viernes, noviembre 30, 2012

Lorna Shaughnessy / Al día siguiente




Al día siguiente

cuando se despierta el mundo no ha cambiado;
diciembre oscuro, frío,
la caldera todavía retumba abajo.

Se estira para buscar agua, el estómago tirante,
el corazón con miedo, la cabeza llena de grisura
maloliente como un cuarto sin ventanas.

Desaprender el cuerpo es una segunda caída de la gracia,
como perder la fe. Las manecillas del reloj a un costado de la cama
marcan un despojamiento inconfundible.

Desde la cocina, sonidos: la radio vocifera sus atrocidades de rutina,
los chicos se esfuerzan con las palabras de los paquetes de cereales,
la voz de un marido en el teléfono, callada y urgente.

Lorna Shaughnessy (Belfast, 1961), Witness Trees, Salmon Poetry,  County Clare, Irlanda, 2011
Traducción de Jorge Fondebrider

Next Day

when she wakes the World has not changed; 
December-dark, chilly, 
the boiler still rumbles downstairs.

She reaches for water, stomach tight, 
heart dread-heavy, head stuffed with greyness 
stale as a windowless room.

Unlearning the body is a second fall from grace,
like losing faith. The hands of the clock at her bedside 
mark an unmistakeable shedding.

From the kitchen, sounds: the radio rants its routine atrocities, 
children struggle with words on cereal packets, 
a husband’s voice on the phone, hushed and urgent.


Ilustración: Natura morta, 1953, Giorgio Morandi

jueves, noviembre 29, 2012

Giovanni Raboni / Noticia




Noticia

Solo unas palabras,
solo una noticia al dorso de la cuenta
equivocada del patrón.
Quizá es tarde, puede darse que la rueda
gire demasiado rápido como para que quede algo:
ojos destazados, cabezas de caballo,
buenos tiempos de Guernica.
Aquí los pedazos se hacen papilla.
E incluso yo que te escribo
desde este lugar no transfigurado
no tengo frases que decirte, no tengo
voz para esta fe que me queda,
para los frascos simétricos, las sillas
de paja ortogonales,
no tengo más vista o certeza, es como
si de golpe se me resbalara
la pluma de la mano
y escribiese con el codo o la nariz.

Giovanni Raboni (Milán, 1932-Fontanellato, 2004), Le case della Vetra, Mondadori, 1966 en So what difference does it make?
Versión de Jorge Aulicino

Notizia

Solo qualche parola,
solo una notizia sul rovescio del conto
sbagliato dal padrone.
Forse è tardi, può darsi che la ruota
giri troppo in fretta perchè resti qualcosa:
occhi squartati, teste di cavallo,
bei tempi di Guernica.
Qui i frantumi diventano poltiglia.
E anch'io che ti scrivo
da questo luogo non trasfigurato
non ho frasi da dirti, non ho
voce per questa fede che mi resta,
per i fiaschi simmetrici, le sedie
di paglia ortogonali,
non ho più vista o certezza, è come
se di colpo mi fosse scivolata
la penna dalla mano
e scrivessi col gomito o col naso.


Ilustración: Puente sobre el Elba, 1932, Rolf Nesch

miércoles, noviembre 28, 2012

Antoni Turull / Nocturno




Nocturno

Una luz pálida invade la sala
y, aquí y allá, oyes impromptus de tos,
como quejas abstractas a dioses que nos ignoran,
se sienten murmullos y pasos ligeros:
nadie está solo.

Sonríes, sobrevives,
te duermes mansamente.
El tiempo se te va.

Regresa el dolor,
te dan calmantes,
te dan la mano.

Antoni Turull (Barcelona, 1933-Bristol, 1990), Bitllet de tornada, Empúries, Barcelona, 1990
Versión de Jonio González.


Nocturn 

Una llum pàl.lida envaeix tota la sala 
i, aquí i allà, escoltes impromptus de tos, 
com queixes abstractes a déus que ens ignoren, 
se senten murmuris i passes lleugeres: 
ningú no està sol. 

Somrius, sobrevius, 
t'adorms mansament. 
El temps se te'n va. 

Retorna el dolor, 
et donen calmants, 
et donen la mà. 


Ilustración: Rote Stadt. 1909, Marianne von Werefkin

martes, noviembre 27, 2012

Mirta Rosenberg / De "El paisaje interior", 2




Las emociones del medio...

Las emociones del medio,
dice Iris Murdoch,
se actúan. Sólo son de verdad
las del tope o de la base
de la personalidad,
las de verdad extremas,
un huerto personal
lleno de especies monstruosas
(árboles que se van haciendo árboles,
todas sus orugas se van haciendo hojas,
dice García Valdés), y ahí se quedan
testigos invisibles ominosos
resultados de que viví
sobreactué y estoy arrepentida
de mi incursión mendaz en el teatro.

Sentarse y al último acto.


Mirta Rosenberg (Rosario, 1951), El paisaje interior, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2012


Ilustración: Lady in Mauve, 1922,  Lyonel Feininger

lunes, noviembre 26, 2012

Gustavo Riccio / Elogio de los albañiles italianos




Elogio de los albañiles italianos

De pie sobre el andamio, en tanto hacen la casa,
cantan los albañiles, como el pájaro canta,
cuando construyen el nido, de pie sobre una rama.

Cantan los albañiles italianos. Cantando
realizan las proezas heroicas estos bravos
que han llenado la Historia de prodigiosos cantos.

Hacen subir las puntas de agudos rascacielos,
trepan por los andamios; y en lo alto sienten ellos
que una canción de Italia se les viene al encuentro.

Más líricos que el pájaro son estos que yo elogio;
el nido que construyen no es para su reposo,
el techo que levantan no es para sus retoños...

¡Ellos cantan haciendo la casa de los otros!


Gustavo Riccio (Buenos Aires, 1900-1927), Juan Carlos Martini Real, Los mejores poemas de la poesía argentina, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1974

Foto: Gustavo Riccio s/d

domingo, noviembre 25, 2012

Sergio Solmi / Jardín




Jardín

El irisado
chorro que el viento inclina y desfleca, vela
por un instante el paisaje,
lo empaña como una memoria.
Luego, de golpe, se imprimen
en el agua goteante el higo, el níspero
de Japón, arde el claro
desmayo de las rosas. Sobre
el muro, los arcos de la galería, las
persianas verdes y negras
se persiguen, más arriba la fuga alegre
de los manzanos desciende a pico, descienden
montes y sombras de montes.
Belleza un poco cruel, no mía, tal vez,
y demasiado mía,
como una espada relampagueante un día
me heriste en el sueño adolescente,
dentro te tuve para no dormir más.


Sergio Solmi (Rieti, 1899–Milán, 1981), Fine di stagione, 1933, en Il Club degli Autori
Versión de Jorge Aulicino


Giardino
L'iridato
getto che il vento obliqua e sfrangia, vela
per un istante il paesaggio
lo appanna come una memoria.
Poi di colpo s'imprimono
nella stillante acqua il fico, il nespolo
del Giappone, arde il chiaro
deliquio delle rose. A sommo
del muro gli archi del loggiato, le
persiane verdi e nere
s'inseguono, più su la fuga ilare
dei meli scende a picco, scendono
monti e ombre di monti.
Bellezza un poco cruda, non mia forse,
e troppo mia,
come una spada lampeggiante un giorno
mi feristi nel sonno adolescente,
dentro t'ebbi a non farmi più dormire.

Ilustración: Paisaje con jardín y pájaros amarillos, 1924, Paul Klee

sábado, noviembre 24, 2012

Ignacio Uranga / qué repite, el que repite...




qué repite, el que repite, en su neurosis obsesiva...

qué repite, el que repite, en su neurosis obsesiva
que vuelve, aún habiendo escrito el regreso, error
de entendimiento, y vuelve a su pesar al no volver:
cuando abre, no abre, o bien cierra acaso, párpados
sus párpados: extiéndese tu nombre, un deseo urdido
el deseo urdido: trastos que interpónense al significante
no estacionario, en su significancia: lo real en sí que abre
abierto, cuando abre, unos párpados, los párpados, en par
abiertos, desplegados: despliega alredor cuanto cubre el
sema tuyo extendido: ábrese en pleno, tal un paraíso, sí
terrenal acá esta historia: es verosímil, alcen o caigan, tal
ritmo de párpados que alzan o contrarios cierran, ábranse y
dan un paraíso a espectarse, el paraíso nuestro de posibles
tan propios, prospectivos, sí, tal sueños regulares circadianos
en ritmo circadiano: rítmico circádico nuestros posibles siem-
pre, ante trastos de la historia que interprétanse a favor al fin:
tal nuestra destreza de sobrevivir cuando golpean con la vida:
cierran, abren, en vitales pulsos nuestros párpados, los de cada
quien: es verosímil, pues, en su rehilar dese a espectáculo un
infierno, el infierno nuestro cada día sin los peces ni los panes:
ingrato cordero abajado: plagada nochebuena en mediaciones
tal la biósfera fulgente de luceros ensuciados por la técnica, sí
del hombre, del mercado: violento, al cabo, en cierre o apertura
el siempre doble hachazo de los párpados al sol o bien sumidos
a un circádico ritmo de los sueños, el circádico ritmo de soñar:
en su función de quebrajar -tal contra cielo atestado en cargas
de nieve a destronarse por un soplo intempestivo, el soplo-
lo avistado por debajo de un continuo geminar a diario, el
continuo geminar a diario de las telas, de los ojos los, pár-
pados: una mediación insoslayable, la mediación, pues
sin formas de soslayo, al abrirse, al bajarse: abajado dios
funcional a mediaciones en su obrar de mediación, pues
en esta desgraciada noche mercantil de breve impasse:
en iris, con motivos de mercado, altos refucilos median
entre la biosfera humana y el suelo: involuntarios y no
abren, cierran, ante cívicos destellos que destilan sueños:
tajo abierto entre los vivos que se instaura en cada apague

