jueves, marzo 31, 2016

Miquel Martí i Pol / El invierno es justo...










El invierno es justo, restituye la luz
a su límite más puro,
mezcla presencia y olvido en el corazón de las doncellas
y nos incita quietamente a la ternura.

Todo el verano hemos holgado
y ahora los caminos se ahusan y definen
y los ladridos de los perros en la noche
son estremecedoramente próximos.

Regresaremos a la perdida intimidad
y a los viejos libros de siempre,
como quien regresa de nuevo a la casa del padre,
un poco menos puros pero quién sabe si un poco
más dóciles al mensaje.

Miquel Martí i Pol (Roda de Ter, Cataluña, España, 1929 – Vich, Cataluña, España, 2003), L'arrel i l'escorça, Edicions del Mall, Barcelona, 1983
Versión de Jonio González



L'hivern és just, restitueix la llum
al seu límit més pur,
mescla presència i oblit al cor de les donzelles
i ens incita quietament a la tendresa.

Tot l'estiu hem folgat
i ara els camins s'afuen i es precisen
i el lladruc dels gossos a la nit
és colpidorament pròxim.

Tornarem a la perduda intimitat
i als vells llibres de sempre,
com qui torna de nou a la casa del pare,
una mica menys purs però qui sap si una mica
més dòcils al missatge.

miércoles, marzo 30, 2016

Ezra Pound / El llanto de los ojos











Descansa, Maestro, porque nosotros estaremos cansados, cansados
Y sentiremos los dedos del viento
En estos párpados que nos cubren
Empapados y pesados como plomo.

Descansa, hermano, ¡mira! ¡el alba está afuera!
La amarilla llama palidece
Y la cera comienza a agotarse.

Líbranos aunque no tengamos los mejores colores:
El verde de la madera musgosa y el color de las flores,
Y la frescura bajo los árboles.

Líbranos porque perecemos
En esta siempre fluyente monotonía
De feos tipos de impresión, negro
Sobre pergamino blanco.

Líbranos porque hay una
Cuya sonrisa vale mucho más
Que todo el conocimiento ancestral de vuestros libros
Y nos gustaría mirarla ahora.

Ezra Pound (Hailey, Estados Unidos, 1885-Venecia, Italia, 1972), "A Lume Spento", 1908, Poems & Translations, The Library of America, Nueva York, 2003
Versión de Jorge Aulicino, revisada por Silvia Camerotto


The Cry of the Eyes

Rest Master, for we be aweary, weary
And would feel the fingers of the wind
Upon these lids that lie over us
Sodden and lead-heavy.

Rest brother, for lo! the dawn is without!
The yellow flame paleth
And the wax runs low.

Free us, for without be goodly colors,
Green of the wood-moss and flower colors,
And coolness beneath the trees.

Free us, for we perish
In this ever-flowing monotony
Of ugly print marks, black
Upon white parchment.

Free us, for there is one
Whose smile more availeth
Than all the age-old knowledge of thy books:
And we would look thereon.




martes, marzo 29, 2016

Jorge Fondebrider / De "Standards"











The night has a thousand eyes

No hay negación posible entre las olas
que doblan sus páginas oscuras.
Detrás del horizonte sigue el mar,
después, constelaciones y corales,
estrellas sumergidas
como las espumas frías,
y más acá la luna
rielando entre los barcos sin lógica ni orden.
Montañas o palmeras. Da lo mismo.
Todo es cuestión de plantar un escenario en que transcurra
un yo cualquiera perdido en pensamientos
sin lógica ni orden.


Caravan

Era una casa perdida en el verano
y era la tapa de un long play
y un mes de enero blanco de caballos enjaezados,
el águila en un palo hace diez años
o lo que Kaspar Hauser vio en el sueño.
Era también mi biblioteca,
fotografías, gitanos y trombones
o el hielo flotando en la TV
prendida en el desierto de este barrio.
Todo nos condena a la cultura,
las bolsas de arpillera que cargamos,
los recuerdos.

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)



"Standards", 1993,
La extraña trayectoria de la luz.
Poemas reunidos: 1983-2013,
Bajo la Luna, Buenos Aires, 2016










lunes, marzo 28, 2016

Antonella Anedda / Entre el antes y el después. Incidente










El puente se cerró girando entre las luces
y de pronto el don fue el detalle:
la forma oval de las flores
en la rama del árbol de Judas
esto, un instante antes que el volante
nos arrojara sobre el tronco en los márgenes del bosque.

Todo quedó intacto pleno de color:
lila y cobalto y un marrón repujado de gris
pero incapaz de socorrer
como un recuerdo usual. El viento
sin origen ni olor. La colina
un cono desnudo como el Calvario.

Soñé con nosotros dos en un pasado próximo, ardiente.
Luego, de manera más desenfocada -en una cuesta de la memoria:
el viaje, el sexo: dos espectros lentos en sus vestidos-
Me moví con el pensamiento -difícil decir cómo-
mientras no muy distante el mundo continuaba.
De golpe el dolor tomó nombres distintos
de los eventos naturales, como: "huracán islandés"
o "fohn de medianoche".
Hasta el frío que nos batía las muñecas
antes del reventón pareció digno
de una larguísima plegaria.
Podríamos estar de rodillas -tal vez para siempre-
ante el techo de pizarra:
y aquella piedra y la ventana amarillo-ocre,
un oro de los mayas en el atardecer...

Podríamos estar...

la condición del verbo desapareció devorada por el estruendo.
Vi las pocas nubes detenidas en las vetas.

Estás andando, me dije, ya estás leyendo hacia atrás.

Antonella Anedda (Roma, 1958), "Dal balcone del corpo", 2007, Antología, traducción de Jorge Aulicino, Hilos Editora, Buenos Aires, 2014



Tra il prima e il poi. Incidente
  
Il ponte si chiuse ruotando tra le luci
e subito il dono fu il dettaglio:
la forma ovale dei fiori
sul ramo dell’albero di Giuda 
questo un attimo prima che il volante
ci spingesse sul tronco ai margini del bosco.

Tutto rimase intatto colmo di colore: 
lillà e cobalto e un marrone sbalzato di grigio
solo incapace di soccorrere
come un ricordo usuale. Il vento
senza origine e odore. La collina 
un cono nudo come il Calvario.

Sognai noi due dentro un passato prossimo, bruciante.
Poi, in modo più sfocato –  in un pendio della memoria:
il viaggio, il sesso: due spettri lenti dentro i vestiti –
Mi spostai col pensiero - difficile dire come - 
mentre poco distante il mondo continuava.
Di colpo il dolore prese nomi diversi
di eventi naturali come: “uragano islandese” 
o, “fhonn di mezzanotte”.
Perfino il freddo che ci batteva i polsi
prima dello schianto sembrò degno 
di una lunghissima preghiera.
Ci saremmo genuflessi- forse per sempre – 
davanti al tetto di ardesia:
a quella  pietra  e alla finestra giallo-ocra,
un oro dei Maya nel tramonto…

Ci saremmo…

la condizione del  verbo sparì inghiottita nel clangore.
Vidi le poche nubi ferme nelle vene.

