jueves, noviembre 13, 2008

Eugenio Montale / El Arno en Rovezzano

Los grandes ríos son la imagen del tiempo,
cruel e impersonal.
Observados desde un puente
declaran su nulidad inexorable.
Sólo la ensenada hesitante de algún pantanoso
juncal, algún espejo
que reluzca entre musgo y tupida maleza
puede revelar que el agua, como nosotros, se piensa
antes de hacerse rapiña y torbellino.
Tanto tiempo ha pasado, nada ha sucedido
desde que te cantaba en el teléfono "Tú
te haces la dormida", con la triple carcajada burlona.
Tu casa era un relámpago visto desde el tren. Curvada
sobre el Arno como el árbol de Judas
que quería protegerla. Quizá esté todavía
o no sea más que una ruina. Toda llena,
me decías, de insectos, inhabitable.
Otro confort hace para nosotros, ahora, otro
desconsuelo.


Eugenio Montale (Génova, 1896 – Milán, 1981), Satura, Mondadori, Milán, 1971
Versión de J. Aulicino

L'Arno a Rovezzano
I grandi fiumi sono l'immagine del tempo, /crudele e impersonale. / Osservati da un ponte / dichiarano la loro nullità inesorabile. /Solo l'ansa esitante di qualche paludoso / giuncheto, qualche specchio /che riluca tra folte sterpaglie e borraccina / può svelare che l'acqua come noi pensa se stessa /prima di farsi vórtice e rapina. / Tanto tempo è passato, nulla è scorso /da quando ti cantavo al telefono "tu /che fai l'addormentata" col triplice cachinno. /La tua casa era un lampo visto dal treno./ Curva sull'Arno come l'albero di Guida /che voleva proteggerla. Forse c'è ancora o / non è che una rovina. Tutta piena /mi dicevi, di insetti, inabitabile. / Altro comfort fa per noi ora, altro /sconforto.

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Foto: Montale, Milán, 1964. Colección Federico Patellani

Montale en este blog

miércoles, noviembre 12, 2008

Antonio Machado / Castilla y Andalucía





CXXV

En estos campos de la tierra mía,
y extranjero en los campos de mi tierra
-yo tuve patria donde corre el Duero
por entre grises peñas,
y fantasmas de viejos encinares,
allá en Castilla, mística y guerrera,
Castilla la gentil, humilde y brava,
Castilla del desdén y de la fuerza-,
en estos campos de mi Andalucía,
¡oh, tierra en que nací!, cantar quisiera.
Tengo recuerdos de mi infancia, tengo
imágenes de luz y de palmeras,
y en una gloria de oro,
de lueñes campanarios con cigüeñas,
de ciudades con calles sin mujeres
bajo un cielo de añil, plazas desiertas
donde crecen naranjos encendidos
con sus frutas redondas y bermejas;
y en un huerto sombrío, el limonero
de ramas polvorientas
y pálidos limones amarillos,
que el agua clara de la fuente espeja,
un aroma de nardos y claveles
y un fuerte olor de albahaca y hierbabuena;
imágenes de grises olivares
bajo un tórrido sol que aturde y ciega,
y azules y dispersas cerranías
con arreboles de una tarde inmensa;
mas falta el hilo que el recuerdo anuda
al corazón, el ancla en su ribera,
o estas memorias no son alma. Tienen,
en sus abigarradas vestimentas,
señal de ser despojos del recuerdo,
la carga bruta que el recuerdo lleva.
Un día tornarán, con luz del fondo ungidos,
los cuerpos virginales a la orilla vieja.

Lora del Río, 4 de abril de 1913

Antonio Machado (Sevilla, 1875- Collioure, 1939), "Campos de Castilla", en Antología poética, Alianza, Madrid, 1995

Machado en este blog:

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Foto: Antonio Machado, la periodista Rosario del Olmo y el camarero Braulio, en el café de las Salesas, Madrid, 1933. Alonso/Antiguos Cafés de Madrid

martes, noviembre 11, 2008

Yo soy Antonio González, fiscal


Antonio González

Yo soy Antonio González, fiscal.
Certifico el precio justo de los alimentos
y clausuro una venta de licores o un abasto
cuando van más allá de lo tolerable
en el precio de las cosas.

A los cuarenta años
perdí un oído y el equilibrio.
Estuve cerca del suicidio
porque el silencio de un oído roto
es más insoportable que el de los páramos.
Para dar pasos sin caerme empuñé un bastón
y sin embargo hubo calles que no logré cruzar.
Harto, un jueves por la tarde,
le dije a Ramón García:
"toma mi bastón,
ya no lo necesito".
Y hasta hoy, a mis setenta años,
no he perdido el equilibrio.

Yo soy Antonio González,
me repito,
y no sé muy bien si es cierto
porque ya no soy fiscal
ni oigo el ruido de los páramos.

Rafael Arraiz Lucca (Caracas, 1959), Norte y sur de la poesía iberoamericana, Verbum, Madrid, 1997.
Foto: Alfa Grupo Editorial

Antonio Machado / Dos

La saeta

¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
Saeta popular

¡Oh la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar!


Del pasado efímero

Ese hombre del casino provinciano
que vio a Carancha* recibir un día,
tiene mustia la tez, el pelo cano,
ojos velados por melancolía;
bajo el bigote gris, labios de hastío,
y una triste expresión, que no es tristeza,
sino algo más y menos: el vacío
del mundo en la oquedad de su cabeza.
Aún luce de corinto** terciopelo
chaqueta y pantalón abotinado,
y un cordobés*** color de caramelo,
pulido y torneado.
Tres veces heredó; tres ha perdido
al monte su caudal; dos ha enviudado.
Sólo se anima ante el azar prohibido,
sobre el verde tapete reclinado,
o al evocar la tarde de un torero,
la suerte de un tahúr, o si alguien cuenta
la hazaña de un gallardo bandolero
o la proeza de un matón, sangrienta.
Bosteza de política banales
dicterios al gobierno reaccionario
y augura que vendrán los liberales
cual torna la cigüeña al campanario.
Un poco labrador, del cielo aguarda
y al cielo teme; alguna vez suspira,
pensando en su olivar, y al cielo mira
con ojo inquieto, si la lluvia tarda.
Lo demás, taciturno, hipocondríaco,
prisionero en la Arcadia del presente,
le aburre; sólo el humo del tabaco
simula algunas sombras en su frente.
Este hombre no es de ayer ni es de mañana,
sino de nunca; de la cepa hispana
no es el fruto maduro ni podrido,
es una fruta vana
de aquella España que pasó y no ha sido,
esa que hoy tiene la cabeza cana.

Antonio Machado (Sevilla, España, 1875 - Collioure, Francia, 1939), "Campos de Castilla" (1912 y 1917), Antología poética, selección de Arturo Ramoneda, Alianza, Madrid, 1995

Notas del Administrador:

* "Carancha" -originalmente, Cara-Ancha- era el nombre artístico del torero José Sánchez del Campo, nacido en Algeciras (Cádiz) en 1848. Fue rival de Lagartijo y de Frascuelo. El primero de junio de 1881 ejecutó por primera vez, con éxito, la suerte de matar recibiendo, es decir, cuadrándose y conservando esa postura, sin mover los pies al dar la estocada, mientras el toro embiste.
** Color rojo oscuro, casi violáceo.
*** Sombrero cordobés. Es de fieltro, de ala ancha y plana, con copa baja cilíndrica. 

