lunes, enero 10, 2022

Yannis Yfantís / L' antichissima luce

              


                                                  poco antes de que se apague
                                                 la antiquísima luz
                                                                   Pier Paolo Pasolini

No conocí al rey del rebaño, el hijo del sol.
Solamente vi su vellón una vez colgado de un antiguo árbol
mientras el anochecer
se ovillaba en la raíz del árbol como una serpiente.
Oh sagrada raza de los antiguos, oh luz.
Alcancé la antiquísima luz, la respiré.
Monté desnudo a caballo bajo los árboles del Gran Día,
comí moras, tomé leche, bailé,
jugue con el tranquilo, ágil, rizado, temible
príncipe de nuestras ovejas. Y he aquí
que se secaron todos los ríos, han huido
hacia el mar, y detrás
quedan sus guijarros, las montañas --
para que habiten cíclopes y soles.

Yannis Yfantís (Raīna, Grecia, 1949), El Placard, junio 24 de 2012
Versión de Horacio Castillo


Foto: Politeia

domingo, enero 09, 2022

Renato Mazzini / Aquí empieza la Antártida



Este dolor está basado en un piano Fender Rhodes.
A propósito del tiempo y de ciertas propiedades
convenientes al olvido solamente recuerdo
dos o tres circunstancias: una puerta
trabada por montones de cuentas a pagar y catálogos
que se acumulaban como aglomeraciones de polvo con algo
que decir; iluminación diagonal de la sala de ensayos
que tanto se parecía a un estudio de revelado
fotográfico; la visión de casa a diez metros de
distancia y su impresión desolada y bidimensional.
Ahora el piano necesita cinco personas para
que se lo lleven. Antes: una franela, alcohol
o detergente. Este es el sitio al que
siempre vuelvo: posición cabizbaja, un reloj de pulsera.

Renato Mazzini (Santa Fé do Sul, Brasil, 1981), Kriller 71, 12 de diciembre de 2010
Versión de Aníbal Cristobo


sábado, enero 08, 2022

Gary Snyder / Tres poemas de "Selección poética"



A mediados de agosto en la torre vigía del Monte Sourdough
 
Abajo en el valle el agua evaporada forma una neblina 
tres días de calor, después de cinco días de lluvia
la resina brilla en las piñas de los abetos
Sobre rocas y prados
nubes de moscas nuevas.

No puedo recordar cosas que leí alguna vez
tengo unos pocos amigos, pero están en las ciudades.
Tomo agua de deshielo en un jarro de lata
veo millas abajo
a través del alto aire quieto. 


Sólo una vez  

casi en el ecuador
casi en el equinoccio
  exactamente a la medianoche
       desde un barco
            la luna
           
            llena

en el centro del cielo.
  
         Sappa Creek cerca de Singapur, marzo de 1958



Para John Chappell  
                          1964

Sobre el Mar de Arafura, el Mar de la China,
el Mar de Coral, el Océano Pacífico
sus cadenas de volcanes en la oscuridad---
vos en Sydney donde es verano;
imagino ese último viaje a las afueras
de noche, tarde.
Nueva caja de velocidad, dura, motor sin ablandar 
subiendo una autopista que nunca había visto
demasiado rápido---demasiado rápido---
como te dije en Tango* 
y te caíste --- dos veces –sobre la grava —

¿Tuviste tiempo de pensar
uh mierda ahora la cagué?
choque instantáneo vuelo y muerte inmediata---

Malaya, Indonesia
Taiwan, las Filipinas, Okinawa
familias durmiendo ---llegando---
a millones de humanos
mundo de cuerpos respirando.

Yo en Kyoto. Vos en Australia
borracho en la noche.
barba negra, risa loca, y frente triste y seria.
amante de la tierra; fabricabas dabas forma.
horneabas, alfarero,

ahora sos arcilla en el suelo.

* Península de Tango-hanto frente al Mar de Japón. [N. de los T.]

