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viernes, marzo 17, 2023

Daniel Freidemberg / De "Esa materia que se fuga"



He visto a las 
                    últimas grandes manadas
marchar hacia el crepúsculo despacio,
sabiendo, era evidente, la importancia de la escena,

y abrían un gran hueco en el aire, un sitio donde
me senté a mirar
                           el caer de las cosas en el alma,

y era el murmullo de una gran duración,
un brindis, por así decirlo, un silencio entre dos notas,

y era, en el reverso de la hora y el minuto, el estar,
y era el moverse acompasado de los pastos al viento,
y las partículas de la materia, y las galaxias y etcétera.
 
He visto un pentagrama, un mantel a cuadros, un cruce de caminos.


III

He visto libros de historia derogados,
he visto en sueños lo que volvía a empezar,  
he visto en sueños lo que siempre estuvo,

y vi despierto lo que volvía a empezar,
y estar despierto era imposible, y el sueño
ya no era el sueño y empezaba a hacer ruido.

Y oí los ruidos de la ciudad en derrota
y los silencios de los ventiladores rotos

(ruidos, silencios, lo que se rompió, la derrota),

e iban rodando, afuera y adentro, palabras
sabiendo o no la importancia de la escena.

He visto retamas, rajaduras, gurúes de la city.


IV

Me he visto subido al rodar de las palabras,
me he visto subido a las palabras, su speed,
afuera y adentro me he visto, y el alma
otra palabra era, era otra palabra y colgaba
de algo, no sé, como el ruido del tránsito.

Me he visto en el tránsito
(“soy”, me dije, “en el tránsito”).

Me he visto afuera del tránsito y del alma
“¿o no será eso”, me dije, como 
                                  quien se hunde, “el alma?”
Me he visto colgado de esa palabra, “el alma”,
como una música de estar adentro y no.

Y la desidia inmutable del asfalto he visto 
sobre las contradicciones 
                                      de la materia reinar.

Daniel Freidemberg (Resistencia, Argentina, 1945)

Esa materia que se fuga,
Barnacle,
Buenos Aires, 2023








 
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martes, febrero 04, 2020

Daniel Freidemberg / De "Abril", 3
















Abril (XXIV)

Los que, esos que
lirízanse,
como sexo a
sí mismos
ante espejo,
los que elevánbase,
los que elabismo,
los que loabsoluto.

¿Y a la hora de
pagar las cuentas, qué?
¿Y a la hora de cobrar?
¿Y a la de lavar
prendas inconfesa-
blemente sucias?
¿Y a la hora de
todo está dicho? ¿A
qué agregar
más ruido al ruido?

¿Y después de
ya sabemos qué cosa,
qué poesía?

Poesía del
todo está dicho, del
no está dicho en
lo dicho, del
no sé. Del
todo está dicho y
qué, del
ruido. De
mirar el ruido y
escribir
atrás o adentro, o
por encima
del ruido, con
ruido, en el
mundo del
ruido, y
qué.

Daniel Freidemberg (Resistencia, Argentina, 1945), Abril, Barnacle, Buenos Aires, 2016

Barnacle - Otra Iglesia Es ImposibleOp. Cit. - Buenos Aires Poetry - Vallejo & Co. - Clarín - 1 Poeta 10 Preguntas - Kriller 71 - Espacio Murena - Eterna Cadencia 
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Foto: Daniel Freidemberg/Facebook

miércoles, abril 20, 2022

Daniel Freidemberg / De "En la resaca", edición definitiva




Julio

Rojo el cartel, con letras (“florida”) blancas
y rojo también el asiento y el
cesto, de hierro, para papeles.
Felicidad del rojo intenso sobre el gris,
un rojo como de sangre, y sobre el rojo el blanco.
Igual que pétalos a punto de marchitarse, rostros
que el tiempo arrastra, como me arrastró
hacia este borde o filo de lo real
donde las cosas pasan
una tras otra, a horarios regulares.

Julio (II)

Igual que pétalos que la corriente arrastra, el siglo,
como los ríos que dan a la mar, me aparta
de lo que fui y seré. 
                          Hacia su fin, el tiempo, en
cubículos iluminados, pasa. Rostros también,

igual que pétalos en la corriente, o almas
rumbo a la mar, que es el morir.


