viernes, febrero 28, 2014

Enrique Lihn / De "La pieza oscura", 3















Fin de semana

"Volveremos a la vida", nos prometieron las flores
por boca de su hermana mayor. Me parece estar viéndola. De pie frente a la mesa
     ofreciéndonos el canastillo
donde las frutas confirmaban a las flores. "Sí. Sí. Como nosotras".
Está claro que el sol entra también por los oídos; sucede cuando uno cree
     escuchar visiones,
porque, de veras, las flores dijeron por su boca, en un momento de ansiedad:
     "Volveremos a la vida".

O bien: "¿Vendrán Uds. el año que viene?" Y algo así como: "Entonces, los conejos..."

La tentación es el primer recurso de la mujer y el último.
En esa aldea tan próxima al cielo lo natural era que la serpiente jugara un pequeño papel
como antes de entrar al paraíso, cuando éste era un pueblo entre otros, el tosco letrero
    de madera borrado por el polvo de la gran ruta.

Sí, se asiste al nacimiento del mundo en las aldeas que visitamos sólo una vez
cuyo camino extraviaríamos si se nos ocurriera rehacerlo.
El agua se distingue apenas de la luz, la tierra abraza en los rincones, la tierra
     color fuego que, de repente, fluye,
los elementos no responden sino al eco de su nombre.

Enrique Lihn (Santiago de Chile, 1929-1988), La pieza oscura, 1963, Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2007

jueves, febrero 27, 2014

Salvatore Quasimodo / Ante el simulacro de Hilaria del Carretto














Bajo suave luna tus colinas,
junto al Serchio muchachas con vestidos
rosados y turquesa, moviéndose ligeras.
Así en tu dulce tiempo, querida; y Sirio pierde
color, se aleja cada hora,
la gaviota agítase en las playas
desoladas. Los amantes van alegres
en el aire de septiembre y sus gestos
acompañan sombras de palabras
que conoces. No tienen piedad; y tú
prisionera de la tierra, ¿qué lamentas?
Has quedado sola aquí y mi turbación
es la tuya quizá, ira y espanto por igual.
Remotos muertos y más aun los vivos,
mis viles y taciturnos camaradas.


Salvatore Quasimodo (Modica, 1901-Nápoles, 1968), revista Sur, N° 225, Buenos Aires, noviembre y diciembre de 1953
Versión de Alberto Girri y Carlos Viola Soto


Davanti al simulacro d’Ilaria Del Carretto

Sotto tenera luna già i tuoi colli,
lungo il Serchio fanciulle in vesti rosse
e turchine si muovono leggere.
Così al tuo dolce tempo, o cara, e Sirio
perde colore, e ogni ora s’allontana,
e il gabbiano s’infuria sulle spiagge
derelitte. Gli amanti vanno lieti
nell’aria di settembre, i loro gesti
accompagnano ombre di parole
che conosci. Non hanno pietà; e tu
tenuta dalla terra, che lamenti?
Sei qui rimasta sola. Il mio sussulto
forse è il tuo, uguale d’ira e di spavento.
Remoti i morti e più ancora i vivi,
i miei compagni vili e taciturni.

miércoles, febrero 26, 2014

Jack Kerouac / Charlie Parker











Charlie Parker se parecía a un Buda.
Charlie Parker que murió hace poco mientras se reía con un juglar de la TV,
luego de semanas de tensión y enfermedad,
fue llamado el músico perfecto
y la expresión en su rostro
era tan serena, hermosa y profunda
como la imagen de Buda
que se ve en el Oriente: los ojos entrecerrados,
la expresión que dice: todo está bien.

Eso era lo que decía Charlie Parker cuando tocaba: todo está bien.
Uno tenía la sensación de la mañana temprana,
como la dicha de un ermitaño
o como el grito perfecto de alguna pandilla frenética en una "jam session"
¡Wail ¡Whap!
Charlie reventaba sus pulmones para alcanzar la velocidad
que sus fanáticos deseaban
y su eterno atrasarse era lo que ellos querían.
Un gran músico
y un gran creador de formas
que finalmente encuentran expresión
en más y lo que quieras.

Aunque musicalmente tan importante como Beethoven
no era considerado como tal
un gentil director de orquestas de cuerdas
frente a las cuales él se erguía orgulloso y calmo
como un conductor de música en la histórica gran noche mundial
y hacía sollozar su pequeño saxofón
el alto
con claro y desgarrador lamento
en perfecto tono y brillante armonía.
¡Tut!
Los oyentes reaccionaban
sin demostrarlo
y comenzaban a hablar
y de pronto todo el tugurio se balancea y habla
y todos hablan;
y Charlie Parker
silbándoles hasta el borde de la eternidad
con su irlandés St. Patrick Patootlestick.
Y como en las nieblas sagradas
pataleamos y chapoteamos
en las aguas de la matanza y la carne blanca:
y morimos
uno tras otro
en el Tiempo.

Y qué tierna historia es
cuando se la oyes contar a Charlie Parker
en sus discos o en sessions
o en reuniones oficiales en clubes
(inyecciones en el brazo para la billetera).
Jubilosamente soplaba la corneta perfecta
de todos modos no importaba nada...
Charlie Parker perdóname.
Perdóname por no responder a tus ojos.
Por no haber hecho una demostración
de lo que eres capaz de inventar.
Charlie Parker ruega por mí.
Ruega por mí y por todos.

En los Nirvanas de tu cerebro
donde te escondes -
indulgente y enorme-
ya no Charlie Parker
sino el impronunciado Nombre secreto
que lleva aparejado
desde aquí hasta el este o el oeste
un premio sin medida.
Charlie Parker:
aleja la perdición de mí
... y de todos.

Jack Kerouac (Lowell, Massachusetts, 1922-St. Petersburg, Florida, 1969), Poesía norteamericana contemporánea, traducciones de William Shand y Alberto Girri, Distribuidora Mexicana de Libros, Ciudad de México, 1976



[Por imperio de las leyes sobre derechos de autor, se publican sólo fragmentos del original]


Charlie Parker

Charlie Parker looked like Buddha.
Charlie Parker, who recently died laughing at a juggler on the TV
after weeks of strain and sickness
was called the perfect musician.
and his expression on his face
was as calm beautiful and profound
as the image of the Buddha
represented in the East - the lidded eyes
the expression that says:  all is well.

This was what Charlie Parker said when he played: all is well.
You had the feeling of early-in-the-morning
like a hermit’s joy, 
or like the perfect cry of some wild gang at a jam session,
Wail! Wahp!
Charlie burst his lungs to reach the speed of what the speedsters wanted
and what they wanted  was his eternal slowdown.

(...)

In the Nirvanas of your brain
where you hide -
indulgent and huge -
no longer Charlie Parker
but not secret unsayable Name
that carries whit it
merit no-to-be-measured
form here to up down east or west.
Charlie Parker:
lay the bane off me
... and everybody.


Foto: Jack Kerouac, 1959 John Cohen/Getty Images/The Guardian

martes, febrero 25, 2014

Carlos Battilana / De "El lado ciego"











Animales

Busca los hechos de la costumbre. Apenas piensa. Si pudiera
elegir, caminaría por un largo bosque, extendería sus pasos
más allá de los árboles; miraría el sol, las nubes, y hasta no
trasponer la línea del horizonte, caminaría, como un animal
salvaje y tenue.


Manchas

Mira por la ventana y sólo ve el movimiento de los autos. El
movimiento es algo que se ve, y ¿los objetos?... De los
objetos queda una suerte de mancha gris.


Carlos Battilana (Paso de los Libres, 1964), El lado ciego, Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2013

lunes, febrero 24, 2014

Chella Courington / Verano a los trece














A Anna Claire y a mí nunca nos gustó la hierba alta,
como si tuviéramos miedo a pisar una víbora.
Pero el agua del color del índigo
espera por nosotras al otro lado del peligro.

Nos quitamos los vaqueros, la camisa, la ropa interior,
señalamos nuestro lugar en la orilla,
tomadas de la mano como Ruth y Noemí
nos metemos en el agua hasta la cintura.

A cada paso el agua se mueve cada vez más alta,
estremeciendo de frío nuestros recientes senos.
Rodeo a Anna Claire con los brazos
y me aprieto contra ella en busca de calor.

Me empuja y se aparta,
se sumerge un poco más allá,
sale a la superficie, se arquea,
se sumerge de nuevo,
nada por debajo de mí,
me mece de espaldas con las manos,
me levanta en el aire,
floto sobre las yemas de sus dedos.

Mueve lentamente las manos,
toca mi hombros y mis muslos.
Me besa en los labios,
me abre los ojos con la lengua.

No pronunciamos palabra
antes de alcanzar el amarradero,
antes de aventurarnos de nuevo a través de la hierba alta.

Chella Courington (Alabama, 1956), Southern Girl Gone Wrong, Foothills Publishing, Nueva York, 2004
Versión de Jonio González



Summer at Thirteen

Anna Claire and I never like tall grass
afraid we’ll step on a cottonmouth.
But water the color of indigo 
waits for us the other side of danger.

We shed jeans, shirts, underwear, 
mark our place at the edge,
hold hands like Ruth and Naomi
wading into the deep.

With each step, water moves higher,
chills our new breasts. 
I throw my arms around Anna Claire,
press against her for warmth.

She pushes away, 
plunges deep beyond,
surfaces, arches, 
plunges again,
swims under me, 
cradles my back in her palms, 
lifting me to the air 
so I float on her fingertips.

Her hands move gently 
touch my shoulder and thigh. 
She kisses my lips, 
unclosing my eyes with her tongue.