Ignacio Uranga (Bahía Blanca, 1982), inédito


Ilustración: Senecio, 1922, Paul Klee

viernes, noviembre 23, 2012

Philip Levine / Casa del silencio




Casa del silencio

El sol de invierno, dorado y cansado,
se posa sobre el ejército irregular
de botellas. Fuera, los carros
se abren paso hacia el camino abierto,
fuera es sábado por la tarde
y jóvenes mujeres de negro pasan
tomadas del brazo. Este bar
es la casa del silencio, y brindamos
por el silencio sin levantar la voz,
a la vieja usanza. Brindamos por las puertas
que no se abren, por las cuatro paredes
que dosifican sus ojos, manos que se apresuran,
dedos de las manos que cuentan el cambio,
dedos de los pies que suman diez. Suspendida
como lo estamos nosotros entre nuestro quehacer
y nuestro descanso, sentimos la súbita paz
del vino y la aflicción del pan duro.
Colón partió de aquí hace treinta años
y nunca escribió a casa. En sábados
como éste, el teléfono todavía suena para él.


Philip Levine (Detroit, Michigan, Estados Unidos1928), Selected Poems, Atheneum, Nueva York, 1984.
Versión de Jonio González

House of Silence

The winter sun, golden and tired, 
settles on the irregular army 
of bottles. Outside the trucks 
jostle toward the open road, 
outside it's Saturday afternoon, 
and young women in black pass by 
arm in arm. This bar 
is the house of silence, and we drink 
to silence without raising our voices 
in the old way. We drink to doors 
that don't open, to the four walls 
that dose their eyes, hands that run, 
fingers that count change, toes 
that add up to ten. Suspended 
as we are between our business 
and our rest, we feel the sudden peace 
of wine and the agony of stale bread. 
Columbus sailed from here 30 years ago 
and never wrote home. On Saturdays 
like this the phone still rings for him.

Ilustración: Quelli che vanno. Stati d'animo, 1911, Umberto Boccioni  

jueves, noviembre 22, 2012

James Lasdun / Ellos dos




Ellos dos

Sus vidas van tornándose en oro. La puerta
bruñe en sus bronces, portera de sí misma:
a través del metal surge una mano
en señal de saludo, luego brilla
el verano regado por el suelo como laca.

Entro. El péndulo de un reloj de piso
toca una diana. Tras el cristal se ve
el resorte que avanza: un cuerpo desollado
para sacarle el alma, en que todo se exhibe
menos el tumbo invisible del latido

del tiempo mismo... Sus cuartos no esconden
ningún secreto; veo la presencia de ambos
en cada rincón: aun en el tulipán de una maceta;
ahí transmuta el alquimista en el tallo
la tierra en conchas de oro que refulgen.

En esta pátina están desde aquellas mañanas
en que yo los veía sacudirle zodiacos de polvo
al barniz de los muebles, y crecía el brillo pardo
de algodón amarillo, se iluminaba, y en oro
a punto casi de tornarse, lo apagaba

el roce de su propia sustancia... Hay ocasiones
en que los hallo en el jardín, ginebra en mano,
los insectos por su piel como por una arena salpicada,
las burbujas aún remontando por el vaso,
y unos dedos que hacen girar un plato de limones:

tardes veraniegas... el silencio como una sábana, su envés
picoteado por un sonido allende el muro,
tal un reloj gigante; y dos veces por la noche,
dorada, luminosa, cae del azul oscuro
una pelota de tenis, rebota a nuestros pies,

un diablillo compacto que salta inoportuno,
hasta quedarse quieto en la silla de alguien;
como un escalofrío entonces imagino
llegar aquí y hallar que ya no hay nadie,
ambos ahora, luego uno, ninguno.

James Lasdun (Londres, 1958), Carlos López Beltrán y Pedro Serrano, La generación del cordero. Antología de la poesía actual de las islas británicas, Trilce Ediciones, Ciudad de México, 2000

The Two of Them

Their lives are turning into gold. The door
Bristles with brass, in own commissionaire -
A valedictory hand swims up
Through metal as I grasp it, then the glare
Of summer spills like lacquer on the floor.

I step inside. A domed clock's pendulum
Taps out a rally. Under glass, the spring
Visibly unwinds. It's like a body
Flayed open for its soul, where everything
But the invisible, heartbeat-beater drum

Of time itself shown... Their rooms withhold
No secrets; I deduce the two of them
From every corner - even a window-box,
The alchemist in the tulip sterm
Transmuting earth to shells of glassy gold;

They're in this sheen, from mornings when I'd watch
One of them brush the zodiacs of dust
From varnished wood, the yelow cotton's dark
Reflection rising, brightening, till just
As it was turning into gold, the touch

Of its own substance snuffed it out... Sometimes
I find them in the garden, gin in hand,
The fizz still showering upward through the glass,
While insects brush their skin like sprinkled sand
And lazy fingers spin a bowl of limes -

Summer evenings... silence like a sheet
Pockmarked by a sound, beyond the wall,
Like a giant clock - and once or twice a ninght,
A golden, almost luminous tennis ball
Drops from the dark blue, bounces round our feet,

A compact imp that skitters on in fun,
Idling to a halt someone's chair,
And then it's like a chill, and I imagine
Arriving to discover no-one- here,
The two of them now one of them, now none.

Ilustración: Flores en piedra, 1939, Paul Klee

miércoles, noviembre 21, 2012

Pier Paolo Pasolini / De "Transhumanar y organizar", 8




El soberano que no quiere tener compañero

Tu busto solitario
detrás del piano
y el ojo que mira otro lugar o se inclina,
como en un acto convencional de pena
Qué revelas al agua que corre, al cielo
que espera su última luna
Una experiencia de puercoespín, de espino blanco (1)
De animal, a veces, el ojo legañoso
inflamado, se alza y observa
espera; y se mueve la planta en el viento frío
La Significación está en esa mirada o murmullo;
y es recuerdo de una historia verdadera -
Pero tú, cantando contra los arquitrabes cubiertos de niebla oscura,
tú sabes algo más, y es insensato no entender
que, algún otro, aquello que tú sabes no sabe;
hay una Historia de Mujeres
en aquella visión de los ojos inflamados que no resisten
mantenerse fijos en la luz que inunda, para otros, el mundo;
y esto los rebaja a su cena de hierba;
en esta Historia de Mujeres,
tú, bondadosa, has mandado al Infierno a la Mujer más Grande
que se lo mereciese, y, como estaba escrito en el cielo
y fue prescrito por los hombres, tú estás con Él;
pero "el tiempo de la hierba ha terminado
para él: ahora comienza el heno". (2)
Tu locura es no entender (arrobada en el empíreo)
(donde se desarrollan las santas historias)
cuánto puede ser despreciado el heno
¡qué malvado objeto interno es para un mal sujeto!
Oh, tú, del "soberano que no quiere tener compañero" (3)
tienes la experiencia; ¡no tasques sobre el caldo,
no eres el espino blanco abandonado!
¿Y de dónde sacarías, si no, tanta dulzura?
La dulzura de quien sabe lo que es realmente enemigo -
Él estuvo junto a ti en el verdadero y propio Mundo,
y no importa si la Otra Mujer, desde el Infierno,
enviándote maldiciones y haciéndote brujerías,
te ha impedido ver las divisiones
de la Ciudad de cuyo poder Él es el principio
y te ha hecho resoplar de aburrimiento
ante la idea de la lucha de clases -
el delirio es real-
extraviada en tu pastoreo, alzas los ojos, tú,
y afrontas firme la visión.

(1) Se trata del autor.
(2) Chaucer.
(3) Chaucer.

Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) "Trasumanar e organizzar", 1971, Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino

Nota del traductor:
Uno de los poemas más herméticos de Transhumanar y organizar. La nota respectiva en la presente edición de las poesías completas de Pasolini señala que la Otra Mujer aludida "es probablemente la madre, o, mejor, la Madre". Una forma, en cualquier caso, de oscurecer el agua, por cuanto el poema no manifiesta, y el comentario no arriesga, a quién se dirige la invocación, esto es, de qué o de quién se trata la figura "detrás del piano". Si fuese la Virgen, como puede parecer, y si el "Paraíso" de Dante está detrás de este poema y del libro en general, no ha sido ella quien envío a "la Madre" (Eva) al Infierno. Por el contrario, San Bernardo la presenta así a Dante en el canto XXXII: «La piaga che Maria richiuse e unse, / quella ch'è tanto bella da' suoi piedi / è colei che l'aperse e che la punse. ("La llaga que María cerró y ungió, /aquella tan hermosa que está a sus pies / es quien la abrió y la exacerbó). Pero aquí esa Otra Mujer maldice desde el Infierno, no desde los pies de la Virgen. Conviene, pues, cerrar sin más estas conjeturas, para no pensar que la enviada al Infierno ha sido la propia Beatrice Portinari, como en efecto fue enviada por la Virgen, en busca de Virgilio ("Infierno", canto II). O la hechicera Manto, la hija de Tiresias (Inf., Canto XX), etc. Por otra parte, es curiosa la nota del propio Pasolini a un verso especialmente cerrado: "Se trata del autor".


Il sovrano che non vuole avere compagno

Il tuo busto solo
dietro il pianoforte;
e l'occhio che guarda altrove o si abbassa
come in un atto convenzionale di pena
Cosa riveli all'acqua che scorre, al cielo
che attende la sua ultima luna
Un'esperienza di porcospino, di biancospino (1)
Del animale, a volte, l'occhio cisposo
bruciato si alza e si fissa
attende; e la pianta si muove al vento freddo
La Significazione è in quello sguardo o mormorio;
ed è ricordo di una storia vera -
Ma tu, cantando contro i fastigi coperti di nebbia buia,
tu sai qualcos'altro, ed è una pazzia non capire
che, qualcun altro, ciò che tu sai non sa;
c'è una Storia di Donne
in quella visione degli occhi infiammati che non resistono
a star fissi nella luce che inonda, per altri, il mondo;
e egli li ribbassa alla sua cena d'erba;
in quella Storia di Donne,
tu, brava, hai mandato all'Inferno la Donna più Grande
che lo meritava e, com'era scrito in cielo
e prescritto dagli uomini, ti sei tenuta Lui;
ma "il tempo dell'erba è finito
per lui: ora comincia il fieno". (2)
La tua pazzia è non capire (rapita nell'empireo)
(dove si svolgono le sante storie)
quanto può essere spregiato il fieno,
che cattivo oggetto interno esso è per un cattivo soggetto!
Oh, tu, del "sovrano che non vuole avere compagno" (3)
hai esperienza; non bruchi sulla broda,
non sei il biancospino abbandonato!
E da dove prenderesti, se non, tanta dolcezza?
La dolcezza di chi sa ciò che è veramente nemico -
Lui ti è stato vicino nel vero e proprio Mondo, 
e non importa se l'Altra Donna, dall'Inferno,
mandandoti maledizione e faccendoti fatture
ti ha impedito di vedere le divisioni
della Città del cui potere Egli è il principio
e ti ha fatto soffiare di noia
all'idea della lotta di classe -
il delirio è reale -
perduta nel tuo pascolo l'occhio lo alzi, tu,
e affronti ferma la visione.

(1) Se tratta dell' autore.
(2) Chaucer.
(3) Chaucer.

Ilustración: Dos cabezas, 1927, Jean Arp

martes, noviembre 20, 2012

Richard Gwyn / Ciudad sumergida




Ciudad sumergida

Me mostraste una ciudad sumergida, y nadé
entre sus columnas, debajo de avenidas hundidas,
un intruso en un plató submarino.
Pensaba en términos de ángulos de cámara, primeros planos
de peces alucinógenos, vegetación ondulante.
La ciudad sumergida se tragaba el tiempo de mis
ojos y cerebro, hasta que lentamente, como si
urgida por nuestra presencia allí,
la ciudad cobrara vida, hordas de ahogados
se apiñaban en calles anchas y rojas.
Como ellos, me dirigí hacia la trémula catedral,
una carcasa de ballena, fracturada y enorme,
nadé hasta más allá de las ventanas de vidrios coloridos
y vi debajo de la nutrida grey,
clérigos tambaleantes, sacramentos suspendidos
listos para la comunión, piezas dispuestas
en una épica dislocada: una misa bajo el mar.
Y luego, cuando me hundí todavía más,
un calamar enorme se detuvo a mi lado,
se quedó mirándome fijamente,
tentáculos extendidos; plácidamente se deslizó alejándose
con ojos que ahora miraban hacia arriba
a la nada que ya había ocurrido.

Richard Gwyn (Gales, 1956), de "Being in Water", 2001, en Poemas, de próxima aparición
Traducción de Jorge Fondebrider


Drowned City

You showed me a drowned city, and I swam
 among its columns, down the sunken avenues,
 an intruder on an underwater film set.
 I thought in terms of camera angles, close-ups
 of hallucinogenic fish, swaying vegetation.
 The drowned city sucked time from my
 eyes and brain, until slowly, as if
 prompted by our presence there,
 the city came to life, droves of the drowned
 swarming broad red streets.
 Like them, I headed for the quivering cathedral,
 a fractured and enormous whale-cage,
 swam past stained-glass windows
 and saw below the teeming congregation,
 unsteady clerics, sacraments suspended
 ready for communion, set pieces
 in a dislocated epic: a mass beneath the sea.
 And then, as I sank further down
 an enormous squid paused beside me,
 fixed me with a long unblinking gaze,
 tentacles splayed; glided placidly away,
 eyes now staring upward
 at the nothing that had already happened.


Ilustración: Sturmwind, 1917, Marianne von Werefkin

lunes, noviembre 19, 2012

Jorge Fondebrider / Dos poemas




Cuervos de Francia

I

Volando alrededor de aquella Virgen Negra de Le Puy,
los cuervos,
proclama del invierno
sobre el blanco consenso de la nieve.

II

Volvía a casa muy tarde la otra noche.
Con luz de luna, la sombra recortada de unos cuervos
pesaba en la pared del hospital.

III

Corbeau es el delator, el que denuncia,
el tipo entre las sombras que ensucia a Pierre Fresnay.
Clouzot lo sabe, lo filma y envilece
a los franceses, dice el PC francés,
y lo prohibieron.

IV

Cada mañana
Hugin y Munin
viajan alrededor del mundo
trayendo las noticias para Odín.
Si cede el frío, no los ves. ¿Dónde se van?
Si vuelve el frío están
en los jardines de París.



Cuervos británicos

I

Dicen que los hombres de Arturo
atacaron a los cuervos de Owain mab Urien
mientras éste y Arturo jugaban ajedrez.
No sé. No estoy seguro. Me pregunto,
cuervos de Gales, mediadores parados en el techo de la iglesia,
¿qué esperan?

II

Ravens, crows, rooks, magpies, etc.
son córvidos, me dijo.
Pero los cuervos hablan cuervo
Y aunque los nombres en inglés por el tamaño,
el hábito o el pico,
no entendemos
lo que dicen,
lo que los cuervos dicen.


Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956), El blanco consenso de la nieve, 2012, inédito

Ilustración: Pájaro azul y calabaza, 1939, Paul Klee

domingo, noviembre 18, 2012

Hugo Luna / Dos poemas




ancestral

mirar el fuego: es que hay otra cosa? el fuego blanco de la
luna. el fuego alto de los eucaliptos. sin punto de
comparación alguna la gracia del fuego. la espiritualidad
de la madera. lo material de la belleza. el fuego de cecilia
bartoli. los ángeles de alas quemadas. sabia entrega.
penitencia de la memoria. recuerdo inconmensurable:
escuchar el fuego.


humoral

dónde el síntoma cuando se mira el paisaje afiebrado y cae
la nieve y nadie pasa? los árboles disfrazan su iconografía
vegetal para despistar a los pájaros. rabia la luz su
referencia al amarillo del whisky o a una vieja blusa tuya
ahora del harapo y el olvido. la melancolía tuvo otro nombre
más real y más científico antes de posarse sobre el ala
moderna de su patología. estoy mirando por esta ventana
esta vez de tan poca  literatura. pero quisiera que los ojos
del paisaje se perdieran para siempre.


Hugo Luna (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, 1959), sólo claridad, Ediciones Fantomás, Concepción del Uruguay, 2010


Foto: Hugo Luna en Google+

sábado, noviembre 17, 2012

Jane Durán / Mientras dormía




Mientras dormía

Llovió toda la noche. La lluvia me dibujó una imagen.
Me vino a ver. Era incomparablemente joven.
Mi madre, era ya vieja, sentada en su silla
en Cambridge. No supo que él estaba de vuelta.
Me cargó. Su traje era de lana,
me estrechó contra ese traje. El mar era 1950.
Él era brillante como un arete en mi oreja.
Habló con frases largas, yo con cortas.

No había estado muerto nunca, sólo lejos,
pero a nosotros se nos olvidó, único marinero
de la lluvia. Su cara era grande, la mía pequeña.
La deslizada reliquia en un museo, bajo un cristal, caray,
puertas al campo abiertas de par en par.
¿Quién va a querer cantar ya al piano
o recorrer la sala, tantos días sin él?
Arrastra su bote por el estero,
se afana bajo la luz de la bahía y no se queja.
Sus hijas son tiernas, sus hijas
lo aman tiernamente, joven del tipi.