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Foto: Antonio Machado en el Café de las Salesas, Madrid, 1933. Esta foto se ha publicado e incluso exhibido en muestras de museos oficiales recortada. Se eliminó de ella la imagen de la periodista Rosario del Olmo quien realizó una nota con Machado para el periódico La Libertad. La entrevista apareció en enero de 1934. Fuente: El Tiempo que Nunca Cesa

lunes, noviembre 10, 2008

Allen Tate / El sentido de la vida




El sentido de la vida
Un monólogo

Piénsalo como quieras: está eso que
es comentario, está eso otro que
puede ser llamado la inmaculada
concepción de su esencia en sí misma.
Es necesario sopesar los dos métodos
no sea que el primero ahogue al segundo,
el segundo enmudezca (sin el primero).
Lo he dicho muy resumidamente el otro día,
pero se debe ser tan explícito como sucinto.
Cuando era un chico viví en mi hogar,
unos nueve años, en esa parte del viejo Kentucky
donde las montañas bordean el Blue Grass.
Los viejos se disparaban unos a otros por las dudas;
esto me hizo pensar que yo no era como ellos.
A los doce estaba resuelto a disparar sólo
por honor; a los veinte a no disparar en absoluto;
sé, a los treinta y tres, que tengo que disparar
cada vez que se dé la rara oportunidad -
matar es más que un comentario.
El sentido de la decoración apropiada se altera,
pero una cierta lujuria se alimenta de sí misma
sin hablar, sin que se le hable, subterránea
como un río negro lleno de peces sin ojos,
pesados de huevas; con una pasión por el tiempo
más prolongada que las arterias de una cueva.

Allen Tate (Winchester, 1899-Nashville, 1979)
Versión de Jorge Salvetti y Jorge Aulicino

The meaning of life
A Monologue
Think about it at will: there is that /Which is the commentary; there's that other, / Which may be called the immaculate / Conception of its essence in itself. /It is necessary to distinguish the weights / Of the two methods lest the first smother / The second, the second be speechless (without the first). / I was saying this more briefly the other day / But one must be explicit as well as brief. / When I was a small boy I lived at home / For nine years in that part of old Kentucky / Where the mountains fringe the Blue Grass, / The old men shot at one another for luck; / It made me think I was like none of them. /At twelve I was determined to shoot only / For honor; at twenty not to shoot at all; / I know at thirty-three that one must shoot / As often as one gets the rare chance-- / In killing there is more than commentary. / One's sense of the proper decoration alters /But there's a kind of lust feeds on itself / Unspoken to, unspeaking; subterranean / As a black river full of eyeless fish / Heavy with spawn; with a passion for time / Longer than the arteries of a cave.

Tate en este sitio:
Horatian epode...
The wolves

domingo, noviembre 09, 2008

Allen Tate / Epodo horaciano a la duquesa de Malfi


Duquesa: ¿Quién soy?
Bosola: En un recipiente de simiente de gusanos, a lo sumo una urna de verde momia.


Dentro de poco barrerán los cadáveres del escenario.
No tienes más probabilidades que un infusorio
Alojado en el molar hueco de un eohipo.
Vamos, vamos: nada de charla sobre resurrección con el "Esencialmente ser".

.......................................................................................

Así como (la forma requiere el mito)
Una cierta muchacha griega estaba en el pritaneo
De Carnéades, oyendo discurrir sobre la Probabilidad
Y luego, atenta al amor, se estrelló la cabeza contra un megalito,

También tú, oh Duquesa desconocida que mueres joven,
Vas a encontrar la muerte más bien amorosamente
Y yo me siento embargado de piedad como a la vista de las calaveras.
No hubo orgullo como el tuyo.

Como las consideraciones sobre el Vacío vienen después.
Sin cambiar por el estricto gesto de tu muerte,
Se divide la línea recta del pesimismo
En dos infinitos.

Es discutible que haya divinidades
Cuando termino esta pieza de Webster:
No obstante, los tranvías siguen circulando,
Y la catarsis se marchita en el agua caliente de un bostezo.

Allen Tate (Winchester,1899 -Nashville, 1979 ), E. L Revol, Poetas norteamericanos contemporáneos, Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1977

Horatian epode to the duchess of Malfi
Duchess: Who am I?
Bosola: Thou art a box of worn-seed, at best but a salvatory of green mummy.

The stage is about to be swept of corpses. / You have no more chance tan infusorian / Lodged in a hollow molar of an eohippus. / Come, now, no prattle of remergence with the "Essentially being"." ...... /As (the form requires the myth) / A Greek girl stood once in the prytaneum / Of Carneades, hearing mouthings of Probability, / Then mindful of love dashed her brain in a megalith, // So you, O nameless Duchess who died young, / Meet death somewhat lovingly / And I am filled with a pity of beholding skulls. / There was no pride like yours. // New considerations of the Void coming after, / Not changed by the strict gesture of your death, / Split the straight line of pessimism / Into two infinites. // It is moot whether there be divinities / As I finish this play by Webster: / The street cars are still running however /And the khatarsis fades in the warm water of a yawn.

Foto: Corbis / The Wall Street Journal

Tate en este blog: The wolves

sábado, noviembre 08, 2008

Escribo para un futuro que fue ayer


Sin corona de espinas sin corona de rosas

Escribo para un futuro que fue ayer
Año de 2033 ¿O treintaitrés?
Cuando mi voz tenía el sonido de una sirena de alarma
y/o el lenguaje bursátil
Y nadie se atrevía a levantar su rama de olivo
porque era una rama de olivo
Y un cristo cotidiano (y no un Dios) era el hombre
Sin corona de espinas sin corona de rosas
Celebrando la derrota del becerro de oro
a los pies de su becerra de plata
Llorando por el triunfo de la resurrección
de su tátarahermano
Y el carbono 14 irradiando a kilómetros luz
su adjetivo hueso muerto
Como la palabra Dios en una película muda
(Aunque todo el universo era Dios)

Jaime Quezada (Los Angeles, Biobío, 1942) Norte y sur de la poesía iberoamericana, Verbum, Madrid, 1997

viernes, noviembre 07, 2008

Ya que no todos podemos ser


Lugar común

Ya que no todos podemos ser
poetas
comprender lo sensible
o exaltar lo sencillo
hablemos francamente
confesemos nuestro fracaso
de hombres sin alas
de hojas muertas en el estío
nuestros empeños ciegos
sin metáforas vanas
nuestra identificación con todos
o con casi todos
y si alguien nos entiende
y fecunda nuestra impotencia
eso también es poesía
o por lo menos una gota
en la sed del infierno
cotidiano.

La felicidad

Hay miríadas de seres en el universo
que son felices -y no te conocen.

Millones de personas en la Tierra
son felices sin amarte.

Y algunos que te amaron
disfrutan de un feliz olvido.

¿Por qué, pues, soy yo el único hombre
para quien tú eres toda la felicidad en el mundo?

Rogelio Echavarría (Santa Rosa de Osos, 1926), en La Palabra Viva

Foto: Rogelio Echavarría, por Fred López. Casa de Poesia Silva, Bogotá. Biblioteca Luis Angel Arango

Aquí golpeaba airadamente


IV

Aquí golpeaba airadamente el padre sobre la mesa
causando un temblor de cristales, una zozobra en la sopa,
volcaba el jarro de su autoridad aprendida, de sus miedos,
de su ternura incapaz de balbuceos.
Adelantaba su dedo acusador y el silencio
era como una puerta obstinada que defendía a los niños del llanto.
Aquí solo hay ahora una mesa de cedro, unos taburetes,
un modesto frutero que alguien hizo
con doméstico afán.
¿Dónde los niños,
dónde el padre y la madre arrulladora?
La tarde esplendorosa asoma añil y roja detrás de los vitrales.
Y pareciera que tanta paz, tanto silencio pesaroso,
fuera el golpe de Dios sobre la mesa.

