jueves, septiembre 30, 2010

Martha Kornblith / Pendiente




Por eso dedicamos nuestros libros...

Por eso dedicamos nuestros libros
a los muertos.
Porque tenemos la vana convicción
de que nos escuchan.
Nosotros, cómplices de oficios
menos inocentes,
creemos que seremos dioses
en otros mundos
porque pensamos que la felicidad
es la distancia del milagro
cuando soñamos con una palabra,
cuando vemos alzarse los aviones.

Por eso me volví poeta
porque pasa lento el tiempo en soledad.
¿No es apenas un peligroso instante
lo que sostiene nuestra cordura?
¿No depende la locura
de nuestra única, frágil, cuerda?
¿No pende ella de un solo término,
del preciso término
aquel que nos salva
o nos condena?

Martha Kornblith (Lima, 1959-Caracas, 1997), Gina Saraceni, En-obra. Antología de la poesía venezolana 1983-2008, Editorial Equinoccio, Caracas, Venezuela

Foto: Martha Kornblith Herederos Del Kaos/Homenajes

miércoles, septiembre 29, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Paraíso, 7




Paraíso, Canto séptimo

"Osanna, sanctus Deus sabaòth,
superillustrans claritate tua
felices ignes horum malacòth!
". *

Así, girando al ritmo de su nota,
yo vi cantándome a esa sustancia.
sobre la que doble luz se aúnaba:

y ésa y las otras se movieron en su danza
y como velocísimas candelas
se me velaron de súbita distancia.

Yo dudaba y decía "¡Dile, dile!"
para mí, y "dile" decía a mi señora
que me quitara la sed con dulces gotas.

Pero esa reverencia que se adueña
toda de mí, sólo por Be y por ice **
me inclinaba como quien se amodorra.

Poco me sufrió mi tal Beatriz
y comenzó, irradiándome de risa
tal, que en su fuego ardería feliz:

"Según mi infalible entendimiento,
cómo justa venganza justamente
fue punida, estás ahora pensando;

"pero te resolveré pronto la mente;
y tú escucha, que mis palabras
de gran sentencia te harán presente.

"Por no sufrir a la virtud que quiere
freno por su bien, aquel hombre no nacido
condenó a toda su prole, condenándose;

"por eso la humana especie yació enferma,
por muchos siglos en grande error,
hasta que al Verbo de Dios bajar le cupo

donde la naturaleza, que de su autor
se había alejado, unió a sí en persona,
con el sólo acto de su eterno amor.

"Ahora alza la mirada a lo que razona
esta naturaleza a su autor unida,
que así creada, fue sincera y buena;

"pero por ella misma fue exiliada
del paraíso, pues se había apartado
de la vía de verdad y de su vida.

"La pena entonces que la cruz soporta
si con la naturaleza humana se mensura,
nunca jamás fue tan justamente castigada;

"y así nada fue de tanta injuria,
mirando a la persona que sufriese,
a la que tal naturaleza estaba unida.

"Pero de un acto salen cosas diversas:
que a Dios y a los judíos plació una muerte;
se abrió el cielo y tembló la tierra.

"No te debe ahora parecer tan fuerte,
cuando se dice que justa venganza
luego fue vengada por una justa corte. ***

"Pero yo veo aún tu mente estrecha
entre un pensamiento y otro en un nudo
que con gran deseo resolver se espera.

"Tú dices: Bien entiendo lo que oigo;
pero sigue oculto por qué Dios quiso
darnos la redención de semejante modo.

"Este decreto, hermano, está sepulto
a los ojos de cualquiera cuyo ingenio
en la llama del amor no se hace adulto.

"Realmente, puesto que a ese signo
mucho se mira y poco se comprende,
te diré por qué ese modo fue el más digno.

"La divina bondad, que de ella aparta
todo rencor, ardiendo entera centellea
y así despliega las bellezas eternas.

"Lo que sin mediación surge de ella
no tiene fin, porque no se mueve
su impronta de todo lo que sella.

"Lo que de ella sin mediación llueve
es del todo libre, porque no se inclina
a la influencia de las cosas nuevas.

"Más se le parecen, tanto más le place;
que el santo ardor que cada cosa irradia
es más vivaz cuanto más semejante.

"De todas estas dotes tiene ventaja
la criatura humana; y si una falta,
su nobleza es inevitable que decaiga.

"Sólo es pecado el que la priva
y la hace diferente al sumo bien,
porque bajo su luz poco se aclara;

"y a su dignidad jamás retorna,
si no llena el hueco de la culpa,
por mal deleite, con la pena justa.

"Vuestra naturaleza, cuando pecó tota ****
en su semilla, de estas dignidades,
como del paraíso, fue alejada;

"recobrarlas no podría, si cautelas
muy sutilmente, por ninguna senda
sin pasar por una de estas vías;

"a menos que Dios, por su señorío,
hubiese perdonado, o el hombre mismo
rindiera cuentas por su desvarío.

"Clava ahora el ojo en el abismo
del consejo eterno cuanto puedas,
a mi palabra estrechamente fijo.

"No podía el hombre, limitado,
nunca satisfacer, por no doblarse
con humildad, obedeciendo luego,

"cuando desobedeciendo intentó alzarse;
y por esta razón fue impedido
de poder por su cuenta rescatarse.

"A Dios fue preciso por sus vías
restituir al hombre en plena vida,
digo con una, o en verdad con ambas.

"Pero como la obra es más querida
por el operante cuanto más presenta
la bondad del corazón que la alimenta,

"la divina bondad que el mundo sella,
al proceder por todas sus vías,
de levantar al hombre fue contenta.

"Entre el primer día y la noche última,
tan alto y tan magnífico proceso,
por una o por la otra, no fue o será;

"que más grande fue Dios al darse él mismo
por hacer capaz al hombre de elevarse,
que si sólo lo hubiese perdonado;

"cualquier otros medio era insuficiente
para la justicia, si al Hijo de Dios
no hubiera humillado al encarnarse.

"Ahora para colmar todo deseo,
vuelvo a declarar algún asunto,
para que los veas tal como lo veo.

"Tú dices: Yo veo el agua, yo veo el fuego,
el aire, la tierra y todas las mixturas
ir hacia la corrupción, y durar poco;

"y estas cosas empero fueron criaturas;
por lo que, si lo dicho ha sido verdadero,
al amparo estarían de corrupción, seguras.

"Los ángeles, hermano, y el país sincero
en el que estás, decir se pueden creados,
tal como son, en su ser entero;

"pero los elementos que has nombrado
y las cosas que de ellos se hacen,
de creada virtud son informados.

"Creada fue la materia que ellos tienen;
creada fue la virtud informante
en estas estrellas que alrededor proceden.

"El rayo y modo de las luces santas,
de complexión potenciada inspira
el alma de cada bruto y de las plantas;

"pero vuestra vida sin mediador respira
la suma benignidad, y la enamora
de sí, de tal modo que siempre la desea.

"Entonces puedes aún argumentar
vuestra resurrección, si infieres
cómo procedió Dios para crear
la carne de los primeros padres. *****


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Salve santo Dios de los ejércitos, que desde lo alto inundas con tu esplendor las dichosas llamas de estos reinos, en latín, en el original. En este himno, segura invención de Dante, se mezclan palabras en hebreo, como ossana, sabaòth, malacòth. Esta última, según los comentaristas, es errónea transcripción del genitivo mamlacoth en el prólogo de la Vulgata de San Jerónimo, de donde la copia Alighieri. Quien canta es el alma de Justiniano al despedirse. Sobre ella confluyen dos fuegos que, en opinión de algunos exégetas, significan el estadista y el militar; estas interpretaciones podrían multiplicarse al infinito: virtud e inteligencia, caridad y justicia, acción y contemplación, Iglesia y Estado, etc. La dualidad del alma no es concebible en la filosofía tomista que suele inspirar a Dante, sin embargo.

** Juego verbal, surgido tal vez de soluciones métricas y rítmicas, que reduce el nombre de Beatriz (Beatrice) a dos fonemas. El comentario canónico entiende que, como aquel que sólo recuerda el comienzo y el final de una melodía, Dante cae en éxtasis con sólo recordar el primero y el último sonido del nombre de Beatrice Portinari. En los hechos, ha procedido a una segunda dualidad, en la que la confluencia de dos sílabas aisladas crea un efecto de encantamiento que adormece (assonna).

*** Se entiende que la justa venganza (el sacrificio de Cristo) fue vengado luego por el ejército de Tito que arrasó Jerusalén (tal decisión fue como la de una "justa corte"). Con esto, Beatriz redondea su exégesis de la idea expuesta en el Canto Sexto por Justiniano.

**** Latinismo, por toda.

***** De acuerdo con la vigésimo primera edición crítica de la Sociedad Dantesca italiana, la última estrofa de este canto debe leerse así: dado el principio aquí desarrollado de que las cosas nacidas directamente de Dios son eternas -no así animales y plantas inspirados por las luces de las moradas celestiales-, tú puedes inferir que, habiendo sido Adán y Eva creados por las manos de Dios, los cuerpos y las almas de los mortales han de reencontrarse en el Juicio, habiendo recuperado el hombre su dignidad inmortal después de que el Sacrificio castigó el pecado original y lo redimió. Aun cuando Dante no parece apartarse del dogma, ni de la doctrina del doctor de Aquino, nuestra edición recuerda la nota correspondiente de Giovanni Maria Cornoldi (1887), quien sostiene que el argumento no provee a la resurrección de la carne de una sólida base. El padre Giovannozzi añadió que se trata de un argumento de conveniencia, no de necesidad, pues los hombres nacidos de los primeros padres son productos de "causa segunda".

Texto del original: Mediasoft.it

Ilustración: Paraíso, 7. Dante dudoso, Salvador Dalí

lunes, septiembre 27, 2010

Moya Cannon / Tren





El tren

El terraplén del ferrocarril a nuestra izquierda
traza una línea verde a través de las piedras sueltas y el brezo agrisado
Una vía espectral lleva a un tren spectral
al oeste desde Letterkenny a Burtonport.
En uno de los asientos de tabla está sentada
una joven de catorce años seria y de Tyrone
de cabello fino, lacio, rojizo.
El tren resopla y rechina encima de nuestras cabezas
sobre altos pilares de piedra
que bordean la parte más angosta del camino.

