martes, agosto 31, 2010

Alfredo Le Pera / En la doliente sombra




Soledad

[Tango, 1934]

Yo no quiero que nadie a mí me diga
que de tu dulce vida
vos ya me has arrancado.
Mi corazón una mentira pide
para esperar tu imposible llamado.
Yo no quiero que nadie se imagine
cómo es de amarga y honda mi eterna soledad,
en mi larga noche el minutero muele
la pesadilla de su lento tic-tac.

En la doliente sombra de mi cuarto, al esperar
sus pasos que quizás no volverán,
a veces me parece que ellos detienen su andar
sin atreverse luego a entrar.
Pero no hay nadie y ella no viene,
es un fantasma que crea mi ilusión.
Y que al desvanecerse va dejando su visión,
cenizas en mi corazón.

En la plateada esfera del reloj,
las horas que agonizan se niegan a pasar.
Hay un desfile de extrañas figuras
que me contemplan con burlón mirar.
Es una caravana interminable
que se hunde en el olvido con su mueca espectral,
se va con ella tu boca que era mía,
sólo me queda la angustia de mi mal.

Alfredo Le Pera (San Pablo, 1900-Medellín, 1935)

Foto: Corrientes, esquina Uruguay, 1936, Horacio Coppola

lunes, agosto 30, 2010

Azucena Maizani / Llegando la noche




Pero yo sé

[Tango, 1928]

Llegando la noche
recién te levantas
y sales ufano
a buscar un beguén.
Lucís con orgullo
tu estampa elegante
sentado muy muelle
en tu regia baqué.
Paseás por Corrientes,
paseas por Florida,
te das una vida
mejor que un pachá.
De regios programas
tenés a montones...
Con clase y dinero
de todo tendrás.

Pero yo sé que metido
vivís penando un querer,
que querés hallar olvido
cambiando tanta mujer...
Yo sé que en las madrugadas,
cuando las farras dejás,
sentís tu pecho oprimido
por un recuerdo querido
y te ponés a llorar.

Con tanta aventura,
con toda tu andanza,
llevaste tu vida
tan sólo al placer.
Con todo el dinero
que siempre has tenido
todos tus caprichos
lograste vencer.

Pensar que ese brillo
que fácil ostentas
no sabe la gente
que es puro disfraz.
Tu orgullo de necio
muy bien los engaña...
No quieres que nadie
lo sepa jamás.

Azucena Maizani (Buenos Aires, 1902-1970)

Foto: Azucena Maizani s/d

José Lezama Lima / De la contradicción...




Discordias

De la contradicción de las contradicciones,
la contradicción de la poesía,
obtener con un poco de humo
la respuesta resistente de la piedra
y volver a la transparencia del agua
que busca el caos sereno del océano
dividido entre una continuidad que interroga
y una interrupción que responde,
como un hueco que se llena de larvas
y allí reposa después una langosta.
Sus ojos trazan el carbunclo del círculo,
las mismas langostas con ojos de fanal,
conservando la mitad en el vacío
y con la otra arañando en sus tropiezos
el frenesí del fauno comentado.
Contradicción primera: caminar descalzo
sobre las hojas entrecruzadas,
que tapan la madriguera donde el sol
se borra como la cansada espada,
que corta una hoguera recién sembrada.
Contradicción segunda: sembrar las hogueras.
Última contradicción: entrar
en el espejo que camina hacia nosotros,
donde se encuentran las espaldas,
y en la semejanza empiezan
los ojos sobre los ojos de las hojas,
la contradicción de las contradicciones.
La contradicción de la poesía,
se borra a sí misma y avanza
con cómicos ojos de langosta.
Cada palabra destruye su apoyatura
y traza un puente romano secular.
Gira en torno como un delfín
caricioso y aparece
indistinto como una proa fálica.
Restriega los labios que dicen
la orden de retirada.
Estalla y los perros del trineo
mascan las farolas en los árboles.
De la contradicción de las contradicciones,
la contradicción de la poesía,
borra las letras y después respíralas
al amanecer cuando la luz te borra.

Diciembre y 1971

José Lezama Lima (La Habana, 1910-1976), Fragmentos a su imán, 1970-1976, La Habana

Ilustración: Abstracto, 1990, Andrés Montani

Dante Alighieri / Divina Comedia, Purgatorio, 25




Purgatorio, Canto vigesimoquinto

Hora daba donde el subir no quiere estorbo;
que el sol había el cerco del meridiano
dejado a Tauro, y la noche a Escorpio:

por lo que, como hace quien no se para
y sigue su camino, pese a lo que sea,
si la necesidad estímulo le clava,

así entramos nosotros por la caleta,
uno delante de otro en las gradas,
que, por estrechas, al que va separa.

Y como la cigüeñita que levanta el ala
por voluntad de volar, y no se anima
a abandonar el nido, y la baja,

tal era yo con gana encendida y apagada
de preguntar, llegando hasta el gesto
que hace el que el hablar prepara.

No abandonó su andar bien rápido
el dulce padre, pero dijo: "Dispara el arco
del decir, que estiras hasta el fierro".

Entonces, con seguridad abrí la boca
y comencé: "¿Cómo se pueden hacer tan magros
acá, donde la necesidad de comer no toca?"

"Si te viniera a mente cómo Meleagro *
se consumió al consumirse de un tizón,
no te resultaría", dijo, "eso tan agrio;

"y sin pensaras cómo, a tu movimiento,
tu imagen se mueve en el espejo,
aquello que parece duro te parecerá blando.

"Pero para que tu ansia se acomode,
aquí está Estacio; y le pido y ruego
que sea el sanador de tus llagas".

"Si la visión eterna le revelo",
repuso Estacio, "Virgilio, estando tú,
sea mi disculpa el no poder negarme".

Luego comenzó: "Si las palabras mías,
hijo, tu mente guarda y recibe,
luz le harán al cómo que tu dices.

"Sangre perfecta, que no se beben
las sedientas venas, y que queda
como alimento que sobra en una mesa,

"toma en el corazón de todo miembro humano
la virtud informativa, y aquella
va por las venas para hacer el cuerpo.

"Digerida, baja adonde es más bello
callar que decir; entonces deja gérmen
sobre otra sangre en natural florero.

"Allí se acogen una y otra juntas,
una dispuesta a estar, la otra a hacer,
por el perfecto lugar del que procede;

"y, junto a aquella, comienza a operar:
primero coagula, y después aviva
lo que hizo en su materia condensar.