Gary Snyder (San Francisco, Estados Unidos, 1930)
Selección y versiones de Patricia Ogan Rivadavia y Esteban Moore *



Selección poética.
Selected Poems,
Alción Editora,
Córdoba, Argentina, 2021









* Patricia Ogan Rivadavia  (Buenos Aires, 1955) es traductora y correctora. Ha traducido a Dianne Di Prima, Tess Gallagher, Anne Waldman y Andrei Codrescu. Asimismo ha colaborado en diversos proyectos de traducción.
Esteban Moore (Buenos Aires, 1952) es poeta, traductor y ensayista. Sus últimos títulos publicados por Alción son: Las promesas del día  y otros poemas (2019); Reunión de Extraños: Borges, Buenos Aires. El café, Jack Kerouac y otras cuestiones , ensayo (2020)
El libro aquí presentado es bilingüe (Nota del Ad.)


Foto: Gary Snyder en Madrid, 2011 Ángel de Antonio/ABC

viernes, enero 07, 2022

Blanca Varela / Casa de cuervos



porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío

no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada
cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo

tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombra tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas posado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre
la música extranjera
de los cielos batientes

ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
como tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie

aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme —nada infinita—
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos

porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños

hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculos que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
adonde no has de volver

[Ejercicios materiales, 1993]

Blanca Varela (Lima, 1926-2009), Degollado Resplandor. Poesía Selecta (1949-2000). Prólogo y selección de Miguel Ángel Zapata, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2019. Buenos Aires Poetry, nov. 21, 2021


jueves, enero 06, 2022

William Stafford / Ascendiendo junto al rio


Ascendiendo junto al río

Los sauces nunca olvidan qué se siente
al ser joven.

¿Recuerdas el lugar del que viniste?
La grava lo recuerda.

Hasta el extremo superior del río
cree en el océano.

Exactamente a medianoche
el día de ayer se aleja con un suspiro.

Lo que creo es que
todos los animales tienen un alma.

Sobre la tierra que aman
se entrecruzan desde siempre.

William Stafford (Hutchinson, Kansas, Estados Unidos, 1914 - Lake Oswego, Oregon, Estados Unidos, 1993), Ask Me, Graywolf Press, Minneapolis, 2014
Versión de Jonio González



CLIMBING ALONG THE RIVER

Willows never forget how it feels
to be young.

Do you remember where you came from?
Gravel remembers.

Even the upper end of the river
believes in the ocean.

Exactly at midnight
yesterday sighs away.

What I believe is,
all animals have one soul.

Over the land they love
they crisscross forever.
---
Foto: BBC

miércoles, enero 05, 2022

Anahí Mallol / De "Historias de amor no"



4. una mujer más joven, otra más grande (¿podría ser su madre? ¿acaso importa? es su amiga). se encuentran una noche en un bar. las dos toman whisky con ganas con esperanza y con olvido. descubren que ambas aman la poesía. la conversación deriva de los libros hacia la vida misma. alguna vez la más joven oficia de alumna de la otra, maestra en varias lenguas. dejan de verse o se reúnen, la vida tiene esas cosas y ellas lo saben. hay hijos, separaciones, más poesía. hasta que se reúnen otra vez, casi al final de una vida. la más grande fue siempre para la otra una voz oracular. la que dice y dictamina, y dice con verdad y dice con justeza. como ponerle título a un libro de poesía. lo que la joven fue para la voz oracular, es algo que se ignora. y que palpita. como la vida misma. 


37. puede ser que un grupo de jóvenes mujeres se extienda sobre la playa como un ramillete de flores silvestres o un racimo de uvas frescas. puede ser que un joven pase y elija al azar a una de ellas. puede hacerla su amiga, novia, amante o confidente. puede ser que ella deje que él se lo crea. pero vuelta a la fuente de su encanto, será a ellas, sus amigas, y no al intruso que las separa, a quien el corazón entregue. y puede ser que él descubra entonces que el estado de gracia más perfecto, al vago deseo difuso, a un amor de grupo, a un rumor de playa, y no a otra cosa, se deba.

