso. Wallace Stevens llama con este nombre a un personaje imaginario. Puede verse The Dao of Wallace Stevens (N. del Ad.)



Anecdote of the Prince of Peacocks

In the moonlight
I met Berserk,
In the moonlight
On the bushy plain.
 
Oh, sharp he was
As the sleepless!
 
And, “Why are you red
In this milky blue?”
I said.
“Why sun-colored,
As if awake
In the midst of sleep?”
 
“You that wander,”
So he said,
“On the bushy plain,
Forget so soon.
But I set my traps
In the midst of dreams.”
 
I knew from this
That the blue ground
Was full of blocks
And blocking steel.
I knew the dread
Of the bushy plain,
And the beauty
Of the moonlight
Falling there,
Falling
As sleep falls
In the innocent air.
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jueves, octubre 19, 2023

Ray Durem / Premio: Un reloj de oro al hombre FBI que me ha seguido por 25 años





Bueno, viejo espía, 
parece que te
he guiado por lindas callejuelas,
te llevé a México varias veces,
pescamos en las altas Sierras,
jazz en la Filarmónica.
Me has espiado toda una vida
y he vestido a tu mujer,
he mandado tus dos hijos al colegio.
Y ¿qué bien has hecho?
El sol sigue saliendo cada mañana,
¿Alguna vez me viste comprando un asesor presidencial?
¿O cerrando una escuela?
¿O prestándole dinero a Somoza?
Compré algo de whisky a deshoras en Los Ángeles
pero el jefe de la seccional iba en el asunto.
No maté coreanos
ni chicos de 14 años en Mississippi
ni tampoco bombardée Guatemala
ni presté fusiles para matar argelinos.
Admito que llevé a una niña negra
a un baño blanco en Texas,
pero era mi hija de solo tres años
y tenía que hacer pis
y no supe qué hacer.
¿Sabrías tú?
Ves, yo soy de tez tan clara que no parece bien
que entre a un baño para los de color;
mi hija es marrón y la gente de Texas
frunce el ceño ante su presencia.
¡Es que yo no sé cómo ir al baño en el Mundo Libre!
Ahora, viejo hombre FBI,
has hecho todo lo que has podido,
me hiciste perder algunos empleos,
asustaste a dos o tres dueños de casa.
Me hiciste pelear por ese pan
pero no estoy muerto.
Y antes que todo termine,
Yo, en una de ésas, te estoy siguiendo a ti.

Ray Durem (Seattle, Estados Unidos, 1915 - Los Ángeles, Estados Unidos, 1963), Nueva poesía U.S.A., Ediciones de la Flor, 1970
Versión de Marcelo Covián




Award 
A Gold Watch to the FBI Man who Has Followed me for 25 Years.

Well, old spy
looks like I
led you down some pretty blind alleys,
took you on several trips to Mexico,
fishing in the high Sierras,
jazz at the Philharmonic.
You’ve watched me all your life,
I’ve clothed your wife,
put your two sons through college.
what good has it done?
the sun keeps rising every morning.
ever see me buy an Assistant President?
or close a school?
or lend money to Trujillo?
ever catch me rigging airplane prices?
I bought some after-hours whiskey in L.A.
but the Chief got his pay.
I ain’t killed no Koreans
or fourteen-year-old boys in Mississippi.
neither did I bomb Guatemala,
or lend guns to shoot Algerians.
I admit I took a Negro child
to a white rest room in Texas,
but she was my daughter, only three,
who had to pee
and I just didn’t know what to do,
would you?
see, I’m so light, it don’t seem right
to go to the colored rest room;
my daughter’s brown, and folks frown on that in Texas,
I just don’t know how to go to the bathroom in the free world!
Now, old FBI man,
you’ve done the best you can,
you lost me a few jobs,
scared a couple landlords,
You got me struggling for that bread,
but I ain’t dead.
and before it’s all through,
I may be following you!

Poems of Protest Old and New, Macmillan, Nueva York, 1968

miércoles, octubre 18, 2023

Antonia Pozzi / Funeral sin tristeza



Esto no es estar muerto,
esto es volver
al pueblo, a la cuna:
claro es el día
como la sonrisa de una madre
que esperaba.
Campos helados, árboles de plata, crisantemos
dorados: las niñas
vestidas de blanco,
con velo del color de la escarcha,
la voz color del agua
aún viva
entre terrosas orillas.
Las llamas de las velas, náufragas
en el esplendor de la mañana,
hablan de este desvanecerse
de las cosas terrenales
-dulce-,
este regreso de los humanos,
por aéreos puentes
celestes,
por blancas crestas de montes
soñados,
a la otra orilla, a los prados
de sol.

