jueves, julio 31, 2008

Antono Delfini / Tres poemas




























La tierra separada

"La tierra separada de su universo."
Noticia importante que apareció en el Corriere,
más grande y alucinante que la caída del fascismo.

"Jaime Duarte Vascon", decía el periódico,
"joven cientista de siete años, hijo de un general,
ha descubierto que el mundo ha caído en un vaso.
No dice dentro de cuánto sobrevendrá el fin
puesto que eso ya no importa saberlo,
siendo un segundo del tiempo antiguo
equivalente a un millón de años del tiempo moderno".

Roma, noviembre 1959


Dominado el motín en una cárcel cubana

Dominado el motín en una cárcel cubana
quería arreglar mis cuentas para siempre.
Estaba cansado de la vida de funcionario,
estaba cansado de hacer de carcelero
quería volverme un asesino independiente.

Cuando en Londres se mató María Callassi...

Roma, noviembre 1959


Vivimos

Vivimos
en pánico
total
absoluto
inverecundo
sin remisión.

De Roma a Milán, en el rápido, 6 de marzo de 1960

Antonio Delfini (Modena, 1907-1963), Poesie della fine del mondo e Poesie escluse, Quodlibert, Macerata, 1995.
Versiones de Jorge Aulicino

Noticia: Hijo de una familia de ricos propietarios de tierra, se inscribió en los años veinte en las milicias juveniles fascistas. Abandonó paulatinamente la militancia y se dio a las letras. Frecuentó los ambientes literarios y colaboró en revistas de Roma y Florencia. Redactó el manifiesto del Partido Conservador Comunista, que no tuvo ninguna fortuna política. Calificado con cierta justicia como un "diletante de la paraliteratura", Pier Paolo Pasolini escribió sobre él: "Delfini ha perseguido toda su vida un ideal que podríamos llamar, malamente, sacro. Este ideal sacro consistía, empero, en una fundamental desacralización de todo".


La terra separata
"La terra separata dal suo universo."/Notizia importante che apparve sul Corriere/ più grande e allucinante dalla caduta del fascismo.// "Jaime Duarte Vascon" diceva il giornale/"giovane scienziato di sette anni figlio di un generale/ ha scoperto che il mondo è caduto in un bicchiere./ Non dice da quanti anni avvene la fine/ poiché questo ormai poco importa saperlo/ essendo un secondo del tempo antico/ pari a milione d'anni del tempo moderno.

Domata la rivolta in un carcere cubano
Domata la rivolta in un carcere cubano/volli farmi liquidare per sempre./Ero stanco della vita del questore/ ero stanco di fare l'aguzzino/quería diventare un libero assasino.// Quando a Londra si ammazó Maria Callasi...


Noi viviamo
Noi viviamo/ de una paura/totale/assoluta/invereconda/ senza remissione.



Foto: Delfini (izq.) con Mario Pannunzio, Viareggio, 1936.

El silencio en la piedra


Canción de la noche

Hálito de lo inmóvil. Un rostro de animal
pasmado ante la santidad del azul.
Poderoso es el silencio en la piedra.

La máscara de un pájaro nocturno. Tres dulces
sones suenan a una. ¡Elai! tu rostro
se inclina mudo sobre el agua azulada.

Oh callados espejos de la verdad.
En la sien de marfil del solitario
aparece el reflejo de ángeles caídos.


Al anochecer mi corazón

Al anochecer se oye el grito de los murciélagos.
Dos caballos negros saltan por el prado.
Susurra el arce rojo.
Ante el caminante aparece la pequeña taberna del camino.
Magnífico gustar el vino nuevo y nueces.
Magnífico: tambalearse borracho en el bosque crepuscular.
A través del ramaje negro suenan campanas lastimeras.
Sobre la cara gotea rocío.

Georg Trakl (Salzburgo, 1887-Cracovia, 1914), Poesías, traducción de Wolfgang von Harder, Narciso Pousa, Rogelio Bazán, Sofía Maffei. Carmina, Buenos Aires, 1970.

El escapulario, la copa


la única estrategia

su trazo, personal e impersonal
parte de que todo
es uno,
y se complace con olas
gigantes y azules, faisanes,
un pescador
debajo de la luna, autorretrato

Alberto Girri

como un escapulario
pendes de la muerte
ella es
en verdad
quien te desliza
en torno de las cosas
que te abrazan ahora

ella fragua los papeles del día
en el fulgor de esa pared
que resplandece
en el aire acechado
por brasas que aún perduran

¿qué se podrá llevar
que no haya naufragado
por sí mismo
en el incierto día?

*


Hunde
su copa
antigua

en el
mar
del
lenguaje.

La
retira
vacía.

Camilo Sánchez (Mar del Plata, 1958), A través del viento en la ventana, inédito.

miércoles, julio 30, 2008

Dos poemas de T'ao Hung Ching


Noche borrascosa

La noche está cargada de nubes tormentosas.
Los gansos salvajes vuelan y graznan asustados
en el cielo oscuro. La niebla cubre las colinas.
Sólo se ve una hermosa silueta recortada
tras la tela de una ventana iluminada.
Entre las nubes asoma a veces la luna fría.
Sopla el viento helado del invierno.
Mi corazón enamorado está henchido de dolor
y aún no ruedan las lágrimas sobre mis mejillas.
¿Cuándo se desatará la tormenta que palpita
en los pensamientos borrascosos que me oprimen?

En base a la versión de K. Rexroth en Love and the Turning Year. One Hundred More Poems from the Chinese, New Directions, Nueva York, 1970, y la versión al castellano de C. Manzano, Gadir, Madrid, 2006.


Al emperador

Me preguntas qué busco en las montañas.
Yo respondo: las nubes blancas flotantes
sólo puedo contemplarlas en soledad.
No es sabiduría que pueda ofrecerte.


Sobre la única versión alcanzada de este poema, la cita del maestro Sheng Yen en el Great Taoist Center en Washington, DC, el 22 de noviembre de 1985.

Noticia: T'ao Hung Ching (Mo-ling, 451- Hua-yang, 536) fue preceptor de palacio y luego eremita. De elevada reputación en vida, es hasta hoy uno de los más citados doctores de la antigua medicina china. Practicó la alquimia taoísta cuyo fin es la sustancia de la inmortalidad. Aunque se conoce lugar y fecha de su muerte, se creía que la había alcanzado.

Aux armes, boues de novembre


V

Días hirsutos, tiempos inciertos, momentos furtivos,
terminaron los azares, éste es vuestro amo.
El amor despliega todos sus meses de septiembre a junio
sobre vastas pendientes catalaúnicas*.

La blasfemia se termina cuando las estaciones
se ordenan para la batalla a través de la extensión.
A las armas, lodos de noviembre y manzanos en flor.
Golondrinas de los dos equinoccios, sitiad
el verano reacio en su fuerte que se desmantela.

Cargad, vientos granizados de ventoso** y lluvias de otoño,
lluvias de Lorena acorazadas con flamantes follajes
sobre vuestros pesados caballos recelosos como esas niñas
que hacen correr a su ganado a través de la calle
con paja en los cabellos y gritos roncos.

¡Muera el verano! Conservamos la nieve en reserva
para enterrar el cuerpo del vencido cuando las escarchas
lo hayan estrangulado en su cárcel. ¡Muera el verano!
El amor recibe a las puertas de una aldea su victoria.
Nada dice, la toma en sus brazos, ríe.

Entonces ante él pasa, ardiente y lenta y sombría,
su guardia, las austeras nubes de febrero
en las que vemos brillar las partesanas del chaparrón
contra los techos y sobre los barrizales de los caminos.

de Hiver (1964)

Jean Grosjean (París, 1912- Versailles, 2006)
Versión de Jorge Fondebrider

*"Catalaúnico" indica la pertenencia a la antigua Catalaunia, que en la actualidad corresponde a Châlons de marne. En sus campos fue derrotado Atila, aquí probablemente identificado con el verano.

**"Ventoso" es el nombre dado al sexto mes por el calendario de la Revolucion francesa y corresponde al período que se extiende entre el 19 ó 21 de febrero al 19 ó 21 de marzo.

V
Jours hirsutes, temps incertains, moments furtifs,/ c'en est fini des hasards, voici votre maître./ L'amour déploie tous ses mois de septembre à juin/ sur de vastes déclivités catalauniques.// C'en est fini du blasphème quand les saisons/ se rangent en bataille à travers l'étendue./ Aux armes, boues de novembre et pommiers en fleur./ Hirondelles des deux équinoxes, cernez/ l'été rétif dans son fort qui se démantèle.// Chargez, vents grêleux de ventôse et pluies d'automme,/ pluies lorraines cuirassées de flambants feuillages/ sur vos lourds chevaux ombrageux comme ces filles/ qui font courir leur bétail à travers la rue/ avec de la paille aux cheveux et des cris rauques.// A mort l'été! Nous tenons la neiges en réserve/ pour enfouir le corps du vaincu quand les frimas/ l'auront étranglé dans sa geôle. A mort l'été!/ L'amour accueille au seuil d'un hameau sa victoire./ Il ne dit rien, il la prend dans ses bras, il rit.// Alors devant lui passe, ardente et lente et sombre,/ sa garde, les nues austères de février/ dont on voit luire les pertuisanes d'averse/ contre les toits et sur les bourbiers des chemins.

martes, julio 29, 2008

Le néant de l’univers


Once poemas retirados de El Arcangélico

mi locura y mi miedo
tienen grandes ojos muertos
la fijeza de la fiebre

lo que mira en esos ojos
es la nada del universo
mis ojos son ciegos cielos

en mi impenetrable noche
lo imposible está clamando
todo se derrumba


Georges Bataille, Poemas, edición bilingüe . Traducción de Manuel Arranz Lázaro. Pre-textos, Valencia, 1997

Onze poèmes retirés de L’Archangélique
ma folie et ma peur/ ont de grands yeux morts/ la fixité de la fiebre/ ce qui regarde dans ces yeux/ est le néant de l’univers/ mes yeux sont d’ aveugles ciels/ dans mon impénétrable nuit/ est l’impossible criant/ tout s’effondre

Aprisionados en el incienso


Canción secreta de los heréticos

Creo en las heréticas enseñanzas de una edad degenerada,
en la brujería del dios cristiano,
en los capitanes de los barcos negros,
en la maravillosa tierra de los pelirrojos,
en el vidrio escarlata, en el agudo perfume del clavel,
en el calicó, el raque, y el vinho tinto de los bárbaros del sur;
en los dominicos de ojos azules que cantan la liturgia
que aun en sueños me cuenta de un Dios de fe prohibida,
o de la cruz manchada de sangre,
en el sutil invento que hace a un grano de mostaza grande como una manzana,
en el extraño, plegable anteojo que ve hasta el Paraíso.
Ellos construyeron una casa con piedra, la blanca sangre del mármol
derramada en vasos de cristal;
cuando cae la noche -dicen-, estalla en llamas.
Este hermoso sueño eléctrico se mezca con el incienso del terciopelo
reflejando el pájaro y las bestias del mundo de la luna.
He oído decir que sus afeites son extraídos
de las flores de plantas venenosas,
y que las imágenes de María están pintadas
con el aceite de piedras podridas;
las letras azules alineadas horizontalmente en latín o en portugués
están llenas de una hermosa y triste música del cielo.
¡Oh santos padres del error, dadnos seguridad
aunque nuestros cien años se reduzcan a un instante,
aunque muramos en la sangrienta cruz,
no importará; rogamos por el Secreto,
ese extraño sueño carmesí!
Jesús, rezamos por este día, cuerpos y almas
aprisionados en el incienso del vehemente anhelo.