Anahí Mallol (La Plata, Argentina, 1968)

Historias de amor no
Bajo la Luna,
Buenos Aires, 2021










Foto: Anahí Mallol por Mariano Cocozzella

martes, enero 04, 2022

Raymond Queneau / De "Ejercicios de estilo"




Ampuloso

A la hora en que comienzan a resquebrajarse los dedos rosas de la
aurora, subí yo cual dardo veloz a la poderosa estatura y los ojos de vaca
de un autobús de la línea S, la de sinuoso trayecto. Reparé, con la
precisión y agudeza del indio que va camino a la guerra, en la presencia
de un joven cuyo cuello era más largo que aquel de la jirafa de pies
veloces, y cuyo fláccido sombrero de fieltro ornábase de una trenza, cual
héroe de un ejercicio de estilo. La funesta Discordia de senos de hollín
vino con su boca infecta por la privación de dentífrico, la Discordia,
digo, vino a soplar su virus ruin entre este joven de cuello de jirafa y
trenza en torno al sombrero y un viajero de aspecto indeciso y farináceo.
Aquél se dirigió en estos términos a éste: “A ver, usted, ¡diríase que me
pisa adrede!” Habiendo dicho estas palabras, el joven de cuello de jirafa
y trenza en torno al sombrero acudió raudo a sentarse.
Más tarde, en las majestuosas proporciones de Cour de Rome, divisé
nuevamente al joven de cuello de jirafa y trenza en torno al sombrero
acompañado por un amigo árbitro de la elegancia que profería esta
crítica que alcancé a oír con oído ágil, crítica dirigida a la prenda más
externa del joven de cuello de jirafa y trenza en torno al sombrero:
“Deberías reducir el escote por medio del añadido o la elevación de un
botón en la periferia circular”.


Verso libre

el autobús
lleno
el corazón
vacío
el cuello
largo
la cinta
trenzada
los pies
planos
planos y aplastados
el asiento
vacío
y el inesperado encuentro cerca de la estación con mil
luces apagadas
de ese corazón de ese cuello de esa cinta de esos pies
de ese asiento vacío

Raymond Queneau (El Havre, Francia, 1903 – París, Francia, 1976), Exercices de style, 1947. Op. Cit., noviembre 28, 2021
Versiones de Mariano Fiszman y Martín Abadía


Foto: Raymond Queneau, Cannes, 1952 Corbis/Getty Images

lunes, enero 03, 2022

Mercedes Alvarez / "Del deterioro", 2




La claridad del día dibuja una selva imaginaria
ojos que inventan verdades a medias
árboles salvajes que no están.
Te adentraste en una sabana sin leones
monos aulladores hablaron en código 
de la herida mortal del nacimiento.
De noche se oyó el hacha quebrando
madera o huesos (imposible saber)
las láminas de los libros era fuente
interminable de recursos.
Por debajo de las placas tectónicas se abre el suelo a los estratos.
La tierra no engulló las ideas:
domesticamos hasta el último árbol de la selva.   

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979), Del deterioro, Ediciones del Dock, 2019

domingo, enero 02, 2022

Cesare Pavese / Tolerancia




Llueve sin ruido sobre el prado del mar.
Por las sucias calles no pasa nadie.
Ha descendido del tren una hembra sola:
entre el abrigo se vio la clara enagua
y las piernas desaparecer en la puerta ennegrecida.

Se diría un pueblo sumergido. La noche
gotea fría sobre todos los umbrales, y las casas
esparcen humo azulado en la sombra. Rojizas,
las ventanas se encienden. Se enciende una luz
entre los postigos arrimados en la casa ennegrecida.

Al día siguiente hace frío y está el sol sobre el mar.
Una mujer en enagua se cepilla la boca
en la fuente, y la espuma es rosada. Tiene cabellos
rubio-áspero, como las cáscaras de naranja
esparcidas por el suelo. Protegida por la fuente,
atisba a un mocoso negruzco que la mira encantado.
Mujeres oscuras abren los postigos sobre la plaza
-los maridos dormitan todavía, en la oscuridad.