Diciembre

Como quien cierra la puerta
del ascensor, como quien abre
la de la calle, cerré
         la puerta del ascensor,
la de la calle abrí, salí,
la llave aún en la mano
(había ahí un tipo con 
una llave en la mano, era yo),
como quien no tiene
cosa que abrir
              como no sea el aire
recalentado, abrí
sitio en el aire
                   para pasar:
“Laser”, “Junín”, “Marlboro”,
“Hair Technique”, “perfumes”.
Como quien sale
                       de la palabra
para entrar al aire
y eso hay: palabras
detrás del aire,
“Maxim First Pijamas”,
“doce fiesta monos”.

Daniel Freidemberg (Resistencia, Argentina, 1945)

En la resaca.
Edición definitiva,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2022










Foto: Gentileza Ediciones en Danza

sábado, septiembre 11, 2021

Daniel Freidemberg / De "Un hilo naranja"



II

Real es lo
que resiste, hay
un mundo en
el mundo

y un zapato
dos
zapatos
y un hilo naranja

ya sin naranja
ya sin nada que atar.


XXIII

Primer o último sol
en la pizarra falsa
de las cúpulas
unos minutos antes
de lo oscuro, o después.

Como si se pudiera
tocar fondo,
desde el fondo
de la mar del mundo:

rugosidades
de la corteza del plátano,

un cientoquince en
amarillo y rojo
         que pasa
(igual que pasa
-como dicen- todo),

letras
trazando el
horizonte,

flechas que indican
por dónde salir,

ese momento en
que una pantalla
se apaga o se enciende
y otra pantalla y
otra y
         no pasa nada,

lo que, al
plantársele a la luz,
          da sombra,

lo que mueve el tacto.


XXXIII

Y lo que la palabra
“llovizna”
pone a
despertar
ahí en la mente
del que ahora la lee

deseoso de
salir del alma
para estar,
igual que
la llovizna, en
el mundo.

Daniel Freidemberg (Resistencia, Argentina, 1945)

Un hilo naranja
,
Barnacle, 
Buenos Aires, 2021









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lunes, noviembre 21, 2016

La lira argentina, ¿cómo suena?, 1


Daniel Freidemberg

No sé si alguien está de veras en condiciones de decir cómo es la actual producción poética argentina. Yo, en todo caso, no lo estoy: hablo de lo que alcanzo a ver y, entre lo que alcanzo a ver, de lo que me interesa (pasaron los tiempos en que creía un deber estar al tanto de todo). Y de eso que me interesa puedo decir que, desde hace un tiempo –cuatro o cinco años, tal vez más–, veo aflorar algo así como una afirmación de la singularidad: gente que al escribir se ocupa de hacer lo suyo, sin fijarse en si encaja o no con alguna tendencia, si representa o no a una generación, si expresa o no el espíritu de la época. Lo que, de hecho, implica sacarse de encima una batería de más o menos tácitas interdicciones que, en muchos casos, muchísimos, se habían naturalizado, como si con sólo respetarlas estuviera asegurada la condición de “poeta”: nada de metáforas, nada de inquietud lírica, nada de hermetismo, nada de alterar la sintaxis o recurrir a un léxico o a modos expresivos que no sean los que se usan para hablar por celular o bromear entre amigos, nada de indagación en las posibilidades del lenguaje ni de suponer que las palabras pueden tener otro sentido o más de un sentido, nada de dar importancia al ritmo, la métrica y los elementos sonoros, nada de reflexión intelectual o especulaciones filosóficas o religiosas, nada de dramatismo ni pasión, nada de referencias “cultas” o de atención a la tradición poética, incluso la más próxima, como no sea para burlarse de ella. Exagero, por supuesto, al decir “nada”, porque algo de lo desaconsejado a veces se filtraba, pero más bien eran matices que no afectaban el consenso. No creo ver una ruptura, sin embargo, en el actual desentenderse de aquel consenso, entre otras cosas porque persisten rasgos de lo que se venía haciendo (humor, referencias políticas y sociales, atención a la cotidianeidad y a la información circulante, desenvoltura): no es oponerse a algo, me parece, lo que les interesa a esos poetas surgidos en estos años, sino responder a las razones por las que la escritura de poesía le resulta necesaria a cada uno, que nunca pueden ser para todos las mismas, y aclaro que también percibo algo así en autores que vienen de antes, necesitados ahora, según parece, de encontrar más posibilidades para su escritura. No sé hasta qué punto esto está extendido ni si “marca una época”, pero me llama la atención. Y me alegra.