3 de diciembre de 1934

Antonia Pozzi (Milán, Italia, 1912 - 1938), en el sitio web Antonia Pozzi, 2 de octubre de 2011
Versión de Jorge Aulicino




Funerale senza tristezza

Questo non è esser morti,
questo è tornare
al paese, alla culla:
chiaro è il giorno
come il sorriso di una madre
che aspettava.
Campi brinati, alberi d’argento, crisantemi
biondi: le bimbe
vestite di bianco,
col velo color della brina,
la voce colore dell’acqua
ancora viva
fra terrose prode.
Le fiammelle dei ceri, naufragate
nello splendore del mattino,
dicono quel che sia
questo vanire
delle terrene cose
– dolce –,
questo tornare degli umani,
per aerei ponti
di cielo,
per candide creste di monti
sognati,
all’altra riva, ai prati
del sole.

3 dicembre 1934

martes, octubre 17, 2023

Leónidas Lamborghini / De "Circus", 2


Circus

Como el que
en círculos
-atento-
trota y da vueltas
en la pista.

Como el que
atento,
alrededor
de ese centro,
da vueltas 
y trota.

Como el que
trota y da vueltas
en la pista
atento:

olfateando su hocico
el terror del tormento.


El recluso

Como el que 
vive
adentro de la mente
de un loco.

Como el que
vive recluido
en la mente
de un loco.

Como el que
vive internándose
en la mente 
de un loco:

que es su propia mente
que es su propia mente
y la mente de un loco.


Sala de juego

Como el que
está 
en una sala de juego:

donde el dolor
deber ser mudo.

Como el que
está
en una sala de juego:

donde la miseria
debe ser alegre.

Como el que
está 
en una sala de juego:

donde la desesperación
debe ser decorosa. 

Leónidas Lamborghini (Buenos Aires, 1927 - 2009)

Circus,
México (1977-1983),
Seré Breve,
Buenos Aires, 2023









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lunes, octubre 16, 2023

Mercedes Roffé / De "Composición: cristales"



El ojo sigue

y el valor
la sangre
y los perfiles

un alfil y una flecha
y un borrón

una fecha indecisa
un monte
unas ramitas

y un imponente báculo
de colores
en el que nada se afirma.

*

Ella tañe una escoba
como si fuera un laúd
-sus sones son etéreos.

Él sumerge los pies en falsas olas
colmadas de monedas.

Con la aureola puesta,
otro se agacha,

Otro ha juntado
la suma necesaria.

*

Dicen que el viejo Basho
recordando una tarde las grullas de Sotatsu
del regazo del mítico banano
se alzó
e increpó al viento:
"Anche'io sono pittore."

Mercedes Roffé (Buenos Aires, 1954),

Composición: cristales
,
Salta el Pez,
Buenos Aires, 2021










domingo, octubre 15, 2023

Lêdo Ivo / La hoguera



Quema cuanto puedas:
las cartas de amor
las cuentas telefónicas
el cesto de ropa sucia
las escrituras y certificados
la deslealtad de los colegas resentidos
la confesión interrumpida
el poema erótico que confirma la impotencia
y anuncia la arteriosclerosis
los recortes antiguos y las fotografías amarillentas.
No dejes a los voraces herederos
ninguna herencia de papel.

Sé como los lobos: muere en la madriguera
y sólo muestra tus afilados dientes a los canallas.
Vive y muere cerrado como un caracol.
Dile siempre no a la escoria electrónica.

Destruye los poemas inacabados, los borradores,
las variaciones y los fragmentos
que provocan el orgasmo tardío de filólogos y eruditos.
No dejes a los catadores de basura literaria ninguna migaja.
No confíes a nadie tu secreto.
La verdad no puede ser dicha.

[Curral de peixe, 1995]

Lêdo Ivo (Maceió, Brasil, 1924 - Sevilla, España, 2012), Omegalfa, Biblioteca LibreCuaderno de Poesía Crítica nº 83, agosto de 2014
Traducción de Lucas Sarasibar
Envío de Jonio González


Foto: Academia Brasileira de Letras


A QUEIMADA

Queime tudo o que puder:
as cartas de amor
as contas telefônicas
o rol de roupas sujas
as escrituras e certidões
as inconfidências dos confrades ressentidos
a confissão interrompida
o poema erótico que ratifica a impotência
e anuncia a arteriosclerose
os recortes antigos e as fotografias amareladas.
Não deixe aos herdeiros esfaimados
nenhuma herança de papel.

