lunes, diciembre 31, 2012

W. H. Auden / De "Acción de gracias por un hábitat"




VI. La geografía de la casa

    (para Christopher Isherwood)

Sentados después del desayuno
en esta cabaña de azulejos blancos
que los árabes llaman la casa adonde
todos van,
hasta los melancólicos
victorean a la Sra.
Naturaleza por los placeres
primordiales que confiere.

El sexo es sólo un sueño para
los de setenta y más años,
aunque un gozo propuesto has-
ta que empezamos a afeitarnos:
el deleite de la boca depende de
la virtud de la cocinera, pero
esto otro es algo que Ella garantiza desde
la cuna a la tumba.

Una vez que los levantan de la pelela,
los niños oyen de sus madres
las primeras palabras
imparciales de mundanal elogio:
por ende, empezar la mañana
con una satisfactoria
deposición siempre es un buen presagio
en los días adultos.

La revelación le vino a
Lutero en un retrete
(lugares donde se han resuelto palabras cruzadas).
Rodin no era ningún tonto
cuando modeló su Pensador:
meditando en profundo,
acuclillado en la postura
de un hombre en el inodoro.

Todas las Artes provienen
de este acto original del hacer
particular del artista:
los hacedores se pasan la vida
luchando con el medio
de su elección para producir un
des-narcisado, perdurable, excremento.

Freud no inventó al
avaro constipado:
los bancos tienen buzones
construidos en su fachada
con la leyenda Para depósitos nocturnos;
las acciones son firmes o líquidas,
las divisas de las naciones,
duras o blandas.

Madre global, mantiene nuestros
intestinos de compasión
abiertos toda nuestra vida,
púrganos también la mente:
concédenos un fin amable,
y no una segunda infancia,
petulante, de débiles esfínteres,
en un hotel barato.

Manténnos en nuestra posición:
cuando nos volvamos materialistas,
cuando parezcamos a punto
de dedicarnos al Pensamiento Superior,
envíanos alguna imagen que nos baje
los humos, como la dolorida ex-
-presión de un Profeta
Principal que corre apurado.

(La ortodoxia debería
bendecir los sanitarios modernos:
Swift y San Agustín
vivieron en siglos
cuando el hedor de las cloacas
siempre en la nariz
constituía un fuerte punto de debate
para los maniqueos.)

Mente y cuerpo llevan
diferentes horarios:
sólo con nuestra matinal
visita aquí podremos dejar atrás
los muertos intereses de ayer,
y enfrentar con todo nuestro coraje
lo que habrá de venir ahora.

                                      ? Septiembre 1963



W. H. Auden (York, 1907- Viena, 1973), "Acción de gracias por un hábitat", Los Estados Unidos, y después. Poesía selecta 1939-1973, selección y traducción de Rolando Costa Picazo, Ediciones Activo Puente, Buenos Aires, 2009


VI. The Geography of the House

     (for Christopher Isherwood)

Seated after breakfast
In this white-tiled cabin
Arabs call the House where
Everybody goes,
Even melancholics
Raise a cheer to Mrs.
Nature for the primal
Pleasure She bestows.

Sex is but a dream to
Seventy-and-over,
But a joy proposed un-
-til we start to shave:
Mouth-delight depends on
Virtue in the cook, but
This She guarantees from
Cradle unto grave.

Lifted off the potty,
Infants from their mothers
Hear their first impartial
Words of worldly praise:
Hence, to start the morning
With a satisfactory
Dump is a good omen
All our adult days.

Revelation came to
Luther in a privy
(Crosswords have been solved there)
Rodin was no fool
When he cast his Thinker,
Cogitating deeply,
Crouched in the position
Of a man at stool.

All the arts derive from
This ur-act of making,
Private to the artist:
Makers' lives are spent
Striving in their chosen
Medium to produce a
De-narcissus-ized en-
During excrement.

Freud did not invent the
Constipated miser:
Banks have letter boxes
Built in their façade
Marked For Night Deposits,
Stocks are firm or liquid,
Currencies of nations
Either soft or hard.

Global Mother, keep our
Bowels of compassion
Open through our lifetime,
Purge our minds as well:
Grant us a king ending,
Not a second childhood,
Petulant, weak-sphinctered,
In a cheap hotel.

Keep us in our station:
When we get pound-notish,
When we seem about to
Take up Higher Thought,
Send us some deflating
Image like the pained ex-
-pression on a Major
Prophet taken short.

(Orthodoxy ought to
Bless our modern plumbing:
Swift and St. Augustine
Lived in centuries
When a stench of sewage
Ever in the nostrils
Made a strong debating
Point for Manichees.)

Mind and Body run on
Different timetables:
Not until our morning
Visit here can we
Leave the dead concerns of
Yesterday behind us,
Face with all our courage
What is now to be. 

                 ? September 1963

Ilustración: Rousse (también llamado Toilet), 1889, Henri de Tolouse-Lautrec

domingo, diciembre 30, 2012

Raymond Carver / Mi cuervo




Mi cuervo

Un cuervo voló hasta el árbol del exterior de mi ventana.
No era el cuervo de Ted Hughes, ni el cuervo de Galway,
ni el cuervo de Frost, Pasternak, o Lorca.
Ni uno de los cuervos de Homero, harto de sangre
después de la batalla. Era sólo un cuervo.
Que jamás encajó en parte alguna,
ni hizo nada digno de mención.
Estuvo posado allí en la rama durante unos cuantos minutos.
Luego alzó el vuelo y desapareció bellamente
de mi vida.


Raymond Carver (Clatskanie, Oregon, 1938-Port Angeles, Washington, 1988), Bajo una luz marina, traducción de Mariano Antolín Rato, Visor Libros, Madrid, 1990 (edición no bilingüe)


My Crow

A crow flew into the tree outside my window.
It was not Ted Hughes’s crow, or Galway’s crow.
Or Frost’s, Pasternak’s, or Lorca’s crow.
Or one of Homer’s crows, stuffed with gore,
after the battle. This was just a crow.
That never fit in anywhere in its life,
or did anything worth mentioning.
It sat there on the branch for a few minutes.
Then picked up and flew beautifully
out of my life.

The Plum Tree


Foto: Raymond Carver por Sophie Bassouls  Sophie Bassouls/Sygma/Corbis/The Guardian

sábado, diciembre 29, 2012

Pier Paolo Pasolini / De "Transhumanar y organizar", 12




Atenas

En los tiempos de Atenas
las chicas reían en las puertas de casitas bajas todas iguales
(como en los barrios pobres de Río);
estas casitas estaban dispuestas a lo largo de bulevares
que en aquellos tiempos perfumaban (no recordabas el nombre) los tilos
Las noches, como suelen, eran eternas
porque había que realizar toda una ceremonia
(subir por las escaleras polvorientas a los dormitorios;
aquello era una ascensión, y hacía reír mucho a las muchachas),
afuera seguían despiertos,
porque los atenienses son charlatanes, sobre todo los varones
Y, sobre todo, quedaba ese olor de los tilos en los callejones;
las horas que las chicas no conocen,
pero ellas no lloran por eso, más bien ríen, ríen entre ellas
Porque toda la vida es de ellas y las espera, casi eterna
Las luces tardan en apagarse,
hay que pelearse con la hermana
que se desprecia de toda la vida, por razones que no se dicen
y se llevan, misteriosas, en el corazón;
y  la madre
Cada familia conoce la suya; y sabe cuál es la de las otras;
vecindario por vecindario, toda Atenas
está comprendida en la noche de una muchacha,
que será gorda, pero ahora está en flor, tiene grandes mejillas
y cabellos dignos de las antiguas abuelas llegadas del interior
Pero nadie sabe lo que pasará,
salvo, tal vez, algún viejo mendigo al que no le importa nada,
que no tiene familia o vecindario
o se ilusiona con tenerlos
Probablemente en regiones lejanas, unidas en un interior
que será siempre desconocido,
o unidas por el mar, al Adriático que se hace siempre más diáfano
Como sea, aquí es noche de verano,
está la eternidad de la juventud,
las escaramuzas fueron llevadas a cabo victoriosamente -
el faltante beso,
victoria de la aridez de la virgen;
él se ha ido, "alto y rubio", sumergido en el olor de los tilos
Se entra a casa,
voces continúan alzándose desde las otras casas;
el vecindario habla, con voces desveladas,
tal vez se oyen ranitas, lejanas,
y por cierto llega un ligero viento del mar
Hay guerra; y si las chicas ríen es porque son santas -


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) "Trasumanar e organizzar", 1971, Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino

Atene

Ai tempi di Atene
le ragazze ridevano, alle porte di casette basse tutte uguali
(come nei quartieri poveri di Rio);
queste casette erano disposte lungo viali
che a quei tempi profumavano (non ricordavi il nome) di tigli
Le sere, come suole, erano eterne
perché c'era da concludere tutta una cerimonia
(salire per le scale polverose alle camere da letto;
che era un'ascensione, e faceva ridere ancor di più le ragazze)
fuori si continuava a vegliare
perché gli ateniesi son chiacchieroni, sopratutto i maschi
E, sopratutto, restaba quell'odore di tigli per i vialoni;
le ore che le ragazze non conoscono,
ma esse non piangono per questo, anzi ridono, ridono fra loro
Perché tutta la vita è loro e le attende, quasi eterna
Le luci tardano a spegnersi,
c'è da litigare con la sorella
chi si disprezza da tutta la vita, per ragioni che non si dicono
e si tengono misteriosamente in cuore;
e la madre
Ogni famiglia sa la sua; e sa com'è quella delle altre;
di vicinato in vicinato tutta Atene
è compresa nella notte di una ragazza, 
che sarà grassa, e ora è florida, di gran guancia,
e capelli digni delle antiche nonne venute dall'interno
Ma nessuno sa ciò che accadrà,
se non forse qualche vecchio mendico a cui non importa nulla;
che non ha famiglia o vicinato
o si illude di averli
Magari in regioni lontane, legate da un entroterra
che resterà sempre sconosciuto,
o legate dal mare, l'Adriatico che si fa sempre più diafano
Comunque qui è notte d'estate,
c'è l'eternità della giovinezza,
le schermaglie sono state portate a termine vittoriosamente -
il mancato bacio,
vittoria dell'aridità della vergine;
lui se n'è andato "alto e biondo", sprofondato nell'odore dei tigli
Si rientra a casa,
le voci si continuano ad alzare dalle altre case;
il vicinato parla, con voci insonni,
forse si senteno raganelle lontane,
e certo viene un leggero vento dal mare
C'è la guerra; e se le ragazze ridono è perché sono sante -

Ilustración: Rostro, c. 1930-40, Sanyu

viernes, diciembre 28, 2012

Francesc Garriga / De "Temps en blanc"




1

ésta es la sentencia:

plantar palabras.
regarlas con palabras,
cosecharlas con los dedos de piel más tierna.

segar las cañas del silencio,
barranco inútil, gallinero de sueños.

sembrar, después, palabras
líquidas,
para disfrazar la vida
de muerte, la muerte de vida.

sin pausas.
no me preguntéis por qué.

2

excavo con manos de pánico
la fuente del tiempo.

entierro y desentierro
la raíz de un agua vieja,
perdida y reencontrada, frágil,
desierto y lluvia
quietud y furia.

cesta de dedos,
trenzo un ramillete de mimbres,
memoria y olvido
y malentendidos.

la vida que hemos de decirnos
¿podría caber
en todo lo que ya hemos dicho?


Francesc Garriga (Sabadell, 1932), de Temps en blanc, Proa, Barcelona, 2003
Versiones de Jonio González

1
aquesta és la sentència:
plantar paraules.
regar-les amb paraules,
collir-les amb els dits de pell més tendra.
dallar les canyes del silenci,
barranc inútil, galliner de somnis.
sembrar, després, paraules
líquides,
per disfressar la vida
de mort, la mort de vida.
cap pausa.
no em pregunteu per què.


2
excavo amb mans de pànic
la deu del temps.
enterro i desenterro
l’arrel d’una aigua vella,
perduda i retrobada, fràgil.
desert i pluja
quietud i fúria.
cistell de dits,
teixeixo un pom de vímets,
memòria i oblit
i malentesos.
la vida que hem de dir-nos
podria encara cabre
dins tot el que ja hem dit?


Foto: Francesc Garriga, gentileza Jonio González

jueves, diciembre 27, 2012

Vittorio Sereni / Poetas en la Via Brera




Poetas en la Via Brera: dos épocas

Es necesario un siglo o casi
-fulguraba Ungaretti en los umbrales
de la Galería Apollinaire-
es necesaria toda la fatiga todo el mal
toda la sangre corrompida
toda la sangre límpida
de un siglo para hacer a uno...

(Y mientras tanto
por la otra vereda
de dos en dos tomándose del brazo
de dos en dos odiándose en gorjeos
de recíproco amor
seis desfilaban. Seis).

Vittorio Sereni (Luino, 1913-Milán, 1983), de Tutte le poesie, Mondadori, 1981, en Il Nuovo, Vecchio Stil. Hoja de Poesía Italiana N° 21. Versión de Pablo Anadón, Córdoba, Argentina, 1988


Poeti in Via Brera: due età

Ci vuole un secolo o quasi
-flammeggiava Ungaretti sulla porta
della Galleria Apollinaire-
ci vuole tutta la fatica tutto il male
tutto il sangue marcio
tutto il sangue limpido
di un secolo per fare uno...

(Frattanto
sul marciapiede di fronte
a due a due sottobraccio tenendosi
a due a due odiandosi in gorgheggi
di riciproco amore
sei ne sfilavano. Sei).


Ilustración: Numeri innamorati, 1924, Giacomo Balla

miércoles, diciembre 26, 2012

Alberto Girri / De "Coronación de la espera", 2




El Juicio Final

Criaturas que andan como breves cañas,
que andan y no se dan cuenta si dialogan o afirman,
tienen buenos amigos entre los muertos.
Y su alma, momentáneamente exiliada,
ya no quiere ser facultad amante,
se impacienta por salir,
pues siente que el tiempo se mueve muy despacio
mientras modela universales ejemplos
aptos para cambiar las armonías conocidas del cuerpo,
tranquilizándolo más el ojo que la idea.

Cuando llegue el último instante
no deberemos examinar genealogías sino el rostro.
Su floja benevolencia admitirá que el infierno
es castigo tonto, pues castigo de verdad
es encontrarse con una memoria alimentada y lúcida.
Y a medida que las secretas culpas se descarguen
el alma leerá un libro de bitácora
donde las diversas estaciones pasadas reflexionan
sobre cosas de la tierra desierta, de los suspiros
premeditados y mundanos como una reverencia.
Y si el alma no es especialmente cobarde
podría intentar esta razonable excusa:
Amigos muertos, llego hasta ustedes
como una bestia enferma, más pálida,
más flaca que de costumbre.
Yo tengo miedo, tal vez no encuentre lugar
porque mis lágrimas buscaron objetos infamantes,
fuera de la penitencia.

Ay amigos, qué exquisita es sin embargo
la indecisión que compone una partida,
elegir entre quedarme en un páramo llamado cama,
y la raíz que casi veo y toco.
Deseo ser lo que me espera, apariencia muda,
y nadie habrá cambiado menos que yo
por el minucioso eclipse que disuelve el cuerpo.

Ya voy, amigos.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), "Coronación de la espera", 1947, Obra poética I, Corregidor, Buenos Aires, 1977



Ilustración: The Rag Collector, 1917, Marianne von Werefkin

lunes, diciembre 24, 2012

Alberto Girri / De "Playa sola", 2




Playa sola

Vivo execrando la esperanza.

En los atardeceres resignados,
definitivamente,
lejos ya del espejismo y la zozobra,
como un hombre sin ciencia y alma crispada,
despojado como un suicida,
hago lo que cada uno hace cuando conoció la infancia.
Significa esto gritarme que la lucidez es mucha.

Vivo execrando la esperanza,
y aunque no hace mucho ambicioné una muerte por aclamación,
extiendo mi pobreza, tan irreal como yo mismo,
sobre las cosas comunes que me son ajenas.
Es mi fe,
mi penetrada fe en acecho,
que desciende, desciende.

Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), "Playa sola", 1946, Obra poética I, Corregidor, Buenos Aires, 1977


Ilustración: Natura morta, 1951, Giorgio Morandi

domingo, diciembre 23, 2012

Alberto Girri / De "Coronación de la espera"


Lázaro

La polilla de la ciudad desheredada, el pájaro anónimo,
el andrajo de cuerpo sin color,
el leve hilo de lo que prometía ser un dios,
a veces traspasado por el mandato de la humildad,
se conmueve, y desechando su oscilante pedestal
abre sus brazos, bebe de firme e interroga inerme
la fiesta que lo llevará asombrado a su persona.

El riesgo que le sube hasta el pecho
es buscar la puerta por donde el instinto sopla.
Y más júbilo tendrá en no poder dormir por el hambre de ser
que en el apacible enlutarse repitiendo el castigo
de sus padres y hermanos que llegaron al cielo
por no marchitarse ni florecer.

Y ya no será el obsequioso falso que pierde cuanto hace,
le importan entonces las cenizas
y elige de su alma el filón más arriesgado,
las varias formas de la desesperación
del que quiere remozar la tierra a cualquier precio.
Y aunque ni pastor ni desdeñado,
también para él será agradable
la canción del celebrado Orfeo buscando en los infiernos.
Pues es condición de todo lo creado
salir del mundo.

A este hombre nuevo, lejos de leyes y oficios,
sólo la noche descubre, nunca el sol.


Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), "Coronación de la espera", 1947, Obra poética I, Corregidor, Buenos Aires, 1977




Ilustración: Masque blanc sur fond noir, 1940-50, Henri Matisse

sábado, diciembre 22, 2012

Elvira Hernández / Movilización general




1.   Movilización general

Algo tendrá Atenas para ser el corazón del mundo
y que el Olimpeion se estremezca.
Pero Zeus ya no está ahí.
Una ausencia de dioses es la nueva
desde hace algunos siglos.
El hombre y la mujer viven su propio eje
la pequeña empresa de sus propias cuerdas.
Y el niño larvario espera
por su tonelada de suposiciones.

