lunes, diciembre 30, 2013

Alberto Szpunberg / De "Sol de noche"



XIV

Aunque ya sabes que nunca se vuelve, vuelve a casa,
acepta la pequeña mentira como un guiño,
antes de que el invierno te sorprenda
bajo un árbol de ramas despojadas:
acá se acaba el bosque,
el que creció en tus sueños
aun antes de que tus manos rozaran la corteza:
la llanura que se extiende ante tus ojos
como un mar envuelto en luminosa niebla
no tiene por qué ser el desemparo
que se abraza a tus huesos:
todo ha sido un juego de niños,
donde las reglas eran
inocentes trampas consentidas.

XIX

De todos modos, creer para crecer y crear:
ya distinguimos los chingolos de los gorriones
y sabemos que el pasaje Bollini sólo dura dos cuadras,
pero, aún así, nos acompaña.

Truena sordamente, como si desde arriba nos hablaran,
y aunque es confuso entender lo que nos dicen
-siempre es confuso lo que los de arriba nos dicen-,
¿alcanzaremos a ver tanta belleza desde alguna ventana?
¿hay una puerta para entrar al mundo?
¿un balbuceo?
¿una palabra?

No sé:
perdí el papel donde tenía la dirección exacta.

Alberto Szpunberg (Buenos Aires, 1940), "Sol de noche", 2008, Cuando solo la muerte es pasajera, obra reunida, Editorial Entropía, Buenos Aires, 2013

domingo, diciembre 29, 2013

Cristian Aliaga / Un objeto minúsculo












Un objeto minúsculo, una nada sin forma
se vuelve el centro de mi universo.
La vida de uno pende de ese fragmento invisible.
Es un meteorito que no se puede controlar. Se lanzan
sobre él bombardeos masivos de sustancias. Todo por
aproximación, a partir de cálculos precarios y experiencias anteriores.
A veces cede en su condición atómica,
se disuelve como una ciudad invisible
asediada por vuelos nocturnos y bombas incendiarias.
La ciencia dice saber cómo se hace.
A pesar de ella misma y de sus sacerdotes voluntariosos,
a veces ocurre el milagro a escala decimal,
y una vida anónima, que parece desaparecida en el juicio universal,
continúa.

Cristian Aliaga (Tres Cuervos, provincia de Buenos Aires, 1962), La caída hacia arriba, Hilos Editora, Buenos Aires, 2013

sábado, diciembre 28, 2013

Erik Satie / Estampas populares











Pablo y Virginia

Virginia cantaba como una patita muy mona.
La canción de Virginia hacía llorar a los cisnes.
Entonces Pablo bailaba sobre un pie para no molestar a sus padres.
A Virginia le gustaba verle bailar.

Robinson Crusoe

Por la noche, se tomaban la sopa
e iban a fumar sus pipas a la orilla del mar.
El olor del tabaco hacía estornudar a los peces.
Robinson Crusoe no se divertía en su isla desierta.
“Está realmente demasiado desierta”, decía.
Su negro Viernes era del mismo parecer.
Decía a su querido amo:
“Sí, señor, una isla desierta está realmente demasiado desierta.”
Y meneaba su gran cabeza negra.

Don Quijote

¿Qué me importan estos vallecillos, estos palacios, estas chozas?
Objetos vanos cuyo encanto se ha desvanecido para mí.
Ríos, peñascos, bosques, soledades tan queridas,
os falta un solo ser y todo está despoblado.

Erik Satie (Honfleur, Normandía, 1866-París, 1925), Cuadernos de un mamífero, edición de Ornella Volta, traducción de María Carmen Llerena, Acantilado, Barcelona, 2006
Vía Jonio González


Nota de la editora

Hemos agrupado bajo este título [Estampas populares] un proyecto de tríptico que Satie anotó en septiembre de 1920 inspirándose en tres novelas clásicas: Pablo y Virginia de Bernardin de Saint-Pierre, Robinson Crusoe de Daniel Defoe y Don Quijote de Cervantes, los tres largamente celebrados en las estampas populares del siglo XIX.
Para las dos primeras partes, Satie compuso dos deliciosos poemas en prosa. Para la tercera parte, utilizó en cambio un extracto del poema "L’ Isolement (Méditations, I)" de Alphonse de Lamartine.
Cuando, más tarde, abandonó este proyecto de tríptico, empleó los mismos versos de Lamartine para su "Elegía a la memoria de Claude Debussy", compuesto en diciembre de 1920. [Ornella Volta]

viernes, diciembre 27, 2013

Enrique Lihn / De "La pieza oscura", 2














Barro

I
Barro, rencor inagotable. Toda otra fuente termina por ceder
a la presión de esta material original.
Los días del agua están contados, pero no así los días del barro
que sustituye al agua cuando ciegan el pozo.
No así los días del barro que nos remontan al séptimo día.
De niños jugábamos con él, nada tiene de extraño que juegue con nosotros,
los creados a imagen y semejanza suya.

II
Dios padre, Dios hijo, Dios espíritu santo:
tierra y agua; luego el barro que en el principio era.
Un solo sentimiento en el origen de todos:
este rencor inagotable.

III
Tarde o temprano volveremos a ser razonables.
Está en el orden de las cosas, nada se sabe de ellas mientras no
     las tomamos con relativa calma,
como si nada hubiera sucedido.

IV
No hay más extraño que uno. Es la apariencia de otro quien terminó
     por frecuentarnos,
por aceptar finalmente una invitación reiterada.
Me pareció ver a mi sombra cuando le abrí la puerta, justo en el momento
     en que íbamos a salir.
La función había comenzado. "Adelante. Adelante".
"Te estábamos esperando", dije yo y ella dijo: "No reconozco a los ingratos"
con un curioso temblor en la voz.

Enrique Lihn (Santiago de Chile, 1929-1988), La pieza oscura, 1963, Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2007

jueves, diciembre 26, 2013

Jorge Luis Borges / A un gato











No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra, 1986), "El oro de los tigres", 1972, Obras completas, edición crítica II, Emecé, Buenos Aires, 2010

miércoles, diciembre 25, 2013

Walt Whitman / Del océano ondulante, del gentío















Del océano ondulante, del gentío, vino una gota suavemente hacia mí,
susurrando te amo, pronto moriré,
he viajado mucho, sólo para mirarte, tocarte
porque no podría morir sin verte primero
porque temo perderte.

(Ahora que nos hemos encontrado, nos hemos mirado, estamos salvados;
retorna en paz al océano mi amor;
yo también soy parte del océano, mi amor -no estamos tan separados;
¡observa la gran redondez- la cohesión de todo, qué perfecto!
A ambos el mar arrollador nos separará,
aunque nos aparte una hora, no podrá apartarnos para siempre,
no te impacientes -un pequeño espacio- vos sabés, saludo al aire, al océano y la tierra,
todos los días, al ocaso, en tu nombre, mi amor.)

