martes, mayo 31, 2011

Dario Bellezza / De "Serpenta"




[De Serpenta]

Los saludo a todos como en una partida
sin regreso, sin llantos especiales
o maldiciones por el mar dejado
atrás; por el mar que nos sanó,
por la sal que nos secó; por la vida
misma que ya no aúlla nada
dentro, excepto la vida del día después
con un capuchino en la mano y una jeringa
de hospital para ahorrarse la enfermera.

Tal vez subiremos escaleras derruidas
precipitándonos subiendo inmortales
inquiriendo muchachos salvajes
y tugurios llenos de diarios.

Dario Bellezza (Roma, 1944-1996), Dopo la lirica, poeti italiani 1960-2000. A cura di Enrico Testa, Giulio Einaudi Editore, Turín, 2005
Versión de Jorge Aulicino

[Da Serpenta]

Li saluto tutti come da una partenza
senza ritorno, senza pianti speciali
o maledizione per il mare lasciato
indietro; per il mare che ci sanò,
per il sale che ci seccò; per la vita
stessa che non urla piú niente
dentro tranne la vita del giorno dopo
con un cappuccino in mano e una siringa
d'ospedale per risparmiare l'infermiera.

Forse saliremo scale dirupate
precipitando salendo immortali
inquisendo ragazzi selvaggi
e tuguri pieni di giornali.

Ilustración: Niños comiendo uva y melón, c. 1650, Bartolomé Esteban Murillo

lunes, mayo 30, 2011

John Donne / De "Devociones"



XV

Intereà insomnes noctes Ego duco, Diesque

No duerme ni de día ni de noche

Los hombres corrientes han concebido un doble uso del sueño; que es un alivio del cuerpo en esta vida; que es una preparación del alma para la próxima; que es una fiesta y la gracia de una fiesta; que es nuestro esparcimiento y nos regocija, y es nuestro catecismo y nos instruye; y yacemos en la esperanza de que nos levantaremos más fuertes; y yacemos en la inteligencia de que no hemos de alzarnos más. El sueño es un opio que nos da descanso, acaso, sometido a él, no nos despertaremos más. Pero aunque los hombres corrientes, que han inducido consideraciones secundarias y metafóricas, han hallado este segundo, este emblemático uso del sueño, de que es una representación de la muerte; Dios, quien forjó y perfeccionó su obra, antes de que la naturaleza comenzara (porque la naturaleza no fue sino su aprendiz, que aprendió en los primeros siete días, y ahora es su capataz y trabaja bajo sus órdenes), Dios, decía, destinó el sueño solamente para alivio del hombre mediante su descanso corporal, y no como imagen de la muerte, porque todavía no había pensado en la muerte. Pero habiendo el hombre provocado la muerte sobre sí mismo, Dios ha tomado esa criatura del hombre, la muerte, en sus manos y la ha mejorado; y por cuanto tuvo terrible forma y aspecto, y el hombre su horrorizó de su propia criatura, Dios e la presentó en una familiar, en una asidua, en una agradable y aceptable forma, como sueño, de modo que cuando el hombre despierta, y se dice a sí mismo: "No estaré de otra manera, cuando haya muerto, que como estuve ahora, mientras dormía", puede avergonzarse de sus sueños al despertar, y de su melancólica fantasía de una horrible y espantosa figura de esa muerte que tanto se asemeja al sueño. Así como necesitamos del sueño para vivir nuestros setenta años, también necesitamos de la muerte para vivir esa vida que no podemos sobrevivir. Y así como, siendo la muerte nuestro enemigo, Dios nos permite defendernos en contra de ella (ya que nos avituallamos en contra de la muerte dos veces por día, cuando comemos), también Dios, habiendo dulcificado, como lo ha hecho, nuestra muerte en sueño, nos pone en manos de nuestro enemigo una vez por día; en la medida en que el sueño es muerte; y el sueño es tan muerte como el alimento es vida. Tal es, pues, la miseria de mi enfermedad, que la muerte, conforme es creada por mí mismo, y es mi propia criatura, está ahora ante mis ojos, pero en la forma en que Dios la ha mitigado para nosotros, y la ha hecho aceptable, en sueño, no puedo verla; ¡cuántos prisioneros que han cavado ellos mismos sus tumbas en esta tierra, sobre la que han yacido tanto tiempo bajo fuertes grillos, sin embargo en esta hora están dormidos, aunque todavía trabajen sobre sus propias tumbas con su propio peso! El que ha visto a su amigo morir hoy, o sabe que lo verá morir mañana, se hunde sin embargo en un sueño intermedio. Yo no puedo; y, oh, si ahora estoy entrando en la eternidad, donde ya no habrá diferencias de horas, ¿por qué me ocupo ahora de la marcha de los relojes?; ¿por qué ninguna de las opresiones de mi corazón le son ahorradas a mis párpados, para que puedan caer, como caerá mi corazón? ¿Y por qué, puesto que he perdido mi placer en todas las cosas, no puedo interrumpir la facultad de verlas, cerrando mis ojos en el sueño? Pero, ¿por qué, ya que estoy entrando en esa presencia, donde estaré continuamente despierto y nunca más dormiré, no interpreto mi estar continuamente despierto, aquí, como una parasceve, y mi preparación para aquello?


John Donne (Londres, c.1572-1631), Devociones, traducción de Alberto Girri, Breviarios de Información Literaria, Editorial Brújula, Buenos Aires, 1969


XV. Interea insomnes noctes ego duco, diesque.

I sleep not day nor night.

XV. MEDITATION.

Natural men have conceived a twofold use of sleep; that it is a refreshing of the body in this life; that it is a preparing of the soul for the next; that it is a feast, and it is the grace at that feast; that it is our recreation and cheers us, and it is our catechism and instructs us; we lie down in a hope that we shall rise the stronger, and we lie down in a knowledge that we may rise no more. Sleep is an opiate which gives us rest, but such an opiate, as perchance, being under it, we[Pg 97] shall wake no more. But though natural men, who have induced secondary and figurative considerations, have found out this second, this emblematical use of sleep, that it should be a representation of death, God, who wrought and perfected his work before nature began (for nature was but his apprentice, to learn in the first seven days, and now is his foreman, and works next under him), God, I say, intended sleep only for the refreshing of man by bodily rest, and not for a figure of death, for he intended not death itself then. But man having induced death upon himself, God hath taken man's creature, death, into his hand, and mended it; and whereas it hath in itself a fearful form and aspect, so that man is afraid of his own creature, God presents it to him in a familiar, in an assiduous, in an agreeable and acceptable form, in sleep; that so when he awakes from sleep, and says to himself, "Shall I be no otherwise when I am dead, than I was even now when I was asleep?" he may be ashamed of his waking dreams, and of his melancholy fancying out a horrid and an affrightful figure of that death which is so like sleep. As then we need sleep to live out our threescore and ten years, so we need death to live that life which we cannot outlive. And as death being our enemy, God allows us to defend ourselves against it (for we victual ourselves against death twice every day), as often as we eat, so God having so sweetened death unto us as he hath in sleep, we put ourselves into our enemy's hands once every day, so far as sleep is death; and sleep is as much death as meat is life. This then is the misery of my sickness, that death, as it is produced from me and is mine own creature, is now before mine eyes, but in that form in which God hath mollified it to us, and made it acceptable, in sleep I cannot see it. How many prisoners, who have even hollowed themselves[Pg 98] their graves upon that earth on which they have lain long under heavy fetters, yet at this hour are asleep, though they be yet working upon their own graves by their own weight? He that hath seen his friend die to-day, or knows he shall see it to-morrow, yet will sink into a sleep between. I cannot, and oh, if I be entering now into eternity, where there shall be no more distinction of hours, why is it all my business now to tell clocks? Why is none of the heaviness of my heart dispensed into mine eye-lids, that they might fall as my heart doth? And why, since I have lost my delight in all objects, cannot I discontinue the faculty of seeing them by closing mine eyes in sleep? But why rather, being entering into that presence where I shall wake continually and never sleep more, do I not interpret my continual waking here, to be a parasceve and a preparation to that?

Devotions, pág 23, Proyecto Gutenberg

Ilustración: Sleep and His Half Brother Death, 1874, John William Waterhouse

domingo, mayo 29, 2011

William Shakespeare / Tres versiones del soneto 18





XVIII

¿A un día de verano compararte?
Más hermosura y suavidad posees.
Tiembla el brote de Mayo bajo el viento
y el estío no dura casi nada.

A veces demasiado brilla el ojo
solar, y otras su tez de oro se apaga;
toda belleza alguna vez declina,
ajada por la suerte o por el tiempo.

Pero eterno será el verano tuyo.
No perderás la gracia, ni la Muerte
se jactará de ensombrecer tus pasos
cuando crezcas en versos inmortales.

Vivirás mientras alguien vea y sienta
y esto pueda vivir y te dé vida.

William Shakespeare, Sonetos. Selección y traducción de Manuel Mujica Lainez, Editorial Losada, Buenos Aires, 1964


XVIII

¿Por qué igualarte a un día de verano
si eres más hermoso y apacible?
El viento azota los capullos mayos
y el término estival no tarda en irse;
si a veces arde el óculo solar,
más veces su dorada faz se nubla
y es norma que, por obra natural
o del azar, lo bello al fin sucumba.
Mas no se nublará tu estío eterno
ni perderá la gracia que posee,
ni te tendrá la muerte por trofeo
si eternas son las líneas donde creces:
Habiendo quien respire y pueda ver,
todo esto sigue vivo y tú también.