"Alma hecha, la virtud activa
como en una planta, un tanto diferente,
pues una anda, y la otra permanece;

"tanto obra así, que ya se mueve y siente,
como hongo marino; y entonces emprende
organizar los poderes de los que es simiente.

"Ora se pliega, hijo, ora se distiende
la virtud que está en el corazón generador,
donde la naturaleza piensa todo el cuerpo.

"Pero cómo de animal deviene infante,
no ves todavía: es este el punto
que a uno más sabio lo hizo equivocarse, **

"pues este sabio separó en su doctrina
el alma del intelecto posible,
ya que no le encontró órgano apropiado.

"Abre a la verdad que viene el pecho,
y sabe que, tan pronto como al feto
se articula el cerebro y es perfecto,

"el primer motor se vuelve alegre
sobre tanto arte natural, y sopla
espíritu nuevo, de virtud repleto,

"que aquello que se encuentra activo toma
en su sustancia, y hace un alma sola
que vive y siente y sobre ella gira.

"Y para que menos te admire mi palabra,
mira el calor del sol que se hace vino,
con el humor que de la vid destila.

"Cuando Láquesis no tiene más lino, ***
se suelta la carne, y en virtud
se lleva consigo lo humano y lo divino:

"las otras potencias quedan mudas;
memoria, inteligencia y voluntad,
en acción son mucho más agudas.

"Sin pararse, por sí misma cae
admirablemente a una u otra orilla:
aquí conoce enseguida sus senderos.

"Tan pronto el lugar la circunscribe,
la virtud formativa irradia en torno,
así, y cuánto, en los miembros vivos.

"Y como el aire, cuando está impregnado
por los rayos que en él reflejan
y de diversos colores deviene ornado,

"así el aire vecino allí adquiere
aquella forma que en él imprime
virtualmente el alma detenida;

"y semejante luego a la llamita
que sigue al fuego donde se propaga,
sigue el espíritu su forma nueva.

"Pero cómo esto posee su apariencia,
sombra se llama; y por tanto organiza
cada sentido, hasta el de la vista.

"Entonces hablamos y entonces reímos;
entonces soltamos lágrimas y suspiros,
que por el monte pudiste haber sentido.

"Según son fijados los deseos
y los otros afectos, la sombra se figura;
y está es la causa de lo que tú miras".

Y ya llegados a la última tortura
éramos nosotros, y hacia mano derecha
estábamos atentos y con otra cura.

Allí la escarpa afuera arroja llamas,
y la cornisa expira aire hacia arriba
que detiene el fuego y lo rechaza;

por lo que convenía el lado ocluso,
de uno en uno; y yo temía el fuego
y por aquí o por allí temía irme abajo.

Mi duca entonces dijo: "Por este lugar
se requiere tener estrecho el freno,
puesto que errar podríase por poco".

Summae Deus clementiae, en el seno ****
del gran ardor escuché cantando,
y me dieron deseos de volver no menos;

y vi espíritus por la llama andando;
por lo que miraba sus pasos y los míos,
compartiendo la vista a tanto y tanto.

Luego que finalizaban este himno,
gritaban alto: "Virum non cognosco" *****
y recomenzaban el himno, bajos.

Terminado, aún gritaban: "En el bosque
se quedó Diana, y arrojó a Hélice, ******
que de Venus conoció el veneno".

Y al canto retornaban, y a las mujeres
celebraban y maridos que fueron castos,
como la virtud y el matrimonio quieren.

Y este ejercico creo que les baste
por el tiempo que el fuego los abrase:
con tal cuidado conviene y con tal pasto,
que la llaga finalmente se restaure.



Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Meleagro, hijo de Altea, condenado a morir no bien se apagara un leño en el hogar de su madre, fue asimismo el cazador de un jabalí que Artemisa envió a a devastar el reino de Etolia. Varios campeones participaron de esta cacería. Meleagro cazó el animal fabuloso y también mató a sus tíos en una disputa por el trofeo. Altea tómo entonces el tizón que guardaba apagado y lo arrojó al fuego. En el tizón y en la figura que se mueve en el espejo, en los versos siguientes, parece estar la clave poética que Virgilio desea trasmitirle a Dante, antes de la explicación filosófica que Estacio brindará a continuación, sobre genética humana y reproducción de seres en el más allá.

** Toda la didáctica de Estacio está destinada a responder a Averroes, cuya temeraria hipótesis era que el alma no tiene lugar en el cuerpo, en tanto el intelecto posible (las posibilidades de conocimiento) lo tiene en el cerebro.

*** Láquesis, la Parca que hila.

**** Oh Dios de suma clemencia: Himno atribuido a San Ambrosio. Se refiere a la lujuria.

***** "Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto?, pues no conozco varón", Lucas, 1:34.

****** La ninfa Calisto, embarazada por Zeus, fue convertida en osa por la casta Artemisa (Diana para los romanos). Zeus la compensó convirtiéndola en la constelación de la Osa Mayor, llamada Hélice por los griegos.


Texto del original: Mediasoft.it

Ilustración: Purgatorio, 25, 1960-1964, Salvador Dalí

domingo, agosto 29, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Purgatorio, 24




Purgatorio, Canto vigesimocuarto

Ni decir al andar, ni andar al decir más lento
hacía. Pero hablando íbamos más fuerte,
como nave empujada por buen viento;

y las sombras, más que muertas,
mostraban admiración en las fosas
de los ojos: de que estaba vivo, ciertas.

Y yo, continuando con mis palabras,
dije: "Esta alma arriba va más tarda
de lo que iría, quizá por otra causa.

"Pero dime, si sabes, donde está Piccarda;
dime si yo puedo reconocer personas
entre esta gente que me contempla".

"Mi hermana, que entre bella y buena
no sé qué fue más, triunfa contenta
en el alto Olimpo, ya con su corona".

Así dijo, y luego: "Aquí no se veta
nombrar a nadie, dado que está tan pálido
nuestro semblante, por causa de la dieta.

"Este", y mostró con el dedo, "es Bonagiunta, *
Bonagiunta da Lucca; y aquella cara
más allá de él, más que las otras calada,

"tuvo en sus brazos a la Santa Iglesia:
de Tours fue, y purga con ayuno
las anguilas del Bolsena y el garnacha".

Muchos otros me nombró, uno a uno;
y del nombrar parecían todos contentos,
tanto que yo no vi oscuro ningún gesto.

Vi, por hambre, en el vacío usar los dientes
a Ubaldino de la Pila y a Bonifacio,
que pastoreó con el báculo a muchas gentes.

Vi al señor Marchese, que tuvo espacio
ya de beber en Forli con menos sed,
y ésta fue tal que no se sintió saciado.

