lunes, enero 28, 2013

Edgar Lee Masters / De "Antología de Spoon River", 17




Richard Bone

Cuando llegué a Spoon River
al principio no sabía si lo que me decían
era cierto o falso.
Me traían un epitafio
y se quedaban por el taller mientras yo trabajaba,
y decían: “Era tan bueno”, “Era excelente”,
“Era una mujer encantadora”, “Era un auténtico cristiano”.
Y yo cincelaba lo que ellos querían,
en absoluta ignorancia de su verdad.
Pero después, al vivir entre esta gente,
yo sabía cuánto se acercaban a la vida
los epitafios que me encargaban para ellos cuando morían.
Aun así, yo cincelaba lo que fuera que me pagaran por cincelar
y me hice cómplice de las falsas crónicas
de las lápidas,
como el historiador que escribe
sin conocer la verdad
o porque es inducido a ocultarla.


Chase Henry 

En vida fui el borracho del pueblo;
cuando morí, el cura me negó el entierro
en suelo consagrado.
Lo que fue en mi beneficio.
Porque los protestantes compraron este lote
y enterraron mi cuerpo aquí,
junto a la tumba de Nicholas, el banquero,
y de su esposa, Priscilla.
Tomad nota, almas prudentes y pías,
de las vueltas de la vida
que traen honor a muertos que vivieron en el oprobio.


Harry Carey Goodhue

Jamás se asombraron, bobos de Spoon River,
cuando Chase Henry votó en contra de los bares
para vengarse porque no lo dejaban entrar.
Pero ninguno de ustedes tuvo la agudeza
de seguirme los pasos o investigarme a fondo
como hermano espiritual de Chase.
¿Recuerdan cuando peleé
contra el banco y la pandilla de la corte
por embolsarse los intereses de los fondos públicos?
¿Y cuando peleé contra nuestros dirigentes
por hacer de los pobres las bestias de carga de los impuestos?
¿Y cuando peleé contra la empresa de agua
por eludir calles y aumentar las tarifas?
Y cuando peleé contra los hombres de negocios
que pelearon contra mí en esas luchas?
¿Recuerdan entonces
que levantándome tambaleante de las ruinas de la derrota
y de las ruinas de una carrera truncada,
saqué de mi manto mi último ideal,
escondido hasta entonces de la vista de todos,
como la preciada quijada de un asno *
y golpee al banco y a la empresa de agua
y a los hombres de negocios con la prohibición
e hice pagar a Spoon River el costo
de las luchas que había perdido?


Edgar Lee Masters (Garnett, 1868-Melrose, Pennsylvania , 1950), Spoon River Anthology, Macmillan, 1915
Versiones de Gerardo Gambolini

* Referencia a la quijada de asno con que Sansón mató mil hombres [Jueces 15:16].  Nota del traductor


Richard Bone

When I first came to Spoon River
I did not know whether what they told me
Was true or false.
They would bring me an epitaph
And stand around the shop while I worked
And say "He was so kind," "He was wonderful,"
"She was the sweetest woman," "He was a consistent Christian."
And I chiseled for them whatever they wished,
All in ignorance of its truth.
But later, as I lived among the people here,
I knew how near to the life
Were the epitaphs that were ordered for them when they died.
But still I chiseled whatever they paid me to chisel
And made myself party to the false chronicles
Of the stones,
Even as the historian does who writes
Without knowing the truth,
Or because he is influenced to hide it.


Chase Henry

In life I was the town drunkard;
When I died the priest denied me burial
In holy ground.
The which redounded to my good fortune.
For the Protestants bought this lot,
And buried my body here,
Close to the grave of the banker Nicholas,
And of his wife Priscilla.
Take note, ye prudent and pious souls,
Of the cross-currents in life
Which bring honor to the dead, who lived in shame.


Harry Carey Goodhue

You never marveled, dullards of Spoon River,
When Chase Henry voted against the saloons
To revenge himself for being shut off.
But none of you was keen enough
To follow my steps, or trace me home
As Chase's spiritual brother.
Do you remember when I fought
The bank and the courthouse ring,
For pocketing the interest on public funds?
And when I fought our leading citizens
For making the poor the pack-horses of the taxes?
And when I fought the water works
For stealing streets and raising rates ?
And when I fought the business men
Who fought me in these fights ?
Then do you remember:
That staggering up from the wreck of defeat,
And the wreck of a ruined career,
I slipped from my cloak my last ideal,
Hidden from all eyes until then,
Like the cherished jawbone of an ass,
And smote the bank and the water works,
And the business men with prohibition,
And made Spoon River pay the cost
Of the fights that I had lost ?


Ilustración: White Houses, Hales Down, near St. Ives, c.1930, Alfred Wallis

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