Quita sus gafas de la mesilla,
su libro del Quijote abierto en esa página
con la que rio la última noche de su vida.
Vuelto de nuevo a ser ausencia, como un grito frío,
las teclas del piano que se escurren, la lluvia que escampa,
los bueyes que aprietan el paso en el escampado
lodo, ay, a sólo un paso de mi ventana.

de Breathe Now, Breathe


Jane Durán (La Habana, 1944; reside en Londres), Carlos López Beltrán y Pedro Serrano, La generación del cordero. Antología de la poesía actual de las islas británicas, Trilce Ediciones, Ciudad de México, 2000

When I Slept

It rained all night. The rain drew me a picture.
He came to see me. Ha was incomparably young.
My mother was old now, sitting in her chair
in Cambridge. She did not know he was back.
He picked me up. His suit was wool,
he held me against that suit. The sea was 1950.
He was bright in an earring against my ear.
He spoke in long lines, I in short.

Ha had never been dead, here allong
just away and we forgot, the sole sailor
of the rain. His face was large, mine was tiny.
The slipped relic in the museum, under glass,
doggone, field gate wide open. Who would want
to sing anymore at the piano or tour
our living room, so many days without him?
He drags his boat along the mud flats,
he toils in the bay light and does not complain.
His daughters are tender, his daughters
love him tenderly, young man of the wigwam.

He clears his glasses from the side table,
his book of Don Quixote is open at that page
where he laughed on the last night of is life.
Back to be absent again, like a cold cry,
the cold piano keys seeping away, the rain drying,
the oxen stepping out from the drying
mud oh just outside my window.



Ilustración: 110707-3-50x60. Foto de Eduardo Grossman

viernes, noviembre 16, 2012

Pier Paolo Pasolini / De "Transhumanar y organizar", 7




Manifestar (apuntes)

Manifestar significar per verba no se podría *
pero por aullidos sí
incluso por pancartas, o canciones;

Han venido a arreglar el mundo
y, manifestando, se declaran a la altura
La fuerza está en la virilidad, como antes
Pero se ha perdido la gentileza **

Cualquier cosa que se manifiesta
no manifiesta otra cosa que la fuerza
incluso la de los destinados a la derrota (1)

Todo aquello que no se puede significar por palabras
no es más que pura y simple fuerza -
¡Cuánta inocencia en no saber esto!
¡Cómo es preciso ser joven para creerlo!

Puesto que la libertad es incompatible con el hombre
y el hombre en realidad no la quiere, intuyendo que no es para él,
¡cuántas obligaciones me he inventado al envejecer
para no ser libre!
Está bien, pero los más ingenuos, los más inexpertos, los más simples,
los más jóvenes, se inventan todavía más,
y peor aun, al llegar al mundo lo primero que hacen es adaptarse;
triunfalmente;
haciéndose creer a ellos mismos y a los otros
que se trata de obligaciones necesarias para una nueva libertad.
La realidad es que un muchacho caído de la nada, y del todo nuevo aquí, él,
se defiende rápidamente de la verdadera libertad. (2)
Es sobre todo un muchacho que conoce y acepta los deberes;
y manifiesta la fuerza de su aceptación,
maravillosa adulación del mundo.

Renace siempre, a través de la obediencia, la gracia
y puede darse, puede darse...
¡Obedecer los deberes de la revolución! ¡Manifestando!

Por densa que sea la trama de los deberes de un anciano
algo en ella se ha desgarrado
y yo, de hecho, entreveo la dolorosa cara de la libertad;
no teniendo más gracia ni fuerza
he buscado ahora defenderme sonriendo, como hacen precisamente
los viejos, que se la saben lunga -
Pero la libertad es más fuerte: así sea un poco,
quiere ser vivida -

Es un valor que destruye todos los otros valores
porque todo valor no es sino una defensa
levantada contra ella;

y los valores, precisamente, son sentidos especialmente, desde siempre,
por los jóvenes
(sólo en ellos, precisamente, la obediencia es gracia);

es con sus filas que cuentan los Jefes para seguir adelante,
con sus limpias, inocentes filas -

Simplicidad y juventud, formas de la naturaleza:
es sobre ustedes que se abjura de la libertad

a través de una serie infinita de deberes,
limpios, inocentes deberes, a los que, manifestando,
se les grita con aire amenazante, obediencia;
porque los simples y los jóvenes son fuertes (3)
y no saben todavía que no se puede tolerar la libertad.

19 de abril de 1970
(Abril, dulce dormir)

(1) De allí, el especial, conmovedor triunfalismo.
(2) ¿Que, tal vez, a la nada lo volvería a llevar?
(3) Aunque no son sino minorías, son empero numerosas.

Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922-Ostia, 1975) "Trasumanar e organizzar", 1971, Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 2003
Versión: Jorge Aulicino

Notas del traductor:
* Per verba es una locución latina empleada por Dante Alighieri en el Canto I de "Paraíso". Significa precisamente expresar mediante palabras. Por eso Pasolini repite el "per", que puede ser latino o italiano, en los -a mi juicio- irónicos versos siguientes. La frase de Dante es: Trasumanar significar per verba non si porìa (El transhumanar significar per verba no se podría); de allí la repetición de los infinitivos en este primer verso de Pasolini: en su caso, el "manifestar" reemplaza al transhumanar. Transhumanar (trascender el cuerpo humano, esto es el humus, y figuradamente, la existencia mortal) es una de las palabras usadas por Pasolini en el título de esta colección, la última más importante que publicó en vida

** Gentileza es un término usado aquí, según entiendo, con el valor conceptual que le daban Alighieri, Cavalcanti y los otros poetas del dolce stil novo: una virtud del alma que no venía con los títulos nobiliarios ni refería, como ahora, a mera cortesía.

Manifestar (appunti)

Manifestar significar per verba non si poria
ma per urli sì
e anche per striscioni; o canzoni;

Sono venuti a rifare il mondo
e, manifestando, se ne dichiarano all'altezza
La forza è nella virilità, come una volta
Ma le gentilezza è perduta

Qualunque cosa si manifiesti
altro non viene manifestato che la forza
sia pure la forza destinati alla sconfitta (1)

Tutto ciò che non si può significar per parole
non è che che pura e semplice forza -
Ma quanta innocenza nel non sapere questo!
Quanto bisogna essere giovani per crederlo!

Poiché la libertà è incompatibile con l'uomo
e l'uomo in realtà non la vuole, intuendo che non è per lui,
quanti obblighi io mi sono inventato invecchiando
per non essere libero!
Va bene, ma i più ingenui, i più inesperti, i più semplici,
i più giovani, di tale obblighi se ne inventano ancor di più,
anzi, venendo al mondo, la prima cosa che fanno è addatarsi a questo;
trionfalmente;
facendo credere a se stessi e agli altri
che si tratta di obblighi necessari a una nuova libertà.
La realtà è che un ragazzo sceso qui di nulla, e del tutto nuovo, lui,
fa subito in modo di difendersi contro la vera libertà (2)
È sopratutto un ragazzo che conosce e accetta i doveri;
ed egli manifiesta la forza della sua accettazione,
meravigliosa adulazione del mondo.

Rinasce sempre, attraverso l'obbedienza, la grazia
e può darsi, può darsi...
Obbedire ai doveri della rivoluzione! Manifestando!

Per quanto fitta sia la trama dei doveri di un anziano
qualcosa in essa se è lacerato
e io infatti intravedo l'intollerabile faccia della libertà;
non avendo più grazia e forza
ho cercato allora di difendermi sorridendo, como appunto
i vecchi, che la sanno lunga -
Ma la libertà è più forte: sia pure per poco
essa vuole essere vissuta -

È un valore che distrugge ogni altro valore
perché ogni valore non è che una difesa
eretta contro di lei;

e i valori, appunto, sono sentiti specialmente dai semplici;
dai giovani
(solo in essi, appunto, l'obbedienza è grazia);

è sulle loro schiere che contano i Capi per andare avanti,
sulle loro pulite, innocenti schiere -
Semplicità e gioventù forme della natura,
è in voi che la libertà è rinnegata

attraverso una serie infinita di doveri,
puliti, innocenti doveri, a cui, manifestando
si grida con aria minacciosa obbedienza,
chèi semplici e i giovani son forti (3)
e non sanno ancora di non potere tollerare la libertà.

19 aprile 1970
(Aprile dolce dormire)

(1) Di qui, lo speciale, commovente trionfalismo.
(2) Che, forse, al nulla lo ricondurrebbe?
(3) Anche se non sono che minoranze, sia pur numerose.


Ilustración: Rayonismo rojo, 1913, Mijaíl Lariónov

jueves, noviembre 15, 2012

Gerardo Deniz / Lámpara maravillosa




Lámpara maravillosa

El alifrit está frito, nadie frota.
Por el ojo de la lámpara, bajo una marina peor,
atisba
y ve que éste va a ser otro hogar como es debido.
El señor corre al centro del departamento, se llena la boca de
     arena y la escupe por la ventana.
Es que está construyendo el nido.
El alifrit quisiera poner un toque de iniciativa -un mordente,
     digamos- en esta cadena siniestra de actos automáticos
     (dos tonos, un semitono, tres tonos, otro semitono):
un grano de pimienta -digamos- en el lecho ázimo.
Pero es inútil: nadie frota.