We don’t say a word
before we reach the point of mooring
before we venture back through tall grass.

domingo, febrero 23, 2014

Ariosto / Sátira Primera, 2















(Este poema se publica en dos partes. Ver
aquí la primera.)


[2]

Ruggier, si a tu progenie me haces      (20)
poco grato, si no cuenta a favor
cantar tus altas gestas y valor,
¿qué voy a hacer por allí? No sirvo
para trinchar perdices en la horquilla,
llevar perro o gavilán a la traílla.
No hice jamás cosas tales y hacerlas
ahora, estoy viejo para aprenderlas
y adaptarme a las botas y espuelas.
Yo no gusto mucho de las viandas,
y de trinchar, digno fui venir al mundo
cuando los hombres vivían de bellotas.
No deseo llevar cuentas de Gismondo;    (21)
ni de andar a Roma como posta
y aplacar la gran ira del Segundo;         (22)
si sucediera aún, ya no tengo edad,
debido al mal contraído por entonces
no conviene andar corriendo caminos.
Haga tales servicios quien tiene sed
de estar cabe tuyo, como sed de oro,
tal lo hace el Boyero con la Osa;             (23)
Antes que riqueza, deseo quietud:
más que ocuparme de otro encargo,
y dejar que el Leteo invada mi estudio.
Aunque no pueda alimentar el cuerpo,
lo da a la mente con tal noble cebo
que merece no estar sin cultivo.
Ello hace que la pobreza no crezca,
y que no desee la riqueza al precio
de dejar mi libertad para tenerlas;
lo que no espero tener no me enoja
ni desdén ni envida me consumen
que el señor a Marón o Celio llame,   (24)
no espero del medio estío las luces
a ser visto con el Señor cenando,
no me hago ilusión con tales humos;   (25)
que vaya solo, a pie, donde me lleva
mi deseo, y cuando vaya a caballo
pueda atar las alforjas a su lomo.
Creo que hay en esto menor fallo
que hacerme pagar si recomiendo
al príncipe la causa de un vasallo;
mover litigios en provecho, cuando
no hay razón, o vengan los rufianes
a rogarme y ofreciendo donaciones.
Ello hace que lleve las manos al cielo,
que en mi casa vivo cómodamente,
sea entre citadinos o entre villanos;
del remanente de bienes paternos
vivir pueda sin saber nuevas artes,
entre los míos sin que se avergüencen.
Para que no tenga que darte cinco        (26)
sueldos, que no tengo, regresaré
hasta el comienzo de mi fábula.
Tengo mis razones para quedarme:
te he dicho una, y para las otras
ni lo dicho bastará ni otro folio.
Diré solo una más: que tolerar
no debo, que quitado todo sostén
nuestra casa en ruinas se quedara.
De los cinco que somos, Carlo vive    (27)
do los turcos raptaron a Cleandro,
y estarse allí un tiempo es su deseo;
Galasso busca en la ciudad de Evandro
poner camisa sobre camiseta;  
vos, Alessandro, con el señor fuiste.
Está Gabriel ¿pero qué quieres que haga
si de muchacho su mala fortuna
lo dejó impedido de pies y brazos?
No estuvo jamás en plaza o en corte,
y regir casa, como es debido,
comprende que para esto importe.
La quinta de mis hermanas restantes
está aún en casa y es tarea nuestra
darle buena dote ahora que marida.
La edad de nuestra madre me percute
de piedad el corazón, que de golpe
la dejáramos sola sería una infamia.
Yo soy de diez hermanos el primero
cuarenta y cuatro años, cabeza calva
ha tiempo que escondo bajo gorra.
La vida avanza y la paso lo mejor
que puedo, pero vos que tardaste
dieciocho años en salir de la panza,
andá nomas con húngaros y alemanes,
tras el señor ya con sol o haya frío
sirve por ambos y purga mis faltas.
El cual si desea de cálamo y tinta
de mí servirse y no seguir el pleito,
dirás: “señor mi hermano es vuestro”.
Yo, estando aquí, con clara tromba
haré sonar su nombre quizás tan alto
donde jamás volando llegó paloma.
A Filo, a Cento a Ariano a Calto
llegaría, pero nunca hasta el Danubio,
que no tengo pies gallardos para salto.
Pero si nuevamente me tuviese enjulio  (28)
los quince años que lo he servido,
no dudaría ni en vadear la Tana.    (29)
Si por darme cada cuatro meses
veinticinco escudos, no seguros,
que muchas me han regateado,
cree me puede encadenar de esclavo,
tenerme a que sude y que tirite
sin respeto alguno, muera o enferme,
no le dejen creer cosa tal de mí;
y díganle que antes que ser siervo
cargaré la pobreza con paciencia.
Hubo un asno todo hueso y nervio   (30)
y tan magro que entró un día
por la grieta de un granero;
y tanto que comió que la panza
se le hizo grande como un barril,
pero no de golpe, hasta saciarse.
Temiendo que los huesos le molieran,
salir intentó de donde se había colado,
más ya por aquel hueco no cabía.
Mientras luchaba por salir en vano,
le dijo un ratoncito: “compadre
si querés salir, a vaciar la tripa:
a vomitar ponete ya y aprisa
lo que tenés adentro y enflaquecer,
que así no hay buco al que vencer”.
Concluyendo, digo que si el sacro
Cardenal piensa haberme comprado
con sus dones, no es acerbo y agrio
rendirle, y recobrar mi libertad.

Ludovico Ariosto (Reggio Emilia, 1474-Ferrara, 1533), Satire, Biblioteca Universale Rizzoli, Milán, 1990
La presenta versión y notas son de Angel Faretta

Notas:
20: Ruggier, apócope de Ruggiero, Rogelio, Roger. Nombre poético de uno de los paladines que aparecen su Orlando Furioso, como un antecedente familiar epónimo, cabeza (capo) de la casa d’Este.

21: Gismondo uno de los administradores de Ippolito, el contador, y raggionier; no el spenditor, como se ha dicho.

22: “el segundo” es Julio II, papa. Conocido por sus campañas militares, por terminar de pintar el techo de la Capilla Sixtina, por las peleas ciclópeas con el pintor de marras –Michelangelo- y que se oían hasta Sicilia, o casi; por ser interpretado en un horrendo film por Rex Harrison, por crear la Guardia Suiza que no eran entonces esos figurones decorativos sino bravísimos mercenarios helvéticos (ya que Suiza jamás tuvo “ocho siglos de paz”), por ser retratado por otro de su protegidos –Rafaello- y por ser uno de los que -a su manera- intentó la unidad italiana. Que casi logra.
Los pequeños estados principescos, como Ferrara, eran los que muchas veces debían ser más instigados a la unidad -vaticana o secular-, porque eran o ricos dispensadores de material –no de hombres, porque los italianos usaban tropa extranjera para sus guerras, a pesar de las recomendaciones del Secretario florentino en sentido contrario-, o caían, nolens volens, en el status de estados tapones.

23:“artofilace”, “guardián de la osa menor”, constelación conocida en castellano como “boyero”. Los latinos la llamaban Bootes y su estrella más conocida es Arturo. Sería interminable dar las asociaciones que Ariosto emplea aquí (como Leopardi en su “Vaghe stelle dell Orsa”), digamos que en “mimético bajo”, sería el argentinismo, “pararse”, o “estar parado”

24: de Marón ya se ha dicho; Celio es otro poeta-cortesano, más que dispuesto a viajar tras Ippolito.

25:“in questi fiume” estos humos. “Darse humos”, la expresión atravesó casi intacta el océano Atlántico.

26: costumbre, tradición, de quien no concluía un relato debía pagar al o los oyentes cinco sueldos.

27: Los Ariosto eran diez hermanos, y su madre -Daria Malaguzzi- sería una santa para aguantarlos. Carlo, para la fecha de este poema, era comerciante en Nápoles, donde se desarrolla la mejor y más conocida comedia de Ariosto “I Suppositi” (“Los supuestos”, “Los fingidos”, etc.); allí su héroe, Cleandro, es raptado por los turcos. Galasso vagabundeaba en Roma (ciudad de Evandro según Virgilio) en busca de aventuras o de alguna colocación. Alessandro es uno de los dos destinatarios de esta epístola. El infortunado Gabrielle estaba impedido, y la hermana Taddea era quien estaba por casarse. Otras dos habían “entrado en religión y otras dos estaban ya casadas.
N. B.: “poner camisa…” Digamos ponerse a cubierto, asegurarse, estar algo más abrigado. No se me ocurre otra forma de traducir “la camiccia sopra la guarnaccia”; es decir camisa, que podría ser entonces un “manto”, esa suerte de bolero masculino que se observa en tantas pinturas renacentistas, siendo “guarnaccia” una capa corta para cubrirse del frío. Creo que el argentinismo le cae muy bien a éste como a otros momentos italianos.

28: Traduzco como “enjulio” lo que Ariosto “subbio” puesto que es, literalmente, el cilindro donde los tejedores van recogiendo la tela.

29: Tana, nombre mítico-legendario del río Don.

30: obviamente a los lectores de J. D. Salinger esto les recordará la fábula central de su relato “Un día perfecto para el pez banana”. Ariosto a su vez la toma y deriva –con variaciones- de una Epístola de Horacio (I, vii, 21-33), aunque aquí no es un asno sino una zorra la que se atora de alimento.



Ruggier, se alla progenie tua mi fai
sì poco grato, e nulla mi prevaglio
che li alti gesti e tuo valor cantai,

che debbio far io qui, poi ch'io non vaglio
smembrar su la forcina in aria starne,
né so a sparvier, né a can metter guinzaglio?