Seja como os lobos: more num covil
e só mostre à canalha das ruas os seus dentes afiados.
Viva e morra fechado como um caracol.
Diga sempre não à escória eletrônica.

Destrua os poemas inacabados, os rascunhos,
as variantes e os fragmentos
que provocam o orgasmo tardio dos filólogos e escoliastas.
Não deixe aos catadores do lixo literário nenhuma migalha.
Não confie a ninguém o seu segredo.
A verdade não pode ser dita.

sábado, octubre 14, 2023

Antonia Pozzi / Voz de mujer



Nací como tu esposa, soldado.
Sé que en marchas y guerras
largas temporadas te arrancan de mí.

Inclinada sobre el hogar, reúno las brasas,
sobre tu cama extendí una bandera –
pero si pienso en ti al aire libre
llueve sobre mi cuerpo otoñal
como sobre un bosque talado.

Cuando relampaguea el cielo de septiembre
y parece un arma gigantesca en los montes,
la salvia roja florece en mi corazón:
que me llames,
que me uses
con la confianza que le das a las cosas,
como agua que viertes sobre tus manos
o lana que con que te envuelves el pecho.

Soy el magro arbusto de tu jardín
que calla florecer,
bajo convoyes de estrellas gitanas.

18 de septiembre de 1937

Antonia Pozzi (Milán, Italia, 1912 - 1938), en el sitio web Antonia Pozzi, 2 de octubre de 2011
Versión de Jorge Aulicino


 

Voce di donna

Io nacqui sposa di te soldato.
So che a marce e a guerre
lunghe stagioni ti divelgon da me.

Curva sul focolare aduno bragi,
sopra il tuo letto ho disteso un vessillo –
ma se ti penso all’addiaccio
piove sul mio corpo autunnale
come su un bosco tagliato.

Quando balena il cielo di settembre
e pare un’arma gigantesca sui monti,
salvie rosse mi sbocciano sul cuore:
che tu mi chiami,
che tu mi usi
con la fiducia che dai alle cose,
come acqua che versi sulle mani
o lana che ti avvolgi intorno al petto.

Sono la scarna siepe del tuo orto
che sta muta a fiorire
sotto convogli di zingare stelle.

18 settembre 1937

viernes, octubre 13, 2023

Carlos Bustamante / Tu pie desnudo




Emula tu pie descalzo y frío
Ya la luna menguante -pez de nieve-
Su dorso de marfil, arqueado y breve,
Hunde en las linfas de celeste río.

También tu pie, en idéntico desvío,
Mútilo de las alas, blanco y leve,
Con escorzo de pájaro se atreve
A bañarse en un lago de rocío.

Refractando un relámpago nervioso
Riela sobre la escarcha, cauteloso,
Tu pie de jaspe inmaterial. No eludo

Decir que, como el pez que se constela
De luna y concha nácar, su alba estela
Deja en mi corazón tu pie desnudo.

Carlos Bustamante (San Salvador, 1891 - Delgado, El Salvador, 1952), Antología general de la poesía salvadoreña, edición de Roberto Cea, Editorial Universitaria, El Salvador, 1971


jueves, octubre 12, 2023

Alberto Girri / De "Playa sola", 8



El endemoniado

Antes que tú y yo y todos nosotros hubiéramos nacido
muchas generaciones antes de verme y vernos en delirio,
el que me guía estaba ya dispuesto a rodear la tierra
sin importarle la lluvia de miseria
con que llenaría los espacios del hombre.

Su ansia de fieles, libre pero no magnánima,
lo obligó a cambiar de presencia.
A veces conjuró con el olvidado camarada
imagen de la perdida juventud que tanto duele.
A veces con el juramento repentino, porque sí, contra el júbilo,
o con la risa del lobo mordiendo la lámpara nocturna
para adelantarse al sueño y entregarlo a la rapiña,
de pintadas historias que cuelgan en los muros,
donde el pecado derrota a los fuertes,
y el arquero hermoso, buscado por las vírgenes,
desecha la gracia.

Desde que lo recibí
una lenta guerra amenaza mi alma.
Sin desearlo, más allá del poder del justo,
me fortalece ver cómo los demás edifican,
chocan, hasta dejarse ganar por la soledad del cansancio.
Me fortalece saberlos limpios, confiados a esa idea de una muerte
precursora de la divulgada paz eterna,
la paz que se gana con lágrimas,
la que se gana sirviéndome.
Y luego vuelvo la cabeza,
a sus leyes ostentosas del pan y del vino,
leyes del acto y prohibición del acto,
condenando a emplear en duro incendio
viejas fórmulas de arrepentidos por temor.

