sábado, julio 02, 2016

Theodore Roethke / En tiempos oscuros










En tiempos oscuros, el ojo comienza a ver,
encuentro mi sombra en la profundidad de la penumbra;
escucho mi eco en un bosque de ecos—
Un señor de la naturaleza llorando a un árbol.
Vivo entre la garza y el gorrión,
bestias de la colina y serpientes del escondrijo.

¿Qué es la locura sino la nobleza del alma
contrariada con la circunstancia? ¡El día está en llamas!
Conozco la pureza del desesperar puro,
mi sombra clavada en una pared sudada.
Aquel lugar entre las rocas- ¿Es una cueva,
o un camino devanado? El borde es lo que me queda.

¡Una tormenta firme de correspondencias!
Una noche fluente de aves, una luna harapienta,
¡Regresa la medianoche en pleno día!
Un hombre se acerca para averiguar qué es—
La muerte del ser en una noche larga, sin lágrimas,
todas las formas naturales resplandecen luz antinatural.

Oscura, oscura mi luz y más oscuro mi deseo.
Mi alma, como una mosca fuera de quicio por el calor del verano,
sigue zumbando en el umbral. ¿Cuál yo es yo?
Asciendo sobre mi miedo como un hombre caído.
La mente se penetra, y Dios a la mente,
y uno es Uno, libre en el viento desgarrador.

Theodore Roethke (Saginaw, Estados Unidos, 1908- Bainbridge Island, Estados Unidos, 1963), Periódico de Poesía N° 89, traducción de Cristian M. Torres, México, mayo de 2016


In a Dark Time

In a dark time, the eye begins to see,
I meet my shadow in the deepening shade;   
I hear my echo in the echoing wood—
A lord of nature weeping to a tree.
I live between the heron and the wren,   
Beasts of the hill and serpents of the den.

What’s madness but nobility of soul
At odds with circumstance? The day’s on fire!   
I know the purity of pure despair,
My shadow pinned against a sweating wall.   
That place among the rocks—is it a cave,   
Or winding path? The edge is what I have.

A steady storm of correspondences!
A night flowing with birds, a ragged moon,   
And in broad day the midnight come again!   
A man goes far to find out what he is—
Death of the self in a long, tearless night,   
All natural shapes blazing unnatural light.

Dark, dark my light, and darker my desire.   
My soul, like some heat-maddened summer fly,   
Keeps buzzing at the sill. Which I is I?
A fallen man, I climb out of my fear.   
The mind enters itself, and God the mind,   
And one is One, free in the tearing wind.






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