Gerardo Deniz (Madrid, 1934,Ciudad de México, 2014), Mansalva, Editorial Mansalva, Buenos Aires, 2012


Ilustración: Máquina con cuadrado rojo, 1926, Willi Baumeister

miércoles, noviembre 14, 2012

Dario Bellezza / Dicen que no soy un poeta refinado...




Dicen que no soy un poeta refinado...

Dicen que no soy un poeta refinado.
Intrigando con la vida, rechazando
la hermética ceniza de los astros
que, encendidos, no dan siquiera luz
sino apenas un poco de música cansada
que nadie escucha: yo prefiero
visitar a los grandes poetas,
la linfa de mi sangre, o ir
al vil mercado donde el viejo pueblo
muere vendiendo fruta o verdura
como yo vendo algún verso sutil
o alambicado en esta confesión
desmesurada que es mi vida
exiliada de los días normales,
de las felicidades provisorias
de la carne. Quién ha de entenderlo, no lo sé.
Si la maravillosa realidad contemplo
como un gimiente resucitado
que muertos no resucitados
ignoran para siempre.

[Muerte secreta, 1976]

Dario Bellezza (Roma, 1944-1996), Pablo Anadón, El astro disperso. Ultimas transformaciones de la poesía en Italia (1971-2001), Ediciones del Copista, Córdoba, Argentina, 2001


Dicono che non sia un poeta raffinato...

Dicono che non sia un poeta raffinato.
Intrigrando con la vita, rifiutando
l'ermetica polvere degli astri accesi
che non fanno luce, ma solo un po' di musica
stanca, che nessuno sente, preferisco
frequentare i grandi poeti, linfa del mio
sangue, o correre al vile mercato
dove c'è il vecchio popolo che muore
vendendo verdura o frutta, come io
vendo solo qualche verso sottile o
lambiccato in questa smisurata confessione
che è la mia vita perduta ai giorni
normali, alle felicità provissorie
della carne. Ma chi capirà mai, non so.
Se tutta la realtà meravigliosa
contemplo como un gemente risorto
che morti non risorti ignorano per sempre.

[Morte segreta, 1976]



Ilustración: Owambo, 1944, Willi Baumeister

martes, noviembre 13, 2012

Cesare Pavese / El hijo de la viuda




El hijo de la viuda

Todo puede ocurrir en la oscura hostería,
puede ocurrir que, afuera, haya un cielo estrellado,
más allá de la niebla otoñal y del mosto.
Puede ocurrir que lleguen desde la colina
enronquecidas canciones sobre las eras desiertas
y que regrese imprevista bajo el cielo desde entonces
la mujercita sentada en espera del día.

Volverían, alrededor de la mujer, los aldeanos
de escasas palabras, en espera del sol
y del pálido gesto de ella, arremangados
hasta el codo, inclinados, mirando la tierra.
A la voz del grillo se unirían el estrépito de la piedra
de afilar sobre el fierro y un suspiro más ronco.
Callarían el viento y los rumores de la noche.
La mujercita sentada hablaría con ira.

Trabajando, los aldeanos se vuelven a encorvar a lo lejos,
la mujercita se ha quedado sobre la era y los sigue
con la mirada, apoyada en la cepa, abatida
por el gran vientre maduro. Sobre el rostro consumido
tiene una amarga sonrisa impaciente, y una voz
que no alcanza a los aldeanos le sube a la garganta.
Bate el sol sobre la era y sobre los ojos enrojecidos
parpadeantes. Una nube purpúrea vela el rastrojo
sembrado de haces amarillos. La mujer,
vacilando, la mano sobre el regazo, entra a la casa.

Mujeres corren con impaciencia por los cuartos vacíos
gobernadas por la seña y los ojos que, solos,
desde el lecho las siguen. La gran ventana
que contiene colinas y viñas y el gran cielo,
emite un zumbido débil que es el trabajo de todos.
La mujercita de rostro pálido ha apretado los labios
por las punzadas del vientre, y se tensa escuchando,
impaciente. Las mujeres la sirven, prontas.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Poesie, Mondadori, Verona, 1969
Versión de J. Aulicino


Il figlio della vedova

Può accadere ogni cosa nella bruna osteria,
può accadere che fuori sia un cielo di stelle,
al di là della nebbia autunnale e del mosto.
Può accadere che cantino della collina
le arrochite canzoni sulle aie deserte
e che torni improvissa sotto il cielo d'allora
la donnetta seduta in attesa del giorno.

Tornerebbero intorno alla donna i villani
dalle scarne parole, in attesa del sole
e del pallido cenno di lei, rimboccati
fino al gomito, chini a fissare la terra.
Alla voce del grillo si unirebbe il frastuono
della cote sul ferro e un più rauco sospiro.
Tacerebbero il vento e i brusii della notte.
La donnetta seduta parlerebbe con ira.

Lavorando i villani ricurvi lontano,
la donnetta è rimasta sull'aia e li segue
con lo sguardo, poggiata allo stipete, affranta
del gran ventre maturo. Sul volto, consunto
ha un amaro sorriso impaziente, e una voce
che non giunge ai villani le solleva la gola.
Batte il sole sull'aia e sugli occhi arrosati
ammiccanti. Una nube purpurea vela la stoppia
seminata di gialli covoni. La donna
vacilando, la mano sul gembro, entra in casa.

Donne corrono con impazienza le stanze deserte
comandate dal cenno e dall'occhio che, soli,
di sul letto le seguono. La grande finestra
che contiene colline e filari e il gran cielo,
manda un fioco ronzio che è il lavoro di tutti.
La donnetta dal pallido viso ha serrate le labbra
alle fitte del ventre e si tende en ascolto
impaziente. Le donne la servono, pronte.


Ilustración: L'attesa, 1926, Carlo Carrà

lunes, noviembre 12, 2012

Daniel Freidemberg / Dos poemas





Mayo (II)

Detrás de la ventana, lluvia,
y detrás de la lluvia, música nocturna
                             de bajos eléctricos
como si fuera el fin del mundo.
    Como si fuera el fin de un mundo:
sonidos de una fiesta ajena,
          entre el caer, continuo, del agua,
allá, al fondo de todo, en lo negro.
     Nubes blancuzcas a la mañana en
                                                    el charco, un papel
como crucificado, también blanco, en el gris, viento,
y algo en el viento, o detrás de él, o en la mente
                                                 (ruidos al fondo
de la oscuridad, el caer de un agua), y la luz:
el lento hacerse otra vez del mundo en la luz;
un lento hacerse, otra vez, y el mundo, y la luz.


Noviembre (VII)

El gran cuerpo inocente de mi padre, su
pesadez translúcida, la piel
                         extensa y pálida humillada
por la ciencia médica. Enceguecía el
verano, la basura al costado de los rieles
pugnaba por manifestarse. No hay
                                 cuervos en este paisaje:
cerveza tibia y revistas de fútbol.
¿Pasó algo desde aquellos días? ¿Volví?
Ahora que miro esta planicie del cosmos,
es verano otra vez: motores detrás de la luz, la luz
como si para siempre, como
                                quien avisa “es así” ¿es así?
Soy el que, más papel que carne, gira
dentro de un cubo, ante una ventana. No estoy
                           en esta escena que creció a su modo
entre las ruinas de un planeta ocupado, ¿no estoy?
Papel o carne, me repito, arruinados, tratados mal,
desperdiciados no sé a cuenta de qué (saliva agolpada en
la boca, tensión en los músculos): no el alma, la carne, los
                                                     gestos que me hacen,
fuera de toda razón, de toda belleza, en mi fin.
Alas rasantes sobre un mediodía plúmbeo, palabras.


Daniel Freidemberg (Resistencia, 1945), "En la resaca", Sonidos de una fiesta ajena, Ediciones Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2012


Ilustración: 020608-3-60x60. Foto de Eduardo Grossman

domingo, noviembre 11, 2012

Giorgio Caproni / Contracanto




Contracanto

     al joven
     Stefano Coppini


   No en el medio, sino en el límite
del camino.

           La selva

   (la pavura)

              ...dura...

                      ...oscura.
   La via

         (la vida)

                  perdida.

   Ninguna agua estelar
sobre el negro encallado.

   Ningún soplo de alas.

  ¿Qué puede adquirir
cadencia, entre los simulacros
de árboles (¿de catedrales?),
si el hombre sombra es humo
en el humo - adesaparición? *

   La muerte de la distinción.

   De lo falso.

   De lo verdadero.

   Es un salvaje terreno.

   El pie tropieza.

              El viaje
jamás comenzado (el lenguaje
lacerado) ha alcanzado
el punto de su coronación.

   El nacimiento.

                 (La demolición.)

Giorgio Caproni (Livorno, 1912-Roma, 1990), "Il conte di Kevenhüller", 1979-1986, Poesie 1932-1986, Garzanti, Milán, 1989
Versión de Jorge Aulicino

* En "Caproni, un poeta contro il rumore", Giulio Ferroni señaló en Corriere della Sera en enero de 2000 "el inquieto y 'metafísico' interrogarse de Caproni sobre las condiciones de la experiencia, sobre un aparecer que es un desaparecer", e indicó entre paréntesis: "recuerdo una de sus formaciones verbales creadas con jocosa malicia: asparizione". Debe entenderse entonces la palabra como resultado de una fusión entre dos verbos (apparire y sparire) y de los sustantivos que de ambos se derivan (apparizione y sparizione).