Pero como el que mira y luego cuenta
más de uno que de otro, hice con Da Lucca,
que más parecía de mí tener urgencia.

Y murmuraba; y no sé qué "Gentucca" **
sentí yo, como si fuera la llaga
de la justicia que más le ardía.

"Oh alma", dije, "que pareces deseosa
de hablar conmigo, haz que te entienda,
y a ti y mí con tu hablar complácenos.

"Ha nacido mujer, y aún no lleva venda",
comenzó él, "que te hará gustosa
mi ciudad, aunque alguno la reprenda.

"Tú irás con esta profecía
y si en mi murmurar oíste error,
te lo aclararán las cosas ciertas.

"Pero dime si estoy viendo a quien afuera
echó las nuevas rimas, comenzando:
Damas que tienen comprensión del amor". ***

Y yo a él: "Soy aquel que cuando
Amor lo inspira, imprimo, y del modo
que se dicta dentro, voy significando".

"¡Oh hermano, ahora veo", dijo, "el nudo
que al Notario y a Guittone y a mi mantiene
fuera del dulce estilo nuevo que oigo!

"Veo bien cómo las plumas de ustedes
detrás del que dicta van estrictas,
lo que con las nuestras, por cierto, no sucede;

"y quien se pone a mirarlo más de cerca,
no ve distingo entre un estilo y otro";
y se calló, bastante complacido.

Como las grullas que invernan junto al Nilo
algunas veces forman bandadas en el aire,
luego vuelan de prisa y van en hilo,

así toda la gente que allí estaba,
volviendo el rostro redobló su paso,
por su flacura y su querer, ligeras.

Y como quien de trotar está cansado,
y deja andar a los compañeros y pasea
para que desfogue el resollar del pecho,

así dejó pasar la santa grey Forese
y detrás, conmigo, caminaba,
diciendo: "¿Cuándo volveré a verte?".

"No sé", respondí, "cuánto viviré;
pero no será mi regreso tan pronto
que no llegue antes mi deseo a la ribera;

"porque el lugar donde debo vivir,
día tras día más del bien se descarna
y a la más triste ruina se apresura".

"Anda", dijo él, "porque al más culpable
veo llevado en la cola de una bestia
hacia el valle donde a nadie se disculpa.

"La bestia a cada paso va más rápido, ****
cada vez más, hasta que ella lo golpea
y deja el cuerpo vilmente destrozado.

"No rodarán mucho más aquellas ruedas",
y elevó los ojos, "que te sea claro
lo que más no puede declararte mi decir.

"Ahora quédate, que el tiempo es caro
en este reino, y he perdido demasiado
yendo contigo así, al ritmo de tu paso".

Como salen algunas veces al galope
los caballeros de tropa que cabalga
en busca de honor al primer golpe,

así partió de nosotros, y aun más rápido;
y quedé en el camino con aquellos dos
que fueron del mundo tan grandes mariscales.

Y cuando delante de nosotros se perdió,
mientras mis ojos se hacían sus secuaces,
tal como la mente siguiera sus palabras,

vislumbré las ramas grávidas y vivaces
de otro manzano, y no muy lejanas,
puesto que apenas habíamos girado.

Vi gente bajo él alzar las manos
y gritar no sé qué hacia las frondas,
como anhelantes y vanos muchachitos

que ruegan, y el rogado no responde,
pero, por hacer el deseo más agudo,
tiene alto lo deseado y no lo esconde.

Luego partieron, como resignados;
y nosotros nos acercamos al gran árbol
que tantos ruegos y lágrimas rechaza.

"Pasen de largo sin acercarse:
más arriba está el árbol que mordió Eva
y esta planta es un gajo de ése".

Así entre las ramas no sé quién decía;
por lo que Virgilio, Estacio y yo, apretados,
pasamos más allá por el lado que se eleva.

"Recuerden", decía, "a los malditos
formados por las nubes, que, saciados, *****
a Teseo combatieron con dos pechos;

"y a los hebreos, dulces para el agua,
por lo que no los quiso Gedeón en compañía,
cuando contra Madián bajó de las colinas".

Así, arrimados a uno de los márgenes,
pasamos oyendo culpas de la gula,
seguidas de tan míseras ganancias.

Luego, a lo ancho de la senda sola,
más de mil pasos nos llevaron adelante,
contemplando cada uno, sin palabra.

"¿Qué van pensando solos, ustedes tres?",
dijo súbita voz; por lo que temblé
como bestia espantanda en su descanso.

Alcé la cabeza para ver quién era;
y jamás se habrá visto en un horno
vidrio o metal tan luciente y rojo.

Así vi a uno que decía: "Si les place
ir hacia arriba, aquí mejor den vuelta;
por aquí va quien quiere hallar la paz".

Su aspecto me privó de la vista;
por lo cual me volví hacia los doctores
como quien se orienta por la escucha.

Y como, anunciador de los albores,
el aire de mayo se mueve y perfuma,
impregnado de las hierbas y las flores,

así sentí un viento darme en medio
de la frente, y sentí mover la pluma
que hizo oler el aire de ambrosía.

Y oí: "¡Felices a quienes alumbra
tanta gracia, que el amor al gusto
en el pecho demasiado no los quema,
siempre queriendo lo que es justo!"


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino



* Nombra Forese, en esta presentación, a Bonagiunta da Lucca, poeta toscano de inspiración provenzal al que Dante no apreciaba; a Martino IV, pontífice entre 1281 y 1285, y cuyo nombre era Simón de Brie -Dante, como otros en su época, lo creía nativo de Tours-, quien todos los días comía ánguilas del lago de Bolsena maceradas en vino, en distintos guisos, deleite que justificaba como penitencia; a Ubaldino de la Pila, hermano del cardenal Octaviano degli Ubaldini; al arzobispo de Ravena, Bonifacio da Feschi, quien invitaba a sus banquetes a "mucha gente", y a Marchese degli Argogliosi, podestá de Faenza en 1296 y caballero conocido como fuerte bebedor: los versos aluden a la anécdota según la cual preguntó a su sirviente qué se decía de él, y cuando aquél le contesto que tenía fama de beber todo el tiempo, respondió: "¿Por qué no dicen que todo el tiempo tengo sed?"

** Gentucca Morea, dama de la ciudad de Luca, con quien Dante parece haber tenido un amorío o haberla pretendido, ya en su exilio. Gentucca estaba casada y a esto alude Bonagiunta, cuando habla de las "vendas" que llevaban las viudas sobre el pecho y que Gentucca aún no lleva. La sombra del poeta de Luca refiere el episodio como una profecía, pues en 1300, tiempo de ficción de la Comedia, aún no había acontecido.