Kitahara Hakushu (Yanagawa, 1885- Kamakura, 1942). Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974.

Quelque part, dans le monde


En el fin del mundo

Algo grita en la calle negra en cuyo final el agua del
Río ruge contra las barrancas.
Esa colilla arrojada desde una ventana cambia en estrella.
Algo grita una vez más en la calle negra.
¡Ah!,¡vuestras fauces!
Noche pesada, noche irrespirable.
Un grito se acerca a nosotros hasta tocarnos casi, pero
Expira justamente en el momento de alcanzarnos.

En alguna parte del mundo, al pie de un terraplén,
Un desertor parlamenta con centinelas que no
comprenden su manera de hablar.

Robert Desnos (París, 1900-Campo de concentración alemán de Terezin, 1945), Fortunes, 1942.
Versión de Raúl Gustavo Aguirre, Poetas franceses contemporáneos, Librerías Fausto, Buenos Aires, 1974.

Au bout du monde
Ça gueule dans la rue noire au bout de laquelle l'eau du / Fleuve frémit contre les bergues./ Ce mégot jeté d'une fenêtre fait une étoile. / Ça gueule encore dans la rue noire. /Ah! vos gueules! /Nuit pesante, nuit irrespirable. / Un cri s'approche de nous, presque à nous toucher, mais / Il expire juste au moment de nous atteindre. // Quelque part, dans le monde, au pie d'un talus, / Un déserteur parlamente avec des sentinelles qui ne comprennent pas son langage.

Wild years


Los años salvajes de Frank

Frank se instaló en el Valle
y colgó sus años salvajes del
clavo que atravesó en
la frente de su mujer.
Vendía muebles de oficina usados
en la carretera de San Fernando y
tomó un crédito de 30.000 al
15 % en cómodas cuotas
por un dos ambientes.
Su esposa era una pieza gastada de un jet de descarte.
Hacía buenos bloody-marys, y casi siempre
mantenía la boca cerrada, tenían un pequeño chihuahua
llamado Carlos que estaba totalmente ciego y
padecía cierta enfermedad de la piel.
Tenían una cocina absolutamente moderna
con horno autolimpiante y todos los chiches.
Frank conducía un pequeño sedán.
Eran tan felices.
Una noche Frank, de regreso a casa,
se detuvo en un negocio de licores
y compró un par de Mickey's Big Mouth's,
las bebió en el coche, camino
a una Shell; compró una lata
de cuatro litros de nafta.
Manejó hasta la casa, la roció íntegra
y le prendió fuego.
Se estacionó enfrente riendo,
viéndola quemarse, como una
calabaza de Halloween
naranja con chimenea roja.
Frank puso el top forty en la radio
y tomó la autopista de Hollywood
con rumbo al norte.

Nunca pudo soportar a ese perro.


Thomas Alan Waits (Pomona, California, 1949).
Versión de Silvia Camerotto

Frank's Wild Years
Frank settled down in the Valley,/and he hung his wild years on a/nail that he drove through his/wife's forehead./He sold used office furniture out/there on San Fernando Road and/assumed a $30,000 loan at/ 15 1/4 % and put a down payment/on a little two bedroom place./His wife was a spent piece of used jet trash/ Made good bloody-marys, kept her mouth/shut most of the time, had a little Chihuahua/named Carlos that had some kind of skin/disease and was totally blind./They had a thoroughly modern kitchen;/self-cleaning oven (the whole bit)/Frank drove a little sedan./They were so happy./One night Frank was on his way home/from work, stopped at the liquor store,/picked up a couple of Mickey's Big Mouth's./Drank 'em in the car on his way to the/Shell station; he got a gallon of gas in a can./Drove home, doused everything in/the house, torched it./Parked across the street laughing,/watching it burn, all Halloween/orange and chimney red./Frank put on a top forty station,/got on the Hollywood Freeway/headed North.//Never could stand that dog.

Video: Tom Waits, Frank's Wild Years.

lunes, julio 28, 2008

Gesù proteggimi dalla distrazione


Jesús protégeme de la distracción
de los ojos trazados a pico
de los cuerpos picados
de los cuerpos cavados en la roca
y la figura cae hinchada en la materia bruta.

Protégeme del negro metálico
de las ramas y de las tramas
protégeme hoy justamente
que la Tiburtina* no tiene máculas
y resplandece con raros colores
esta es tu periferia
esta es la periferia de los humanos.

Giovanna Sicari (Taranto 1954- Milan 2003). Nudo e misero trionfi l’umano, 1998. En Diario di poesiaVersión de J. Aulicino.

* Una de las antiguas vías consulares romanas que conducen fuera de la ciudad. Era recorrida por peregrinos hacia el santuario de Tibur (hoy Tivoli). También, segunda estación de trenes de Roma, después de la Termine.

Gesù proteggimi dalla distrazione /dagli occhi ormai tracciati col piccone/dai corpi picconati/ dai corpi scavati nella roccia /e la figura cade gonfia nella materia grezza.// Proteggimi dal nero metallico/dei rami e dalle trame/proteggimi, come oggi che la Tiburtina non ha macchie/e risplende di rari colori/ questa è la tua periferia/ questa è la periferia degli umani.

Oh de la libertad sabios amantes


Convite universal

¡Oh de la libertad sabios amantes
que anhelando vivís don tan precioso!
Venid del Sur al hemisferio hermoso
do moran tus alumnos más constantes.

No más correr el vasto globo errantes;
fijad destino. Nunca más glorioso
que en el bello país, donde en reposo
respiran libres ya sus habitantes.

Hoy el Sur os convida. El ha quebrado
el ominoso yugo que oprimía
el cuello americano. El ha jurado

ser libre o no existir en este día.
Venid todos, venid. Nada es vedado
a los que odian como él la tiranía.

Fray Cayetano Rodríguez (San Pedro, 1761-Buenos Aires, 1823). Antología poética de Mayo. Selección, prólogo y notas por Héctor F. Miri. Ediciones Antonio Zamora, Buenos Aires, 1960.

Noticia: Franciscano, en homenaje a sus méritos intelectuales Fray Cayetano fue ordenado sacerdote antes de la edad canónica -13 de enero de 1778-, y se especializó en teología y filosofía, cuyas cátedras dictó en la Universidad de Córdoba desde 1781 a 1790. De regreso a Buenos Aires, trabó íntima relación con los patricios de Mayo, sobre todo con Mariano Moreno, que había sido su alumno y con el que hizo una amistad permanente. Autor del "Himno a la patria", compitió con López y Planes en la Asamblea de 1813 que eligió de éste la "Marcha patriótica" que hoy es nuestro Himno Nacional. En 1816 fue diputado al Congreso de Tucumán, en el que se destacó por ser el primero en propugnar el proyecto de una Constitución. Según Juan María Gutiérrez, que conservó sus obras, el soneto "Convite universal" debe de haber sido escrito en 1816, en celebración de la Independencia. (Atención de Silvia Camerotto).

Más información sobre el primero y segundo Himnos, aquí

S'i' fosse foco


LXXXVI
Si fuese fuego, quemaría el mundo;
si fuese viento, lo devastaría;
si fuese agua, lo anegaría
y si fuese Dios lo mandaría al foso.
Si fuese papa estaría muy contento
pues jodería a todos los cristianos;
si fuese emperador, ¿sabes qué haría?:
todas las cabezas cortaría en redondo.
Si fuese muerte, con mi padre iría,
si fuese vida, no estaría con él,
y lo mismo si se trata de mi madre.
Si fuese Cecco, como soy y fui,
tomaría las mujeres jóvenes y lindas:
las rengas y las viejas te las dejo a ti.

Cecco Angiolieri (Siena, 1260-circa 1312), Rime, Rizzoli, Milán, 2000
Versión de J. Aulicino

Noticia: Angiolieri suele ser contado entre los giocosi (festivos) de Siena. Jugó la fortuna paterna a los dados. Además de su nombre luego glorificado, su ciudad registra multas que se le aplicaron por incumplimiento de deberes militares y vagabundeo nocturno. Se cree que conoció a Dante Alighieri en la primera línea de la batalla de Campaldino en la que los güelfos (papistas) vencieron a los gibelinos (partidarios del imperio germano). Sus versos mencionan a Dante como maresciallo (mariscal) de los güelfos de Florencia. Luego hablan de él como de un amigo; más tarde, lo deprecian. De parte de Alighieri, no hay testimonios de este vínculo. En algún momento, viajó o huyó a Roma. Vuelto a Siena malvendió una viña. Sus presuntos hijos renunciaron a reclamar su herencia, gravada por fuertes deudas.