Daniel Freidemberg  (Resistencia, Chaco, 1945). Profesión: jubilado. Ocupación: escritura de textos de diverso tipo, en general poesía o acerca de la poesía. Afición: poesía, escuchar música, cine en dvd o mp4 o avi, series, webeo por Facebook, lecturas de teoría, filosofía y política, novelas que no se empeñen mucho en “contar historias”, caminatas, viajes (cuando hay posibilidad), cerveza, café, tetris, cuidar las plantas de la ventana de la cocina, nietos, las satisfacciones que permite el sildenafil.
Obra principal publicada: Lo espeso real (1996), Cantos en la mañana vil (2001), En la resaca (2007), Abril (2016).

miércoles, diciembre 28, 2016

Daniel Freidemberg / De "Abril", 2















Acá la noche. La
     hilera de luces
de la avenida, atrás,
y acá, ahora, alta, en la
noche, una estrella.
     ¿La misma?

No sé: una es-
trella, al-
go ahí, en
     lo alto
del mundo, en
el mundo,
que brilla,

como si
fuera a irse,
o no alcanzara
del todo a llegar.

Ni la palabra
ni el recuerdo:
una estrella,
tic de luz
puesto, vaya a
saber por
quién o qué, a brillar
sobre lo negro del presente,
y acá el presente, con
estrella y todo.

Estrella y
      todo:
      un gran
telón de escombros
se arrumba al fondo:
ni un comienzo ni un fin.

Miro esa luz que
la palabra “estrella” no toca.

Daniel Freidemberg (Resistencia, Argentina, 1945), Abril, Barnacle, Buenos Aires, 2016

miércoles, marzo 16, 2016

Daniel Freidemberg / De "Abril"













Abril (XIV)

Había que, dijeron, blindar,
yo lo creí, para escribir, la rosa,
pero al fin blindamos
sitios para escribir, era que el aire
tocaba el nervio, y yo no quise,
no quiero gritar. Escrito en un
Mc Donald’s de barrio: descubrí
la gran pasión, la mayor de todas,
la que se cambia, como el dinero, por todas:
la Indiferencia. Escrito en un Mc Donald’s
de barrio: Indiferencia. No supe, no
quise blindar las palabras:
miren estos agujeros, estos tropiezos, esta confusión.


Abril (XIX)

¿La lírica?, eso que
llaman “yo”,
tomarlo
y arrojarlo a los perros.


Abril (XXIII)

Sobre tu amor y tu
debilidad, cuando avancen
hambrientos los perros,
los ojos rojos de terror,
que se lo coman todo y
acabemos,
una vez y otra vez.

Daniel Freidemberg (Resistencia, Argentina, 1945)