Stai andando, mi dissi, stai già leggendo all’indietro.






domingo, marzo 27, 2016

Mercedes Alvarez / Tuve que cerrar la puerta...










 Tuve que cerrar la puerta aquel día porque irse era
tan perjudicial como volver
tuve que cargar con mi ropa
un vestuario inventado del que descarté
sin pena
la mitad de mis atuendos
no valía
para instalarse en otra casa
limpiar la suciedad acumulada
hincarse en el suelo
para sacar brillo
a cada azulejo:
adquirí tres muebles y un perro
trabajé para ser
una buena vecina.
No medía el paso de las horas
entendí del tiempo
por las arrugas de la cara
practiqué el desapego
la consolación
la lujuria.
Aprendí a encontrar semejanzas
el negro se plegó al negro
el rojo al rojo
la muerte coronó mi frente
con su cerco de fuego.
Me bauticé porque creía
en el poder del agua.
Caminé al calvario porque el símbolo estaba
por encima de todas las cosas.
El inconsciente me habló
-o quizá era Dios-.
Guardo el oro y el diamante de las joyas de mi abuela
para que me entierren con ellas imitando
toda la sabiduría de su apariencia.

(inédito)

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)




sábado, marzo 26, 2016

Robert Lowell / El adiós de Santayana a sus enfermeras











El espíritu da vida; ¿bastarán las cartas
al quieto excéntrico, si por voluntad del cielo
la Iglesia le pareció demasiado hermosa para creer en ella?
"Morirás", responden las Hermanas, "tal cual viviste".
Uno se pregunta cómo garbillarán lo que escribí,
o si las monjas fueron en exceso pragmáticas
para alimentar muchas ilusiones. Creyendo que Pablo,
el más abyecto de los hombres, hubiese errado el blanco
al predicar que la verdad era sólo cuanto su mano podía alcanzar,
al insondable Evangelio entregué el alma;
de mis palabras la esencia extrajo corazón y paisaje.
Al morir, imaginé que las Hermanas Azules me acosaban
revoloteando como gansos, silbando, "Roma ha de dar lo mejor",
hasta que Curcio*, armado, llene el hueco.

Robert Lowell (Boston, Estados Unidos, 1917-Nueva York, Estados Unidos, 1977), Alberto Girri, 15 poetas norteamericanos [primera serie], Bibliográfica Omeba, Buenos Aires, 1966

Notas de la Administración:

Jorge Ruiz de Santayana y Borrais (Madrid, 1863-Roma, 1952), filósofo y poeta hispano-estadounidense, dictó clases en Harvard y contó entre sus discípulos a algunos de quienes serían prominentes escritores, como T.S. Eliot, Wallace Stevens y Gertrude Stein. Se consideró siempre un extranjero en los Estados Unidos y vivió en Europa toda la segunda parte de su vida. Establecido en Roma en 1920, pasó sus últimos años al cuidado de monjas católicas. Su "animismo cósmico" y su idea del conocimiento como intuición de la "actualidad pura" influyó en el imaginismo poderosamente. Santayana se consideraba un "católico estético".

* Alúdese a la leyenda de Curcio, quien, según Tito Livio, en los primeros años de la República Romana se arrojó con sus armas y caballo a un gran agujero que se había abierto en el Foro. El oráculo había dicho que el hueco sólo podía llenarse con "lo mejor de Roma". Curcio se arrogó la representación de la virtud, que, según creía, estaba en la juventud y el ejército. El Lacus Curtio, una higuera, una vid y un olivo brotaron en el lugar del abismo.


Santayana's Farewell to his Nurses

The spirit giveth life; will letters kill
The calm eccentric, if by heaven's will
He found the Church too good to be believed?
"You'll die", the Sisters answer, "as you lived".
One wonders how they riddled what I wrote,
Or if the nuns were too pragmatical
To nurse illusion long. Believing Paul,
Most miserable of men, had missed the boat
By preaching truth was that his hand could reach,
I gave the bottomless Evangel soul;
Essence took heart and landscape form my speech.
Dying, I fancied the Blue Sisters pressed
Like geese-girls, hissing, "Rome must give her best",
Till Curtius in full armor filled the hole.






viernes, marzo 25, 2016

Charles Olson / Maximus, a sí mismo










Tuve que aprender las cosas más simples
al final. Lo cual creó dificultades.
Era lento incluso en alta mar, para estirar la mano o cruzar
la cubierta mojada.
                   Finalmente, el mar no fue mi oficio.
Pero incluso en mi oficio estuve apartado
de lo que me era más familiar. Fui demorado,
y no me convenció el argumento del hombre
de que tal retraso
ahora es la condición de
la obediencia,
                que todos vamos retrasados
                en un tiempo lento,
que crecemos múltiples,
y el individuo
difícilmente
se conoce

Pudiera ser, aunque la agudeza (el achiote)
que percibo en otros
tiene más sentido
que mis propias distancias. La agilidades

que a diario demuestran
quienes hacen los trabajos
de este mundo
Y quienes hacen los de la naturaleza
ya que tengo buen juicio
no he hecho ninguno de los dos

He creado diálogos,
discutí textos antiguos,
aclaré lo que pude, ofrecí
los placeres
que el doceat permite

Pero, ¿lo conocido?
Eso, me lo han tenido que dar,
la vida, el amor, y de parte de un hombre,
el mundo.
Señales.
Pero aquí sentado
observo, un hombre del agua
y del viento, probando
Y echando de menos
las pruebas

Conozco los cuadrantes
del clima, de dónde viene,
adónde va. Pero mi tallo
lo robé de su acogida,
de su rechazo, de mí

Y mi arrogancia
no disminuyó
ni se incrementó,
por la comunicación.


2

Es un asunto inconcluso
del que hablo, esta mañana,
con el mar
extendiéndose
a mis pies.