Non feci mai tai cose e non so farne:
alli usatti, alli spron, perch'io son grande,
non mi posso adattar per porne o trarne.

Io non ho molto gusto di vivande,
che scalco io sia; fui degno essere al mondo
quando viveano gli uomini di giande.

Non vo' il conto di man tòrre a Gismondo;
andar più a Roma in posta non accade
a placar la grande ira di Secondo;

e quando accadesse anco, in questa etade,
col mal ch'ebbe principio allora forse,
non si convien più correr per le strade.

Se far cotai servigi e raro tòrse
di sua presenza de' chi d'oro ha sete,
e stargli come Artofilace all'Orse;

più tosto che arricchir, voglio quïete:
più tosto che occuparmi in altra cura,
sì che inondar lasci il mio studio a Lete.

Il qual, se al corpo non può dar pastura,
lo dà alla mente con sì nobil ésca,
che merta di non star senza cultura.

Fa che la povertà meno m'incresca,
e fa che la ricchezza sì non ami
che di mia libertà per suo amor esca;

quel ch'io non spero aver, fa ch'io non brami,
che né sdegno né invidia me consumi
perché Marone o Celio il signor chiami;

ch'io non aspetto a mezza estade i lumi
per esser col signor veduto a cena,
ch'io non lascio accecarmi in questi fumi;

ch'io vado solo e a piedi ove mi mena
il mio bisogno, e quando io vo a cavallo,
le bisaccie gli attacco su la schiena.

E credo che sia questo minor fallo
che di farmi pagar, s'io raccomando
al principe la causa d'un vasallo;

o mover liti in benefici, quando
ragion non v'abbia, e facciami i pievani
ad offerir pension venir pregando.

Anco fa che al ciel levo ambe le mani,
ch'abito in casa mia commodamente,
voglia tra cittadini o tra villani;

e che nei ben paterni il rimanente
del viver mio, senza imparar nova arte,
posso, e senza rossor, far, di mia gente.

Ma perché cinque soldi da pagarte,
tu che noti, non ho, rimetter voglio
la mia favola al loco onde si parte.

Aver cagion di non venir mi doglio:
detto ho la prima, e s'io vuo' l'altre dire,
né questo basterà né un altro foglio.

Pur ne dirò anco un'altra: che patire
non debbo che, levato ogni sostegno,
casa nostra in ruina abbia a venire.

De cinque che noi siàn, Carlo è nel regno
onde cacciaro i Turchi il mio Cleandro,
e di starvi alcun tempo fa disegno;

Galasso vuol ne la città di Evandro
por la camicia sopra la guarnaccia;
e tu sei col signore ito, Alessandro.

Ecci Gabriel; ma che vuoi tu ch'ei faccia?
che da fanciullo la sua mala sorte
lo impedì de li piedi e de le braccia.

Egli non fu né in piazza mai, né in corte,
et a chi vuol ben reggere una casa
questo si può comprendere che importe.

Alla quinta sorella che rimasa
n'era, bisogna apparecchiar la dote,
che le siàn debitori, or che se accasa.

L'età di nostra matre mi percuote
di pietà il core; che da tutti un tratto
senza infamia lasciata esser non puote.

Io son de dieci il primo, e vecchio fatto
di quarantaquattro anni, e il capo calvo
da un tempo in qua sotto il cuffiotto appiatto.

La vita che mi avanza me la salvo
meglio ch'io so: ma tu che diciotto anni
dopo me t'indugiasti a uscir de l'alvo,

gli Ongari a veder torna e gli Alemanni,
per freddo e caldo segui il signor nostro,
servi per amendua, rifà i miei danni.

Il qual se vuol di calamo et inchiostro
di me servirsi, e non mi tòr da bomba,
digli: «Signore, il mio fratello è vostro».

Io, stando qui, farò con chiara tromba
il suo nome sonar forse tanto alto
che tanto mai non si levò colomba.

A Filo, a Cento, in Arïano, a Calto
arriverei, ma non sin al Danubbio,
ch'io non ho piei gagliardi a sì gran salto.

Ma se a voglier di novo avessi al subbio
li quindici anni che in servirlo ho spesi,
passar la Tana ancor non starei in dubbio.

Se avermi dato onde ogni quattro mesi
ho venticinque scudi, né sì fermi
che molte volte non mi sien contesi,

mi debbe incatenar, schiavo tenermi,
ubligarmi ch'io sudi e tremi senza
rispetto alcun, ch'io moia o ch'io me 'nfermi,

non gli lasciate aver questa credenza;
ditegli che più tosto ch'esser servo
torrò la povertade in pazïenza.

Uno asino fu già, ch'ogni osso e nervo
mostrava di magrezza, e entrò, pel rotto
del muro, ove di grano era uno acervo;

e tanto ne mangiò, che l'epa sotto
si fece più d'una gran botte grossa
fin che fu sazio, e non però di botto.

Temendo poi che gli sien péste l'ossa,
si sforza di tornar dove entrato era,
ma par che 'l buco più capir nol possa.

Mentre s'affanna, e uscire indarno spera,
gli disse un topolino: «Se vuoi quinci
uscir, tràtti; compar, quella panciera:

a vomitar bisogna che cominci
ciò c'hai nel corpo, e che ritorni macro,
altrimenti quel buco mai non vinci».

Or, conchiudendo, dico che, se 'l sacro
Cardinal comperato avermi stima
con li suoi doni, non mi è acerbo et acro
renderli, e tòr la libertà mia prima.

sábado, febrero 22, 2014

Ariosto / Sátira Primera, 1















(Este poema se publica aquí por partes, que naturalmente
no tiene el original. Serán dos.)


 [1]


a Micer Alessandro Ariosto
y a Micer Ludovico Da Bagno


Deseo el poder oír de ustedes,
fraterno Alessandro y compadre Bagno,  (1)
eso si en la corte se acuerdan de mí,
y como el señor me acusa; si amigo
a mí defiende y dice porqué causa
partiendo los demás yo aquí me quedo;
oh, ustedes tan doctos en adular
(arte que entre nos más se estudia),
que así le ayudan a insultarme.
Loco aquel que a su señor contradice,
aunque está visto que dijese el día
tiene estrellas y la medianoche el sol.
Que cante loas o que befas cante,
de súbito surge un coro de voces
armoniosas de cuántos lo rodean;
y quien por humildad no tiene ardor
para abrir la boca, con el rostro aplaude
y así parece decir: ‘también consiento”.
Si a otro critican, al menos alaben
cuando, queriendo dar mi parecer,
haya dicho a cara abierta y sin fraude.
He dado muchas razones verdaderas,
de las cuales por sí sola cualquiera
debería ser digna a tener en cuenta.
Primero la vida, poca o ninguna
cosa he dar preferencia, que más breve
no quiero que Fortuna o Cielo quieran.
Cada alteración, ahora si bien leves,
que hubiese el mal que tengo, o moriría,
o Valentino y Póstumo errar debieran.  (2)
Más que su opinión lo digan los males,
mejor que los demás sé de remedios
me sean útiles, y más de los que no.
A mi natura sé qué mal le convienen
los fríos invernales, y allá en el polo
los tenéis, más que en Italia, intensos.
Y no me dañaría tan solo el frío;
mas el calor de estufas tan infesto,   (3)
que huyo de ello como de la peste.
Y allá el invierno lo pasan juntos
en el lugar donde se come, duerme,
bebe y donde también se hace el resto.
¿Quién podrá allí sorber como se debe
aire que hace trabajar el fiato
de las cercanas montañas Rifeas?       (4)
Y el vapor del estómago elevado,
da catarro a la testa y cala el pecho,
y acabaría una noche sofocado.
Y el vino humoso, que me lo prohíbo     (5)
como veneno, y se traga a cada brindis,
sacrilegio les sería aguarlo.
Todo lleva pimienta y cardamomo
que nocivos mi médico prohíbe.
Dicen que podría tener reducto,
sentado junto al fuego y evitaría
oler sobacos, pies y a los eructos;
las viandas sazonaría el cocinero
a mi antojo, como aguarme el vino
podría a mi gusto, o no beberlo o poco.
Y ustedes ¿juntos estarían y yo
mañana y noche pasaría solo
de celda a la mesa como cartujo?
Necesitaríamos ollas y petates
de cocina y de recámara, dotarme
los enseres de una recién casada.
Si cocinara separadamente,
una, dos, cuatro veces, maestro Pasino  (6)
pondrá facha de darnos a las armas.
Si deseara las cosas que habrá comprado
Francesco de Siver para su familia,          (7)
podré mañana y tarde conseguir muchos.
Si digo al despensero esto me traiga     (8)
ya que al húmedo cerebro poco afecta
y esto no, que al catarro sutiliza,
por una vuelta o dos que obedeciera,
cuatro o seis olvidará, y porque teme
no acepte el gasto, no se calentaría.
Entonces me reduzco al pan; ruge
la cólera; que luego de dos palabras
mis amigos entraríamos en disputa.
Me podrían ahora decir “de tu escote
haz que el fante el comprador te sea;  (9)
y come pollos al spiedo asados”.   (10)
Yo, por mi mal servicio, no he podido
del cardenal sacar tanto provecho
para volver a su corte en hostería.
Apolo, tu merced, tu merced, santo
colegio de Musas, no tengo para ustedes
lo que alcanza para hacerme un manto.
“Oh, el Señor te ha dado…”, os lo concedo,
tanto, de hecho y más que un manto;
más dado por ustedes, lo dudo mucho.
Lo ha dicho tanto a estos como aquellos
que con mis versos puedo a mi gusto
mandarlos al Culiseo como muestra.   (11)
No desea que los laudes que le escribo
tengan derecho a una recompensa;
sino que vaya de una posta a la otra.
Otorga a quien al Barco o villa le sigue,  (12)
a quien lo viste o desnuda o el frasco
le pone al fresco para la hora nona;     (13)
o pasa en vela hasta que el bergamasco
se levanta a forjar clavos, por eso   (14)
a menudo se le cae el quinqué al suelo.  (15)
Si por mi parte en mis versos lo alabo,
dice lo hago por placer y por ocio;
mejor hubiera seguido a su lado.
Si en Milán me han hecho socio
De Costabile canciller y un tercio   (16)
tengo de lo que el notario factura,
es porque pico espuelas, corro
cambio de bestias y riendas, apuro
montes y valles, con la muerte juego.
Marón, haceme caso, tirá tu lira      (17)
y todos tus versos a la letrina,
aprendé algo de valor y provecho.
Pero si lo hacés, pensá una vez hecho
tu querida libertad habrás perdido
si la hubieras jugado a los dados;   (18)
y que nunca más, aún si a la canosa edad
de Néstor vivieras vos y él también,    
esta condición podrías ya cambiar.
El nudo diseñado no desharás,
negocio harás si él, con amor y paz
quiere le devuelvas lo que te ha dado.
A mí por contumaz, de no querer ver
ni Agria ni Buda, no me desagrada          (19)
desee recuperar lo que fue suyo
(si bien las mejores plumas ganadas
en mi muda me cortase), sería peor
de su afecto y merced fuera excluso,
que sin ninguna fe ni amor me nombre,
y que demuestre con palabras y guiños
el desprecio y odio hacia mi persona.
Y fue por esta razón que me retuve
de comparecer jamás delante suyo,
desde que fui a excusarme en vano.