William Shakespeare, Sonetos & Lamento de una amante, traducción de Andrés Ehrenhaus, Editorial Paradiso, Buenos Aires, 2009


18

¿Te comparo a un día de verano?
Vos sos más temperado y placentero.
El viento bate el capullito enano
y el verano se pasa muy ligero.
A veces quema el sol con su destello,
otras, sus rayos tórridos se opacan
lo bello cede a veces de lo bello
suerte o naturaleza los atacan.
Pero el verano tuyo no se amengua
ni perderás tampoco lo que es tuyo
ni la Muerte usará su engreída lengua
si con versos eternos te construyo.

Mientras los hombres respiren y ojos lean
vas a vivir en esos que me lean.

Sólo vos sos vos. Los sonetos de Shakespeare en traducción rioplatense. Traducción de Miguel Angel Montezanti, Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, 2011


William Shakespeare, Stratford-upon-Avon, 1564-1616


Sonnet XVIII

Shall I compare thee to a summer's day?
Thou art more lovely and more temperate:
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer's lease hath all too short a date:
Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimmed,
And every fair from fair sometime declines,
By chance, or nature's changing course untrimmed:
But thy eternal summer shall not fade,
Nor lose possession of that fair thou ow'st,
Nor shall death brag thou wander'st in his shade,
When in eternal lines to time thou grow'st,
So long as men can breathe, or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.

Quarto Version, 1609, Shakespeare's Sonnets
Ilustración: Shakespeare's Sonnets




William Shakespeare / Soneto 126






Muchacho lindo que en poder y maña
le retenés al tiempo la guadaña,
que al decrecer crecés, vas exhibiendo
amantes mustios mientras vas creciendo,
si la Naturaleza soberana
te mantiene en tu pinta más lozana
lo hace para mostrar que su destreza
puede matarle al tiempo la dureza.
Pero cuidado, pinche del placer,
no por siempre lo puede detener.

Al final el trámite expedito
es rendirte, y es ése el finiquito.

William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, 1564-1616), Sólo vos sos vos. Los sonetos de Shakespeare en traducción rioplatense. Traducción de Miguel Angel Montezanti, Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, 2011


CXXVI
O thou, my lovely boy, who in thy power
Dost hold Time's fickle glass, his sickle, hour;
Who hast by waning grown, and therein showest
Thy lovers withering, as thy sweet self growest.
If Nature, sovereign mistress over wrack,
As thou goest onwards still will pluck thee back,
She keeps thee to this purpose, that her skill
May time disgrace and wretched minutes kill.
Yet fear her, O thou minion of her pleasure!
She may detain, but not still keep, her treasure:
Her audit (though delayed) answered must be,
And her quietus is to render thee.


Quarto Version, 1609, Shakespeare's Sonnets

Ilustración: Gran pintura, 1958, Antoni Tàpies



sábado, mayo 28, 2011

Jude Stéfan / Tres poemas




Joven flamante esposa recibe
este presente de mis ojos: que seas
frente a todos adorable mi
gema mi piedra de luna como tus
ojos mi transparente como el agua
marina mi turquesa en tus vestidos
marinos o cuando en el baile opalino lan-
zando tus fuegos atravieses mi
espera henchido el corazón por dentro
que tu pupila se una a mi pupila
azulada como el mar a recorrer juntos
que jamás por temor yo no te sueñe
de azabache ni por duelo ni en la muerte.

(Preciosa.)

Jeune toute neuve épouse accueille
ce présent de mes yeux: que tu sois
sous toutes faces adorable ma
ma gemme ma Pierre de lune commes tes
yeux ma transparente comme l’aigue-
marine ma turquoise en tes habits
marins ou quand au balo pale je-
tant tes feux tu traverseras mon
attente pleine de cœur au-dedans
que ta pupille se lie à ma pupille
bleuie comme mer ensemble à parcourir
que jamais par effroi je ne te rêve
de jais ni par deuil ni dans la mort.

(Précieuse.)



Mi pura y violentada perdona
que todavía deba por temor
a morir en este verano terrible crudo
agotar el agua de tus labios bus-
car en las profundidades de tu ingle el fresco
ante el ardor no quiero verte
humillada pero tú por qué me abrazas hasta morir
doblegado indultado
pero por qué morir de amarnos
en besos en gritos en estos llantos
blancos del cuerpo que lo sacian
luego del peso de tanto andar?
yo no sé solo vi la emoción
de tus ojos tu insoportable piel.

(Abrazo.)

Ma pure et violentée pardonne
qu’il me faille encore par souci
de mort en ce terrible été cru
épuiser l’eau de tes lèvres cher-
cher au profond de ton aine le frais
à la brûlure je ne veux pas
humiliée mais toi pourquoi me ser-
rer à mort gisante graciante
mais pourquoi mourir de nous aimer
en baisers en cris en ces larmes
blanches du corps qui l‘assouvissent
après le fardeau de tant de marches?
je ne sais je n’ai vu que l’émoi
de tes yeux ton insupportable peau.

(Étreinte.)



El corazón te falla
cuando descubres
el emblema del sexo
silenciosa violencia
la abrazas
oh olas mezcladas
tumultuosas aguas
lo saboreas
puramente obsceno
oh delicias muy desnudas
tambaleante te dejas caer
sobre mi rostro ajado
de juventud.

(Voluptuosidad.)

Le cœur te manque
quand tu découvres
l’emblème du sexe
silencieuse violence
tu l’embrasses
ô vagues mêlées
tumultueuses eaux
tu le savoures
purement obscène
ô délices très nues
chavirante t’abats
sur ma face flétrie
de jeunesse.

(Volupté.)


Jude Stéfan (Calvados, 1930), À la vielle Parque précédé de Libères, Gallimard, Paris, 1993.
Versión de Florence Baranger-Bedel

Foto: Stéfan Centre Régional des Lettres de Basse-Normandie

viernes, mayo 27, 2011

Tardi ho conosciuto la tristezza

Alejandro Jorge / A veces me pregunto...



A veces me pregunto...

a veces me pregunto
cómo sería el mundo
si el hombre desapareciera
de repente, y pienso,
en filmaciones de distintas
partes del mundo como
interminables tiempos muertos.
sin tiempo, no serían esos
donde la cámara se queda
filmando más de 1 minuto
la pierna de una mujer
mientras toma café
en un bar del centro de Roma,
o una fuente de agua
en blanco y negro
siempre fluyente
en apariencia,
no, así sería
como filmar un pozo,
o quedarte con la imagen
de la lluvia esa
de ausencia de programación.
así sería como grabar
un video sin input
una cinta gris, sin sonido
ni imagen.
pero yo siempre pienso
en las armas de guerra
y en una nave espacial,
apostada al lado de un lago
con un pájaro picando
el metal de su superficie.


Alejandro Jorge (Lobos, 1981), Especificaciones, Editorial Triana, 2010

Foto: s/d

jueves, mayo 26, 2011

Richard Gwyn / Abrir una caja




[De Walking on Bones, 2000]


Abrir una caja

¿Quién puso esas cajas aquí? Un camino vacío. Árboles dispersos, ninguno dando frutos. Un cielo lleno de nubes que no van a dar lluvia. Ninguna señal de vida humana. Y, sin embargo, esas cajas, alineadas precisamente al borde del camino, depositadas sobre el suelo arenoso en pilas ordenadas. Cajas de cartón sin nada escrito en ellas. Ningún mensaje, o marca, o sello de compañía. Cartón marrón liso, con las partes de arriba plegadas y metidas. Quienquiera las haya dejado aquí sabía que no iba a llover. Observo las cajas como si esperase que ellas dieran el primer paso. Espero a ver si va a venir alguien: si alguien me está observando observar las cajas, listo para aparecerse de un salto y encararme con un grito airado, acercarse más e insultarme, maltratarme, maldecirme. Puedo oír al hombre, con barba de una semana, oler su transpiración, contemplar su gran vena palpitándole en el cuello. Silencio. Aquí no hay nadie. Ni siquiera pájaros. De modo que escucho los sonidos que aquí no hay y empiezo a oírlos: un griterío a lo lejos, un tractor, el graznido de un cuervo. Cuanto más oigo eso sonidos ausentes, más profundo se hace el silencio. Me acerco a la primera caja, aflojo la parte de arriba. La abro.

Richard Gwyn (Gales, 1956)
Traducción de Jorge Fondebrider


Opening a Box

Who put these boxes here? An empty road. Scattered trees, none bearing fruit. A sky full of clouds that will not rain. No signs of human life. And yet these boxes, lined up precisely at the roadside, banked on the sandy soil in neat piles. Cardboard boxes with nothing written on them. No message or mark or company stamp. Plain brown card, with the tops folded over and tucked under. Whoever left them here knew it would not rain. I watch the boxes, as if expecting t hem to make the first move. I wait to see if anyone will come: if anyone is watching me watch the boxes, ready to leap out and confront me with an angry shout, come up close and face to face to swear at me, abuse me, curse me. I can hear the man, unshaven for a week, smell his sweat, watch the big vein throbbing in his neck. Silence. There is nothing here. Note ven birds. So I listen for the sounds that are not here, and beging to hear them: distant shouting, a tractor, a crow’s caw. The more I hear these absent sounds the beeper the silence grows. I approach the first box, loosen the flap. Open it.

Ilustración: Piet Mondrian, 1937

miércoles, mayo 25, 2011

Alberto Girri / De "Homenaje a W. C. Williams", 3



Poema con un poema

Del emperador
que desvalido se adormece
en su jardín,
tiene algo este
anciano a quien súbitamente
el deseo,
huésped no invitado,
vuelve, persiste en sacudirlo.