En este instante todo el orbe se mueve
es el gran puñado de elongaciones
y la gimnástica inicia otro reclutamiento
en esto que llamamos capcioso movimiento
     –rima mediante–
de una multiplicidad de frentes.

No hay que presumir que los asuntos del mundo
están resueltos. Las piras las quemazones
y los incendios son apenas la espoleta de las fotos.
Es posible que nada tenga relación con nada
o todo tenga una secreta conexión.
Lo cierto es que cada cual renguea en pos de
su particular marca adobada por años.

El espíritu deportivo y festivalero
       -y no hay más semilla que esa–
lo tiene sembrado de récords
sin que sepamos lo que significará esa cosecha.

Pero no le metamos ronzal a esta enorme
corriente de masas. Sería oponerse
a que la primavera precediera al verano.
Arrojémonos –como ése que se metió en la boca
del volcán– al primer plano de los carteles.
Y entremos a la coreografía de los Juegos
con gran alegría mundana.


Elvira Hernández (Lebu, Arauco, 1951), en Periódico de Poesía



Ilustración: Calle en París, cielo rosa, 1909, Lyonel Feininger

viernes, diciembre 21, 2012

Malcolm Lowry / Delirio en Vera Cruz




Delirio en Vera Cruz

Preguntó al espejo dónde se había ido la ternura
en el hotel Biltmore, cuarto 216. ¡Helás!
Tal vez el reflejo apoyado en el cristal
también se preguntara ¿dónde fui, a qué horror?
¿Es ese reflejo que ahora me mira con terror
detrás de su lábil y declinante barrera? La ternura
estuvo aquí, en este cuarto, en este
lugar, su forma, la oíste gritar. ¿Qué error
hay aquí? ¿Soy yo esa doble y eruptiva imagen?
¿Es el espectro del amor que tú reflejas
con un marco de tequila, puchos, cuellos sucios,
perborato sódico, una página garabateada
a los muertos y un teléfono desconectado?
Arrasó con todo el cristal del cuarto (costó: 50 dólares)


Malcolm Lowry (Birkenhead, Chesire, 1909-Ripe, Sussex, 1957), Selected Poems of Malcolm Lowry, City Lights Books, San Francisco, 1962
Versión de Angel Faretta


Delirium in Vera Cruz

Where has tenderness gone, he asked the mirror
Of the Biltmore hotel, cuarto 216. Alas,
Can it reflection lean against the glass
Too, wondering where I have gone, into what horror?
Is that it staring at me now with terror
Behind your frail tilted barrier? Tenderness
Was here, in this very retreat, in this
Place, it form seen, cries heard, by you. What error
is here? Am I that forked rashed image?
Is it the ghost of love wich you reflected?
Now with a background of tequila, stubs, dirty collars,
Sodium perborate, and a scrawled page
To the dead, telephone disconnected?
He smashed all the glass in the room (Bill:$50)

Ilustración: Imagen en un espejo, c.1840, Grigory Soroka


jueves, diciembre 20, 2012

Giovanni Raboni / La guerra




La guerra

Tengo los años de mi padre -tengo sus manos
casi, los dedos especialmente, las uñas
curvas y un poco gruesas, lunadas (pero las mías
sin el marrón de la nicotina)
cuando, arrugado e impecable, viajaba
en ametrallados trenes y correos
trayéndonos a nosotros, tranquilos veraneantes
fuera de tiro y estación,
en su linda bolsa ligera
las extrañas provisiones de aquellos años, queso fundido,
                                        mermelada
sin azúcar, pan sin levadura
imágenes de la ciudad oscura, de la ciudad destrozada
tan dulce, recuerdo, para nuestro corazón
Mirábamos sus años con espanto.
Desde abajo, desde lo bajo de mi
segundogenitura, por sus coronarias
murmuraba cada tanto una plegaria.
Ahora, después de tanto tiempo
de que él entró en la nada y me voy volviendo
día a día su hermano, dentro de no mucho
hermano más grande, más sabio, cómo querría saber
si también mis hijos, alguna vez, ruegan por mí.
Pero de repente, contradiciéndome, me digo
que no, que faltaría algo, que nadie
excepto yo ha viajado entre ellos y yo,
que aquello que les he dado, ¿qué comida
era? no había alimento en eso de irme
como un ladrón y volver con las manos vacías...
Una pobre guerra, chata y vil,
me digo, es la mía, tan pobre
de obstinación, de obediencia. Y ruego
que me dejen perder, que no por mí
les vengan ganas de rogar.


de A tanto caro sangue, 1988


Giovanni Raboni (Milán, 1932-Fontanellato, 2004), Dopo la lirica, poeti italiani 1960-2000. A cura di Enrico Testa, Giulio Einaudi Editore, Turín, 2005
Versión de Jorge Aulicino



La guerra

Ho gli anni di mio padre - ho le sue mani,
quasi: le dita specialmente, le unghie,
curve e un po' spesse, lunate (ma le mie
senza il marrone della nicotina)
quando, gualcito e impeccabile, viaggiava
su mitragliati treni e corriere
portando a noi tranquilli villeggianti
fuori tiro e stagione
nella sua bella borsa leggera
le strane provviste de quegli anni, formaggio fuso,
                                marmellata
senza zucchero, pane senza lievito,
immagini della città oscura, della città sbranata
così dolce, ricordo, al nostro cuore.
Guardavamo ai suoi anni con spavento.
Dal sotto in su, dal basso della mia
secondogenitura, per le sue coronarie
mormoravo ogni tanto una preghiera.
Adesso, dopo tanto
che lui è entrato nel niente e gli divento
giorno dopo giorno fratello, fra non molto
fratello più grande, più sapiente, vorrei tanto sapere
se anche i miei figli, qualche volta, pregano per me.
Ma subito, contraddicendomi, mi dico 
che non, che ci mancherebbe altro, che nessuno
meno di me ha viaggiato fra me e loro,
che quello che gli ho dato, che mangiare
era? non c'era cibo nel mio andarmene
come un ladro e tornare a mani vuote...
Una povera guerra, piana e vile,
mi dico, la mia, così povera
d'ostinazione, d'obbedienzza. E prego
che lascino perdere, che non per me
gli venga voglia di pregare.


Ilustración: Treno in corsa, 1922, Ivo Pannaggi

miércoles, diciembre 19, 2012

Pier Paolo Pasolini / De "Transhumanar y organizar", 11




Refundición

Explícita, de la cabeza a los pies,
erguida, con el miedo que una mujer debe tener
y las justas esperanzas,
titubeante y cierta,
calculadora y desnuda hasta las entrañas
pajarito con voz potente de águila
y águila temblorosa-
aliada de aquel cielo-
parte de un cosmos único-
de ti se aparta la Mujer
que desciende al infierno
y un día de lluvia con la luna nueva-
canta in voce como una jovencita ávida de incruentas matanzas-
que vaya, que vaya esa Mujer a esos Reinos;
eso no te interesa
Allí encontrará a la otra Mujer, si es posible aún más adulta,
hechicera maldita, dragón habitante de clínicas,
que le hará sentir justo miedo y justa rabia;
pero retornas luego a la tierra, trayendo contigo aquel dolor de ultratumba,
cantas arias compuestas por Verdi que se pusieron rojas de sangre
cuya experiencia (que no pronuncia la palabra)
enseña la dulzura, la verdadera dulzura.
Todo esto está bien, París está llena de la experiencia de estas cosas;
y tanto mejor si se trata de una muchacha simple que se ha hecho reina;
está bien, pero vale hasta cierto punto, y para las almas en pena;
lo que cuenta es él, el Padre, sí, él:
lo dice uno que no lo conoce
no sabe nada de él, no lo ha visto nunca,
nunca le ha hablado, nunca lo ha escuchado,
nunca lo amó, no sabe quién es, no sabe si es -
Tú sonriéndome, ¡le sonríes a él!
Pero yo no pude nunca ser él, porque no lo conozco,
te lo juro, María, no tengo de él la mínima experiencia;
¡y para tí es tan natural!
Los pensamientos pecaminosos sobre él están justamente disociados;
su idealización tiene formas bendecidas
aun si te parecen especiales y pueden hacerte, en la práctica, sufrir;
debe ser adulto, evidentemente;
y tú le rozas con los ojos o con el pensamiento el sexo maduro;
¿pero qué es todo esto?
Ah, sí, son los hermanos quienes lo pretenden,
que te tienen ahí, erguida sobre el busto,
o doblada de dolor por el canto que cantas
contra un cielo parisino pintado por quien lo conocía
y con tal sabiduría se fue, cansado de la Verdad-
para mí, aquel vacío en el cosmos estará siempre
aquel vacío en el cosmos estará siempre
y mi cuerpo es atraído por la plenitud
donde lo que reina es la muerte
(con cantos de pobres y campanas)
La Ciudad me es ajena;
ella surge del vacío;
tu destino ha sido distinto
y conducida por la mano de Él, la has hecho tuya;
nada te separa de ella, gran chica.