En este libre cruce del alba,
no necesito aplacar a nadie.
El rey es mi cuerpo,
el único.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919 - 1991), "Playa sola", 1946, Obra poética I, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1977
También puede leerse en Factor Serpiente/Facebook

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miércoles, octubre 11, 2023

Philippe Jaccottet / De "Pensées sous les nuages"



El alma, tan friolenta, tan feroz,
¿tendrá realmente que marchar, sin fin sobre este glaciar,
sola, descalza, ni siquiera sabiendo deletrear
su plegaria de la infancia,
sin fin castigada por su frialdad por este frío?


*

Ella se acerca al espejo redondo
como una boca de niño
que no sabe mentir,
vestida con una bata azul 
que se desgasta también.

Cabellos pronto color de ceniza
bajo el muy lento fuego de los tiempos.

El sol de la madrugada
todavía fortalece su sombra.

Pensées sous les nuages, 1983

Philippe Jaccottet (Moudon, Suiza, 1925 – Grignan, Francia, 2021), Poesía francesa contemporánea, 1940 - 1997, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1997
Traducción de Jorge Fondebrider




L'âme, si frileuse, si farouche,/ devra-t-elle vraiment marcher sans fin sur ce glacier,/ seule, pieds nus, ne sachant plus même épeler/ sa prière d'enfance,/ sans fin punie de sa froideur par ce froid?


Elle s'approche du miroir rond/ comme une bouche d'enfant/ qui ne sait pas mentir,/ vêtue d'une robe de chambre bleue/ qui s'use elle aussi.// Cheveux bientôt couleur de cendre/ sous le très lent feu du temps.// Le soleil du petit matin/ fortifie encore son ombre.

martes, octubre 10, 2023

May Ayim / Dos poemas




asunto: solicitud

me llamo
así y asá
vengo de aquí y allá y
trabajo en esto y aquello
adjunto
certificados
completos sobre bla bla bla
si tuviese aún preguntas
o acaso le
faltase algo
diríjase
a cualquiera
por favor
en ningún lugar 
muchas gracias 


informe

mi país
es hoy
el espacio entre
ayer y mañana
el silencio
delante y detrás
de las palabras
la vida
entre las sillas

May Ayim (Hamburgo, Alemania, 1960 - Berlín, Alemania, 1996), blues in schwarz weis, Orlanda Verlag, Berlín, 2005; La Jornada Semanal, nº 691, México, 1 de junio de 2008
Traducción de Esther Andradi
Envío de Jonio González


lunes, octubre 09, 2023

Diego Colomba / De "Los malos hábitos"



Visita del fantasma

No se ha movido ni una comadreja en el baldío.
Como si todos, en la noche, estuviéramos esperándote.

Te vimos, finalmente, traspasando el tapial
y la puerta tejido.

Podemos dar nuestra palabra. Pero, ¿podría
alguien más que nosotros mismos
dar fe de nuestros ojos?

Una estrella se corrió para iluminar la parte del cielo
que nos correspondía.
No era necesaria más luz. Mirábamos alrededor
con lo que llaman el ojo 
del espíritu.

Ninguno de nosotros teme infectarse por tocarte.

Cuando estés más cerca te saldremos al paso.
Te gritaremos que te detengas.
Te hablaremos de buena manera. 

Nada por las malas se consigue
de una masa de aire 
invulnerable.

Nuestros corazones en duelo te hablarán
tal como nos lo pide nuestro amor.

Solo el canto del gallo romperá nuestra ilusión.


Hogar

Hay lluvia. Hay rayos. Hay truenos.
El frío cala los huesos.

¡Enciendan los marlos de la estufa! 
¡Agreguen madera seca!

¡Calor!, pide el cuerpo, ¡calor! ¡Y luz!
Que la parentela se arrime al fuego.

El Gran Sapo nos reclama
debajo del bargueño. 

¿Quién dejó la puerta abierta?

¡Escuchen el reclamo del ojudo!
¡Qué hermoso puede ser lo feo!

El estruendo de las chapas 
nos está dejando mudos.


Una literatura vitalista

Escucho los consejos, las advertencias de mis muertos. Recibo sus signos diurnos y nocturnos. Acojo sus recuerdos. Escribo en estado de inspiración.