Está yendo a aprender irlandés a Ranafast
en mil novecientos veintinueve.
El tren de trocha angosta avanza humeando tan despacio
que ella puede tocar
y arrancar las hojas del árbol ocasional que pasa.
Su amiga sostiene el sombrero fuera de la ventana con un dedo
haciéndolo girar distraídamente una y otra vez,
hasta que sale volando y aterriza entre las piedras.

Mi madre no sabe que el ferrocarril fue construido
por hombres que creían que el tren ya estaba presente
en la profecías de Colmcille
como un cerdo negro que resopla por el barranco.
No puede profetizar, así que no sabe
que su padre habrá muerto en tres años,
ni que conocerá a su marido
y pasará su vida adulta
al oeste de esas colinas de granito redondeadas.

Dentro de setenta y cinco años
una de sus hijas la llevará
debajo de ese puente desaparecido
y fuera de Donegal
una última vez.
Lo único que sabe es que está yendo a Ranafast
y que el tren está yendo muy despacio.

Moya Cannon (Dunfanaghy, Donegal, 1956)
Versión de Jorge Fondebrider


The train

The railway embankment to our left
drives a green line through scree and grizzled heather.
A ghost track carries a ghost train
west from Letterkenny to Burtonport.
On one of the slatted wooden seats sits
a serious fourteen-year-old from Tyrone
with fine, straight, reddish hair.
The train huffs and clanks over our heads
across tall, cut-stone pylons
which flank the narrowest part of the road.

She is travelling to Irish college in Ranafast
in nineteen twenty-nine.
The narrow-gauge train steams along so slowly
that she can reach out
and pull leaves off the occasional, passing tree.
Her friend holds her hat out of the window
and swizzles and swizzles it around, absent-mindedly,
until it spins off and lands amid the scree.

My mother does not know that the railway line was built
by men who believed that the train was foreseen
in the prophecies of Colmcille
as a black pig snorting through the gap.
She cannot prophesy, so she does not know
that her father will be dead within three years,
or that she will meet her husband
and will spend her adult life
west of these rounded, granite hills,

or that, in seventy-five years time,
one of her daughters will drive her
under this disappeared bridge
and out of Donegal
for the last time.
All she knows is that she is going to Ranafast
and that the train is travelling very slowly.


Ilustración: Train at Night, c.1890, Lionel Walden

Dante Alighieri / Divina Comedia, Paraíso, 6




Paraíso, Canto sexto

"Después que Constantino el águila volvió *
contra el curso del cielo, que ella siguiera
tras el antiguo que desposó a Lavina,

"cien y cien años y más el pájaro de Dios
en el extremo de Europa se detuvo,
junto a los montes de los que huyó primero;

"y bajo la sombra de las sacras plumas
gobernó el mundo allí de mano en mano,
y, así pasando, se posó en la mía.

"César fui, y soy Justiniano, **
que, por voluntad del amor primero
de las leyes quitó lo excesivo y vano.

"Y antes que a la obra fuese atento,
creía en una naturaleza de Cristo, no más,
y en tal fe estaba yo contento;

"pero el bendecido Agapito, que fue
sumo pastor, a la fe sincera
me enderezó con sus palabras.

"Yo le creí; y cuanto en su fe era,
veo ahora claro, como tú ves
toda contradicción falsa y verdadera.

"Tan pronto con la Iglesia moví los pies,
a Dios por gracia le plugo el inspirarme
alto trabajo, y a él por entero me entregué;

"y a mi Belisario encomendé las armas,
a quien la diestra del cielo fue tan favorable
que signo fue de que yo debía reposar.

"Así a la cuestión primera apunta
mi respuesta, pero su condición
me exige añadirle alguna nota,

"para que tú veas con cuánta razón
se mueve contra el sacrosanto signo
quien se le opone y quien se lo apropia. ***

"Sabes cuánta virtud lo ha hecho digno
de reverencia; y comenzó en la hora
en que Palante murió por darle un reino. ****

"Tú sabes que él hizo en Alba su morada
por trescientos años y más, hasta el día
que tres contra tres bajaron su celada.

"Y sabes cuánto hizo desde el mal de las Sabinas
al dolor de Lucrecia en siete reinos,
venciendo alrededor a las naciones vecinas.

"Sabes cuánto hizo conducido por egregios
romanos contra Breno, contra Pirro,
contra otros príncipes y coaligados;

"cuando Torcuato y Quintio, que el del rizo
negligente fue llamado, los Decios y los Fabios
tuvieron la fama que bendigo de buen grado.

"Fue quien derribó el orgullo de los árabes
que detrás de Aníbal atravesaron
las alpestres rocas, Po, de las que vienes.

"Bajo su férula jóvenes triunfaron
Escipión y Pompeyo; y al cerro
bajo el que naciste le fue amargo. *****

"Luego, hacia el tiempo en que quiso el cielo
que el mundo se redujera a lo sereno,
César, por voluntad de Roma, lo tomó.

"Y lo que hizo, desde el Varo hasta el Rin,
el Isère lo vio y el Loira, y lo vio el Sena
y cada valle donde el Ródano es más pleno.

"Lo que él hizo cuando dejó Ravena
y saltó el Rubicón fue de tal vuelo
que no lo seguirían pluma ni lengua.

"Hacia la España condujo las legiones,
luego hacia Durazzo, y golpeó a Farsalia,
que hasta el cálido Nilo sintió el golpe.

"Atandro y el Simois, de donde saliera,
volvió a ver, y allá, donde Héctor yace;
y para mal de Tolomeo luego se movió,

"y desde allí, fulgurando, contra Juba;
entonces volvió a vuestro occidente,
donde sonaba la pompeyana tuba.

"De lo que hizo el portador siguiente,
Bruto y Casio en el infierno ladran,
y Módena y Perugia son dolientes.

"Lo llora aún la triste Cleopatra,
que, ante sus pasos, de la serpiente
tomó la muerte súbita y amarga.

"Con ése fue hasta el borde del Mar Rojo;
con ése llevó al mundo tanta paz
que el templo de Jano fue cerrado. ******

"Mas lo que el signo que me hace hablar
había hecho primero y habría de hacer luego
por el reino mortal que a él se doblega,

"deviene en apariencia poco y oscuro,
si en dirección al tercer César se mira *******
con ojos claros y con afecto puro;

porque la viva justicia que me inspira
le concedió, por mano del que digo,
la gloria de tomar venganza a su ira.

"Ahora aquí admira lo que te repito:
luego con Tito fue a hacer venganza
de la venganza del pecado antiguo.

"Y cuando el diente longobardo mordió
a la Santa Iglesia, bajo sus dos alas
Carlomagno, venciendo, la abrigó.

"Ya puedes juzgar a aquellos tales
que acusé antes, y a sus fallas,
que son causa de todos vuestros males.

"Uno al signo público los lirios amarillos ********
opone, y el otro se lo apropia por su parte,
de modo que es arduo ver quién se equivoca.

"Hagan los gibelinos, hagan su arte
bajo otro signo; que mal sigue aquello
quien de la justicia lo separe;

"y no lo derribe este Carlos nuevo
con sus güelfos, y tema de su garra
que a más alto león dejó sin pelo.

"¡Muchas veces ya lloraron los hijos
por la culpa del padre, y no se crea
que Dios cambiará las armas por los lirios!

"Esta pequeña estrella se rodea
de buenos espíritus, siempre activos
para que honor y fama los suceda:

"y cuando los deseos se posan aquí
al desviarse, es natural que los rayos
del verdadero amor de arriba brillen menos.

"Pero el medir nuestras recompensas
con el mérito es parte de la dicha,
pues no las vemos grandes ni pequeñas.

"De tal modo endulza la viva justicia
en nosotros el afecto, que no se puede
torcer jamás hacia la malicia.

"Diversas voces hacen dulces notas:
así diversos escaños en la vida
entregan dulce armonía en estas ruedas.

"Y dentro de la presente margarita,
luce la luz de Romeo, de quien *********
fue una gran obra mal agradecida.

"Pero los provenzales que actuaron contra él
no tienen risa, porque mal camina
quien se lamenta del ajeno bien hacer.

"Cuatro hijas tuvo, y cada una reina,
Raimundo Berenguer, y esto lo hizo
Romeo, persona humilde y peregrina.

"Y luego lo movieron las palabras torvas
a demandar razones a este justo,
que le asignó siete más cinco por diez,

"por lo que partió pobre y vetusto;
y si el mundo supiese el coraje que tenía
quien mendigó su vida mendrugo por mendrugo,
si ya lo alaba, más aun lo alabaría.


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Tiene la palabra el alma a la que, en el Canto Quinto, se dirigió Dante preguntando quién era y por qué estaba en la esfera de Mercurio. Menciona al emperador Constantino, que encaminó el águila imperial hacia Oriente -"contra el curso del cielo"-, cuando en 330 puso el trono en Bizancio, luego de que tal emblema llegara en la figura fundadora de Eneas, esposo de Lavina. Alude luego al ascenso de Justiniano, quien más de 200 años después -"cien y cien y más"- restituyó la gloria a Roma.

** Justiniano fue emperador entre 527 y 565. Menciona de inmediato a su mayor obra, el Código Justiniano. El papa Agapito lo apartó de la creencia en solo la naturaleza divina de Cristo, aunque durante su gobierno el monofisismo se expandió en oriente.

*** Se supone alusión a los güelfos y los gibelinos. Dante había dejado a los güelfos blancos, que de hecho se apartaron del papado, antes de su exilio.

**** Justiniano procede a narrar la historia del Imperio, a partir de Palante, lugarteniente de Eneas, que salvó al troyano en la batalla contra los rútulos. El sujeto de esta narración es el águila imperial. El duelo de los Horacios romanos con los albanos Curiacios, aludido en los siguientes versos -"tres contra tres"-, evitó, según la leyenda fundacional, la guerra entre Roma y Alba Longa, fundada por Ascanio, hijo de Eneas. El duelo, en el siglo VII antes de Cristo, fue ganado por el último Horacio e impuso a Roma como sede del trono.

***** Alusión al aplastamiento de Fiésole, situada sobre la colina que domina Florencia, por los romanos, quienes luego fundaron la ciudad natal de Dante como fortaleza.

