domingo, agosto 03, 2014

Leonardo Sinisgalli / El cuarto del suicida








El pequeño escritorio chamuscado
permanece en un rincón del cuarto
trasero de la casa. Una ventanita
asoma sobre un claro, se entrevé
una palma en el borde del terraplén
que se precipita hacia el valle. El poeta
se apoyaba con el respaldo de la silla
en la pared y podía ver de costado,
en los días serenos, el filo
de luz que venía del Estrecho.
La excavación tras los hombros
ha dejado al descubierto la trama
gruesa de los ladrillos. Un atado
semivacío de nacionales, algún
fósforo roto apagado:
los frotaba en el revoque,
estirando el brazo.

Leonardo Sinisgalli (Montemurro, Lucania, 1908-Roma, 1981), Mosche in bottiglia, Mondadori, 1975
Versión de Jorge Aulicino


La camera del suicida

La piccola scrivania bruciacchiata
sta in un angolo dello stanzino
a tergo della casa. Una finestrella
sporge su uno spiazzo, s'intravede
una palma sull'orlo del terrapieno
che sprofonda nel vallone. Il poeta
si appoggiava con la spalliera della sedia
alla parete e vedeva di sguincio
nei giorni sereni la lama
di luce che veniva dallo Stretto.
Lo scavo dietro le spalle
ha messo a nudo la trama
grossa dei mattoni. Un pacchetto
semivuoto di nazionali, qualche
fiammifero intero spezzato spento:
lo strofinava all'intonaco
allungando il braccio.

1 comentario:

  1. Eso me gusta: los chispazos del pasado, Instantes iluminados y rápidamente apagados. Breves como la luz del fósforo.

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