Cuando vuelve la noche, recomienza la lluvia
crepitante sobre muchos braseros. Las esposas,
aventando el carbón, echan miradas a la casa
ennegrecida y a la fuente desierta. La casa
tiene los postigos cerrados, pero adentro hay una cama
y sobre la cama una rubia se gana la vida.
Todo el pueblo reposa a la noche,
todo, menos la rubia, que se lava a la mañana.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, Italia, 1908-Turín, Italia, 1950)

"Lavorare stanca" (1936, 1943), 
Trabajar cansa. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
Griselda García Editora, Del Dock, Cartografías, 
Buenos Aires, 2018
Versiones de Jorge Aulicino









Ilustración: Retrato de Cesare Pavese (detalle) en la portada de Poesie, Mondadori, Milán, 1960. Sin mención del ilustrador


Tolleranza

Piove senza rumore sul prato del mare.
Per le luride strade non passa nessuno.
È discesa dal treno una femmina sola:
tra il capoto si è vista la chiara sottana
e le gambe sparire nella porta annerita.

Si direbbe un paese sommerso. La sera
stilla fredda su tutte le soglie, e le case
spandon fumo azzurrino nell'ombra. Rossastre
le finestre s'accendono. S'accende una luce
tra le imposte accostate nella casa annerita.

L'indomani fa freddo e c'è il sole sul mare.
Una donna in sottana si strofina la bocca
alla fonte, e la schiuma è rosata. Ha capelli
biondo-ruvido, simili alle bucce d'arancia
sparse in terra. Protesa alla fonte, sogguarda
un monello nerastro che la fissa incantato.
Donne fosche spalancano imposte alla piazza
- i mariti sonnechiano ancora, nel buio.

Quando torna la sera, riprende la pioggia
scoppiettante sui molti bracieri. Le spose
ventilando i carboni, dànno occhiate alla casa
annerita e alla fonte deserta. La casa
ha le imposte accecate, ma dentro c'è un letto,
e sul letto una bionda si guadagna la vita.
Tutto quanto il paese riposa la notte,
tutto, tranne la bionda, che si lava al matino.

Poesie, Mondadori, 1969

sábado, enero 01, 2022

Jorge Aulicino / Fin de año




¿será el único que se entusiasme
con los restos de las fiesta?
botellas vacías en las veredas
pedazos de papel, bolsas de plástico derramadas
bajo el sol batiente junto a los árboles

¿será el único que sabe dónde está la fiesta?

Jorge Aulicino (Buenos Aires, 1949), "La caída de los cuerpos", 1983, Poesía reunida, Ediciones en Danza, 2020


Foto: Jorge Aulicino por Daniel Mordzinski, Buenos Aires, 2008

viernes, diciembre 31, 2021

María Chemes / De "Armadura y escotes"



Haber acariciado la sombra
creando un cuerpo 

Haber perdido el cuerpo 
en la caricia de la sombra 

Cerezas, 
cerezas en el hielo y tardes de verano 
tacto 
y delicia

*

En las palabras de la madre conviven la lava y la seda 
se enhebra la caricia aunque no haya palma dispuesta 
la caricia que acompaña a punto de batalla y de paz 
mientras la tarde se extingue

y la música ilumina

*

Partes de mi 
comparten la tarde resuelta en una hueca vela nocturna 
allá los adioses 
la urgencia del pétalo 
el jugo amoroso 

Savia 

en una red de pausas 
sólo el alivio de la rosa

María Chemes (Buenos Aires, 1962)


Armadura y escotes.
Armadura e decotes.
Edição Bilíngüe.
Labirinto,
Fafe, Portugal, 2021








jueves, diciembre 30, 2021

Alberto Szpunberg / De "La academia de Piatock", 3




Reb Arieh Leib Ben Naftule repasa El capital

Ahora me doy cuenta de que todo es como el movimiento del ojo en la lectura:
cuando se cierra a las letras, se abre a las palabras,
cuando se cierra a las palabras, se abre a la evidencia,
como un río que sólo permanece en tanto fluye:
al dar vuelta la página, el sentido de la escritura comienza:
no hay más victoria que los nuevos frentes que se abren,
no hay más respuesta que una nueva pregunta.

Alberto Szpunberg (Buenos Aires, 1940-Barcelona, España, 2020), La academia de Piatock, Fundación Editorial el Perro y la Rana, Caracas, 2008


miércoles, diciembre 29, 2021

María Belén Aguirre / De "Siamesas"





Qué incómoda 
ha de sentirse mi alma 
adentro de este 
cuerpo 

pienso.

Tan retorcida
como nosotras.

Tan sin margen de acción.

Tan sofocada.
Tan claustrofóbica.