****** Las puertas del templo de Jano permanecieron abiertas durante la Guerra Civil: Octavio, el César Augusto, trajo paz duradera.

******* Tiberio. Bajo su gobierno, fue crucificado Cristo. Esta venganza del pecado antiguo en el sacrificio de Jesús, a su vez será vengada por Tito, que aplastó a Jerusalén en el 70.

******** La flor de lis, francesa. En los versos siguientes, Carlos "novello": Carlos II, de Anjou

********* Romeo de Villeneuve (1170-1250) fue ministro de Raimundo Berenguer, conde de la Provenza. Aumentó las riquezas de su señor y logró casar a las cuatro hijas de éste con monarcas. Las habladurías e intrigas lo condenaron al despido de la corte y a la pobreza. La leyenda provenzal cuenta que era un vagabundo cuando el conde lo tomó a su servicio y que terminó como tal. El incremento de las finanzas en el condado hizo aparecer la usura: el "siete más cinco por diez" significaría doce por cada diez, es decir, el veinte por ciento; tal se supone el interés, no corriente entre usureros en la época, que Romeo le permitió ganar al conde.

Texto del original: Mediasoft.it

Ilustración: Paraíso, 6. Iglesia e imperio, Salvador Dalí

Mario Trejo / Poema de amor



El doble fondo de tus ojos

De pronto callaron las voces
El viento nos dejaba sordos
El mar se detuvo de pronto
La ola cubrió el horizonte

Un caballo cruzó al galope
El doble fondo de tus ojos
Los días se hicieron más cortos
La vida transcurrió de noche

Sería imposible repetirla
Esa temporada en el invierno
Premonitoria de desastres

Pero fue vida todo es vida
Amor cierto días inciertos
Distancia eterna de este viaje

Mario Trejo (Buenos Aires, 1926), Los pájaros perdidos. Poemas de amor, Ediciones Continente, Buenos Aires, 2010

Ilustración: Pequeño paisaje de invierno con esquiadores, 1924, Paul Klee

Sergio Bizzio / Subir y bajar




Subir es más viejo que bajar

Hay que reconocer que subir es más viejo que bajar,
pienso mientras me hundo
en el recuerdo de algo feliz y tan menor
que podría dedicarle la vida a su veneno:
escribir, leer, abandonarse, bebiendo, y ocasionalmente
girar la cabeza sobre un hombro y preguntar “¿qué?”
con los ojos apenas entreabiertos.
La casa es linda, hay tiempo para todo.
El equipo suena bien.
Hacemos lo que nos gusta hacer.
Y de pronto no pasa nada.
Ninguna garra se apoya sobre mi hombro.
Por más que lo intento
no puedo decir que alguien me sacude,
ni que abro los ojos y la veo a ella,
la que me odia, la que me amó.

Sergio Bizzio (Villa Ramallo, 1956), Te desafío a correr como un idiota por el jardín, Ed. Mansalva, Buenos Aires, 2008
XVIII Festival de Poesía de Rosario

domingo, septiembre 26, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Paraíso, 5




Paraíso, Canto quinto

"Si te inflamo en calor de amor
de la manera que en tierra se ve,
tanto que de tu visión venzo el valor,

"no te asombres, pues esto procede
del perfecto ver, que, no bien aprende,
así detrás del bien mueve el pie.

"Yo veo bien cómo ya resplandece
en tu intelecto la eterna luz,
que, vista, siempre amor enciende;

"y si otra cosa tu amor seduce,
no es de aquella sino algún vestigio,
mal conocido, que allí trasluce.

"Tú quieres saber si con otro servicio,
por el voto roto, se puede entregar tanto
que el alma se libere del litigio".

Tal comenzó Beatriz con este canto;
y como el que su hablar no quiebra,
continuó así con el proceso santo.

"El mayor don que Dios por su largueza
hizo creándonos, y a su bondad
más conformado, y el que más aprecia,

"fue de la voluntad la libertad
de que las criaturas inteligentes,
todas y solas, fueron y son dotadas.

"Ahora verás, si aquí esto argumentas,
el alto valor del voto, si se hace al modo
que Dios consienta cuando tú consientas;

"pues, al firmar Dios y el hombre pacto,
se hace sacrificio de aquel tesoro,
tal cual lo digo; y se hace en este acto.

"Así, ¿qué puede entregarse a cambio?
Si crees usar bien lo ya ofrecido,
pretendes hacer obra con lo estafado.

"Estás ya del mayor punto cierto:
pero como la Santa Iglesia da dispensa,
que ir parece contra lo afirmado,

"es preciso aún te sientes a la mesa,
porque el alimento duro que has comido
requiere aún de ayuda para la dispensa.

"Abre la mente a lo que te revelo
y guárdalo; que no se vuelve ciencia,
sin el retener, el haber entendido.

"Dos cosas se convienen en la esencia
de este sacrificio: una es aquella
de que se hace; la otra la alianza.

"Esta última nunca se cancela
sino cumpliéndola; y en torno a ella
con precisión aquí arriba se conversa:

"por eso fue a los hebreos necesario
sólo ofrecer, aunque alguna oferta
se permutase, como debes saberlo.

"La otra que te mostré como materia,
bien puede ser tal que no haya falta
en que en otra materia se convierta.

"Pero no se trasmuta carga en esa espalda
por algún arbitrio suyo, sin la vuelta
de la llave amarilla y de la blanca; *

"y toda permutación cree inválida
si la cosa sustituta por la presa
como el cuatro en el seis no es abarcada.

"Por eso, si alguna cosa tanto pesa
por su valor que incline la balanza,
satisfacer no se puede con otra expensa.

"No tomen los mortales el voto a chanza;
sean fieles, y al hacerlo no yerren,
como Jefté en su primera dádiva; **

"quien mejor hubiese dicho "Mal hice",
que, sirviendo, hizo peor, y tan necio
puedes hallar al gran jefe los griegos,

"cuando lloró Ifigenia en su bello rostro,
e hizo llorar por ella a sabios y locos
que oyeron hablar del consumado sacrificio.

"Sean, cristianos, en moverse graves:
no sean como pluma en cualquier viento,
y no crean que toda el agua lave.

"Tienen el nuevo y el viejo Testamento,
y el pastor de la Iglesia que los guía;
esto les baste para el salvamento.

"Si la mala codicia otra cosa les grita,
¡sean hombres, no ovejas insensatas, tal que
el judío, de ustedes, entre ustedes no se ría! ***

"¡No hagan como cordero que deja la leche
de su madre, y necio y lascivo
consigo mismo a su placer combate!"

Así Beatriz a mí, como lo escribo;
luego se volvió toda deseante
hacia la cima donde todo es vivo.

Su callar y el trasmutar semblante
pusieron silencio a mi ávido ingenio,
que por nuevas cuestiones iba delante;

y tal como saeta que en el blanco
golpea cuando aún vibra la cuerda,
así corrimos hacia el segundo reino.

Allí a mi señora vi tan contenta,
no bien estuvo en la luz de ese cielo,
que más luciente se volvió el planeta. ****

Y si la estrella cambió, y reía,
¡qué no hice yo, que por naturaleza
trasmutable soy a todas las maneras!

Como en estanque de agua tranquila
tragan los peces lo que cae de fuera,
por el hecho de que lo creen su pastura.

tal vi yo más del mil esplendores
venir hacia nosotros, y en cada uno oía:
"He aquí a quien acrecerá nuestros amores".

Y así como cada uno a nosotros acudía,
se veía cada ánima plena de delicia
en el fulgor claro que ella desprendía.

Piensa, lector, si lo que aquí comienza
no continuase, cómo tú tendrías
de mayor saber angustiosa carencia;

y tú mismo verás como de éstas
era desoso de oír sus condiciones,
así a los ojos me fueron manifiestas.

"Oh bien nacido a quien ver los tronos
del triunfo eternal se concede en gracia
antes que la milicia se abandone,

"de luz que por todo el cielo se extiende
nosotros estamos encendidos; y si deseas
que te clarifiquemos, a tu placer sáciate".

Así, de uno de esos espíritus piadosos
dicho me fue; y de Beatriz: "Habla, habla
seguramente, y créeles, como a divinidades".

"Entiendo bien el hecho que tú vives
en tu propia luz, y que tus ojos la irradian,
porque ellos relampaguean cuando ríes;

"pero no sé quién eres, ni por qué te hallo,
alma digna, en el grado de la esfera
que velan a los mortales otros rayos".

Esto dije yo, dirigido a la lumbrera
que primero me habló; por lo que ella
se hizo aun más luminosa de lo que era.

Así como el sol se cela a sí mismo
por la mucha luz, cuando el calor quiebra
las templanzas del vapor espeso,

por mayor delicia así se me ocultó
dentro de su rayo la figura santa;
y así cerrada, cerrada me repuso
del modo que el siguiente canto canta.


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Las llaves mencionadas en el Canto Décimo del Purgatorio, que permiten abrir sus puertas si el alma entra arrepentida. En este caso, aluden a la dispensa de la Iglesia, que maneja los valores de sabiduría y autoridad, según la interpretación del blanco (la plata) para la primera, y el amarillo (el oro) para la segunda.

** Jefté, en Jueces, ofreció a Dios sacrificar al primero que saliese de su casa si retornaba victorioso de su combate contra los Amonitas; la que salió a recibirlo fue su hija, a la que sacrificó. El mismo juramento hizo Agamenón, jefe de los griegos, a Artemisa, ofreciéndole lo más hermoso que tuviera. La diosa pidió a la hija de Agamenón, Ifigenia.

*** Algunos comentaristas entienden -la vigésimo primera edición crítica de la Sociedad Dantesca Italiana se inclina hacia ellos- que los judíos reirían de la claudicación cristiana ante el pecado mundano; en tal caso, el judío representaría aquí la ley mosaica. Otros comentaristas sostienen que debe entenderse "judío" como no cristiano. Paolo Costa, cuyas notas se adosan a la clásica traducción en prosa de Manuel Aranda y San Juan en la edición de Anaconda (Buenos Aires, 1945), no interpreta el significado y se limita a poner el contenido de la exhortación en estos términos: "Mostraos hombres y no seáis como las ovejas que se arrojan neciamente por un precipicio, a fin de que los judíos que viven entre nosotros no se rían de vuestra conducta".