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) "Trasumanar e organizzar", 1971, Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino



Rifacimento

Espressa, da capo a piedi,
eretta, con la paura che una donna deve avere
e le giuste speranze;
titubante e certa,
calcolatrice e scoperta fino ai precordi
uccelino con potente voce di aquila
e aquila tremante -
alleata di quel cielo -
parte di un cosmo unico -
da te si disparte la Donna
che scende all'inferno
e un giorno di pioggia con la luna nuova -
canta in voce come una giovinetta assetata d'incruente stragi-
vada, vada quella Donna in quei Regni;
ciò non ti riguarda
Vi troverà l'altra Donna, s'è possibile ancora più adulta,
fattucchiera maledetta, dragone abitarore di cliniche,
e ne proverà giusta paura e giusta rabbia;
me ritorni poi alla terra, e portando teco quell'odor d'oltrebomba,
canti arie composte da Verdi e divenute rosse del sangue
la cui esperienza (che non ne pronuncia la parola)
insegna la dolcezza, la vera dolcezza.
Tuto questo va bene, Parigi è piena dell'esperienza di queste cose;
e tanto meglio se si tratta di una ragazza semplice divenuta regina;
va bene, e conta fino a un certo punto, e per le anime in pena;
ciò che conta è lui, il Padre, sì, lui:
lo dice uno che non lo conosce
non ne sa nulla, non lo ha mai visto,
non gli ha mai parlato, non l'ha mai ascoltato,
non l'ha mai amato, non sa chi è, non sa se c'è -
Tu sorridendo e me sorridi a lui!
Ma io non ho mai potuto essere lui, perché non lo conosco,
te lo giuro, Maria, non ne ho la minima esperienza;
e per te è così naturale!
I pensieri peccaminosi su di lui sono giustamente dissociati;
la sua idealizzazione ha forme benedette
anche se a te sembrano speciali e possono farti un pratica soffrire;
dev'essere adulto, evidentemente;
e tu ne sfiori con l'occhio o il pensiero il sesso maturo;
ma che cos'è tutto ciò?
Eh sì, sono i fratelli che lo pretendeno,
che ti tengono lì, eretta sul busto,
o ripiegata dal dolore del canto che canti
contro un cielo parigino dipinto da chi lo sapeva
e con tale sapienza se n'è andato, stanco della Verità -
per me quel vuoto nel cosmo ci sarà sempre
quel vuoto nel cosmo ci sarà sempre
e il mio corpo è attratto dal pieno
dove già ciò che regna è la morte
(con canti di poveri e campane)
La Città mi è estranea;
essa sorge sul vuoto;
il tuo destino è stato diverso
e condotta per mano da Lui, tu l'hai fatta tua;
nulla ti divide da essa, grande fanciulla.

Ilustración: Jeune fille à la pelisse, fond rouge, 1944, Henri Matisse

martes, diciembre 18, 2012

Pier Paolo Pasolini / De "Transhumanar y organizar", 10




¿Temor de mí?

Oh, un terrible temor;
La dicha explota
contra esos vidrios en la oscuridad
Pero esa dicha, que te hace cantar in voce
es un regreso de la muerte: y quién puede reír -
Detrás, bajo el recuadro del cielo negro
¡Reaparición ctonia!
No es broma: tú tienes conocimiento
de un lugar que nunca exploré: UN VACÍO
EN EL COSMOS
Es verdad que mi tierra es pequeña
Pero siempre he fantaseado con lugares inexplorados
con una cierta dicha, como si no fuera cierto
Pero tú estás aquí, in voce
La luna ha resurgido;
las aguas corren;
el mundo no sabe ser nuevo y su nueva jornada
termina contra las altas cornisas y el negro del cielo
¿Qué hay en ese VACÍO DEL COSMOS,
que llevas en tus deseos y conoces?
¡Está el padre, sí, él!
¿Tú crees que yo lo conozco? Oh, cómo te equivocas;
cómo ingenuamente das por cierto lo que no lo es en absoluto;
fundas todo el discurso, retomado aquí, cantando,
sobre esta presunción que para ti es humilde
y no sabes cuán soberbia, en cambio, es
ella lleva en sí misma los signos de la voluntad mortal de la mayoría -
Mi ojo contento que nunca descendió a los Infiernos,
sombra infernal vagante
esconde
Y tú caes en la trampa
Tú conoces de la realidad aquel Hombre Adulto
o sea aquello que debe conocerse;
ella, la Mujer Adulta, que se quede en el Infierno
o en la sombra que precede a la vida
y desde allí opere con sus maleficios, con sus encantamientos;
ódiala, ódiala, ódiala;
y si tú cantas y nadie te oye, sonríe
simplemente, porque, por ahora, así y todo, eres victoriosa -
in voce como una joven hija ávida
que sin embargo ha experimentado la dulzura;
París aprieta a tus espaldas un cielo bajo
con su trama de ramas negras; ya clásicas;
esta es la historia -
Tú sonríes al Padre -
esa persona de la que no tengo ninguna información,
que he frecuentado en un sueño que evidentemente no recuerdo -
extraño, es de ese monstruo de autoridad
que proviene incluso la dulzura
así sea como resignación y breve victoria;
carajo, ¿cómo lo he ignorado; ignorado al punto de no saber nada de él?-
¿qué hacer?
Tú das, esparces dones, tienes necesidad de dar,
pero tu don te lo ha dado Él, como todo;
y es Nada el don de Nadie;
yo finjo recibir;
te agradezco, sinceramente agradecido;
Pero la débil sonrisa fugitiva
no es de timidez;
es la consternación más terrible, bien terrible
de tener un cuerpo dividido, en los reinos del ser -
es una culpa
si no es más que una desgracia: pero en el lugar del Otro
para mí hay un vacío en el cosmos
un vacío en el cosmos
y desde allí, tú cantas.


Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) "Trasumanar e organizzar", 1971, Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino


Nota del traductor:

"Maria estaba enamorada de Pier Paolo Pasolini" escribió Ulderico Munzi en Corriere della Sera, en 1998, luego de recorrer en París una muestra de trajes, documentos y otros objetos de la Callas, la cantante lírica con quien Pasolini filmó Medea. Munzi acababa de leer algunas cartas hasta entonces inéditas de la diva, dirigidas a Pasolini. Los fragmentos reproducidos en aquella nota no brindan demasiados elementos como para conjeturar qué tipo de amor los unía. Son, en casi todos los casos, reconvenciones por la relación del poeta con Ninetto Davoli, el actor que él mismo había fabricado. Munzi cree ver en esas consejas "acentos de hermana incestuosa". Se trata más bien de un tono duro, íntimo y materno. "¡ Cuándo crecerás, mi dulce P.P.P!", dice, por ejemplo. Una frase, en julio de 1971 -"estoy aquí [París] para esperarte"- se une a otra, en setiembre: "Me hubiese gustado mucho que sintieras la necesidad de venir conmigo". Lo cierto es que el amor de Callas y Pasolini es una leyenda, alimentada por los poemas que se saben inspirados en ella. Uno de éstos es "La bahía de Kingstown", publicado ayer en este blog. Otro "¿Temor de mí?", que ahora se incluye. En realidad, "El soberano que no quiere tener compañero", publicado aquí asimismo, puede considerarse también, o, en todo caso, sujeto a la misma inspiración o dictado por la misma musa, como el cuarto de la serie, "Rifacimento", puesto que los cuatro conforman la sección "La Tierra Santa" de Transhumanar y organizar; el capítulo más críptico y a la vez el más claramente vinculado a la religión y al sentimiento religioso de Pasolini. El libro apareció en 1971. Pasolini filmó Medea en 1969. Quizá más que desentrañar el carácter del amor de Callas y Pasolini, reviste interés -por la evidente relación con los poemas de "La Tierra Santa"- recordar que él describió el nudo o tema de su filme como la confrontación de dos culturas: una arcaica y hierática; la otra, racional y pragmática: "Jasón es el héroe actual, que no sólo perdió el sentido metafísico, sino que ni siquiera se lo plantea", dijo Pasolini al Corriere luego del estreno de la película


Timor di me?