Contracanto

     al giovane
     Stefano Coppini

     No nel mezzo, ma al limite
  del cammino.

             La selva

     (la paura)

              ...dura...                  
               
                      ...oscura.
     La via

            (la vita)
                       smarrita.

     Nessun'acqua stellare
   sul incaglio del nero.

     Nessun soffio d'ali.

     Che cosa mai può acquistare
   cadenza, fra i simulacri
   d'alberi (di cattedrali?),
   se anche l'uomo ombra è fumo
   nel fumo - asparizione?

   La morte della distinzione.

   Del falso.

             Del vero.

   È un terreno selvaggio.

   Il piede incespica.

                      Il viaggio
   mai cominciato (il linguaggio
   lacerato) ha raggiunto
   il punto della sua incoronazione.

     La nascita.

              (La demolizione.)


Ilustración: Ventrílocuo, 1923, Paul Klee

sábado, noviembre 10, 2012

Sergio Solmi / Baños populares




Baños populares

Hombre que rozo en la calle con el brazo,
siempre para mí pavorosamente
extraño, te reencuentro
en este pardo cuartel, que oprime
la oscura tarde de diciembre.
Entre el fragor del agua, a media voz,
esbozas una melodía, te hace eco,
invisible, otro.

En la ventanita, ensimismados, tiemblan
los árboles desnudos del patio.

Pienso por qué te he traicionado, por qué
no hablé tu misma lengua, por qué
nuestra pena idéntica
yo debo expresar en estas confusas palabras
que no comprendes. La muda
poesía se me hace un nudo en el corazón. Esta
mano que ofrezco, inútil,
deja caer.

Pero esta tarde, invisible, también soy
un hermano tuyo. Entre el fragor del agua
esbozas una melodía, yo la sigo, otro,
silbando, hace el eco, surge un coro.
De la dura obediencia cotidiana
se liberan al fin los miembros
en el dulce baño dominical, resignados
prisioneros, nuestra tímida
libertad en música se exhala;

a media voz, finalmente juntos,
hermanos míos, cantamos.

Sergio Solmi (Rieti, 1899–Milán, 1981), Fine di stagione, 1933, en Il Club degli Autori
Versión de Jorge Aulicino


Bagni popolari

Uomo che sfioro per via col braccio
e sempre a me così paurosamente
estraneo, ti ritrovo
in questa bigia caserma, che grava
l'oscura sera di dicembre.
Tra gli scrosci dell'acqua, a mezza voce
un motivo tu accenni, ti fa eco,
invisibile, un altro.

Dal finestrino in sé raccolti tremano
gli alberi scarni del cortile.

Penso perché t'ho tradito, perché
l'istessa tua lingua io non parli, perché
l'eguale nostra pena
io debba in queste confuse parole
che non intendi, esprimere. La muta
poesia mi fa nodo in cuore. Questa
mano ch'io porgo, inutile
lasci cadere.

Ma stasera, invisibile, anch'io sono
un tuo fratello. Tra gli scrosci d'acqua
un motivo tu accenni, io seguo, un altro
fischiettando fa eco, un coro sorge.
Dalla dura ubbidienza quotidiana
sciolte alfine le membra dentro il lene
bagno domenicale, prigionieri
rassegnati, la timida
libertà nostra in musica s'esala;

a mezza voce, finalmente insieme,
miei fratelli, cantiamo.

Ilustración: Superficie 154, 1956, Giuseppe Capogrossi

viernes, noviembre 09, 2012

Sergio Solmi / Plegaria a la vida




Plegaria a la vida

Para que más ardas, para mejor sentirte,
para que siempre el corazón me parta
el tajo sediento de tu espada,
para que por la noche ansioso
en vano en buscarte me debata
y me alcance el alba
como una muerte amiga,
tregua no me des, vida mía,
dame la humillante pobreza,
los negros insomnios, los cuidados y los males.
Dame el delirante deseo
que se hincha de espejismos
y la tímida sangre que se agita a cada soplo.
Para que más ardas, para mejor sentir
este, tu beso, que me retuerce y demuda,
cada una de mis fibras consume en tu fuego,
cada pensamiento somete y anula,
cada dulzura tuya, la paz y la dicha,
niégame todavía.

Sergio Solmi (Rieti, 1899–Milán, 1981), Fine di stagione, 1933, en Il Club degli Autori
Versión de Jorge Aulicino

Preghiera alla vita

Perché più bruci, per meglio sentirti,
perché sempre il cuor mi divida
il tuo taglio assetato di lama,
perché la notte smanioso
invano a cercarti io mi dibatta
e mi raggiunga l'alba
come una morte amica,
tregua non darmi, mia vita,
lasciami l'umiliata povertà,
le nere insonnie, le cure ed i mali.
Lasciami il delirante desiderio
che si gonfia in miraggi
e il timido sangue che s'agita ad ogni soffio.
Perché più bruci, per meglio sentire
questo tuo bacio che torce e scolora,
ogni mia fibra consuma al tuo fuoco,
ogni pensiero soggioga ed annulla,
ogni tuo dolce, la pace e la gioia,
negami ancora.

Ilustración: Fuego en luna llena, 1933, Paul Klee

jueves, noviembre 08, 2012

Carol Ann Duffy / Amigas




Amigas

derivado de Verlaine
para John Griffith

Aquella calurosa noche de Septiembre, dormimos en una cama
pequeña, desnudas, y en nuestros frágiles cuerpos el sudor
se enfrió y se renovó. Extendí los brazos
y tú, las manos en mis pechos, me besaste. Noche de ámbar.

Nuestros camisones estaban en el piso donde te arrodillaste
y te volviste feroz, apretaste tu cabeza contra mi vientre
y tu boca contra el oro rojo, las sombras rosas. Salvo
que no lo vi así en ese instante sino que arqueé

la espalda y exprimí agua del aire denso
con los puños. Recuerdo también que escuché, clara
pero distante, una sirena unas calles más allá -di

da di da di da- que se mezcló con mis propios
gritos absurdos, así que alcé la vista, aun entonces,
para ver mis dedos contándose solos, bailando.


de The Other Country


Carol Ann Duffy (Glasgow, 1955), Carlos López Beltrán y Pedro Serrano, La generación del cordero. Antología de la poesía actual de las islas británicas, Trilce Ediciones, Ciudad de México, 2000


Girlfriends

derived from Verlaine
for John Griffith

That hot September night, we slept in a single bed,
naked, and on our frail bodies the sweat
cooled and renewed itself. I reached out my arms
and you, hands in my breasts, kissed me. Evening of amber.

Our nightgowns lay on the floor where you fell to your knees
and became ferocious, pressed your head to my stomach,
your mouth on the red gold, the pink shadows; except
I did not see it like this time, but arched

my back and squeezed water from the sultry air
with my fists. Also I remember hearing, clearly
but distantly, a siren some streets away -de

da de da de da- wich mingled with my own
absurd cries, so that I looked up, even then,
to see my fingers counting themselves, dancing.

Ilustración: Dos mujeres desnudas en una playa, c. 1950, Sanyu (Chang Yu)

miércoles, noviembre 07, 2012

Franco Fortini / Anoche




Anoche...

Anoche algún animal
ha matado un bicho, frente a mi casa. Sobre las baldosas
que ilumina un buen sol
ha dejado un garabato sangriento
un montoncito de vísceras violetas
y de hiel la vejiga toda de oro.
Quién sabe dónde disfruta ahora, dónde duerme, dónde sueña
morder y, fulmíneo, eliminar
del vientre de la víctima las partes
fétidas, amargas.
Veo el mar, es celeste, tan dichosas las velas.
Y no es cierto.
El pequeño animal sanguinario
ha mordido en el veneno
y ahora, ciego de luz,
chilla y combate e implora de las espinas piedad.

Franco Fortini (Florencia, 1917–Milán, 1994), Composita solvantur, Einaudi, Turín, 1994
Versión de Jorge Aulicino

Stanotte...

Stanotte un qualche animale
ha ucciso una bestiola, sottocasa. Sulle piastrelle
che illumina un bel sole
ha lasciato uno sgorbio sanguinoso
un mucchietto di visceri viola
e del fiele la vescita tutta d'oro.
Chissà dove ora si gode, dove dorme, dove sogna
mordere e fulmineo eliminare
del ventre della vittima le parti
fetide, amare.
Vedo il mare, è celeste, lietissime le vele.
E non è vero.
Il piccolo animale sanguinario
ha morso nel veleno
e ora cieco di luce
stride e combatte e implora dagli spini pietà.