Tan dispuesta
a abrir la ventana 
y marcharse

(si tan solo pudiera llegar hasta allí)


Madre juega a ser Yoko Ono 
en el Sogetsu Art Center de Tokio

Ha comprado una caja de fósforos.
Ha aguardado con ansias la llegada de la noche.
Ha apagado las luces de la pieza.
Ha corrido las cortinas para que no entre la luz 
del tendido eléctrico 
ni de la Luna.

Se ha parado delante de nuestra cama.

Ha encendido un fósforo
y lo ha observado consumirse 
hasta el final. 

Ha hecho eso
noventa y ocho veces.

En el último tramo
el fuego apagó
dos fósforos 
que estaban
unidos por la cabeza.


Quiero describir el rostro de mi Madre
detrás del fósforo encendido

La siniestra expresión
de su dulzura.

Eso 
que hace
la oscuridad 
en las personas.

Eso
que hace
la luz 
en las personas.

Yo no sé.
Yo no soy Dios.

Yo no he creado
desde la Nada
nada.

Vengo de la oscuridad.

Del tenebroso proemio
al fiat lux. Soy algo 
así como una nube negra
en un grabado 
de Doré.

(La Luz 
al crearse 
me empuja torpemente 
hacia un costado.)

María Belén Aguirre (San Miguel de Tucumán, Argentina, 1977), Siamesas, Ediciones La Eterna, 2021


martes, diciembre 28, 2021

Selva Casal / Yo no escribo para atormentarme



Yo no escribo para atormentarme
no vivo para atormentarme cada noche
porque no hay más
no más pan no más día
no más hueso
todo lo que recuerdo es oscuro frágil
las plantas me hipnotizan
y los seres que matan
el amor narra un cuento de naufragios
los maleficios duermen en las tumbas
la casa estaba llena de gatos y fantasmas
yo fui niña vivía sin verte sin amarte
no comprendo
algo así debe sentir la noche
con cuantas estrellas dentro y sin saberlo
te asustas de mí y me abandonas
así se alejan todos
los que amaron así
como un desliz apenas escuchado
un chasquido
tal las semillas que explotan en los árboles
tal el alimento de todos nuestros días
es tiempo de destrucción lo sé
es imposible expresar lo que soñé anoche
había poderes señores de la fuerza
me visitó el rigor las raíces sacudían mis huesos
con apariencia clara silenciosa
seres omnipotentes descendían del cielo
ocultando su poderío en las rosas
en las muertes pequeñas
desde que luz miramos
yo también nací aquí montevideo
mi madre anduvo sobre el mar
trajo a esta orilla el verde azul de mi esqueleto
y el dolor que no me reconoce
el sol afuera como una casa enorme vacía
las ventanas de donde se desploman seres
esto es demasiado hermoso para ser feliz. 

Selva Casal (Montevideo, 1927-2020)
Obra reunida. El mundo es simplemente un alarido
Llantén, Buenos Aires, 2021










Foto: Propeller

lunes, diciembre 27, 2021

Ricardo Ruiz / De "Husos del no"




no
es el inicio

al borde 
de lo real 
su lente 
orienta 
la mano 
en su pensar
en su hacer luz
de la sombra

cuerpo
de la palabra
ardiente 
pan 
de la duda
resplandece
de incertidumbre

pulso
del cambio
no
es la libertad
de sostenerlo

piedra
en el aire
grito

no
de nos
canta
y así
sucesivamente
al infinito
de su enunciación
el ángel 
abre sus alas


*

el silencio
no

música 
de la lengua
el mar nuestro 
de cada día
sus peces 
del aire
escritos 
en el tiempo

no el silencio


*


muda la lengua 
que corroe sus maderos
muda velamen y jarcia
a son de mar 
deriva
 
reúne la materia 
del temporal
motín de esclavos 
y fantasmas
el futuro anterior 
el regreso al infinito

derrota 
del buque 
insignia 
de las manos 
que lo hicieron

en los sargazos 
de niebla 
aún varado
en un mismo otro día 
otro día persiste 

el amor 
por la tormenta 
los vientos 
de clases 
contrarias

cielo invertido 
cifrado en sus olas 
su no 
resiste 
y resplandece
a son de mar 

muda la derrota 
muda el infinito 
que lo precede

el regreso al futuro 
de las manos 
que lo hicieron

Ricardo Ruiz (Buenos Aires, 1953), Husos del no. Publicará Barnacle


domingo, diciembre 26, 2021

Ovidio / De "Ibis"