Oh, un terribile timore; 
La lietezza esplode 
Contro quei vetri al buio 
Ma tale lietezza, che ti fa cantare in voce 
È un ritorno dalla morte: e chi può mai ridere - 
Dietro, sotto il riquadro del cielo annerito 
Riapparizione ctonia! 
Non scherzo: chè tu hai esperienza 
Di un luogo che non ho mai esplorato, UN VUOTO  
NEL COSMO 
È vero che la mia terra è piccola 
Ma ho sempre affabulato sui luoghi inesplorati 
Con una certa lietezza, quasicchè non fosse vero 
Ma tu ci sei, qui, in voce
La luna è risorta; 
le acque scorrono; 
il mondo non sa di essere nuovo e la sua nuova giornata 
finisce contro gli alti cornicioni e il nero del cielo 
Chi c’è, in quel VUOTO DEL COSMO, 
che tu porti nei tuoi desideri e conosci? 
C’è il padre, sì, lui! 
Tu credi che io lo conosca? Oh, come ti sbagli; 
come ingenuamente dai per certo ciò che non lo è affatto; 
fondi tutto il discorso, ripreso qui, cantando, 
su questa presunzione che per te è umile 
e non sai invece quanto sia superba 
essa porta in sé i segni della volontà mortale della maggioranza - 
L’occhio ilare di me mai disceso agli Inferi, 
ombra infernale vagolante 
nasconde 
E tu ci caschi 
Tu conosci di ciò che è realtà solo quell’Uomo Adulto 
Ossia ciò che si deve conoscere; 
lei, la Donna Adulta, stia all’Inferno 
o nell’Ombra che precede la vita 
e di là operi pure i suoi malefizi, i suoi incantesimi; 
odiala, odiala, odiala; 
e se tu canti e nessuno ti sente, sorridi 
semplicemente perché, per ora, intanto, sei vittoriosa - 
in voce come una giovane figlia avida 
che però ha sperimentato dolcezza; 
Parigi calca dietro alle tue spalle un cielo basso 
Con la trama dei rami neri; ormai classici; 
questa è la storia - 
Tu sorridi al Padre - 
Quella persona di cui non ho alcuna informazione, 
che ho frequentato in un sogno che evidentemente non ricordo - 
strano, è da quel mostro di autorità 
che proviene anche la dolcezza 
se non altro come rassegnazione e breve vittoria; 
accidenti, come l’ho ignorato; così ignorato da non saperne niente - 
cosa fare? 
Tu doni,spargi doni, hai bisogno di donare, 
ma il tuo dono te l’ha dato Lui, come tutto; 
ed è Nulla il dono di Nessuno; 
io fingo di ricevere; 
ti ringrazio, sinceramente grato; 
Ma il debole sorriso sfuggente 
non è di timidezza; 
è lo sgomento, più terribile, ben più terribile 
di avere un corpo separato, nei regni dell’essere - 
se è una colpa 
se non è che un incidente: ma al posto dell’Altro 
per me c’è un vuoto nel cosmo 
un vuoto nel cosmo 
e da là tu canti.

Ilustración: Boceto de Pasolini, dedicado a María Callas, c.1969

lunes, diciembre 17, 2012

Pier Paolo Pasolini / De "Transhumanar y organizar", 9




La bahía de Kingstown

Todo lo que he visto, que sé
pertenece a ella, "viejas tetas marchitas".
A ella que "era parte de un mundo matutino,
tal vez mensajera", a ella,
humilde forma de un inmortal
que sirve a quien la conquista y alegremente la traiciona;
incluso el muchacho de rizos, por lo tanto, alborozado,
es mensajero de la secreta mañana
de los lugares "donde las bestias son sedosas de rocío"
incluso la Comedia y el Decamerón
y muchas otras cosas: todo.
Pero nunca he visto el puerto de Kingstown
con el barco correo que sale de la embocadura, por la mañana;
y cuántas otras cosas que no he visto
cuántas que no sé,
y todo aquello que no he visto y no sé
pertenece en cambio a él,
Aquel que está en tu vida.
Cada vacío de mi saber es un vacío del cosmos
y es allá donde reside él, ¡no invisible, no, sino jamás visto!
Él te tiene de la mano, empobrecido gentilhombre burgués,
y te conduce a través de un mundo de hermanos,
y así puedes distinguir entre malos y buenos
y luchar como una niña
tomando tus precauciones para amar, para odiar:
de otra cosa no hay cuidado.
¡Llegada desde los reinos de la Unidad
no conoces, como una bárbara, las Lagunas!
Tu cultura es paterna, y entonces crees que todas lo son.
Tu ingenuidad impetuosa, que no sabe de desmentidos,
y como los chicos y lo salvajes no cree en las pruebas -
Tú me ves en el puerto de Kingstown
delante de la dulce madre gris (1)
mirando el penacho de humo del barco postal, en la mañana,
y no tienes tiempo de volver los ojos
y beber un café con leche, que ya está lejos,
y si me trepo a una escarpadura
que da sobre mares sajones nunca vistos
(para llegar adonde no van las personas de bien)
crees que es una broma, un capricho de intelectual,
la seriedad está en otra parte, y nada, nadie, jamás,
puede ponerla por un instante en duda:
la seriedad de las normas dictadas por Él,
a las cuales tú, pobrecita, obedeces:
¿pero hasta que punto se puede contar con la obediencia?
Quien obedece está destinado a desobedecer,
esto me ha enseñado la dulce madre, olor de cenizas rosadas;
yo soy Focio, o uno de la banda de los pares que lo escarnecieron,
o Ario
Pero tú no lo crees,
tu formidable ingenuidad te lo impide,
porque se embroma, se embroma.
Tú -y es la primera vez que me sucede-
me ves parecido a Él,
Él reencarnado y destinado a morir;
pero yo no vi nunca el barco salir por la mañana
del puerto de Kingstown -y mil cosas más,
no he llegado a su edad,
y a pesar de esto
te obstinas en creerme como Él me querría,
porque nada y nadie te convencerían jamás de lo contrario.
Así (y es la primera vez, repito, que me sucede)
mis ojos toman en consideración
"las raleas inmundas de mujer, de carne de hombre
no hecha a semejanza de Dios, presa de la serpiente",
y fabulo de amor a Psikikó.

(1) Algy.Joyce.

Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) "Trasumanar e organizzar", 1971, Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino

Nota del traductor:
Según las "Note e notizie sui testi" que acompañan la poesía completa de Pasolini, la única nota del propio autor a este poema refiere al comienzo de Ulises, de James Joyce, cuando Buck Mulligan, luego de limpiar su navaja de afeitar en el pañuelo de Stephen Dedalus, se asoma al parapeto de la plataforma de tiro de la torre Martello y exclama mirando la bahía de Dublin: "¡Dios mío! El mar es tal cual lo llama Algy: una gran dulce madre, ¿no?" Se entiende que Algy es Algernon Charles Swinburne y que Mulligan alude a unos versos de su poema The Triumph of Time: "I will go back to the great sweet mother, / Mother and lover of men, the sea." Fuera de la leyenda de que en la primera edición de Ulises se había deslizado "gray" (gris) por "great" (gran), y ese gray se mantiene en algunas ediciones, reemplazado inmediatamente por el great en la misma frase, lo cierto es que el gris de Pasolini no parece surgir sólo de esta alusión, sino que la funde con otra, y asimismo con la vista del barco correo. Pues luego de evocar los versos de Swinburne, Mulligan invita a Stephen Dedalus a asomarse al parapeto para ver el mar. Pero el gris no aparece aún. En todo caso, Mulligan ha dicho que el mar es snotgreen (verdemoco). Cuando se asoma, Dedalus ve el barco postal saliendo de la embocadura del puerto de Kingstown. Allí, Mulligan aumenta el calificativo: "¡Nuestra madre poderosa!", exclama. Y entonces: "He turned abruptly his grey searching eyes from the sea to Stephen's face" (Volvió abruptamente sus ojos grises inquisitivos desde el mar a la cara de Stephen).



La baia di Kingstown

Tutto ciò che ho visto, che so 
appartiene a lei, “vecchie mammelle avvizzite” 
A lei che “era entrata da un mondo mattutino, 
forse messaggera”, a lei, 
umile forma di un’immortale 
che serve chi la conquise e chi allegramente la tradì; 
anche il ragazzo coi ricci, dunque, gongolante, 
è messaggero del segreto mattino 
dei luoghi “dove le bestie sono seriche di rugiada” 
e anche la Comedìa e il Decameròn 
e molte altre cose: tutto. 
Ma io non ho mai visto la baia di Kingstown 
Con il postale che esce dalla sua imboccatura, il mattino; 
e quante altre cose che non ho visto 
quante non ne so, 
e tutto ciò che non ho visto e non so 
appartengono invece a lui, 
Colui che è nella tua vita. 
Ogni vuoto del mio sapere è un vuoto del cosmo 
Ed è là che risiede lui, non invisibile, no, ma mai visto! 
Egli ti tiene per mano, squattrinato gentiluomo borghese, 
e ti conduce per un mondo di fratelli, 
che così, tu puoi distinguere in cattivi e buoni, 
e lottare come una bambina 
prendendo le tue precauzioni per amare, per odiare; 
di altro non hai sospetto. 
Venuta dai regni dell’Unità 
Non conosci, come una barbara, le Lacune! 
La tua cultura è paterna; e dunque credi che lo siano tutte. 
La tua ingenuità è impetuosa, che non conosce smentite, 
e come i fanciulli e i selvaggi non crede alle prove - 
Tu mi vedi nel porto di Kingstown 
davanti alla dolce madre grigia [1] 
a guardare il pennacchio di fumo del postale, nel mattino, 
che non fai in tempo a voltare gli occhi 
e a bere un caffellatte, che è già lontano, 
e se m’inerpico su per una scarpata 
che dà su mari sassoni mai visti 
(per andare dove le persone perbene non vanno) 
lo credi uno scherzo, un capriccio d’intellettuale; 
la serietà sta altrove, e niente, nessuno, mai, 
può metterla per un solo istante in forse: 
la serietà delle norme dettate da Lui, 
e a cui Lei, poverina, obbedisce; 
ma fino a che punto si può contare sull’obbedienza? 
Chi obbedisce è destinato a disobbedire, 
questo mi ha insegnato la dolce madre, odore di ceneri rosate; 
io sono Fozio, o uno della genia degli schernitori suoi pari 
o Ario 
Ma tu non ci credi, 
la tua formidabile ingenuità te lo impedisce, 
fin che si scherza si scherza. 
Tu - ed è la prima volta che mi succede - 
mi vedi simile a Lui 
Lui reincarnato e destinato a morire; 
ma io non ho mai visto il postale uscire il mattino 
dal porto di Kingstown - e mille altre cose; 
non sono giunto alla sua età, 
e malgrado questo 
tu ti ostini a sapermi come Lui mi vorrebbe, 
perché nulla e nessuno mai ti convincerebbe del contrario. 
Così (ed è la prima volta, ripeto, che mi succede) 
I miei occhi prendono in considerazione 
“i lombi immondi di donna, di carne d’uomo 
non fatta a somiglianza di Dio, preda del serpente", 
e affabulo d’amore a Psikikò.