Abril,
Barnacle Libros,
Buenos Aires, 2016






miércoles, abril 14, 2010

de archivo / Girri

de archivo Mérito y sacrificio 
por Jorge Aulicino 

Entre fines de los 70 y comienzos de los 80 del siglo pasado, Manuel Pampín publicó en Corregidor en cuatro tomos la Obra Poética de Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991). Fue esto un punto culminante de la valoración de Girri en círculos lejanos al manípulo de Victoria Ocampo y del antiguo suplemento de La Nación. Sus relaciones habían ubicado a Girri en el campo de lo que, en las turbulentas décadas de los sesenta y setenta, se llamaba “cultura oficial”.* Movimientos tendientes a ubicar con mayor equidad y justicia al autor fueron el reportaje que en 1976, en el último número de la revista de izquierda Crisis, publicó Santiago Kovadloff. En 1983, Pablo Ananías entrevistó a Girri para el diario Tiempo Argentino, cuyo suplemento cultural tuvo prestigio en los primeros ochenta. En 1985, quien escribe estas líneas le hizo un reportaje para Clarín Cultura y Nación. Un año antes de la muerte de Girri, junto con Daniel Freidemberg, lo entrevistó para el Diario de Poesía. Esto significa que en 25 años Girri pudo ser rescatado del limbo reaccionario al que se lo había condenado. Girri, uno de los más altos exponentes de una línea reflexiva y especulativa en la poesía argentina, y el más alto, si se considera América Latina, siguió publicando después de la aparición de aquellos cuatro tomos de Corregidor. Esos libros contienen un último ajuste sobre su poesía, que fue cambiando, libro a libro, en sus más de treinta, aunque siempre ubicada en la misma perspectiva. Especialmente Monodias y Existenciales, publicados a mediados de los 80, son dos libros que parecen clave en toda su amplia producción. Corregidor entrega ahora una antología, realizada y prologada por Jorge Monteleone, y esto constituye un acontecimiento. Pero, ¡qué pobre resulta aún la consideración de este autor formidable, por parte de los críticos y de los editores! En casi veinte años no se ha reunido su obra completa.** Tampoco se reeditaron los libros que publicó después de los cuatro tomos de Corregidor. Sudamericana, sello con el que aparecieron algunos de esos textos, no lo hizo. Pampín acaso no tiene presupuesto para hacer más que lo que hace, y que está muy bien. Ignoro cuál es la situación de los derechos de Girri. Monteleone es garantía de una buena lectura cuando se trata de poesía, y de un buen criterio selectivo. Junto con Daniel Freidemberg y Javier Adúriz, está entre los mejores críticos de poesía actuales (lamentablemente no es mucho decir en un campo en el que los críticos se cuentan con los dedos de una mano). La selección que ha hecho puede dejar más o menos satisfechos a unos, más a otros, pero es representativa y sirve para exponer el peso específico –que es mucho– de Girri en la poesía argentina. El libro abarca hasta su trabajo póstumo, Juegos alegóricos, editado en 1993, cuyo título contrasta con el del último libro que publicó en vida, el escueto 1989-1990. En el prólogo, Monteleone presenta la figura histórica de Girri, siguiendo aquel derrotero desde el desdén del progresismo hasta la reconsideración entre las generaciones últimas: tanto los neobarrocos, los objetivistas y los neoclásicos, como una parte de la generación de los noventa que sintió su influencia. Quitarle a Girri el sambenito de sus “relaciones con la embajada (estadounidense)” no era nada, comparado con tratar de que se entendiera su apuesta. Girri tenía fama de severo aristócrata, aunque el bronceado permanente de la piel apergaminada de este hijo de pobres inmigrantes vénetos se debía al sol de la plaza San Martín. Pero además tenía fama de arduo e incomprensible. Era un poeta extremo, para quien toda efusión sentimental constituía un “ornamento”. En los 40, bombardeó la fortaleza formal del tradicionalismo imperante dando rienda suelta al verso blanco y a una poesía que reflexionaba ya sobre el sentimiento elegíaco, común a su generación. Tradujo la poesía norteamericana e inglesa modernas a verso blanco y verso libre. Y usó la percepción reflexiva de la tradición anglosajona para postular otro tipo de vanguardia. Toda su obra, o gran parte, está atravesada, además, por el budismo y el taoísmo. Su objeto, a la par del de demostrar que vivimos en una realidad aparente (el maya brahmánico), era el de provocar un estado de atención inflexible sobre el texto: “Sigue el texto” era su consigna. Pero resulta que texto y objeto querían ser la misma cosa. La ambición tantálica de Girri era que fueran uno lo observado y el observador. Lo que pudo haber sido mera abstracción, nunca se alejó sin embargo del marco concreto de una realidad cotidiana, incluyendo en ella los textos ajenos en los que se inspiraba o a los que comentaba, prologaba, traducía o interrogaba, como a otros tantos objetos. Lo cotidiano era, en Girri, lo común -"lo propio, lo de todos"-, y también lo habitual, de lo cual partía. Su propósito, realizar una obra que pudiera ser leída sin referencias temporales externas, sin notas y aun sin firma. Tal rigor hace por cierto difícil la lectura, sobre todo cuando sus libros comienzan a estructurarse a partir de emisiones de voz que se apoyan en infinitivos, en pronombres, en la segunda persona del singular. Con todo, esta poesía calificada de intelectual -quiere decir esto fría o abstracta- es asombrosamente vital. Si aspira al satori que absorbe lo contemplado y al contemplador, no olvida el peso corporal de seres y cosas: vejez, hollejos, pelusa, puertas, pisos: la celda del monje recorrida por insectos y crepúsculos. Esa espiritualidad fuertemente material de los libros de Girri, enamorado de sus “variaciones en la rutina” que son otros tantos intentos de abordaje de la misma meta, provocan el saludo del sacerdote trapense, poeta y crítico estadounidense Thomas Merton: “La imagen cotidiana del hombre es su enemiga. Debe ser destruida con palabras directas y paradojas. Tal es tu obra religiosa, mérito y sacrificio. ¡Golpea fuerte, Girri, con gracia metafísica!”. Estos Poemas selectos abren de nuevo la puerta de ese mundo austero y deslumbrante. Un cosmos, diría Whitman. Claro está: no el de Whitman, sino su revés. La multitud ondulante whitmaniana en la que el uno aspiraba a fundirse y ser océano era, para Girri, el absoluto en el que se pretende no ya ser multitud ni un hombre en su cocina, sino más bien nadie, y con eso, todo. 