Ibis, vv. 110-125

Que te niegue la tierra sus frutos, el agua sus corrientes,
que el viento y la brisa te nieguen sus soplos.
Ni que el sol resplandezca, ni que Febe brille para ti,
y que los claros astros engañen tus ojos.
Que ni siquiera Vulcano te provea aire,
ni encuentres camino ni en tierra ni en mar.
Que seas desterrado, erres pobre
y vagues por fronteras extranjeras,
y que tu boca temblorosa ruegue por comida.
Ni que tu cuerpo ni tu mente estén libres de dolor,
Y que el día y la noche sean
más severos que el anterior.
Que siempre seas miserable
y que a nadie le importe tu miseria.
Que hombres y mujeres gocen de tus desgracias.
Que el odio ingrese en tus lágrimas,
y seas considerado digno
de ser quien ha sufrido mucho, para sufrir más.
Y que, -cosa rara- si tus fallos compadecen,
la fortuna despierte la envidia en tu cara.
Y que no te falte el motivo,
pero que la muerte se olvide de ti:
y que la vida deseada
obligada huya asesinada,
y que tu espíritu, después de tanto luchar,
se tarde en abandonar
tus miembros torcidos.

Publio Ovidio Nasón (Sulmona, Italia, 43 a. C. – Tomis, actual Constanza, Rumania, 17 d.C.), Opere. Volume Secondo. Tristia, Ibis, Ex Ponto, Halieuticon Liber, UTET, Turín, 1986
Traducción de Mario Chávez Carmona, Buenos Aires Poetry, febrero 25, 2021

Nota del Ad.: No se pudo identificar el destinatario real de la extensa maldición (644 versos) que constituye el poema Ibis. Se supone que es producto de la rabia de Ovidio por su exilio en el territorio de la actual Rumania, que terminó con su muerte. Se descarta, sin embargo, que haya sido dirigida al emperador Augusto, a quien escribió pidiéndole clemencia. La obra siguió a Tristia, en la que el poeta latino refiere expresamente su estado de ánimo en los años de destierro. Los comentarios a lo largo del tiempo han enumerado prolijamente los tipos de injuria y catalogado las figuras y situaciones mitológicas que aparecen en el poema. Ovidio, autor de las Metamorfosis, era un erudito en mitología. Su libro fue la base de las menciones mitológicas que contiene la Divina comedia, de Dante Alighieri, quien puso a Ovidio entre los cinco grandes poetas antiguos que habitan el florido castillo del Limbo.


Foto: Ovidio, según el escultor Ettore Ferrari, Sulmona, fines del siglo XIX Abruzzo Live


Ibis, vv. 110-125

Terra tibi fruges, amnis tibi deneget undas,
Deneget afflatus ventus et aura suos.
Nec tibi sol calidus, nec sit tibi lucida Phoebe,
Destituant oculos sidera clara tuos.
Nec se Vulcanus nec se tibi praebeat aer,
Nec tibi det tellus nec tibi pontus iter.
Exul, inops erres, alienaque limina lustres,
Exiguumque petas ore tremente cibum.
Nec corpus querulo nec mens vacet aegra dolore,
Noxque die gravior sit tibi, nocte dies.
Sisque miser semper, nec sis miserabilis ulli:
Gaudeat adversis femina virque tuis.
Accedat lacrimis odium, dignusque putere,
Qui, mala cum tuleris plurima, plura feras.
Sitque, quod est rarum, solito defecta favore
Fortunae facies invidiosa tuae.
Causaque non desit, desit tibi copia mortis:
Optatam fugiat vita coacta necem:
Luctatusque diu cruciatos spiritus artus
Deserat, et longa torqueat ante mora.

sábado, diciembre 25, 2021

Marianne Moore / Romero



La Belleza y el hijo de la Belleza y el romero
-en suma: Venus y Amor, su hijo-,
se supone nacidos del océano,
en Navidad, en mutua compañía
tejen una guirnalda festiva
aunque no siempre de romero -

desde que voló a Egipto, florece indiferente.
Con hojas como lanzas, verdes, pero plateadas por debajo
las flores -blancas originalmente-
se volvieron azules. La hierba del recuerdo,
que imita el manto azul de la Virgen María,
no es demasiado legendaria

para dar flores que a la vez son símbolo y aroma penetrante.
Tras brotar de las rocas junto al mar,
la estatura de Cristo a los treinta y tres años,
se nutre del rocío y con la abeja
“habla un lenguaje mudo”; en realidad
es una especie de árbol navideño.