Charles Olson (Worcester, Estados Unidos, 1910-Nueva York, Estados Unidos,1970), Los poemas de Maximus, traducción de Ricardo Cázares, Mangos de Hacha, Ciudad de México, 2010


         
Maximus, to himself

I have had to learn the simplest things
last. Which made for difficulties.
Even at sea I was slow, to get the hand out, or to cross   
a wet deck.
               The sea was not, finally, my trade.
But even my trade, at it, I stood estranged
from that which was most familiar. Was delayed,
and not content with the man’s argument
that such postponement   
is now the nature of
obedience,
               that we are all late
               in a slow time,
               that we grow up many
               And the single   
               is not easily
               known

It could be, though the sharpness (the achiote)   
I note in others,
makes more sense
than my own distances. The agilities

               they show daily
               who do the world’s   
               businesses
               And who do nature’s   
               as I have no sense   
               I have done either

I have made dialogues,
have discussed ancient texts,
have thrown what light I could, offered   
what pleasures
doceat allows
               
               But the known?
This, I have had to be given,
a life, love, and from one man   
the world.
               Tokens.
               But sitting here
               I look out as a wind   
               and water man, testing   
               And missing
               some proof

I know the quarters
of the weather, where it comes from,   
where it goes. But the stem of me,   
this I took from their welcome,
or their rejection, of me

               And my arrogance
               was neither diminished   
               nor increased,
               by the communication


2

It is undone business
I speak of, this morning,   
with the sea
stretching out
from my feet

jueves, marzo 24, 2016

Guillaume Apollinaire / De "Poemas a Lou"















Llegó el invierno y ya he vuelto a ver los brotes
En las higueras los cercados Amor nosotros vamos
Hacia la paz esta primavera de guerra en la que estamos
Estamos bien Aquí escucha el grito de los hombres
Un marino japonés se rasca el ojo izquierdo con el
pulgar del pie derecho
Por el camino del exilio vienen los hijos de reyes
Mi corazón gira alrededor de ti como un kolo donde
bailan jóvenes soldados serbios junto a una virgen
dormida
El infante rubio da caza a sus ladillas bajo la lluvia
Un belga que se ha internado en los Países Bajos lee un
periódico en el que hablan de mí
En el dique una reina observa espantada el campo de
batalla
El enfermero cierra los ojos ante la horrible herida
El campanero ve caer el campanario como una pera
madura
El capitán ingles cuyo barco naufraga fuma su ultima
pipa de opio
Los hombres gritan Grito de cara a la primavera de paz
que va a venir
Escucha el grito de los hombres
Pero yo grito de cara a ti mi Lou eres mi paz mi primavera
Tu eres mi querida Lou la dicha que aguardo
Por ella nuestra dicha me preparo para la muerte
Por ella nuestra dicha sigo confiando en la vida
Por ella nuestra dicha luchan los ejércitos
Apuntamos utilizando un espejo sobre la infantería
diezmada
Los obuses pasan como estrellas fugaces
Los prisioneros van en tropas dolientes
Y mi corazón tan solo late por ti querida
Mi amor mi Lou mi arte y mi artillería

[1914-1918]

Guillaume Apollinaire, Wilhelm Apollinaire de Kostrowitsky (Roma, 1880 – París, 1918) Poèmes à Lou, póstumo, 1947
Versión de José Umaña en “ADN Cultura”, Buenos Aires, 13 de febrero de 2009
Envío de Jonio González



miércoles, marzo 23, 2016

Francisco Gandolfo / De "El búho encantado"











El otro día estuve en el Mausoleo de los Poetas.
Quería comunicarme con Dante y con Petrarca
para consultarlos sobre el amor,
porque es evidente que todo poeta que persiste
está poseído de amor extremo.
No pude llegar a ellos
porque entre las columnas del atrio
Horacio me presentó a Tirteo,
el bélico poeta espartano.
La charla de Horacio fue amena,
pero a mí los ojos se me iban hacia Dante, Virgilio
y Leopardi que se espantaba las moscas
con un ramo florido de retama.
Hubiese querido llegarme a Giacomo para expresarle:
"Querido Leo, he llorado por la ternura de tus versos
y por tu angélica desgracia física:
la retama del patio de mi casa aroma de amor por ti".
De Dante quería tener, además,
su opinión sobre las cintas de Fellini,
de potentes contrastes como su Comedia.
Pero cuando Horacio terminaba de hablarme
del árbol que cayó a punto de matarlo
y de su dorada medianía,
el portero vino a cerrar el Mausoleo.

*

Como Virgilio,
yo también amo a los pastores
con la diferencia de que,
dos mil años después del Mantuano,
encontré en un verde prado
un pastor reclinado en un tronco
tocando su armónica,
mientras pastaban las ovejas.

El fondo del paisaje lo cerraba
una montaña azul, que hacía
un cuadro eglógico perfecto:
sólo me faltaba dialogar con el pastor.

Desde el alambrado lo llamé
levantando mi brazo
y él con el suyo me hizo un corte obsceno,
que me dejó como estúpido y mascando
las contradicciones de la vida y el arte,
el sexo y el amor.

Francisco Gandolfo (Hernando, Argentina, 1921-Rosario, Argentina, 2008), El búho encantado, Editorial Interzona, Buenos Aires, 2005




martes, marzo 22, 2016

Francisco Gandolfo / De "Presencia del secreto"











5

El cuerpo puede ser poseído, pero el secreto no. Todo cuerpo sugiere y oculta un secreto inviolable.


6

Es más, supongamos que el secreto con forma de mujer está en un país lejano donde, para conocerlo, hay que irse a vivir allá. El problema del traslado, el desarraigo de un ambiente y la adaptación al nuevo; la búsqueda del secreto a través de la elección de una mujer, requieren la decisión de entregarse con amor y amargura a la vaga posibilidad de encontrar lo que se busca para nada, es decir, para que esa nada sea el inexplicable secreto que une el cuerpo de un hombre al cuerpo de una mujer.


9

Por negarse a revelar el secreto, fue condenado a trabajos forzados en la fábrica de balas de cañón de un país despótico y guerrero. Transportaba la carcasa de una granada de 15,5 cuando lo paró el déspota que estaba a cargo de hacer cumplir las condenas. Tuvo que explicarle que llevaba esa pieza al taller para calibrarla y medir su volumen. No era verdad: dentro de la granada él puso su secreto, que era de paz. Cuando en una prueba su bala no explotó, la desenterraron y nadie se animó a desrenroscarle la espoleta para saber por qué había fallado. Lo hizo el tirano, cuya valentía carecía de secretos. Tampoco nadie más que él se animó a realizar una conexión bajo el agua, y nunca se supo quién le dio corriente. Lo sacaron del agua encogido y negro, como un objeto humano cuya edad antropológica habría que analizar.

Francisco Gandolfo (Hernando, Argentina, 1921-Rosario, Argentina, 2008), Presencia del secreto, El Lagrimal Trifurca, Rosario, 1987



lunes, marzo 21, 2016

Selva Dipasquale / De "La sombra de la mano"












Pequeños objetos en flotación:
¿vienen de la raíz del mundo?
vidrios, residuos, huesos
el crack de las cosas
pequeños mundos
delicados, humanos
construidos
con atención
buscando donde anclar
su propia raíz.

(...)

Todos se fueron y la hierba insiste en crecer en el asfalto
burbujas de luz
placas traslúcidas
agua
la velocidad dispersa la voluntad.