Piedad Bonnett (Amalfi, Antioquia, 1951), Norte y sur de la poesía iberoamericana, Verbum , Madrid, 1997

Foto: Piedad Bonnett. Bogotá, Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte

Paul Eluard / Para vivir aquí

Hice un fuego, lo azul me había abandonado,
Un fuego para ser su amigo,
Un fuego para entrar en la noche invernal,
Para vivir mejor.

Y le di todo aquello que el día me hubo dado:
Los bosques, los zarzales, los trigales, las viñas,
Los nidos y sus pájaros, las casas y sus llaves,
Los insectos, las flores, los armiños, las fiestas.

Viví con el rumor de las llamas crujientes.
Con el perfume de su ardor;
Yo como un barco iba por el agua prohibida,
Como un muerto no tuve más que un solo elemento.

Paul Eluard (Saint-Denis, 1895-Charenton-le-Pont, 1952), Raúl Gustavo Aguirre, Poetas franceses contemporáneos, Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1974.


Pour vivre ici
Jes fis un feu, l'azur m'ayant abandonné, / Un feu pour être son ami, / Un feu pour m'introduire dans le nuit d'hiver, / Un feu pour vivre mieux. // Je lui donnai ce que le jour m'avait donné: / Les forêts,les buissons, les champs de blé, les vignes, / Les nids et leurs oiseaux, les maisons et leurs clés, / Les insectes, les fleurs, les fourrures, les fêtes. // Je vécus au seul bruit des flammes crépitantes, / Au seul perfum de leur chaleur; / J'étais comme un bateau coulant dans l'eau fermée, / Comme un mort je n'avais qu'un unique élément.


Foto: Eluard, Bibliothèque Publique et Universitaire de Neuchâtel

jueves, noviembre 06, 2008

Fernando Pessoa / Sigue tu destino

Sigue tu destino…

Sigue tu destino,
riega tus plantas,
ama tus rosas.
El resto es la sombra
de árboles ajenos.

La realidad
siempre es más o menos
lo que deseamos.
Sólo nosotros somos siempre
iguales a nosotros mismos.

Suave es vivir solo.
Grande y noble es siempre
vivir simplemente.
Deja el dolor en las aras
como exvoto a los dioses.

Ve de lejos la vida.
Nunca la interrogues.
Ella nada puede
decirte. La respuesta
está más allá de los dioses.

Pero serenamente
imita al Olimpo
en tu corazón.
Los dioses son dioses
porque no piensan.

Ricardo Reis (Fernando Pessoa, Lisboa, 1888-1935), El movimiento Poesía Buenos Aires (1950-1960), Editorial Fraterna, Buenos Aires, 1979
Versión de Rodolfo Alonso. 

Segue o teu destino...
Segue o teu destino,/ rega as tuas plantas,/ ama as tuas rosas./ O resto é a sombra/ de árvores alheias.// A realidade/ sempre é mais ou menos/ do que nós queremos. / Só nós somos sempre/ iguais a nós-próprios. // Suave é viver só. / Grande e nobre é sempre/ viver simplesmente. / Deixa a dor nas aras/ como ex-voto aos deuses. // Vê de longe a vida. / Nunca a interrogues. / Ela nada pode/ dizer-te. A resposta/ está além dos Deuses. /Os deuses são deuses / porque não se pensam.

Texto original: Quando fui outro. Río de Janeiro, Objetiva, 2006. Vía visão ao longe

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Foto: Fernando Pessoa en Lisboa, c.1930, ABC

miércoles, noviembre 05, 2008

Robert Frost / Dos poemas
















Polvo de nieve

La forma en que un cuervo
sacudió sobre mí
el polvo de nieve
desde un abeto
imprimió a mi corazón
un cambio de humor
y salvó alguna parte
de un día que había lamentado.

de New Hampshire, 1923


El teléfono

"Cuando estaba paseando lejos
de aquí, hoy,
en una hora
muy tranquila
inclinando mi cabeza junto a una flor
oí que me hablabas.
No digas que no, porque te oí
Hablaste desde aquella flor en el alfeizar
¿Recuerdas que me hablaste?"
"Primero dime qué pensaste que oías."
"Sosteniendo la flor por la base y evitando una abeja,
yo incliné la cabeza,
y asiendo el tallo,
me incliné y creí escuchar la palabra-
¿Cuál era? ¿Me llamaste por mi nombre?
O dijiste -
alguien dijo 'Ven' - lo oí mientras me inclinaba."
"Yo tal vez lo pensaba, pero no lo dije."
"Bien, por eso vine."

de Mountain Interval, 1916

Robert Frost (San Francisco, Estados Unidos, 1874 - Boston, Estados Unidos, 1963)
Versiones de J. Aulicino

Dust of Snow
The way a crow / Shook down on me /The dust of snow /From a hemlock tree // Has given my heart / A change of mood /And saved some part /Of a day I had rued.

The Telephone
"When I was just as far as I could walk/ From here today,/There was an hour/ All still / When leaning with my head against a flower /I heard you talk. /Don't say I didn't, for I heard you say-- /You spoke from that flower on the windowsill-- /Do you remember what it was you said?" // "First tell me what it was you thought you heard." // "Having found the flower and driven a bee away,/I leaned my head,/And holding by the stalk,/I listened and I thought I caught the word--/What was it? Did you call me by my name?/Or did you say--/Someone said 'Come'--I heard it as I bowed."// "I may have thought as much, but not aloud."// "Well, so I came."

Más poemas de Frost en inglés en internal.org
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Foto: Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, en The Robert Frost Society

Eugenio Montejo / Pavana para una dama egipcia

Yo sé que un día aquí sobre la tierra
no estaré nunca más. Habré partido
como los viejos árboles del bosque
cuando los llama el viento. Y esto que escribo
no me lo dicta apenas una idea
pues ya se ha hecho sangre entre mis venas.
También sin meditar suelen los árboles
tener claro su fin. Como toda materia
guarda memoria de su nada póstuma.
No es preciso pensar para decirse
-cada cual a sí mismo- adiós por dentro.
Con ver las hojas en otoño basta;
con ver la tierra allá a lo lejos, roja,
flotando en el abismo, sin nosotros,
se aprende casi todo...
Yo sé que un día con tus egipcios ojos
me buscarás sin verme aquí en la tierra,
y no estaré ya más.
Y no es la mente quien me lo dice ahora,
sino en tu cuerpo donde puedo leerlo;
aquí en tus brazos, tus senos, tu perfume,
porque lo eterno vive de lo efímero
como en nosotros el dios que nos custodia
con tanto enigma en su perfil de pájaro
y su vuelo que siempre está a la puerta.