LXXXVI
S'i' fosse foco, arderéi 'l mondo; /s' i' fosse vento, lo tempesterei; /s'i' fosse acqua, i' l'annegherei; /s'i' fosse Dio, mandereil'en profondo; /s'i' fosse papa, sare' allor giocondo, /ché tutti cristìani imbrigherei; /s'i' fosse 'mperator, sa' che farei? /A tutti mozzarei lo capo a tondo. /S'i fosse morte, andarei da mio padre; /s'i' fosse vita, fuggirei da lui: /similemente farìa da mi' madre. /S'i' fosse Cecco, com'i' sono e fui, /torrei le donne giovani e leggiadre: /e vecchie e laide lasserei altrui.


Angiolieri, Rime.

Vittorio Gassman recita a Angiolieri.


Ilustración: escudo de Siena.

domingo, julio 27, 2008

Tu Fu


Noche de primavera en el palacio de la cancillería imperial

La tarde ha caído tras las murallas del palacio,
crece la sombra de los árboles florecidos.
Los pájaros gimen en su vuelo hacia el nido.
Las estrellas titilan y seguramente observan
ese titilar aquí abajo de luces en las ventanas.
La luna se desliza entre los nueve cielos.
No puedo dormir y creo que oigo el sonido
de las puertas enchapadas en bronce que se abren,
el murmullo de la audiencia, o imagino
que suenan campanas lejanas en el viento.
Un memorial sellado presentaré mañana
e insisto en preguntarme sobre el progreso de la noche.

Pensamiento sobre Li Po en el fin del mundo.

Aquí en el fin del mundo
comienza a soplar el viento frío.
¿Cuándo llegará el ganso salvaje?
¿Qué mensajes me traerás, maestro?
Los ríos y los lagos otoñales se desbordan.
El arte odia el exceso y la vida mundana.
Sólo tu alimento trituran sus mandíbulas hambrientas.
Ofrenda pues unos versos al fantasma del poeta.

Tu Fu (712-770).
Versiones de J. Aulicino
Fuente: A Little Prime of Tu Fu, David Hawkes, A Renditions Paperback, Hong Kong, 1994.

Noticia: De familia intelectual y formación confuciana, fue director de protocolo y luego censor de la corte imperial. Renunció a una gobernación lejana que entendió como un exilio y se dio a vagabundear, como su colega Li Po. Por unos años, fue director de monumentos en un gobierno de distrito y volvió a la vida vagabunda. Trató a Li Po quizá en dos ocasiones durante esas errancias. Fue hallado casi muerto en un templo inundado y murió de un ataque cardiaco fulminante frente al abundante banquete que le sirvieron sus distinguidos salvadores. Reconocido como figura prominente aun cuando vagaba por campos, montañas y aldeas, se ignoraba en cambio su extraordinaria dote poética, con mayores preocupaciones políticas que las de Li Po, incluso cuando se había apartado de los asuntos públicos.

Li Po


Frente a la ventana

En la noche, desvelado.
Brilla la luna frente a mi cama.
Sobre la escarcha, brilla la duda.
Miro hacia arriba y veo la luna.
Miro la escarcha y extraño mi tierra.


Acerca de Tu Fu

Volví a ver a Tu Fu en la montaña
bajo el sol caliente de agosto.
Bajo su gran sombrero de paja,
su cara estaba triste y pálida.
Pobre y viejo Tu Fu, pensé.
Agoniza por la poesía otra vez.

Li Po (probablemente Sui -ye, hoy Kirguistán, 701-Dangtu, actual Anhui, 762).
Versiones de J. Aulicino, sobre versiones en inglés.


Noticia: Li Po o Li Bai es quizá el poeta chino más traducido en occidente. Se asocia su poesía a una bohemia campestre, a la luz lunar y al alcohol. La leyenda insiste en que murió cuando se lanzó a abrazar el reflejo de la luna en el agua, desde una barca en la que derivaba, ebrio. Después de abandonar la corte y la academia imperial, vagó y vivió de la caridad, como Tu Fu, con el que se encontró dos veces en las montañas. Quedó involucrado, quizá borracho, en una revuelta contra el emperador, y fue encarcelado un tiempo. Taoísta, produjo elixires para lograr la inmortalidad y creó una variante de las artes marciales que consistía en intentar confundir al adversario con movimientos desmañados y titubeantes, como los de un alcoholizado.

Juan Rodolfo Wilcock / De "Poesie inedite", 1


Duerme en tu ataúd, como Donne

Duerme en tu ataúd, como Donne,
conversa con tus gusanos, como Webster,
vaga mudo por el jardín, como la Trappa,
canta en el manicomio Su questa pira*,
lame el alucinógeno sobre el Azúcar,
es inútil, estás muerto, redobla el tambor.

Arráncate los ojos y enciérrate entre los Libros,
perfora con el láser la Luna rígida,
ciérrale el paso al Tiempo con dinero,
sé inteligente como una Pirámide,
resplandece como una llama de Alighieri,
es inútil, estás muerto, llora la plañidera.

Tritura a tu Señora en el picacarne,
quema a tus hijos en una chimenea Gótica,
envenena una escuela de Telegrafistas,
vuela por el aire a Venecia con trinitrotolueno,
haz que se disuelvan los casquetes Articos,
es inútil, estás muerto, redobla el tambor.

* Probable alusión al aria Di quella pira, l'orrendo foco, Giuseppe Verdi, Il trovatore, acto III

Despertar
¡Sí, podemos asombrarnos de estar todavía vivos!
Cada mañana el sueño que nos había sumergido
como un lago desagotado se retira
y todavía húmedos nos deja en las orillas,
delante del bosque o fábrica o luna park
o cementerio de una nueva jornada.


Pregunta oída en un sueño

¿Cómo será la muerte? ¿Ver
un tigre de hierro que te salta encima
y no creer que te pueda tocar?

Juan Rodolfo Wilcock (Buenos Aires, 1919-Lubriano di Bagnoregio, Viterbo, 1978), "Inedite", Poesie, Adelphi Edizioni -segunda edición ampliada-, Milán, 1993.
Versiones de J. Aulicino.

Dormi nella tua bara come Donne
Dormi nella tua bara come Donne, / conversa con i tuoi vermi come Webster,/ gira muto in giardino come la Trappa, / canta nel manicomio Su questa pira, / lecca l'allucinogeno sullo Zucchero, / è inutile, sei morto, rulla il tamburo. // Càvati gli occhi e sèrrati tra i Libri, / traffigi con il laser la Luna rigida, /sbarra la strada con denaro al Tempo, / sii intelligente come una Piramide, / è inutile, sei morto, piange la prefica. // Trita nel tritacarne la tua Signora, /brucia i tuoi figli in un camino Gotico, /avvelena una scuola di Telegrafisti, /manda in aria Venecia col trinitrotoluolo, / fa' che si sciolgano le calotte Artiche, / è inutile, sei morto, rulla il tamburo.


Risveglio
Già, possiamo stupirci d' essere ancora vivi! / Ogni mattina il sonno che ci aveva sommersi / come un lago prosciugato si ritira / e ancora umidi ci lascia sulle sponde /, davanti al bosco o fabbrica o luna park / o cimitero de una nuova giornata.

Domanda udita in un sogno
Come sarà la morte? Vedere /una tigre di ferro che ti salta addoso / e non credere che ti possa toccare?

sábado, julio 26, 2008

Patos


Cielo


Sobre las montañas nevadas,
como una flecha oscura,
van los patos salvajes.

Cruzan.
Como tu sombra
sobre mi corazón.


Susana Cabuchi (Jesús María, Córdoba, 1948). Album familiar, Alción Editora, Córdoba, 2000.

En la ventana del Oeste


Tres versiones de un poema de Li Shang Yin*

You ask how long before I come. Still no date is set.
The night rains on Mount Pa swell the autumn pool.
When shall we, side by side, trim a candle at the West window,
And talk back to the time of the night rains on Mount Pa?

A.C. Graham, Poems of de late T'ang, Penguin Books. En The Literature Network


¿Cuándo llegaré a casa? No lo sé.
Noche lluviosa en las montañas; el lago
Otoñal se ha desbordado. Algún
Día estaremos juntos otra vez. Sentados a la
Luz de las velas junto a la ventana
De poniente, te contaré cómo te recordaba esta
Noche en la montaña borrascosa.

Versión del inglés al castellano de Carlos Manzano, en El amor y el tiempo y sus mudanzas. Cien nuevas versiones de poesía china, de Kenneth Rexroth, Gadir, Madrid, 2006.

Te estarás preguntando cuándo llegaré.
Y no lo sé.
La noche es lluviosa y se desbordó el lago otoñal
en la montaña.
Me pregunto
cuándo estaremos juntos a la luz de la vela
en la ventana del Oeste,
yo hablando de aquella noche de lluvia
en la montaña.

Versión J. Aulicino

* Li Shang Yin (813 o '12- 859). Para Rexroth, Tu Fu (713-770) es el Baudelaire de la poesía china y Li Shang Yin, el Mallarmé. Recién en el siglo XX comenzó a ser considerado uno de los más importantes poetas de la dinastía Tang.

viernes, julio 25, 2008

A waiting to be told


Nuevas preocupaciones


Sulfuroso, el delantal de la señorita Hanratty flota
por encima del atardecer, augurando un frío extremo.
La ventaja de los huéspedes no socava
sus verdes días de arquero.

El viento dispersa por los cielos brotes de arvejas.
Todo es temblor, modestia, una espera por ser dicho.
Varios oradores impugnan a la vez
la veracidad de un arroyo tardío en agosto,
y todo lo que habría significado el mismo día
en otro año. A esta altura, los corredores habrán alcanzado
la frontera norte, sumergido la yema de los dedos
en la llama. Y, sí,

este es uno de esos momentos.

John Ashbery (Rochester, 1927). Where Shall I Wander (Por dónde vagaré), HarperCollins, Nueva York, 2005. Versión de Jorge Salvetti y Darío Rojo.


New Concerns
Sulfurous, Mrs. Hanratty's apron floats /above the sunset, auguring extreme cold. / The guests' advantage doesn't undermine/ their green goalie days. // Wind-driven pea shoots strew the skies./All is tremor, modesty, a waiting to be told. /Several speakers impugn at once /the veracity of a late brook in August, / and all it would have meant on the same day/ in another year. By now, runners will have reached/ the northern border, plunged fingertips/ in the flame. And, yes,// this one of those times.

John Ashbery
in conversation with John Tranter
New York City, 20 April 1985


Foto: John Ashbery, New York, noviembre de 1998. © John Tranter.

Hélas!