*** Bonagiunta cita un verso de La vita nuova, del propio Dante, para saber con quién habla. Luego menciona a Jacopo da Lentini, llamado el Notario, y a Guittone d'Arezzo. Con ellos, Bonagiunta se siente excluido del dolce stil nuovo. Lentini representaba a la escuela siciliana, de inspiración francesa, y Guittone a la antigua escuela doctrinal toscana, en tanto Bonagiunta también seguía a los provenzales en Toscana. Dante expone muy suscintamente, a través del discurso de Bonagiunta, en qué el dolce stil nuovo difería de las dos tendencias precedentes: se apegaba a lo que debía decir: le vostre penne / di retro al dittator sen vanno strette, lo que significa que las nuevas plumas se ceñían (vanno strette) a la inspiración del amor (el dittator) y no recargaban su escritura con artificios. Por otra parte, los stilnovistas no apreciaban los argumentos filósoficos de los que hacían gala los doctrinales toscanos.

**** Corso Donati, hermano de Forese, y jefe de los güelfos negros, muere en 1308 en una batalla, arrastrado por su cabalgadura. También este episodio es aludido como premonición en el 1300 en que ocurre la acción del Purgatorio.

***** La voz del árbol alude a los centauros (doble pecho), hijos de Ixión y de una nube, que se enfrentaron a Teseo después de grandes libaciones en la boda de Pirítoo, y luego a los hebreos que bebieron el agua acomodándose en la tierra, en lugar de recogerla con la mano y beber de pie, como hicieron algunos de sus compañeros: estos últimos fueron elegidos por Gedeón por orden de Dios para enfrentar a Madián (Jueces, 7:5).

Texto del original: Mediasoft.it

Ilustración: Purgatorio, 24, 1960-1964, Salvador Dalí

Yves Bonnefoy / Llamaré desierto...




Nombre verdadero

Llamaré desierto al castillo que fuiste
Noche a aquella voz, ausencia a tu rostro
Y cuando caigas en la tierra estéril
Llamaré nada al relámpago que te llevó.

Morir es un lugar que te gustaba. Voy
Pero eternamente por tus caminos sombríos.
Destruyo tu deseo, tu forma, tu memoria.
Soy tu enemigo que no tendrá piedad.

Te llamaré guerra y me tomaré
Contigo las libertades de la guerra y tendré
Entre mis manos tu rostro oscuro y atravesado,
En mi corazón esa región que ilumina la tormenta.


Yves Bonnefoy (Tours, 1923)
Versión de Florence Baranger-Bedel en Las egerias


Vrai Nom
Je nommerai désert ce château que tu fus. / Nuit cette voix, absence ton visage. / Et quand tu tomberas dans la terre stérile / Je nommerai néant l’éclair qui t’a porté // Mourir est un pays que tu aimais. Je viens / Mais éternellement par tes sombres chemins. / Je détruis ton désir, ta forme, ta mémoire. / Je suis ton ennemi qui n’aura de pitié. // Je te nommerai guerre et je prendrai / Sur toi les libertés de la guerre et j’aurai / Dans mes mains ton visage obscur et traversé, / Dans mon cœur ce pays qu’illumine l’orage.


Foto: Bonnefoy DR/Editions Galilée

sábado, agosto 28, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Purgatorio, 23




Purgatorio, Canto vigesimotercero

Mientras los ojos en las hojas verdes
fijaba yo como suele hacer quien
detrás de un pajarito la vida pierde,

el más que padre me dijo: "Hijito,
ven ya, que el tiempo que nos dieron
se debe compartir más útilmente".

Yo volví la vista y el paso, rápido,
hacia los sabios que hablaban del tal suerte
que me hacían andar sin ningún costo.

Y he aquí que llorar y cantar se oyó
Labia mea, Domine, de una manera *
que parecía parida por deleite y dolor.

"Oh dulce padre, ¿que es lo que oigo?",
empecé yo; y él: "Sombras que van,
quizá desatando el nudo de su deuda".

Tal como los peregrinos pensativos
que topan gente extraña en el camino
y se vuelven a ella y no se paran,

así detrás de nosotros, y más rápido,
viniendo y adelantando se admiraba
una turba de almas calladas y devotas.

En los ojos era cada una oscura y cava,
pálida la cara y tan enjuta,
que del hueso la piel se le informaba.

No creo que así, en cáscara extrema,
Erisictón se haya transformado,
por ayunar, cuando ya no tuvo tema.**

Me decían a mí mismo pensando: "¡Esta
es la gente que perdió Jerusalén,
cuando María en el hijo clavó el pico!" ***

Eran las órbitas anillos sin sus gemas:
el que en el rostro suele leer "omo",
habría renocido bien aquí la eme. ****

¿Quién diría que el olor de una manzana
así condujese, produciendo avidez,
incluso de agua, y no sabiendo cómo?

Admirado me preguntaba por su hambre
y por la causa aún no manifiesta
de su flacura y de sus escamas,

cuando desde las profundidades de su cabeza
volvió los ojos a mí una sombra y miró fijo;
luego gritó fuerte: "¿Qué gracia es esta?"

Nunca lo habría reconocido por la cara;
pero en su voz me fue evidente
lo que en el aspecto se había deformado.

Esta sola chispa volvió a encender
en mí el recuerdo de la faz cambiada,
y vi de nuevo la cara de Forese. *****

"Eh, no disputes con la seca sarna
que me decolora", rogaba, "la piel,
ni con falta de carne que yo tenga;

"dime en verdad de ti, y de aquellas
dos almas que te hacen de escolta;
no te quedes sin decir palabra".

"Tu cara, que ya lloré muerta,
no me da ahora menor pena",
respondí, "viéndola desfigurada.

"Pero dime por Dios, qué la descama;
no me hagas hablar mientras me asombro;
mal se puede decir con otra voluntad".

Y él a mí: "Desde el eterno consejo
cae virtud en el agua y en la planta
dejadas atrás, por las que enflaquezco.

"Toda esa gente que llorando canta
por seguir la gula sin medida,
con hambre y sed aquí se vuelve santa.

"De beber y comer nos enciende gana
el olor de la manzana y la rociada
que se extiende por sobre la verdura.

"Y ni una sola vez, recorriendo
este espacio, se refresca nuestra pena:
yo digo pena, y debería decir placer;

"y aquella voluntad nos empuja al árbol,
como empujó a Cristo con gozo a decir Elí, ******
cuando nos liberó con sangre de su vena".