Walt Whitman (West Hills, Long Island, Nueva York, 1819–Camden, Nueva Jersey, 1892), "Children of Adam", Leaves of Grass, Book IV, 1860, Whitman Archive
Versión: Marina Kohon

Out of the rolling ocean, the crowd

Out of the rolling ocean, the crowd, came a drop gently to me,
Whispering, I love you, before long I die,
I have travel’d a long way, merely to look on you, to touch you,
For I could not die till I once look’d on you,
For I fear’d I might afterward lose you.

(Now we have met, we have look’d, we are safe;
Return in peace to the ocean, my love;
I too am part of that ocean, my love—we are not so much separated;
Behold the great rondure—the cohesion of all, how perfect!
But as for me, for you, the irresistible sea is to separate us,
As for an hour carrying us diverse—yet cannot carry us diverse forever;
Be not impatient—a little space—know you, I salute the air, the ocean and the land,
Every day, at sundown, for your dear sake, my love.)

martes, diciembre 24, 2013

Edgar Bayley / Un poco de sensatez



laurencio
              ya es hora de pensar
                                                 con un poco de sensatez
no se trata de que mueras
                                            en vida
o que dejes de amar
o que dejen de amarte
se trata de pensar
                              en el malecón
                                                     en la rada
especialmente
                        en los zaguanes
                                                   en las enredaderas
y en el canto del gallo
y en que
             al fin y al cabo
                                       eres
tu propio retrato

sin embargo
                    no exageres
                                        laurencio:
el retrato
             tú mismo
no se sabe por qué causa
                                      o cosa
                                                o por quién
cesarán
            sin duda
                          cesarán

piensa con sensatez
piensa
          en la casa blanca
          y en la casa rosada
en el colegio de los hortelanos
piensa en la quebrada de humahuaca
piensa mucho
                       en la trapecista del circo
de tu amigo trifaldini
y en las plazas y en los muelles
y piensa que
                    -como está escrito-
por lo mucho que amaste
                                          finalmente
todo te será perdonado
y no olvides que otras flores vendrán
y cielos
            martillos
                         cobertores
otras camisas
                       parrales
                                   varaduras

piensa con sensatez
                                  y llama al sol
a todo lo que hará más fácil
                                               tu olvido
y el de otros

y no pienses en torturadores
                                                y ocultos asesinos
ni en quienes
                      con pretextos
                                            varios
                                                     falsos
                                                              perversos
                                                                              y secretos
la ajena vida
y la propia
                arruinan
                            lenta
                                   descuidadamente
en los algarrobales
                               piensa por favor
y en tus hermanos piensa
y en tu oficio de piloto
y en el alba
                   y la tarde
y en cuanto vive y muere
                                          al mismo instante
en el mantel con flecos
                                      piensa por favor
o en una armónica
                              en un horno de barro
en el rocío piensa
                             en ventisqueros
                                                       cristales
y en tu amada
                       en sus labios piensa

en libros
              y en aleros
                                y extravíos
en dioses
               fulgores
                           en idiomas
                                             piensa
piensa solamente
                             no hagas citas
                                                     por favor
algunas veces
                        muy pocas
has logrado manejar
                                  unas cuantas palabras
muchas veces
                        muchas más
te equivocaste de tren
y otras
           es verdad
el andén acertaste
                              y tu destino

las cosas que ocurren
                                    que te ocurren
las buenas
                 las malas compañías
disparan
             como flechas
                                   hacia un blanco intangible

laurencio
              no seas reticente
agradece alaba
                         la esperanza posible
el jubiloso don
                       el sueño
                                    la mandrágora
evoca invoca
                     los caminos que anduviste
las manos que estrechaste
las rosas
              los juncos
                              el lodazal
                                              el viento
espejos
            rayos
                    arcos de triunfo
umbrales y amapolas
agradece laurencio agradece
por todo
             lo que te dieron

has hablado tu idioma
                                    tu apuesta hiciste
ningún sentido tiene decidir
                                              ahora
si
  esto
        aquello
                   se dan por separado
y si hay o no fronteras
entre la casa y el río
entre su cuerpo y el tuyo

al mismo tiempo fuiste
                                     eres
anfitrión
            forastero
                         hojas
                                 días
                                       fuentes
                                                   tablas
                                                            alas
verdores y coronas
ningún sentido tiene decidir
                                              ahora
si fuiste buen piloto
y cuánto
             has perdido
                                o has ganado

laurencio
              sólo un poco
                                  un poco de sensatez
te pido

pobre laurencio
                         deja de hacer locuras
mira
      cómo crecen los lirios en el campo
deja de lado tu biografía
confusas conversaciones
mesones y abalorios
los puentes y el jardín

pero no todo es sensato:
dos amantes se funden en el viajero lecho
y una gran mano luminosa
                                            se dibuja
contra el cielo sin estrellas
y llega el sol
                     y un niño ríe
mientras las piedras
                                 que alternan con la hierba
la sagrada fibra
                         nutren
de cualquier universo
mientras alguien
                           de noche
                                          se despierta
                                                             por un grito
que pronto se apaga
por el ruido de un barril
                                       que se desfonda
por el recuerdo de plazas monasterios
y túneles prisiones
                               y cercas
                                             vallados
                                                          y vertientes
por el recuerdo de alguien
                                            -él mismo-
que baja hasta la playa
y entre rocas
                     sucias redes
                                          mejillones
                                                          y alcachofas
a pleno sol
                  sonríe
y hay un rubí
                     un calendario
                                           el azafrán
                                                           la ventana
las olas
            y unos labios

después
              ella
                   desnuda
                                en el mar se interna
tu nombre grita
                        laurencio
                                      y te saluda

por todo esto
                     y otras muchas situaciones
que fluyen
                 día a día
                              imprevisibles
en diversos tiempos y parajes diversos
en el sueño
                   el duermevela
                                          y la vigilia
y que
        constantemente
                                  y de modo simultáneo
cuanto vive aniquilan
                                   y rehacen
por todo esto
                     y otras muchas situaciones
laurencio
               -y excúsame por favor-
ahora me doy cuenta
                                   que de nada serviría
un poco de sensatez

ni al caracol le sirve
ni al volcán
                  ni al cuchillo
ni a la menta
                    ni a la lluvia
a ninguno le sirve
                             un poco de sensatez

excúsame laurencio
                                 por mi extraviado consejo
y sigue en al aire
                            entre las nubes
muy arriba
                 laurencio
                               muy arriba

no te vayas
                  laurencio
                                no te vayas
por todos te lo pido
                                por el sueño
                                                    por la arena y el viento
y el desgastado piso
y la pulsera
por el dentro y el fuera
no te vayas
                   laurencio
                                 no te vayas
ganará la hierba
                          si te quedas
y el árbol
               el salmo
                            la inocencia


Edgar Bayley (Buenos Aires, 1919-1990), "Otros poemas", Obras, Grijalbo-Mondadori, Buenos Aires, 1999

lunes, diciembre 23, 2013

Andrew Graham-Yooll / Verano
















Para Adriana

Amanece otro día
en el paraíso;
la canícula abruma:
la cortina a las seis ondeó
dos centímetros, eso hasta
con gesto agotado,
por primera vez en la noche.
Aspas lentas en el techo
revuelven el aire
espeso como masa
de budín.