(1) Algy.Joyce.

Ilustración: Bañistas en la orilla, 1909-1915, Henri Matisse

domingo, diciembre 16, 2012

Dolores Etchecopar / De "Oscuro alfabeto"




Carta a

(Poética)

y ahora que un gran fuego de palabras
mueve la campana del desierto
(mientras unos niños agitan banderitas
en los patios lanzados por la memoria hacia la noche)
ahora locamente
                  te esperamos
                                  yo y la cerda chillona
aquí donde sólo cantará aquel invierno
en mi boca desaparecida

(de Notas salvajes)


18.
                     
en mi casa algo grave le sucedía al silencio había hielo
en un ojo un jardín aterrado era el otro
en la oscuridad nevaba los pasos de mi padre
rápidos llegaban en un día a todas mis edades y entraba
esa luz en mi oído esa luz que quieren los árboles
para tocar el día más allá de sus ramas
más allá de sus frutos heridos por el hielo
yo quería tocar la mañana de esa ciudad
que se iba en los trenes

(de El comienzo)

Dolores Etchecopar (Buenos Aires, 1956), Oscuro alfabeto, selección y prólogo de Enrique Solinas, Ediciones Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2012


Ilustración: Tronco amarillo, 1911-12, Edvard Munch

sábado, diciembre 15, 2012

Marina Serrano / De "La única cosa necesaria"




¿Qué fuimos a ver, Simón...?

   ¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
                                                                    Evangelio de Mateo

¿Qué fuimos a ver, Simón, al otro lado del océano,
al otro lado de las nubes, arriba y debajo,
sino hombres que nos esperaban tranquilos
deteniéndonos con el esfuerzo mínimo que requiere
tensar un hilo de globo, patear hormigas,
levantar un insecto entre los dedos
y dejarlo caminar mientras la mano gira
brindando un nuevo horizonte tan efímero y cercano
como una cinta cerrada en sus dos puntas,
cinta de Moebius.
¿Fuimos, Simón,
adultos analfabetos de la gracia que no entendían nada,
nada de nada, los arrebatos de sí mismos?

Los reyes de los barrios marginales,
el kapanga de Villa Dálmine, el barrabrava de Boca
y los negros murgueros
cayeron detenidos por las manos predicadoras,
impotencia funcional de rodillas, tétrada de Celso.

Luego volviendo al sitio de origen
de su emperramiento e ignorancia, llenos de excusas,
contando lo poco que faltó, lo injusto,
hicieron alarde de un golpe fuerte, porque así somos, Simón,
gente que desborda fuerza, y es tan bruta
que no comprende siquiera el fracaso.

Marina Serrano (Quequén, Buenos Aires, 1973), La única cosa necesaria, Ediciones del Copista, Córdoba, Argentina, 2012


Foto: Marina Serrano con Fernando Noy, 2009. En Sigamos Enamoradas

viernes, diciembre 14, 2012

Pietro Aretino / De "Sonetos lujuriosos"



IV

Pon esta pierna sobre la espalda,
y sácame del miembro ya la mano,
y si quieres que empuje fuerte o despacio,
despacio o fuerte, con el culo baila.

Y si del culo a la puerta el miembro mengua,
puedes decir que soy un necio y un villano,
porque conozco de la vulva al ano
cuanto un caballo sabe de una yegua.

-La mano del miembro no sacaré yo,
no yo, que no quisiera hacer esta demencia,
y si así no lo quieres, vete con Dios.

Que el placer por atrás sólo tú tendrías,
pero por delante el placer es tuyo y mío,
tal que, ponlo de buen modo o te retiras.

-Yo no dejaría,
querida señora, esta dulce charla
aunque creyese servir al Rey de Francia.


Pietro Aretino (Arezzo, 1492-Venecia, 1556), Sonetti lussuriosi (1526), Sonzogno, Milán, 1986
Versión J.Aulicino

IV

Posami questa gamba in su la spalla,
et levami dal cazzo anco la mano,
e quando vuoi ch'io spinga forte o piano,
piano o forte col cul sul letto balla.

E s'in cul dalla potta il cazzo falla,
dì ch'io sia un forfante e un villano,
perch'io conosco dalla vulva l'ano,
come un caval conosce una cavalla.

- La man dal cazzo no levarò io,
non io, che non vo' far questa pazzia,
e se non vuoi così, vatti con Dio.

Ch'el piacer dietro tutto tuo saria,
ma dinanzi il piacer è tuo e mio,
sicché, fotti a buon modo, o vanne via.

- Io non me n'anderia,
signora cara, da così dolce ciancia,
s'io ben credess campari il Re di Francia.


Ilustración: Pietro Aretino, c.1524, grabado de Marcantonio Raimondi, sobre dibujo atribuido a Sebastiano del Piombo


jueves, diciembre 13, 2012

Giuseppe Conte / Los árboles, azules en las horas...





Los árboles, azules en las horas...

Los árboles, azules en las horas
de plena luz, que por las tardes
tienen cabellos de violeta
como las nubes, luego de ceniza,
y que la noche hunde en la sombra del parque,

borrándolos. En las mañanas dejan
sobre escaleras, entre cancelas,
sus flores breves, ajadas y aún espléndidas
de mar: yaciendo para el asombro y

la ofrenda.


Giuseppe Conte (Porto Maurizio, 1945), de L'Oceano e il Ragazzo, Rizzoli, 1985, en Il Nuovo, Vecchio Stil. Hoja de Poesía Italiana N° 18. Versiones de Pablo Anadón y Esteban Gabriel Anadón, Córdoba, Argentina, 1987


Gli alberi che sono azzurri nelle ore di...

Gli alberi che sono azzurri nelle ore di
piena luce, che di sera hanno capelli
viola come le nuvole, poi cinerei, e che la
notte fa scendere nel buio del parco, e

scompaiano. Che i mattini lasciano
sulle scale tra i due cancelli i loro
fiori brevi, gualciti e ancora splendidi di
mare: cadenti per uno stupore e un

dono.


Ilustración: Pequeño árbol en medio de arbustos, 1919, Paul Klee

miércoles, diciembre 12, 2012

Andrés Montenegro / Reconstrucción XXVI




XXVI

Hay una realidad que se revela
cada tarde
emerge presurosa de hallar mundo
sale a la luz después de perdurar
en las cenizas mansas de la noche.
A veces, conjeturo, se manifiesta
en el venir del viento
que laboriosamente se dispone
a transportar futuro
no solo el aire que habré de respirar
mañana
(también es la semilla
o el polen vida nueva)
Otras veces, un simple caracol
que arrastra su costal de nada
y una estela de saliva densa
que deja en evidencia su camino
Ayer fue un limón
partiéndose en el borde del cantero
después de haber trazado en su caída
una línea recta en dirección al centro de la tierra

como si buscar una profundidad
condujera al único axioma
que es la muerte
Ahora es el declive del ocaso
un punto de fuga inconcebible
por donde se pierden los últimos colores
las últimas certezas
las últimas esquirlas del poema.