Selva Dipasquale (Buenos Aires, 1968)
Foto: Selva Dipasquale en FB




La sombra de la mano,
Zindo & Gafuri,
Buenos Aires, 2015










domingo, marzo 20, 2016

Vittorio Sereni / Saba











Saba *

Gorra pipa bastón, apagados
objetos de un recuerdo.
Pero yo los vi animados por un
peregrino en una Italia de escombro y polvo.
Siempre de sí mismo hablaba pero como él a ninguno
he conocido que de sí hablando
y a otros vida en el hablar pidiendo
otra tanta y más le diese
a quien quisiera escucharlo.
Y un día, un día o dos después del 18
de abril ** lo vi errar de plaza en plaza
y de café en café en Milán
perseguido por la radio.
"Puerca -vociferando- puerca". Lo miraba
estupefacta la gente.
Se lo decía a Italia. De rabia, como a una mujer
que sabiéndolo o no de muerte nos ha herido.

Vittorio Sereni (Luino, Italia, 1913-Milán, Italia, 1983), Poesie, Mondadori, Milán 1995
L'opera poetica di Vittorio Sereni, Francesca D'Alessandro, Universitâ Cattolica del Sacro Cuore, Milán, 2001
Vía Irene Gruss
Versión de Jorge Aulicino

* Umberto Saba, poeta (Trieste, Italia, 1883-Gorizia, Italia, 1957)
** El 18 de abril de 1948, tres años después de terminada la guerra, la Democracia Cristiana obtuvo la mayoría relativa en las elecciones para las dos Cámaras. El triunfante Alcide de Gasperi promovió desde entonces la exclusión sistemática del Partido Comunista, segunda fuerza electoral, de cualquier gobierno (en Italia rige el sistema parlamentario para la designación del gabinete de ministros). El veto se rompió a comienzos de los 70. Por otra parte, el triunfo de la DC significó la consolidación de Italia en el bloque "occidental" en el comienzo de la Guerra Fría. Sereni aclaró -cita Francesca D'Alessandro en su trabajo sobre la poesía de Sereni- que Saba de hecho no era filo-comunista, sino que más bien reaccionaba ante cierre de una oportunidad de cambio abierta por la Resistencia y clausurada por el fortalecimiento de la hegemonía democristiana.


Saba

Berretto pipa bastone, gli spenti
oggetti di un ricordo.
Ma io li vidi animati indosso a uno
ramingo in un'Italia di macerie e di polvere.
Sempre di sè parlava ma come lui nessuno
ho conosciuto che di sè parlando
e ad altri vita chiedendo nel parlare
altrettanto e tanta più ne desse
a chi stava ad ascoltarlo.
E un giorno, un giorno o due dopo il 18 aprile,
lo vidi errare da una piazza all'altra
dall'uno all'altro caffè di Milano
inseguito dalla radio.
"Porca – vociferando – porca." Lo guardava
stupefatta la gente.
Lo diceva all'Italia. Di schianto, come a una donna
che ignara o no a morte ci ha ferito.





sábado, marzo 19, 2016

Franco Fortini / Traduciendo a Milton











Los árboles los fríos espesos árboles grandes
y también arbustos pero todos verdes blancos
con palmas y flechas ramificadas e hilos
en la cumbre del bosque rostros ligeros los árboles
alegres de hielo y rotundos, vainas
de leche agria desolladas y las pasturas
dilatadas de gramíneas y chispas
las orillas encendidas de espadas vivaces
y la respiración de las cimas...

Franco Fortini (Florencia, Italia, 1917–Milán, Italia, 1994), "Paesaggio con serpente", Versi scelti, 1939-1989, Einaudi Editore, Turín, 1990
Versión de Jorge Aulicino


Traducendo Milton

Gli alberi i freddi fitti alberi grandi
e anche arbusti ma tutti verdi bianchi
con palme e frecce diramate e fili
in vetta al bosco visi svelti gli alberi
lieti di gelo e rotondi, guaíne
scuoiate di agro latte e le pasture
dilatate di gràmini e scintille
i rivi accesi di spade vivaci
e la ventilazione delle cime...




viernes, marzo 18, 2016

Eugenio Montale / Encuentro
















Vacilamos un momento
y poco después reconocemos
que tenemos la misma enfermedad.
No existe una definición
para esta admirable tortura,
hay quien la llama spleen
y quien melancolía.
Pero si aceptamos el juego
en los márgenes encontramos
una señal inteligible
que puede dar sentido a todo.

Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896 – Milán, Italia, 1981), Diario postumo, Arnoldo Mondadori Editore, Milán, 1991
Versión de Jorge Aulicino


Incontro

Esitammo un istante,
e dopo poco riconoscemmo
di avere la stessa malattia.
Non vi è definizione
per questa mirabile tortura,
c'è chi la chiama spleen
e chi malinconia.
Ma se accettiamo il gioco
ai margini troviamo
un segno intelleggibile
che può dar senso a ttutto.



jueves, marzo 17, 2016

Ted Kooser / Dos poemas










Saltamontes

Este año son del tamaño exacto
del trozo de lápiz que mi abuelo usaba
para señalar los días en que no llovía,
y justamente del color del polvo, de los caminos
que a través de los campos moribundos conducen de nuevo
a los años treinta. Mientras andas por el agrietado sendero
que pasa por delante del granero vacío, el silo vacío,
los oyes irónicamente juguetear,
golpear la hierba como gotas de lluvia.


Una vislumbre de lo eterno

Justo ahora,
un gorrión dio contra
la rama de un pino
al otro lado
de la ventana de mi dormitorio
y un soplo
de polen amarillo
se fue volando.

Ted Kooser (Ames, Iowa, EE. UU., 1939), Delights & Shadows, Cooper Canyon Press, Seattle, 2004
Versiones de Jonio González


GRASSHOPPERS

This year they are exactly the size
of the pencil stub my grandfather kept
to mark off the days since rain,
and precisely the color of dust, of the roads
leading back across the dying fields
into the ‘30s. Walking the cracked lane
past the empty barn, the empty silo,
you hear them tinkering with irony,
slapping the grass like drops of rain.


A GLIMPSE OF THE ETERNAL

Just now,
a sparrow lighted
on a pine bough
right outside
my bedroom window
and a puff
of yellow pollen
flew away.





miércoles, marzo 16, 2016

Daniel Freidemberg / Tres poemas











Abril (XIV)

Había que, dijeron, blindar,
yo lo creí, para escribir, la rosa,
pero al fin blindamos
sitios para escribir, era que el aire
tocaba el nervio, y yo no quise,
no quiero gritar. Escrito en un
Mc Donald’s de barrio: descubrí
la gran pasión, la mayor de todas,
la que se cambia, como el dinero, por todas:
la Indiferencia. Escrito en un Mc Donald’s
de barrio: Indiferencia. No supe, no
quise blindar las palabras:
miren estos agujeros, estos tropiezos, esta confusión.


Abril (XIX)

¿La lírica?, eso que
llaman “yo”,
tomarlo
y arrojarlo a los perros.


Abril (XXIII)

Sobre tu amor y tu
debilidad, cuando avancen
hambrientos los perros,
los ojos rojos de terror,
que se lo coman todo y
acabemos,
una vez y otra vez.