No hay viento, apenas
un soplo sin diploma de
brisa,
de los desnudos sudados
brota
humedad, derrame copioso
que provoca
mera sugerencia de amor
mañanero.

No salió el lagarto overo
indolente
el solazo lo frena,
cocina el rayo la boca
de su cueva.
La hembra del hornero
conmina a gritos
que le traigan fresco del río,
donde, no señor, en el
calor
no piensa volar en la jornada.
El casal de torcazas intenta
un arrullo, pero le
agobia el concierto
atropellado:
los infaltables loros.

Se hace rulos el moho negro
reseco antes verde que generó
la lluvia, cuando llovía,
en los ladrillos
bajo la parra de uvas
achicharradas.
Quema el agua de la canilla
con grados como para el mate,
recaliente está el caño.
  
Las tareas de cada día
reclaman atención
¡qué vamos a pensar en
labores cuando arde el sol!
Sentados en el patio,
consideramos
qué hacer;
hablarlo es
un enorme desafío.

                                                          Pueblo Liebig, Entre Ríos


Andrew Graham-Yooll  (Buenos Aires, 1944), Espanglish 3, Aurelia Rivera Libros, 2013

domingo, diciembre 22, 2013

Sandro Barrella / Navidad












Miro hacia el fondo de la casita miniatura
hecha en cartón pintado
y decorada
con papel madera,
las hebras de embalar
esparcidas en torno
a las figuras que componen
un triángulo isósceles,
una depravación del sentido común,
un escándalo que todavía perdura.
Un buey un burro un perro
los tres reyes la ofrenda
una piña traída el último verano
desde la playa. Al pie del árbol
se representa la escena
que funda la Civilización de la Hermandad;
una curiosidad en la episteme
el Niño no menos que su Madre
y qué decir del carpintero
que completa la escena un tanto ausente
como ahogado en las aguas
de un pensamiento que no tiene costas
a la vista.
Una familia en un establo es todo
lo que cuenta esta noche
que repite las noches
de la noche en Belén
cuando empezó el tiempo que nos cuenta,
nos envuelve como un manto
una fábula una canción de cuna.
Me alejo del pesebre y miro el cielo
sin estrellas oscuro
y digo es cierto nació,
está naciendo.

Sandro Barrella (Buenos Aires, 1967), inédito

sábado, diciembre 21, 2013

Ignacio Uranga / De "Materna"












lo que se ve y no de ella, la materia manifiesta:
cúmulo, sí, mío, de ideación que la alimenta: la
estrategia en el proceder, episódica, en relación
de paradigma y de sintagma también, consigo
misma, estallada: como nieve, pero oscura: tundra
en lo real, cae, puntos en fuga abre: cada quien, vos
/ yo, en su esfera, Clara, siniestra, colaborando con
versiones varias sobre el “esto”: vos / yo: el mal manejo
de las emociones, tuyas, mías, en simultáneo afectadas:
vos / yo: negar finalmente a Hegel fue nuestro posible
y no hicimos otra cosa en este desacuerdo que afirmarlo:
logramos, acaso, bajo modos aflictivos ser ese nosotros
en siempre estada negativa, conciliación que pudimos
cierto, frente a algo irreversible tal como un apague
el apague, apague en el que inabarcable hueco queda:
voy del betiko al für immer, del pra sempre al oblio:
exmaternado exilio ahora de esta lengua que me habita

Ignacio Uranga (Bahía Blanca, 1982), Materna, Colección Tristán Lecoq, Ciudad de México, 2013

viernes, diciembre 20, 2013

Salvatore Quasimodo / Diálogo














"Ateantu commotae Erebi de sedibus imis
umbrae ibant tenues simulacraque luce carentum."
Estamos sucios de guerra, Orfeo bulle
de insectos, horadado por los piojos,
y tú estás muerta. El invierno, aquel peso
de hielo, el agua, el aire de la tempestad
fueron contigo y el trueno de eco en eco
en las noches de tierra. Y ahora sé
que te debía un más hondo consentimiento,
pero nuestro tiempo ha sido furia y sangre;
otros se hundían ya en el barro,
tenían las manos, los ojos deshechos,
aullaban misericordia y amor.
Mas, como siempre, es tarde para amar,
perdóname pues. Ahora grito yo también
tu nombre en esta hora meridiana,
lenta de alas, de cuerdas de cigarras,
tensas bajo la corteza de los cipreses.
Ya no sabemos dónde están tus orillas;
había un camino marcado por los poetas,
junto a fuentes que humean desde precipicios
sobre el altiplano. Pero en aquel lugar yo vi,
de muchacho, arbustos de varas violetas,
perros pastores y pájaros de aire tenebroso
y caballos, misteriosos animales
que tras el hombre van con la cabeza en alto.
Los vivos perdieron para siempre
la senda de los muertos y están solos.

Este silencio es ahora más tremendo
que el que divide tu ribera.
"Sombras venían ligeras." Y aquí
el Olona corre tranquilo, y ni un árbol
se mueve en su pozo de raíces,
¿O no eras Eurídice? ¡No eras Eurídice!
Eurídice está viva. ¡Eurídice! ¡Eurídice!

Y tú, sucio de guerra aún, Orfeo,
como tu caballo, sin el látigo,
alza la cabeza; no tiembla ya la tierra,
aúlla de amor, vence si quieres al mundo.