Eugenio Montejo (Caracas, 1938 - Valencia, Venezuela, 2008), "Fábula del escriba" (2006), La terredad de todo. Una lección antológica. Selección, prólogo y notas de Adolfo Castañón, Ediciones El Otro, el Mismo, Mérida, 2007
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Foto: Eugenio Montejo por Gorka Lejarcegi - El País, Madrid

martes, noviembre 04, 2008

Theodore Roethke / Dos poemas


Macabro epidérmico

Indecoroso es aquel que aborrece
La apariencia de su envoltura carnal,
El tejido fugaz cosido sobre el hueso,
La vestidura del esqueleto,
El ropaje ni vellón ni pelo,
La capa del mal y la desesperación,
El velo largamente violado
Por las caricias de la mano y del ojo.
Sin embargo, tal es mi indignidad:
Odio mi vestido epidérmico,
La salvaje obscenidad de la sangre,
Los andrajos de mi anatomía,
Y voluntariamente haría caso omiso
De los falsos atavíos del sentido,
Para dormir impúdicamente, como el más
Encarnado y carnal espectro.

Vaciadero de flores

Cañas brillantes como escorias,
Tallos como babosas,
Enteras camadas de flores arrojadas en montón,
Claveles, verbenas, cosmos,
Abono, malezas, hojas muertas,
Raíces desventradas
Con venas descoloridas
Entrelazadas como finos cabellos,
Cada masa con la forma de un tiesto,
Todo fláccido
Salvo un tulipán en la cumbre,
Una cabeza jactanciosa
Sobre los agonizante, lo recién muerto.

Theodore Roethke (Saginaw, Michigan, 1908- Bainbridge Island, Washington, 1963), Poemas. Versión y prólogo de Alberto Girri, Editorial Fraterna, Buenos Aires, 1979.

Epidermal macabre
Indelicate is he who loathes / The aspect of his fleshy clothes, -- /The flying fabric stitched on bone, /The vesture of the skeleton, /The garment neither for nor hair,/ The cloak of evil and despair, / The veil long violated by /Caresses of the hand and eye. / Yet such is my unseemliness: /I hate my epidermal dress,/ The savage blood's obscenity, / The rags of my anatomy, /And willingly would I dispense /With false accouterments of sense, /To sleep immodestly, a most /Incarnadine and carnal ghost.


Flower dump
Cannas shiny as slag, / Slug-soft stems, / Whole beds of bloom pitched on a pile, / Carnations, verbenas, cosmos, / Molds, weeds, dead leaves, / Turned-over roots / With leached veins / Twined like fine har,/ Each clump in the shape of a pot; / Everything limp / But one tulip on top. / One swaggering head / Over the dying, the newly dead.

lunes, noviembre 03, 2008

José Luis Mangieri


"Me llama poderosamente la atención"
por Jorge Aulicino

(Quizá algunos verbos de esta nota, publicada hace 4 años, habría que conjugarlos en pasado. Quizá.)


Mangieri. Luisito. El loco Mangieri. El de la Rosa Blindada. Así oí hablar de Mangieri hace más de 30 años. Lo mencionaban de esa manera hombres de su generación. Lo crucé en algunas presentaciones de libros en los primeros setenta y no volví a verlo hasta muy avanzado el alfonsinismo. Estaba rodeado de muchachos: el grupo de poetas que en aquella época se reunió alrededor de la revista 18 Whiskys. Casas, Villa, Durand, Desiderio, Rojo. Esos muchachos lo llamaban Cauli. Cauli era un personaje de una serie policial de los setenta. Cauli era el jefe. Cauli ayudó a los muchachos a encontrar financiación para el primer número de aquella revista, de la que sólo salieron dos. Mangieri encajaba. Era arcaico pero no un gliptodonte. Era una leyenda y una sátira. Era el tipo de la revolución, de la disidencia “china” del PC, el editor de Giap, el amigo de Gelman y del Tata Cedrón. Y era el divertido Cauli, el querido Cauli, personaje de un comic: el que protagonizaban él y sus secuaces, “muchachos de la droga y el rock”.
El imbatible Mangieri. Contaba historias de imprentas legales y clandestinas. Decía las mayores atrocidades sobre los chicos a los que amparaba. Y de otros, chicos o grandes, a quienes no amparaba. De todos los que quería y de los que despreciaba o se apiadaba. Imposible no reír con su sarcasmo natural. Los chicos remedaban su voz aguda y sus giros de jerga partidaria: “Me llama poderosamente la atención...”
Llegué a llorar de risa con sus historias, la narración de bromas y situaciones increíbles, nunca se sabe si reales o inventadas, pero seguramente pasadas al estilo Mangieri. En un bolichón de San Telmo en el que solía citarnos contó que a cierta imprenta, hace muchos años, mandaron a un tipo que se hizo pasar por inspector municipal y fingió que estaba dispuesto a desmontar las máquinas con un destornillador de bolsillo si no se pagaban los impuestos atrasados. Y el patrón, shockeado, le creyó. Y además creyó posible que pudiera hacerlo con aquella herramienta ínfima.
El loco Mangieri es un gran tipo, toda su malicia no alcanza a provocar urticaria. Un estado de gracia, un aura, una falta absoluta de mala leche, lo convierten en un diablo de barrio enviado por los dioses, más para provocar la necesaria irreverencia que para avinagrar o destruir el espíritu de nadie.
Pienso que Mangieri no se propone llegar a nada. No conocí tipo que se la crea menos.
No sé si por su problema en una rodilla, que lo fatiga, o porque es así, suele caminar tomándote del brazo. Me sentí muy bien haciendo algunas cuadras con él de esta manera. Cosa de otra época o cosa de su rodilla.
¿Será cierto que la poesía es una forma de resistencia, como él suele decir? No lo sé. A veces me lo parece. Resistencia al achicamiento de la realidad. Resistencia al peso invisible de la muerte.
Mangieri tiene en todo caso un compromiso consecuente con ese credo. Porque no ha dejado de editar nunca libros de poesía. Son años. Y son centenares de libros. La fe encarnada de este hombre me libera de las montañas de desperdicios de horas quemadas en maldecir gobernantes, en padecer las obviedades y la incapacidad de autocrítica, la grisura y el tedio de los pensamientos de prohombres y promujeres, ahora hasta mediáticos; las horas gastadas en buscar un gramo de interés en las toneladas de palabra escrita que pasa por sabia. Un almuerzo de diez pesos con Mangieri me ha resultado siempre más fructífero y vital que la lectura de los libros firmados por algunos de los pensadores que este país ha consagrado, que cuestan el doble.
Mangieri es una crónica irrespetuosa de la intelectualidad de izquierda, de su cocina, agachadas, incluso de sus gestos de nobleza. Su candor esencial reconcilia con el candor primitivo de palabras devaluadas, de ideas que no debieron quizá realizarse nunca, de hogueras que ya no son. Contrasta con el desconcierto, cuando no miserable impavidez, de los héroes de antaño.
Es rigurosamente cierto, Libros del Rojas, Buenos Aires, 2004
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José Luis Mangieri nació en Buenos Aires en 1924 y murió en la misma ciudad el 1° de noviembre de 2008.

domingo, noviembre 02, 2008

Lewis Carroll / Padre William

















"Estás viejo, padre William", dijo el joven,
"Y tus cabellos se han vuelto muy blancos
Y aun así te paras sobre tu cabeza -
¿piensas que a tu edad esto es correcto?"

"En mi juventud", contestó Padre William a su hijo,
"Temí que eso pudiera dañar mi cerebro;
Pero, ahora que sé perfectamente que carezco de él,
Bueno, lo hago una y otra vez".

"Estás viejo", dijo el joven, "como ya lo he mencionado,
Y te has puesto extraordinariamente gordo;
Aun así, das un salto mortal hacia atrás al pasar la puerta-
Te ruego me digas cuál es la razón."

"En mi juventud", dijo el sabio agitando sus bucles canosos,
Mantuve mis miembros muy flexibles
Con el uso de esta pomada -un chelín la caja-
¿Me permites venderte un par?"