Diego Colomba (San Nicolás, Argentina, 1972)

Los malos hábitos
,
Barnacle,
Buenos Aires, 2023










domingo, octubre 08, 2023

Nancy Cunard / Arrepentimiento



He sido derrochadora, lasciva, alocada, atrevida 
y he amado con manos codiciosas y ojos lujuriosos
a lo largo de días frenéticos y cielos de verano,
a lo largo de calles sin fin; pero ahora soy vieja
y estoy enferma y mal –me contento con el descontento–, 
soportando el malestar y los golpes 
con la cabeza hundida y el corazón agitado.
Resignada a esperar sentada en castigo,
una mártir que nada demanda, una parodia
de los clásicos apóstoles coronados y de los dulces santos
ahora glorificados en mármol y magníficas pinturas
o sonoras partituras y armonías...
Permanezco sentada en esta habitación, apenada y en silencio
mientras las calles húmedas se adentran en la oscuridad.

Nancy Cunard (Londres, 1896 - París, 1965), Wheels, Longmans, Green & Co., Nueva York 1916
Versión de Jonio González


Foto: Nancy Cunard en el hotel Grampion, de Harlem, Nueva York, el año 1932 Bettmann/Getty Images


REMORSE

I HAVE been wasteful, wanton, foolish, bold,
And loved with grasping hands and lustful eyes
All through the hectic days and summer skies,
And through the endless streets; but now am old
And ill and bad—content with discontent, —
Enduring the discomfort and the blows
With sunken head and heart that shaking goes.
Resigned to sit and wait in punishment,
A martyr without claim, a parody
Of classic crowned apostles and sweet saints
Now praised in marble and in gorgeous paints
Or singing in loud scores of harmony . . . .
I sit ashamed and silent in this room
While the wet streets go gathering in their gloom.

sábado, octubre 07, 2023

Elizabeth Bishop / El alce




para Grace Bulmer Bowers

Desde provincias estrechas
de pescado y pan y té,
hogar de las mareas largas
donde la bahía deja el mar
dos veces al día y toma
los largos recorridos de los arenques,

adonde si el río
entra o se retira
en una pared de espuma marrón
depende de si encuentra
a la bahía entrando,
a la bahía fuera de su lugar;

donde, enarenado de rojo
a veces el sol se pone
mirando hacia un mar rojo,
y otros, veteando el lavanda
llano, barro fértil
en corrientes encendidas;

sobre rojas calles arenosas
por hileras de arces de azúcar,
pasando casas de campo
y prolijas, iglesias de madera,
blanqueadas, surcadas como almejas,
pasados un par de abedules gemelos plateados,

a través de la tarde noche
un colectivo viaja hacia el oeste,
el parabrisas destella rosa,
un rosa rebotando del metal,
cepillando el flanco abollado
del esmalte azul, destartalado;

por hondonadas, se eleva
y espera, paciente,
mientras un viajero solo
da besos y abrazos
a siete familiares
y un collie supervisa.

Adiós a los olmos,
a la granja, al perro.
El colectivo arranca. La luz
se intensifica; la niebla,
movediza, salada, tenue,
viene cerrándose.

Sus cristales redondos, fríos
se forman y deslizan y asientan
en las plumas blancas de las gallinas,
en repollos grises vidriosos,
sobre rosas de repollos
y lupinos como apóstoles;

las dulces arvejas se adhieren
a su blanca fibra húmeda
sobre los cercados blanqueados;
se arrastran los abejorros
dentro de las campanitas,
y la noche comienza.

Una parada en Bass River.
Luego las economías:
baja, media, alta;
cinco islas, cinco casas,
donde una mujer sacude un mantel
después de la cena.

Un parpadeo pálido. Pasó.
El pantano de Tantramar
y el aroma salado del heno.
Un puente de acero tiembla
y un tablón suelto cruje
pero no cede el paso.

A la izquierda, una luz roja
nada a través de la oscuridad:
la linterna del puerto de un barco.
Aparecen dos botas de goma,
iluminadas, solemnes.
Un perro ladra una vez.

Sube una mujer
con dos bolsas del mercado,
enérgica, pecosa, mayor.
“Una noche espléndida. Sí, señor,
todo el camino hacia Boston.”
Nos mira amigablemente.

Luz de luna mientras entramos
a los bosques de Nueva Brunswick,
peludos, rasposos, fragmentados;
luz de luna y bruma
atrapadas en ellos como lana de oveja
sobre arbustos en una pradera.