**** Mercurio, que por estar cerca del Sol queda velado por los rayos de éste.

Texto del original: Mediasoft.it

Ilustración: Purgatorio, 5. En el cielo de Mercurio, Salvador Dalí

Igor Barreto / Gallo




Ladrón de gallos

Mi vecino floricultor
me ha robado un ave muy preciada.
Se trata de un gallo color tabaco
que pastaba en una jaula
al fondo del segundo patio de la casa.
No hice ningún reclamo,
simplemente no me atreví.
Cada madrugada caminé furtivo
por la carretera de tierra
que bordea nuestras casas
y acercándome a la suya
escuché de nuevo cantar mi gallo.
Es un ave que canta como el Ángel Gabriel
espantando las sombras,
con cuatro inflexiones musicales bien marcadas.
Este modesto ritual
se prolongó por tres noches.
Tres veces aguardé el amanecer
anhelando escucharlo.
Mi vista y mi oído
se aguzaron de tal manera
en aquel último gesto
de pertenencia sobre el ave,
que sentí,
que la deuda estaba saldada.

Igor Barreto (San Fernando de Apure, 1952), XVIII Festival de Poesía de Rosario

sábado, septiembre 25, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Paraíso, 4




Paraíso, Canto cuarto

Entre dos alimentos, distantes y atrayentes
de igual modo, antes moriría de hambre
un hombre libre que a uno hincarle el diente;

así estaría un cordero entre la avidez
de fieros lobos, temiendo igualmente;
así estaría un perro entre dos gamas:

por lo que, si callaba, no me reprendo
de mis dudas del mismo modo suspendido,
pues era necesario, ni me alabo.

Me callaba, pero mi deseo pintado
en el rostro, y el demandar con ello,
más cálido fue que el hablar claro.

Hizo Beatriz como hizo Daniel
con Nabucodonosor, calmándole la ira
que lo había hecho injustamente cruel; *

y dijo: "Veo bien cómo te tiran
uno y otro deseo, tal que tu ansia
de tal suerte atan que no le das salida.

"Tú argumentas: 'Si el buen querer dura,
¿la violencia de otros por qué razón
del mérito amengua la medida?'

"Aun de dudar te da ocasión
el parecer volverse el alma a las estrellas,
según la sentencia de Platón. **

"Estas son las cuestiones que en tu velle ***
pesan igualmente; pero primero
trataré aquella que tiene más de hiel.

"De los serafines más próximos a Dios,
Moisés, Samuel y aquel Juan
que quieras, digo, y aun María,

"no tienen en otro cielo sus escaños
que estos espíritus que se aparecieron
ni han de tenerlos más o menos años;

"pero todos hacen bello el primer cielo
y diferentemente tienen dulce vida
para más o menos sentir el soplo eterno.

"Quienes se mostraron, no es por suerte
que están en esta esfera, sino por signo
de la celestial que está a menor altura.

"Así conviene hablarle a tu ingenio,
pues sólo de lo sensible aprende
aquello que es al intelecto digno.

"Por eso la Escritura condesciende
a la facultad de ustedes, y pies y mano
atribuye a Dios, y lo otro sobrentiende;

"y Santa Iglesia con aspecto humano
Gabriel y Miguel les representan
y el otro, que a Tobías volvió sano. ****

"Lo que Timeo de las almas argumenta
no se parece a lo que aquí se ve,
aunque, como lo dice, parezca que lo sienta.

"Dice que el alma a su estrella vuelve,
creyendo por lo tanto que le fue asignada
cuando la naturaleza por forma se la dio;

"y tal vez su sentencia es de otra guisa
que no dice la voz, y puede ser
que la intención no sea equivocada.

"Si entiende que regresan a estas esferas,
por su influjo, reproche o alabanza, tal vez
en alguna verdad su arco acierta.

"Este principio, mal entendido, tuerce
ya todo el mundo casi, tal que Júpiter,
Mercurio y Marte a invocar procede.

"La otra dubitación que te conmueve
tiene menos veneno, porque su malicia
no te podría mover de mí a otra parte.

"Si parece injusta nuestra justicia
a los ojos mortales, es argumento
de fe y no de herética perfidia.

"Pero porque puede el entendimiento
penetrar bien en esta verdad,
como deseas, te dejaré contento.

"Si violencia hay cuando el que la padece
no le concede nada a aquel que lo violenta,
no serían por eso estas almas excusadas;

porque voluntad no se apaga, si no quiere,
y hace como la naturaleza con el fuego,
que mil veces la violencia no lo tuerce.

"Por lo que, si ella de dobla mucho o poco,
sigue a la fuerza; y de tal modo éstas hicieron,
cuando pudieron regresar al santo claustro.

"Si hubiese sido su querer entero,
como lo tuvo Lorenzo en su parrilla *****
o como Mucio con su brazo fiero,

"así habrían regresado por su senda
a donde salieron, cuando fueron libres,
pero tan sólido querer es cosa rara.

"Y con estas palabras, si recogidas
las has, como se debe, queda anulado el argumento
que te habría molestado aún muchas veces.

"Pero ahora se te atraviesa otro brete
frente a los ojos, tal que por ti mismo
no saldrías de él: te rendirías antes.

"Te he puesto en la mente como cierto
que alma santa no podría mentir,
porque está cerca del primer principio;

"y luego pudiste de Piccarda oír
que el afecto al velo Constanza tiene;
tal parece que me contradice.

"Muchas veces ya, hermano, sucede
que, por huir del peligro, contra grado
se hacen las cosas que no convienen;

"como Alcmeón, que, de aquello rogado
por su padre, despenó a su propia madre,
y por no perder piedad, fue despiadado.

"En este punto me complacería si piensas
que fuerza al querer se mezcla y hace tal,
que excusar no se pueden las ofensas.

"Voluntad absoluta no consiente el mal;
mas lo consiente en tanto y cuanto teme
si se retrae, caer en mayor afán.

"Por eso, cuando así habla Piccarda,
de la voluntad absoluta entiende, y yo
de la otra; tal que decimos ambas la verdad".

Así fue el ondear del santo río
surgido de la fuente que la verdad deriva;
de modo tal dio paz a uno y otro deseo.

"Oh amada del primer amante, oh diva",
dije enseguida, "cuyo hablar me inunda
y escalda tanto, que más y más me aviva,

"no es mi facultad tan profunda,
que alcance a rendirte gracia por gracia;
pero quien ve y puede, a esto responda.

"Yo veo bien que ya jamás se calma
nuestro intelecto, si no ha verdad que ilustra,
fuera de la cual no vale ninguna otra.

"Reposa en ello, como fiera en su guarida,
en cuanto la tiene cerca, y la puede alcanzar:
si no, cada deseo se convierte en frustra. ******

"Nace por aquello, a guisa de retoño,
al pie de la verdad la duda, y es natura
que a lo alto empuja, de cuello en cuello.

"Esto me invita, esto me asegura
con reverencia, señora, a demandarte
sobre otra verdad que me resulta oscura.

"Quiero saber si pueden los votos faltos
satisfacerse con otros bienes,
que en tu balanza justa no sean parvos".

Beatriz me miró con los ojos plenos
de chispas de amor, tan divinas,
que huyó mi virtud vencida
y me perdí casi con los ojos bajos.


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Daniel calma a Nabucodonosor, quien había ordenado matar a los sabios que no lo ayudaron a recordar un sueño que había tenido, el de la gran estatua destruida por una roca. Daniel lo adivina y narra, y salva a los augures (II de Daniel, 31). Citado en el Canto Decimocuarto del Infierno.

** Dante discute las nociones de Platón expuestas en Timeo, a lo largo de las estrofas siguientes. Siendo la teología medieval de raíz aristotélica, pone en boca de Beatriz la oposición a los platónicos, aunque reconociéndoles una forma de verdad. En la estrofa en la que Dante designa a Beatriz "amada del primer amante" y "fuente de la verdad", se supone que personifica en ella a la teología.

*** De la escolástica: voluntad.

**** El tercer ángel aludido es Rafael.

***** San Lorenzo, diácono de Roma, martirizado en la parrilla durante las persecuciones a los cristianos, en el siglo III. Beatriz menciona luego a Mucio Scevola, héroe romano durante el asedio de los etruscos a Roma en el 508 a. C. Logró entrar en el campamento enemigo con el propósito de matar al comandante, pero se equivocó y dio muerte a un asistente. Apresado, Tito Livio refiere que dijo ante el jefe etrusco: Mi mano se equivocó y yo la castigo, y puso su brazo en el fuego. En el contexto de este canto, ambas anécdotas ilustran la fuerza de voluntad que no tuvieron las almas que están en la esfera más lejana al Empíreo, y en particular las de las bellas Piccarda y Constanza, presentadas en Canto Tercero, que, arrancadas de la vida monacal, no intentaron volver a ella, cuando pudieron.

****** De la escolástica: sin provecho, en vano.

Texto del original: Mediasoft.it

Ilustración: Paraíso, 4. Beatriz resuelve las dudas de Dante, Salvador Dalí

Jorge García Sabal / Dos poemas




Sitio

Hice bien.
Esta noche tapé la jaula de los pájaros,
dejé sin luz a los peces que dormían
cautivos de un solo ojo, eché
por la escalera, junto con su última vida,
al gato.
Hice todo bien.
Ahora estoy solo y Billie Holiday me dice,
hamacándome, la voz llena de pasto y agria,
un cuento para dormir, un sueño. Ella
dice y cuenta cosas que conozco, hamacándome,
suave, solos.

Ahora amanece, es el día de siempre.
Me hamaco. Estoy solo. Hice bien, todo bien.


Todo está por ocurrir y nada es cierto

Todo está por ocurrir y nada es cierto.
Hay aquí zarcillo y calas y violetas
y juncos y árboles altos y raíces
secas alzadas de la tierra, devoradas,
inhóspitas, estirándose al aire, a nada.
Y también frutas y frutos que van y vienen,
puntuales en la sequía, puntuales
en su primitivo ardor. Y también hay aquí
algo que no ocurre, algo, alguna cosa,
cualquiera, que no da paso al ocurrir
y no está bien ni mal: sólo no ocurre.