Daniel Freidemberg (Resistencia, Argentina, 1945)



Abril,
Barnacle Libros,
Buenos Aires, 2016












martes, marzo 15, 2016

Naomi Replansky / Quejas elevadas












Quejas elevadas a la encargada,
musa de la poesía lírica,
por el sindicato internacional
de los poetas líricos

1. Nunca nos dices qué debemos hacer,
pero sentimos tu repugnante desagrado
si no está hecho,
y bien hecho.

2. No nos pagas por hora
ni por semana, ni por año.
Podríamos bregar toda una vida
sin el premio de tu sonrisa,
pero hay que ver cómo bendices
al que un día vertiginoso
sacó una pieza de la nada.

3. Careces de instrumentos de precisión
que midan el valor de nuestras producciones.
(Tus inspectores cambian sin cesar
y algunos te profesan poco afecto).

4. Nos encierras en nuestro idioma
hasta cuando sentimos el frío de la patria.
Cuanto más justas son nuestras palabras,
más radiantes su música y encanto,
más arduo es para ellas
conservar su atractivo
cuando intentan cruzar una frontera.

5. Promueves a los jóvenes de entre nosotros.
¿Qué más pueden hacer los veteranos?
¿Aprender otro oficio? Si hasta esperas
que esos viejos decrépitos compitan
con la versión más joven de sí mismos.
Exigimos una pensión que dé Seguridad estética
y un pequeño subsidio de Sabiduría
para sobrellevar los males del invierno.

6. Debemos mantener la productividad
aun cuando no hay demanda.
Nuestras piezas atestan el mercado.
Nadie nos presta oído.
¿Debemos achacarlo a nuestra incompetencia?

7. Tenemos quejas. Nos quejamos.
Pero nunca nos pondremos en huelga.
Tememos por el cierre de tu fábrica
como tenemos nuestra muerte.
Hace tiempo, cuando nos diste empleo,
pensamos que sería de por vida.


1995


Naomi Replansky (Bronx, Nueva York, Estados Unidos, 1918)
Versión de Jordi Doce en Perros en la Playa


Nota del traductor

Descubrí la obra de Naomi Replansky gracias a mi amigo el crítico y profesor inglés Richard Swigg (el mayor experto que hay sobre la tierra en la obra de Charles Tomlinson). Hace poco aprovechó un viaje a Nueva York para visitarla en su casa de Manhattan y realizar una pequeña grabación doméstica: Richard se interesa por el modo en que los poetas leen su propio trabajo y ha sabido crear con los años un archivo impresionante de voces y de lecturas de poesía. La lectura que hizo Replansky de sus poemas le impresionó: ágil, expresiva, llena de fuerza y de convicción, y al mismo tiempo capaz de dar a cada sílaba y a cada palabra su acento peculiar.

A sus casi 98 años, Replansky es seguramente la decana de las escritoras norteamericanas y uno de los grandes secretos de la poesía en lengua inglesa. Un secreto a voces, porque la publicación en 2012 de sus Collected Poems (en Black Sparrow Press) despertó una ola de reconocimientos públicos y de elogios de escritores tan diversos como David Ignatow, Grace Paley o Ursula K. Le Guin (que suceden a los que le dedicó en su día George Oppen). Es verdad que su primer libro, Ring Song (1952), fue finalista del National Book Award, pero hubo que esperar nada menos que 36 años, hasta 1988, para leer una segunda entrega de su trabajo. Una razón es que, como explica la propia poeta, «escribo lentamente». Otra forma de decirlo es que estamos ante una perfeccionista de manual, empeñada en pulir y refinar sus poemas hasta la extenuación.

Pero hay otros motivos, nada desdeñables: como muchos escritores de su generación, Replansky coqueteó con el activismo político y en concreto con el sindicalismo obrero, de orientación comunista, que alcanzó su apogeo en los años previos a la Segunda Guerra mundial. Pasó los años cincuenta del siglo pasado haciendo trabajo social en Los Ángeles, donde se relacionó con los grupos más contestatarios y «sospechosos» de la poesía angelina: allí la furia del macartismo y la caza de brujas cayó sobre ella y la convirtió, al menos por un tiempo, en una paria. Aunque no habla mucho de esa época, parece que terminó haciendo un poco de todo, ganándose la vida en trabajos ásperos y no demasiado compatibles con la escritura y la vida contemplativa. Me alegra añadir que desde hace años vive plácidamente en Manhattan con su compañera, la escritora Eva Kollisch (conocida también por haber sido pareja de Susan Sontag en la década de 1970).

Con decir que las influencias predilectas de Replansky son Blake, Dickinson, Brecht y la poesía tradicional japonesa podemos hacernos una idea bastante aproximada de su escritura: una poesía lírica, casi cantábile, en ocasiones, de arte menor y muy rigurosa formalmente, breve y lapidaria. Abundan los cuartetos rimados, los poemas que cortejan el ritmo y el tono de la canción, como en su admirado Brecht (a quien ha traducido), los epigramas, etc. Y muchos poemas tienen algo de fábula truncada, como si fueran poemas infantiles para adultos, oscuros y perversos, con un tono falsamente naif que no esconde su pulsión expresionista.

Todo esto hace muy difícil traducir su poesía. He elegido este poema en concreto porque es de los menos formalistas de su producción, y porque tiene un sentido del humor (me recuerda vagamente el tono de cierta Szymborska) que viaja con facilidad a nuestro idioma. Sin mencionar que no hay poeta, me parece, que no haya querido plantearle al capataz universal de la poesía un pliego de quejas como el que detalla Replansky.






lunes, marzo 14, 2016

Chandra Livia Candiani / Dos poemas











Mi amparo
mi golondrina sin cabeza ni cola
puro vuelo,
a qué regresar
sin casa ni paso
de qué alas fiarse
en el espacio sin lengua del límite
en qué fuego calentarse
las manos sin cuerpo.
Confiar ciegos en la caída
del vuelo sin tierra
confiar
sin destino,
amparo
golondrina sin cabeza ni cola
puro vuelo.

Venecia, junio de 2001



Los vidrios

Somos los vidrios
no hay un detrás para nosotros
desde donde mirar
apariencias de otros,
estamos frente a todas
las intemperies
del alma y del aire
razonables tormentas familiares
obstáculos de viento invisibles
muertos colgados de los hilos
del discurso.
Desde nosotros caen las miradas
deslizándose
sobre las barreras construidas contra el amor,
sobre las casas.

Chandra Livia Candiani (Milán, Italia, 1952), Nuovi poeti italiani, a cura di Giovanna Rosadini, Einaudi, Turín, 2012
Versiones de Jorge Aulicino



Mio rifugio
mia rondine senza capo né coda
puro volo;
a cosa tornare
senza casa né passo
a quali ali affidarsi
nello spazio senza lingua del limite
a quale fuoco scaldare
le mani senza corpo.
Affidarsi ciechi al tonfo
del volo senza terra
affidarsi
senza destino,
rifugio,
rondine senza capo né coda
puro volo.

Venezia, giugno 2001


I vetri.