Revista Ñ, 3.4.2010 

* Asesorada por Juan Carlos Martini Real, la editorial, ubicada en una posición "nacional y popular", editó en pocos años las obras completas de poetas renovadores de la década de los cuarenta. ** En 1991, Corregidor publicó el tomo VI de Obra poética, que reúne Trama de conflictos (1988), 1989/1990 (1990) y Juegos alegóricos (póstumo). El editor de este blog acaba de conocer ese sexto tomo por gentileza de Manuel Pampín.

Foto: Alberto Girri por Susana Mulé

lunes, noviembre 12, 2012

Daniel Freidemberg / Dos poemas



Mayo (II)

Detrás de la ventana, lluvia,
y detrás de la lluvia, música nocturna
                             de bajos eléctricos
como si fuera el fin del mundo.
    Como si fuera el fin de un mundo:
sonidos de una fiesta ajena,
          entre el caer, continuo, del agua,
allá, al fondo de todo, en lo negro.
     Nubes blancuzcas a la mañana en
                                                    el charco, un papel
como crucificado, también blanco, en el gris, viento,
y algo en el viento, o detrás de él, o en la mente
                                                 (ruidos al fondo
de la oscuridad, el caer de un agua), y la luz:
el lento hacerse otra vez del mundo en la luz;
un lento hacerse, otra vez, y el mundo, y la luz.


Noviembre (VII)

El gran cuerpo inocente de mi padre, su
pesadez translúcida, la piel
                         extensa y pálida humillada
por la ciencia médica. Enceguecía el
verano, la basura al costado de los rieles
pugnaba por manifestarse. No hay
                                 cuervos en este paisaje:
cerveza tibia y revistas de fútbol.
¿Pasó algo desde aquellos días? ¿Volví?
Ahora que miro esta planicie del cosmos,
es verano otra vez: motores detrás de la luz, la luz
como si para siempre, como
                                quien avisa “es así” ¿es así?
Soy el que, más papel que carne, gira
dentro de un cubo, ante una ventana. No estoy
                           en esta escena que creció a su modo
entre las ruinas de un planeta ocupado, ¿no estoy?
Papel o carne, me repito, arruinados, tratados mal,
desperdiciados no sé a cuenta de qué (saliva agolpada en
la boca, tensión en los músculos): no el alma, la carne, los
                                                     gestos que me hacen,
fuera de toda razón, de toda belleza, en mi fin.
Alas rasantes sobre un mediodía plúmbeo, palabras.


Daniel Freidemberg (Resistencia, 1945), "En la resaca", Sonidos de una fiesta ajena, Ediciones Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2012
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Ilustración: 020608-3-60x60. Foto de Eduardo Grossman

viernes, marzo 09, 2007

Daniel Freidemberg / Dos poemas

Abril (XIX). Sobre las ruinas/ de las co-/ rrespondencias, las/ correspondencias/ de las ruinas, escribo.


Junio (VII) No cuesta nada este dios, no cuesta seguir de largo o no seguir, pasar o no pasar. Por este mundo o por otra parte. No cuesta nada un buda de oro falso, un gaucho esmaltado, un mate forrado en cuero de vaca tobiana, cajitas de no sé qué polvos. 