Brisa del mar

La carne es triste, ay, y todo lo he leído.
¡Huir, lejos, huir! Tan ebrias de sentido
Las aves que entre el cielo y la espuma se alejan.
Nada, ni los jardines que los ojos reflejan
Retendrá tu corazón que se moja en el mar,
Oh noches, ni mi lámpara que suele iluminar
Sobre un papel vacío que guarda su blancura,
Ni la joven esposa que mece su criatura.
¡He de partir! Steamer que inflas tu vela blanca,
¡Hacia una tierra exótica leva por fin el ancla!

Un Pesar desolado por los crueles anhelos
Aún crece en el adiós final de los pañuelos.
Y tal vez esos mástiles que convocan presagios
Son de aquellos que un viento empuja hacia naufragios
Perdidos, ya sin mástiles ni islotes peregrinos.
¡Oye, mi corazón, cantar a los marinos!

Stéphane Mallarmé (París, 1842-1898). Versión de Raúl Gustavo Aguirre, en Poetas franceses contemporáneos, Librerías Fausto, Buenos Aires, 1974.



Brise marine
La chair est triste, hélas! et j'ai lu tous les livres./Fuir! là-bas fuir! Je sens que des oiseaux sont ivres /D'être parmi l'écume inconnue et les cieux!/Rien, ni les vieux jardins reflétés par les yeux /Ne retiendra ce coeur qui dans la mer se trempe /O nuits! ni la clarté déserte de ma lampe /Sur le vide papier que la blancheur défend /Et ni la jeune femme allaitant son enfant. /Je partirai! Steamer balançant ta mâture, /Lève l'ancre pour une exotique nature! //Un Ennui, désolé par les cruels espoirs,/Croit encore à l'adieu suprême des mouchoirs! /Et, peut-être, les mâts, invitant les orages /Sont-ils de ceux qu'un vent penche sur les naufrages /Perdus, sans mâts, sans mâts, ni fertiles îlots... /Mais, ô mon coeur, entends le chant des matelots!

Ilustración: Mallarmé por Edouard Manet, 1876. Musée D' Orsay.

No importa


Por último

Haber dejado una moneda de fuego en la mano de otro,
haber atado cientos de hilos de amor y resplandor,
haber perdido algo
al salir de la casa vacía.

Haber estado, haber acompañado,
haber estado complicado con el viento que siempre tiene razón,
con la tierra y el agua y con la hierba que siempre tienen razón.


No haber cumplido años lejos de sí mismo,
no importa si de rodillas o en medio del pantano pero cerca de sí,
o entre asuntos pendientes o torcidos desde el comienzo,
pero masticados con tus dientes.

No importa ser un objeto más o menos clasificable despreciable por los que deciden,
no importa ser superado, masacrado, tergiversado, desmentido,
con todo eso se hace la verdad.

No importa ser interrumpido
si estás al pie del árbol gigante en el día sin fin,
al pie del árbol de piedras preciosas del sueño que sólo pertenece a los hombres,
y si has podido hablar con esas piedras
y acompañar hasta su casa a alguien
en un momento duro de la noche (y vivía tan lejos).

No importa que no haya solución para nadie ni perdón para nadie,
si al fin estás solo en las salinas de la madrugada
haciendo todo lo posible para que salga el sol,
para que esos rostros queridos no se hundan en los rápidos de la nada
que acecha a tanta maravilla.

Raúl Gustavo Aguirre (Buenos Aires, 1927-1983). Los mejores poemas de la poesía argentina. Selección y notas de Juan Carlos Martini Real, Corregidor, Buenos Aires, 1974.

Relinchos


Parada en un palacio en ruinas

Es denso el rocío, la niebla cerrada,
espesa la maleza. Crecen ramas
en los balcones derruidos y sauces
en el foso seco. Pétalos marchitos
cubren los patios en los que no hay ecos
de la embriaguez y de las fiestas.
Canta el ruiseñor durante la quinta guardia.
Bajo la luna menguante, inconsolable,
pienso en el fin de existencias perfumadas.
Relincha mi caballo* cuando salgo
por la puerta devastada.
El camino se ha borrado pero no el paisaje.
Las obras de los hombres se están borrando.

Wen T'ing Yen (siglo IX).

Versión de J. Aulicino sobre la versión del inglés al castellano de Carlos Manzano en El amor y el tiempo y sus mudanzas, de Kenneth Rexroth, Gadir, Madrid, 2006.

* El relincho del caballo y el relincho de la mula, en Su Tung-po, asociados al tiempo que borra el paso del hombre, rematan dos poemas separados por 200 años.

Ilustración: Pintura china de la dinastía Tang (618-907). Museo Metropolitano de Nueva York.

El Acantilado Rojo


La batalla del Acantilado Rojo

El Yangtze fluye hacia el Este,
arrastra lejos mil edades de grandes hombres
del Oeste de las murallas
y, con ellas, la leyenda que cuenta la gente
sobre el Acantilado Rojo
del joven Chou de los Tres Reinos.
Rocas agrestes perforan el cielo aquí.
Aterradoras olas quiebran la ribera.
Una oscura turbulencia bate
la marejada hasta ponerla blanca como la nieve.
Río y montañas parecen un cuadro,
pero por allí ¡cuántos héroes han pasado...!

Piensa en aquellos años, Chou Yu,
recién casado con la joven Chiao,
emplumado abanico, pañuelo de seda.
Risas y palabras
antes que los mástiles y los remos
volaran hechos ceniza y humo.
Yo voy vagando por los viejos prados
absurdamente conmovido.
Demasiado rápido vuelve el gris.
La vida humana pasa como el sueño.
Se derrama fuera de la copa
hacia el río, hacia la luna.

Su Tung-po (1036-1101).
Versión de J. Aulicino sobre una traducción al inglés.

Nota: Se repiten en internet tres versiones en inglés de este poema, sin mención de traductor. Las tres versiones pueden ser halladas en distintos sitios, el más confiable parece Arts & Literature. Es posible que, con otro título, una de esas versiones se encuentre en alguna antología de poesía china publicada en los Estados Unidos. No figura en aquellas a las que tengo acceso. También es posible que el título haya sido cambiado en vista de la reciente épica filmación de Red Cliff, de John Woo, que narra la batalla del Acantilado Rojo ocurrida en el tercer siglo después de Cristo. Es posible, en fin, que Su Tung-po no haya escrito jamás este poema, que sin embargo concuerda extrañamente con sus ideas.

Ilustración: una Oda del Acantilado Rojo, caligrafía de Chao Meng-Fu (1254-1322)

jueves, julio 24, 2008

Huellas en la nieve


Recuerdo de Ming Ch'e
Carta a su hermano Su Che

¿Qué es nuestra vida en el mundo?
Gansos migratorios en bandada
descansan un momento sobre la tierra nevada.
Luego alzan vuelo hacia el Este, tuercen al Oeste
y sólo quedan huellas de sus patas en la nieve.
Murió el monje anciano, hay una lápida
con su nombre y ya está corroída.
No puedo leer los poemas que escribimos
en los muros de piedra de la cabaña.
No hay signo alguno de que estuvimos aquí.
Estoy cansado. Tuvimos una larga jornada.
Durante todo el camino relinchó mi mula renga.

Su Tung-po (Actual provincia de Sichuan, 1036- Norte de China, 1101).

Versión de J. Aulicino sobre la versión inglesa de Kenneth Rexroth en Love and the Turning Year. One Hundred More Poems from the Chinese, New Directions, Nueva York, 1970.

En castellano: Kenneth Rexroth, El amor y el tiempo y su mudanza. Cien nuevas versiones de poesía china. Traducción de Carlos Manzano, Gadir, Madrid, 2006.


Noticia: Su Tung-po o Su Tung P'o, funcionario provincial y cortesano. Conservador. Se opuso a las reformas impositivas de Wang Anshí -también poeta, ministro del emperador Shenzong-, quien procuraba una "redistribucion del ingreso". "Su vida fue una sucesión de altibajos: exilio, regreso a la corte, vuelta al exilio", anota Rexroth. Su poesía se basa en un taoísmo radical nihilista.

Abdicación


C-4 Abdicación al principado
(Misiva del Príncipe de las Tinieblas a Satanás donde, de algún modo, explica que la razón verdadera por la cual abdica al Principado es una bruja hermosa.)

Yo, Evián, que te ofrendé en hierofanía,
almas caídas por mi yugo y lanza,
perfeccionando el gen de la venganza
y el del horror a tu alta epifanía.

Como una perra para la matanza
concebí y amamanté a la Guerra un día,
la entrené para el fin de la esperanza,
y ha superado nuestra fantasía.

Empero, hoy dejo el mal y sus tinieblas,
renuncio a toda magia, al don de nieblas:
no es por amor que abdico al Principado;

¡aclaro! ni me ha hecho Dios converso,
ni el bien me quita oficios de perverso:
demonio adentro, Ella es quien ha triunfado

Ulises Córdova, San Cristóbal de las Casas, 1970. En la revista Punto de partida, UNAM

Bello e uguale


Cuando vi el sauce

Cuando vi el sauce sacudir sus tristes plumas
en el jardín del hospital, me hirió una astilla
de la hora murmurante en la cascada de las colinas
de la costa lejana; la luz modesta
yació sin párpados sobre el confín de la hierba.

Y vi en el recuerdo la torre al viento sobre la escollera,
su mancha verde y el damero descolorido.
Vi que todo es bello e igual
ala de piedra espuma de mar invierno...

Alfredo Giuliani (Mombaroccio, 1924–Roma, 2007).
Versión de J. Aulicino

Quando vidi el salice
Quando vidi il salice scuotere le sue tristi piume/ nel giardino dell'ospedale, me ferí una secheggia/ dell'ora mormorante per la cascata dei colli/ dalla costa lontana;/ la luce composta/ giacque senza palpebre sul confine dell'erba.// E vidi nel ricordo la torre al vento sulla scogliera, / la sua toppa verde e la scacchera spallidita. / Vidi che tutto è bello e uguale: / ala di pietra spuma di mare inverno...

miércoles, julio 23, 2008

No rose is sure


Cada día

Cada día al ir hacia mi auto
atravieso un jardín
y a menudo querría que Aristóteles
se hubiera detenido a
considerar el poema ditarámbico,
o que se conservaran sus apuntes.