Ludovico Ariosto (Reggio Emilia, 1474-Ferrara, 1533), Satire, Biblioteca Universale Rizzoli, Milán, 1990
La presenta versión y notas son de Angel Faretta


Notas:
1: Alessandro, el hermano menor de Ludovico que se mencionará otras veces en esta Sátira. Ludovico de Bagno secretario privado de Ippolito d’Este.
Contexto: en 1587, El cardenal y protector de Ariosto, Ippolito d’Este príncipe de Ferrara, se traslada a Agria-Ager- en Hungría, y le pide al poeta que sea parte de su comitiva, a lo que Ludovico se niega y que constituye el motto de esta sátira/epístgola. Escrita, circa octubre de ese año.

2: Valentino y Póstumo, médicos de la corte de Ferrara.

3: “stuffe”, de donde deriva tanto estufa como estofar (así como el lunfardismo “estufado”) no es el hogar a leña o chimenea, sino el cuarto caldeado con braseros o también con calefactores de porcelana cilíndricos puestos en los rincones, y en cuyo interior arden leños, generalmente aromáticos.

4: montes Rifeos o montañas Rifeas, nombre de un locus más mítico que orográfico, situado en la Escitia, locus también perteneciente a la geografía más simbólica que cartográfica. Ya citadas por Dante y Virgilio, es sinónimo de “Ultima Tule”

5: los tales vinos humosos posiblemente fueran vinos como el típico tokai húngaro, aromatizados con hierbas o especias. Ariosto hará en ésta y otras sátiras, varias, desde luego, referencias al vino. Para ello debe recordarse que a la manera griega o romana se lo tomaba todavía por entonces con agua porque el vino, sobre todo “rosso” o tinto resultaba muy espeso, a veces casi un jarabe y debía rebajárselo con agua.
Por cierto solo en algunas partes de Grecia, Italia, como de la Argentina, es posible ver todavía el hábito de rebajar el vino con agua o con soda. Hábito atávico que debe explicarse por esta memoria ritual, más allá de la calidad del vino que se ingiere.

6: Pasino, cocinero en jefe de la comitiva de Ippolito.

7: Francesco Siver, el raggioner, contador encargado de comprar alimentos. Véase más abajo.

8:“spenditor”. Expendedor. También “contador”, luego vuelto “raggioner” (o “raggionero”) en italiano, es el que lleva las cuentas de los gastos sobre todo alimenticios -¡múltiples, siendo italianos y del cinquecento! Ese “spendere”, que también tiene que ver con “el gasto” se volvió, vía el francés “depenser,” en el apellido inglés Spencer. La serie “dispensa-expensa” sería fascinante de seguir.

9: “Fante” apócope de infante. Tanto en la milicia como en la baraja, donde es la sota española. Refiere también a un criado menor, más bien un  mandadero. Sin entrar en demasía en los arcanos cartománticos, es la figura que viene o deviene tras el rey y el caballo-caballero. Que en la baraja francesa y luego inglesa fuera o se transformara en el “knave” o “joker”, refiere también al empleo de intermediario, tanto confidente como alcahuete. Es decir intermediario o parte intermedia de las otras dos figuras mayores. Por ello el carácter o “disegno” generalmente andrógino de la sota en la baraja española, por ejemplo, aunque también a veces en la del “joker”.
 Si en esta sátira vemos una figura real (Ippolito), más varias menciones a caballos y cabalgaduras, se hace más visible el empleo aquí del “fante” o de la sota.

10: “spiedo”. En el original “a tua alaria cotti”. “Alaria” es el espeto o espetón, pero preferimos la forma “spiedo” porque es, o fue, una forma italiana de cocción que fuera bien conocida por argentinos.

 11:“culiseo”, obvio juego de palabras obsceno con Coliseo. Interesante de observar que aquí en esta epístola satírica, el poeta no se arredra de pasar de la referencia más alta a la más baja, lo mítico, el juego de palabras y la obscenidad precisa corren por andariveles imaginarios paralelos.
 “Alaria” (spiedo) antes empleado como otras metáforas cumplen también a veces tales dobles y triples y –claro- cuádruples sentidos.

12: “barco” era “parco” (parque), en dialecto ferrarés, en el que por cierto está escrito buena parte de la obra de Ariosto, sobre todo sus comedias, aunque eso aparece también en diversos loci de las sátiras, como en el propio “Furioso”. Aquí el propio poeta revisó en su segunda edición estos dialectismos y los llevó un poco más hacia el toscano-florentino que ya se volvía por entonces la koiné italiana.

13: “I fiaschi in pozzo per la cena” es guardar los frascos de vino en pozos practicados en la tierra y húmedos para enfriarlos para la cena. Puede como tantos otros loci de la sátira tratarse de un doble sentido.
 “Hora nona”, las tres de la tarde. Una de las siete partes en que se dividía el día desde los romanos, y que la Iglesia continuó modo sui. Son: maitines a media noche, laudes al amanecer, prima (suprimida por el vaticano segundo, que otro poco suprime la misa), a las siete de la mañana; tercia, a las nueve, sexta al mediodía y nona a las tres. Es la hora del viernes en que Cristo expira en la cruz. Y la mención de Ariosto es justísima de una sátira, puesto que emplea o degrada elementos sacros en profanos.

14: Ariosto emplea toda serie de dicta anónimos, luego mal llamados “populares”. Aquí “más temprano que herrero bergamasco” (es decir de Bérgamo) refiere que tales se levantaban apenas despuntada el alba para sus trabajos, básicamente la de forjar clavos parar herrar caballos, con que la serie, caballo-caballeros-cabalgar-montura, et al., suma otro pliegue o matiz.

15: “torchia” en el original. De donde –como incontables palabras- viene el inglés “torch”, antorcha, tal vez otras de las tantas acuñadas casi cien años después por Giovanni Florio en Londres. Éste se las pasó a su amigo Shakespeare.
 Pongo “quinqué” por razones métricas y por el uso casi particular que le hemos dado a este pequeño farol de mano, que podía colgarse sobre los muros o en el postillón de un carruaje.

16: Ippolito le había dado a Ariosto la tercera parte de la canonjía del arzobispado de Milán, reservado otra tercera para su persona y el tercio restante para este Antonio Costabile.

17: Según casi todos los comentaristas y exégetas ariostescos, refiere al poeta Andrea Marone, que pidió acompañar a Ippolito, cosa que éste rechazó. Pero claro está que Marón refiere así también a Virgilio, es decir Publio Virgilio Marón (Publius Vergilius Maro), con lo cual aparte del apócope que el italiano emplea a piacere (amore/amor, onore/onor) Ariosto reduplica el ritmo de su sátira al ironizar con este poeta que juega aquí el rol del cortesano obsecuente, es decir la otredad personificada de su epístola satírica en marcha.

18: “zara”, juego practicado con tres dados; contracción de azar.

19: “Agria” y “Buda”, ciudades húngaras. La primera es Ager, y la segunda luego unida a Pest, situada en la otra orilla del Danubio, formaría Budapest.




SATIRA I

A MESSER ALESSANDRO ARIOSTO
ET A MESSER LUDOVICO DA BAGNO



Io desidero intendere da voi,
Alessandro fratel, compar mio Bagno,
s'in corte è ricordanza più di noi;

se più il signor me accusa; se compagno
per me si lieva e dice la cagione
per che, partendo gli altri, io qui rimagno;

o, tutti dotti ne la adulazione
(l'arte che più tra noi si studia e cole),
l'aiutate a biasmarme oltra ragione.

Pazzo chi al suo signor contradir vole,
se ben dicesse c'ha veduto il giorno
pieno di stelle e a mezzanotte il sole.

O ch'egli lodi, o voglia altrui far scorno,
di varie voci subito un concento
s'ode accordar di quanti n'ha dintorno;

e chi non ha per umiltà ardimento
la bocca aprir, con tutto il viso applaude
e par che voglia dir: «anch'io consento».