Ilustración: Sucesión, 1935, Vassily Kandinsky

martes, noviembre 06, 2012

Alfonso Sola González / Los poetas




Los poetas

Nadie podrá decir, ni los dioses unidos,
Ni el calor de las plantas fértiles y
Amadoras,
Ni los episodios de la guerra
Escritos en las arenas de este o el otro
Desierto,
Ni el agua de la boca de Góngora
(gima el lebrel en su cordón de seda)
Ni Apollinaire escribiendo en los
Ojos
De la Jolie Rousse
La historia de la tradición
Y la aventura,
Ni Quevedo
(miré los muros de la patria mía)
Nadie, ni los abastecedores, ni las fábricas,
Ni la lengua azulada del aceite,
El petróleo,
Podrán decir que el poeta
Ha
Mentido.

Alfonso Sola González (Paraná, 1917-Mendoza, 1975), c. 1970, inédito
Gentileza de María del Rosario Sola


Ilustración: Composizione con figura femminile (detalle), 1915, Carlo Carrà

lunes, noviembre 05, 2012

Simon Armitage / Capítulo y versículo




Capítulo y versículo

Fueron conducidos a la orilla del agua
para esperar. Allí, alguien, desde atrás,
les dijo beban, y bebieron, algunos
con las manos enconchadas, tomando el agua como los dioses,
y algunos arrodillados, lamiendo el agua
como perros.

Y los que se arrodillaron, echados
en cuatros patas, fueron apartados y juzgados
por caer tan bajo como una bestia, y peor aún
por besarse los labios en el lago.
Todos fueron culpables y a todos reunieron
y golpearon. En el rostro. Y aquellos que se salvaron
fueron recompensados con espejos y copas y elogios,
ya que en el lago habían hecho tan perdurable impresión.

Y así culmina la primera lección.


de The Dead Sea Poems


Simon Armitage (Huddersfield, Gran Bretaña, 1963), Carlos López Beltrán y Pedro Serrano, La generación del cordero. Antología de la poesía actual de las islas británicas, Trilce Ediciones, Ciudad de México, 2000



Chapter and verse

They were ushered along to the water's edge
to wait. Then one further back on the bank
said drink, so they drank, some of them
cupping their hands, taking the water like gods,
and some of then kneeling and lapping the water
like dogs.

And those that had sunk to their knees, gone down
on all fours, they were taken aside and tried
for stooping as low a beast, but moreover
for kissing themselves on the lips in the lake.
They were all of them guilty and gathered together
and thumped. In the face. An those that were saved
were rewarded with mirrors and cups and praise
having made at lake such a lasting impression.

Here endeth the first lesson.

Ilustración: Naturaleza muerta con jarra blanca, 1919, Nathan Altman

domingo, noviembre 04, 2012

Cesare Pavese / Paisaje III




Paisaje III

Entre la barba y el solazo, la cara todavía pasa,
pero está la piel del cuerpo, que blanquea temblorosa
entre los remiendos. No basta la suciedad para taparla
en la lluvia o el sol. Aldeanos renegridos
lo han visto alguna vez, pero la mirada insiste
sobre ese cuerpo, camine o se abandone al descanso.

Por la noche, los grandes campos se funden
en una sombra pesada que ahonda las hileras de viñas
y las plantas: sólo las manos conocen los frutos.
El hombre andrajoso parece un aldeano en la sombra,
pero rapiña todo, y los perros no sienten.
Por la noche la tierra no tiene más patrones,
sino voces inhumanas. El sudor no cuenta.
Cada planta tiene su frío sudor en la sombra,
y no hay más que un campo, para nadie y para todos.

Por la mañana este hombre harapiento y tembloroso
sueña, tendido junto a un muro ajeno, que los aldeanos
lo persiguen y quieren morderlo, bajo el solazo.
Tiene una barba goteante de frío rocío
y entre los agujeros, la piel. Llega un aldeano
con la azada al hombro y se seca la boca.
No lo esquiva siquiera, sino que pasa sobre el otro:
uno de sus campos, este día, necesita su fuerza.


Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Poesie, Mondadori, Verona, 1969
Versión de J. Aulicino


Paesaggio III

Tra la barba e il gran sole la faccia va ancora,
ma è la pelle del corpo, che biancheggia tremante
tra le toppe. No basta lo sporco a confonderla
nella pioggia e nel sole. Villani anneriti
l'han guardato una volta, ma l'occhiata perdura
su quel corpo, cammini o si accasci al riposo.

Nella notte le grandi campagne si fondono
in un'ombra pesante, che sprofonda i filari
e le piante: soltanto le mani conoscono i frutti.
L'uomo lacero pare un villano, nell'ombra,
ma rapisce ogni cosa e i cagnacci non sentono.
Nella notte la terra non ha più padroni,
se non voci inumane. Il sudore non conta.
Ogni pianta ha un suo freddo sudore nell'ombra
e non c'è più che un campo, per nessuno e per tutti.

Al mattino quest'uomo stracciato e tremante
sogna, steso ad muro non suo, che i villani
lo rincorrono e vogliono morderlo, sotto il gran sole.
Ha una barba stillante di fredda rugiada
e tra i buchi la pelle. Compare un villano
con la zappa sul collo, e s'asciuga la bocca.
Non si scosta nemmeno, ma scavalca quell'altro:
un suo campo quest'oggi ha bisogno di forza.


Ilustración: Verano, 1909, Vassily Kandinsky

sábado, noviembre 03, 2012

John Berryman / Dream Song 14




Dream Song 14

La vida, amigos, es aburrida. No deberíamos decirlo.
Al fin y al cabo, el cielo destella, el inmenso mar suspira,
nosotros mismos destellamos y suspiramos,
y además, como me decía mi madre cuando era niño
(reiteradamente): "Confesar que estás aburrido
significa que no tienes

Recursos Internos." He llegado a la conclusión de que no tengo
recursos internos, porque estoy profundamente aburrido.
La gente me aburre,
la literatura me aburre, en especial la gran literatura,
Henry me aburre, con sus conflictos & quejas
tan malos como Aquiles,

que ama a la gente y el arte audaz, lo cual me aburre.
Y las colinas tranquilas & la ginebra, parecen un fastidio
y de algún modo un perro
que se ha llevado a sí mismo & su cola muy lejos
hacia las montañas o el mar o el cielo, dejando
atrás: a mí, el bufón.

John Berryman (McAlister, Oklahoma, 1914- Minneapolis, 1972), Selected Poems 1938-1968, Faber and Faber, Londres, 1977.
Versión de Jonio González


Dream Song 14

Life, friends, is boring. We must not say so.
After all, the sky flashes, the great sea yearns,
we ourselves flash and yearn,
and moreover my mother told me as a boy
(repeatedly) ‘Ever to confess you’re bored
means you have no

Inner Resources.’ I conclude now I have no
inner resources, because I am heavy bored.
Peoples bore me,
literature bores me, especially great literature,
Henry bores me, with his plights & gripes
as bad as achilles,

who loves people and valiant art, which bores me.
And the tranquil hills, & gin, look like a drag
and somehow a dog
has taken itself & its tail considerably away
into mountains or sea or sky, leaving
behind: me, wag.


Foto: John Berryman por Terence Spencer para Time Life

viernes, noviembre 02, 2012

Silvia Camerotto / De "La Grosse Fuge"




Incommunicado

   The language is missing them
   they die also
   incommunicado.
   William Carlos Williams

Ni cuando las miserias
Ni cuando las cuerdas fuertemente atadas cedan
y el cielo esté claro y lo esté el suelo
Ni cuando convengamos que las culpas
nunca fueron dignas
y los sables y las explosiones alternen
la obstinación de mirarse a sí mismo
Ni los panini en la vereda
ni la manteca en el alféizar
Porque ya no recordás los nombres
Porque ya no recuerdo los nombres
Tampoco el mirador
el Sacre Coeur las fotos artísticas
la  plaza del Once
Solo vínculos como la calle que se pisa
la vereda que se pisa
la lástima que se pisa
La propia lástima. La ira
El ágora de una casa imaginada
sobra la costa. Los muebles. Las rocas
El mal agüero
La desnudez de una cama en la pantalla del televisor
Sobre todo las rocas
y las culpas.

Silvia Camerotto (Buenos Aires, 1959), La Grosse Fuge, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2012

Ilustración: Herbst (Schule), 1907, Marianne von Werefkin

jueves, noviembre 01, 2012

Anne Sexton / El bebé de la muerte




El bebé de la muerte

1. Sueños

Fui un bebé de hielo.
Me volví azul celeste.
Mis lágrimas fueron dos mostacillas de vidrio.
Mi boca se petrificó en un aullido sordo.
Dicen que fue un sueño
pero yo recuerdo ese endurecimiento.
A los seis años mi hermana
soñaba cada noche con mi muerte:
"El bebé se convirtió en hielo.
Alguien lo puso en el refrigerador
y se endureció como un Helado."
Recuerdo la fetidez del paté.
Cómo me acostaron sobre una bandeja
entre la mayonesa y el tocino.
El ritmo del refrigerador
fue alterado.
La botella de leche siseó como una serpiente.
Los tomates vomitaron sus estómagos.
El caviar se transformó en lava.
Los pimientos se besaron cual cupidos.
Me moví como una langosta,
más y más despacio.
El aire era pequeño.
No servía.
*
Yo estaba en la fiesta de los perros.
Yo era su hueso.
Me habían tendido en su perrera
como un pavo fresco.
Este era el sueño de mi hermana
pero recuerdo esa división;
Recuerdo el olor a cama de enfermo
el del piso de aserrín, de los ojos rosados,
de las lenguas rosadas y los dientes, esas uñas.
Me llevaron como a Moisés
escondida por las patas
de diez bulterriers bostonianos,
diez toros furiosos
que saltaban como enormes cucarachas.
Al comienzo me lamieron
áspera como papel lija.
Quedé muy limpia.
Entonces desapareció mi brazo.
Me estaba desarmando.
Me amaron hasta
que me fui.