 Daniel Freidemberg (Resistencia, 1945), En la resaca, Paradiso, Buenos Aires, 2007

domingo, junio 01, 2008

Las afinidades, los procedimientos

El blog "Las afinidades electivas. Las elecciones afectivas" acaba de reproducir la nota "Poesía argentina en la red", de Ana Porrúa, publicada en el último numero de la extinta revista Punto de Vista (disponible en la versión digital de esa publicación). Porrúa dedica gran parte de su análisis justamente a "Las afinidades..." y al blog "La infancia del procedimiento". "Las afinidades..." acoge el texto de Porrúa en un significativo juego de espejo. Vamos directo: a Porrúa no parece gustarle ese blog. Tampoco el otro. De ambos dice: "Exponer el presente: el presente no es en este caso sólo lo que se está produciendo, los novísimos, aunque la mayor parte de los publicados en 'Afinidades' y en 'La infancia' sean poetas muy jóvenes. El presente es, más bien, la apuesta a la simultaneidad que permite internet cuando simultaneidad se transforma en desjerarquización y en mezcla." 
Inferencia En lógica tradicional, la deducción a partir de una sola premisa se llama inferencia y se considera una excepción al procedimiento: "Nieva, ergo hace frío"; o bien: "El diablo existe; ergo, Dios también". Pero no hay inferencia pura, todas entrañan otras premisas: "El congelamiento del agua se debe a las bajas temperatura; la nieve es producto del congelamiento de agua suspendida en la atmósfera; por eso, si nieva, hace frío"; o: "El diablo existe; lo reconocemos como lo opuesto a Dios; por lo tanto Dios existe". En el siguiente párrafo de Porrúa hay una inferencia con premisas ocultas, y un dato que no tuvo en cuenta y hubiese desbaratado el razonamiento (aunque las premisas ocultas permancerán como tales, seguramente): "En los poetas del núcleo inicial de Diario de Poesía que participan del blog se dan movimientos disímiles; Freidemberg elige mencionar sólo al pampeano Juan Carlos Bustriazo Ortiz, un poeta que no mucha gente conoce y que se ha transformado en los últimos años en escritor de culto; así Freidemberg es el que da a conocer lo que debería conocerse; Jorge Aulicino y Fondebrider, extrañamente, no arman una tradición con un pie fuerte en el pasado. El primero menciona a Padeletti y el segundo a Javier Adúriz y las listas se completan con poetas pares y otros que comenzaron a publicar con posterioridad pero que podrían leerse como puntos de inflexión o nuevos desarrollos de una poética propia, Casas, Villa y Durand en el caso de Aulicino; Laura Wittner o Raimondi, en el de Fondebrider (de los compañeros de Diario de Poesía, uno menciona a Martín Prieto y el otro a Daniel García Helder, como si se repartiesen las variantes de un mismo movimiento). En uno y otro caso, se arma el propio campo poético, una zona más o menos homogénea como si algo hubiera comenzado en los 80 en la poesía argentina casi desde la nada." El dato que Porrúa no ha tenido en cuenta -la elisión le permite así sugerir la conclusión: "como si algo hubiera comenzado en los 80 en la poesía argentina casi desde la nada"- es que el blog "Las afinidades..." pide a cada participante poemas, una descripción de su poética y la mención de algunos poetas, a los que a su vez se les pedirá lo mismo, y a los que éstos nombren se los convocará con idéntico requerimiento, y así. El mecanismo, si mal no entiendo, tiene el propósito de ver cómo se traman en el presente, y simultáneamente, las poéticas, de acuerdo con un procedimiento inventado en el campo de la sociología. De modo que yo no hubiese podido mencionar a Joaquín Giannuzzi, por ejemplo, ni a Alberto Girri, a Raúl González Tuñón o a Juan L. Ortiz, porque todos ellos están muertos. A mi juicio, la poesía de los 80 no nació desde la nada, y sólo pude, dentro de las reglas de juego en "Las afinidades...", nombrar a un solo poeta "afín" de los que comenzaron a publicar mucho antes, Hugo Padeletti. Los 80 no nacieron desde la nada, ni el grupo ni la poesía del grupo de los editores de Diario de Poesía en esos años. Para verificar esto, basta con ojear la colección de ese periódico; en particular, los números publicados en los 80. Y ver lo que en distintos sitios, publicaciones en papel y virtuales, Freidemberg, Fondebrider y yo escribimos acerca de autores anteriores a los 80, acerca de la tradición, acerca de poéticas, etc. La lectura que hizo Porrúa del blog "Las afinidades..." es, en general, incorrecta, y por eso ha juzgado erróneamente las elecciones de los antedichos. 
Inducción En lógica, la inducción sigue el camino opuesto a la deducción: va de lo particular a lo general; permite hilar una serie de premisas particulares para elaborar una conclusión que las abarque. El estudio moderno de la lógica indica que en los casos de inducción las proposiciones finales deben tomarse como sólo probables. Porrúa induce que la ausencia de algunos nombres de los blogs analizados es una "estrategia": "También puede abordarse 'Afinidades' por las ausencias, que además se repiten en 'La infancia'. Más allá de razones de índole personal, se puede leer un gesto en ciertos casilleros vacíos: Daniel García Helder, Sergio Raimondi, Alejandro Rubio, Daniel Durand, Martín Gambarotta. Pienso esto en relación a otros movimientos que presentan a través de estos nombres, o más bien de sus producciones, un núcleo fuerte y a la vez compacto de la poesía argentina de los últimos años." Porrúa admite que se trata de una hipótesis (que por lo demás, justamente, sólo puede emitirse "más allá de las razones de índole personal"). Pero la autora insiste: "Es plausible pensar, entonces, que decidan no participar tanto en una muestra que admite la desjerarquización y la mezcla como principios, como en la que incluye poéticas o más bien autores que están en las antípodas de su ideología poética." No me ocupé de investigar por qué los autores mencionados no están en esas muestras. Debió hacerlo Porrúa. En lo que a mí respecta, me gustaría esclarecerme acerca de qué jerarquía debería establecerse en cualquier sitio de poesía, en cualquier revista en papel, en cualquier experimento como el de "Las afinidades..." Y, por otra parte, qué disvalor implica la "mezcla".