Rústica hierba afea el bello prado
mientras miro a diestra y siniestra
tic toc...
Y a diestra y siniestra las hojas
crecen en el joven duraznero
por el esbelto tronco.

Ninguna rosa es segura. Cada rosa es una
y esta, distinta de otra,
abierta del todo, casi como un plato
sin taza. Pero es una rosa, color
de rosa. Se la siente rotar lentamente
sobre su tallo espinoso.

William Carlos Williams (Nueva Jersey, 1883-1963). Versión de Alberto Girri en Homenaje a W. C. Williams, Sudamericana, Buenos Aires, 1981.


Every day
Every day that I go out to my car/ I walk trough a garden/ and wish often that Aristotle/ had gone on/ to a consideration of the dithyrambic/ poem - or that his notes had survived// Coarse grass mars the fine lawn/ as I look about right and left/ tic toc -/ And right and left the leaves/ upon the yearling peach grow along/ the slender stem // No rose is sure. Each is one rose/ and this, unlike another,/ opens flat, almost as saucer without/ a cup. But it is a rose, rose/ pink. One can feel is turning slowly/ upon its thorny stem

Collected Poems of William Carlos Williams, Volume II, 1939-1962. New Directions, Nueva York, 1988

Let Evening Come


Que venga el ocaso

Que la luz del fin de la tarde
brille por las ranuras del granero
y suba por los baldes mientras que baje el sol.

Que el grillo se ponga a raspar
mientras que una mujer toma sus agujas
y su hilo de lana. Que venga el ocaso.

Que el rocío se junte sobre la azada
abandonada en los largos pastos. Que aparezcan las estrellas
y que la luna muestre su cuerno de plata.

Que la zorra se vuelva a su madriguera arenosa.
Que el viento se vaya muriendo. Que el cobertizo
se vuelva oscuro por dentro. Que venga el ocaso.

A la botella en la zanja, a la pala
en la avena, al aire en el pulmón,
que venga el ocaso.

Que venga, como vendrá, y no temas.
Dios no nos deja sin consuelo,
entonces que venga el ocaso.

Jane Kenyon (Ann Arbor, Michigan, 1947-New Hampshire, 1995). Versión de Andrés Hax.


Let Evening Come
Let the light of late afternoon/shine through chinks in the barn, movin/up the bales as the sun moves down.//Let the cricket take up chafing/as a woman takes up her needles/and her yarn. Let evening come.//Let dew collect on the hoe abandoned/in long grass. Let the stars appear/and the moon disclose her silver horn.//Let the fox go back to its sandy den./Let the wind die down. Let the shed/go black inside. Let evening come.//To the bottle in the ditch, to the scoop/in the oats, to air in the lung/let evening come.//Let it come, as it will, and don't/be afraid. God does not leave us/comfortless, so let evening come.

On the cryptic colouration


En la coloración críptica de los mataderos desiertos


El hedor pasajero de la carne calcinada
colándose por entre
las ventanas entreabiertas – una barbacoa
en el jardín tras el seto.

Te imagino nadando
en Coogee, en mi viaje
por el ojo de la Avenida de la Playa
cegado por el tajo metálico
de los reflejos del mar,
recobrando mi visión
al enfocar
la críptica coloración
de los mataderos desiertos.

John Kinsella (Perth, 1963), traducción de Fernando Herrera, en Australia. Poesía contemporánea, Bogotá, Trilce Editores, 1997.

On the cryptic colouration of the deserted meatworks
The fugitive stench of burnt flesh/ forces its way through the barely/ open windows – a barbecue/ in the yard behind the fence.// I think of you swimming/ at Coogee, of my driving/ through the eyes of Ocean Beach Road/ and being blinded by the steely cut/ of the reflective sea,/ regaining my bearings/ thorugh focussing/ on the cryptic/ colouration/ of the deserted meatworks.

martes, julio 22, 2008

Canciones, escalones


Mis canciones

Porque mis canciones son breves
la gente cree que atesoré palabras.
Nada he ahorrado en mis canciones.
No hay nada que pueda agregar.
Distinta de un pez, mi alma se desliza sin agallas.
Yo canto sobre un suspiro.


De los innumerables escalones

De los innumerables escalones
que conducen a mi corazón
él subió tan sólo
quizá dos o tres.

Yosano Akiko (Sakai, Osaka 1878-Tokio, 1942), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974

Shall our blood fail?


Domingo a la mañana

I
El placer de estar en bata, y a una hora tardía
el café y naranjas en una silla al sol,
y la verde libertad de un papagayo
sobre un tapiz fúndense para disipar
el sagrado silencio del antiguo sacrificio.
Ella sueña un poco, y siente la oscura
intromisión de esa vieja catástrofe,
como entre las luces del agua se ensombrece una calma.
Las acres naranjas y las brillantes verdes alas
parten de un fúnebre cortejo
serpenteando a través del agua, sin ruido.
El día es cual anchurosa agua sin ruido,
aquietado por el paso de ella con sus pies soñadores
sobre los mares, hacia la callada Palestina,
reino de la sangre y del sepulcro.

II
¿Por qué habría de dar su dádiva a los muertos?
¿Qué es la divinidad si solamente
puede llegar en sigilosas sombras y en sueños?
¿No encontrará en los consuelos del sol,
en la fruta acre y en las brillantes verdes alas,
o en cualquier otro bálsamo o belleza de la tierra,
cosas que amar tanto como el pensamiento del cielo?
La divinidad debe vivir dentro de ella:
pasiones de la lluvia, o estados de ánimo con el caer de la nieve,
lamentos en soledad, o insumisos
entusiasmos cuando la selva florece, borrascosas
emociones por caminos mojados en noches de otoño;
todos los goces y todas las penas, recordando
la verde rama del verano y el ramaje invernal.
Tales son las medidas consagradas a su alma.

III
En las nubes tuvo Júpiter su inhumano nacimiento.
Ninguna madre lo amamantó, ninguna dulce tierra
dio majestad a su mítica frente.
Pasó entre nosotros como un gruñón
y magnífico rey pasaría entre sus siervos,
hasta que nuestra sangre, mezclándose, virginal,
con el cielo, trajo al deseo recompensa tal
que hasta los siervos lo reconocieron en una estrella.
¿Fracasará nuestra sangre? ¿O tornaráse
sangre del paraíso? ¿Y la tierra
semejará el paraíso que conocemos?
El cielo será entonces más amistoso que ahora,
una parte de esfuerzo y una parte de dolor,
y cercano en la gloria el amor perdurable,
no este divisorio e indiferente azul.

IV
Ella dice: "Me gusta cuando los pájaros al despertar,
antes de volar prueban con sus dulces preguntas
la realidad de los brumosos campos;
pero cuando los pájaros se han ido y sus tibios campos
no vuelven más, ¿dónde está, entonces, el paraíso?"
No ronda ninguna profecía,
ni quimera alguna de la tumba,
ni el dorado subterráneo, ni isla
melodiosa donde los espíritus retornan a su hogar,
ni visionario sur, ni nebulosa palmera
remota sobre la colina celestial, que haya perdurado
como perdura el verde de abril, o que perdure
como el recuerdo de pájaros despiertos,
o su ansia de junio y del atardecer, tocada
por el extenuarse de las alas de la golondrina.

V
Ella dice: "Pero en la satisfacción siento aún
la necesidad de una dicha imperecedera."
La muerte es la madre de la belleza; por eso
sólo de ella vendrá el cumplimiento de nuestros sueños
y nuestros deseos. Aunque ella esparce por nuestros
senderos las hojas de la destrucción,
el sendero que tomó la doliente pena, los muchos senderos
por donde el triunfo hizo sonar su fanfarria descarada,
o donde el amor impulsado por la ternura algo susurró.
Ella hace que el sauce tiemble al sol
para las doncellas que solían sentarse y contemplar
los prados, abandonados a sus pies.
Ella induce a los muchachos a amontonar más ciruelas y peras
en desdeñadas bandejas. Las doncellas prueban
y se extravían apasionadamente por las desordenadas hojas.

VI
¿No habrá en el paraíso otra muerte?
¿No cae jamás el fruto maduro? ¿O las ramas
cuelgan siempre henchidas bajo ese cielo perfecto,
inmutable y sin embargo tan similar a nuestra perecedera tierra,
con ríos como los nuestros, siempre en busca
de inencontrables mares, y playas que se alejan
y que nunca tocan con articulado dolor?
¿Por qué plantar el peral en las márgenes de esos ríos,
o perfumar las playas con el aroma del ciruelo?
¡Ay, que luzcan nuestros colores,
la sedosa trama de nuestras tardes,
y hagan vibrar las cuerdas de nuestros insípidos laúdes!
La muerte es la madre de la belleza, mística,
y en su ardiente regazo entrevemos
a nuestras madres terrestres que esperan, insomnes.

VII
Agil y turbulento, un círculo de hombres
cantará, orgiástico, una mañana de verano,
su tumultuosa adoración del sol,
no como un dios, sino como uno que podría ser un dios,
desnudo entre ellos, como una fuente salvaje.
Su canto será un cántico del paraíso,
salido de la sangre, retornando al cielo;
y en su canto entrarán, voz tras voz,
el tempestuoso lago donde su señor se deleita,
los árboles como serafines, y las colinas con sus ecos
que prolongan el coro hasta mucho tiempo después.
Ellos conocerán la celestial camaradería
de los hombres que sucumben y de la estival mañana.
Y el rocío a sus pies dirá de dónde
han venido y hacia dónde irán.

VIII
Ella escucha sobre esa agua sin ruidos,
una voz que grita: "La tumba en Palestina
no es el pórtico de los espíritus que se demoran.
Es la sepultura de Jesús, donde El yació."
Vivimos en un antiguo caos del sol,
o en la vieja dependencia del día y la noche,
o en la soledad insular, libre, sin tutela,
de esas anchurosas aguas, ineludibles.
Los ciervos recorren nuestros montes y las codornices
silban en torno de nosotros sus espontáneos gritos.
Dulces bayas maduran en el páramo,
y en la soledad del cielo, al atardecer,
peregrinas bandadas de palomas describen
ambiguas ondulaciones al hundirse en la oscuridad,
sobre las hierbas altas.

Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania, 1879-Hartford, Connecticut,1955).