Y yo a él: "Forese, desde el día
en que cruzaste del mundo a mejor vida,
cinco años no han pasado hasta aquí.

"Aunque en ti se extinguió el poder
de pecar antes que llegase la hora
de buen dolor que con Dios nos reconcilia,

"¿cómo has subido tan arriba?
Yo pensé encontrarte allá, abajo,
donde tiempo por tiempo se canjea".

Entonces él a mí: "Pronto me condujo
a beber el dulce ajenjo del martirio
mi Nella, con su llanto incontenido.

"Con sus plegarias devotas y suspiros,
me llevó de la costa en que se espera
y me liberó de los otros círculos.

"Tanto es, para Dios, querida y dilecta
la viudita mía, que mucho amé,
cuanto en el buen obrar está solita;

"porque la Barbagia de Cerdeña *******
es mucho más púdica en sus mujeres,
que la Barbagia donde la dejé.

"Oh dulce hermano, ¿qué quieres que te diga?
Tiempo futuro veo ya presente,
pues no será esta hora muy antigua,

"en que será desde el púlpito prohibido
a las desfachatadas mujeres florentinas
andar mostrando el pecho con las tetas.

"¿Qué bárbaras hubo, qué sarracenas,
que precisaran, para ir cubiertas,
o espirituales u otras disciplinas?

"Pero si supieran las desvergonzadas
lo que el cielo pronto les prepara,
ya para ulular tendrían la boca abierta;

"que si el preconocer aquí no engaña,
estarán tristes antes que crezca barba
a los que ahora consuelan con la nana.

"¡Ah, hermano, ahora no me ocultes nada!
Mira que no solo yo, sino toda esta gente
contempla allá, donde tú velas el sol".

Por lo que yo a él: "Si traes a tu mente
lo que fuiste para mí, y lo que fui para ti,
sería más triste aún el memorar presente.

"De aquella vida me trajo con él
quien va delante, anteayer, cuando redonda
se nos mostraba la hermana de aquel",

y le mostré el sol; "a la profunda
noche de los muertos me ha traído;
esta carne verdadera lo secunda.

"Me condujeron arriba sus consuelos,
subiendo y rodeando la montaña
que endereza a los que torció el mundo.

"Me dará, dice, su compañía,
hasta que esté donde está Beatriz;
allí es preciso que sin él prosiga.

"Virgilio es aquel que así me dice",
y lo señalé; "y ese otro es la sombra
por la que temblaron los declives
de este reino, que de sí lo aparta.


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Labia mea, Domine. Salmos, 51:17: Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza.

** Erisictón, príncipe de Tesalia, taló una encina consagrada a Deméter, diosa de la agricultura. Fue castigado con hambre que no podía saciar, hasta que se devoró a sí mismo.

*** No se trata de la Virgen, sino de María Eleazar, quien durante el asedio de Jerusalén por Tito (ver nota al Canto Vigesimoprimero) en el año 70, comió de su hijo, presa de la locura del hambre.

**** El fisonomismo medieval suponía que, en mayor o menor grado, los rasgos superiores de la cara forman la palabra omo (de homo, hombre), con ambos ojos y la nariz, tal como si Dios hubiese pensado en latín. El mayor o menor grado, precisamente, era lo que medía a un tiempo la humanidad y la gracia del hombre.

***** Forese Donati, pariente de la mujer de Dante, Gemma Donati, fue florentino y murió, como se deduce de los siguientes versos, en 1295 o 1296. Gran camarada de Dante, intercambió con él sonetos humorísticos, escritos en desvergonzado lenguaje coloquial. Forese amó el vino y la comida, tanto o más que a la poesía. Se arrepintió antes de morir; esto sumado a los rezos de su devota mujer, lo hicieron ascender muy rápidamente en el Purgatorio. Piénsese que a Estacio, que acompaña ahora a Dante, la subida le costó 1200 años. Y su mayor pecado fue ser pródigo.

****** Elí, elí, lemá sabactani son las palabras dichas en arameo por Cristo, en la cruz, y que equivalen a Señor, señor, ¿por que me has abandonado?, Mateo, 27:46.

******* Alusión a los "bárbaros" de la región central de Cerdeña. Esa Barbagia -dicen estos versos- no es nada comparada con Florencia, donde quedó la viuda de Forese. A continuación, el camarada de Dante manifiesta su horror por la impudicia de las florentinas, pero no hay asombro ni reprobación ante la mención de Beatriz Portinari, siendo que la esposa legítima de Dante era otra mujer, por añadidura, pariente de Forese.


Texto del original: Mediasoft.it

lustración: Purgatorio, 23, 1960-1964, Salvador Dalí

viernes, agosto 27, 2010

Fogwill / Tres sonetos y un poema




Versión (de Versiones sobre el mar)

El mismo mar nos pierde: nos encuentra
y nos pierde con su pulso marino.
Y con su eterno nunca nos despierta
del siempre breve sueño de un camino.
Pero no hay mar: el mar es solo ausencia
en la sílaba mar: pasa el sonido
y queda el hombre frente a un mar que inventa
y pierde entre los pulsos del sentido.
Pulsos del mar que intermitentes traman
su recomienzo siempre suspendido.
Fondo que es forma, superficie y pausas
de un deseo en rompientes que reclaman
perderse por partir o estar partido
y aquí quedarse en un hacer sin causas.


Versión (de Sentimiento de Sí)

Voz que creada de sí, gritando a nada
vuelves a aparecer intercalada
aquí en mi voz grabando tu cadencia:
eco que canta donde me silencia.
Eco que me silencia y me revela.
Eco que es yo, que fuí y que me desvela
habitándome aún con oraciones
que forman mi razón: sus omisiones.
Misión de oír y de escuchar latidos
de tantos muertos que en la voz habitan
(Se repiten en mí cuando los mido
midiendo estas palabras que los citan).
Yo estoy entero aquí, pero partiendo
frases que me dividen y no entiendo.


Versión (de Nueve Lieder)

Will will fulfil the treasure of thy love
Ay, fill it full with wills and my will one...

W.S.

Se vuelve hacia la nada y vuelve a mí
y en mí se vuelve nada este deseo
sed de niebla que niega ser allí
para afirmarse en el aquí que creo.
Pensada sed: nombrándola viví
y ví niebla en los signos donde hoy leo
dos nombres en el nombre que de mí
solo nombra un desear no ser deseo.
Ser sed de hacer que al no cesar saciada
sea saciada en mas sed y crezca haciéndose
como la niebla entera ya colmada
de sí y de luz oulta un mundo yéndose.
Desear ser sed: volverse sed deseada
ser toda sed vivida en sed viviéndose.