domingo, diciembre 17, 2023

Encuesta lírica / Los libros de 2023, resumen hasta la fecha en Facebook

 

Alicia Silva Rey

[ENCUESTA LÍRICA. LIBROS 2023].
Creador de la encuesta: Jorge Aulicino
*
Poetas recomendados a la fecha.
Diego Muzzio (3)- Alejandro Bekes - Sasja Janssen (trad. de Micaela van Muylem) - Charlotte Van Den Broeck ( trad. de Micaela van Muylem) - . Luciana Jazmín Coronado - [ Anna Moschovakis, Alexis Almeida, Daniel Owen, Matvei Yankelevich, Mónica de la Torre, Rebekah Smith, Tony Iantosca. : Poetas que conocí en un viaje, selección y traducción Pablo Katchadjian] - Gabriel Caldirola -Teresa Arijón - Sasa Vegri, (con prólogo y traducción de Julia Sarachu) - Diego Roel - Martín Broide- Carina Sedevich - Norman Petrich - Rafael Felipe Oteriño - Gabriela Franco - Silvia Dabul -Renata Schneider - Catalina Boccardo - María Belén Aguirre - Ines Legarreta (2) - Lidia Rocha - Jorge Aulicino (2)- Zulma Zubillaga (2) - Estela Zanlungo - Valeria Pariso - Daniel Freidemberg (4)- Santiago Kovadloff - Poetas beats, traducción de Esteban Moore y Patricia Ogan Rivadavia - Esteban Moore - Fernando Sánchez Sorondo - Leopoldo Castilla - Jorge Fondebrider- Legna Rodríguez Iglesias - Andrés Szychowski - Patricio Grinberg- Martín Gambarotta - Marisa Martínez Pérsico - Fabián O. Iriarte - Lucas Narbais Jauregui - Antología de veintiséis poetas marplatenses -nativos o no- contemporáneos, entre quienes no faltan los más destacados -como Rafael Oteriño y Osvaldo Picardo-, con prólogo de Jorge Boccanera.- Lisandro González - el Púber P, heterónimo de Cristian Molina- Alberto Cisnero - Nélida Cañas - Rosa Machado - Alejandro Crotto- Diego Roel - Susana Cattaneo Corona - María Laura Coppié - - Raquel Jaduszliwer - Pablo Anania -Silvia Barei - Blanca Varela- Denise León -
Encuestadores: Alejandra Boero - Mario Nosotti - Raquel Jaduszliwer - Roberto Malatesta - Daniel Varacalli Costas - Alicia Silva Rey - Rafael Felipe Oteriño - Ines Legarreta - Ignacio Di Tullio - Silvina Vuckovic - Diego L. Garcia - Diego Colomba - Raquel Guzmán - Pablo Seguí - María Cristina Chiama - Marcelo Rizzi- Alejandro Cesario-
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