También se amodorra,
y los dos son como gatos,
no les importa
sino sobrevivir;

pero en su precario retiro
el viejo no enhebra canciones,
y en lugar de ir entreviendo
ejércitos que incendian y destruyen
concita sobre él un retorno
en procesión de bellezas
ahora agrias,
cada cual mostrándole
la forma de un triángulo
allí donde hubo un sexo,
todas
semejantes
a las tardías flores
que en el imperial jardín
aguardan el invierno.


Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), "Homenaje a W. C. Williams", 1981, Obra Poética IV, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1984

Ilustración: Arab Song, 1932, Paul Klee

martes, mayo 24, 2011

William Shakespeare / Soneto 44






Si el pensamiento fuera mi sustancia
las leguas no me frenarían el paso
porque sin importarme la distancia,
me llegaría hasta vos, si fuera el caso.
No importaría, aunque mi pie distante
fuera a tierras exóticas o raras,
porque mi pensamiento en un instante
volvería no bien te recordara.
Pero me mata que no soy pensamiento
para saltar distancias si te has ido
y siendo tierra y agua mi elemento
debo esperar con quejas y gemidos.

De elementos tan lentos no recibo
más que dolor y sufrimiento vivo.

William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, 1564-1616), Sólo vos sos vos. Los sonetos de Shakespeare en traducción rioplatense. Traducción de Miguel Angel Montezanti, Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, 2011

44

If the dull substance of my flesh were thought,
Injurious distance should not stop my way;
For then despite of space I would be brought,
From limits far remote, where thou dost stay.
No matter then although my foot did stand
Upon the farthest earth removed from thee;
For nimble thought can jump both sea and land
As soon as think the place where he would be.
But ah! thought kills me that I am not thought,
To leap large lengths of miles when thou art gone,
But that, so much of earth and water wrought,
I must attend time's leisure with my moan,

Receiving nought by elements so slow
But heavy tears, badges of either's woe.


Ilustración: Le Blanc-Seing, 1965, René Magritte



lunes, mayo 23, 2011

Mauro Viñuela / El sol preciso






El sol preciso

No deseo esta voz para custodiarla
en la bóveda incandescente
la piedad o el entendimiento.

Sólo la pronuncio
le transformo irresistible
la penumbra

la engaño

la llevo hasta su precipicio
la empujo.

No es mía esta voz
que apenas sujeta
el avance de su caída.

Ni siquiera el pequeño abismo
entre dos vocablos
la pendiente para descender los días
aquel sol exacto
que ha de contenernos
en la fumigación de las sombras

Nada.
Nada.

Mauro Viñuela (Resistencia, Chaco, 1971)

Foto: Facebook

Leonardo Martínez / Un infierno menor



Un infierno menor

Mi tía Isidora
se suicidó una noche de enero
al comienzo de nuestras vacaciones
Pudo haber sido en diciembre o marzo
pero fue en enero
cuando los largos paseos a las montañas
nos hacían tan felices
Tragó su vida
y se incriminó en el desfile de muertos
adheridos al olvido más pedestre
Se fue diciendo
soy la Señora de los escapularios quemados
la doméstica del sagrario de las hostias marchitas
ningún lugar me contiene
desaparezco
sola con mi angustia

Y mi tía Isidora
se pudre en su cama de tierra
fuera del camposanto
por suerte sin la compañía de muertos
que la hubieran agobiado en vida
Las gallinas escarban los hierbajos
y algunos perros orinan
sobre la tumba sin inscripción ni cruz
Perteneció a varias cofradías
a sociedades de bien público
Demasiado hermosa
sus carnes de leche rosada
es seguro
intoxicaron de gozo al amante secreto
¿Adulterio?
¿Un amor deshonroso?
Ciudad de provincia de tribu pequeña
descendíamos señores y siervos del mismo genearca
por lo tanto el incesto era el diario alimento
y la muerte por mano propia
el estrecho camino de un infierno menor


a Libertad Demitrópulos


Leonardo Martínez (Catamarca, 1937-Buenos Aires, 2016), Resumen de espejos. Antología poética. Selección y revisión de poemas por el autor. Prólogo de Santiago Sylvester. Editorial Ciudad Gótica, Rosario, 2008

Foto: Martínez Aromito




Salvatore Quasimodo / Dos poemas



[de Erato y Apòllion, 1932-36]

Canto de Apolo

Noche terrenal, en tu débil fuego
me complací a veces
y descendí entre los mortales.

Y vi al hombre
inclinado sobre el vientre de la amada
oírse nacer,
y mudarse desechado a la tierra,
las manos enlazadas,
los ojos y la mente secos.

Amé. Frías eran las manos
de la criatura nocturna:
altos terrores acogí en el vasto lecho
donde al alba despertóme
un revuelo de palomas.

Luego el cielo allegó hojas
sobre su cuerpo inmoble:
subieron lúgubres las aguas en los mares.

Amor mío, heme aquí lamentándome
Sin muerte, solo.

Traducción de Carlos Viola Soto (Salvatore Quasimodo, Poesía completa, Editorial Sur, Buenos Aires, 1959)


[De La terra impareggiabile, 1960]

Todavía, desde el infierno

No nos dirán una noche gritando
por los megáfonos, una noche
de azahares, de nacimientos, de amores
apenas comenzados, que el hidrógeno
en nombre del derecho quema
la tierra. Los animales los bosques se funden
en el Arca de la destrucción, el fuego
es un muérdago sobre los cráneos de los caballos,
en los ojos humanos. Luego, a nosotros, muertos,
ustedes muertos dirán nuevas tablas
de la ley. En el antiguo lenguaje,
otros signos, otros perfiles de dagas.
Balbuceará alguno sobre la escoria,
inventará todo de nuevo
o nada en la suerte uniforme,
el murmullo de las corrientes, el crepitar
de la luz. No será la esperanza
lo que dirán ustedes muertos a nuestra muerte
en los embudos de fango hirviente,
aquí, en el infierno.

Versión de Jorge Aulicino

Salvatore Quasimodo (Módica, 1901-Nápoles, 1968)


Canto di Apòllion

Terrena morte, al tuo essiguo fuoco / mi piacqui tavolta, / e scese fra i mortali. // E vidi l'uomo / chino sul grembo dell'amata /ascoltarsi nascere, / e mutarsi consegnato alla terra, / le mani congiunte, / glui occhi arsi e la mente. // Amavo. Frede erano le mani / della creatura notturna: / alti terrori accoglieva ne vasto letto / ove nell'alba udii destarmi / da battito di colombe. // Poi el cielo portò foglie / sul suo corpo immoto: / salirono cupe le acque nei mari. // Mio amore, io qui mi dolgo / senza morte, solo.

Ancora dell'inferno

Non ci direte una notte gridando / dai megafoni, una notte / di zagare, di nascite, d’amori / appena cominciati, che l’idrogeno / in nome del diritto brucia / la terra. Gli animali i boschi fondono / nell’Arca della distruzione, il fuoco / è un vischio sui crani dei cavalli, / negli occhi umani. Poi a noi morti / voi morti direte nuove tavole / della legge. Nell’antico linguaggio / altri segni, profili di pugnali. / Balbetterà qualcuno sulle scorie, / inventerà tutto ancora / o nulla nella sorte uniforme, / il mormorio delle correnti, il crepitare / della luce. Non la speranza / direte voi morti alla nostra morte / negli imbuti di fanghiglia bollente, / qui nell’inferno.


Ilustración: Quito de la nube negra, 1987, Oswaldo Guayasamin

Leónidas Lamborghini / Poética



La poética mía fue un rechazo a la poesía que yo llamaba lastimosa, mendicante, de la poesía social. Recién ahora lo tengo claro. En principio fue ese rechazo. Después trajo otras formas de hacer, era responder a la distorsión con la distorsión multiplicada. Y eso dio como resultado la risa, el grotesco de la parodia y la caricatura, que me sirvió para explicarme el porqué de ese rechazo. Es que veníamos de una generación de elegíacos, de lo social y lo otro. Entonces la risa estaba fuera de lugar. El mismo Dante dice que el diablo va adelante haciendo una trompeta de su culo, y es el Dante... Cuando en el "Paraíso" dice "Oh, Apolo, volvemos al punto de estar atento"; toda novedad sale de ahí, toda nueva manera. Si uno lo deja pasar... dicho por un católico. No es una equivocación. Él amaba a sus clásicos, se hace guiar por Virgilio.

La parodia se relaciona con el modelo pero después puede ser ella. Podés leer el Ulises de Joyce como una parodia de Ulises.

Léonidas Lamborghini (Buenos Aires, 1927-2009), Mezcolanza. A modo de memoria, Emecé, Buenos Aires, 2010

Foto: L. Lamborghini, 1999, Apóstrofe

domingo, mayo 22, 2011

Wallace Stevens / De "Notes Toward a Supreme Fiction"




[de Notes Toward a Supreme Fiction, It must change]

VII

Después de ver brillar la luna, decimos
que no necesitamos ningún paraíso,
que no necesitamos ningún himno seductor.

Es verdad. Esta noche las lilas acrecientan
la pasión fácil, el amor siempre listo
del enamorado que llevamos dentro y respiramos

un olor absoluto, que no evoca nada.
Nos encontramos en plena noche
el olor púrpura, la floración abundante.

El amante suspira por una dicha accesible,
que puede llevar en su respiración,
poseer en su corazón, ocultar e ignorar.

Porque la pasión fácil y el amor siempre listo
están en nuestra marca terrenal y aquí y ahora
y donde vivimos y en cualquier lugar que vivimos,

como en la alta nube de un anochecer de mayo,
como en el coraje del hombre ignorante
que repite siguiendo el libro, en la pasión del erudito que escribe

el libro, ardiendo de deseo de otra dicha accesible:
las fluctuaciones de la certeza, el cambio
de los grados de percepción en la oscuridad del erudito.

Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania, 1879 - Hartford, Connecticut, 1955), "Transport to Summer", 1947, Collected Poetry & Prose, The Library of America, 1997
Version de Silvia Camerotto

VII

After a lustre of the moon, we say /We have not the need of any paradise, /We have not the need of any seducing hymn. //It is true. Tonight the lilacs magnify /The easy passion, the ever-ready love /Of the lover that lies within us and we breathe //An odor evoking nothing, absolute. /We encounter in the dead middle of the night /The purple odor, the abundant bloom. //The lover sighs as for accessible bliss, /Which he can take within him on his breath, /Possess in his heart, conceal and nothing known. //For easy passion and ever-ready love /Are of our earthly birth and here and now /And where we live and everywhere we live, //As is the top-cloud of a May night-evening, /As in the courage of the ignorant man, /Who chants by book, in the heat of the scholar, who writes //The book, hot for another accessible bliss: /The fluctuations of certainty, the change /Of degress of perception in the scholar's dark.


Ilustración: Fantasía de Fausto, 1866, Mariano Fortuny

sábado, mayo 21, 2011

Brian Johnstone / Gablete



Gablete

Muertos hace tiempo, esos edificios abandonados,
a medio demoler,

una hilera de paredes de salas encimadas
como muestras

del empapelado de la abuela de alguien. Sus restos,
aleteando en el viento,

adioses. Deshechos,
sus fuegos todos muertos, sombra quemada

negro en las rejas que marcaron cada pared
con ausencia, vacía

como alguna jarra rota que alguna vez resistió –
contuvo la leche, algunas flores, monedas sueltas

para el parquímetro, que calentó el biberón del bebé – todo,
en cada una de las repisas de las chimeneas,

en salas de estar repletas
de tapetes, mesas, sillones,

los vecinos que llegan para pedir prestado té, apenas
flotando allí.

Brian Johnstone (Edimburgo, 1950)
Traducción de Jorge Fondebrider

El poema por su autor en rogersmithlife

Gable

Long gone, those derelict tenements,/ half-demolished,// a row of parlour walls stacked up/ like simple cards/ for someone’s granny’s wallpaper. Their slivers,/ flapping in the wind,// goodbyes. Unlaid,/ their fires all died, burned shadow// black into the grates that stamped each wall/ with absence, empty// as some broken jug which stood once –/ held the milk, some flowers, loose change// for the meter, warmed the baby’s bottle – whole,/ on each one of these mantelshelves,// in living rooms complete/ with hearthrugs, tables, easy chairs,// the neighbours in to borrow tea, just/ floating there.


Foto: Johnstone en el Festival North Fife, 2010

viernes, mayo 20, 2011

Celedonio Flores / Margot



Margot

[Tango]

Se te embroca desde lejos, pelandruna abacanada,
que has nacido en la miseria de un convento de arrabal...
Porque hay algo que te vende, yo no sé si es la mirada,
la manera de sentarte, de mirar, de estar parada
o ese cuerpo acostumbrado a las pilchas de percal.
Ese cuerpo que hoy te marca los compases tentadores
del canyengue de algún tango en los brazos de algún gil,
mientras triunfa tu silueta y tu traje de colores,
entre el humo de los puros y el champán de Armenonville.

Son macanas, no fue un guapo haragán ni prepotente
ni un cafisho de averías el que al vicio te largó...
Vos rodaste por tu culpa y no fue inocentemente...
¡berretines de bacana que tenías en la mente
desde el día que un magnate cajetilla te afiló!

Yo recuerdo, no tenías casi nada que ponerte,
hoy usas ajuar de seda con rositas rococó,
¡me revienta tu presencia... pagaría por no verte...
si hasta el nombre te han cambiado como has cambiado de suerte:
ya no sos mi Margarita, ahora te llaman Margot!

Ahora vas con los otarios a pasarla de bacana
a un lujoso reservado del Petit o del Julien,
y tu vieja, ¡pobre vieja! lava toda la semana
pa' poder parar la olla, con pobreza franciscana,
en el triste conventillo alumbrado a kerosén.

Celedonio Flores (Buenos Aires, 1896-1947), 1921

Ilustración: Chelsea Hotel, 1977, Antonio Berni

Gabriele D'Annunzio / La lluvia en el pinar



La lluvia en el pinar

Calla. Sobre el umbral
del bosque no oigo
palabras que llamas
humanas; pero oigo
palabras más nuevas
que hablan gotas y hojas
lejanas.
Escucha. Llueve
de las nubes fugitivas.
Llueve sobre los tamariscos
salobres y quemados,
llueve sobre los pinos
escamosos y áridos,
llueve sobre los mirtos
divinos,
sobre las fulgentes retamas
de flores plenas,
sobre las retamas densas
de golosos aromas,
llueve sobre nuestros rostros
silvanos,
sobre nuestras manos
desnudas,
sobre nuestras ropas
ligeras,
sobre las frescas ideas
que el alma anuncia
como la buena nueva,
sobre la fábula bella
que ayer
te ilusionó, y que hoy me ilusiona,
Oh Hermione.

¿Oyes? La lluvia cae
sobre la solitaria
verdura
con un crepitar que dura
y en el aire muta
propicias las frondas
Más densas, menos densas.
Escucha. Responde
al llanto el canto
de las cigarras
que el llanto austral
no asusta,
ni el cielo espectral.
Es el pino
tiene un sonido, y el mirto
tiene otro y el enebro
aún otro, instrumentos
diversos
bajo innumerables dedos.
E inmersos
estamos en el espíritu
silvestre,
de arbórea vida viviente;
y tu rostro ebrio
está mórbido de lluvia
como una hoja,
y tus cabellos
huelen como
las claras retamas,
oh criatura terrestre
que tiene nombre,
Hermione.

Escucha, escucha. El acorde
de las áreas cigarras
de a poco
más sordo
se hace sobre el llanto
que crece;
Pero un canto se vierte
más ronco
que de allí sale,
de la húmida sombra remota.
Más sordo y más tenue
se ralenta, se apaga.
Sólo una nota
aún tiembla, se apaga,
Resurge, tiembla, se apaga.
No se oye la voz del mar.
Ora se oye sobre la fronda toda
repiquetear
la argéntea lluvia
que monda,
el murmullo que muta
según la fronda
más densa, menos densa.
Escucha.
La hija del aire
está muda; pero la hija
del limo lejana,
la rana,
canta en la sombra más honda,
¡quizás donde, quizás donde!
Y llueve sobre tus cejas,
Hermione.

Llueve sobre tus cejas negras
pareciera lloraras
pero de placer; no blanca
más casi vuelta verdeante,
que pareces de corteza salida.
Y en nosotros es fresca la vida
fragante,
el corazón en el pecho como durazno
intacto,
Los ojos entre los párpados
como veneros entre las hierbas,
los dientes en los alvéolos
como almendras acerbas.
Y vamos de breña en breña,
Unidos o separados
(y el verde vigor rudo
los tobillos nos enlaza
las rodillas nos enreda)
¡quizás dónde, quizás dónde!
Y llueve sobre nuestros rostros
silvanos,
llueve sobre nuestras manos,
desnudas,
sobre nuestras ropas
ligeras,
sobre las frescas ideas,
que el alma anuncia
como buenas nuevas,
sobre la fábula bella
que ayer
me ilusionó, y que hoy te ilusiona,
Oh Hermione.

Gabriele D'Annunzio (Pescara, 1863–Gardone Riviera, 1938), Del Alcyone, 1903
Traducción: Angel Faretta


La pioggia nel pineto

Taci. Su le soglie / del bosco non odo / parole che dici / umane; ma odo / parole più nuove/ che parlano gocciole e foglie / lontane. / Ascolta. Piove / dalle nuvole sparse. / Piove su le tamerici / salmastre ed arse, / piove sui pini / scagliosi ed irti, / piove sui mirti / divini, / su le ginestre fulgenti / di fiori accolti, / su i ginestri folti / di coccole aulenti, / piove sui nostri volti / silvani,/ piove sulle nostre mani / ignude, / sui nostri vestimenti leggieri, / su i freschi pensieri / che l'anima schiude / novella, // su la favola bella / che ieri / t'illuse, che oggi m'illude, / o Ermione. // Odi? la pioggia cade / su la solitaria / verdura / con un crepitio che dura / e varia nell'aria / secondo le fronde / più rade, men rade. / Ascolta. Risponde / al pianto il canto / delle cicale / che il pianto australe / non impaura, / nè il ciel cinerino./ E il pino / ha un suono, e il mirto / altro suono, e il ginepro / altro ancora, stromenti / diversi / sotto innumerevoli dita. / E immersi / noi siam nello spirto / silvestre, / d'arborea vita viventi;/ e il tuo volto ebro/ è molle di pioggia / come una foglia,/ e le tue chiome / auliscono come/ le chiare ginestre, / o creatura terrestre/ che hai nome/ Ermione.// Ascolta, ascolta. l'accordo /delle aeree cicale/ a poco a poco/ più sordo/ si fa sotto il pianto/ che cresce; / ma un canto vi si mesce / più roco/ che di laggiù sale, / dall'umida ombra remota. / Più sordo e più fioco / s'allenta, si spegne./ Sola una nota / ancor trema, si spegne, / risorge, trema, si spegne./ Non s'ode voce del mare./ Or s'ode su tutta la fronda / crosciare / l'argentea pioggia / che monda,/ il croscio che varia / secondo la fronda / più folta, men folta./ Ascolta./ La figlia dell'aria / è muta; ma la figlia / del limo lontane, / la rana,/ canta nell'ombra più fonda, / chi sa dove, chi sa dove! / E piove su le tue ciglia, / Ermione.// Piove su le tue ciglia nere/ sì che par tu pianga / ma di piacere; non bianca / ma quasi fatta virente (*), / par da scorza tu esca./ E tutta la vita è in noi fresca/ aulente, / il cuor nel petto è come pesca/ intatta,/ tra le pàlpebre gli occhi / son come polle tra l'erbe,/ i denti negli alvèoli/ son come mandorle acerbe./ E andiam di fratta in fratta,/ or congiunti or disciolti / (e il verde vigor rude/ ci allaccia i mallèoli/ c'intrica i ginocchi) / chi sa dove, chi sa dove!/ E piove su i nostri volti/ silvani,/ piove sulle nostre mani / ignude,/ sui nostri vestimenti /leggieri,/ su i freschi pensieri/ che l'anima schiude / novella,/ su la favola bella /che ieri / m'illuse, che oggi t'illude,/ o Ermione.