Wallace Stevens, William Carlos Williams, Robert Lowell, Poemas. Versión y notas de Alberto Girri. Corregidor, Buenos Aires, 1980.
Online text copyright © 2008, Ian Lancashire for the Department of English, University of Toronto.
Texto original: Harmonium (Alfred A. Knopf, Nueva York, 1923).


Sunday Morning
I /Complacencies of the peignoir, and late/Coffee and oranges in a sunny chair,/And the green freedom of a cockatoo/Upon a rug mingle to dissipate/The holy hush of ancient sacrifice./She dreams a little, and she feels the dark/Encroachment of that old catastrophe,/As a calm darkens among water-lights./The pungent oranges and bright, green wings/Seem things in some procession of the dead,/Winding across wide water, without sound./The day is like wide water, without sound./Stilled for the passing of her dreaming feet/Over the seas, to silent Palestine,/Dominion of the blood and sepulchre.
II /Why should she give her bounty to the dead?/What is divinity if it can come/Only in silent shadows and in dreams?/Shall she not find in comforts of the sun,/In pungent fruit and bright green wings, or else/In any balm or beauty of the earth,/Things to be cherished like the thought of heaven?/Divinity must live within herself:/Passions of rain, or moods in falling snow;/Grievings in loneliness, or unsubdued/Elations when the forest blooms; gusty/Emotions on wet roads on autumn nights;/All pleasures and all pains, remembering/The bough of summer and the winter branch./These are the measure destined for her soul.
III /Jove in the clouds had his inhuman birth./No mother suckled him, no sweet land gave/Large-mannered motions to his mythy mind./He moved among us, as a muttering king,/Magnificent, would move among his hinds,/Until our blood, commingling, virginal,/With heaven, brought such requital to desire/The very hinds discerned it, in a star./Shall our blood fail? Or shall it come to be/ The blood of paradise? And shall the earth/Seem all of paradise that we shall know? /The sky will be much friendlier then than now, /A part of labor and a part of pain,/ And next in glory to enduring love,/Not this dividing and indifferent blue.
IV /She says, "I am content when wakened birds,/Before they fly, test the reality/ Of misty fields, by their sweet questionings;/But when the birds are gone, and their warm fields/Return no more, where, then, is paradise?"/There is not any haunt of prophecy,/Nor any old chimera of the grave, /Neither the golden underground, nor isle/ Melodious, where spirits gat them home,/ Nor visionary south, nor cloudy palm /Remote on heaven's hill, that has endured/ As April's green endures; or will endure/ Like her remembrance of awakened birds,7 Or her desire for June and evening, tipped/ By the consummation of the swallow's wings.
V /She says, "But in contentment I still feel/The need of some imperishable bliss."/ Death is the mother of beauty; hence from her,/Alone, shall come fulfillment to our dreams/And our desires. Although she strews the leaves/ Of sure obliteration on our paths,/The path sick sorrow took, the many paths/Where triumph rang its brassy phrase, or love/ Whispered a little out of tenderness,/She makes the willow shiver in the sun7 For maidens who were wont to sit and gaze /Upon the grass, relinquished to their feet./She causes boys to pile new plums and pears/ On disregarded plate. The maidens taste/ And stray impassioned in the littering leaves.
VI /Is there no change of death in paradise? /Does ripe fruit never fall? Or do the boughs/Hang always heavy in that perfect sky,/Unchanging, yet so like our perishing earth,/With rivers like our own that seek for seas/They never find, the same receding shores/That never touch with inarticulate pang?/Why set pear upon those river-banks/Or spice the shores with odors of the plum?/Alas, that they should wear our colors there,/The silken weavings of our afternoons,/And pick the strings of our insipid lutes!/Death is the mother of beauty, mystical,/Within whose burning bosom we devise/Our earthly mothers waiting, sleeplessly.
VII /Supple and turbulent, a ring of men/Shall chant in orgy on a summer morn/Their boisterous devotion to the sun,/Not as a god, but as a god might be,/Naked among them, like a savage source./Their chant shall be a chant of paradise,/Out of their blood, returning to the sky;/And in their chant shall enter, voice by voice,/The windy lake wherein their lord delights,/The trees, like serafin, and echoing hills,/That choir among themselves long afterward./They shall know well the heavenly fellowship /Of men that perish and of summer morn./And whence they came and whither they shall go/ The dew upon their feel shall manifest.
VIII /She hears, upon that water without sound,/ A voice that cries, "The tomb in Palestine/ Is not the porch of spirits lingering./It is the grave of Jesus, where he lay."/We live in an old chaos of the sun,/Or old dependency of day and night,/Or island solitude, unsponsored, free,/Of that wide water, inescapable./Deer walk upon our mountains, and the quail/ Whistle about us their spontaneous cries;/Sweet berries ripen in the wilderness;/And, in the isolation of the sky,/At evening, casual flocks of pigeons make/Ambiguous undulations as they sink,/Downward to darkness, on extended wings.

lunes, julio 21, 2008

Thinking in broken images


Por imágenes fragmentarias

El es rápido, piensa con imágenes claras;
yo soy lento, pienso con imágenes fragmentarias.

El se torna obtuso, confía en sus imágenes claras;
yo me torno agudo, desconfío de mis imágenes fragmentarias.

Confiando en sus imágenes, él acepta la importancia de ellas;
desconfiando de mis imágenes, yo cuestiono su importancia.

Aceptando su importancia, él acepta el hecho;
cuestionando su importancia, yo cuestiono el hecho.

Cuando el hecho se le escapa, él cuestiona sus sentidos;
cuando el hecho se me escapa, yo apruebo mis sentidos.

El persiste rápido y obtuso con sus imágenes claras;
yo persisto lento y agudo con mis imágenes fragmentarias.

El en una nueva confusión de su entendimiento;
yo en un nuevo entendimiento de mi confusión.


Robert Graves (Wimbledon, Londres, 1895-Deià, Mallorca, 1985). Alberto Girri , Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974.

In Broken Images
He is quick, thinking in clear images;/I am slow, thinking in broken images.//He becomes dull, trusting to his clear images;/I become sharp, mistrusting my broken images. //Trusting his images, he assumes their relevance;/ Mistrusting my images, I question their relevance. //Assuming their relevance, he assumes the fact;/Questioning their relevance, I question the fact. //When the fact fails him, he questions his senses;/When the fact fails me, I approve my senses. //He continues quick and dull in his clear images;/I continue slow and sharp in my broken images.//He in a new confusion of his understanding;/I in a new understanding of my confusion.

Città socialista


Cita a hora insólita

La ciudad - me digo - donde la sombra
es casi más deliciosa que la luz
cuando brilla renovada en la mañana ...
"... seca el temporal de esta noche - ríe
mi alegría vuelta a mi lado
después de un corto alejamiento.
"Seca al sol sus contradicciones"
- torvo, ya al punto de creer, replico.
Pero la forma, la imagen, el semblante
- de ángel habrías dicho en otros tiempos -
resurgió a mi lado en la vidriera:
"Querido - me escarnece abiertamente - querido,
con esa cara de vacaciones. Y piensas
en la ciudad socialista".
Ha vencido. Y ya me suelto: "No
llegaré a verla", le respondo.
(No estaremos
juntos, debería decir). "Pero es justo;
haces bien en no tomar nota de estas cosas,
si las digo por odio hacia alguien
o rabia por algo. Pero cree en la otra
cosa que se abre paso en mí de tanto en tanto,
que incluye a las otras y las hace espléndidas,
rara como esta mañana de septiembre...
justo, entre tú y yo, me hablaba a mí mismo:
de la alegría".
Se me cuelga del brazo.
"No es verdad que sea rara - me corrijo-: está;
se lleva como una herida
por las calles deslumbrantes. Es
esta hora de septiembre reprimida en mí
durante todo un año, es la zorra robada que el chico
guardaba bajo la ropa y le desgarraba las costillas,
un arma llevada por abuso, fuera
del breve sueño de unas vacaciones.
Podría
con ella matar, con la sola alegría..."

¿Pero dónde estás, donde te has metido?

"Es esto lo que pienso si alguien
me habla de revolución",
digo a la vidriera que vuelve a estar desierta.


Vittorio Sereni, de Gli strumenti umani (1965). Versión de J. Aulicino.


Appuntamento a ora insolita
La città — mi dico — dove l'ombra/quasi più deliziosa è della luce/come sfavilla tutta nuova al mattino.../ «...asciuga il temporale di stanotte» — ride /la mia gioia tornata accanto a me/ dopo un breve distacco./«Asciuga al sole le sue contraddizioni»/ — torvo, già sul punto di credere, ribatto./Ma la forma l'immagine il sembiante /— d'angelo avrei detto in altri tempi —/risorto accanto a me nella vetrina:/«Caro — mi dileggia apertamente — caro,/con quella faccia di vacanza. E pensi /alla città socialista?»./ Ha vinto. E già mi sciolgo: «Non/arriverò a vederla» le rispondo./(Non saremo/più insieme, dovrei dire). «Ma è giusto,/fai bene a non badarmi se dico queste cose,/se le dico per odio di qualcuno/o rabbia per qualcosa. Ma credi all'altra /cosa che si fa strada in me di tanto in tanto /che in sé le altre include e le fa splendide,/rara come questa mattina di settembre.../ giusto di te tra me e me parlavo:/della gioia». / Mi prende sottobraccio./ «Non è vero che è rara, — mi correggo — c'è,/la si porta come una ferita/ per le strade abbaglianti. È/ quest'ora di settembre in me repressa/ per tutto un anno, è la volpe rubata che il ragazzo/ celava sotto i panni e il fianco gli straziava,/ un'arma che si reca con abuso, fuori/dal breve sogno di una vacanza./ Potrei/con questa uccidere, con la sola gioia...»//Ma dove sei, dove ti sei mai persa?// «E' a questo che penso se qualcuno/mi parla di rivoluzione»/dico alla vetrina ritornata deserta.

domingo, julio 20, 2008

Parleranno



Ya no sabe nada…

Ya no sabe nada, alto con sus alas
el primero que cayó de boca en la playa normanda.
Por él alguno esta noche
me tocaba la espalda murmurando
que rogara por Europa
mientras la Nueva Armada
se presentaba ante la costa de Francia.