Andrés Montenegro (Bahía Blanca, 1985), Reconstrucción




Foto: Andrés Montenegro en Facebook

martes, diciembre 11, 2012

Sergio Rotino / De "Loro"




alegoría

piensan el abismo como algo fundamental
un lugar calmo donde se pueda amar el trabajo que se hace y el sueño contrario
simplemente rindiéndose a la exactitud matemática del justo mal
cuando ya mismo justeza falta si excluimos aquel vacío parido el instante anterior
aquel agujero de sombra oscura del que se escabulle ilesa la zorra *



19061991: una declaración

de hecho el gasolinero estaría muerto apenas unos años después
por una deficiencia del miocardio o un daño cerebral
producido por una burbuja infinitesimal nacida casualmente
pero que con decisión exponencial se abriria paso
hacia el centro de la frente donde se disparan sinapsis neuronales
a fin de que el alma aprenda nuevas formas de experiencia
aniquilando así cuanto el hombrecito de mameluco azul quería para su interés materialista
en el que certificamos pensaba siempre obsesivamente

indultarlo antes del tiempo natural
ha sido el natural deseo de dios enfundado en bata metálica
para mejor revelar su alto precepto
a través de nuestro de mi obturarle deseos y provecho

no por esto os permitimos decir que hay horas del día
en que la oscuridad parece siempre más densa



séptima

se joden uno al otro como adolescentes contra la sociedad atontada
por ese traje de buen corte puesto desganadamente y que debería hacerlos invisibles
al mundo visiblemente sometido a lógicas de improbable mercado
mientras obedientes adhieren a sus mecanismos profundos
profusos en el insensato recorrido de las manos
comentario alado a cada razonamiento de sordomudo hoja
pronta a recortar ciertos contenidos
los esbozos el coágulo oscura materia lívida de los pensamientos

mira bien sus manos viajar por el aire detenerse repartir
ponderando como patrón sobre el cuerpo de la historia
mira sus manos su ser tan transparente tan inocente

Sergio Rotino (Lecca, 1958), Loro, Edizioni Dot.com press, 2011
Versiones de Jorge Aulicino

* Faina en el original. Se trata de la garduña, animal que no existe en América (salvo una pequeña colonia en Wisconsin, aclara la Wikipedia), y cuyo nombre nos suena decididamente hispánico. Es una mezcla de marta y comadreja, y opté por poner en su lugar a la clásica zorra, capaz de escabullirse de cualquier desastre. Creo que se debe mantener en general el extrañamiento en una traducción pero, en casos como este, la construcción sería no extraña, sino ibérica.



allegoria

pensano al baratro come a qualcosa di fondamentale
a un luogo calmo dove si possa amare il mestiere che si fa e il sogno contrario
semplicemente arrendendosi all’esattezza matematica del giusto male
quando oramai giustezza manca se escludiamo quel vuoto partorito l’istante prima
quel buco d’ombra buia da cui sguscia illesa la faina


19061991: una dichiarazione

di fatto il benzinaio sarebbe morto appena qualche anno dopo
per una deficienza del miocardio o per un danno cerebrale
partito da una bolla infinitesimale nata casualmente
ma che con decisione esponenziale si sarebbe fatta largo
fino al centro della fronte dove scattano sinapsi neuronali
affinché l’anima apprenda nuove forme di esperienza
debellando così quanto l’omarino in tuta blu voleva per suo materialistico tornaconto
giuriamo di saperlo ci pensava sempre ossessivamente

graziarlo prima del suo tempo naturale
è stato il naturale volere di dio entrato nei camici in metallo
per meglio rivelare l’alto suo comando
attraverso il nostro il mio chiudergli desideri e costrutto

non per questo vi permettiamo di dire ci siano ore del giorno
in cui il buio appare sempre più fitto


settima

si sfottono l’uno con l’altro come adolescenti contro la società intronata
per quell’abito sartoriale indossato svogliatamente e che dovrebbe farli invisibili
al mondo visibilmente asservito a logiche di improbabile mercato
mentre ubbidienti aderiscono ai suoi meccanismi profondi
profusi nell’insensato scorrere delle mani
commento alato di ogni ragionamento da sordomuti o lama
pronta a tagliar via certi contenuti
gli schizzi il coagulo oscuro materia livida dei pensieri

tu guarda bene le loro mani viaggiare per l’aria fermarsi ripartire
pesando da padrone sul corpo della storia
guarda le loro mani quel loro essere così trasparenti così innocenti

Foto: Sergio Rotino en Blanc de ta Nuque


lunes, diciembre 10, 2012

Giovanni Raboni / Desde el altar en la sombra




Desde el altar en la sombra

Aguzo el oído: ¿será
posible? el silbido agrio, desgarrado
de mi madre que muere... y ronroneos, chasquidos
de almidón, relámpagos de plata del altar
de las lilas, en la sombra... Pero no,
es mi gata que duerme, es su respiración
pesada, pastosa, de mujer, y yo
querría entregarle todo, hurgar
en la sombra, derribar
del camuflado altar de palisandro
las cajitas una por una,
ah todo, los lindos corales
rosa, los cuellos de encaje, la boîte
de laca con las golondrinas,
con largos guantes cubrir sus patas peludas
si solo (memoria, memoria, cómo
me haces trampa) recordase el nombre
de la calle, el
número, el piso y el lugar en la casa
en  la sombra, en la penumbra, de  la
puerta, la puerta, la ventana, el agujero...

Giovanni Raboni (Milán, 1932-Fontanellato, 2004), Nel grave sogno, Mondadori, 1982
Versión de Jorge Aulicino


Dall'altare nell'ombra

Tendo l'orecchio: è mai
possibile? il sibilo acido, strappato
di mia madre che muore... e soffi, schiocchi
d'amido, lampi d'argento dall'altare
delle siringhe, nell'ombra... Ma no,
è la mia gatta che dorme, èl il suo respiro
pesante, pastoso di donna, e io
vorrei darle tutto, frugare
nell'ombra, rovesciare
del camuffato altare di palissandro il
cassetti uno per uno,
ah tutto, i bei coralli
rosa, i colletti di pizzo, la boîte
di lacca con le rondini,
di lunghi guanti coprire le sue zampe pelose
se solo (memoria, memoria, come
mi fai cilecca) ricordassi il nome
della via, il
numero, il piano e dove nella casa
nell'ombra, nella penombra, la
porta, la porta, la finestra, il buco...



Ilustración: Gato tigre, 1895, Henri Rousseau

domingo, diciembre 09, 2012

Robert Bly / El gato en la cocina




El gato en la cocina
                                                                                           
a Donald Hall

¿Habéis oído hablar del chico que caminó junto
al agua negra? No voy a decir mucho más.
Esperemos a que pasen unos años. Quería ser aceptada.
A veces un hombre camina junto a un estanque y una mano
surge de éste y tira de él hacia abajo.

Digamos
que no fue intencionado. El estanque estaba solo, o necesitaba
calcio, los huesos podían dárselo. ¿Qué ocurrió entonces?

Fue un poco como el viento nocturno, que es suave
y se mueve lentamente, susurrando igual que una anciana
que en su cocina, tarde por la noche, cambia cacerolas
de lugar, enciende el fuego, prepara un poco de comida para el gato.


Robert Bly (Lac Qui Parle, Minnesota, 1926), Eating the Honey of Words. New and Selected Poems, Harper & Collins, Nueva York, 1999.
Versión de Jonio González


The Cat in the Kitchen
                        
For Donald Hall

Have you heard about the boy who walked by
The black water? I won't say much more.
Let's wait a few years. It wanted to be entered.
Sometimes a man walks by a pond, and a hand
Reaches out and pulls him in.

There was no
Intention, exactly. The pond was lonely, or needed
Calcium, bones would do. What happened then?

It was a little like the night wind, which is soft,
And moves slowly, sighing like an old woman
In her kitchen late at night, moving pans
About, lighting a fire, making some food for the cat.



Foto: Robert Bly s/d

sábado, diciembre 08, 2012

Antonella Anedda / De "Salva con nome", 2




Guardar como
 *

Sin nombre. Sartiglia

En Oristano, en la costa occidental de Cerdeña, más allá de la cual sólo está España, el martes de Carnaval se mantiene uno de los ritos más antiguos de la isla: Sa Sartiglia **. Un hombre llamado "su Componidori" *** es vestido por tres mujeres que le ponen sobre el rostro una máscara de madera sin ninguna característica: lisa, blanca y andrógina. Es una máscara que anula la identidad individual y no tiene expresión. Al menos hasta hace muy poco tiempo, el nombre mismo de la persona que asumía el rol del Componidori era secreto. El Componidori por lo tanto no tiene sexo, no tiene edad, no tiene nombre. Su misión es guiar a los caballeros de su grupo, de su gremio, todos asimismo enmascarados, en una carrera que tiene como meta ensartar con la lanza una estrella, en español sartiglia, suspendida con un hilo sutil. Se lo viste en el más completo silencio. Cuando está listo, el cuerpo del Componidori no puede tocar más la tierra. Sube al caballo directamente desde una mesa que es casi un altar llamado "sa mesida". Desde ese momento no deberá poner pie en tierra. Para no caer, para combatir el miedo y la impotencia, confiará solo en la fuerza de sus piernas. Vivirá en un sueño convertido en todos los hombres y mujeres que ha sido y cuyos nombres se confunden hasta perderse.

Antonella Anedda (Roma, 1958), Salva con nome, Mondadori, Milán, 2012
Versión de Jorge Aulicino

Notas de traducción
* En el original, salva con nome, literalmente: guarda con nombre; que en el lenguaje del sistema operativo Windows equivale al "save as", generalmente traducido al castellano "guardar como". La fórmula en italiano visiblemente tiene mayor relación con el poema
** Sa Sartiglia: dialectal sardo. Del castellano "sortija", donde "sa" equivale al artículo castellano "la". (La dominación de Aragón sobre la isla se extendió desde 1297 a 1516)
*** Su componidori: dialectal sardo. Del castellano "el componedor".