Sonetos, (1985-1998)


Versiones sobre el mar

El mismo mar nos pierde; nos encuentra y nos pierde. Tema de las olas: se arman, desobedecen, las crea el viento -¿su amor?- y se derrumban para volver a armarse con restos de olas anteriores, idénticas. Historia de amor: la planicie del mar, el viento que la oprime, y todo se levanta para perderse. Y todo tiende a disolverse contra una línea de aguas eternas y sol dilapidado llamada mar. Mar: abundancia de sinsentido humano. Alegorías: mostrar que desde un fondo de mar, marino, vendría la vida. Marina, salina, inmensidad de fuerzas paralizadas. Heráldica: mar inorgánico, mar vegetal, mar animado, mar que envejece en este cuadro. Y mar inmotivado con sus señales y sus sueños. Y mar inmóvil. ¿O no habría un culto de mar, marino...? ¿Con animales que se nutren de su ausencia abisal...? Nutriéndose de aplicaciones y explicaciones humanas: ¿algo se impregna con sabores humanos?Tus manos: ¿traen sabores de mar prohibidos para evocar la prohibición de amar a una materia que se descompone? Cuerpos y ondulaciones de esos cuerpos marcan su breve descomposición. Y sus formas anuncian nuestra leve recomposición. ¿Amar...? Sí: y en ese mar perderse. Llamar perderse a un extravío: mar amarillo, mar amariconado, la mar. La amarga superficie que nos refleja y nos revela plegándose sobre sí, sobre nos. Nuestra pluralidad: en nuestra singularidad plural construimos el nombre mar y el mar para sumarnos a la menuda sociabilidad de sus playas: arena política y falso mar rozando la desnudez de nuestras pieles politizadas. Pieles politizadas, pechos maternos, ceños paternos, ojos policiales, brazos humanos, mano pesada: indispensable, histórica. Como los cuerpos: piesecillos pulidos por el canto de las arenas -roce social- cuerpos sumidos en algún sueño de perfección, sueños marinos, arena temporal, señuelos de una muerte por derivas solares, cierta y a espaldas siempre del mismo mito. Muñón marino, piel depilada, piel lubricada para la humillación solar, ¿y habría un culto de mar, solar? Hagiografías urbanas: pieles de bronce, sonar del bronce de las pasiones chicas y por la gloria. Fraternidad urbana: ¿humana o mera imitación de un mar igualitario y dependiente? El mar semeja, el mar conduce, el mar identifica, el mar es un Estado de la materia. Y el mar crece con la acumulación de poemas de mar. Pero jamás conocerás tu verdadero mar: lo que difiere de los usos humanos del mar. Ni agua es su solución salina. Solución final: el mar, sin tiempo, acumuló en sus aguas todo el naufragio del universo. Y el mar, sin ti, es el naufragio del universo. Y el mar, sin textos, sería la espuma de un instante. Mirá: el mar, ¿no era el reflejo de a-quel sol entrevisto mientras la olas reventaban contra tu cuerpo atónito...? ¿tras los cristales de la espuma...? ¿bajo su manto azul verdoso que se tornaba espuma, ex-agua...? Tu exigua escritura: ¿verías esa mirada o azul o verde, esa mirada falsa bajo el disfraz verdadero de las espumas...? Impresionante, che. Y oral: todo es ficticio en un poema sobre el poema. Y nada en el poema nada. Y en un poema nadas porque todo es oceánico en un poema de mar. ¡Si el mar es solo intermitencia de los cultos humanos! Y los cultos... ¡Piden que el mar occidental sea el sí de los hombres rendidos a sus orillas! ¡Pueblos en bajamar! ¡Patrias perdidas en lo oceánico, en el o-sea del sentido! Vayámonos, perdámonos así en este o-sea donde no hay mar ni nada: ni vos, ni mar, ni oleadas en tu cuerpo, ni ecos de vagas olas, ni obras que registraron navegaciones interiores, ni vientos que suplieron una apariencia de plenitud. Escuchemos:

hombre
marino
late
tu corazón

y en tu mar padeces el hundimiento de un sueño de intensidad
y en su mar pareces el nacimiento de un sueño de inmensidaddesanudemos:

hombre
marino
late
tu corazón

y su pulso marino te suma y te sume en su mar



sumar:
una extensión inalcanzable
una invención inalcanzable
una intención inalcanzable

el hombre flota sobre sí mismo

flota sobre sí

flota
sobre


Partes del todo, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1986


Rodolfo Fogwill (Buenos Aires, 1941-2010)
fogwill.com.ar

Foto: Fogwill, 2010 Lucio Ramírez/Eterna Cadencia

Dante Alighieri / Divina Comedia, Purgatorio, 22




Purgatorio, Canto vigesimosegundo

Ya el ángel tras de nosotros había quedado,
el ángel que nos había llevado al sexto círculo,
habiéndome en la cara un toque dado;

y a los que tienen justicia en su deseo
los había hecho beatos, y sus voces
con sitiunt, sin más, finalizaron. *

Y yo, más leve que por los otros pasos,
andaba, tanto que sin ningún cansancio
seguía arriba a los espíritus rápidos;

cuando Virgilio comenzó a decir: "Amor,
encendido de virtud, siempre a otro enciende,
sólo para que su llama muestre su fulgor;

"por eso en la hora en que descendiese
en el limbo del infierno Juvenal,
y que tu afección me hizo evidente,

"mi benevolencia hacia ti fue cual
no me estrechó jamás a no vista persona,
tanto que me parece corta esta escalera.

"Pero dime y, como amigo, tú perdona
si mucha seguridad me larga el freno,
y, como amigo, mejor ahora razona:

"¿cómo puede hallar dentro de tu seno
lugar la avaricia, entre tanto juicio
del que por tu cuidado estabas pleno?"

Estas palabras a Estacio movieron
un poco a sonreír; luego contestó:
"Todo tu decir es caro signo de amor.

"En verdad muchas veces aparecen cosas
que dan al dudar falsa materia
y las veraces razones nos esconden.

"Tu pregunta, tu parecer demuestra
de que fui avaro en la otra vida,
tal vez por el cerco en donde estaba.

"Sabe entonces que la avaricia demasiado
lejos estuvo de mí, y esa desmesura
por miles de lunas ha sido castigada.