Ma se in altro biasmarme, almen dar laude
dovete che, volendo io rimanere,
lo dissi a viso aperto e non con fraude.

Dissi molte ragioni, e tutte vere,
de le quali per sé sola ciascuna
esser mi dovea degna di tenere.

Prima la vita, a cui poche o nessuna
cosa ho da preferir, che far più breve
non voglio che 'l ciel voglia o la Fortuna.

Ogni alterazione, ancor che leve,
ch'avesse il mal ch'io sento, o ne morei,
o il Valentino e il Postumo errar deve.

Oltra che 'l dicano essi, io meglio i miei
casi de ogni altro intendo; e quai compensi
mi siano utili so, so quai son rei.

So mia natura come mal conviensi
co' freddi verni; e costà sotto il polo
gli avete voi più che in Italia intensi.

E non mi nocerebbe il freddo solo;
ma il caldo de le stuffe, c'ho sì infesto,
che più che da la peste me gli involo.

Né il verno altrove s'abita in cotesto
paese: vi si mangia, giuoca e bee,
e vi si dorme e vi si fa anco il resto.

Che quindi vien, come sorbir si dee
l'aria che tien sempre in travaglio il fiato
de le montagne prossime Rifee?

Dal vapor che, dal stomaco elevato,
fa catarro alla testa e cala al petto,
mi rimarei una notte soffocato.

E il vin fumoso, a me vie più interdetto
che 'l tòsco, costì a inviti si tracanna,
e sacrilegio è non ber molto e schietto.

Tutti li cibi sono con pepe e canna
di amomo e d'altri aròmati, che tutti
come nocivi il medico mi danna.

Qui mi potreste dir ch'io avrei ridutti,
dove sotto il camin sedria al foco,
né piei, né ascelle odorerei, né rutti;

e le vivande condiriemi il cuoco
come io volessi, et inacquarmi il vino
potre' a mia posta, e nulla berne o poco.

Dunque voi altri insieme, io dal matino
alla sera starei solo alla cella,
solo alla mensa come un certosino?

Bisognerieno pentole e vasella
da cucina e da camera, e dotarme
di masserizie qual sposa novella.

Se separatamente cucinarme
vorà mastro Pasino una o due volte,
quattro e sei mi farà il viso da l'arme.

S'io vorò de le cose ch'avrà tolte
Francesco di Siver per la famiglia,
potrò matina e sera averne molte.

S'io dirò: «Spenditor, questo mi piglia,
che l'umido cervel poco notrisce;
questo no, che 'l catar troppo assottiglia»

per una volta o due che me ubidisce,
quattro e sei mi si scorda, o, perché teme
che non gli sia accettato, non ardisce.

Io mi riduco al pane; e quindi freme
la colera; cagion che alli dui motti
gli amici et io siamo a contesa insieme.

Mi potreste anco dir: «De li tuoi scotti
fa che 'l tuo fante comprator ti sia;
mangia i tuoi polli alli tua alari cotti».

Io, per la mala servitude mia,
non ho dal Cardinale ancora tanto
ch'io possa fare in corte l'osteria.

Apollo, tua mercé, tua mercé, santo
collegio de le Muse, io non possiedo
tanto per voi, ch'io possa farmi un manto.

«Oh! il signor t'ha dato...» io ve 'l conciedo,
tanto che fatto m'ho più d'un mantello;
ma che m'abbia per voi dato non credo.

Egli l'ha detto: io dirlo a questo e a quello
voglio anco, e i versi miei posso a mia posta
mandare al Culiseo per lo sugello.

Non vuol che laude sua da me composta
per opra degna di mercé si pona;
di mercé degno è l'ir correndo in posta.

A chi nel Barco e in villa il segue, dona,
a chi lo veste e spoglia, o pona i fiaschi
nel pozzo per la sera in fresco a nona;

vegghi la notte, in sin che i Bergamaschi
se levino a far chiodi, sì che spesso
col torchio in mano addormentato caschi.

S'io l'ho con laude ne' miei versi messo,
dice ch'io l'ho fatto a piacere e in ocio;
più grato fòra essergli stato appresso.

E se in cancellaria m'ha fatto socio
a Melan del Constabil, sì c'ho il terzo
di quel ch'al notaio vien d'ogni negocio,

gli è perché alcuna volta io sprono e sferzo
mutando bestie e guide, e corro in fretta
per monti e balze, e con la morte scherzo.

Fa a mio senno, Maron: tuoi versi getta
con la lira in un cesso, e una arte impara,
se beneficii vuoi, che sia più accetta.

Ma tosto che n'hai, pensa che la cara
tua libertà non meno abbi perduta
che se giocata te l'avessi a zara;

e che mai più, se ben alla canuta
età vivi e viva egli di Nestorre,
questa condizïon non ti si muta.

E se disegni mai tal nodo sciorre,
buon patto avrai, se con amore e pace
quel che t'ha dato si vorà ritorre.

A me, per esser stato contumace
di non voler Agria veder né Buda,
che si ritoglia il suo sì non mi spiace

(se ben le miglior penne che avea in muda
rimesse, e tutte, mi tarpasse), come
che da l'amor e grazia sua mi escluda,

che senza fede e senza amor mi nome,
e che dimostri con parole e cenni
che in odio e che in dispetto abbia il mio nome.

E questo fu cagion ch'io me ritenni
di non gli comparire inanzi mai,
dal dì che indarno ad escusar mi vienni.

Imagen: Ariosto por Cristofano Dell'Altissimo

viernes, febrero 21, 2014

D.H. Lawrence / Compari















Quisiera estar en paz con algunos hombres.
No necesariamente amigos, hablan demasiado.
Ni camaradas; no pertenezco a ninguna causa.
Tampoco "hermanos", es tan altanero.
O los compinches, qué pesados.
Solamente hombres con quienes estar en paz.

D.H. Lawrence (Eastwood, 1885-Vence, Francia, 1930), Uvas y otros poemas, traducción de Carmen Vasco, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2013


N. de R.: La traductora anota que el título, que está en italiano, se traduce como compadres. Agrega la variante compañeros.


Compari

I would like a few men to be at peace with.
Not friends, necessarily, they talk too much.
Not yet comrades, for I don't belong to any cause.
Not yet "brothers", it's so conceited.
Not pals, they're such a nuisance.
But men to be at peace with.

jueves, febrero 20, 2014

Alejandro Schmidt / Mi corazón era un hotel












mi corazón era un hotel
vestidos de fiesta
los huéspedes se iban sin pagar
a los portazos

es cierto
a veces
una mujer lloró en sus ventanas
hasta cansarse

es cierto
yo era el que lustraba los zapatos

es cierto
hubo temporadas malas
problemas de humedad
palmeras muertas

todo eso es cierto
también la luna
y el loco que cantaba

mi corazón era un hotel
ahora parece una casa

una casita blanca


Alejandro Schmidt (Villa María, 1955), "Esquina del universo", 2001, Romper la vida: antología existencial, Ediciones Nudistas, Cosquín, 2013

miércoles, febrero 19, 2014

Moya Cannon / Un poema















Sepultura, Ardèche 20.000 A.C.

Ni león ni oso jamás encontraron
al niño de cinco años,
víctima de enfermedad, accidente o sacrificio,
enterrado en el piso de una cueva
muy por encima de un rugiente desfiladero de paredes blancas,
poco después de que las capas de hielo se hubieran retirado.

Alguien espolvoreó su tumba con ocre rojo,
alguien le anudó un caracol al cuello,
alguien depositó unas pocas hojas de silex a su lado,
y debajo de su cabeza alguien puso
la cola seca de un zorro, quizás un zorro blanco.

Moya Cannon (Dunfanaghy, Donegal, 1956), inédito
Versión de Jorge Fondebrider


Burial, Ardèche 20,000 B.C. 

No bear or lion ever raked him up,
the five-year-old child,
victim of illness, accident or sacrifice,
buried in a cave floor
high above a white-walled, roaring gorge,
shortly after the ice-sheets had retreated. 

Someone sprinkled his grave with red ochre,
someone tied a seashell around his neck, 
someone laid a few silex blades by his side, 
and under his head someone placed 
the dried tail of a fox, perhaps a white fox.

martes, febrero 18, 2014

Antonella Anedda / De "Residenze invernali"











Residencias invernales
(Fragmento)

I

Nuestras almas deberían dormir
como duermen los cuerpos sutiles
estar entre sábanas como una hoja
los cabellos detrás de las orejas
las orejas abiertas
capaces de escuchar. Carne
afilada y frágil, cava
en la oscuridad del cuarto. Hueso leve.
Así la membrana sostiene
la pluma en la espalda del ángel.

Transparentes son las orejas de los enfermos
del mismo color que los vidrios
y así igualmente oyen
el balanceo de los lechos
movidos por los brazos de los vivos.
A las cuatro, los días feriados
terminan las visitas. Lentas
las frentes se vuelven hacia las paredes.
En los corredores vacíos se enciende una paz de acuario.
Luces azules altas y bajas
sobre el dintel de las puertas
sobre el borde de los escalones.

Luces nocturnas.
Los enfermos duermen unos
cerca de los otros acostados
en camas iguales.
Solo es distinto el modo
de doblar las rodillas
si es que pueden
doblar las rodillas, distinta
la onda de sus cobertores.
Pocos llegan a levantarse sobre la espalda
como en las enfermedades caseras
y cada cama tiene grandes ruedas de metal dentado
muelles que de golpe
doblan el colchón
o de golpe lo levantan.
La cama chirría, se aplaca.