Salva con nome
Senza nome. Sartiglia

A Oristano, sulla costa occidentale della Sardegna oltre la quale c’è solo la Spagna, il martedì di Carnevale si tiene uno dei riti più antichi dell’isola: Sa Sartiglia. Un uomo chiamato “su Componidori” viene vestito da tre donne che gli applicano sul viso una maschera di legno senza nessuna caratteristica: liscia, bianca e androgina. È una maschera che annulla l’identità del singolo e non ha espressione. Almeno fino a pochissimo tempo fa, lo stesso nome della persona che avrebbe rivestito il ruolo del Componidori era segreto. Il Componidori dunque non ha sesso, non ha età, non ha nome. Il suo compito è guidare i cavalieri del suo gruppo, del suo gremio, tutti ugualmente mascherati in una corsa che ha come fine quello di infilzare con la lancia una stella, in spagnolo sartiglia, sospesa a un filo sottile. La vestizione si svolge nel più assoluto silenzio. Una volta finita, il corpo del Componidori non può più toccare terra. Sale a cavallo direttamente da un tavolo che è quasi un altare chiamato “sa mesida”. Da quel momento non dovrà più mettere piede a terra. Per non cadere, per combattere la paura e l’impotenza, farà affidamento solo sulla forza delle gambe. Vivrà come in sogno diventando tutti gli uomini e le donne che è stato e i cui nomi si confondono fino a essere perduti.


Ilustracion: Visage sur fond vert, 1951, Henri Matisse

viernes, diciembre 07, 2012

Lawrence Ferlinghetti / Arriesgándose constantemente...




Arriesgándose constantemente hasta el absurdo

Arriesgándose constantemente hasta el absurdo                        
                                                               y la muerte
cada vez que actúa
                           por sobre las cabezas
                                                de su audiencia
el poeta como un acróbata
                           escala sobre la rima
                                            el alambre alto de su propia obra
y se balancea sobre las miradas
                                            sobrepasando un mar de rostros
mide sus pasos
          hasta el otro lado del día
 representa  entre líneas
                            y  hace  destrezas con sus pies
y otras grandes actuaciones
                            y todo  sin equivocar
nada
          por  lo que no podría  ser

Porque él es el súper-realista
                                 que debe necesariamente percibir
la verdad tensa
         antes de cada postura o paso
en su supuesto avance
                         hacia ese posarse más alto
donde la Belleza está y espera
                                   con gravedad
dar su definitorio  salto mortal
 Y él
                         un pequeño charleychaplin
                                  que podrá o no alcanzar
su justa forma eterna
                    águila extendida  en el vacío              
de la existencia.

Lawrence Ferlinghetti (Nueva York, 1919),  A Coney Island of the Mind, New Directions, Nueva York, 1958
Traducción de Marina Kohon



Constanly Risking Absurdity

Constantly risking absurdity
                           and death
whenever he performs
                          above the heads
                                       of his audience
the poet like an acrobat
                           climbs on rime
                                to a high wire of his own making
and balancing on eyebeams
                                above a sea of faces
places his way
                   to the other side of day
performing entrechats
                         and sleight-of-foot tricks
and other high theatrics
                         and all without mistaking
any thing
               for what it may not be
For he`s the super realist
                           who must perforce perceive
taut truth
              before the taking of each stance or step
in his supposed advance
                           toward that still higher perch
where Beauty stands and waits
                                   with gravity
                                     to start her death-defying leap
And he
                   A little charleychaplin man
                             who may or may not catch
her eternal form
                   spreadeagled in the empty air
of existence.






Ilustración: Arrebato de miedo, 1939, Paul Klee

jueves, diciembre 06, 2012

Joachim du Bellay / Soneto VII de "Antigüedades de Roma"







de Antigüedades de Roma

Soneto VII

Ví al pájaro que el sol contempla,
y poco a poco sus alas afirmar
en débil vuelo al cielo aventurar
siguiendo tras la huella materna.

Le ví crecer y de volar más vasto,
de los altos montes la altura medir,
perforar nubes y sus alas expandir
a donde los dioses alzan su templo.

Allí se perdió y a poco lo vi luego
rodar por el aire en turbión de fuego,
envuelto en flamas caer en la llanura.

Después vi su cuerpo a polvo reducido
Y allí al pájaro que la luz da pavura
Cual valva* de sus cenizas renacido.

Joachim du Bellay (Maine-et-Loire, 1522- París, 1560), "Antiquités de Rome", Poemes, Gallimard, 1967
Versión y nota de Angel Faretta

* En el original “vermet”. Se trata de un molusco gasterópodo conocidos por lo general como escafópodos. Las familias más conocidas son Cadulus y Dantalium. Son moluscos pequeños de valva delgada, ligeramente curva y tubular. Habitan en todos los mares del mundo por lo general en bajíos de costa y playas en el mismo limo.
La traducción literal era imposible como también dejarlo en su original francés. Optamos por el término genérico de “valva” puesto que creemos da la analogía buscada por el poeta, a lo largo de todo su soneto, de muerte y resurrección así como de transmutación alquímica. Así la valva cumpliría el rol analógico de imagen de atanor u hornillo en donde el pájaro renace de sus cenizas. Aunque Du Bellay utiliza “poudre” (polvo)  sin antes entrar en ignición y caído desde lo alto en “turbión de fuego” y un largo etcétera que obviaremos aquí.
 Por supuesto que la forma de estos moluscos, curva y tubular, refiere analógicamente también al órgano sexual masculino en simetría con otras figuras del soneto -“pájaro”, “fuego", “perforar nubes” (“percer la nue”)-, que como en todas estas obras despliegan en paralelo al simbolismo alquímico referido a la serie nave/vuelo, viaje, quemar y resurgir de sus cenizas, el simbolismo sexual.
Claro que dando jerárquicamente lugar a cada uno de sus sentidos.
El habitar en bajíos y en el propio limo de ese vermet, refuerza con otra veta simbólica el etimon espiritual de muerte y resurrección y de renacimiento. También y como dice burdamente la The Golden Book Encyclopedia of Natural Science “estos moluscos carecen de todo valor práctico”. Y sí.

Sonnet VII

Je vis l’oiseau qui le soleil contemple
D’un faible vol au ciel s’aventurer,
Et peu à peu ses ailes assurer,
Suivant encor le maternel exemple.

Je le vis croître, et d’un voler plus ample
Des plus hauts monts la hauteur mesurer,
Percer la nue, et ses ailes tirer
Jusqu’au lieu òu des dieux est le temple.

Là se perdit: puis soudain je l’ai vu
Rouant par l’air en tourbillon de feu,
Tout enflammé sur le plaine descendre.

Je vis son corps en poudre tout réduit,
E vis l’oiseau, que la lumière fuit,
Comme un vermet renaître de sa cendre.



Ilustración: Retrato a pluma de Joachim du Bellay, siglo XVI Enciclopedia Británica/Biblioteca de Francia

miércoles, diciembre 05, 2012

James Schuyler / Justo antes del otoño




Justo antes del otoño

en los intervalos quietos entre vientos de equinoccio
el silencio destella
o en un bosque de abetos
se muestra como troncos rayados, claros, oscuros
vistos entre ellos
todos iguales, cada uno diferente:
un bosque despojado de sus ramas más bajas
que yacen vagamente apiladas junto al sendero
musgosas, con liquen, pudriéndose.

El sol está en el cielo como si fuera su retrato.
A las áster las inclina una brisa
que para plantas más leñosas sería indigno notar.
Varas de oro erguidas como cúspides
o de otro tipo, que señalan en lenguaje gestual indio:
“Por aquí”.

Por la tarde temprano la luna sube al cielo
mientras el sol va hacia el oeste
su luz ingrávida se posa
sobre un zarzal de saucos y cerezos silvestres.
Parece que la luz los presionara
y los tironeara desde arriba
así como una lancha huye de la estela
que parece propulsarla
a través de ilusiones de verde
hechas por árboles negros reflejados en el agua astillada
que toma forma.

¡Maravillosa energía universal,
expresada en una estelar quietud!
La Vía Láctea desplegada
sobre la casa anoche
y las Pléyades
a la vista débilmente exclamaban:
“La mejor forma de ver las estrellas
es mirar un poco hacia un costado”
un universo en su red de espacio
debilitándose, concluyendo, continuando.

James Schuyler (Chicago, 1923-Nueva York, 1991), Una ciudad blanca, traducción de Laura Wittner, Ediciones Gog y Magog, Buenos Aires, 2012


Just before fall

in the quiet spaces between equinoctial Gales
silence sparkles
or in a spruce woods
shows as trunks striped light and dark
seen between each other:
all the same, each different:
a woods stripped of its lower branches
that lie loosely stacked by the path through it
mossed, lichened, decaying.

The sun sits in the sky like a painting of it.
The asters bend to a breeze
it is beneath the dignity of woodier plants to notice.
Goldenrod stands in spires
or another kind, that points in Indian sign language:
“This way”.

Early in the afternoon the moon slides up the sky
as the sun goes west
its light sits weightlessly
on chokecherry and elderberry brush.
They look held down
and drawn up by it
as a speedboat flees from the furrow
that seems to propel it
through illusions of gree
made by black trees reflected on shattering water
shaping itself.

Marvelous universal energy,
expressed in a stellas stillness!
The Milky Way unfurled
last night above the house
and Pleiades
to the eye faintly cried,
“The best way to see stars
is to look a little to one side”
a universe in its net of space
running down, winding up, going on

Foto: James Schuyler Getty Images/Poetry Foundation