"Y si no fuese que enderecé mi cura,
cuando lo entendí allá donde tú clamas,
enojado casi con la naturaleza humana:

"¿Por dónde no llevas tú, sacra hambre **
del oro, el apetito de los mortales?
,
girando aún estaría en tristes lances.

"Me di cuenta que mucho abrir las alas
puede llevar las manos a malgastar,
y me arrepenti de ese y de otros males.

"¡Cuántos renacerán con la crin cortada ***
por la ignorancia, que a este pecado
quita penitencia en vida y en el final!

"Y sabe que la culpa que corresponde
por recta oposición a algún pecado,
junto con él, aquí, su verde seca;

"entonces, si entre aquella gente he estado,
que llora la avaricia, por purgarme,
por el contrario suyo fui enviado".

"Ahora, cuanto cantaste las crudas armas
de la doble tristeza de Yocasta", ****
dijo el cantor de bucólicos cármenes,

"por lo que Clío contigo tañe,
no parece que te hiciese entonces fiel
la fe sin la cual obrar bien no basta.

"Si es así, ¿qué sol o qué candelas
te destenebraron tal, que tú alzaste
enseguida al Pescador las velas?"

Y aquél a él: "Tú primero me enviaste
al Parnaso, a beber en sus grutas,
y primero junto a Dios me iluminaste.

"Hiciste como el que va de noche
y lleva la luz detrás y no la usa,
pero va haciendo a las personas doctas,

"cuando dijiste: El siglo se renueva, *****
vuelven justicia y el primer tiempo humano
y progenie desciende del cielo, nueva
,

"por ti, poeta, fui cristiano;
por que veas mejor lo que diseño,
para colorearlo tenderé la mano:

"Ya estaba todo el mundo preñado
de la verdadera creencia, diseminada
por los mensajes del eterno reino;

"y la palabra tuya, arriba indicada,
tanto acordaba con los nuevos pastores,
que yo de visitarlos tomé usanza.

"Me venían pareciendo ellos tan santos
que, cuando Domiciano los persiguió,
con su propio llorar fueron mis llantos;

"y mientras estuve de aquel lado,
los ayudé, y sus costumbres rectas
me hicieron despreciar toda otra sed.

"Y antes que a los griegos condujese
a los ríos de Tebas, poetizando, fui bautizado,
pero por el temor fui cristiano oculto,

"largamente mostrándome pagano.
Y esta tibieza, el cuarto círculo
me hizo recorrer más de cuatro siglos.

"Tú, pues, que levantaste la cobertura
que me escondía el bien que digo,
mientras para subir nos sobre tiempo,

"dime donde esá nuestro Terencio antiguo, ******
Cecilio y Plauto y Vario, si lo sabes:
si son condenados, y en qué círculo".

"Esos y Persio y yo y muchos otros"
respondió mi duca, "están con el griego
a quien las Musas más amamantaron,

"en el primer círculo del calabozo ciego:
a menudo hablamos de aquel monte
donde nuestras nodrizas siguen habitando.

"Eurípides está con nosotros, y Antifonte,
Agatón y Simónides y aun otros
griegos que las frentes ornan con laureles.

"Allí pueden verse, entre los tuyos,
Antígona, Deifilia y Argia,
e Ismene, tan triste como fue".

"Se puede ver a la que señaló la Langia;
y a la hija de Tiresias y a Tetis
y, con las hermanas suyas, a Deidamia".

Callaban, ambos dos, ya los poetas,
de nuevo atentos a mirar en torno,
libres de subir y de paredes;

y ya las cuatro siervas del día
quedaban detrás, y la quinta al timón, ********
alzaba a lo alto el ardiente cuerno,

cuando mi duca: "Creo que a lo extremo
los hombros derechos nos conviene volver,
rodeando el monte como hacer solemos".

Así, el hábito fue la nuestra enseña,
y tomamos el camino con menor recelo,
ante el asentir de aquella alma digna.

Iban ellos delante, y yo solito
detrás, y escuchaba sus palabras,
que me daban comprensión de lo poético.

Pero pronto detuvo las dulces razones
un árbol que vimos en medio del camino,
con manzanas de olor suave y bueno;

y como el abeto hacia lo alto se degrada,
de rama en rama, así éste, hacia abajo,
creo yo que para que nadie lo trepara.

Del lado en que el camino se cerraba,
caía de la alta roca un licor claro
y se deslizaba por las hojas superiores.

Los dos poetas al árbol se acercaron;
y una voz entre la fronda gritó:
"Comer este alimento está vedado".

Luego dijo: "Más pensaba María en hacer ********
la boda debida y honorable que en su boca,
que ahora responde por ustedes.

"Y las romanas antiguas, por beber,
se contentaron con agua, y Daniel
despreció comida y adquirió saber.

"El siglo primero, como el oro, bello,
hizo sabrosa las bellotas con el hambre,
y néctar, con la sed, el riachuelo.

"Miel y langostas fueron las viandas
que nutrieron al Bautista en el desierto;
por eso es glorioso y es tan grande
cuanto se los demuestra el Evangelio".


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino



* El ángel ha borrado de la cara de Dante el estigma de la avaricia. Sitiunt: los que tienen sed. Cita el Sermón de la Montaña: Beati, qui esuriunt et sitiunt iustitiam, quoniam ipsi saturabuntur (felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados), Mateo, 5:6.

** Paráfrasis de un verso de Virgilio -Quid non mortalia pectora cogis Auri sacra fames?- en la Eneida, que equivale a "¿A qué no empujas tú las almas de los mortales, oh sacra hambre de oro?". Ligera polémica entre los comentaristas: Dante ha entendido mal el texto, o bien el "per che non" ha de entenderse como "por cuáles (sendas) no..." (perché en lugar de per che).

*** Los pródigos están rapados en el infierno, según Dante (ver Infierno, Canto Séptimo), en correspondencia inversa con su pecado de gastar demasiado. Estacio dice que la prodigalidad se ignora en la vida, puesto que, a diferencia de la avaricia, aparece como virtud.

**** Estacio ha escrito, en la Tebaida, sobre la contienda de Etéocles y Polinices, hijos de Yocasta, y causa de su "doble tristeza", pues ambos mueren.

***** Cita la Egloga IV de Virgilio. Narra a continuación su conversión al cristianismo en tiempos del emperador Tito Flavio Domiciano. A pretexto de perseguir la religión monoteísta, desató el terror contra los nobles cristianos, para mantener la suma del poder.