Luces de Navidad.
La sala es una llanura con imperceptibles túmulos.
Con qué silenciosas reverencias se encuentran los pensamientos de los
muertos.

Luces de invierno.
En la sala de los enfermeros brilla el papel plateado
el olor del vino flota en el aire.
Si los vivos acercaran el rostro a los vidrios empañados
si estirasen apenas las lenguas
el vapor les sabría a vino.
Un momento antes de la muerte
la noche gira como una llave.
Qué misteriosas señales hacen las lámparas a los moribundos,
cuántas sombras dejan los cuerpos.

Las diez. Sobre el mantel un conejo puesto de costado
papas hervidas, espárragos a la cacerola.
En la habitación reina una solemne miseria.

Los vivos se llaman como desde barcas lejanas.

Antonella Anedda (Roma, 1958), Residenze invernali, Crocetti, Milán, 1992
Versión de Jorge Aulicino


I

Le nostre anime dovrebbero dormire
come dormono i corpi sottili
stare tra le lenzuola come un foglio
i capelli dietro le orecchie
le orecchie aperte
capaci di ascoltare. Carne
appuntita e fragile, cava
nel buio della stanza. Osso lieve.
Così la membrana stringe
la piuma alla spalla dell’angelo.

Trasparenti sono le orecchie dei malati
dello stesso colore dei vetri
eppure ugualmente sentono
il rullio dei letti
spostati dalle braccia dei vivi.
Alle quattro, nei giorni di festa
hanno fine le visite. Lente
le fronti si voltano verso le pareti.
Nei corridoi vuoti scende una pace d’acquario.
Luci azzurre in alto e in basso
sulla cima delle porte
sul bordo degli scalini.

Luci notturne.
I malati dormono gli uni
vicini agli altri posati
su letti uguali.
Solo diverso è il modo
di piegare le ginocchia
se le ginocchia
possono piegare, diversa
l’onda delle loro coperte.
Pochi riescono ad alzarsi sulla schiena
come nelle malattie di casa
e ogni letto ha grandi ruote di metallo dentato
molle che di scatto
serrano il materasso
o di colpo lo innalzano.
Il letto stride, si placa.

Luci di Natale.
La corsia è una pianura con impercettibili tumuli.
Con quali silenziosi inchini s’incontrano i pensieri dei
morti.

Luci d’inverno.
Nella sala degli infermieri luccicano carte di stagnola
l’odore del vino sale nell’aria.
Se i vivi accostassero il viso ai vetri appannati
se allungassero appena le lingue
il vapore saprebbe di vino.
C’è un attimo prima della morte
la notte gira come una chiave.
Quali misteriosi cenni fanno i lampioni ai moribondi,
quante ombre lasciano i corpi.

Le dieci. Sulla tovaglia un coniglio rovesciato di fianco
patate bollite, asparagi passati in casseruola.
Nella stanza regna una solenne miseria.

I vivi si chiamano come da barche lontane.

lunes, febrero 17, 2014

Afric McGlinchey / Dieciocho














A los dieciocho,
hacía cuatro largos bajo el agua;
él me beso, dijo que me amaba.

Lo dejé tocarme los pechos;
superamos el borde del sofá
como él propuso.

Qué habría sido de ti
mi pequeño, que palpitaste
en mi interior por cinco meses,

que no tuviste nombre, ni tumba.
Sin embargo tu presencia se siente en un susurro
sin palabras, y en este día, con sol,

lluvia o niebla, escucho por ti, el murmullo
de tu forma acunada entre huesos pélvicos.
Habrías tenido dieciocho.


Afric McGlinchey  (Galway, Irlanda), The Lucky Star of Hidden Things, Salmon Press, Clare, Irlanda, 2012
Versión de Jorge Fondebrider


Eihgteen

When I was eighteen,
I swam four lengths underwater;
He kissed me, told me he loved me.

I let him touch my breast;
walked across the ridge of the sofa
as he proposed.

What would you have been,
My little one, who beat
Inside me for five months,

remained nameless, have no grave.
Yet your presence is felt in wordless
whisper, and on this day, in sunshine,

rain or fog, I listen for you, the hum
of your shape cradled between pelvic bones.
You would be eighteen.

domingo, febrero 16, 2014

Ezra Pound / "Siena mi fe'..."















"Siena mi fe'; disfeccemi Maremma" *

Entre los fetos encurtidos y los huesos embotellados
traídos para perfeccionar el catálogo,
encontré al último vástago
de las familias senatoriales de Estrasburgo, Monsieur Verog.

Durante dos horas habló de Galliffet,
de Dowson, del Rhymer's Club,
me contó cómo murió Johnson (Lionel)
al caer de un taburete alto en un pub...

Aunque no mostró huella alguna de alcohol
en la autopsia, hecha en privado
-preservados los tejidos-, el espíritu puro
se elevó hacia Newman a medida en que el whisky acaloraba.

Dowson hallaba a las rameras más baratas que los hoteles;
evadirse para elevarse; imagen imparcialmente imbuida
con raptos por Baco, Terpsícore y la Iglesia.
Así habló el autor de "The Dorian Mood"

Monsieur Verog, apartado de la década,
separado de sus contemporáneos,
olvidado por los jóvenes,
a causa de estos ensueños.


Ezra Pound (Hailey, 1885-Venecia, 1972),  versión de Gerardo Gambolini, en Argentarium, Antología de los poemas cortos de Ezra Loomis Pound, traducidos por autores argentinos, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2009

* La brevísima autobiografía que Pía Tolomei expone en el canto V de Purgatorio, en la Divina Comedia, de Dante Alighieri: "Siena me hizo, me deshizo Maremma" (N. de R.)



"Siena Mi Fe', Disfecemi Maremma" 

Among the pickled fœtuses and bottled bones,
Engaged in perfecting the catalogue,
I found the last scion of the
Senatorial families of Strasbourg, Monsieur Verog.

For two hours he talked of Gallifet;
Of Dowson; of the Rhymers' Club;
Told me how Johnson (Lionel) died
By falling from a high stool in a pub ...

But showed no trace of alcohol
At the autopsy, privately performed --
Tissue preserved -- the pure mind
Arose toward Newman as the whiskey warmed.

Dowson found harlots cheaper than hotels;
Headlam for uplift; Image impartially imbued
With raptures for Bacchus, Terpsichore and the Church.
So spoke the author of "The Dorian Mood",

M. Verog, out of step with the decade,
Detached from his contemporaries,
Neglected by the young,
Because of these reveries.

de Hugh Selwyn Mauberly, 1920



sábado, febrero 15, 2014

Pier Paolo Pasolini / De "Transhumanar y organizar", 18













El problema de los viejos

Tú, que vienes a visitar distraído las catacumbas, con la mente
allá, en la ciudad cercana, que puede ser tan lejana,
con tu chica al lado, cualquier chica,
de las que llevan grandes bufandas de nenas en el cuello,
tú que vienes a visitar los lugares oscuros, con el pensamiento allá,
no te preocupes del que encuentras viviendo aquí en la sombra,
no tengas benévola compresión por sus viejas manías,
ni siquiera te sonrías: en suma, ahórrate cualquier reacción.
El que vive lejos de los nuevos lugares ricos de experiencias
para sus consumidores -enterrado, sí, pero con los debidos honores-
no quiere en modo alguno recordarte que es también él, a su modo, fuerte:
"Hay que dejarlo hacer": estas son las gentiles palabras
de quien lleva la bufanda en torno al cuello, el chico o la chica
por quien se encienden las luces eternamente efímeras en la ciudad lejana.
Vayan, vayan, déjenme solo: estoy muy ocupado.
En las catacumbas la oscuridad desciende sobre la oscuridad.
Los jóvenes regresaron allá: aquí uno se empeña
en un trabajo viejo, comenzado cuando éramos chicos.
Hace falta tener o poca vida detrás o poca vida por delante:
la edad de los artesanos, querido Bernardo Bertolucci,
que el adulto roza con su mirada protectora
sobre las crenchas mal peinadas o sobre las nucas blancas.


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) "Appendice a Trasumanar e organizzar", Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino


Il problema dei vecchi

Tu, che vieni a visitare distratto le catacombe, con la mente
là, alla vicina città, che può essere così lontana,
con la ragazza al fianco, una qualsiasi ragazza,
di quelle che hanno grandi sciarpe di bambine al collo;
tu, che vieni a visitare i luoghi bui, col pensiero laggiù,
non preoccuparti di colui che trovi abitare lì all'ombra,
non avere cioè benevola comprensione per le sue vecchie manie,
ma non sorriderne neanche: insomma, risparmiati ogni reazione.
Costui che abita lontano dai nuovi luoghi vissuti
dai suoi destinatari - sepolto però coi dovuti onori -
non vuole affatto ricordarti ch'è anche lui a suo modo forte:
"Bisogna lasciarlo fare": queste sono le gentili parole
di chi ha sciarpe intorno al collo, ed è il ragazzo o la ragazza
per cui si accendeno i lumi eternamente effimiri nella città lontana.
Andate, andate, lasciatemi solo: sono molto occupato.
Così nelle catacombe il buio scende sul buio.
I giovani sono tornati laggiù: qua si armeggia
a un lavoro vecchio, cominciato quando si era bambini.
Bisogna avere o poca vita dietro o poca vita avanti:
l'età degli artigiani, caro Bernardo Bertolucci,
quelli che l'adulto sfiora con il suo sguardo protettore
sui ciuffi mal pettinati o sulle nuche bianche.

viernes, febrero 14, 2014

Anna Swirszczynska / Dos poemas
















El hombre y el mar

Nunca amansarás este mar
ni con humildad ni con arrobamiento.
Pero puedes reírte
en su cara.

