viernes, abril 18, 2014

W. H. Auden / Colegiales









Aquí se encuentran todos los cautiverios;
celdas que son como las de verdad,
pero diferentes de los prisioneros tal como los conocemos,
que se sienten ultrajados o languidecen o se resignan sutilmente
o solo anhelan irse.

Pues disienten tan poco, casi contentos
de representar la pantomima del perro: una lamida y una carrera;
los barrotes del amor son tan fuertes, sus conspiraciones
frágiles como juramentos de borrachos.

Por cierto que su esquivez es difícil de vigilar:
los condenados ven solo los falaces ángeles de una visión;
tan poco esfuerzo se esconde detrás de sus sonrisas,
y la bestia de la vocación tiene miedo.

Pero observadlos, oh, contraponed a nuestra estatura y edad
la casi neutra, la levemente desmañada perfección;
porque el sexo está allí, el cordón roto del zapato está roto,
el sueño del profesor no es verdadero.

Sin embargo, la tiranía es bien fácil.
¿Es la indecorosa palabra
garabateada en la fuente toda la rebelión?
¿Son las tormentas de lágrimas derramadas en un rincón
las semillas de la nueva vida?

W. H. Auden (York, 1907-Viena, 1973), Alberto Girri, Versiones, Corregidor, Buenos Aires, 1974

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