He respondido en el sueño: Es el viento,
el viento que hace músicas extrañas.
Pero si tú fueses de veras
el primero que cayó de boca en la playa normanda
ruega tú si puedes, yo estoy muerto
en guerra y paz.
Esta es la música ahora:
la de las lonas que golpean los palos.
No es música de ángeles, es la mía,
sólo música y me basta.

de Diario d'Algeria (1947)*

Esos chicos que juegan

un día perdonarán
si prestamente nos quitamos del medio.
Perdonarán. Un día.
Pero la distorsión del tiempo,
el curso de la vida desviado tras pistas falsas,
la hemorragia de los días
por la abertura del entendimiento corrompido:
eso no, no lo perdonarán.
No se perdona a una mujer un amor mentiroso,
el ameno paisaje de agua y hojas
que se desgarra develando
raíces putrefactas, miasma negra.
"En el amor no existen los pecados",
se enfurecía un poeta en los años tardíos,
"existen solamente pecados contra el amor".
Y ésos no, no los perdonarán.

La playa

Se fueron todos-
parloteaba la voz en el auricular.
Y luego, sabido, -No regresarán-.

Pero hoy
en este tramo de playa nunca visitado
esas manchas solares... ¿Señales
de que los que se fueron no lo hicieron del todo?
Y callan al darte vuelta, como si nada.

Los muertos no son los que día
a día se extinguen sino aquellas
manchas de insistencia, cal o ceniza
prontas a hacerse movimiento y luz.
No
dudes - me inviste de su fuerza el mar -
hablarán.

de Gli strumenti umani (1965)

Vittorio Sereni (Luino,1913-Milán,1983)
Versiones de J. Aulicino

*Desde Grecia, el regimiento en el que servía Sereni fue transferido a Sicilia, donde el poeta fue capturado por los norteamericanos el 24 de julio de 1943. Pasó por diversos campos de concentración en Africa septentrional (Orán, Casablanca, Sainte Barbe du Thélat, Sidi Chamani) y de esta experiencia surgió su segundo libro, “Diario de Argelia”, que fue publicado en 1947.
El País, Madrid

Sereni en un Analisi del Novecento

Contexto: Produzione poetica italiana dopo il 45


Non sa più nulla…
Non sa più nulla, è alto sulle ali /il primo caduto bocconi sulla spiaggia normanna. /Per questo qualcuno stanotte /mi toccava la spalla mormorando /di pregar per l'Europa /mentre la Nuova Armada /si presentava alle coste di Francia. //Ho risposto nel sonno: - E' il vento, /il vento che fa musiche bizzarre. /Ma se tu fossi davvero /il primo caduto bocconi sulla spiaggia normanna /prega tu se lo puoi, io sono morto /alla guerra e alla pace. /Questa è la musica ora: /delle tende che sbattono sui pali. /Non è musica d'angeli, è la mia/sola musica e mi basta.

Quei bambini che giocano
un giorno perdoneranno /se presto ci togliamo di mezzo. /Perdoneranno. Un giorno./Ma la distorsione del tempo /il corso della vita deviato su false piste /l'emorragia dei giorni /dal varco del corrotto intendimento:/questo no, non lo perdoneranno. /Non si perdona a una donna un amore bugiardo, /l'ameno paesaggio d'acque e foglie /che si squarcia svelando /radici putrefatte, melma nera. / “D'amore non esistono peccati”, /s'infuriava un poeta ai tardi anni, / “esistono soltanto peccati contro l'amore". /E questi no, non li perdoneranno.

La spiaggia
Sono andati via tutti - /blaterava la voce dentro il ricevitore. /E poi, saputa, - Non torneranno più -. //Ma oggi /su questo tratto di spiaggia mai prima visitato /quelle toppe solari... Segnali/ di loro che partiti non erano affatto?/E zitti quelli al tuo voltarti, come niente fosse. // I morti non è quel che di giorno / in giorno va sprecato, ma quelle / toppe d'inesistenza, calce o cenere /pronte a farsi movimento e luce. /Non /dubitare, - m'investe della sua forza il mare -/parleranno.

sábado, julio 19, 2008

Osso dell'esistenza


El llanto de la excavadora

II

Pobre como un gato del Coliseo,
vivía en un arrabal todo cal
y polvareda, lejos de la ciudad

y del campo, apretado cada día
en un omnibus agonizante:
y cada ida, cada regreso

era un calvario de sudor y de ansias.
Largas caminatas en una calina calurosa,
largos crepúsculos delante de papeles

amontonados sobre la mesa, calles de barro,
tapias, casillas bañadas de cal,
y sin marcos, con cortinas por puertas...

Pasan el aceitunero, el botellero,
viniendo de algún otro suburbio,
con la polvorienta mercancía que parece

fruto del robo, y una facha cruel
de jóvenes envejecidos por los vicios
de quien tiene una madre dura y hambrienta.

Renovado por el mundo nuevo,
libre - una llama, un aliento
que no sé decir, a la realidad

que humilde y sucia, confusa e inmensa,
hervía en la periferia meridional,
daba un sentido de serena piedad-.

Un alma en mí, que no era sólo mía,
un alma pequeña en ese mundo sin límite,
crecía, nutrida de la alegría

de quien amaba, aun sin ser amado.
Y todo se iluminaba de este amor.
Tal vez todavía de muchacho, heroicamente

y sin embargo maduro en la experiencia
que nacía a los pies de la historia.
Estaba en el centro del mundo en ese mundo

de suburbios tristes, beduinos,
de terrenos amarillos pulidos
siempre por un viento sin paz,

viniese del mar caliente de Fiumicino,
o del campo, donde se perdía
la ciudad entre los tugurios; en ese mundo

que sólo podía dominar,
cuadrado espectro amarillento
en la amarillenta neblina,

agujereado de miles de filas iguales
de ventanas enrejadas, la Penitenciaría
entre viejos campos y caseríos soporizados.

Los papeles y el polvo que la ciega
ventolera trajinaba de aquí para allá,
las pobres voces sin eco

de mujercitas venidas de los montes
Sabinos, del Adriático, y aquí
acampadas ahora con turbas

de enfermizos y duros chiquilines
estridentes con remeras rotas,
en grises, quemados calzoncillos,

los soles africanos, las lluvias febriles
que convertían en torrentes de barro
las calles, los micros en la terminal,

estacionados en su esquina
entre una última faja de hierba blanca
y algún ácido basural en llamas...

era el centro del mundo, y era
el centro de la historia mi amor
por aquello: y en esta

madurez que por ser naciente
era todavía amor, todo estaba
por volverse claro -¡era

claro!- Aquel barrio desnudo al viento,
no romano, no meridional,
no obrero, era la vida

en su luz más actual:
vida, y luz de la vida, plena
en el caos aún no proletario,

como lo quiere el rústico periódico
de la célula, la última
tapa del semanario: hueso

de la existencia cotidiana,
pura, por ser hasta demasiado
próxima, absoluta por ser

demasiado míseramente humana.


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975), Le ceneri di Gramsci, 1957
Versión de J. Aulicino

Il pianto della scavatrice
II
Povero come un gatto del Colosseo,/ vivevo in una borgata tutta calce /e polverone, lontano dalla città //e dalla campagna, stretto ogni giorno /in un autobus rantolante: /e ogni andata, ogni ritorno // era un calvario di sudore e di ansie./ Lunghe camminate in una calda caligine,/l unghi crepuscoli davanti alle carte//ammucchiate sul tavolo, tra strade di fango,/ muriccioli, casette bagnate di calce /e senza infissi, con tende per porte...// Passano l'olivaio, lo straccivendolo, /venendo da qualche altra borgata, /con l'impolverata merce che pareva //frutto di furto, e una faccia crudele / di giovani invecchiati tra i vizi / di chi ha una madre dura e affamata. // Rinnovato dal mondo nuovo,/ libero - una vampa, un fiato / che non so dire, alla realtà //che umile e sporca, confusa e immensa,/ brulicava nella meridionale periferia, / dava un senso di serena pietà. // Un'anima in me, che non era solo mia,/ una piccola anima in quel mondo sconfinato,/ cresceva, nutrita dall'allegria // di chi amava, anche se non riamato./ E tutto si illuminava, a questo amore. / Forse ancora di ragazzo, eroicamente,// e però maturato dall'esperienza / che nasceva ai piedi della storia. / Ero al centro del mondo, in quel mondo // di borgate tristi, beduine, / di gialle praterie sfregate / da un vento sempre senza pace, // venisse dal caldo mare di Fiumicino, /o dall'agro, dove si perdeva/ la città fra i tuguri; in quel mondo //che poteva soltanto dominare,/ quadrato spettro giallognolo/ nella giallognola foschia, // bucato da mille file uguali/ di finestre sbarrate, il Penitenziario /tra vecchi campi e sopiti casali. // Le cartacce e la polvere che cieco// il venticello trascinava qua e là,/ le povere voci senza eco // di donnette venute dai monti/ Sabini, dall'Adriatico, e qua / accampate ormai con torme // di deperiti e duri ragazzini/ stridenti nelle canottiere a pezzi,/ nei grigi, bruciati calzoncini,// i soli africani, le piogge agitate/che rendevano torrenti di fango / le strade, gli autobus ai capolinea // affondati nel loro angolo / tra un'ultima striscia d'erba bianca / e qualche acido, ardente immondezzaio... // era il centro del mondo, com'era / al centro della storia il mio amore /per esso: e in questa // maturità che per essere nascente/era ancora amore, tutto era/ per divenire chiaro - era,// chiaro! Quel borgo nudo al vento,/ non romano, non meridionale,/ non operaio, era la vita // nella sua luce più attuale:/ vita, e luce della vita, piena/ nel caos non ancora proletario,// come la vuole il rozzo giornale/ della cellula, l'ultimo/ sventolio del rotocalco: quotidiana, / pura, per essere fin troppo / prossima, assoluta per essere//fin troppo miseramente umana.