La risa fue inventada por aquellos
cuya vida es breve
como una carcajada.

El mar eterno
nunca aprenderá a reír.


Fue afortunado

Un viejo
sale de su casa llevando libros.
Un soldado alemán se los quita
y los arroja al barro

El viejo recoge los libros,
el soldado lo golpea en la cara.
El viejo cae,
el soldado le da una patada y sigue su camino.

El viejo
yace en medio de lodo y sangre.
Bajo su cuerpo siente
los libros.

Anna Swirszczynska (Varsovia, 1909 - Cracovia, 1984), Talking to my Body, Copper Canyon Press, Washington, 1996, versiones al inglés de Czeław Miłosz y Leonard Nathan
Versiones de Jonio González

jueves, febrero 13, 2014

John Malcom Brinnin / La oscuridad marginal














La lluvia, como un viajero, camina sobre la noche.
Los rascacielos hacen sus gestos cubistas allí donde
El alcance del hombre excede su estatura mortal;
Las intermitentes multitudes están aquí,
Reunidas por la lluvia bajo los portales, detenidas en su fuga
Entre las casas de comercio y la noche.

Camino entre ellas puesto que es necesario, trasformado
Sobre las aceras, me apropio de sus ojos
Y voy con ellas, deformado, a sus encantadas
Lizas, sus inventadas realidades
De cinematógrafo y canciones; nos retiramos ilesos
Aunque la muerte, con su rostro transformado, está próxima.
Reunidos en el subterráneo, esperamos trenes
Que corren en la oscuridad como por los rieles del tiempo;

Nosotros, lisiados negativos de promesas, apoyamos
Nuestra muleta de huesos en una garabateada viga;
Mientras el ruidoso año golpea imparcialmente, como la lluvia
Sobre elocuente mármol, aguardamos nuestros trenes.

Noche de esta noche; hay una plegaria en mí
Que lee mi destino en su amor.
Ojalá que este cáncer y esta lepra
Prueben la marca soberana de nuestra conjunción.
Este es mi mundo en medio de las bestias que ven;
En ellas sobrellevo la noche, y ellas en mí.


John Malcom Brinnin (Halifax, 1916- Key West, 1998), Poesía norteamericana contemporánea, traducciones de William Shand y Alberto Girri, Distribuidora Mexicana de Libros, Ciudad de México, 1976



The Marginal Dark

Rain, like a traveler, walks on the night. 
Skyscrapers make their cubist gestures where 
The reach of man outruns his mortal height; 
The intermittent multitudes are here, 
Grouped by the rain in doorways, stopped in flight
Between commercial houses and the night. 

I go among them since I must; transformed 
Upon the sidewalks, I assume their eyes 
And go misshapen with them to their charmed
Arenas, their contrived realities 
Of cinema and song; we leave unharmed 
Though death is neighbor with his face transformed. 
Assembled underground, we wait for trains 
That move through darkness like the track of time; 

We, cripples, negatives of promise, lean 
Our crutch of bones upon a scribbled beam; 
While the loud year beats impartially, like rain 
On eloquent marble, we await our trains. 

Night of this night, there is a prayer in me 
Who read my destination in their love. 
O may this cancer and this leprosy 
The sovereign brand of our conjunction prove. 
This is my world among the beasts who see; 
In them I endure the night, and they in me. 

miércoles, febrero 12, 2014

Mario Benedetti / El tranvía a Milán...
















[Tersa morte, sección “Madre”]


El tranvía a Milán en la avenida Monte Nero,
estabas sentada; lo mirabas como mirabas a los trenes.
Con la bicicleta, sin los frenos,
después del paso de Monte Croce,
para ir hasta Attimis, hasta Forame,
fue una suerte que no te cayeras y te destrozaras.
Sabía que estabas, que estabas ahí nomás, mirando,
mientras yo pensaba, y te contenía.
Como una hoja entre las hojas
estabas sobre el banco. Había árboles y árboles,
y tu rostro, el vestido del azul de siempre.
Madre, persona muerta
en avenida Monte Nero, en la ruta hacia Attimis,
hacia Forame, donde naciste.


Mario Benedetti (Udine, 1955), Tersa morte, Mondadori, 2013
Versión de Diego Bentivegna en Poesía Argentina


Il tram a Milano in viale Monte Nero,
eri seduta a guardarlo come guardavi i treni.
Con la bicicletta senza i freni,
dopo il paso di Monte Croce
per andare a Attimis, a Forame,
è stata una fortuna non cadere, sfracellarsi.
Sapevo che c´eri, che eri vicino a guardare
mentre io pensavo, e ti trattenevo.
Come una foglia tra le foglie
eri sulla panchina. C´erano alberi e alberi,
e il tuo viso, il vestito del solito blu.
Madre, persona morta
in viale Monte Nero, sulla strada per Attimis,
per Forame, dove sei nata.


martes, febrero 11, 2014

Giorgio Caproni / Dos poemas











Biblia

Ah mi familia, mi
familia dispersa como
la del Hebreo... En el nombre
del padre, del hijo (en mi
nombre), ah mi linaje
desgraciado, mi tienda
rota y llevada por el viento
con su fuego y su dios.


Oss' Arsgiàn

Como un cuadro de Utrillo.
Persianas verdes y tejados
rojos. Los hombres
(los hombres) son más altos
que los hombres, pero no sé si es un efecto
de la perspectiva -no sé si es corazón
o bandera lo que tienen en el pecho.

Es tierra de gente curtida
y en los huesos, gente de argamasa
y de ladrillos. Gente
que amasa, y luego impacta
en la nada -agua que agua
vacía deja en el vacío
y en las ramas de estos barrancos.


Giorgio Caproni (Livorno, 1912-Roma, 1990), "El muro de la tierra" (1964-1975), Poesía escogida, traducción de Juan Carlos Reche y Juan Antonio Bernier, Editorial Pre-textos, Valencia, 2012

Nota del editor: Informa María Grignani en Nomi de Sereni e Caproni: un' analisi contrastiva que el título "Oss'Arsgiàn" es una construcción de Caproni con "ossa" (huesos) y la transcripción fonética del francés argent. Alude sin embargo, dice Grignani,  al pueblo de Rovegno, en los Apeninos. La única mención del poema a los huesos califica a éstos de "negros" (gente nera nell'ossa).

Biblia

Ah mia famiglia, mia
famiglia dispersa come
quelle dell'Ebrero... Nel nome
del padre, del figlio (nel mio
nome) ah mia casata
infranta -mia lacerata
tenda volata via
col suo fuoco e il suo dio.


Oss' Arsgiàn

È un paese alla Utrillo.
Persiane verdi e tetti
rossi. Gli uomini
(gli uomini) sono più alti
degli uomini, ma io no so se è effetto
prospettico -  non se se cuore
hanno in petto o bandiera.

È terra di gente nera
nell'ossa - gente de malta
e da mattoni. Gente
che ammassa, e poi nel niente
schianta - acqua che acqua
vacua nel vacuo e sterpi
lascia in questi burroni.

lunes, febrero 10, 2014

Louise Labé / Ulises y ningún otro...
















Ulises y ningún otro no habría jamás,
Aun fuese cumplido, de divino aspecto,
Pleno de gracia, honor y de respeto,
Sabido de este afán y de este guay.

Amor, con tus bellos ojos has puesto
En mi inocente pecho una plaga, tal
Guiso de cuya receta tienes el texto,
Que remedio no hallo si tú no lo das.

Oh dura suerte que me hace ser cual
Guija de Escorpio y clamar remedio
Contra el veneno al mismo animal.

Ruego sólo a él ponga fin a este tedio,
A mi deseo no extingas ni des tregua
Que no podrá faltar sin que yo muera

Louise Labé (Lyon, 1525 - Parcieux-en-Dombes, 1566), Elegies, sonnets, debat de la folie et de l’amour, Delmas, París, 1953
Versión y nota de Ángel Faretta

Nota del traductor:
 Este es el soneto primero de la serie de veinticuatro compuesta por Louise Labé y fue escrito directamente en italiano. El culto que su círculo y el de sus contemporáneos de la La Pléyade daban a este idioma y cultura así a como su figura epónima, Petrarca, hace a la escritura como a la intención de este poema inaugural. Puesto que esta atmósfera espiritual más que escuela, era cultora de ese neoplatonismo florentino y anteriormente palermitano -en tiempos del emperador Federico-, más que algo educido de Plotino et. al. Aunque su guía no es tanto Marsilio Ficino o Pico della Mirandola sino ya León Hebreo y sus Diálogos de amor.
Claro que aquí estamos también a las puertas y también algo más allá del dintel del barroco contrarreformista. Por el empleo de imágenes físicas, somáticas, bajas (alimentarias, animales) de consuno a los emblemas míticos y figuras epónimas -como Ulises, por ejemplo.
 La identidad, qué digo la existencia misma de Louise Labé ha sido puesta en duda y directamente tachada, afirmándose que fue una suerte de broma erudita creada por otros poetas, entre ellos Clemente Marot y Maurice Sceve, y que la tal L. L. sería tan solo una cortesana; adelantándose de manera fascinante a lo pergeñado por el poeta judeo argentino César Tiempo con sus Poemas de una…atribuidos a la hetaira porteña Clara Beter.
Tal vez haya influido en este caldo de cultivo, el que su contemporáneo Jean Calvin, conocido luego como Calvino, la apostrofara –sin mediar identificaciones certeras de identidad- muy calvinistamente como “plebeia meretrix”; es decir una puta cualquiera, no sabiendo si ponía el subrayado en “meretrix” o en su conditio de “plebeia”.
Se ha identificado a la misma L. L. como la dama también conocida como “la bella cordelera”, por la profesión de su padre y luego de su esposo. Profesión la de cordelero todavía con status gremial y que implicaba también una aristocracia de oficio.