En fin, quería decir que no hay violetas
ni juncos ni plantas de nada ni sequía
ni ardor. Este lugar es sólo el lugar
del no ocurrir: un sueño aturdido
de voces, raíces, gestos contra la muerte.

Jorge García Sabal (Balcarce, 1948-Buenos Aires, 1996), 200 años de poesía argentina. Selección y prólogo de Jorge Monteleone, Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 2010

Ilustración: La cantante de jazz, Johanna Kriesel

viernes, septiembre 24, 2010

John Keats / Lo que dice el tordo...




Dice el tordo

(Líneas en una carta a John Hamilton Reynolds)

¡Oh tú cuyo rostro ha probado el viento del Invierno,
Cuyos ojos vieron las nubes de nieve colgadas en la niebla
Y las copas oscuras de los olmos entre astros helados!
Para ti será la primavera tiempo de cosecha.
¡Tú, cuyo único libro ha sido la luz
De la suprema tiniebla que alimentas
Noche tras noche cuando Febo está lejos!
Para ti la primavera será triple alborada.
No te inquietes después de la sabiduría. No tengo ninguna
Y sin embargo mi canción acude, natural y cálida.
No te inquietes después de la sabiduría. No tengo ninguna
Y sin embargo el atardecer escucha. Aquel que se acongoja
Al pensar en la ociosidad no puede ser ocioso
Y está despierto aunque crea que duerme.


John Keats (Londres, 1795-Roma, 1821), Robin Hood y otros poemas, versiones de Jorge Aulicino, Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2001


What the Thrush Said

Lines From A Letter To John Hamilton Reynolds

O thou whose face hath felt the Winter’s wind,
Whose eye has seen the snow-clouds hung in mist,
And the black elm tops ‘mong the freezing stars!
To thee the spring will be a harvest time.
O thou whose only book has been the light
Of supreme darkness, which thou feddest on
Night after night, when Phoebus was away!
To thee the spring shall be a triple morn.
O fret not after knowledge. I have none,
And yet my song comes native with the warmth.
O fret not after knowledge! I have none.
And yet the evening listens. He who saddens
At thought of idleness cannot be idle,
And he’s awake who thinks himself asleep.

John Keats, Complete Works, Edited by H. Buxton Forman, Gowans & Gray, New York, 1901

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From Hampstead, February 19th, 1818

My dear Reynolds-
I had an idea that a Man might pass a very pleasant life in this manner - Let him on a certain day read a certain page of full Poesy or distilled Prose, and let him wander upon it, and bring home to it, and prophesy upon it, and dream upon it: until it becomes stale - But when will it do so? Never - When Man has arrived at a certain ripeness in intellect any one grand and spiritual passage serves him as a starting-post towards all 'the two-and-thirty Palaces.' How happy is such a voyage of concentration, what delicious diligent Indolence! ...Nor will this sparing touch of noble Books be any irreverence to their Writers - for perhaps the honors paid by Man to Man are trifles in comparison to the Benefit done by great works to the 'spirit and pulse of good' by their mere passive existence. Memory should not be called Knowledge - Many have original minds who do not think it - they are led away by Custom. Now it appears to me that almost any Man may like the spider spin from his own inwards his own airy Citadel - the points of leaves and twigs on thich the spider begins her work are few, and she fills the air with a beautiful ciruiting. Man should be content with as few points to tip with the fine Web of his Soul, and weave a tapestry empyrean full of symbols for his spiritual eye, of softness for his spiritual touch, of space for his wandering, of distinctness for his luxury. But the Minds of Mortals are so different and bent on such diverse journeys that it may at first appear impossible for any common taste and fellowship to exist between two or three under these suppositions. It is however quite the contrary. Minds would leave each other in contrary directions, traverse each other in numberless points, and at last greet each other at the journey's end. An old Man and a child would talk together and the old Man be led on his path and the child left thinking. Man should not dispute or assert but whisper results to his neighbour and thus by every germ of spirit sucking the sap from mould ethereal every human might become great, and Humanity instead of being a wide heath of Furze and Briars with here and there a remote Oak or Pine, would become a grand democracy of Forest Trees! It has been an old comparison for our urging on - the Beehive; however, it seems to me that we should rather be the flower than the Bee - for it is a false notion that more is gained by receiving than giving - no, the receiver and the giver are equal in their benefits. The flower, I doubt not, receives a fair guerdon from the Bee - its leaves blush deeper in the next spring - and who shall say between man and woman which is the most delighted? Now it is more noble to sit like Jove than to fly like Mercury - let us not therefore go hurrying about and collecting honey, bee-like buzzing here and there impatiently from a knowledge of what is to be aimed at; but let us open our leaves like a flower and be passive and receptive - budding patiently under the eye of Apollo and taking hints from every noble insect that favours us with a visit - sap will be given us for meat and dew for drink. I was led into these thoughts, my dear Reynolds, by the beauty of the morning operating on a sense of Idleness - I have not read any books - the Morning said I was right - I had no idea but of the morning, and the thrush said I was right - seeming to say,

O thou whose face hath felt the Winter's wind,
Whose eye has seen the snow-clouds hung in mist,
And the black elm-tops 'mong the freezing stars,
To thee the Spring will be a harvest-time.
O thou, whose only book has been the light
Of supreme darkness which thou feddest on
Night after night when Phoebus was away,
To thee the Spring shall be a triple morn.
O fret not after knowledge - I have none,
And yet my song comes native with the warmth.
O fret not after knowledge - I have none,
And yet the Evening listens. He who saddens
At thought of idleness cannot be idle,
And he's awake who thinks himself asleep.

Now I am sensible all this is a mere sophistication (however it may neighbor to any truths), to excuse my own indolence - so I will not deceive myself that man should be equal with Jove - but think himself very well off as a sort of scullion-Mercury, or even a humble Bee. It is no matter whether I am right or wrong, either one way or another, if there is sufficient to lift a little time from your shoulders.

Your affectionate friend,
John Keats


John-Keats.com

Ilustración: Hampstead,1881, John Atkinson Grimshaw

jueves, septiembre 23, 2010

John Keats / Musa, dame una lección...




Escrito en la cumbre del Ben Nevis

¡Musa, dame una lección en voz bien alta
sobre la cumbre del Nevis, ciega de niebla!
Miro los abismos y una mortaja vaporosa
los esconde: justo así, quisiera que el hombre

sepa que hay infierno; miro hacia arriba
y veo una niebla plomiza: y así tal cual,
el hombre conoce el cielo; la niebla cubre
la tierra a mis pies, y así, del mismo modo,

tan vaga es la visión del hombre sobre sí.
Bajo mis pies están las piedras escarpadas,
y todo cuanto sé, pobre duende sin ingenio,
es que piso sobre ellas, que todo lo que mi ojo ve

es niebla y riscos, no sólo en esta altura
sino en el mundo de la mente y su poder.


John Keats (Londres, 1795-Roma, 1821), La poesía de la tierra, selección y traducción de Ana Bravo y Javier Adúriz, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2003

Written upon the top of Ben Nevis

Read me a lesson, Muse, and speak it loud
Upon the top of Nevis, blind in mist!
I look into the chasms, and a shroud
Vaporous doth hide them, -- just so much I wist

Mankind do know of hell; I look o'erhead,
And there is sullen mist, -- even so much
Mankind can tell of heaven; mist is spread
Before the earth, beneath me, -- even such,

Even so vague is man's sight of himself!
Here are the craggy stones beneath my feet, --
Thus much I know that, a poor witless elf,
I tread on them, -- that all my eye doth meet

Is mist and crag, not only on this height,
But in the world of thought and mental might!


Ilustración: A Lane in Headingley, Leeds, 1881, John Atkinson Grimshaw

John Keats / A una urna griega




Oda a una urna griega

¡Tú, aún, desencantada novia de la calma!
Tú, hija adoptiva del silencio y el tiempo lento,
Historiadora salvaje quien así expresa
Un florido cuento más dulce que nuestra rima,
¿Qué adornada leyenda hechiza por alrededor tu forma
De deidades o de mortales o de ambos
En Tempe o en los valles de la Arcadia?
¿Qué hombres o dioses son estos? ¿Qué esquivas doncellas?
¿Qué propósito loco? ¿Qué lucha por huir?
¿Qué gaitas y timbales? ¿Qué éxtasis salvaje?

Las melodías oídas son dulces, pero aquellas no oídas
Son más dulces. Por lo tanto, suaves gaitas, toquen,
No para el sensual oído sino para alguien más querido,
El espíritu, gaitas, cancioncitas sin tono.
Hermosa muchacha, debajo de los árboles no puedes dejar
Tu canción, ni pueden estos árboles estar desnudos.
Atrevido amante, nunca, nunca podrás besar
Tu dura ganancia ya cerca de la meta. No entristezcas,
Ella no puede desvanecerse y aunque no obtengas su encanto
¡Tú las amarás siempre y ella será hermosa!

¡Felices, felices ramas que no pueden desprenderse de sus hojas
ni decir adiós a la Primavera! Y feliz el músico incansable
que por siempre toca canciones siempre nuevas.
¡Y más feliz el amor, más feliz, feliz amor!
Por siempre cálido y calmo y disfrutable,
Por siempre anhelante y siempre joven,
Todo respirando la elevada pasión humana
Que deja el corazón pesaroso y saciado,
La frente quemada y la lengua reseca.

¿Quiénes son estos que van al sacrificio?
¿Hasta qué verde altar, oh misterioso sacerdote,
Conduces este becerro que lanza su grito al cielo,
Con sus sedosos flancos adornados con guirnaldas?
¿Qué pequeña ciudad junto al río o al mar
O pacífica ciudadela coronando una montaña
Quedó deshabitada esta pía mañana?
Y, pequeña ciudad, tus calles para siempre
Estarán silenciosas, sin un alma siquiera que cuente
Por qué estás desolada y nadie volverá.

¡Oh figura del Atica! ¡Bello gesto! Con hombres
de mármol y doncellas muy bien torneadas;
con ramas de bosque y hollada hierba,
tú, forma silenciosa, no tomas a broma el pensamiento
como lo hace la Eternidad: ¡Fría Pastoral!
Cuando el viejo tiempo devaste a esta generación,
Tú permanecerás en medio de otra aflicción
Como la nuestra; amiga del hombre a quien dices:
"Belleza es verdad, verdad belleza... esto es todo
lo que sabes en la tierra, y todo lo que necesitas saber".