"Estas viejo", dijo el joven, "y tus mandíbulas son muy débiles
Para cualquier cosa más dura que el sebo;
Aun así, te despachaste un ganso, con los huesos y el pico -
Te ruego me digas cómo te las arreglaste para hacerlo".

"En mi juventud", dijo el padre, "tomé la ley,
Y argumenté cada caso con mi mujer;
Y la capacidad muscular que eso dio a mi mandíbula
Me duró el resto de mi vida".

"Estás viejo", dijo el joven, "y difícilmente alguien pueda suponer
Que tu ojo es tan certero como siempre;
Aun así balanceaste una anguila sobre el extremo de tu nariz-
¿Quién te hizo tan terriblemente listo?"

"Contesté tres preguntas, y eso es suficiente,"
Dijo el padre, "no te pases de la raya.
¿Piensas que tengo todo el día para oír pavadas?
Vete, antes de que te arroje por la escalera".

Lewis Carroll (Daresbury, Cheshire, Inglaterra, 1832  - Guildford, Surrey, Inglaterra,1898), The Hunting of the Snark and Other Poems and Verses, Harper & Brothers, New York, 1903.
Versión de J. Aulicino

Father William
"You are old, Father William," the young man said, /"And your hair has become very white; /And yet you incessantly stand on your head-- /Do you think, at your age, it is right?" // "In my youth," Father William replied to his son,/ "I feared it might injure the brain;/But, now that I'm perfectly sure I have none, /Why, I do it again and again." // "You are old," said the youth, "as I mentioned before, /And have grown most uncommonly fat;/ Yet you turned a back-somersault in at the door-- /Pray, what is the reason of that?" // "In my youth," said the sage, as he shook his gray locks,/ "I kept all my limbs very supple /By the use of this ointment -- one shilling the box -- /Allow me to sell you a couple?" // "You are old," said the youth, "and your jaws are too weak/ For anything tougher than suet; /Yet you finished the goose, with the bones and the beak-- /Pray, how did you manage to do it?" // "In my youth," said his father, "I took to the law, /And argued each case with my wife; /And the muscular strength which it gave to my jaw /Has lasted the rest of my life." // "You are old," said the youth, "one would hardly suppose / That your eye was as steady as ever; / Yet you balanced an eel on the end of your nose-- / What made you so awfully clever?" // "I have answered three questions, and that is enough," /Said his father; "don't give yourself airs! /Do you think I can listen all day to such stuff? /Be off, or I'll kick you down-stairs!"
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Foto: Lewis Carroll, c. 1870 Hulton Archive/Getty Images

Donde se examina críticamente la necesidad de editar antes que de escribir en la poesía argentina contemporánea

Poesía actual y cualquierización
por Ana Mazzoni y Damián Selci
Publicado en El Interpretador con la siguiente aclaración:

El presente artículo fue publicado en abril de 2006 en el libro "Tres décadas de poesía argentina" compilado por Jorge Fondebrider (Libros del Rojas, Buenos Aires). En él se sientan algunas de las ideas iniciales que dieron lugar a un trabajo extenso de lectura de la poesía actual argentina, que está aún lejos de agotarse. Otras partes de dicha labor, que de alguna manera continúan con las líneas de este ensayo, pueden verse en el e-zine ÉXITO, donde se encuentran notas sobre las editoriales Gog y Magog, Artefato, Zorra, Carne Argentina, sobre la cualquierización y el diseño, sobre la revista de crítica Plebella, sobre Relapso + Angola, el último libro de Martín Gambarotta y sobre la obra de Martín Rodríguez.
el interpretador



Introducción
La riqueza de la poesía actual se nos aparece como un enorme cúmulo de publicaciones. Ella goza de una vida y una organización que llaman la atención. Puede decirse que cuenta con uno o varios nombres que la designan (poesía de los noventa, poesía actual,literatura actual), una serie de editoriales y revistas que la publican (Siesta, Tsé-Tsé, Belleza y Felicidad, Eloísa Cartonera, Plush, Deldiego, VOX, Junco y capulí, Libros de Tierra Firme, Bajo la luna nueva, Cooperativa El Calamar, No quiero ser tu Beto, Artefato, Zorra, Carne Argentina, BOL, Diálogo Beat, La creciente y las revistas Nunca nunca quisiera irme a casa, Te usamos la pileta, Peces en el pelo, Pisar el césped, Revista VOX, por nombrar algunas), un conjunto de centros culturales y galerías que los acogen en las presentaciones y eventos (Belleza y Felicidad, Casa de la poesía, Centro Cultural Ricardo Rojas, Escuela Alógena) y algunas revistas, libros críticos, publicaciones y páginas de Internet que hablan de ella (el último libro de Anahí Mallol:El poema y su doble, la revista Plebella, zapatosrojos.com.ar, Tsé Tsé,Diario de poesía, La guacha, entre otros). Estas características bastan, sin duda, para configurarla como un objeto crítico con todo derecho. Es ya algo sobre lo cual podemos hablar, discutir, teorizar; es, también, un modelo de referencia, positivo o negativo, para quienes quieren escribir poesía. Digamos, en suma, que existe.
Pero todavía no se ha indagado lo suficiente en cómo leerla. Tal vez esto se haya debido a la novedad de su existencia. O quizás a cómo ha sidoconcebida hasta el momento por la crítica. Evidentemente, en cuanto decimos de algo que es absolutamente nuevo, actual, presente, se vuelve imposible tomar un mínimo de distancia que nos permita pensarlo críticamente. He aquí entonces una primera conclusión: el concepto mismo de poesía actual (y sus variaciones) excluye, en algún punto, la dimensión de la crítica.
Para reinstaurar esta dimensión, entonces, habrá que realizar toda una serie de operaciones. La primera es aceptar que la poesía actual existe, y que sus determinaciones fundamentales ya han alcanzado un grado de madurez tal que hace posible su análisis. La segunda es ver en qué cosa pueda consistir la "novedad", la "actualidad" de esta poesía. Aquí la crítica en general no ha cesado de proveernos diversas respuestas. Lo nuevo puede ser un tono, una combinación de contenidos y recursos, la introducción de la cultura pop, la introducción de la experiencia como material fundamental del trabajo poético, etc. Sin embargo, todas estas explicaciones proceden demasiado rápido. Van directamente a leer la poesía, a incluirla en clasificaciones o a sacarla de ellas, a detectar influencias y oposiciones respecto de la "tradición", cuando antes habría que hacer otra cosa. Porque si hay algo de veras nuevo en esta literatura es el soporte en el cual se nos aparece. Lo primero que nos llama la atención de esta poesía no es el modo en que está escrita sino la materialidad del objeto-libro que la sostiene. Diseños curiosos, formatos bastante alejados de los de los libros "comunes"… todas cosas que nos hacen preguntarnos "pero esto, ¿qué es?". Ese sentimiento de sorpresa es el modo en que lo "nuevo", lo distintivo de la poesía actual, se nos aparece por primera vez. Y debemos prestarle especial atención a él. El diseño de los libros de la poesía actual constituye la primera y fundamental mediación que el crítico deberá tener en cuenta a la hora de leer.