*: “virente”, del latín –y lo más aproximado- “verdeante”, como también “volverse, hacerse verde”. Es un término todavía bastante usual en portugués pero no así en italiano. La ultima edición del Hoepli no lo incluye. Es uno de los tantos arcaísmos -como así también de los préstamos tomados de otros idiomas- empleados por D’Annunzio, cuyo catálogo iniciado casi de inmediato a la publicación de sus obras continúa todavía hoy. Para todo ello Mario Praz, passim. (N. del T.)

Foto: D'Annunzio en Il Vittoriale, creado por él en 1921

jueves, mayo 19, 2011

Jorge Leonidas Escudero / Calavera de indio




Calavera de indio

Tengo una calavera de indio en un canasto,
¡ay!, colgada del techo do hace nido la araña.
Dije ¡ay! pues me duele su respuesta silente
cada vez que acudo a consultarla.

La traje de una orilla del río alimentario,
de Pachaco p'acá, a cuerpo de barranca.
Allá dejé otros huesos que si puedo algún día
he de ir a enterrarlos y así duermo tranquilo.

La guardo desde entonces, dije, en una canasta,
y poco la interrogo porque me hace miedo,
no sea cosa me invite ir a vivir en el campo
cuan todavía fáltame jubilar el empleo.

Cuan todavía lloro sin paz de retirarme
y acalambro las piernas bajo el escritorio.
Olvidado muchacho, cuándo has de lavarte
la vejez papelona de vida envejecida.

Mas si ustedes aspiran a interrogarla vengan
a casa y averiguen del paraíso ese;
afinen el oído a no sé cuándo, a siempre
y oirán un murmullo de viento en algarrobo.

Es por lo que uno tiene el corazón dividido
que debe consultarla para hacerlo uno solo.
Pueden venir a verla nomás, aquí a mi casa,
ya que la desdentada sabe más que nosotros.

Jorge Leonidas Escudero (San Juan, 1920), "Piedra sensible", 1984, Poesía completa, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2011

Ilustración: Anubis en el pesaje del corazón de un difunto, Libro de los muertos, papiro de Ani, c. 1260 a.C.

miércoles, mayo 18, 2011

Juan Bautista Abad Reyes / Mentiras



Mentiras

[Tonada salteña]

Porque vos lo callabas,
¡mi Margarita!,
yo que soy tan güenazo,
maté una flor.
Y mientras despacito
la deshojaba
"mucho, poquito y nada",
le preguntaba,
"¿me ama mi amor?".
Y aquella flor sangrante
me contestó:
"Ella siempre suspira
pensando en vos",
pero esta vez
¡mintió la flor!

Me alentó con tal juerza
la florecilla,
que un domingo temprano
cobré valor,
y mientras vos bajabas
a la capilla,
engüelta entre la nieve
de tu mantilla,
te hablé de amor.
Al darme el "sí" tu cara
se sonrojó,
mientras daba un repique
mi corazón.
¡Pero esa vez
mentiste vos!

Aura sé que sos mala
con mi cariño;
me lo dijo mi madre
porque te vio
una noche de luna
por el sendero,
ofreciendo tus labios
a un forastero
que los besó.
Cuando grité "¡la mato!"
mi corazón,
llorando como un niño,
"¡No!", me gritó.
Y aura, ya ves,
¡me miento yo!

Juan Bautista Abad Reyes (Paraná, 1892-Buenos Aires, 1965), c. 1932

Foto: la etiqueta del disco grabado por Gardel en 1932 y 1933 Dossier Gardel

Aqui, la voz de Gardel

martes, mayo 17, 2011

Mona Maris... (2)



Mona Maris para fans aquí

Mona Maris...



Cuesta abajo (Downward Slope)
Exito's Spanish Pictures/Paramount. New York, 1934.
Director: Louis Gasnier.
Photography: George Webber.
Script: Alfredo Le Pera.
Music: Carlos Gardel, Alberto Castellano.
Actors: Carlos Gardel (as Carlos Acosta),
Mona Maris (Raquel), Vicente Padula (Jorge Linares),
Anita Campillo (Rosa), Jaime Devesa (Bastida),
Guillermo Arcos (Don Pedro), Suzanne Dulier (Aída),
Manuel Peluffo (Gutiérrez), Carlos Spaventa (Juan Corrales),
Alfredo Le Pera (a man)

Gardel sings: "Criollita decí que sí", "Cuesta abajo",
"Mi Buenos Aires querido" y "Amores de estudiante".

gardelweb.com

Giovanni Giudici / Dos poemas



[De La vita in versi]

La educación católica, I

En las únicas palabras que recuerdo
de mi madre -que "Dios
-decía- está en cielo en tierra
y en todo luogo"- la gutural gh *

desenvuelta atacaba el "luò" de un l'uovo
contra el borde de un plato
-serenamente luego de cielo en tierra
de la cáscara separada en dos mitades

dejaba caer en el fondo la yema intacta
-la madre desconocida hablaba
la religión entraba
en mi primera infancia.

* Con el fin de que se vea a qué refiere Giudici, se mantuvieron palabras del original que juegan en sonido y sentido con la "gutural gh", en este verso y el siguiente: luogo (lugar) y l'uovo (el huevo), esta última corroída (otro sentido de intaccare) por la pronunciación cerrada de la madre, en una corrupción semejante a la del castellano cuando convierte huevo en güevo (N. de T.)


Plaza Saint-Bon

Vocifera decoro el acreedor, se ensaña
con el insolvente, lo amenaza con cárcel,
hace que se junte la gente del paseo vespertino:
el justo pide justicia al procurador del rey.

Está enfrente solo el chico que tiembla
de miedo y de vergüenza, pero que finge
pertenecer a los otros - no se aprieta
al padre maltratado.

El hijo del deudor - yo
he sido.

Por mi padre rogaba a mi Dios
una plegaria de extraño sentido:
perdona a nos nuestras deudas
como nosotros las perdonamos.

Giovanni Giudici (Le Grazie, Liguria, 1924-La Spezia, Liguria, 2011), Dopo la lirica, poeti italiani 1960-2000. A cura di Enrico Testa, Giulio Einaudi Editore, Turín, 2005
Versión de Jorge Aulicino

[Da La vita in versi]

L’educazione cattolica, I

Nelle sole parole che ricordo
di mia madre - che «Dio
- diceva - è in cielo in terra
e in ogni luogo» - la gutturale gh

disinvolta intaccava il luò d’un l’uovo
contro il bordo d’un piatto
- serenamente dopo in cielo in terra
dal guscio separato in due metà

scodellava sul fondo il tuorlo intatto
- la madre sconosciuta parlava
religione entrava
nella mia tenera età.


Piazza Saint-Bon

Sbràita decoro il creditore, infierisce
sull'insolvente, gli minaccia galera,
fa adunare la gente del passeggio serale:
il giusto chiede giustizia al procuratore del re.

Gli è contro solo il bambino che trema
di paura e vergogna, ma che finge
di appartenere ad altri - non si stringe
al genitore maltrattato.

Il figlio del debitore - io
sono stato.

Per il mio padre pregavo al mio Dio
una preghiera dal senso strano:
rimetti a noi i nostri debiti
come noi li rimettiamo.


Foto: Giudici RSI Rete Due

lunes, mayo 16, 2011

Denis Roche / De "La poesía es inadmisible"



De La poesía es inadmisible

VI

La poesía es inadmisible. Por otra parte no
existe
, amablemente la espalda contra los opérculos
La abertura como reja, cascada, comida o incluso
El omóplato cuando yo lo veía por primera vez.
Memento, uncida, demasiado atraída por la perspectiva
De esta impotencia, entelada, con el aire bastante próximo.
3 líneas en el sueño y yo veía finalmente por enci-
ma de los confusos aparecer una lenta cuesta
De la landa de los Baskerville: el agua chapoteaba pero
Sin que la desmesura habitual del relato haya tomado
Al elector completamente de rodillas -es llamar al
Señor, deletreando la orden del día, de esta jornada fija
El agua chapoteando débilmente contra el borde del sen-
dero y el medio ambiente procurándose al mismo
Tiempo satisfacción y juego de palabra. Que
No entiendo. Y tú, viviseccionadora de
Talla. Y la poesía, palacio para bulímicos.
Habitáculo para no ser nada. ¡Y decir que la biolo-
gía podría resolver todo!