Los pasajeros se recuestan en sus asientos.
Ronquidos. Algunos largos suspiros.
Una divagación ensoñadora
comienza en la noche,
una apacible, auditiva,
lenta alucinación…

Entre ruidos y crujidos,
una vieja conversación
que no nos concierne,
pero que reconocemos, en algún lugar,
desde el fondo del colectivo:
voces de abuelos

ininterrumpidamente
hablando, eternamente:
nombres que se mencionan,
cosas finalmente esclarecidas;
lo que él dijo, lo que ella dijo,
quién consiguió la pensión;

muertes, muertes y enfermedades;
el año en el que volvió a casarse;
el año (en que algo) pasó.
Murió dando a luz.
Ese fue el hijo perdido
cuando la barcaza naufragó.

Empezó a tomar. Sí.
Ella empezó a caer.
Cuando Amos empezó a rezar
hasta en el almacén y
finalmente la familia
tuvo que encerrarlo.

“Sí…” ese peculiar
afirmativo. “Sí…”
Una respiración contenida,
mitad gemido, mitad aceptación,
que significa “La vida es así.
Lo sabemos (también la muerte).”

Hablando como hablaban
en la vieja cama de plumas,
en paz, una y otra vez,
luz de lámpara tenue en el pasillo,
por la cocina, el perro
escondido en su manta.

Ahora, está todo bien ahora
incluso para dormirse
así como en todas esas noches.
De repente el colectivero
frena con un sacudón,
apaga las luces.

Un alce ha salido
del bosque impenetrable
y está parado ahí, se asoma en realidad,
en la mitad de la calle.
Se aproxima; olfatea
el capó caliente del colectivo.

Imponente, sin cornamenta,
alto como una iglesia,
doméstico como una casa
(o seguro como las casas).
La voz de un hombre nos asegura
“Perfectamente inofensivo…”

Algunos de los pasajeros
exclaman en susurros,
como niños, suavemente,
“Realmente son grandes criaturas.”
“Es tremendamente liso”
“Mirá! Es hembra!”

Tomándose su tiempo,
examina el colectivo,
grandioso, de otro mundo.
¿Por qué, por qué sentimos
(todos sentimos) esta dulce
sensación de alegría?

“Curiosas criaturas,”
dice nuestro tranquilo conductor,
haciendo rodar sus erres.
“Miren eso, por favor.”
Después pone un cambio.
Por un momento más,

estirándose hacia atrás,
se puede ver al alce
sobre el pavimento iluminado por la luna
luego aparece un vago
olor a alce, un agrio
olor a gasolina.

Elizabeth Bishop (Worcester, Estados Unidos, 1911 - Boston, Estados Unidos, 1979) [The New Yorker, 15 de julio de 1972, p. 27]. Op. Cit., 21 de septiembre de 2016
Versión de Laura Crespi



The Moose

For Grace Bulmer Bowers

From narrow provinces
of fish and bread and tea,
home of the long tides
where the bay leaves the sea
trice a day and takes
the herrings long rides,

where if the river
enters or retretas
in a wall of brown foam
depends on if it meets
the bay coming in,
the bay not at home;

where, silted red,
sometimoes the sun sets
facing a red sea,
and others, veins the flats’
lavender, rich mud
in burning rivulets;

on red, gravelly roads,
down rows of sugar maples,
past clapboard farmhouses
and neat, clapboard churches,
bleached, ridged as clamshells,
past twin silver birches,

through late afternoon
a bus journeys west,
the windshield flashing pink,
pink glancing off of metal,
brushing the dented flank
of blue, beat-up enamel;

down hollows, up rises,
and waits, patient, while
a lone traveller gives
kisses and embraces
to seven relatives
and a collie supervises.

Goodbye to the elms,
to the farm, to the dog.
The bus starts.  The light
grows richer; the fog,
shifting, salty, thin,
comes closing in.

Its cold, round crystals
form and slide and settle
in the white hens’ feathers,
in gray glazed cabbages,
on the cabbage roses
and lupins like apostles;

the sweet peas cling
to their wet white string
on the whitewashed fences;
bumblebees creep
inside the foxgloves,
and evening commences.

One stop at Bass River.
Then the Economies
Lower, Middle, Upper;
Five Islands, Five Houses,
where a woman shakes a tablecloth
out after supper.

A pale flickering.  Gone.
The Tantramar marshes
and the smell of salt hay.
An iron bridge trembles
and a loose plank rattles
but doesn’t give way.

On the left, a red light
swims through the dark:
a ship’s port lantern.
Two rubber boots show,
illuminated, solemn.
A dog gives one bark.