Diseño
Si el predominio del diseño es entonces aquello que marca la "novedad" de esta poesía, deberíamos preguntarnos por él. Su peso en el asunto no podría provenir de la voluntad de uno o muchos escritores a los que, de pronto, les hubiera parecido interesante darle una importancia fundamental al diseño de los libros. Habría que buscar la causa, en todo caso, en la palmaria imposibilidad que viven los escritores de integrar el catálogo de alguna editorial que tenga una participación significativa en el mercado. Y no es casual que esta poesía haya nacido aproximadamente a mediados de los ´90, momento en que la crisis de la industria editorial entraba en su etapa más aguda y en que comenzaba el apogeo del diseño como disciplina.
¿En qué afecta esto a nuestro análisis? Tal vez sea necesario pensar esta relación entre esta literatura y el diseño bajo la forma de una necesidad: no podría existir la primera sin el segundo. Esto podría verse en el aspecto "palpable" del asunto, es decir, la encuadernación: la mejor manera de poder editar los propios libros una vez desaparecida la posibilidad de ingresar en industria editorial "mainstream" es saber diseñarlos uno mismo. ¿Diseñadores que escriben? ¿Escritores que diseñan? Esta vacilación ha posibilitado que exista algo así como un "libro" allí donde sólo veíamos unos papelitos mal abrochados. La contaminación entre diseño y literatura es perfectamente funcional a la posibilidad de la edición. Libros que son sólo una hoja y un título, libros pequeños pero hiperdiseñados, libros-objeto, libros de cartón, libros con forma de sobre: todo esto nos reenvía a una relación original con el diseño y con la plástica(1). Y es, también, lo que nos permite ingresar al problema fundamental ante el que se haya todo escritor: dada la ausencia de la posibilidad de contar con la industria (y el mercado) editorial existente, ¿cómo convertir un texto X, esa cantidad abstracta de páginas, en un libro? La respuesta es, claro está, diseño. Por cierto, la literatura actual es algo que se ve antes de leerse: vemos el objeto-libro, lo apreciamos, lo tocamos, y sólo después leemos lo que contiene. Así pues, la apreciación de esta literatura pasa condicionada por la mediación de su diseño(2).

Encuadernación
La encuadernación de los volúmenes de Eloísa Cartonera, como la de casi todos los libros de esta literatura actual, es malísima. Todo el tiempo los libros están por romperse. Eloísa Cartonera se las ingenia para que manipulemos el cartón como si fuera porcelana china, tal es nuestro temor a romperlo. Esta fragilidad, desde ya, condiciona nuestra lectura, y estaría mal reducirla a una cuestión contingente. ¿Por qué? Porque de cierto modo todos estos libros de que hablamos deben ser manipulados con cuidado: no se los puede doblar sin temor a quebrarlos, no se los puede guardar sin el riesgo de perderlos, o confundirlos con papeles sin importancia. Este riesgo no es desatendible. La importancia radical que adquiere la encuadernación y la edición hace que nos situemos ante un material con lógica propia.
Así pues, si todo el tiempo los libritos de esta literatura están por romperse, por borrarse, por perderse entre otros papeles sin importancia... ¿qué ocurre con esta fragilidad en el nivel "estrictamente" literario? Ésta no podría sino volcarse, con todo el peso de su realidad, sobre la literatura. Así pues, hay que determinar qué es lo que pasa con esta endeblez exorbitante, que se desborda por todas partes.

La boleta de lavandería
Es milagroso que pueda existir un movimiento literario tan vigoroso en las condiciones económicas actuales. Cada vez que estamos ante un librito de estos, no podemos dejar de verlo como una criatura débil, desprotegida. No es que los poemas nos provoquen ternura; antes de esto, ya nos provoca ternura la encuadernación, esa cosa tan destinada a desaparecer, a perderse o a romperse. Las ediciones de Belleza y Felicidad están hechas tipo fotocopia, de modo que lo más probable es que en diez años la impresión desaparezca y nos quede un libro en blanco. Los libros fueron hechos para conservar conocimiento, cultura o lo que fuere, pero estos libritos en cambio son más parecidos a preservativos –su fórmula no es "yo conservo", sino más bien "úselo y tírelo". En cierto modo nos indican que son o serán basura. Y si decir "basura" puede sonar un poco violento respecto a los libritos de la literatura actual, basta con fijarse en algo crucial: ¿dónde guardarlos? No tienen nada que ver con una biblioteca, son refractarios a ella. Muchos de ellos se confunden fácilmente con un papel sin importancia... Tal vez sean la perfecta encarnación de la famosa "boleta de lavandería" que Foucault tiene en mente en su no menos famosa conferencia llamada "¿Qué es un autor?"(3) Allí, Foucault se interroga por lo que pueda ser la obra de un autor y se pregunta, rayando el ridículo a propósito: si las notas borroneadas de un escritor, sus cartas, su diario, deben formar parte de las "obras completas", ¿por qué no una boleta de lavandería? Pero ahora bien, nosotros nos hallamos ante el problema inverso: pues no tenemos obra, sino sólo una increíble cantidad de boletas de lavandería. Todas estas boletas juntas conforman el espacio frágil y perecedero de la literatura actual, y no estaría del todo mal figurárselo como un basural, donde nada tiene importancia(4).

Poesía o nada
No hay dinero para publicar, y aún así publicamos –este parece ser el mensaje de esos conmovedores montoncitos de hojas. Así pues, la literatura actual inserta en su concepto de libro la muy actual crisis económica. Y esto no es meramente una cuestión de edición. Los libros que se publican son casi exclusivamente de poemas, y cuando nos encontramos con la rareza de la narrativa, ella está condicionada desde dentro por el principio económico de la publicación: puesto que no hay dinero para imprimir demasiadas hojas, mejor dejar las novelas para los concursos. La narrativa, entonces, se ve obligada a recortarse, y de esa forma en ocasiones llega a ser una especie de poema en prosa no asumido. La brevedad es una condición de hecho para la publicación –¿y cómo la narrativa no se acomodaría a ella? La crisis económica que prácticamente destruyó la industria editorial nacional es también un principio estructurante de la literatura actual. Es que la condición de hecho de la publicación se vuelve condición de derecho de la escritura como tal: si alguien quiere ser leído, que escriba poemas; y si insiste en la narrativa, entonces que sea breve (como un poema). Por supuesto, no estamos diciendo que este principio suceda o haya sucedido en algún caso empírico particular, puesto que desde que existe, contamina toda la producción literaria. Toda la literatura actual está organizada en torno a la escasez de recursos, aún cuando se positivice esta carencia –aún cuando muchos amen sinceramente la poesía y detesten la narrativa, aún ellos escriben poesía porque en cierto modo no pueden hacer otra cosa. No hay elección: o poesía, o algo que económicamente se le parezca. Esto nos lleva a pensar que, al menos desde el punto de vista económico, la literatura de que tratamos es únicamente poesía. Ella se vuelve entonces una especie de obligación, una opción alienante: o poesía o nada.