Salvatore Quasimodo (Modica, 1901-Nápoles, 1968), revista Sur, N° 225, Buenos Aires, noviembre y diciembre de 1953
Versión de Alberto Girri y Carlos Viola Soto

Dialogo

"Ateantu commotae Erebi de sedibus imis
umbrae ibant tenues simulacraque luce carentum."
Siamo sporchi di guerra e Orfeo brulica
d'insetti, è bucato dai pidocchi,
e tu sei morta. L'inverno, quel peso
di ghiaccio, l'acqua, l'aria di tempesta,
furono con te, e il tuono di eco in eco
nelle tue notti di terra. Ed ora so
che ti dovevo più forte consenso,
ma il nostro tempo è stato furia e sangue:
altri già affondavano nel fango,
avevano le mani, gli occhi disfatti,
urlavano misericordia e amore.
Ma come è sempre tardi per amare;
perdonami, dunque. Ora grido anch'io
il tuo nome in quest'ora meridiana
pigra d'ali, di corde di cicale
tese dentro le scorze dei cipressi.
Più non sappiamo dov'è la tua sponda;
c'era un varco segnato dai poeti,
presso fonti che fumano da frane
sull'altipiano. Ma in quel luogo io vidi
da ragazzo arbusti di bacche viola,
cani da gregge e uccelli d'aria cupa
e cavalli misteriosi animali
che vanno dietro l'uomo a testa alta.
I vivi hanno perduto per sempre
la strada dei morti e stanno in disparte.

Questo silenzio è ora più tremendo
di quello che divide la tua riva.
"Ombre venivano leggere." E qui
l'Olona scorre tranquillo, non albero
si muove dal suo pozzo di radici.
O non eri Euridice? Non eri Euridice!
Euridice è viva. Euridice! Euridice!

E tu sporco ancora di guerra, Orfeo,
come il tuo cavallo, senza la sferza,
alza il capo, non trema più la terra:
urla d'amore, vinci, se vuoi, il mondo.

miércoles, diciembre 18, 2013

Raúl Zurita / El Desierto de Atacama VII
















i.  Miremos entonces el Desierto de Atacama

ii.  Miremos nuestra soledad en el desierto


Para que desolado frente a estas fachas el paisaje devenga
una cruz extendida sobre Chile y la soledad de mi facha
vea entonces el redimirse de las otras fachas   mi propia
Redención en el Desierto


iii.  Quién diría entonces del redimirse de mi facha

iv.  Quién hablaría de la soledad del desierto


Para que mi facha comience a tocar tu facha y tu facha
a esa otra facha y así hasta que todo Chile no sea sino
una sola facha con los brazos abiertos:   una larga facha
coronada de espinas


v.  Entonces la Cruz no será sino el abrirse de brazos
     de mi facha

vi.  Nosotros seremos entonces la Corona de Espinas
     del Desierto

vii.  Entonces   clavados facha con facha   como una Cruz
       extendida sobre Chile   habremos visto para siempre
       el Solitario Expirar del Desierto de Atacama

Raúl Zurita (Santiago de Chile, 1950), Purgatorio, Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2007

Cesare Pavese / Agonía















Andaré por las calles hasta que caiga muerta de cansancio,
sabré vivir sola y mirar a los ojos
las caras que pasan y ser siempre la misma.
Este fresco que sube a buscarme las venas
es un despertar que nunca había probado tan verdadero
en la mañana: sólo me siento más fuerte
que mi cuerpo, y un temblor frío viene con la mañana.

Quedaron lejos las mañanas en que tenía veinte años.
Y mañana, veintiuno: mañana saldré por las calles,
de las que recuerdo cada piedra y las estrías del cielo.
Desde mañana la gente volverá a mirarme
y estaré firme de pie y podré detenerme
y verme reflejada en las vidrieras. Las mañanas de antes
era joven y no lo sabía, y ni siquiera sabía
que era yo la que pasaba -una mujer, dueña
de sí misma. La flaca chica que fui
se ha despertado de un llanto de años:
ahora es como si aquel llanto no hubiese existido.

Y deseo solo colores. Los colores no lloran,
son como un despertar: mañana los colores
volverán. Cada una saldrá por la calle,
cada cuerpo un color -hasta los chicos.
Este cuerpo, vestido de rojo ligero
después de tanta palidez, tendrá de nuevo su vida.
Sentiré a mi alrededor deslizarse las miradas
y sabré ser yo: echando una ojeada
me veré entre la gente. Cada nueva mañana,
saldré por las calles buscando los colores.


Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Poesie, Mondadori, Verona, 1969
Versión de Jorge Aulicino


Agonia

Girerò per le strade finché non sarò stanca morta
saprò vivere sola e fissare negli occhi
ogni volto che passa e restare la stessa.
Questo fresco che sale a cercarmi le vene
è un risveglio che mai nel mattino ho provato
così vero: soltanto, mi sento più forte
che il mio corpo, e un tremore più freddo accompagna il mattino.

Son lontani i mattini che avevo vent'anni.
E domani, ventuno: domani uscirò per le strade,
ne ricordo ogni sasso e le striscie dil cielo.
Da domani la gente riprende a vedermi
e sarò ritta in piedi e potrò soffermarmi
e specchiarmi in vitrine. I mattini di un tempo,
ero giovane e non lo sapevo, e nemmeno sapevo
di esser io che passavo -una donna, padrona
di se stessa. La magra bambina che fui
si è svegliata da un pianto durato per anni:
ora è come quel pianto non fosse mai stato.

E desidero solo colori. I colori non piangono,
sono come un risveglio: domani i colori
torneranno. Ciascuna uscirà per la strada,
ogni corpo un colore - perfino i bambini.
Questo corpo vestito di rosso leggero
dopo tanto pallore riavrà la sua vita.
Sentirò in torno a me scivolare gli sguardi
e saprò d'esser io: gettando un'occhiata,
mi vedrò tra la gente. Ogni nuovo mattino,
uscirò per le strade cercando i colori.

martes, diciembre 17, 2013

Pablo Gabo Moreno / una discusión larga y tediosa












una discusión larga y tediosa
nos lleva a la idea irracional
Posibilidad de que algo admita distintas interpretaciones:
posibilidad nula
el eccema de violencia que cubre el mundo
atraviesa la estancia y los cristales
la creencia dulce de senderos
es una estrategia equivocada que reintegra
una consecuencia de imágenes insípidas
una troposfera que arrebate el Dogma
a algún Dios pardo que ademas es prudente

Pablo Gabo Moreno (Caleta Olivia, 1974), colorblind, inédito
Envío de Silvina Freire


Foto: Pablo Gabo Moreno en FB

lunes, diciembre 16, 2013

Afric McGlinchey / Debajo del corazón, la forma de una herradura















nunca te conocí, danny murphy
pero sé que tenías un hijo de seis
y que christy te hizo
boca a boca y te apretó
el pecho, y cuando la ambulancia
llegó, siguieron una hora

y te sonó el teléfono
en el bolsillo
alguien que se llamaba kath
y me imaginé
una cita arreglada
y tú, tarde

y me imaginé tu futuro
saliéndote de la existencia
en el espacio de un auto que dobla
en el espacio de un caballo que se alza
en el espacio de un sol que se hunde
colina abajo.