John Keats (Londres, 1795-Roma, 1821), Robin Hood y otros poemas, versiones de Jorge Aulicino, Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2001

Ode on a Grecian Urn

Thou still unravish'd bride of quietness,
Thou foster-child of silence and slow time,
Sylvan historian, who canst thus express
A flowery tale more sweetly than our rhyme:
What leaf-fring'd legend haunt about thy shape
Of deities or mortals, or of both,
In Tempe or the dales of Arcady?
What men or gods are these? What maidens loth?
What mad pursuit? What struggle to escape?
What pipes and timbrels? What wild ecstasy?
Heard melodies are sweet, but those unheard
Are sweeter: therefore, ye soft pipes, play on;
Not to the sensual ear, but, more endear'd,
Pipe to the spirit ditties of no tone:
Fair youth, beneath the trees, thou canst not leave
Thy song, nor ever can those trees be bare;
Bold lover, never, never canst thou kiss,
Though winning near the goal - yet, do not grieve;
She cannot fade, though thou hast not thy bliss,
For ever wilt thou love, and she be fair!

Ah, happy, happy boughs! that cannot shed
Your leaves, nor ever bid the spring adieu;
And, happy melodist, unwearied,
For ever piping songs for ever new;
More happy love! more happy, happy love!
For ever warm and still to be enjoy'd,
For ever panting, and for ever young;
All breathing human passion far above,
That leaves a heart high-sorrowful and cloy'd,
A burning forehead, and a parching tongue.

Who are these coming to the sacrifice?
To what green altar, O mysterious priest,
Lead'st thou that heifer lowing at the skies,
And all her silken flanks with garlands drest?
What little town by river or sea shore,
Or mountain-built with peaceful citadel,
Is emptied of this folk, this pious morn?
And, little town, thy streets for evermore
Will silent be; and not a soul to tell
Why thou art desolate, can e'er return.

O Attic shape! Fair attitude! with brede
Of marble men and maidens overwrought,
With forest branches and the trodden weed;
Thou, silent form, dost tease us out of thought
As doth eternity: Cold Pastoral!
When old age shall this generation waste,
Thou shalt remain, in midst of other woe
Than ours, a friend to man, to whom thou say'st,
"Beauty is truth, truth beauty," - that is all
Ye know on earth, and all ye need to know.

englishhistory.net

Ilustración: De la transcripción del manuscrito de John Keats, por George Keats, 1820 englishhistory.net

miércoles, septiembre 22, 2010

Javier Adúriz / Alabanza



Alabanza*


Yo, Masaoka Shiki, me jacto:
he venido a dar testimonio de lo que va a pasar aquí
y ahora
en esta choza flotante sobre el páramo
donde voy a agotar los máximos placeres
de la vida:
la salvia y el romero
y esta íntima luna escarchada que cede
hacia el oeste…

Viva el asombro de cada día vivo
Viva el asombro de lo que no vive en vano
Y hace de su compenetración
la voz invicta, la invicta melodía…


* El poeta canta cada línea del poema, como si encontrara
algo manso y definitivo; una secreta victoria personal.

Javier Adúriz (Buenos Aires, 1948), inédito

Ilustración: Recipiente, siglo XVIII, Torei Enji

martes, septiembre 21, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Paraíso, 3




Paraíso, Canto tercero

Aquel sol que de amor me escaldó el pecho,
de bella verdad me había descubierto,
probando y reprobando, el dulce aspecto;

y yo, por confesarme correcto y cierto
a mí mismo, tanto cuanto es necesario
elevé la cabeza a pronunciar más alto;

pero visión apareció que me retuvo
en sí tan ocupado, para verla,
que de mi confesión no me recuerdo.

Como de vidrios transparentes y tersos
o a de aguas nítidas y tranquilas,
no tan profundas que los fondos oscurezcan,

vuelven de nuestros rostros los bosquejos
tan débiles que perla en blanca frente
no llega menos fuerte a nuestras pupilas,

tal vi yo muchas caras a hablar prontas;
por lo que caí dentro del error contrario
al que encendió amor entre hombre y fuente. *

Tan pronto como me di cuenta de ellos,
estimándolos semblantes reflejados,
por ver de quiénes eran volví los ojos;

y nada vi, y los regresé adelante,
derecho a la luz de la dulce guía,
que sonreía en aquellos ojos santos.

"No te asombres de que yo sonría",
me dijo, "después de tu pueril asombro,
ya que sobre seguro aún tu pie no pisa,

"pero vuelves, como sueles, a lo vano:
verdaderas sustancias son las que ves,
aquí relegadas por romper sus votos.

"Pero habla con ellas, oye y cree;
que la veraz luz que las contenta
no las deja de sí alejar el pie".

Y yo, a la sombra que parecía más presta
a conversar, me dirigí y comencé,
como turbado por un gran deseo:

"Oh bien creado espíritu, que de los rayos
de la vida eterna la dulzura sientes
que, no gustada, nunca se comprende,

"por gracia déjame sabiendo
de tu nombre y de tu suerte".
Y ella, pronta y con ojos sonrientes:

"Nuestra caridad no cierra puertas
a justo deseo; las abre, como aquella
que quiere igual a sí toda su corte.

"Fui en el mundo virgen monacal;
y si tu mente bien me contempla,
no te ocultaré ser aun más bella,

"pero me reconocerás como a Piccarda,**
que, traída aquí con estos felices,
es feliz en la esfera que es más tarda.

"Nuestros afectos, que solo se inflaman
en el placer del Espíritu Santo,
gozan en su orden conformados.

"Y esta suerte, que parece tanta,
empero nos fue dada porque descuidamos
nuestros votos, débiles en un flanco".

Y yo a ella: "En las admirables caras
de ustedes resplandece no sé qué divino
que las transmuta del anterior aspecto:

"por eso no fui en recordar muy rápido;
pero ahora me ayuda esto que tú dices,
tal que refigurar lo encuentro más latino. ***

"Pero dime: ustedes que son aquí felices,
¿desean estar en un lugar más alto
para ver más y gozar de su amistad?"

Con aquellas sombras se sonrió y luego
me respondió, tanto más alegre,
que arder parecía de amor del alto fuego:

"Hermano, nuestra voluntad sosiega
la virtud de caridad, que nos hace querer
solo lo que tenemos, y nada nos inquieta.

"Si deseáramos estar en lo supremo,
estarían en discordia nuestros deseos
con el querer de quien aquí gobierna;

"verás que tal no cabe en estos círculos,
si estar en caridad es aquí necesse, ****
y si su naturaleza bien contemplas.

"Antes bien, es formal en este feliz esse
tenerse dentro de la divina voluntad,
porque una hace nuestras propias voluntades.

"Así como estamos, de umbral en umbral
en este reino, a todo el reino place,
como al rey que nos enciende en su querer.

"Y en su voluntad está nuestra paz:
es aquel mar al cual todo se mueve
lo que ella crea o lo que natura hace".

Claro me fue entonces que todo enclave
es en el cielo paraíso, etsi la gracia *****
del sumo bien de un modo no lo llueve.

Pero así como un alimento sacia
y de un otro queda aún la gula,
y se quiere uno y de otro se da gracias,

así hice, con acto y con palabra,
para saber de ella cuál fue la tela
que no tejió hasta el fin la lanzadera.

"Perfecta vida, alto mérito elevan
a la mujer", me dijo, "por cuya norma
en el mundo hábito y velo llevan, ******

"para que hasta morir se vele y duerma
con el esposo que todo voto acepta
que caridad a su placer conforma.

"Del mundo, por seguirla, jovencita
me fui, y en su hábito me encerré
y prometí seguir la vía de su orden.

"Hombres hechos más al mal que al bien
me secuestraron de aquel dulce claustro:
Dios sabe cómo mi vida fue después.

"Y mira el esplendor que se te muestra
de mi parte derecha y que se enciende
de toda la luz de la esfera nuestra:

"lo que yo digo de mí, a ella comprende;
hermana fue, y también le fue sacada
de la frente la sombra de las sacras vendas.

"Pero luego que al mundo fue devuelta,
contra su grado, y contra buena usanza,
del velo de corazón jamás fue separada.

"Esa es la luz de la gran Constanza, *******
que del segundo viento de Suabia
generó el tercero y la última potencia".

Así me habló, y luego dijo "Ave,
Maria", cantando, y cantando se desvaneció
como en el agua oscura cosa grave.

La vista mía, que tanto la siguió
cuanto fue posible, ya perdida,
se encauzó al signo del mayor deseo

y a Beatriz entera se volvió;
pero ella fulguró en mi mirada
de modo tal que no pude sostenerlo
y esto la pregunta demoraba.


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Al revés de Narciso, que creyó ver en la fuente otro ser, Dante cree estar viendo reflejos, lo cual es natural.

** Piccarda Donati, hermana de Forese, camarada de Dante, quien aparece en el Canto Decimocuarto del Purgatorio. Unida a la orden de las clarisas, fue secuestrada por su otro hermano, Corso Donati, y entregada en matrimonio.

*** Latino en el sentido de llano, bien acordado.

**** Necesse (latín, de la escolástica): necesidad absoluta e insoslayable. A continuación, esse: ser, existencia.

***** Etsi, latinismo por aunque.

****** Santa Clara de Asís (1194-1253), fundadora de la orden de las clarisas.

******* Hija de Ruggero, rey de Pulla y de Sicilia, de la familia normanda de los Hauteville, arrancada de su vida monástica y casada con Enrique VI, segundo emperador proveniente de la casa de Suabia. De él engendró a Federico II. "Viento" se entiende comúnmente como elogio de ambos emperadores, por su energía y poder, pero ha dado lugar a diversas y minuciosas anotaciones. La información histórica no permite suponer que Dante haya visto por lo menos a Federico II como algo devastador. Lo consideró el último emperador legítimo y esperó de él una acción contra Roma que nunca se produjo. También cabe pensar que consideraba a ambos monarcas efímeros e inconsistentes. Es seguro en cambio que a Constanza la tenía por virtuosa, aun cuando esté con Piccarda en el círculo más lejano del Paraíso, el de la Luna. De Constanza no es seguro que haya tomado los hábitos; algunas notas señalan que sólo vivía de manera monástica en su palacio.