Noi siamo i vetri
non c'è un dietro per noi
da cui poter guardare
parvenze di altri,
siamo rivolti a tutte
le intemperie
dell' anima e dell' aria
ragionevoli bufere famigliare
ostacoli invisibili di vento
morti impigliati nei fili
del discorso.
Da noi si versano gli sguardi
scivolando
sopra le barriere construite contro l' amore,
sopra le case.



domingo, marzo 13, 2016

Inger Christensen / De "Alfabeto"











4
las palomas existen; los soñadores, las muñecas
los asesinos existen; las palomas, las palomas;
niebla, dioxina y días; los días
existen; los días la muerte; y los poemas
existen; los poemas, los días, la muerte

5
el otoño existe; el regusto y la reflexión
existen; y el lugar retirado existe; los ángeles,
las viudas y el alce existen; las particularidades
existen, el recuerdo, la luz del recuerdo;
y el resplandor crepuscular existe, el roble y el olmo
existen, y el enebro, la semejanza, la soledad
existen; y el éider y la araña existen,
y el vinagre existe, y la posteridad, la posteridad

6
la garza real existe, con su abovedada espalda
gris azulada existe, con su negro copete
y sus claras plumas caudales existe; en colonias
existe; en el llamado Viejo Mundo;
también los peces existen; y el águila pescadora, la
perdiz nival
el halcón; la poa común y los colores de las ovejas;
los productos de la fisión existen y la higuera existe;
los errores existen, los gruesos, los sistemáticos,
los fortuitos; el control remoto existe y los pájaros;
y los árboles frutales existen y las frutas en el huerto donde
los albaricoqueros existen, los albaricoqueros existen
en países donde el calor producirá precisamente
el color de la carne que tienen los albaricoques

7
las fronteras existen, las calles, el olvido
y hierba y pepinos y cabras y retama,
el entusiasmo existe, las fronteras existen;
las ramas existen, el viento que las levanta
existe y el dibujo único de las ramas
justo del árbol que se llama roble existe,
justo del árbol que se llama fresno, abedul,
el cedro existe y el dibujo repetido
existe, en la gravilla del sendero del jardín; existe
también el llanto, y el epilobio y la artemisa existen,
los rehenes, el ánsar común, las crías del ánsar.

Y los fusiles existen, un misterioso jardín trasero,
Asilvestrado, yermo y adornado sólo con grosellas,
Los fusiles existen: en mitad del iluminado
Gueto químico existen los fusiles,
Con su anticuada, pacífica precisión existen

Los fusiles, y las plañideras existen, saciadas
Como lechuzas voraces, el lugar del crimen existe;
El lugar del crimen, somnoliento, normal y abstracto,
Bañado en una luz encalada, abandonada,
Este poema venenoso, blanco, que está desintegrándose

8
Los susurros existen, los susurros existen,
El otoño, la historia existen y el cometa

Halley; los ejércitos, las hordas
Los generales, las cuevas, y dentro de las cuevas
La penumbra, dentro de la penumbra a veces

Las liebres, a veces el follaje delante de las cuevas donde
Los helechos existen; y zarzamoras, zarzamoras,
A veces las liebres escondidas bajo el follaje

Y los jardines existen, el arte de la jardinería, las pálidas
Flores del saúco inmóviles como un himno
Efervescente; y la media luna existe, la media seda;
Toda la niebla heliocéntrica que ha soñado
Estos cerebros entregados, su suerte; y la piel,
La piel y las casas existen, y el Hades que
Realoja al caballo y al perro y las sombras
De la gloria, la esperanza; y el río de la venganza, granizo
Bajo el cielo de piedra, existe, las nieblas del sueño de la
Hortensia, blancas, luminosamente luminosas
Azules o verdosas, a veces rojos pálido, algunas
Lascas estériles existen; y bajo la inclinación
De la bóveda celeste Armagedón, el veneno,
La susurrante arpa del helicóptero del veneno sobre zurrón,
Vísceras de gallina y lino; zurrón de pastor, vísceras de gallina
Y lino, esta última escritura hermética,
Que por lo demás sólo la escriben los niños; y el trigo,
El trigo en los trigales existe, la vertiginosa
Ciencia horizontal del trigal, el período de semidesintegración
Hambrunas y miel; y en lo más profundo del corazón
Como siempre sólo en lo más profundo del corazón
Las raíces del avellano, el avellano plantado
En la montaña del corazón, robusto y sobrio,
Un día laborable acumulado de las jerarquías angélicas;
Rápida, jacíntica en su descomposición la vida,
Así en la tierra como en el cielo

Inger Christensen (Vejle, Dinamarca, 1935-Copenhague, 2009), Alfabeto, traducción de Francisco J. Uriz, Sexto Piso, Madrid 2014
Envío de Jonio González




sábado, marzo 12, 2016

Alida Airaghi / Dos poemas










No son olas. Tampoco quizá
tienen la intención; rizos ligeros,
arrugas del agua, nada más.
No será nunca tempestad,
este lago; escaso su coraje
de hacerse mar: si recibe un río,
lo aplaca, lo anula en una calma
casta. Y así nada de corridas ni fugas
de peces, sino vagas rondas,
vuelo de plumas de patos que se divierten.
Hay que tener miedo del que no osa:
lagos colinas periferias.
Aguas quietas y profundas guardan
maleficios, brujerías.


*

Se quedan inmóviles.
Sin embargo sufren
el peso de las miradas,
la avidez de los gestos.
Debemos estar atentos
y tocarlos, a los objetos,
pacientemente: rozarlos
sin ansiedad.
Están presentes en sus
vidas silenciosas, y una,
sobre todas,
es el alma de las cosas.

Alida Airaghi (Verona, Italia, 1953), Nuovi poeti italiani, a cura di Giovanna Rosadini, Einaudi, Turín, 2012
Versiones de Jorge Aulicino



Non sono onde. Ne avrebbero forse
l' intenzione; increspature leggere,
rughe dell' acqua, e basta.
Non sarà mai tempesta,
questo lago, scarso coraggio
di farsi mare: se accoglie un fiume,
lo placa, lo annulla in una quiete
casta. E così niente corse né fughe
de pesci, ma vaghi girotondi,
guizzi di pluma d' anatra in festa.
Bisogna aver paura de chi non sa osare:
laghi colline periferie.
Acque chete e profonde celano
malefici, stregonerie.

(de Litania periferica, 2000)


*


Restano immobili.
Eppure soffrono
il peso degli sguardi,
l' avidità dei gesti.
Dobbiamo stare attenti
a toccarli, glio oggetti:
sfiorarli con pazienza,
senza ansietà.
Sono presente in loro
vite silenziose, e una,
sopra tutte,
è l' anima delle cose.

(da Il silenzio e le voci, 2011)





viernes, marzo 11, 2016

Franco Fortini / Domingo de ramos

                     








                                                              a Renato S.