Afric McGlinchey, The Lucky Star of Hidden Things, Salmon Press, Clare, Irlanda, 2012
Traducción de Jorge Fondebrider


Under the heart,
a horseshoe shape

I never met you, danny murphy
but I know you had a child of six
and that christy gave you 
mouth-to-mouth and pressed 
your chest, and when the ambulance
came, they continued for an hour

and your phone 
rang in your pocket
someone called kath
and I imagined 
a planned date
and you, late

and I imagined your future, 
trampled out of existence
in the space of  a car turning 
in the space of a horse rearing
in the space of the sun sinking
below the hill


Foto: Afric McGlinchey en ditch

domingo, diciembre 15, 2013

Horace Gregory / La pasión de M'Phail












(Primer monólogo)

¿Debo acaso probar que puedo vender cualquier cosa?
Puedes verlo en mis ojos, en la manera de cepillarme el pelo,
aun cuando necesite beber y no pueda dejar de hablar.

¿Debo probarlo con mis dos manos y brazos,
levantando quinientas libras sobre mi cabeza,
hasta que el público aplauda y algo se caiga,
se rompa la plataforma y se apaguen las luces,
y multitudes llamen a la policía,
y un niño llore por su madre en los pasillos?

Si el parque está hermoso y el día es tibio
puedo vender el poder de mis ojos que hace crecer la vida
donde antes ni siquiera creció una brizna de hierba,
que es como la luz del sol penetrando
la oscuridad de un pequeño cuarto,
que brilla y se derrama y fluye,
que cuando está aquí, está para siempre
y para siempre desaparece como la luz del sol
cae en la oscuridad cuando se pone.

Hasta podría enseñar a millones cómo vender,
cómo poseer un auto y pagar el alquiler,
cómo vivir igual que si estuvieras en el cielo,
y tus hijos felices, antes de envejecer.
Si lo haces bien podrías vender cualquier cosa,
hasta tu voz y lo que crees estar oyendo,
hasta tu rostro en anuncios de diez pies de altura,
tu juventud, tu vejez y lo que odias y amas,
y todo se vende.

Si puedes despertarte temprano por la mañana,
si puedes aprender a alcanzar el tren,
si puedes enarbolarlo todo para la venta,
si puedes decir: "Soy un hombre,
puedo vender el asfalto de la calle,
puedo vender mujeres muertas brillantes como la nieve
luciendo en las vidrieras de las tiendas,
o las bailarinas desnudas de la herradura de diamantes (1)
u ocho horas parado sobre mis pies,
o veinte años de conversaciones telefónicas,
o cincuenta años detrás de un escritorio",
no tienes por qué fracasar.

Si eres tan fuerte como yo, podrás oírte
conversar de noche contigo mismo
hasta que tu cabello se vuelva gris:
"Soy el muchacho favorito de Dios,
casi me gusta la manera en que vendo
mis labios, mi sangre, mi corazón; y los dejo allí,
y ningún otro puede vender tanta lástima y tanta gloria,
tanta luz, tanta esperanza,
     y aun el postrero, magnífico,
medio olvidado amorío."

Quizás sólo yo pueda hacerlo como se debe,
vendiendo lo que queda, sabiendo sin embargo
que llegará un último día y una última media hora,
o un saldo de cinco minutos imposibles de vender,
los últimos, más valiosos que todos los demás.

Horace Gregory (Milwaukee, Wisconsin, 1898- Shelburne Falls, Massachusetts, 1982), Poesía norteamericana contemporánea, traducciones de William Shand y Alberto Girri, Distribuidora Mexicana de Libros, Ciudad de México, 1976

(1) Diamond horseshoe. Alude a la disposición en herradura del sector de palcos en el Metropolitan Opera House y a la riqueza de quienes habitualmente los ocupan. (Nota de los traductores)


The Passion of M'Phail
(First Monologue)

Do I have to prove I can sell anything?
You can see it in my eyes, the way I brush my hair,
even when I need a drink and can't stop talking.

Do I have to prove it with my two hands and arms,
lifting live hundred pounds above my head,
until the house cheers and something falls,
the plataform broken and the lights gone out,
crowds calling the police,
and child criying for this mother down the aisles?

If the park is beautiful and the day is warm,
I can sell the power in my eyes that makes life grow
where not even one blade of grass has grown before,
that is like sunlight breaking through
darkness in a small room,
that shines and pours and flows,
that is here forever when it is here
and is gone forver as sunlight drops to darkness
when it goes.

I could even teach millons how to sell,
how to own a car and pay the rent,
how to live as through you were living in the sky,
your children happy before they get too old.
If yoy do it right, you can sell anything,
even your face on billboards ten feet high,
your youth, your age and what you hate and love,
and it gets sold.

If you can wake up in the morning early,
if you cab teach yourself to catch the train,
if you cang hang out everything for sale,
if you can say "I am man,
I can sell asphalt off the street,
I can sell snowbright
dead women gleaming through shop windows,
or diamond horseshoe naked dancig girls,
or eight hours on my feet,
or twenty years of talk in telephones,
or fifty years behind a desk" -
you need not fail.

If you strong as I am, you can hear
yourself talking to yourself at night
until your hair turns grey:
"I am God's white-haired boy,
I almost love the way I sell
my lips, my blood, my heart: and leave them there
and no one else can sell such pity and such glory,
such light, such hope
     even down to he last magnificent,
half-forgotten love affair."

Perhaps only I can do it as it should be done,
selling what ramains, yet knowing that a last
day will come and a last half-hour,
or five minutes left imposible to sell,
the last more valuable than all the rest.


Foto: H. Gregory por Nancy Rosenfeld en Poetry Foundation

sábado, diciembre 14, 2013

Amy Lowell / Una calle de Londres, dos de la mañana















Han regado la calle,
brilla a la luz de las farolas,
frías, blancas farolas,
y yace
como un río lento
de rayas plateadas y negras.
Bajan taxis por ella,
uno,
y después otro,
y entre ambos oigo pies que se arrastran.
Los vagabundos dormitan en los antepechos de las ventanas,
los caminantes nocturnos pasan por las aceras.
La ciudad es vil y siniestra,
con la calle de rayas plateadas en el medio,
lenta,
un río que no lleva a ninguna parte.

Frente a mi ventana,
la luna, clara y redonda,
se abre paso a través de la noche de color ciruela.
No puede iluminar la ciudad:
es demasiado brillante.
Tiene farolas blancas,
y emite un resplandor frío.

Estoy de pie ante la ventana y miro la luna.
Es delgada y tenue,
pero la amo.
Conozco la luna
y esta es una ciudad ajena.