A woman climbs in
with two market bags,
brisk, freckled, elderly.
«A grand night.  Yes, sir,
all the way to Boston.»
She regards us amicably.

Moonlight as we enter
the New Brunswick woods,
hairy, scratchy, splintery;
moonlight and mist
caught in them like lamb’s wool
on bushes in a pasture.

The passengers lie back.
Snores.  Some long sighs.
A dreamy divagation
begins in the night,
a gentle, auditory,
slow hallucination. . . .

In the creakings and noises,
an old conversation
–not concerning us,
but recognizable, somewhere,
back in the bus:
Grandparents’ voices

uninterruptedly
talking, in Eternity:
names being mentioned,
things cleared up finally;
what he said, what she said,
who got pensioned;

deaths, deaths and sicknesses;
the year he remarried;
the year (something) happened.
She died in childbirth.
That was the son lost
when the schooner foundered.

He took to drink. Yes.
She went to the bad.
When Amos began to pray
even in the store and
finally the family had
to put him away.

«Yes . . .» that peculiar
affirmative.  «Yes . . .»
A sharp, indrawn breath,
half groan, half acceptance,
that means «Life’s like that.
We know it (also death).»

Talking the way they talked
in the old featherbed,
peacefully, on and on,
dim lamplight in the hall,
down in the kitchen, the dog
tucked in her shawl.

Now, it’s all right now
even to fall asleep
just as on all those nights.
–Suddenly the bus driver
stops with a jolt,
turns off his lights.

A moose has come out of
the impenetrable wood
and stands there, looms, rather,
in the middle of the road.
It approaches; it sniffs at
the bus’s hot hood.

Towering, antlerless,
high as a church,
homely as a house
(or, safe as houses).
A man’s voice assures us
«Perfectly harmless. . . .»

Some of the passengers
exclaim in whispers,
childishly, softly,
«Sure are big creatures.»
«It’s awful plain.»
«Look! It’s a she!»

Taking her time,
she looks the bus over,
grand, otherworldly.
Why, why do we feel
(we all feel) this sweet
sensation of joy?

«Curious creatures,»
says our quiet driver,
rolling his r’s.
«Look at that, would you.»
Then he shifts gears.
For a moment longer,

by craning backward,
the moose can be seen
on the moonlit macadam;
then there’s a dim
smell of moose, an acrid
smell of gasoline.

Poets, The Complete Poems 1927-1979 by Elizabeth Bishop, Farrar, Straus & Giroux, Inc. Copyright 
© 1979, 1983 by Alice Helen Methfess
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viernes, octubre 06, 2023

Rubén Darío / De "Epístolas y poemas" y de "El canto errante"




Introducción 
(a "Epístolas y poemas", fragmentos)

*

¡Lloriqueos en el cántico,
salmodias y triste queja!
Esto conocer os deja
que es algún vate romántico,
vaporoso y aeromántico,
de mucha imaginación,
el que os hará gracia con
las coplas de su talento...
Señores, ¿sabéis el cuento
del gaitero de Gijón?


*

Al par que ser sacerdote
es urgente ser verdugo;
imponer un férreo yugo
y con el yugo el azote;
hacer que del arpa brote
la sátira en la canción,
y demostrar con razón
al enjambre mundanal
que si hacemos el panal
tenemos el aguijón.

Epístolas y poemas, 1885


La bailarina de los pies desnudos

Iba en un paso rítmico y felino
a avances dulces, ágiles o rudos,
con algo de animal y de divino
la bailarina de los pies desnudos.

Su falda era la falda de las rosas,
en sus pechos había dos escudos.. .
Constelada de casos y de cosas. ..
La bailarina de los pies desnudos.

Bajaban mil deleites de los senos
hacia la perla hundida del ombligo,
e iniciaban propósitos obscenos
azúcares de fresa y miel de higo.

A un lado de la silla gestatoria
estaban mis bufones y mis mudos. . .
¡Y era toda Selene y Anactoria
la bailarina de los pies desnudos!


Esquela a Charles de Soussens *

A la vista del blanco lucero matutino,
a tu amistad envío mi saludo cordial,
pues tus dedos despiertan el alambre divino
sobre la lira, sobre el tímpano inmortal.

Tu Suiza, coronada de un halo diamantino,
circundada en abismo de torres de cristal,
alzará un día, para tu numen peregrino,
un busto blanco y fino de firme pedestal.

Compañero, que traes en tu lira extranjera
caras rosas nativas a nuestra primavera,
y que tu Ranz nos cantas en el modo español,

¡que la América escuche tu noble melodía
y a Suiza, Buenos Aires pueda enviar algún día
tu cabeza lunática coronada de sol!