Texto del original: Mediasoft.it

Ilustración: Paraíso, 3. Piccarda Donati, Salvador Dalí

lunes, septiembre 20, 2010

Jude Nutter / Cuervos




Cuervos

Vi esa mezcla extraña de fragilidad
y de débil fuerza en el ala rota,

y el azul flotando bajo la superficie
de sus alas —a veces la carne es un espejo

pero lo que se refleja nunca es este mundo.
No había nada interesante en la playa

excepto este cuerpo: Mientras me alejaba
descendieron desde los árboles —después del primero,

en avalancha—se detuvieron chillando
en círculo alrededor de su compañero muerto.

Permanecieron allí hasta que subió la marea,
levantó ese cuerpo roto sobre la orilla, lo dio vuelta,

lo sacó a flote —mostrando la negrura revuelta,
desapareciendo después, en cada oleaje.

Lo único que hicieron fue esperar ahí. Vigilantes.
Eso es todo. A veces este mundo

es apenas un paraíso.


Jude Nutter (North Yorkshire, Inglaterra, vive en los Estados Unidos desde 1980), The Curator of silence, University of Notre Dame Press, 2006
Versión de Silvia Camerotto


Crows
I saw that strange blend of softness /and brittle energy in the shattered wing, //and the blue that floated beneath the surface /of its feathers —sometimes the flesh is a mirror //but it’s never this world that’s reflected. /There was nothing on the beach of interest //except this body: As I moved away /they came down, out of the trees —after the first, //an avalanche—to stand fussing /in a circle around their dead companion. //They were there until the tide came in, /lifted that broken body up on its hem, turned, //floated it out —an untidy blackness riding /into view, then vanishing, with each swell. //All they did was wait there. Keeping vigil. /That’s all. There are times when this world //is just enough like paradise.

Ilustración: Cuervos, siglo XVIII, Torei Enji

Juan Rodolfo Wilcock / De "La parola morte", 1




23.

"Piensa, hombre civil, que eres el último
hombre que queda sobre la tierra y piensa:
todos los diamantes se han vuelto piedras,
eres el rey de América y de Rusia,
con las esterlinas te puedes limpiar el culo,
¿pero por quién deberías ahora limpiártelo?
¿por un escrúpulo hacia los gusanos?
Y como el falo busca la vulva ausente,
tu lengua va en busca de una oreja,
te pones la máscara de oro de Agamenón
y te miras al espejo, pero no te habla,
buscas la Esfinge, pero no te interroga,
lees los diarios viejos para reencontrar
la voz imunda de la raza desaparecida,
avara, hipócrita, asesina y ladrona,
pero que al menos te hablaba, no como ahora,
te mentía, te odiaba, te escarnecía,
pero te hablaba, y a veces, te escuchaba,
extrañas al juez, al esbirro, al verdugo,
que te reflejaban con la máscara,
pero aquellos labios de oro te hablaban,
no como las riquezas de la tierra
que sin las palabras son polvo,
cenizas, andrajos, piedras, papel y metales.
Puedes hacer lo que quieras, quien está solo está muerto".

Pero aquel hombre civil que era el último
hombre que quedaba sobre la tierra, se puso
sobre la cara la máscara de Agamenón
y se tumbó en el sepulcro en Micenas
esperando que Alguien lo viese.


24.

Quien no se quema como un bonzo,
no por eso se salva de las llamas,
cintas de fuego lo envuelven cada día,
deberes y deshonras lo rocían de nafta,
y en sus sueños galopa como un diablo
azotado por otros diablos que repiten
"dos veces siete liras son seis liras"
"una señora no se rasca el culo"
"el que tiene tres chanchos verdes sube la escalera",
girando con la piel agrietada,
lamido por liras en combustión,
abatido porque tiene un solo chancho verde,
hasta que se le encienden los cabellos
y cae envuelto en lenguas de fuego,
para rodar buscando apagarlo
y hacer durar lo que el bonzo hace rápido.


Juan Rodolfo Wilcock (Buenos Aires, 1919-Lubriano di Bagnoregio, Viterbo, 1978), "La parola morte", Poesie, Adelphi Edizioni, Milán, 1993
Versiones: Jorge Aulicino

23.
"Pensa, uomo civile, che sei l'ultimo / uomo rimasto sulla terra e pensa: / tutti i diamanti sono tornati sassi, / sei il re dell'America e della Russia, / con le sterline puoi pulirte il culo / ma per chi mai dovresti ormai puliterlo, / per uno scrupolo verso i vermi? / E come il fallo cerca la vulva assente, / la tua lingua va in cerca di un orecchio, / metti la maschera d'oro di Agamennone / e ti guardi allo specchio, ma non ti parla, / cerchi la Sfinge, ma non ti fa domande, / leggi i giornali vecchi per ritrovare / la voce immonda della razza scomparsa, / avara, ipocrita, assasina e ladra, / ma almeno ti parlava, non come adesso, / ti mentiva, ti odiava, ti dileggiaba, / ma ti parlava e a volte ti ascoltava, / rimpiangi il giudice, lo sbirro, il boia, / che erano te specchiato con la maschera, / ma quelle labbra d'oro ti parlavano, / non come le ricchezze della terra / che senza le parole sono polvere, / ceneri, cenci, sassi, carte e metalli. / Poui fare quel che vuoi, chi è solo è morto". // Ma quell'uomo civile che era l'ultimo / uomo rimasto sulla terra si mise / sulla faccia la maschera di Agamennone / e si sdraiò nel sepolcro a Micene / sperando che Qualcuno lo vedesse.

24.
Chi non si fa bruciare come un bonzo, / non per questo si salva dalle fiamme, / nastri di fuoco lo avvolgono di giorno, / doveri e onte cosparsi di benzina, / e nei suoi sogni galoppa come un diavolo / frustrato da altri diavoli che ripeteno / "due volte sette lire sono sei lire" / "una signora non si gratta il culo" / "chi ha tre maiali verdi sale la scala", / girando con la pelle screpolata, / lambito dalle lire in combustione, / affranto perché ha un solo maiale verde, / finché non gli si incendiano i capelli / e cade avvolto nelle lingue di fuoco / a rotolarsi cercando di spegnerle, / per far durare quel che il bonzo fa subito.


Ilustración: La llamada "máscara de Agamenón", siglo XVI a.C., Museo de Arqueología de Atenas

domingo, septiembre 19, 2010

John Keats / Robin Hood






Robin Hood

¡No! Aquellos días se fueron.
Sus horas están viejas y grises
Y sus minutos yacen sepultados
Bajo la pisoteada mortaja
De las hojas de muchos años.
Muchas veces las tijeras del Invierno,
El helado Norte y el frío Este,
Con sonoras tempestades la fiesta
Del bosque susurrante esquilaron,
Puesto que los hombres no pagaban renta ni alquiler.

No, ya no suena más el cuerno
Y tampoco la cuerda del arco;
El silencio, de estridente marfil,
Atraviesa el matorral y sube la colina.
No hay risas en medio del bosque
Donde Eco, solitaria, asusta
A algún caminante azorado de oír
Bromas en la profunda espesura.

En el buen tiempo de Junio
Puedes ir con Sol o con Luna
O a la luz de siete estrellas
O guiado por el rayo polar
Pero nunca podrás contemplar
Al Pequeño John o al atrevido Robin
Y nunca a ninguno del clan
Golpeando en un cacharro vacío
Alguna vieja cancioncita de caza
Mientras va por el verde camino
Hacia la honesta posadera Merriment
Abajo, en las pasturas de Trent;
Porque él dejó el alegre cuento,
Emisario de aromática cerveza.

Perdida, la alegre batahola;
Perdida, la canción de Gamelyn;
Perdidos, los duros bandoleros
Que haraganeaban en el verdecito,
¡Todo perdido y pasado!
Y si Robin se levantara de su tumba
Cubierta de césped, y si Marian
Volviera aún a los días del bosque.
Ella querría llorar y él volverse loco;
Maldeciría porque todos los robles
Fueron derribados por los astilleros
Y hoy se pudren en los mares salados;
Lloraría Marian porque sus abejas salvajes
No cantarían para ella. ¡Extraño! Esa miel
Ya no puede obtenerse sin duro dinero.

Así es. Y a pesar de todo, cantemos.
¡Honor a la vieja cuerda del arco!
¡Honor al cuerno de caza!
¡Honor a los bosques intocados!
¡Honor al verde de Lincoln!
¡Honor al arquero hábil!
¡Honor al duro pequeño John!
¡Y al caballo que montaba!
¡Honor al atrevido Robin Hood
que duerme bajo los árboles!
¡Honor a la moza Marian!
¡Y a todo el clan de Sherwood!
Aunque sus días volaron
Un par de versos les debemos.

John Keats (Londres, 1795-Roma, 1821), Robin Hood y otros poemas, versiones de Jorge Aulicino, Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2001

Robin Hood
To a Friend
No! those days are gone away, / And their hours are old and gray, / And their minutes buried all / Under the down-trodden pall / Of the leaves of many years: / Many times have winter’s shears, / Frozen North, and chilling East, / Sounded tempests to the feast / Of the forest’s whispering fleeces, / Since men knew nor rent nor leases. // No, the bugle sounds no more, / And the twanging bow no more; / Silent is the ivory shrill / Past the heath and up the hill;/ There is no mid-forest laugh,/ Where lone Echo gives the half / To some wight, amaz’d to hear / Jesting, deep in forest drear. // On the fairest time of June / You may go, with sun or moon, / Or the seven stars to light you, / Or the polar ray to right you; / But you never may behold / Little John, or Robin bold; / Never one, of all the clan, / Thrumming on an empty can / Some old hunting ditty, while / He doth his green way beguile / To fair hostess Merriment, / Down beside the pasture Trent; / For he left the merry tale / Messenger for spicy ale. // Gone, the merry morris din; / Gone, the song of Gamelyn; / Gone, the tough-belted outlaw / Idling in the “grenè shawe;” / All are gone away and past! / And if Robin should be cast / Sudden from his turfed grave, / And if Marian should have / Once again her forest days, / She would weep, and he would craze: / He would swear, for all his oaks, / Fall’n beneath the dockyard strokes, / Have rotted on the briny seas; / She would weep that her wild bees / Sang not to her—strange! that honey / Can’t be got without hard money! // So it is: yet let us sing, / Honour to the old bow-string! / Honour to the bugle-horn! / Honour to the woods unshorn! / Honour to the Lincoln green! / Honour to the archer keen! / Honour to tight Little John, / And the horse he rode upon! / Honour to bold Robin Hood, / Sleeping in the underwood! / Honour to Maid Marian, / And to all the Sherwood-clan! / Though their days have hurried by, / Let us two a burden try.