Amy Lowell (Boston, 1874-1925), "Sword Blades and Poppy Seed" (1914), The Complete Poetical Works of Amy Lowell, Houghton Mifflin, Boston, 1983
Versión de Jonio González


A London Thoroughfare. 2 A.M.

They have watered the street,
It shines in the glare of lamps,
Cold, white lamps,
And lies
Like a slow-moving river,
Barred with silver and black.
Cabs go down it,
One,
And then another.
Between them I hear the shuffling of feet.
Tramps doze on the window-ledges,
Night-walkers pass along the sidewalks.
The city is squalid and sinister,
With the silver-barred street in the midst,
Slow-moving,
A river leading nowhere.

Opposite my window,
The moon cuts,
Clear and round,
Through the plum-coloured night.
She cannot light the city;
It is too bright.
It has white lamps,
And glitters coldly.

I stand in the window and watch the moon.
She is thin and lustreless,
But I love her.
I know the moon,
And this is an alien city.

viernes, diciembre 13, 2013

William Carlos Williams / Paterson, 16




Libro 2

Domingo en el parque

I (Continuación)


Apenas pasada la medianoche, el 20 de Agosto de 1878, el agente especial Goodridge, cuando se encontraba frente a la Casa Franklin, oyó un chillido extraño que llegaba de la calle Ellison. Cuando corrió para ver qué era lo que ocurría encontró un gato acorralado debajo de la alcantarilla en la esquina de la ferretería de Clark, que le hacía frente a un animal extraño y negro, demasiado pequeño para ser un gato y definitivamente, demasiado grande para ser una rata. El agente corrió hasta el lugar y el animal se metió debajo de la reja de la ventana del sótano, desde donde asomaba su cabeza a la velocidad de un relámpago. El señor Goodrige intentó varios golpes con su porra pero no logró pegarle. Más tarde el agente Keyes apareció y apenas lo vio dijo que era un visón, lo que confirmaba la teoría previamente enunciada por el señor Goodridge. Ambos trataron de golpearlo con sus porras durante un rato, pero no lo lograron, hasta que finalmente el agente Goodridge sacó su pistola y le disparó al animal. El tiro evidentemente falló, pero el ruido y la pólvora asustaron tanto al pequeño bromista que saltó a la calle y corrió por Ellison a una velocidad increíble, seguido de cerca por los dos agentes. El visón finalmente desapareció por la ventana del sótano de la verdulería que se hallaba debajo de la cervecería de Spangermacher, y no se lo volvió a ver. El sótano fue revisado en la mañana, pero no hallaron huellas del animalito que había causado tanta alegría.


Sin ingenio nada es bien distribuido,
a menos que la mente cambie, a menos
que las estrellas sean medidas de nuevo, de acuerdo
con sus posiciones relativas, la
línea no cambiará, la necesidad
no alcanzará el nivel:  a no ser que haya
una nueva mente no habrá una nueva
línea, la vieja seguirá
repitiéndose a sí misma con mortalidad
recurrente: sin ingenio
nada yace bajo la sombra del
olmo, el aliso no crece entre
las colinas que rodean todo
menos el canal agotado de la vieja cuenca,
las pequeñas huellas
de los ratones debajo de las matas
colgantes de hierba no
aparecerán: sin ingenio la línea
no volverá a enfrentarse a sus antiguas
divisiones cuando la palabra, una dúctil palabra,
reducida ahora a tiza, vivía en ella.

Bajo el arbusto descansan protegidas
del sol que lastima—
11 en punto
Parece que hablan
—un parque, dedicado al placer  :  dedicado a     .   ¡saltamontes!

3 chicas de color, ¡mayores de edad! Paseándose
—su color flagrante,
sus voces errantes
su risa salvaje, flagelante, disociada
de la escena inalterable    .

Pero la chica blanca, su cabeza
sobre un brazo, una colilla entre sus dedos
descansa bajo el arbusto    .    .

Semi desnuda, frente a ella, con una visera
sobre los ojos,
él le habla a ella

—la carcasa medio escondida
detrás de ellos entre los árboles—
compré un nuevo traje de baño, solo

bombacha y un corpiño   :
los pechos y
las partes pudendas cubiertas—debajo

del sol en franca vulgaridad.
Mentes reducidas
por el desperdicio—entre

las clases trabajadoras ALGUNA especie
de quiebre
ha ocurrido. Semi excitados

descansan sobre sus mantas
cara a cara,
salpicados por las sombras de las hojas

encima de ellos, tranquilos,
o aquí al menos sin desafíos.
No indignos  .   .

charlando, flagrantes más allá de toda charla
en perfecta mansedumbre—
Y habiéndose bañado

y habiendo comido (algunos
sándwiches)
sus pensamientos lamentables se encuentran

en la carne—¡rodeados
de amores que trinan! Alas felices
de llevarlos (en sueños)

—sus pensamientos livianos,
lejos
.    .    entre la hierba

Caminando   —

por la vieja cuenca—una ondulación seca en el suelo
aunque todavía marcada por la hilera de alisos indios

.    .    ellos (los indios) caminan haciendo eses
de un lado a otro, ocultos, entre ellos a lo largo del arroyo

.   salen gritando entre la cabaña
y los hombres que trabajan en el campo, ¡apártenlos!
ellos dejaron sus armas en el fortín
y —sin defensa— los tomaron
cautivos. Un anciano    .

¡Olvídalo! por el amor de Dios, termina
ese asunto     .

Caminando  —

retoma el sendero y ve, en una loma
sin árboles—el sendero rojo obstruyéndolo—
una pared de piedra, una especie de refugio
circular contra el cielo, estéril y
desocupado. Monte. ¿Por qué no?

Una ardilla,
con la cola levantada, huye entre las piedras.

(Así crece la mente, en cumbres de pedernal)

pero mientras se inclina, en su andar,
ante la visión de una punta de flecha de pedernal
(no es)

—allá
a la distancia, hacia el norte, surgen
para él los cerros empedernidos

Bueno, así son.