[Like a bullwark, 1956]

Marianne Moore, (Kirkwood, Misuri, Estados Unidos, 1887-Nueva York, Estados Unidos, 1972), La Nación, Buenos Aires, diciembre 24, 2021
Traducción de Olivia de Miguel





Rosemary

Beauty and Beauty’s son and rosemary–
Venus and Love, her son, to speak plainly—
born of the sea supposedly,
at Christmas each, in company,
braids a garland of festivity.
Not always rosemary—
 
since the flight to Egypt, blooming indifferently.
With lancelike leaf, green but silver underneath,
its flowers– white originally —
turned blue. The herb of memory,
imitating the blue robe of Mary,
is not too legendary
 
to flower both as symbol and as pungency.
Springing from stones beside the sea,
the height of Christ when he was thirty—three,
it feeds on dew and to the bee
“hath a dumb language”; is in reality
a kind of Christmas tree.

Complete Poems, Penguin, Nueva York, 1994

viernes, diciembre 24, 2021

Fabián Herrero / De "La luna tiembla en mi cuerpo de agua"




de "Cuaderno de viaje a Santa Fe":

7
          En la tienda
de sombras alargadas, las brasas
          del anochecer.



de "Cuaderno de Paraná":

6
          Mojándose en la orilla
del Paraná, ramas de un árbol que salen
          de un sueño.


15
          Frente al sol
de la mañana, solo habla
          el río.


23
          En todas partes, es noche
de invierno. El camino de piedra
          y musgo, se ha borrado.


24 
          Una luz se mueve
buscando en la rama
           su sitio.

Fabián Herrero (Santa Fe, Argentina, 1965)

La luna tiembla en mi cuerpo de agua
,
Barnacle, 
Buenos Aires, 2021








 

Foto: Gentileza de la editorial Barnacle

jueves, diciembre 23, 2021

Jack Spicer / Verlaine (una traducción para Pat Wilson)




Una canción
Que nunca cantaré

Ha caído dormida en mis labios.
Una canción
Que nunca cantaré —

Sobre la madreselva
Hay una luciérnaga
Y la luna aguijonea
Con un rayo el agua —

En ese momento imaginaré
La canción
Que nunca cantaré.

Una canción llena de labios
Y estelas lejanas

Una canción llena de horas
Perdidas en la sombra

Una canción a una estrella que vive
Sobre el día perdurable.

Jack Spicer (Los Ángeles, Estados Unidos, 1925-San Francisco, Estados Unidos, 1965), After Lorca, White Rabbit Press, San Francisco, 1957 / Collected Poetry, Peter Gizzi y Kevin Killian, eds., Wesleyan University Press, Middletown, CT, 2008
Versión de Jonio González.

N. del T.: After Lorca es el primer libro de Spicer. Consiste en su mayor parte en supuestas traducciones de poemas de Lorca, así como en variaciones sobre textos de éste (cambiando o insertando palabras que modifican el sentido) y alguna traducción real (como en el caso de "Murió al amanecer")


Foto: Jack Spicer en una conferencia poética en Berkeley, California, julio 15 de 1965 Tove Neville/ cortesía de Kevin Killian/Open Space 


VERLAINE (A translation for Pat Wilson)

A song
Which I shall never sing
Has fallen asleep on my lips.
A song
Which I shall never sing—

Above the honeysuckle
There’s a firefly
And the moon stings
With a ray into the water—

At that time I’ll imagine
The song
Which I shall never sing.

A song full of lips
And far-off washes

A song full of lost
Hours in the shadow

A song of a star that’s alive
Above enduring day.