El canto errante, 1907

Félix Rubén García Sarmiento, Rubén Darío (Metapa, hoy Ciudad Darío, Nicaragua, 1867 - León, Nicaragua, 1916), Poesías completas, Ediciones Antonio Zamora, Buenos Aires, 1967

* Puede verse aquí el poema que también Baldomero Fernández Moreno dedicó a Charles de Soussens (Friburgo, Suiza, 1865-Buenos Aires, 1927), figura singular de la bohemia porteña que acumulaba sus poemas en un Castillo lírico destinado a la posteridad


Foto: Rubén Darío en Nueva York, 1915. Abajo, la foto entera con dedicatoria y firma Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes




miércoles, octubre 04, 2023

Santiago Llach / Fragmentos




Todo esto fue pensado
por un colectivo de cabezas objetivistas.
El anfiteatro contemporáneo,
el declive asfaltado hacia el río,
la grulla gimiendo
como una jugadora checoslovaca de tenis.
A la noche, la escena municipal
se convierte en poema.
En el corredor de la costa
reina la ficción, es decir las parejas.
Hace años me fui a la ciudad,
a refugiarme en los brazos de la cultura.
El miércoles o el jueves
vuelvo al casillero number one.
...

*

Desde el jardín se ve un monoblock.
En el piso alto, había uno
que siempre ponía ACDC a todo volumen
y salía al balcón.
Quince años después, todavía está ahí.
O quizás es el hijo, o un hermano.
Pero lo cierto es que desde acá, sesenta metros más abajo
se sigue escuchando Back in Black.

*

Brainwash: la paz del seno materno

(Poemas municipales, Eloísa Cartonera, 2009)


Una guerra sin infiltrados,
una guerra sin dilaciones, espías
ni diálogos, una guerra sin dilaciones,
una guerra sin objetores
de conciencia, una guerra
que no fuera el fruto de largos, largos
diálogos, decisiones del partido
que no tuvieran en sí
la carnadura fecunda del diálogo,
la experiencia silenciosa y la experiencia y la experiencia rica
y la imaginación burguesa y la experiencia concreta.
Y la dirección y la vanguardia y el abrazo
de las masas.
Como si hubiera una guerra sin ética,
como si no hubieras pedido el orden,
como si el orden burgués. Como si este
dolor, esta incertidumbre, esta voz sin médula
no hubieran sido pensadas, masticadas y documentadas
en cientos de escritos de la máquina, del
movimiento, de la juventud, del partido, del frente
de la tendencia y del partido, como si eso que soñamos,
como si esa voz que limpia, no también ardiera...
Como si ardiera todo lo que no fuera silencio...
Como si eso que ardía, como, como, como...
Como si eso que soñaron los otros,
como si eso que soñamos nosotros,
como esto, que contiene dolor,
como esto, que no contiene dolor,
como si no hubiera instancias, como si no
hubieran sido pensadas, como si no
hubiera habido instancias, ni discursos
ni guerra, ni orden, ni ley, ni sangre,
ni guerrilla, ni espías, ni infiltrados, ni delatores,
ni documentos, ni filtraciones, ni niveles,
ni uniformes, ni condecoraciones, ni muertos.

(Aramburu, Vox, 2008)

Santiago Llach (Buenos Aires, 1972)


martes, octubre 03, 2023

Philippe Jaccottet / Luna de invierno




Para entrar en la oscuridad
toma este espejo donde se apaga
un glaciar incendio:

alcanza el centro de la noche,
ya no verás reflejado más
que un bautismo de ovejas

Airs. Poèmes 1961-1964

Philippe Jaccottet (Moudon, Suiza, 1925 – Grignan, Francia, 2021), "La poesía de Philippe Jaccottet", Op. Cit., abril 12, 2021
Versión de Carolina Massola 


Foto: Philippe Jaccottet, Zurich, 2008, France Culture/Ayse Yavas/Keystone

lunes, octubre 02, 2023

domingo, octubre 01, 2023

Amy Lowell / Meditación



Un hombre sabio,
mirando las estrellas cruzar el cielo,
comentó:
en las capas superiores de la atmósfera
las luciérnagas se mueven con mayor lentitud.

Amy Lowell (Brookline, Estados Unidos, 1874 - 1925), Poetas norteamericanos en dos siglos I, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2020
Traducción de Jonio González



Meditation

A wise man,
Watching the stars pass across the sky,
Remarked:
In the upper air the fireflies move more slowly.

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