WilliamCarlos Williams (Rutherford, 1883-1963),  Paterson, New Directions, New York, 1963
Versión de Silvia Camerotto


Book Two
I (cont)
Sunday in the Park (16)

Shortly after midnight, August 20, 1878, special officer Goodridge, when, in front of the Franklin House, heard a strange squealing noise down towards Ellison Street. Running to see what was the matter, he found a cat at bay under the water table at Clark’s hardware store on the corner, confronting a strange black animal too small to be a cat and entirely too large for a rat. The officer ran up to the spot and the animal got in under the gratin of the cellar window, from which it frequently poked its head with a lightning rapidity. Mr. Goodridge made several strikes at it with his club but was unable to hit it. Then officer Keyes came along and as soon as he saw it, he said it was a mink, which confirmed the theory that Mr. Goodrigde had already formed. Both tried for a while to hit it with their clubs but were unable to do so, when finally officer Goodrige drew his pistol and fired a shot at the animal. The shot evidently missed its mark, but the noise and powder so frightened the little joker that it jumped out into the street, and made down into Ellison Street at a wonderful gait, closely followed by the two officers. The mink finally disappeared down a cellar window under the grocery store below Spangermacher’s larger beer saloon, and that was the last seen of it. The cellar was examined again in the morning, but nothing further could be discovered of the little critter that had caused so much fun.//Without invention nothing is well spaced, /unless the mind change, unless /the stars are new measured, according /to their relative positions, the  /line will not change, the necessity /will not matriculate: unless there is /a new mind there cannot be a new /line, the old will go on /repeating itself with recurring /deadliness: without invention /nothing lies under the witch-hazel /bush, the alder does not grow from among /the hummocks margining the all /but spent channel of the old swale, /the small foot-prints /of the mice under the overhanging /tufts of the bunch-grass will not /appear: without invention the line /will never again take on its ancient /divisions when the word, a supple word, /lived in it, crumbled now to chalk  //Under the bush they lie protected /from the offending sun— /11 0’clock //They seem to talk /—a park, devoted to pleasure  :  devoted to    .  grasshoppers! //3 colored girls, of age! Stroll by /—their color flagrant, /their voices vagrant /their laughter wild, flagellant, dissociated /from the fixed scene    .     //But the white girl, her head /upon an arm, a butt between her fingers /lies under the bush    .    . //Semi-naked, facing her, a sunshade /over his eyes,  //he talks with her //—the jalopy half hid /behind them in the trees— /I bought a new bathing suit, just //pants and a brassier   : /the breasts and /pudenda covered—beneath //the sun in frank vulgarity. /Minds beaten thin /by waste—among //the working classes SOME sort /of breakdown /has occurred. Semi-roused //they lie upon their blanket /face to face, /mottled by the shadow of the leaves //upon them, unannoyed, /at least here unchallenged. /Not undignified.   .   . //talking, flagrant beyond all talk /in perfect domesticity— /And having bathed //and having eaten (a few /sandwiches) /their pitiful thoughts do meet //in the flesh—surrounded /by churring loves! Gay wings /to bear them (in sleep) //—their thoughts alight, /away /.    .    among the grass //Walking  — //across the old swale—a dry wave in the ground /tho’marked still by the line of Indian alders //.    .   they (the Indians) would veave /in and out, unseen, among them along the stream //.    come out whooping between the log /house and men working the field, cut them /off! they having left their arms in the block- /house, and —without defense—carry them away /into captivity. One old man     . //Forget it! for God’s sake, Cut /out that stuff     //Walking    — //he rejoins the path and sees, on  a treeless /knoll —the red path choking it— /a stone wall, a sort of circular /redoubt against the sky, barren and /unoccupied. Mount. Why not? //A chipmunk, //with tail erect, scampers among the stones. //(Thus the mind grows, up flinty pinnacles)// but as he leans, in his stride, /at sight of a flint arrow-head /(it is not) //—there /in the distance, to the north, appear /to him the chronic hills //Well, so they are.

jueves, diciembre 12, 2013

Martín Moureu / Dos poemas














Perder el control

En el cajón de la mesa de luz
del aparador la cómoda
placard el botiquín del baño
el placard de la última pieza
alacena 1 estaba mirando tvr
la repisa fui a la cocina fui
al baño o en el baño no anduve?
el ropero viejo abajo de la mesa
o de la mesada alacena 2
abajo de la cama en los bolsillos
de la campera y no está.
¿Qué lo habré hecho si recién
recién lo tenía en la mano?

En el cajón del aparador mesa
de luz de la cómoda
decí que no es el celular
si no lo hacía sonar la alacena
el placard botiquín el cajón
de la naftalina bajomesada
revuelvo y vuelvo la entropía
la repisa la repaso abajo
del sillón de la otra cama
en la campera de jean y nada.
¿Pero qué hago con la puerta
de la heladera abierta
mirando la botella de agua fría
mirándola?


Sin tácticas

Patria para firmar pactos de sangre
además la atracción que ejerce un cuerpo
en la naturaleza de otro cuerpo,
las ganas de rimar sangre con sangre.

¿Abreviarán el tiempo de la patria
los callejeros nombres de algún barrio?
Hoy encontraron dos cuerpos en mi barrio,
también dieron su sangre por la patria.
Lo que sin definir llamamos tiempo
es la sangre de Dios que por el cosmos
circula y no está escrito en ningún libro.

Y sin más (sin más pérdida de tiempo)    
en sangre cuerpo barrio patria cosmos
la fórmula resuelta de este libro.

Martín Moureu (Ayacucho, Buenos Aires, 1981), SinTácticas, 2013

miércoles, diciembre 11, 2013

Jorge Leonidas Escudero / Lo inescrutable












Si usted toma la punta de un conocimiento
y empieza a tirar el hilo
va a sacar una sombra.

Es tremendo y espanta,
porque si todo está unido a todo
uno piensa extraer un pez gordo
y termina vencido con la boca gusto a nada.

Mi caso es el de siempre, siempre el mismo.
Ya no puedo callar y más tranquilo
vivir sino que indago e inmerecidamente
caigo en la oscuridad.

Tras el fuego sagrado a si pellizco
me levanto alta noche y sigiloso
pongo la caña de pescar en vano.

Sin embargo insisto.

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, 1920), "Elucidario", Poesía completa, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2011

martes, diciembre 10, 2013

Cesare Pavese / Revuelta













Aquel muerto fue tumbado y no mira las estrellas:
tiene los cabellos pegados al pavimento. La noche es más fría.
Los vivos regresan a casa estremecidos.
Es difícil andar con ellos; se desbandan todos
y uno sube una escalera, otro baja a un sótano.
Hay alguno que sigue hasta el alba y se tira en un prado,
bajo el sol. Mañana, alguno reirá burlonamente,
desesperado, en el trabajo. Después, pasa también esto.

Cuando duermen, parecen el muerto: si hay una mujer,
es más pesado el olor, pero parecen muertos.
Cada cuerpo tumbado se aprieta a su cama,
como al pavimento rojo: la larga fatiga,
desde el alba, bien vale un breve agonía.
Sobre cada cuerpo coagula una suciedad oscura.
Solamente aquel muerto está tendido bajo las estrellas.