Bartleby.com

Ilustración: Oberon, Titania and Puck with Fairies Dancing, s. XVIII, William Blake

sábado, septiembre 18, 2010

El cantar tiene sentido



Polo margariteño

El cantar tiene sentido
entendimiento y razón.
La buena pronunciación
del instrumento al oído.

Mira ese lirio, que el tiempo lo consume,
hay una fuente que lo hace florecer.
Tú eres el lirio, ay dame tu perfume
que soy la fuente, ay dejame correr.

Qué hago yo solo en el campo,
qué hago yo en el campo solo.
Yo no enamoro ni canto,
yo no canto ni enamoro.

Suspira la brisa suspirando lejos
y abre el capullo da una blanca rosa.
Sale el gusano de su prisión de seda
y se convierte en linda mariposa.

El cantar tiene sentido,
entendimiento y razón,
la buena pronunciación
del instrumento al oído.

Yo fui marino que en una isla
de una culisa me enamoré,
y en una noche de mucha brisa
en mi falucho me la robé.

La garza prisionera
no canta cual solía
y cantar en el espacio
sobre el dormido mar,
su canto entre cadenas
es canto de agonía,
¿por qué te empeñas pues, Señor,
su canto en prolongar?

Allá lejos viene un barco
y en él viene mi amor.
Se viene peinando un crespo
al pie del palo mayor.

A ti vuelvo de nuevo, mar querido,
y lejos de ti, ¡cuánto fui desdichado!
Lo que puede sufrirse lo he sufrido
y lo que puede llorarse lo he llorado.

Y ese cadáver que por la playa rueda,
y ese cadáver, ¿de quién será?
Ese cadáver debe ser de algún marino
que hizo su tumba en el fondo del mar.

El cantar tiene sentido,
entendimiento y razón.

Ilustración: Niña levantando la piel del agua para ver un perro dormido a la sombra del mar, Salvador Dalí


viernes, septiembre 17, 2010

Tamara Kamenszain / Tres poemas



No puedo narrar

No puedo narrar.
¿Qué pretérito me serviría
si mi madre ya no me teje más?
Desmadrada entonces me detengo
ante un estado de cosas demasiado presente:
ser la descuidada que la cuida
mientras otros la descuidan por mí.
Son personas que me sobran
y la gramática se torna un escándalo
cuando ella que olvidó las palabras
adelanta su bebé furioso
con el fin de decirlo todo
aunque no se entienda nada.


El padre de Lucy copiaba un libro ajeno

Se inclina sobre el cuaderno y con esfuerzo
va copiando una a una las palabras
del libro que tiene al lado.

Lucía Laragione

El padre de Lucy copiaba un libro ajeno
mientras decía que lo estaba escribiendo.
En ese gesto senil la desmemoria del escritor
fuerza un homenaje doméstico
a lo que letra por letra tuvo para su vida
la trascendencia del asunto impreso.
Mi madre también se copia de lo que era
mientras yo plagiando al plagiario
trato de pasar en limpio ese diario de vida
que la autora de mis días escribe como puede.


Como la torcaza que de transparencia en transparencia

Como la torcaza que de transparencia en transparencia
anuncia muy claro lo que no sabe decir
mi madre voló llevándose con ella todo el repertorio
duplicó lo que no dijo puso en eco el viejo acento familiar
y me dejó sin oído buscando sonidos reconocibles
indicios de letra viva bajo la campana fónica del tiempo
porque si es cierto que la voz se escucha desde lejos
aunque nos tomen por locos tenemos que atrapar
en el espiritismo de esa garganta profunda
un idioma para hablar con los muertos.


Tamara Kamenszain (Buenos Aires, 1947), El eco de mi madre, Ediciones Bajo la Luna, Buenos Aires, 2010


Foto: Tamara Kamenszain, Cronópios.com.br

jueves, septiembre 16, 2010

Juan Rodolfo Wilcock / De "Luoghi comuni"




Lugares comunes

3.

Tal vez el alma es divina, pero no es indispensable,
como el cuerpo, en el que mora y que es su ocasión.
Desde la primera infancia ese cuerpo es la prisión
del alma que fermenta como una masa maleable,
para finalmente endurecerse en las formas más raras,
desde pájaro melodioso hasta las peores iguanas;
pero siempre incomodísima pues no logra escapar
de un cuerpo inadecuado y siempre menos fuerte,
que provoca desordenes difíciles de curar,
las complicadas neurosis que aceleran la muerte.


8.

La idea que nos hacemos del espacio no es distinta
de la idea que se hace la mayor parte de la gente,
pero es mental puramente y se extingue con la mente,
por ejemplo bajo la acción de excitaciones violentas.
El hombre sabe moverse solo, orientarse topográficamente,
y encontrarse con sus semejantes en lugares determinados,
usando la razón y los sentidos combinados;
así traza laberintos sobre la faz de la tierra
y superpone sus pasos a los de sus antepasados
que como él buscaban hembras, alimento y a veces guerra.


10.

Treinta siglos después del viaje de Odiseo,
los turistas recorren las grutas del Circeo,
sin encontrar trazas de la hechicera histérica
ni un resto asignable a la era prehomérica.
Y no sirve explicar que la isla no es tal,
sino un monte del Lacio en la costa occidental,
y que en suma buscar la huella del hada
es un modo como otro de pasar la jornada,
porque el tiempo como un glaciar arrastra sin piedad
los lugares y los transfiere a otra localidad.


Juan Rodolfo Wilcock (Buenos Aires, 1919-Lubriano di Bagnoregio, Viterbo, 1978), "Luoghi comuni", Poesie, Adelphi Edizioni, Milán, 1993
Versiones: Jorge Aulicino


Luoghi comuni
3.
Forse l'anima è divina, ma non è indispensabile / quanto il corpo in cui dimora e ch'è la sua cagione. / Dalla prima infanzia in poi questo corpo è la prigione / dell'anima che fermenta como una massa malleabile / per finalmente impietrirsi nelle forme più strane, / dall'ucello melodico fino alle peggiori iguane; / me sempre scomodissima perchè non riesce a uscire / da un corpo inadeguato e sempre meno forte, / il che provoca disordini difficili da guarire, / le complicate nevrosi che accelerano la morte.
8.
L'idea che ci facciamo dello spazio non differisce / dall'idea che se ne fa la maggioranza della gente, / ma è puramente mentale e con la mente sparisce / per esempio sotto l'azione delle eccitazioni violente. / L'uomo sa muoversi da solo, orientarsi topograficamente, / e trovarsi con i suoi simili in luoghi determinati, / adoperando la ragione e i sensi combinati; / così traccia labirinti sulla faccia della terra / e sovrapopone i suoi passi a quelli dei suoi antenati / che come lui cercavano femmine, cibo y talvolta guerra.
10.
Trenta secoli dopo il viaggio di Odisseo / i turisti percorrono le grotte del Circeo / senza trovarvi traccia della fattucchiera isterica / né un relitto assegnabile all'età preomerica. / E non serve spiegare che l'isola non è tale / bensì un monte isolato sulla costa laziale, / e che tutto sommato cercare l'orma della fata / è un modo come un altro di passare la giornata, / poiché il tempo come un ghiacciaio trascina senza pietà / i luoghi e li trasferisce in altre località.


Ilustración: Circe y Ulises, 1910, Edmund Dulac

miércoles, septiembre 15, 2010

Friedrich Hölderlin / De "Quejas de Menon por Diotima"




Quejas de Menon por Diotima

3

¡Luz del amor!, ¿también te muestras tú a los muertos, tú luz dorada?
¿imágenes de tiempo más claro lucís para mí en la noche?
¡Amorosos jardines, montañas crepusculares,
sed bienvenidos, y vosotros, silenciosos senderos del bosquecillo,
testigos de celeste ventura, y vosotras, estrellas mirando desde lo alto,
que en otros tiempos me concedisteis miradas de bendición!
¡Y vosotras también, amorosas hijas del día de mayo,
rosas tranquilas, y vosotros, lirios, aún os nombro a menudo!
Pasan las primaveras, un año empuja al otro,
alternando y luchando, así muge el tiempo al fluir
sobre las cabezas mortales; pero no ante los ojos felices,
pues a los amantes otra vida les es concedida.
Porque todos los días y los años de las estrellas estaban,
¡oh Diotima!, en torno nuestro íntima y eternamente unidos.


Friedrich Hölderlin (Lauffen am Neckarm, 1770-Tubinga, 1843), Poemas, traduccción de José María Valverde, Editorial Icaria, Barcelona, 1983


Menons Klagen um Diotima
3
Licht der Liebe! scheinest du denn auch Toten, du goldnes! / Bilder aus hellerer Zeit, leuchtet ihr mir in die Nacht? / Liebliche Gärten, seid, ihr abendrötlichen Berge, / Seid willkommen und ihr, schweigende Pfade des Hains, / Zeugen himmlischen Glücks, und ihr, hochschauende Sterne, / Die mir damals so oft segnende Blicke gegönnt! / Euch, ihr Liebenden auch, ihr schönen Kinder des Maitags, / Stille Rosen und euch, Lilien, nenn ich noch oft! / Wohl gehn Frühlinge fort, ein Jahr verdrängt das andre, / Wechselnd und streitend, so tost droben vorüber die Zeit / Über sterblichem Haupt, doch nicht vor seligen Augen, / Und den Liebenden ist anderes Leben geschenkt. / Denn sie alle, die Tag und Jahre der Sterne, sie waren, / Diotima! um uns innig und ewig vereint.


Ilustración: Crepúsculo sobre un lago, 1840, Joseph M. William Turner