Cualquierización
Siempre se dice que cada nuevo "movimiento artístico" debe crearse también un público "nuevo" que pueda consumirlo –el público "viejo" nada puede hacer con él. En el caso de la literatura actual, esto es más cierto que nunca: aquí se redefinen no sólo lo que es un cuento, un poema, una novela, sino incluso qué es un libro, qué un escritor. Lo que posibilita estas redefiniciones no es en principio una elección estética o teórica sino antes bien las condiciones objetivas de producción en que se desarrolla la literatura actual. Porque cualquiera puede ser un escritor; correlativamente, cualquier cosa es un libro. Y en esto se juega mucho del sentido de la literatura. ¿Cómo hacer para que "cualquiera" se convierta en escritor? ¿O para que "cualquier cosa" se convierta en libro? Se puede afirmar que en esta conversiónestá el movimiento fundamental de esta literatura, lo que hace que la podamos tratar como tal y de modo autónomo. Se trata de dos preguntas diferentes, y que sin embargo están estrechamente relacionadas. Pues si "cualquiera" puede ser un escritor, la clave del asunto no está por supuesto en las nuevas posibilidades abiertas para "cualquiera", sino en el sentido de lo que puede ser un escritor. O sea: para que cualquiera pueda ser escritor, antes es necesario que el propio escritor se "cualquierice" –por así decir, ha debido "ensancharse" su concepto. Lo mismo debe decirse de la otra cuestión, pues el libro debe también "cualquierizarse" para que cualquier cosa se pueda convertir en libro. ¿Pero por qué –o debido a qué– el sentido de escritor o de libro se sale de su lugar, se modifica, se cualquieriza, se ensancha? Aquí hay que decir otra vez: diseño. El diseño viene a aportar ese dinamismo conversor, ese factor exorbitante que señala la variación estructural en lo que es un escritor o un libro. Dicho de otro modo: los escritores se han puesto a hacer otra cosa que escribir (es decir, editar), y entonces el sentido de ser escritor se abrió, se amplió, y posibilitó que prácticamente cualquiera pueda ser escritor, siempre que edite; y al mismo tiempo, los libros se han puesto a ser otra cosa que lo que son, y ese pasar a ser otra cosa posibilitó que "cualquier cosa" pudiera ser un libro.
Este ensanchamiento del escritor y del libro está entonces dirigido por el diseño como su factor dinámico. Todas estas cosas deben ser pensadas por medio de la siguiente pregunta: ¿por qué los escritores se habrían visto fascinados por la potencia terrible que ofrecía el diseño, a tal punto de llegar a subordinarse a ella? Tal vez el diseño estuviera ofreciendo una salida espectacular al callejón sin salida de la publicación, puesto que publicar por medio de editoriales grandes es imposible. Manejando, bien o mal, el diseño, los escritores podrían otra vez existir. Por supuesto, este "manejar" no es nada ingenuo ni gratuito: tuvo un alto precio, que fue la desaparición de cierta concepción de escritor –desaparición que abrió el espacio para el surgimiento de otra. Se puede ser escritor, pero ahora ser escritor significa algo enteramente distinto. Se puede publicar un libro, pero un libro que no tiene nada que ver con lo que conocemos habitualmente por tal. La aceptación de la doble conjunción de una potencia ("se puede ser escritor", "se puede publicar") con una imposibilidad ("pero no un escritor como Proust", "pero no un libro comoEn busca del tiempo perdido") constituye de por sí la condición positiva de la literatura actual. Si no se acepta esto, tanto desde la producción, circulación o lectura, entonces no hay literatura actual(5).
Hay todo un tema con tratar o no a la literatura actual como "verdadera literatura". Las personas ajenas al circuito se resisten, y esto tiene una razón. La fórmula de la cualquierización es el "es también..." ("un libro es también este montoncito de hojas, un escritor es también aquel que publicó un poema de una página..."). Funciona por adición, por suma, por proliferación. La imposibilidad de publicar un libro como los de Sudamericana se supera afirmando que un libro es también lo que hace una editorial como Belleza y Felicidad. Y esta afirmación es eminentemente subjetiva, pues alguien puede decir que para él los de Belleza y Felicidad no son libros sin que exista un modo de resolver el pleito. De ahí la importancia de aceptar estas premisas de la literatura actual para poder leerla. Es necesario en cierto modo un esfuerzo de voluntad, una convención consciente(6).
Primero publicar
Un hecho curioso que se viene dando últimamente es el surgimiento desaforado de nuevos emprendimientos editoriales. Por todas partes nos enteramos de la aparición de nuevos escritores, nuevos títulos, con sus respectivas presentaciones y performances. ¿Pero es que acaso no alcanzarían tres o cuatro editoriales para contener este grandioso flujo escritural de los poetas argentinos contemporáneos? ¿Por qué no bastan las editoriales de la literatura actual? Porque de lo que se trata es, según la conocida fórmula de Osvaldo Lamborghini, de "primero publicar, después escribir". Estamos sin dudas ante una inversión: desde la perspectiva del sentido común, en principio uno "primero" escribe y "después" edita; la escritura es obviamente primera respecto de la edición; tienen una jerarquía distinta. La edición sería edición de algo que ya existe de antes, que ya fue producido. Por lo tanto, no será analizada ni se incluirá en lo que entendemos por literatura, puesto que es algo totalmente secundario. Pero Lamborghini invierte este orden y con ello hace estallar esta idea: ahora, lo fundamental es publicar y la escritura es un agregado secundario que, como tal, tiene su importancia, pero es algo que vendría después. Esto es homólogo a la circulación mercantil según Marx: en un principio, las mercancías aparecen como satisfaciendo mediante su valor de uso las necesidades de las personas, y su valor de cambio no sería más que lo que permite esa circulación; pero a poco de adentrarnos en la cuestión caemos en la cuenta de que la satisfacción de las necesidades de las personas, lejos de ser un fin, es simplemente un medio para el fin que verdaderamente importa, la circulación como tal –es decir, el valor de cambio en tanto valor de cambio. El valor de uso, pues, es simplemente un soporte material, necesario pero definitivamente subordinado al valor de cambio.(7)
La fórmula de Lamborghini nos propone algo similar: en la literatura actual la escritura ya no es un fin y la edición un medio, sino a la inversa, la escritura se ha subordinado a su publicación –y es sólo de este modo que la escritura es escritura: en la medida en que no es más que una excusa para otra cosa. No hay escritura sin esa subordinación a la edición, que la determina desde adentro(8). Parafraseando a Marx, diremos que en la literatura actual la escritura es el soporte material de la edición, es decir, lo que es necesario para que haya edición pero que también necesariamente la edición supera. La escritura es un mero punto de partida, una X abstracta, una subsistencia que la actividad mediadora de la edición supera sin descanso y muestra como siempre ya superada.
Esta inversión original y distintiva es lo que nosotros llamamos cualquierización: ya no se trata de escribir sino de editar –eso es lo verdaderamente importante. Pues es sólo con esta inversión que la literatura actual es capaz de postular sus propios presupuestos, de reproducir ampliadamente sus causas, de hacerse razón de sí misma: si lo que importa es editar más que escribir, entonces siempre surgirán nuevas editoriales, independientemente de los escritores o de la demanda. En cuanto la literatura actual da ese paso fundamental de invertir el modo tradicional de funcionar, comienza a reproducir permanentemente su propia posibilidad como un efecto.

En suma
Podríamos retomar dos preguntas que históricamente han formado parte de las preocupaciones de la crítica literaria, pero contextualizándolas (es decir, haciéndolas pertinentes) a la poesía actual. Una pertenece a Foucault, la otra a Derrida. ¿Qué es un autor? Un autor es un editor. ¿Qué es poesía? Poesía es eso que se edita, que se puede editar.