Los emperrados en arrancar un camión en la banquina,
los actores de ojos brillantes que salen a agradecer,
los viejos amantes en busca de razones para amar,
la madre atenta al chico para que no se caiga,

actos que quieren ser, calor que se pierde,
¡qué fácil se quejan de la nada que los espera!
Pero el estudio más arduo es otra cosa: y los libra
del llanto, árboles ingenuos que reintentan el verde.

1954

Franco Fortini (Florencia, Italia, 1917–Milán, Italia, 1994), "Poesia e errore", Versi scelti, 1939-1989, Einaudi Editore, Turín, 1990
Versión de Jorge Aulicino



Domenica delle palme

                                                     a Renato S.

Gli accaniti a rimuovere un camion fuori strada,
gli attori d'occhi lustri ch'escono a ringraziare,
i vecchi amanti in cerca di ragioni d'amare,
la madre intenta al golfo bimbo perché non cada,

atti che vogliono essere, calore che si sperde,
com'è facile gemere sull nulla che v'attende!
Ma lo studio più arduo è un altro: e vi contende
al pianto, alberi ingenui che ritentate il verde.

1954




jueves, marzo 10, 2016

Hans Magnus Enzensberger / Canción para los que saben










sabemos que hay que hacer algo inmediatamente
lo sabemos
pero naturalmente es demasiado pronto para hacerlo
pero naturalmente es demasiado tarde para hacerlo
lo sabemos

que realmente estamos bastante bien
y que así vamos a continuar
y que esto no sirve para nada
lo sabemos

que somos nosotros los culpables
y que no es culpa nuestra que seamos culpables
y que somos culpables por ese mismo hecho
y que estamos hartos con ello
lo sabemos

que quizá no vendría mal callarse un poco
y que a fin de cuentas no vamos a callarnos
lo sabemos
lo sabemos
y que a nadie podemos ayudar verdaderamente
y que nadie verdaderamente puede ayudarnos
lo sabemos

y que somos tan inteligentes
y libres para elegir entre la nada y lo nulo
y que debemos estudiar este problema muy cuidadosamente
y que echamos dos terrones de azúcar en el té
lo sabemos

que somos enemigos de la opresión
y que los cigarrillos han subido de precio
lo sabemos
y que la nación se está metiendo en un tremendo lío
y que nuestros vaticinios se  mostrarán ciertos
y que no sirven para nada
lo sabemos
y que todo esto es verdad
lo sabemos
y que sobrevivir no es todo sino muy poca cosa
lo sabemos
y que sobreviviremos
lo sabemos
y que todo esto no es nada nuevo
y que la vida es preciosa
y que eso es todo
lo sabemos
lo sabemos
lo sabemos perfectamente bien
y que lo sabemos perfectamente bien
eso también lo sabemos

Hans Magnus Enzensberger (Kaufbeuren, Alemania, 1929), Poesías para los que no leen poesías, traduccion de Heberto Padilla, Barral Editores, Barcelona, 1972
Envío de Jonio González



miércoles, marzo 09, 2016

Francesca Serragnoli / No tengas miedo...





No tengas miedo
las nieblas se balancean sobre la cabeza
el temblor del agua vela sobre el lamento
de tu lecho caen misterios.
Pesa como llama débil
la ínfima voz.

No tengas miedo
en el cielo calmo la noche
es un beso bueno
ahora es un hueco.

¿Deberían prohibir la realidad?
¿A nosotros débiles de mejillas
turbios de dudas y demonios?
Regresar a casa a pequeños saltos
lentamente como cantinela en los años…
la noche nos vuelve perros
no tengas miedo.

Francesca Serragnoli (Boloña, Italia, 1972), Esplendor en las sombras. Tres voces italianas contemporáneas, selección, traducción y notas de Elena Tardonato Faliere y María Cecilia Micetich, Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2015
Traducción de María Cecilia Micetich.


Non avere paura/ le nebbie dondolano sul capo/ il tremolino dell’acqua veglia sul lamento/ dal tuo letto cadono misteri./ Pesa come fiamma flebile/ la poca voce.// Non avere paura/ a cielo calmo la notte/ è un bacio buono/ ora è un buco.// Dobbrevero proibirla la realtà?/ A noi deboli di guancia/ torbidi di dubbi e diavoli?/ Rincasare a piccoli spicchi/ piano come cantinela negli anni.../ la notte ci fa cani/ non avere paura.




martes, marzo 08, 2016

Eugenio Montale / Mañana










En la puerta se perfila
una aérea figura.
Tú, con los girasoles
de tu aureolas.
Ninguna presencia podrá
turbar esta alegría
que de nuevo nos propones.

En cada aparición
haces florecer vegetación distinta.
No tienes un cliché:
emerges singular. Es la señal
que supera a a los humanos.
A nosotros, en este anfiteatro
de fealdades, no nos resta
más que recuerdo y dulia *
como dúplice reposo.


Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896 – Milán, Italia, 1981) , Diario postumo, Arnoldo Mondadori Editore, Milán, 1991
Versión de Jorge Aulicino

* Teología: la devoción por los santos . (N. del T.)


Mattinata

Sulla porta si profila
un 'aerea figura.
Eccoti col girasole
delle tue aureole.
Né alcuna presenza potrà
turbare questa gaiezza
che ci riproponi.

Ad ogni apparizione
fai rifiorire vegetazione nuove.
Non hai un cliché: 
emergi singolare. È il segno 
che travalica gli umani.
A noi, in questo anfiteatro
di brutture, non resta
che ricordo e dulia
qual duplice ristoro.

lunes, marzo 07, 2016

Osvaldo Ballina / El vuelo de la gaviota







la gaviota vuela
hacia el promontorio de los silentes
su aleteo desconoce a los proscritos del mar

vuela desde el amanecer espurio
vuela con un destino a cumplir

y deja caer

granos sembrados de luna migratoria
sobre tiendas, chozas y fogatas
y la habitual vocinglería


Osvaldo Ballina (La Plata, Argentina, 1942), Oficio de extraño, Ediciones al Margen, La Plata, 2015



domingo, marzo 06, 2016

Graciela Maturo / En retirada










         a la memoria de Ramón P. Muñoz Soler

Donde el aire es más calmo
donde el ruido rojizo de la feria
se hace luz y paloma
donde el tiempo
ha detenido sus batallas
oyes tu corazón
infinitamente
solo

Casa de la agonía en que se unen
la memoria del cielo y el verdor
Fuego que avanza sobre las aguas mansas
llama fría
que abres
puertas desconocidas

Espero en la oscuridad
ajena al vértigo que roza los espejos
cansada ya del brillo
la risa y las espadas
Absorta miro el cuenco de las palabras
en el anochecer que vela el crujido de los muebles
En la penumbra de aconteceres silenciosos
pasa el ala de fuego de un ángel no nombrado

La luz avanza ahora sobre el mundo.
Ellos, los mercaderes no perciben
el vuelo de las palabras encendidas
ni el secreto rumor de la materia
en la alquimia de los días finales.