Proposiciones


Algunas de las Treinta proposiciones de Leonardo Sinisgalli

8. La poesía tiene simpatía por ciertos números y por ciertas figuras.

9. En el curso de su formación, la poesía no se deja desviar.

10. La poesía tiende a volverse como inanimada.

15. Es imposible determinar el instante en que nace la poesía; su nacimiento mismo no es pensable.

16. En un poema las palabras se ignoran, aunque tengamos la impresión de que una arrastra a otra en cierta dirección.

20. En alguna medida puede sostenerse que todos los hombres tienden a expresarse en verso.

22. Puede decirse sin temor a exagerar que la historia de los hombres se edifica sobre las ruinas de los versos.

24. La poesía, desde el soneto hasta las palabras en libertad, se degrada hacia la prosa para dar alimento y cuerpo a la vida que, sin esa poesía, es decir sin su ruina, nunca habría sido.

26. La poesía es una forma severa, inaccesible, incompatible con la vida. Sin embargo, desfallece constantemente por volverse vida.

28. La poesía no puede reconocer nada fuera de sí, ni siquiera a su semejante.

---
Los anillos de esta cadena de proposiciones fueron transcritos del bellísimo tratado sobre los cristales de J. Killian. La transcripción por substitución, procedimiento caro a Lautréamont, sigue siendo muy útil para deducir de una ley de medida, una ley de posición.

Versión de Aurelio Asiain.
Revista Vuelta, México, marzo de 1991.

Sinisgalli, miscelánea


El Giulietta
Un producto emblemático del concepto "Fabricado en Italia". El nombre lo sugiere un poeta*, Leonardo Sinisgalli**, y gracias a la alusión shakesperiana, el coche embelesa en todo el mundo.
Alfa Romeo, España

*Se atribuye también a la mujer de Sinisgalli.

**Sinisgalli fue ingeniero, publicitario, crítico de arte, y trabajó en grandes empresas, como la Olivetti y la Pirelli. Fundó y dirigió la revista Civiltà delle Macchine (civilización de las máquinas, 1953-1959). Provenía de una familia de viñateros pobres de una de las regiones más arcaicas del sur de Italia. Su padre emigró a América dejando sus chicos al cuidado de la madre. La poesía de Leonardo Sinisgalli, clasificada genéricamente como hermética, fue considerada de un clasicismo que incorporaba "las nuevas formas de la civilización..." "[Sinisgalli es] un poeta puro... de una poesía impura" (Geno Pampaloni, citado por Horacio Armani en Poetas italianos del siglo XX, Librerías Fausto, Buenos Aires, 1973).

Davanti alla tribù


Autobiografía IV

Era un fantasma saturnino
azul y verde mi padre
cuando volvía de las viñas
en temporada de fumigación.
Había abierto las plantas
una por una
separando los sarmientos y las hojas ásperas.
Un día trajo una oruga
caída de un manzano,
gruesa como uno de sus dedos.
"Los años duros ya se han terminado
para los Sinisgalli, nuestros hijos
tendrán pienso para cien caballos",
dijo una noche a su mujer,
la reina Taitú
tomándola por las dos manos,
única caricia delante de la tribu.

Autobiografía III

Cinco hijos son un peso
menos grave que tus pensamientos.
Te fuiste hace diez años
y parece ayer. Si tú eres fuerte,
te honrarán. Te honraré
también yo hasta la muerte
y a la vista de Dios
Enjuga tu sudor
en mi pañuelo. Nuestra historia
será digna de nuestra raza.
Iré a recoger leña,
iré por achicoria.
No envida la rosa
tu esposa Carmela Lacorazza.


El grito árabe

El grito en el aireluz
donde se acumulan
polvo y plumas
tarántulas y tedio,
el grito árabe de las golondrinas...

Leonardo Sinisgalli (Montemurro, Lucania, 1908-Roma, 1981), de La vigna vecchia, 1952.
Versiones de J. Aulicino

Autobiofrafia IV
Era un fantasma saturnino/ azzurro e verde mio padre /quando tornava dalle vigne /al tempo dell'insolfatura. /Aveva aperto le viti /a una a una /scostando i tralci e le ruvide foglie. /Un giorno portò un bruco/ caduto da un melo, /grosso come un suo dito. /«Gli anni duri sono finiti/ per Sinisgalli, i nostri figli /avranno paglia per cento cavalli», /disse una sera a sua moglie /la regina Taitù /prendendola per le due mani, /sola carezza davanti alla tribù.

Autobiofrafia III
Cinque figli sono un peso/meno grave dei tuoi pensieri. /Sei partito da dieci anni/e sembra ieri. Se tu sei forte/ti faranno onore. Ti farò onore /anch'io fino alla morte /e al cospetto di Dio. /Asciuga il tuo sudore /nel mio fazzoletto. La nostra storia /sarà degna della nostra razza./Andrò a raccogliere legna, /andrò per cicoria./Non invidia la rosa/la tua sposa Carmela Lacorazza.

Il grido arabo
Il grido nel cavedio/dove si accumulano /polvere e piume /tarantole e tedio,/il grido arabo delle rondini ...

Foto de Mario Dondero: Leonardo Sinisgalli, Mimmo Rotella y Aldo Moriconi, Roma 1962.

viernes, julio 18, 2008

Advertí, Evelio


El vecino

Al hojear las antologías
que incluyen la crema de mi tinta,
advertí que en todas ellas, Evelio,
me acompañan versos tuyos.

¿Serás acaso un poeta notable?
¿O seré yo uno sin virtudes?

Cuestión de fe

Qué lástima que no seas creyente, Bruto,
frente a nosotros Afrodita se desnuda
y tú no puedes verla.

Desdén

Tu ex mujer es tan bella
que podría causar una desgracia troyana.
Pero tú jamás le escribiste una oda.
No lo permitió tu retórica de versos pardos
sobre asuntos que nadie recuerda.
¿Cómo pretendes, entonces,
que los lectores te reciten de memoria?
Abre los ojos; aún tienes tiempo
para loar sus encantos,
aunque éstos ya pertenezcan a otro.

Héctor Carreto (México DF, 1953), revista El Jabalí, n° 18, 2008, año XIII, Buenos Aires.

Pace non cerco, guerra non sopporto


Poesía fácil

Paz no busco, guerra no soporto
tranquilo y solo voy por el mundo en sueño
lleno de cantos sofocados. Anhelo
la niebla y el silencio en un gran puerto.

En un gran puerto lleno de velas leves
prontas a zarpar hacia el horizonte azul
dulces ondulando, mientras que el susurro
del viento pasa con acordes breves.

Y aquellos acordes el viento se los lleva
lejos sobre el mar desconocido.
Sueño. La vida es triste y yo estoy solo.

Oh cuándo, cuándo una mañana ardiente
mi alma se despertará en el sol
en el eterno sol, libre y rugiente.

Dino Campana (Marradi, 1885-Castel Pulci, 1932), datado entre 1907 y 1914. No incluido en Canti orfici (1914).
Versión de J. Aulicino

Poesia facile
Pace non cerco, guerra non sopporto/tranquillo e solo vo pel mondo in sogno/pieno di canti soffocati. Agogno/la nebbia ed il silenzio in un gran porto.//In un gran porto pien di vele lievi/ pronte a salpar per l'orizzonte azzurro/dolci ondulando, mentre che il sussurro/del vento passa con accordi brevi.//E quegli accordi il vento se li porta/lontani sopra il mare sconosciuto./Sogno. La vita è triste ed io son solo.//O quando o quando in un mattino ardente/l'anima mia si sveglierà nel sole/nel sole eterno, libera e fremente.

jueves, julio 17, 2008

Transposición




La rima facile, la vita difficile

La mia vita si appanna, e poi che piove
scelgo il passaggio sotto il tunnel dove
tutto è molliccio, ma però non piove.
Qui tra la gente solita, che muove
il passo verso le solite cose
anch'io mi muovo tra cose non nuove.
Più comune degli altri, non so dove
muove il mio passo stanco, che non vuole
tale apparire a se stesso ed altrove.
Quando a un tratto uno sguardo che sa dove
del mio corpo dirigersi e non vuole
nú sveglia in un baleno - ed è già altrove.
Invano io lo ricerco entro un antico
universo che mi era un giorno amico.
Quando più non pensavo a questa cosa
rintronò sotto il tunnel una gioiosa
voce che sovrastava ogni altra cosa.
Era un saluto postumo e lontano
postumo nel mio cuore, non lontano
nel tunnel più di un breve tratto umano.

Sandro Penna (Perugia, 1906-Roma, 1977), Poesie inedite 1938-1955



La rima fácil, la vida difícil


Mi vida se empaña, y después que llueve
bajo al túnel húmedo donde no llueve.
Entre gente común que el paso mueve
hacia cosas comunes también me muevo
en un mundo de objetos que no son nuevos.
Más común que los otros, no sé qué mueve
ni a dónde mi paso tardo y no deseo
verme aquí a mí mismo después que llueve.
Apuntar sabe al instante a mi deseo
una mirada rápida que aunque se aleja
lo despierta en el acto - y ahí lo deja.
En vano la busco en un mundo arcano,
universo antiguo que fue cercano.
Cuando ya no pensaba en esas cosas
retumbó bajo el túnel una dichosa
voz que se impuso a toda otra cosa.
Era un saludo póstumo y lejano,
póstumo en mi corazón, no lejano
en el túnel del breve trayecto humano.


Versión de Jorge Aulicino


Nota bene: Transponer al castellano este poema de Sandro Penna respetando el juego de rimas que le da sentido al título, y al mismo tiempo la literalidad, no es posible. Lo que hice fue una versión relativamente libre que sin embargo, a mi juicio, no mueve un ápice el sentido de fondo, que al mismo tiempo es de forma (quiero decir que el sentido lo constituye asimismo la forma). No lo hice para refutar que la música es la única justificación a la traición del sentido, como pregonan de un lado, o que debe someterse la música al sentido, como se diría del otro, sino para verificar si una traducción es o puede ser, en algunos casos, leal y auténtica transposición. Creo que Penna ha querido, en su idioma, hacer algo similar y que este poema es su arte poética: la rima, que en toda su obra es juego y desafío superpuesto a ideas, juega a que lo fácil ha de conducir a lo difícil; como por un túnel de cosas sabidas, al hallazgo. Entiendo que el arte es casi enteramente transposición: transposición de la experiencia, transposición en sentido literal: traslado, pasaje, de una cosa a otra (de lo visto o pensado a la tela, de lo vivido o pensado a la letra, de la propia letra a otra).
Y permitan "que los que amo intenten perdonar lo que he hecho" (E.Pound)... (De la memoria o visión a la cita...).