Cualquierización y crítica
El objetivo de este ensayo ha sido introducir dentro del panorama de la crítica de poesía actual un elemento que nos parece crucial, el formato de los libros, mayormente ignorado hasta el momento. Esto significa que sólo después de haber despejado los problemas que presenta esta primera y elemental mediación se hace posible un análisis "estrictamente" literario de los poemas. Hasta ahora la crítica ha dejado sus esfuerzos en el descubrimiento de tendencias, estilos, o en la realización de análisis fervientemente textualistas. Ha tomado a los poetas de la poesía actual como escritores, ignorando que también son otra cosa, editores. Incluso son primero editores. Teniendo esto en cuenta, ¿no deberíamos primeroanalizar los matices de lo que significa la edición en esta literatura, y después dedicarnos a revisar los versos? De otro modo los análisis resultan completamente abstractos, o lo que es lo mismo, no logran describir realmente el fenómeno sobre el cual se abocan. Hay que llegar al análisis textual, y no partir de él. El concepto de cualquierización es el que nos permite iniciar este recorrido, y no deberá perderse cuando, finalmente, nos sentemos frente al poema.

(c) Ana Mazzoni y Damián Selci


NOTAS
(1)A este respecto, el caso más saliente en la literatura actual es la Editorial VOX, cuyas publicaciones consisten en una caja repleta de papelitos abrochados de maneras ingeniosas, de mil colores y formatos, donde publican su obra una docena de poetas y artistas plásticos.
(2)Al leer Juan Moreira no podemos olvidar que, a pesar de que nos llega a las manos en formato de libro, el texto original fue escrito bajo la lógica propia del folletín: un espacio fijo por entrega, una regularidad en la salida, etc. Y esto no es un dato menor. La estructura formal de Juan Moreira está totalmente atravesada por esos condicionamientos que, en última instancia, son económicos. Con la literatura actual sucede algo análogo: no podemos leerla en su nivel "estrictamente literario" sin tener en cuenta esa mediación.
(3)Foucault, Michel. "¿Qué es un autor?" en Entre filosofía y literatura, Paidós, Barcelona, 1999.
(4)El término "basura" para la literatura actual se justifica plenamente. Desde una perspectiva marxista se podría decir que "basura" es sencillamente aquello que queda de una mercancía luego de que se ha consumido todo su valor de uso. Ahora bien, el valor de uso es el soporte material del valor de cambio, así que sin valor de uso no hay intercambiabilidad de mercancías. La basura no se puede intercambiar, porque no tiene valor de uso. La basura, en fin, escaparía al mercado, que es el lugar donde se realizan los intercambios –de este modo la literatura actual plantea su escape ilusorio de la lógica mercantil, e intenta no ser mercancía.
(5)Tal vez –quién sabe– sea verdad que estamos ante una etapa en la cual la literatura vuelve a alejarse del mercado, y el escritor lentamente comienza a desprofesionalizarse. A este respecto, todo ya lo ha dicho César Aira ("La nueva escritura. Crónicas del postboom" tomado de "La Jornada Semanal", 12 de abril de 1998): la profesionalización del escritor no es un movimiento sin retorno, más bien pertenece a una coyuntura histórica específica que ahora parece en franca decadencia. Más allá de si Aira está o no en lo cierto, cosa que puede discutirse y mucho, pareciera que la literatura actual leyó este artículo y lo puso en práctica como su axioma fundamental.
(6)Un libro industrial, su encuadernación, su ser-mainstream tiene en sí inscripta la masa de consumidores que lo comprará; un libro de la literatura actual inscribe, precisamente, la ausencia de esa masa. En la artesanalidad de los diseños, hay que leer la falta de un mercado masivo, la falta de una masa amorfa que lea. Todo escritor de literatura actual está en potencia condenado a conocer personalmente a cada uno de sus lectores. Irónicamente, este conocimiento de los lectores encuentra su fundamento en el desconocimiento (masivo) del escritor.
(7)Marx, Karl. El capital, Siglo XXI, Buenos Aires, 2002.
(8)No en vano César Aira en su artículo "Osvaldo Lamborghini y su obra" (prólogo a Lamborghini, Osvaldo, Novelas y cuentos, Ediciones del Serba, 1988) relaciona estrechamente el "primero publicar, después escribir" con los últimos libros artesanales de Lamborghini.

sábado, noviembre 01, 2008

José Luis Mangieri / Las rosas se asoman insistentes en el aire azul...


Las rosas se asoman insistentes en el aire azul.
¿Nos están permitidas sin traicionar la memoria?
El recuerdo es poca cosa para tanto pasado,
para tanta vida sobre el abismo.
¿Es este otro vino, otro el amor?
¿O todo es un río solitario que deja a algunos en la orilla
crucificados en la injusticia de la muerte temprana?

Sobre las rosas los soldados de hielo desaparecen
llevados por el río
y nosotros olfateamos la vida
como animales desbarrancados pero vivos.
Aullamos los viejos nombres de la batalla
pero la guerra ha terminado.

Las antiguas banderas solo flamean
en la tormenta de nuestro corazón.

Descansen en paz los compañeros
bajo una tierra sembrada de sal,
sobre la cual comenzamos a pelear contra el olvido

José Luis Mangieri (Buenos Aires, 1924-2008), Biblioteca Zapatos Rojos
Ver La Floresta

Allen Tate / Los lobos
















Hay lobos en el cuarto de al lado aguardando
con las cabezas bajas, al acecho, respirando
la nada en la oscuridad; entre ellos y yo,
una blanca puerta manchada por la luz del vestíbulo.
No parece -tan tranquila está la casa-
que hombre alguno haya caminado desde la entrada a la escalera.
Todo fue hecho para siempre. Las bestias rasguñan el piso.
Yo venía rumiando sobre ángeles y archimalvados...
pero nunca un hombre estuvo sentado junto a un cuarto
atestado de lobos, y, en honor del hombre, afirmo
que yo tampoco había estado. Hoy, mientras
buscaba la estrella de la tarde en la ventana fría
y echaba un silbido cuando Arturo derramaba su luz,
oí que los lobos peleaban y dije: De modo que esto
es el hombre; de modo que -¿hay una mejor conclusión?-
el día no seguirá a la noche, y el corazón
del hombre tiene poca dignidad pero menos paciencia
que el de un lobo y una percepción tan débil que no puede
oler su propia mortalidad. (Esta y otras
meditaciones serán adecuadas en otro momento,
después de que un silencio de perro aúlle su epitafio).
Ahora recuerda el coraje, ve hacia la puerta:
ábrela y mira si, enroscada sobre la cama
o replegada contra la pared, una bestia salvaje,
quizá de pelo dorado, de profundos ojos,
como una barbuda araña en un piso soleado,
te gruñe - y el hombre nunca puede estar solo.

Allen Tate (Winchester, 1899-Nashville, 1979). Poetry, Vol. XXXIX Nº II, Chicago, noviembre de 1931
Versión de J. Aulicino, J. Salvetti

The wolves
There are wolves in the next room waiting / With heads bent low, thrust out, breathing / At nothing in the dark; between them and me / A white door patched with light from the hall / Where it seems never (so still is the house) / A man has walked from the front door to the stair. /It has all been forever. Beasts claw the floor. / I have brooded on angels and archfiends /But no man has ever sat where the next room's /Crowded with wolves, and for the honor of man / I affirm that never have I before. Now while / I have looked for the evening star at a cold window /And whistled when Arcturus spilt his light, /I've heard the wolves scuffle, and said: So this / Is man; so--what better conclusion is there-- / The day will not follow night, and the heart / Of man has a little dignity, but less patience / Than a wolf's, and a duller sense that cannot / Smell its own mortality. (This and other / Meditations will be suited to other times / After dog silence howls his epitaph.) / Now remember courage, go to the door, / Open it and see whether coiled on the bed / Or cringing by the wall, a savage beast / Maybe with golden hair, with deep eyes / Like a bearded spider on a sunlit floor / Will snarl--and man can never be alone.