Denis Roche (París, 1937), Poesía francesa contemporánea. 1940-1997, versiones de Jorge Fondebrider, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1997

VI
La poésie est inadmissible. De'alleurs elle n' / existe pas, gentiment les dos contre les opercules / L'ouverture comme grille, cascade, repas, ou encore / L'omoplate quand je le voyais pour la première fois / Mémento, attelée, trop alléchée par la perspective / De cette impuissance, entoilée, l'air assez proche. / 3 lignes dan le sommeil et je voyais enfin-par-des / sus les amphigouristes apparaître une lente montée / De la lande des Baskerville: l'eau clapotait mais / Sans que la démesure habituelle du récit n'ait pris / L'electeur à pleins genoux - c'est appeler le / Sire, épelant l'ordre du jour, de cette journée fixe / L'eau clapotant faiblement contre le bord du sen- / tier et l'environnement nous procurant en même / Temps satisfaction et contrepèterie. Celle que je / Ne comprends pas. Et toi, vivisectionneuse de / Taille. Et la poèsie, palais pour boulimiques. / Habitacle pour n'être rien. Et dire que la biolo- / gie pourrait tout résoudre!

Foto: Roche Página de Philippe Sollers/ina.fr

domingo, mayo 15, 2011

Mario Campaña / De "En el próximo mundo"



1

I

Sin estrépito el mundo empieza, mudo.
Un hueco calcinado.
Cochambroso mundo ajeno
Interrogando por un deseado renacer abierto,
El amplio acorde disonando
De la casa que crepita.

Y sólo un acezante animal acecha
En la calle, la casa, el corazón.
Sólo lo extraño y su telambre
Hila siempre fibras nuevas,
Con su tímida avidez despoja
Y recios lugares palpa, de áspera corteza.

Tras la espuria intimidad, una grávida materia.
Translúcido metal en las noches nace sin rutina
Que secreta carne cuece en su vaivén.
Y va creciendo en ese seno extraño el más pronto
[despertar,

El ansia de un alma vagabunda deslumbrada
Por aquellos ignorados pasos,
Ignotos pasajes entreabiertos.

Secreta carne allí desaparece y aparece
Entre castas mareas y recónditas auroras.
Fuego que arroja desde el centro un aliento embravecido.

Y así, en el frío invernal de una redoma,
Es sedosa hoy la compañía,
Sedoso el instante sedoso el mar,
Sedosa libertad: lejos
La pértiga, el bastón, la vara
Que nos conducían amablemente
En nuestro torpe deambular vacío.

Heme pues, aquí,
Llegado una vez más a este sitio extraño
Donde despierta agitado el pecho
Y en su impaciente monstruosidad, la mano:
Azoca, amigo, lo extraño nos despierta,
Hosco nos salva, justo
En el instante del torpe transigir.

Mario Campaña (Guayaquil, 1959), En el próximo mundo, Editorial Candaya, Barcelona, 2011

Foto: Niebla en Buenos Aires, 12.5.2011 Juan José Traverso/Clarín

sábado, mayo 14, 2011

Edgar Lee Masters / De "Antología de Spoon River", 13. (Tres mujeres)




Serepta Mason

La flor de la vida me habría brotado por todas partes
de no ser por un viento amargo
que impidió el desarrollo de mis pétalos
en la parte de mí que ustedes vieron en el pueblo.
Desde el polvo levanto una voz de protesta:
¡nunca vieron mi parte floreciente!
Ustedes los vivos son tontos en verdad
que no conocen los modos del viento
y las fuerzas invisibles
que gobiernan el proceso de la vida.


Amanda Barker

Henry me embarazó
sabiendo que yo no podía dar a luz una vida
sin perder la propia.
Por eso atravesé en mi juventud las puertas del polvo.
Viajero, en el pueblo donde viví
creen que Henry me amó con amor de esposo.
Pero yo proclamo desde el polvo
que él me mató para satisfacer su odio.


Constance Hately

¡Elogias mi abnegación, Spoon River,
por criar a Irene y Mary,
huérfanas de hermana mayor!
¡Y censuras a Irene y Mary
por su desprecio hacia mí!
Pero no elogies mi abnegación
ni censures su desprecio.
¡Yo las crié, me ocupé de ellas, es verdad!
Pero envenené mis actos de bondad
recordándoles una y otra vez su dependencia.

Edgar Lee Masters (Garnett, 1868-Melrose, Pennsylvania , 1950), Spoon River Anthology, Macmillan, 1915
Versiones de Gerardo Gambolini


Serepta Mason

My life’s blossom might have bloomed on all sides
Save for a bitter wind which stunted my petals
On the side of me which you in the village could see.
From the dust I lift a voice of protest :
My flowering side you never saw !
Ye living ones, ye are fools indeed
Who do not know the ways of the wind
And the unseen forces
That govern the processes of life.

Amanda Barker

Henry got me with child,
Knowing that I could not bring forth life
Without losing my own.
In my youth therefore I entered the portals of dust.
Traveler, it is believed in the village where I lived
That Henry loved me with a husband’s love.
But I proclaim from the dust
That he slew me to gratify his hatred.

Constance Hately

You praise my self-sacrifice,- Spoon River,
In rearing Irene and Mary,
Orphans of my older sister !
And you censure Irene and Mary
For their contempt for me !
But praise not my self-sacrifice,
And censure not their contempt ;
I reared them, I cared for them, true enough !
But I poisoned my benefactions
With constant reminders of their dependence.


Ilustración: Una versión para colorear de American Gothic, de Grant Wood (1930), por Margaret Esaak en About.com Art History, 2008

miércoles, mayo 11, 2011

Alberto Girri / De "Homenaje a W. C. Williams", 2



S. S. describe a un melancólico

Lo cataloga como torpe y lento,
uno que tiende
a exagerar su lentitud, torpeza,
y no obstante dueño de sombrío
poder de atracción saturnina,
el encanto
de los que denotan arrastrar
grandes fervores, sólo que brumosos,
añorados,
la singularidad
de que en él tiempo y espacio
obran como corriente única, cauce
sosteniéndolo de presente a futuro
por el ancho espacio con desvíos,
vueltas en redondo, intersecciones.

Pero qué si agregara
que la melancolía bien puede
transformarse en hedonismo;
qué de esquivar
los ojos cuando lo miran a los ojos,
hacer una diversión, placentero
confundir a quienes lo aborden,
socarrones contagios
de sus expectativas
colmadas de ansiedad.

Pero qué, todavía.
Que acaso su hedonismo encierre
una sutil maniobra de acercamiento,
¡todos terminando por compartir
la mesa de los melancólicos,
todos melancólicos!

Pero qué,
¿la melancolía como misericordia?


Alberto Girri (Buenos Aires, 1919-1991), "Homenaje a W. C. Williams", 1981, Obra Poética IV, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1984

Ilustración: Melancolía, 1895, Edvard Munch

Louis MacNeice / "Diario de otoño", 5




Diario de otoño

V
Hoy fue un día hermoso, el cielo estaba de un celeste
Brillante por primera vez en semanas y semanas
Pero los anuncios que se agitaban sobre las verjas cuentan del convulsionado
Mundo del que Hitler habla, del que Hitler habla
Y no podemos asimilarlo y nos llegamos a nuestros empleos
De todos los días al monótono estribillo del titular “Guerra”
Que por todos lados se propala como el zumbido de insectos ocultos
Y pensamos “Debe haber un error, ya antes ha pasado,
Antes fue así, debemos estar soñando;
Fue hace mucho que estas moscas
Zumbaron así, de modo que, ¿por qué aún bombardean
Los oídos, si no los ojos?
Y le restamos importancia y recorremos la ciudad al atardecer
Y ésta, decimos, la pago yo;
Algo fuera de lo habitual, un Pimm’s Number One, un Picon –
¿Pero se enteraron
De la última? Quieres decir si Cobb batió el record
O que los australianos perdieron su último
Tiempo o te refieres a que las modas de otoño…
No, no nos referimos a nada de eso otra vez.
No, a lo que nos referimos es a Hodza, Hemlein, Hitler,
La Línea Maginot,
Al pánico opresivo que aprieta en los pulmones y oprime
Desde el cuello a la columna
Y cuando vamos a Piccadilly Circus
Compran y venden las últimas
Ediciones especiales arrebatadas y leídas intempestivamente
Debajo de los letreros eléctricos tan crudos como el Destino.
Y el individuo, impotente, tiene que ejercer los
Poderes de la voluntad y el arbitrio
Y elegir entre enormes males, aquel
Que dependa de la voz de cualquier otro.
Las rotativas corren en las prensas,
Se disponen las minas,
La cinta sondea las profundidad de la caída de Wall Street
Y tú y yo tenemos miedo.
Hoy estaban construyendo en Oxford Street, la argamasa
Agradable al olfato,
Pero ahora eso parece futilidad, imbecilidad,
Construir negocios cuando nadie puede decir
Qué es lo que va a pasar después. Qué va a pasar
Qué es lo que va a pasar después. Qué va a pasar
Preguntamos y malgastamos la pregunta en el aire;
Nelson es de piedra y Johnnie Walker va a las
Zancadas como un imbécil sobre Trafalgar Square.
Y en la Corner House las barredoras mecánicas
Avanzan entre las mesas detrás de las migas
Inexorablemente, como un batallón de tanques
En respuesta a los tambores.
En Tottenham Court Road las prostitutas y los negros
Haraganean debajo de las luces
Y la brisa se hace más fría como en tantas otras
Noches de septiembre.
Un aroma a pan francés en Charlotte Street, un crujido
De hojas en Regent’s Park
Y repentinamente desde el Zoo oigo a un lobo marino
Que ladra confiado.
Y así, a mi departamento desde donde se ven los árboles
Y las formas de dalia de las luces sobre Primrose Hill
Cuya cima una vez fue usada como emplazamiento de cañón
Y muy probablemente va a ser
Usada de ese modo nuevamente. La maldita frontera
Confluye en nuestras camas
Como batidores en la jungla que acorralan a su presa
Trofeo de pieles y cabezas.
Y a esa hora del día no está bien decir:
“Llévate esta copa”;
Habiendo nosotros ayudado a servirla sólo es lógico
Que ahora la bebiéramos hasta el fondo.
Tampoco podemos esconder nuestras cabezas en arenas, las arenas
Fueron completamente filtradas;
Nada queda sino roca en esta hora, esta hora
Cero del día.
O eso es lo que me parece mientras escucho
Un bocinazo a las seis
Y luego a la torcaza que llama y se calla pero el viento sigue
Interpretando su endecha en los árboles, burlándose.
Y ahora el carro del lechero llega lentamente con ruido de cascos –
Leche en las puertas–
Y los obreros se encaminan a las fábricas
Y las domésticas a sus tareas.
Y advierto plumas que salen de la estropeada
Seda de mi edredón negro
De dos plazas que fue un regalo
De casamiento ocho años atrás.
Y las sábanas en las que estoy acostado vinieron de Irlanda
En esos despreocupados días
En los que sólo pensaba en comodidad y cariño,
Caricia y elogio.
Y ahora la torcaza vuelve a empezar negando
Los valores de la ciudad
Y habiendo cruzado la colina, un auto acelera,
Cambia de velocidad, vuelve a cambiar.
Y un tren comienza a bufar y me preguntó
Qué dirá el diario de la mañana,
Y decido ir rápidamente a dormir porque la mañana ya
Está con nosotros, el día es hoy.