Parece muerto también el montón de andrajos que el sol
calienta fuerte, apoyado en una parecita. Dormir
en la calle demuestra fe en el mundo.
Hay una barba entre los andrajos y la recorren moscas
que tienen trabajo; los que pasan se mueven en la calle
como moscas; el andrajoso es una parte de la calle.
La miseria recubre de barba la risa burlona,
como una hierba, y da un aire tranquilo. Este viejo
que podría morir tumbado, ensangrentado,
parece en cambio una cosa y está vivo. Así,
menos la sangre, cada cosa es una parte de la calle.
Y en la calle las estrellas han visto la sangre.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Poesie, Mondadori, Verona, 1969
Versión de Jorge Aulicino


Rivolta

Quello morto è stravolto e non guarda le stelle:
ha i capelli incollati al selcitato. La notte è più fredda.
Quelli vivi ritornano a casa, tremandoci sopra.
È dificile andare con loro; si sbandano tutti
e chi sale una scala, chi scende in cantina.
C'è qualcuno che va fino all'alba e si butta in un prato
sotto il sole. Domani qualcuno sogghigna
disperato, al lavoro. Poi, passa anche questa.

Quando dormono, sembrano il morto: se c'è anche una donna,
è più greve il sentore, ma paiono morti.
Ogni corpo si stringe stravolto al suo letto
come al rosso selciato: la lunga fatica
fin dell'alba, val bene una breve agonia.
Su ogni corpo coagula un sudicio buio.
Solamente, quel morto è disteso alle stelle.

Pare morto anche il mucchio di cenci, che il sole
scalda forte, appoggiato al muretto. Dormire
per la strada dimostra fiducia nel mondo.
C'è una barba tra i cenci e vi scorrono mosche
che han da fare; i passanti si muovono in strada
come mosche; il pezzente è una parte di strada.
La miseria ricopre di barba i sogghigni
come un'erba, e dà un aria pacata. Sto vecchio
che poteva morire stravolto, nel sangue,
pare invece una cosa ed è vivo. Così
tranne il sangue, ogni cosa è una parte di strada.
Pure, in strada le stelle hanno visto del sangue.


lunes, diciembre 09, 2013

Irene Gruss / De "De todo, un poco"












I
Lo que se guarda en el tintero: el moho
por el musgo,
las pajas por el trigo,
la deuda o la duda;
no se dice.                                                                  
**
IV
Lo que se barre
bajo la alfombra,
el polvo no se dice.

El hilo; la hilacha. Lo que se esconde;
lo que uno tapa con gerundio, énfasis
de aquí y de allá, plurales de pájaros, moscas
arreboles, intensidades, vacío que uno tiene y
se tapa.
**
XI
Filmada en escenarios naturales, desde una ventana
el que no tiene fe, con una luz que imita
a Vermeer en interior
y afuera a Cándido López, observa la gesta fatal de las Cruzadas.
No hay más que una vela sobre la mesa.
**
XIII
Ahora se le da por escribir; más bien anota: hay pájaros en el cielo,
hay otros posados en las ramas; y más acá, sobre la tierra.
Salvo esa mirada que alza, panea,
escurre la tinta.
**
XIV
Nunca se tiene lo que se desea. Se escriben hijos, la tierra
yerma.


Irene Gruss (Buenos Aires, 1950), inédito

domingo, diciembre 08, 2013

Javier Adúriz / Vía de estudio
















Aikido finalmente puede resultar un arte
marcial, aunque asombrosamente pacifista.
Si se me permite la contradictio in adjecto,
una lucha hacia la paz. No se crea
que la paz es un estado nulo, pero sí
una convicción del equilibrio: algo activo.

El Uke viene, como cualquier conflicto
grande o pobre de la vida. Ahí, un compañero
lo representa con mucha belleza y etiqueta.
Sin embargo, como cada milímetro de carne
-indivisa con la mente- lo compone, nunca
la repetición es igual. Por el contrario,
una sorpresa de la concentración.

En cambio el Nague recibe, absorbe, muda
lo que puede sacarlo de su centro
hacia la invisibilidad; reconoce
la dinámica del otro, tal un ritual
y en par de cortesía le tributa homenaje;
y así, hasta que de pronto se comprenden.

Son maestros avanzados Kío y Julián
en el recinto despojado de mi dojo,
donde lo asombroso carece de explicación.
Que tan dispares hagan su camino
de equilibrio en el aire, y del todo
un hecho idéntico
plural, para cualquiera, con verdad
sin palabra. Ahí brilla indefinible
lo evidente: la calma viva.

A Koretoshi Maruyama, Gloria
por la respiración profunda. Y más
Gloria a Morihei Weshiba, otro buda,
lleno de nada que todo lo posee.

Javier Adúriz (Buenos Aires, 1948-2011), Los nada, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2011

sábado, diciembre 07, 2013

Judith Herzberg / Tres poemas











Lo malo

¿Ves?, ahora lo malo está hecho;
ya me importa mucho menos,
aún digo: mejor media hora tus ojos
que mil maravillas una eternidad,
pero mientras lo estoy diciendo
ya no lo digo de verdad.
Ahora debería ponerme de luto
rasgarme la ropa y gritar de dolor
porque el que ya me importe menos
es mucho peor que el eterno pesar.


Cota de malla

Uno tenía una coraza de prisa
otro, una coraza de risa
otro, una de seriedad
otro tenía una coraza de
mira, no tengo coraza
y lo consideraba una cualidad
con la que se podía vivir.


Transitable

Paso a paso nos ayudamos
a volver a cómo fue
Así el sendero, antes
apenas apreciable,
se apisona.
Con cada pisada
lo consolidas, confirmas
que es transitable, aquello

Judith Herzberg (Ámsterdam, 1934), Soms Vaak, De Harmonie, Ámsterdam, 2004
Traducción de Ronald Brouwer
Envío de Jonio González


HET ERGE

Zie je, nu is het erge echt gebeurd; 
het kan me al veel minder schelen, 
ik zegnog: liever jouw ogen een halfuur
dan duizend wonderen’s eeuwige duur,
maar terwijl ik het zeg 
meen ik het niet meer echt. 

Nu zou ik dus moeten
beginnen te rouwen 
mijn kleren scheuren en schreeuwen van pijn 
wantdat het me minder schelen kan 
is erger dan eeuwig verdriet zou zijn.


MALIËNKOLDER

Eén had een harnas van haast 
één had een humor harnas 
één had er eenvan ernst 
één had een harnas 
van kijk ik heb geen harnas 
en zag dat als een deugd 
waar mee te leven was.


BEGAANBAAR

We helpen elkaar stap voor stap 
terug te gaan naar hoe het was 
Zo wordt het pad, eerst bijna 
niet te ontwaren, 
aangestampt. 
Met elke tred 
verstevig je, bevestig je 
dat het begaanbaar is, het het