2. La muñeca Dy-Dee

Mi muñeca Dy-dee
murió dos veces.
Una vez cuando arranqué
su cabeza
y la dejé flotar en el excusado
y otra vez
bajo la luz de la lámpara
cuando se derritió
tratando de calentarse.
Era una miseria
con su carita abrazando
sus pequeños brazos torcidos.
Murió en plena sabiduría de goma.


3. Siete veces

Morí siete veces
de siete modos
dejando que la muerte me hiciera una seña,
dejando que la muerte pusiera su marca sobre mi frente,
cruzada, cruzada.
Y la muerte se arraigó en ese sueño.
En ese sueño yo sostenía un bebé de hielo
y lo acunaba
y era acunada por él.
Oh Madona, abrázame.
Soy un pequeño puñado.


4. Madona*

Mi madre murió
sin nadie que la meciera, nadie.
Pasé semanas al lado de su lecho de muerte
viéndola abalanzarse contra los barrotes de metal
retorciéndose como un pez colgado de un anzuelo
bajoneada yo en sus momentos más lúcidos,
dejando que la sacerdotisa bailara sola,
queriendo poner mi cabeza sobre su falda
o hasta de algún modo tomarla en mis brazos
y juguetear con su rizado pelo gris.
Pero el caballo que la mecía era el dolor
con el vómito humeando desde su boca.
Su vientre estaba hinchado con otra criatura,
el bebé del cáncer, hinchado como una pelota de fútbol.
No podía tranquilizarme.
Con cada movimiento y corcoveo
disminuía Madona
hasta que aquel extraño trabajo de parto tomó posesión de ella.
Entonces el cuarto fue a la quiebra.
Ese fue el fin de su deuda.


* Madonna se refiere aquí tanto a María, la madre de Jesucristo, como a la madre de Anne
Sexton- María Gray.


5. Max*

Max y yo
dos hermanas impúdicas,
dos escritoras impúdicas,
dos cargas agobiantes,
hicimos un pacto.
Acabar con la muerte a palos.
Hacernos cargo.
Construir nuestra muerte cual carpinteros.
Cuando ella estaba agobiada
construíamos su sueño cada noche.
Hablábamos pegadas al teléfono
hasta que sus párpados bajaban como persianas.
Y acordamos en esos largos y musitados llamados
que cuando llegue el momento
hablaremos tonterías,
no nos importará lo que digamos,
tomaremos las cosas como vengan.
Sí,
Cuando la muerte llegue con su capucha
no seremos respetuosas.


* Max es Maxine Kumin, Premio Pullitzer en poesía y la amiga más cercana de Anne Sexton a lo largo de diecisiete años.


6. Bebé

Muerte
yaces en mis brazos cual querubín,
tan pesada como la masa del pan.
Tus alas lechosas están inertes como el plástico.
El pelo suave como la música.
El pelo del color de un arpa.
Y los ojos hechos de vidrio
tan frágiles como el cristal.
Cada vez que te mezco
pienso que te vas a quebrar.
Meciéndome.
Ojo de vidrio, ojo de hielo,
ojo primordial
ojo de lava
ojo de alfiler
ojo de quiebre
¡cómo me devuelves la mirada!
Cual mirada fija de niño pequeño
sabes todo acerca de mí.
Has usado mi ropa interior.
Has leído mi periódico.
Has visto a mi padre darme de latigazos.
Has visto como acaricio el látigo de mi padre.
Meciéndome.
Nos movemos hacia atrás y hacia adelante
reconfortándonos mutuamente.
Somos piedra.
Estamos talladas, una pietá
que se balancea y se balancea.
Afuera, el mundo es un ejército gélido.
Afuera el mar es obligado a ponerse de rodillas. Afuera,
Pakistán es devorado de un mordisco.
Meciéndome.
Tu eres mi niño de piedra
con ojos fijos como canicas.
Hay un bebé de la muerte
para cada uno de nosotros.
Somos su dueño.
Su aroma es nuestro aroma...
Cuidado. Cuidado.
Existe una ternura.
Existe un amor
para este necio viajero
que espera en su cobertor rosado.
Algún día,
cargada de cáncer o desastre
voy a mirar a Max
y le diré: Ha llegado la hora.
Entréguenme al bebé de la muerte
y entonces será
ese último mecer.

Anne Sexton (Newton, 1928-Boston, 1974)
Versión de Verónica Zondek


THE DEATH BABY// 1. Dreams// I was an ice baby./ I turned to sky b lue./ My tears became two glass beads./ My mouth stiffened into a dumb howl./ They say it was a dream/ but I remember that hardening.// My sister at six/ dreamt nightly of my death:/ "The baby turned to ice./ Someone put her in the refrigerator/ and she turned as hard as a Popsicle."// I remember the stink of the liverwurst./ How I was put on a platter and laid/ between the mayonnaise and the bacon. /The rhythm of the refrigerator/ had been disturbed. / The milk bottle hissed like a snake /The tomatoes vomited up their stomachs.The caviar turned to lava./ The pimentos kissed like cupids./ I moved like a lobster, / slower and slower. / The air was tiny./ The air would not do.// */ / I was at the dogs' party./ I was their bone./ I had been laid out in their kennel/ like a fresh turkey./ This was my sister's dream/ but I remember that quartering;/ I remember the sickbed smell/ of the sawdust floor, the pink eyes,/ the pink tongues and the teeth, those nails./ I had been carried out like Moses / and hidden by the paws/ of ten Boston bull terriers,/ ten angry bulls/ jumping like enormous roaches. / At first I was lapped,/rough as sandpaper./ I became very clean./ Then my arm was missing./ I was coming apart./ They loved me until/ I was gone.// 2. The Dy-dee Doll// My Dydee doll/ died twice./ Once when I snapped/ her head off / and let it float in the toilet/ and once under the sun lamp/ trying to get warm/ she melted./ She was a gloom,/ her face embracing/ her little bent arms./ She died in all her rubber wisdom.// 3. Seven Times// I died seven times/ in seven ways/ letting death give me a sign, / letting death place his mark on my forehead,/ crossed over, crossed over.// And death took root in that sleep./ In that sleep I held an ice baby/ and I rocked it/ and was rocked by it./ Oh Madonna, hold me./ I am a small handful.// 4. Madonna// My mother died/ unrocked, unrocked./ Weeks at her deathbed/ seeing her thrust herself against the metal bars,/ thrashing like a fish on the hook/ and me low at her high stage,/ letting the priestess dance alone,/ wanting to place my head in her lap/ or even take her in my arms somehow / and fondle her twisted gray hair./ But her rocking horse was pain/ with vomit steaming from her mouth./ Her belly was big with another child,/ cancer's baby, big as a football./ I could not soothe./ With every hump and crack/ there was less Madonna/ until that strange labor took her./ Then the room was bankrupt./ That was the end of her paying 5. Max// Max and I/ two irmnoderate sisters,/ two immoderate writers,/ two burdeners,/ made a pact./ To beat death down with a stick./ To take over./ To build our death like carpenters./ When she had a broken back,/ each night we built her sleep./ Talking on the hot line/ until her eyes pulled down like shades./And we agreed in those long hushed phone calls/ that when the momento comes/ we'll talk turkey,/ we'll shoot words straight from the hip,/ we'll play it as it lays./ Yes,/ when death comes with its hood/ we won't be polite. 6. Baby// Death,/ you lie in my arms like a cherub,/ as heavy as bread dough./ Your milky wings are as still as plastic./ Hair as soft as music./ Hair the color of a harp./ And eyes made of glass,/ as brittle as crystal./ Each time I rock you / I think you will break./ I rock. I rock./ Glass eye, ice eye,/ primordial eye,/ lava eye,/ pin eye, / break eye, / how you stare back!// Like the gaze of small children/ you know all about me. /You have worn my underwear. / You have read my newspaper./ You have seen my father whip me./ You have seen me stroke my father's whip.// I rock. I rock./ We plunge back and forth/ comforting each other./ We are stone./ We are carved, a pieta/ that swings and swings. /Outside, the world is a chilly army./ Outside, the sea is brought to its knees./ Outside, Pakistan is swallowed in a mouthful.// I rock. I rock./ You are my stone child / with still eyes like marbles./ There is a death baby/ for each of us./ We own him. / His smell is our smell./ / Beware. Beware./ There is a tenderness./ There is a love/ for this dumb traveler/ waiting in his pink covers./ Someday,/ heavy with cancer or disaster/ I will look up at Max/ and say: It is time./ Hand me the death baby/ and there will be/ that final rocking.



Ilustración: I Can See the Whole Room!... and There's Nobody in It!, 1961, Roy Lichtenstein