Louis MacNeice (Belfast, 1907-Londres, 1963)
Traducción de Jorge Fondebrider



V

To-day was a beautiful day, the sky was brilliant / Blue for the first time for weeks and weeks / But posters flapping on the railings tell the fluttered / World that Hitler speaks, that Hitler speaks / And we cannot take it in and we got to our daily / Jobs to the dull refrain of the caption 'War'/ Buzzing around us as from hidden insects/ And we think 'This must be wrong, it has happened before,/Just like this before, we must be dreaming;/ It was long ago these flies/ Buzzed like this, so why are they still bombarding/ The ears if not the eyes?’/ And we laugh it off and go round town in the evening/ And this, we say, is on me;/ Something out of the usual, a Pimm’s Number One, a Picon– / But did you see/ The latest? You mean whether Cobb has bust the record/ Or do you mean the Australians have lost their last by ten/ Wickets or do you mean that the autumn fashions–/ No, we don’t mean anything like that again,/ No, what we mean is Hodza, Henlein, Hitler,/ The Maginot Line,/ The heavy panic that cramps the lungs and presses/ The collar down the spine./ And when we go out into Piccadilly Circus/ They are selling and buying the late/ Special editions snatched and read abruptly/ Beneath the electric signs as crude as Fate./ And the individual, powerless, has to exert the/ Powers of will and choice/ And choose between enormous evils, either/ Of which depends on somebody else’s voice./ The cylinders are racing in the presses,/ The mines are laid,/ The ribbon plumbs the fallen fathoms of Wall Street,// And you and I are afraid./ To-day they were building in Oxford Street, the mortar/ Pleasant to smell,/ But now it seems futility, imbecility,/ To be building shops when nobody can tell/ What will happen next. What will happen/ What will happen next. What will happen/ We ask and waste the question on the air;/ Nelson is stone and Johnnie Walker moves his/ Legs like a cretin over Trafalgar Square./ And in the Corner House the carpet-sweepers/ Advance between the tables after crumbs/ Inexorable, like a tank battalion/ In answer to the drums./ In Tottenham Court Road the tarts and negroes./ Loiter beneath the lights/ And the breeze gets colder as on so many other/ September nights./ A smell of French bread in Charlotte Street, a rustle/ Of leaves in Regent's Park/ And suddenly from the Zoo I hear a sea-lion/ Confidently bark/ And so to my flat with the trees outside the window/ And the dahlia shapes of the lights on Primrose Hill/ Whose summit once was used for a gun emplacement/ And very likely will/ Be used that way again. The bloody frontier/ Converges on our beds/ Like jungle beaters closing in on their destined/ Trophy of pelts and heads./ And at this hour of the day it is no good saying/ ‘Take away this cup’;/ Having helped to fill it ourselves it is only logic/ That now we should drink it up./ Nor can we hide our heads in the sands, the sands have/ Filtered away;/ Nothing remains but rock at this hour, this zero/ Hour of the day./ Or that is how it seems to me as I listen/ To a hooter call at six/ And then a woodpigeon calls and stops but the wind continues/ Playing its dirge in the trees, playing its tricks./ And now the dairy cart comes clopping slowly–/ Milk at the doors–/ And factory workers are on their way to factories/ And charwomen to chores./ And I notice feathers sprouting from the rotted/ Silk of my black/ Double eiderdown which was a wedding/ Present eight years back./ And the linen which I lie on came from Ireland/ In the easy days/ When all I thought of was affection and comfort,/ Petting and praise./ And now the woodpigeon starts again denying/ The values of the town/ And a car having crossed the hill accelerates, changes/ Up, having just changed down./ And a train begins to chug and I wonder what the morning/ Paper will say,/ And decide to go quickly to sleep for the morning already/ Is with us, the day is to-day.


Ilustración: Charing Cross Bridge, 1906, André Derain

martes, mayo 10, 2011

Giuseppe Belli / Los gatos de la inquilina



Los gatos de la inquilina

Pero en serio, en serio, eh, seora Nina,
¿No podemos terminarla con los gatos?
Anoche me rompieron cuatro platos
Y hoy me han cascado una terrina.

Mientras uno se carga la gallina,
Otro emporca la cama recién hecha...
Y siempre es preciso que acometa
Para echarlos a escobazos de la cocina.

Hoy, el más chico me ha arañado,
¿Y por qué debo sufrir todos estos daños?
¿Por su altillo de par en par abierto?

Cuando las cosas se dicen una, dos
Tres, cuatro veces, parece demasiado.
Téngase usted en su casa a los gatos.

Giuseppe Gioachino Belli (Roma, 1791-1863), Tutti i sonetti romaneschi, a cura di Marcello Teodonio, Roma, 1998
Versión: Jorge Aulicino


Li gatti dell'appigionante

Ma ddavero ddavero, eh sora Nina
Nun volemo finilla co sti gatti?
Jerzera me sfassciorno quattro piatti:
Oggi m' hanno scocciato una terrina:

Uno me te dà addosso a la gallina:
L'antro me sporca li letti arifatti...
E oggnisempre bbisoggna che commatti
A ccaccialli a scopate da cuscina.

Ecco, er pupo oggi ha er gruggno sgraffiggnato,
E pperché ho da soffrì ttutti sti guasti?
P' er vostro luscernario spalancato?

Quanno le cose sò ddette una, dua
Tre e cquattro vorte, me pare c' abbasti.
Lei se tienghi li gatti a ccasa sua.


Ilustración: Dos gatos, azul y amarillo, 1912, Franz Marc

lunes, mayo 09, 2011

Roberto Raschella / De "La casa encontrada", 3



de Poema de la servidumbre

I

Sólo los barones llevaban pistola.
El leñador levantaba eternamente el hacha.
Se abría la puerta de la roca,
sangraba la Límina. Ya los pastores
no daban su vida por las ovejas.
Odre de hambres, nacimientos llorados.
Había largos viajes y pequeñas verdades,
[Es cierto que no es cierto,
y quien ultraja no será ultrajado,
y el mal no sigue al mal,
ni el bien, al bien.
Que no se muere porque no se vive;
que pueden perderse todos los sentidos,
nunca el ojo,
el ojo de la guerra,
el ojo del pensamiento]
un padre abofeteado y sin garganta,
las tiendas, las lámparas,
ofensas naturales, ofensas humanas.
El pan cristiano, el pan repartido y cuadrado.
Ladrillos viejos entre la nieve de memoria igual.
Medidas intuitivas con lunario de santos.
Hablábamos siglos de estrellas, de soles,
vencidos,
fatales espejos, mármoles penitentes.

Roberto Raschella (Buenos Aires, 1930), "Malditos los gallos" (1979), La casa encontrada. Poesía reunida, 1979-2010, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2011

Foto: Caños en Dock Sud, 1972, Eduardo Grossman

domingo, mayo 08, 2011

Quasimodo / Fortini / Poemas de guerra



En las ramas de los sauces

¿Y cómo podríamos nosotros cantar
con el pie extranjero sobre el corazón,
entre muertos abandonados en las plazas
sobre la hierba dura de hielo, el lamento
de corderos de los chicos, el alarido negro
de la madre que iba al encuentro del hijo
crucificado en el palo del telégrafo?
En las ramas de los sauces, por voto,
también nuestras cítaras estaban colgadas,
oscilaban leves en el triste viento.

Salvatore Quasimodo, Giorno dopo giorno, 1947, Tutte le poesie, Mondadori


Alle fronde dei salici

E come potevamo noi cantare
con il piede straniero sopra il cuore,
fra i morti abbandonati nelle piazze
sull'erba dura di ghiaccio, al lamento
d'agnello dei fanciulli, all'urlo nero
della madre che andava incontro al figlio
crocifisso sul palo del telegrafo?
Alle fronde dei salici, per voto,
anche le nostre cetre erano appese,
oscillavano lievi al triste vento


Canto de los últimos partisanos

En el parapeto del puente
Las cabezas de los ahorcados
En el agua de la fuente
La baba de los ahorcados.

Sobre el pavimento del mercado
Las uñas de los fusilados
Sobre la hierba seca del prado
Los dientes de los fusilados.

Morder el aire morder las piedras
Nuestro cuerpo no es ya humano
Morder el aire moder las piedras
Nuestro corazón no es ya humano.

Pero hemos leído en los ojos de los muertos
Y en la tierra haremos libertad
Pero está apretada en los puños de los muertos
La justicia que se hará.