Non havria Ulysse o qualunqu’altro mai
Piu accorto fù, dal quel divino aspetto
Pien di gratie, d’honor e di rispetto
Sperato quel i sento affani e guai.

Pur, Amor, coi begli ochi tu fatt’hai
Tal piaga dentro al mio innocente petto,
Di cibo e di calor gia tuo ricetto,
Che rimedio non v’e si tu no’l dai.

O sorte dura, che mi fa esser quale
Punto d’un Scorpio, e domandar riparo
Contr’el velèn’ dall’istesso animale.

Chieggio li sol ancida questa noia,
Non estingua el desir à me si caro,
Che mancar non potra ch’i non mi muoia.



domingo, febrero 09, 2014

Edith Sitwell / Tú, joven arco iris...















Tú, joven arco iris de mis lágrimas, apacible alción
 por encima de las turbulentas aguas de mi pecho:
 conduce, como antes, mi dolor, tu rebaño, sobre las cóncavas
 montañas hasta las lejanas pasturas del cielo perdido.
 Pero están marchitos los prados y el horizonte
 del apacible alción, sol de jacinto;
 fríos son los tallos, las constelaciones caen...
 de las ramas primaverales; y tu corazón está tan lejos
 y es tan frío como Arcturus, distante todos los años luz
 de la floreciente tierra y de la oscuridad de mi corazón.

Edith Sitwell (Scarborough, North Yorkshire, 1887–Londres, 1964), A Fire of the Mind, An Anthology, Michael Joseph, Londres, 1976
Versión de Jonio González

 You, the young Rainbow of my tears, the gentle Halcyon
 Over the troubled waters of my heart:
 Lead now, as long ago, my grief, your flock, over the hollow
 Hills to the far pastures of lost heaven.
 But they are withered, the meadows and the horizon
 Of the gentle Halcyon, hyacinthine sun;
 Cold are the boughs, the constellations falling
 From the spring branches; and your heart is far
 And cold as Arcturus, the distance of all light-years
 From the flowering earth and darkness of my heart.

sábado, febrero 08, 2014

Louise Glück / La canción de Penélope














Pequeña alma, pequeña y perpetuamente desvestida,
haz ahora lo que te ordeno, sube
las ramas como estantes del abeto;
espera en la punta, atenta, como
un centinela o vigía. Él llegará pronto a casa;
te corresponde ser
generosa. No fuiste totalmente
perfecta tampoco; con tu problemático cuerpo
hiciste cosas de las que no deberías
hablar en los poemas. Por lo tanto
llámalo a voces sobre las aguas abiertas, sobre el agua clara,
con tu canción oscura, con tu canción
mezquina, antinatural –apasionada,
como María Callas. ¿Quién
no te querría? ¿Qué gran apetito demoníaco
no serías capaz de satisfacer? Pronto
él va a volver de donde sea que esté yendo,
bronceado por haber estado lejos, queriendo
su pollo a la parrilla. Ah, debes saludarlo,
debes sacudir las ramas del árbol
para conseguir su atención,
pero suavemente, suavemente, no sea que
su bello rostro se desfigure
por la caída de demasiadas agujas.

Louise Glück (Nueva York, 1943), Meadowlands, 1996, en Poesía Argentina
Versión: Nurit Kasztelan y María Lucía Puppo

Penelope′s Song

Little soul, little perpetually undressed one,
do now as I bid you, climb
the shelf-like branches of the spruce tree;
wait at the top, attentive, like
a sentry or look-out. He will be home soon;
it behooves you to be
generous. You have not been completely
perfect either; with your troublesome body
you have done things you shouldn′t
discuss in poems. Therefore
call out to him over the open water, over the bright water
with your dark song, with your grasping,
unnatural song –passionate,
like Maria Callas. Who
wouldn′t want you? Whose most demonic appetite
could you possibly fail to answer? Soon
he will return from wherever he goes in the meantime,
suntanned from his time away, wanting
his grilled chicken. Ah, you must greet him,
you must shake the boughs of the tree
to get his attention,
but carefully, carefully, lest
his beautiful face be marred
by too many falling needles. 

viernes, febrero 07, 2014

Patrizia Valduga / Un poema

















Y beato quien conoce sus culpas.
"¡Orfeo, Orfeo, me destrozan aquí,
me desfiguran, y no tengo culpas!"

alborotaba Eurídice entre muertos.                    
"¡Orfeo, Orfeo", se desfogaba así.
"¿Y me dejas aquí, muerta entre muertos?"

Y aquel boludo, ¿por qué se dio vuelta?
¿El estilo del poeta es ser así?
¿Querer estar así desesperado?

¿Sentirse aun más "inspirado"? Bah.
(Gran risotada) El gran amor, la mortalidad...


Patrizia Valduga (Castelfranco, Véneto, 1953), Prima antologia, Einaudi, Turín, 2012
Versión de Jorge Aulicino

E beato chi conosce le sue colpe.
"Orfeo, Orfeo, mi fanno a pezzi qui,
mi sfigurano Orfeo, e non ho colpe!

schiamazzava Euridice in mezzo ai morti,
"Orfeo! Orfeo!", si sfogava così.
"E tu mi lasci qui? morta tra morti?"

Ma quel coglione, perché si è voltato?
Lo stile dei poeti è questo qua?
Che volesse restare disperato?

sentirsi ancora piú "ispirato"? Bah.
(Gran risata) Il grande amore, la mortalità...

               

jueves, febrero 06, 2014

Eduardo González Lanuza / Apocalipsis















Cuando
el jazz-band de los ángeles
toque el fox-trot del juicio final
y llegue Dios al galope tendido
de sus tanques de hierro
estallen los soles
hechos dinamita viviente
y por los espacios
rueden oleadas de odios dispersos.
Se enhebrarán las chimeneas y las torres
en el agujero de la luna
y un bosque de gritos
retorcidos como llamas
incendiará el silencio de las noches
y llegará una voz infinita,
la voz del OTRO diciendo a Dios;
-¿Que has hecho de los hombres?
y él temblará de miedo
como un niño que ha roto los juguetes.


Eduardo González Lanuza (Santander, España, 1900-Buenos Aires, 1984), Los mejores poemas de la poesía argentina, Juan Carlos Martini Real, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1974

miércoles, febrero 05, 2014

Amiri Baraka (LeRoi Jones) / Prefacio para una nota de suicidio en veinte volúmenes



                               







                    (Para Kelly Jones, nacida el 16 de mayo de 1959)

Últimamente me he acostumbrado a la manera
en que el suelo se abre y me envuelve
cada vez que salgo para pasear el perro.
O a la música inconfundible, afilada y tonta que hace
el viento cuando corro para alcanzar el bus...

Las cosas han llegado a este punto.

Y ahora, cada noche cuento las estrellas.
Y cada noche obtengo el mismo número.
Y cuando ellas no vienen para que las cuente,
cuento los agujeros que dejan.

Ya nadie canta.

Y entonces, anoche subí en puntas de pies
hasta la habitación de mi hija y oí
que le hababla a alguien, y cuando abrí
la puerta no había nadie más allí...
sólo ella, arrodillada, espiando dentro

de sus propias manos cerradas


Amiri Baraka (Newark, New Jersey, 1934-2014), Transbluency: The Selected Poems of Amiri Baraka/LeRoi Jones (1961-1995), Marsilio, Nueva York, 1995
Versión de Jonio González

Preface to a Twenty Volume Suicide Note

                            For Kellie Jones, Born 16 May 1959

 Lately, I've become accustomed to the way
 The ground opens up and envelopes me
 Each time I go out to walk the dog.
 Or the broad edged silly music the wind
 Makes when I run for a bus...

 Things have come to that.

 And now, each night I count the stars.
 And each night I get the same number.
 And when they will not come to be counted,
 I count the holes they leave.

 Nobody sings anymore.

 And then last night I tiptoed upTo my daughter's room and heard her
 Talking to someone, and when I opened
 The door, there was no one there...
 Only she on her knees, peeking into

 Her own clasped hands


martes, febrero 04, 2014

D.H. Lawrence / A la salida de la ópera















Por las escaleras de piedra
muchachas de grandes ojos colmados de tragedia
alzan hacia mí sus miradas de grave desconsuelo.
Y yo sonrío.

Damas
con pies lustrosos y puntiagudos dando pasitos como pájaros
buscan con ansia algo como un bote que las salve del naufragio,
y yo, en la averiada multitud,
estoy de pie y sonrío.

Toman la tragedia tan naturalmente.
Eso me complace.

Pero al ver los ojos cansados
dolientes, enrojecidos del camarero de brazos flacos,
me alegra volver al lugar de donde vine.

D.H. Lawrence (Eastwood, 1885-Vence, Francia, 1930), Uvas y otros poemas, traducción de Carmen Vasco, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2013


After the Opera

Down the stone stairs
girls with theri large eyes wide with tragedy
lift looks of shocked and momentous emotions up at me.
And I smile.

Ladies
stepping like birds with their bright and pointed feet
peer anxiously forth, as if for a boat to carry them out of the wreckage,
and among the wreck of the theatre crowd
I stand and smile.

They take tragedy so becomingly.
Which please me.

But when I meet the weary eyes
the reddened asching eyes of the bar-man with thin arms,
I am glad to go back to the place where I came from.