Una oscura marea
mueve los dulces ríos de la tierra.
El sabio se retira a su caverna
para escuchar la nueva melodía

Graciela Maturo (Santa Fe, Argentina, 1928) en Otra Iglesia es Imposible



sábado, marzo 05, 2016

Eugenio Montale / Dos poemas











Como madre

La luz que difunde el Monte Amiata
cuando el sol declina,
la ráfaga de viento que del horizonte
se avecina: esto querríamos poseer
Pero a veces pesarosos del ritmo cotidiano,
a veces oscurecidos por el sentimiento de culpa,
vivimos como truchas intrincadas en el barro.
Luego, a flor de agua, la visión dichosa
de una estela de ópalo que en instantes decolora
deja un surco para que se la recuerde.
Es la prueba que me consuela. Un día, incluso
 yo seré vientre materno para quien no me olvida.


La felicidad

Ayer sentí que el invierno me tenía
reservada una feliz sorpresa.
Develabas mis pensamientos en voz alta.
-¿Y si la vida fuese un misterio vano?
-Permanece en tu elíseo, no seas cruel
con ese vago sentimiento de esperanza
que a nosotros, solo, nos queda. Otra cosa
es la felicidad. Existe, tal vez,
pero no la conocemos.

Eugenio Montale (Génova, Italia, 1896 – Milán, Italia, 1981) , Diario postumo, Arnoldo Mondadori Editore, Milán, 1991
Versiones de Jorge Aulicino



Come madre

La luce che diffonde il Monte Amiata
quando il sole declina,
la folata di vento que dall' orizzonte
s'avvicina: questo vorremmo possedere.
Ma ora afflitti dal ritmo quotidiano,
ora incupiti del senso di colpa
viviamo come trote avviluppate nella mota.
Poi, a fior d'acqua la visione lieta
d'una scia d'opale che in pochi istanti stinge
lasciando un solco per farsi ricordare.
Ed è la prova che mi consola. Un giorno
anch'io sarò alvo per chi non mi smemora.


La felicità

Ieri sentii che l'inverno mi aveva
riservata una sorpresa lieta.
Svelavi ad alta voce i miei pensieri.
- E se la vita fosse un mistero vano?
- Resta nel tuo eliso, non essere crudele
verso quel vago senso di speranza
che a noi, solo, rimane. Ben altro
è la felicità. Esiste, forse,
ma non la conosciamo,







viernes, marzo 04, 2016

Fernando Molle / Un actor anciano











Un viejo.
Un teatro.
Un actor.
Un anciano.

Un actor muy viejo.
Un actor anciano bajo luces.

Un actor muy viejo sobre tablas
bajo focos cenitales
camina hacia la cómoda empotrada.


Un anciano.
Un actor anciano iluminado.
Un viejo sobre tablas.

Que es actor y habla.
Anciano y ríe.
Muy viejo y marcha.


Que exhibe un torso anciano.
Un torso hundido iluminado.

Que ríe hablando de sus hijos.
Sus hijos muy lejanos.

El público. De noche. Mil teatros.
La tos. La dentadura intacta.


Un viejo solo.
La voz de un viejo solo bajo focos.

Sus muy lejanos hijos.
La voz. Su hija solitaria.

Camina iluminado sobre tablas.
La tos.
La dentadura intacta.


Un actor.
En foco. Tos.
Muy viejo.
Noche.
Luz.

La cómoda de roble.
La dentadura blanca.

Un torso iluminado.
Un torso hundido blanco iluminando
A un viejo solo.
A un torso iluminado.

La voz.
Silencio. Luz.

El foco.
La hija sola.
Mil teatros.


Un hombre en una tabla.
Un viejo en un teatro.
Un anciano en una tabla.

La luz de un hombre en una tabla.
La luz de un viejo.
La luz de un hombre viejo.

La luz.
La noche.

La luz.

Fernando Molle (Buenos Aires, 1968)



Los contrarios,
Zindo & Gafuri,
Buenos Aires, 2015













jueves, marzo 03, 2016

Amir Or / Los bárbaros (segundo round)










No fue en vano que esperáramos a los bárbaros
no fue en vano que nos reuniéramos en la plaza de la ciudad.
No fue en vano que nuestros grandes hombres lucieran sus trajes de gala
y que ensayaran sus discursos para la ocasión.
No fue en vano que destruyéramos nuestros templos
y que erigiéramos otros para sus dioses;
quemamos nuestros libros como era debido
ya que no ofrecían nada para ellos.
Como auguró la profecía, llegaron los bárbaros
y recibieron las llaves de la ciudad de las manos del rey.
Pero cuando llegaron se vistieron con las prendas de nuestra tierra,
y sus costumbres eran las costumbres del Estado;
cuando ellos nos dieron órdenes en nuestro idioma
ya no supimos cuándo habían llegado los bárbaros.

Amir Or (Tel Aviv, 1956), Círculo de poesía, año 6, México, 6 de mayo de 2013
Traducción del hebreo: Karla Koreas
Envío de Jonio González



miércoles, marzo 02, 2016

Irene Gruss / No hay el para qué










No hay el para qué
Late, corazón
de pájaro o persona,
no para volar ni caer, ni tener
o perder. No hay el para qué sino el cómo, y un sentido.

A Matilda

Irene Gruss (Buenos Aires, 1950), inédito


Foto: Irene Gruss por Valentina Rebasa (detalle)



martes, marzo 01, 2016

Jean-Claude Renard / Palabra 5










Me acerco a prados blancos
que arden bajo el mar.
Todo comienza en este lugar donde uno se cambia en otro.
En él todo está vivido.
Toda muerte está abierta al ser esencial presente en toda muerte.
El ser es para ella en ella
Ella es en él y para él.
No hay otro lugar ni de espacio ni de tiempo.
Antes de trascenderse en lo que se vivirá,
Quizá en la ausencia de la gloria sin nombre,
Se encuentra la eternidad.
La eternidad está ahí para ser cumplida.
En el secreto natal de la semejanza y de la diferencia.
El silencio es más que una huella.

Jean-Claude Renard (Tolón, Francia, 1922 – París, 2002) , Le Dieu de nuit, Seuil, París, 1973; Ibi Oculus, nº 8, España, marzo de 2015
Traducción de Sagrario Rollán
Envío de Jonio González


PAROLE 5

J´approche des prés blancs
Qui brûlent sous la mer.
Tout commence en ce lieu où l'un se change en l'autre.
Tout est en lui vécu.
Toute mort est ouverte à l'être essentiel présent dans toute mort.
L'être est pour elle en elle.
Elle est en lui pour lui.
Il n'y a pas autre part d'espace ni de temps.
Avant que d'être plus que ce qui se vivra.
Peut-être, dans l'absence de la gloire sans nom,
L'éternité est là.
L'éternité n'est là que pour être accomplie
Dans le secret natal de la similitude et de la différence.
Le silence est plus qu'une trace.