Franco Fortini, Foglio di via, 1948, Einaudi


Canto degli ultimi partigiani

Sulla spalletta del ponte
Le teste degli impiccati
Nell'acqua della fonte
La bava degli impiccati.

Sul lastrico del mercato
Le unghie dei fucilati
Sull'erba secca del prato
I denti dei fucilati.

Mordere l'aria mordere i sassi
La nostra carne non è più d'uomini
Mordere l'aria mordere i sassi
Il nostro cuore non è più d'uomini.

Ma noi s'è letta negli occhi dei morti
E sulla terra faremo libertà
Ma l'hanno stretta i pungi dei morti
La giustizia che si farà.


Versiones de Jorge Aulicino

Foto: En su retirada, los nazis vuelan el puente de Florencia, 1944 Sito dell'Associazione Nazionale Partigiani d'Italia - Sezione "Emilio Diligenti"

sábado, mayo 07, 2011

Néstor Groppa / arte bobo



arte bobo

(¿"pasto bobo"?)

Caen notas como gotitas de savia
en la tarde calurosa.
Notas musicales de un piano universal.
Nacen del calor y promueven
brisas.
Recorremos ideas y la única patria.
Pensamos en lo nacional, regional y local.
Nos condolemos de los idiotas locales, regionales
y nacionales.
Porque no sólo el arte
tiene origen, lugar, orden. El arte y los artistas.
Los estériles críticos también.
("la crítica es tan importante como la obra literaria" ¡?)
Si local, siendo extranjero -por caso, norteamericano-
resulta extraordinario, aunque sea aldeano, pues acabará
siendo una aldea exótica, seguramente.
Si local, por ser nación argentina, es relativo
al coro nacional (¡¿al coro nacional lo forman los países
vecinos?!).

En cambio, para el bobo, todo lo que cruce de enfrente
o acerquen de lejanías, es universal
aunque no tenga la consagración de las gotitas musicales
de la savia que refresca la tarde
anocheciendo
en tierra local

tan eterna, la pobre

y universal

y sola

como todos los terruños.


Néstor Groppa (Laborde, Córdoba, 1928-San Salvador de Jujuy, 2011), VOLVERÁ EL MAR y se irá... como entonces- Libro de ondas. Segunda parte. Ediciones Buenamontaña, Jujuy, 2007

Ver más poemas de Groppa aquí


Foto: Groppa

Gerard Manley Hopkins / Despierto y siento la pelambre...



(Despierto y siento la pelambre…)

Despierto y siento la pelambre de la sombra, no del día.
¡Qué horas, oh qué horas tan negras pasamos
esta noche! ¡Qué visiones, corazón, has visto, qué caminos caminado!
Y muchos más vendrán, hasta la luz última y tardía.

Doy fe de lo que digo. Pero donde digo
horas quiero decir años, decir vida. Y mi lamento
es reclamo innumerable, cartas muertas que yo intento
enviar al tan distante, ¡ay!, y más amado amigo.

Soy pura hiel, ardor de estómago. Los más hondos decretos
de Dios me hicieron probar sabor amargo: yo era mi sabor;
los huesos en mí se apuntalaron, la carne se llenó, la sangre colmó la maldición.

El leudante del espíritu fermenta una masa sosa. Veo
que así son los condenados, y sus flagelos son
como yo el mío, sus propios yóes sudorosos, mas peor.


Gerard Manley Hopkins (Essex, 1844-Dublin, 1889), Mirta Rosenberg, "Conversos", El árbol de las palabras. Obra reunida 1984/2006, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2006


(I wake and feel the fell…)

I wake and feel the fell of dark, not day.
What hours, O what black hours we have spent
This night! what sights you, heart, saw; ways you went!
And more must, in yet longer light’s delay.

With witness I speak this. But where I say
Hours I mean years, mean life. And my lament
Is cries countless, cries like dead letters sent
To dearest him that lives alas! away.

I am gall, I am heartburn. God´s most deep decrees
Bitter would have me taste: my taste was me;
Bones built in me, flesh filled, blood brimmed the curse.

Selfyeast of spirit a dull dough sours. I see
The lost are like this, and their scourge to be
As I am mine, their sweating selves, but worse.


Ilustración: Orb, 1964, Adolph Gottlieb

jueves, mayo 05, 2011

Renato Rezende / Dos poemas



Historia

Ayer volví a ver el libro Historia de Brasil
que estudié de niño en el colegio.
Había una foto de la familia real: Don Pedro II,
la princesa Isabel, el Conde D'Eu. Esas personas
realmente existieron, un día, y hoy están muertas.

A la noche, releyendo Orlando Furioso,
pensé en aquel joven Roland, muerto
en 778, en una emboscada vasca
contra los francos de Carlomagno.
Ese anónimo Roland, que sin sospecharlo
inspiró la Chanson, el Innamorato, el Furioso,

Hoy estoy aquí, a la luz, pero la vida
con sus razones fugitivas, es arisca, y ya
(astutamente) la sombra se aproxima.


Paseo

Me demoro
en el centro de la ciudad,
en el Castelo, en el Passeio.
Me demoro
en Rio de Janeiro
como si fuese otrora
y se dijese:
Él se demoraba en el Centro,
al azar
.
Me demoro como quien quiere
ser atropellado
perderse en un tropezón
olvidarse de sí mismo.
Me demoro como se demoran
los mendigos que viven en la calle
y esperan el día entero
que sus casas sean abandonadas.
Me demoro como un expulsado
cuya única felicidad
es un destello de luz en la cara.

Renato Rezende (San Pablo, 1964), 6 poetas de Argentina & 6 poetas de Brasil, traducción de Teresa Arijón, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2011


História

Ontem revi o livro História do Brasil
que quando menino estudei no ginásio.
Havia uma foto da familia real: Don Pedro II,
a Princesa Isabel, o Conde D'Eu. Esas pessoas
realmente existiram, um dia, e hoje estão mortas.

A noite, relendo Orlando Furioso,
pensei nesse joven Roland, morto
em 778, numa emboscada Basca
contra os francos de Carlos Magno.
Esse anônimo Roland, que sem suspeitar,
inspirou a Chanson, o Innamorato, o Furioso.

Hoje estou aqui, sob a luz, mas a vida
com sus razões fugidias, é arisca, e já
(sorrateiramente) a sombra se aproxima.


Passeio

Demoro-me
no centro da cidade,
no Castelo, no Passeio.
Demoro-me
no Rio de Janeiro
como se fose outrora
e se dissesse:
Ele demorava-se no Centro,
a esmo.
Demoro-me como quem quer
ser atropelado
sumir num tropeção
esquecer-se de si mesmo.
Demoro-me como se demoram
os mendigos que moran na rua
e que esperam o dia inteiro
para suas casas serem abandonadas.
Demoro-me como un destituído
cuja única felicidade
o clarão de luz na cara.

Foto: Rezende Circuito

Gerard Manley Hopkins / Consuelo de la carroña



Consuelo de la carroña

No. Desesperación, no, podrido alimento, no haré de ti mi banquete;
no quiero desatar -por flojas que estén- estas últimas ligaduras del hombre
en mí, ni, en la extrema fatiga, gritar: no puedo más. Puedo;
algo puedo: esperar, desear que llegue el día, no elegir no ser.
Pero ah, pero oh tú, terrible, ¿por qué rudamente quieres sobre mí
grabar cono en la roca tu pie derecho, retorcedor del mundo?
/¿Clavar en mí una garra de león? ¿Hurgar
con tenebrosos ojos en mis huesos quebrados? ¿Aventarme, oh,
en remolinos de tempestad, amontonarme allí, furioso por esquivarte y escapar?
¿Por qué? Para que mi paja se disperse, mi grano permanezca limpio y puro.
Más aun, en toda ese pena, esa tortura desde que (parece) besé el látigo,
antes bien, la mano, mi corazón, ¡oh, mira!, mi fuerza replegada,
/furtiva mi alegría, quisiera reír, vivar.
¿Vivar a quién? ¿Al héroe cuyo gesto me precipitó abajo, su pie
me aplastó? ¿O a mí que combatí? ¿Cuál de los dos?
¿El uno y el otro? Aquella noche, aquel año
de tinieblas ahora disipadas, me tendí, miserable, luchando (¡oh Dios mío!)
/con mi Dios.


Gerard Manley Hopkins (Essex, 1844-Dublin, 1889), Alberto Girri, "Lírica de percepciones. G. M. Hopkins: cuatro poemas", 1983, Obra poética IV, Ediciones Corregidor, 1984


40. (Carrion Comfort)

NOT, I’ll not, carrion comfort, Despair, not feast on thee;
Not untwist—slack they may be—these last strands of man
In me ór, most weary, cry
I can no more. I can;
Can something, hope, wish day come, not choose not to be.
But ah, but O thou terrible, why wouldst thou rude on me
Thy wring-world right foot rock? lay a lionlimb against me? scan
With darksome devouring eyes my bruisèd bones? and fan,
O in turns of tempest, me heaped there; me frantic to avoid thee and flee?

Why? That my chaff might fly; my grain lie, sheer and clear.
Nay in all that toil, that coil, since (seems) I kissed the rod,
Hand rather, my heart lo! lapped strength, stole joy, would laugh, chéer.
Cheer whom though? the hero whose heaven-handling flung me, fóot tród
Me? or me that fought him? O which one? is it each one? That night, that year
Of now done darkness I wretch lay wrestling with (my God!) my God.

Poems of Gerard Manley Hopkins now first published, edited with notes by Robert Bridges. London, Humphrey Milford, 1918.
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Ilustración: Jonás, 1511, Michelangelo Buonarroti, Capilla Sixtina