****** Pregunta Estacio sobre la suerte de los antiguos, como los autores de comedias Terencio, Cecilio y Plauto, y el trágico Vario, y Dante le responde sobre aquellos y otros (Persio, Antífonte, Eurípides, Agatón, Simónides), incluido "el griego al que las musas más amamantaron", que es Homero. El monte al que alude, el Parnaso, es donde precisamente habitan esas "nodrizas" y del que hablan los antiguos en el Limbo. Entre ellos cita también a los personajes de la Tebaida, de Estacio, como Antígona, Deifilia, Argia e Ismene. La que "mostró la Langia" es Hipsipila, y refiere a la fuente a la que llevó al sediento Licurgo. La hija de Tiresias: he aquí un verso debatido largamente por los comentaristas. Si se tratara de la hechicera Manto, fundadora de Mantua, ya ha dicho Dante en el Canto Vigésimo del Infierno que ella purga su pecado entre los magos en el Octavo Círculo infernal. No es una mención al paso, que Dante pudiera olvidar, ya que Virgilio declara que observa a Manto con benevolencia, por ser la que estableció las primeras viviendas de su ciudad natal. Entonces, algunos comentaristas prefieren que se trate de la otra hija del adivino tebano Tiresias, Dafne. Ésta no es la ninfa que enamoró a Apolo (hija de dioses primordiales), sino una de las raptadas por los atacantes de Tebas. El erudito Francesco Torraca señaló que pudo haber un error en la copia del texto, y que en vez de leerse: "la hija de Tiresias y Tetis", como una enumeración de dos personajes distintos, habría que leer: "la hija de Nereo, Tetis", como mención de un solo personaje. En este caso, se habría reemplazado extrañamente a Nereo, dios primordial, oceánico, por el adivino Tiresias. Tetis es una de las cincuenta nereidas, y madre de Aquiles. Otros prefieren que Dante en realidad agregó a Manto a posteriori en el Infierno, y de lo que se olvidó es de su fugaz mención en el Purgatorio. Los versos en cuestión dicen textualmente: Védesi quella che mostrò la Langia: / èvvi la figlia di Tiresia e Teti / e con le suore sue Deidamia. La última mencionada es una de las hijas de Licomedes, que se enamoró de Aquiles cuando éste se encontraba escondido en la corte del rey esciro.

******* Las cuatro primeras horas del dia: la quinta, la anterior al mediodía, toma el "timón" y alza el "cuerno" del sol.

******** Alude a las bodas de Caná, cuando la Virgen le dijo a Cristo que no había vino para la celebración y Cristo convirtió el agua en vino, episodio ya aludido en el Canto Decimotercero del Purgatorio. Siguen menciones a las antiguas romanas, que no podían tomar vino, a Daniel que despreció la comida del rey Nabucodonosor y al Edén (la edad dorada), para finalizar con la frugalidad del Bautista.


Texto del original: Mediasoft.it


Ilustración: Purgatorio, 22, 1960-1964, Salvador Dalí

jueves, agosto 26, 2010

Moya Cannon / Las manos




Manos

Para Eamonn y Kathleen

Fue en algún lugar sobre la costa noreste de Brasil,
sobre Fortaleza, una ciudad de la que nada sé,
salvo que está llena de gente
cuyas vidas son un misterio
mayor que el río Amazonas;
fue ahí, mientras el avión de juguete del monitor de vuelo
se desplazaba al ecuador
y viraba al este hacia Marruecos,
cuando empecé de nuevo a pensar en las manos,
en lo extraño que es que nuestras vidas
–la vida de la francesita pelirroja a mi izquierda,
la vida del niño argentino a mi derecha,
mi vida y las vidas de todos los pasajeros dormidos
que están siendo rápidamente transportados en la oscuridad
sobre el oscurecido Atlántico–,
todas esas vidas ahora estuvieran siendo sujetadas
por las manos del piloto,
y pienso en otras manos que pueden sostener nuestras vidas,
las manos del cirujano
a quien tendré que volver a ver cuando llegue a casa,
las manos de la inteligente enfermera de cabello negro
que desenrolló de mi cuello el cordón umbilical,
las suaves manos de mi madre,
las manos de esos otros
que me quisieron
hasta que parece casi
como si esto fuera lo que es la vida humana:
ser pasado de mano en mano,
para ser, improbablemente, llevado sobre un océano.

Moya Cannon (Dunfanaghy, Donegal, 1956)
Versión de Jorge Fondebrider para Otra Iglesia es Imposible


Hands
For Eamonn and Kathleen

It was somewhere over the north eastern coast of Brazil, / over Fortaleza, a city of which I know nothing, / except that it is full of people / each one of whose life is a mystery / greater than the Amazon river, / it was there, as the toy plane on the flight monitor / moved over the equator / and veered east towards Marrakech, / that I started to think again of hands, / of how strange it is that our lives – / the life of the red-haired French girl to my left, / the life of the Argentinean boy to my right,/ my life, and the lives of all the dozing passengers, / who are being carried fast in the dark / over the darkened Atlantic- / all of these lives are now being held / in the hands of the pilot, / in the consciousness of the pilot, / and I think of other hands which can hold our lives, / the hands of the surgeon / whom I must meet again when I return home, / the hands of the intelligent, black-haired nurse / who unwound the birth-cord from my neck, / the soft hands of my mother, / the hands of those others / who have loved me, / until it seems almost / as though this is what a human life is, / to be passed from hand to hand, / to be borne up, improbably, over an ocean.


Ilustración: Improvisación, Vassily Kandisnki

miércoles, agosto 25, 2010

Cecco Angiolieri / Si yo pudiese con la lengua...




XLV

Si yo pudiese con la lengua decir
la menor pena que siento por Amor,
y si mi dama se dignase a oír
así ella fuese del mundo la peor,
no estaría tan seguro del morir,
pues ya no soy de su impío corazón:
haría todo lo que llevo en mi deseo
al oírme contar tanto dolor.
Por voluntad volvería a su poder
si mi servicio le fuera placentero,
pero sé bien que ella no querría,
pues no he oído esto en juramento:
cuando yo voy a parte donde esté,
huye, para no verme, como el viento.

Cecco Angiolieri (Siena, 1260-circa 1312), Rime
Versión de J. Aulicino

XLV
Se io potesse con la lingua dire / la minor pena ch'io sento d'Amore, / e la mia donna lo degnasse udire, / s'ella fosse del mondo la piggiore, / io non son sì sicuro del morire, / ch'i' non son più del suo spietato core: / farebbe tutto quel che m'ho 'n desire, / odiendomi contar tanto dolore. / Volentier torneri'a sua segnoria, / se 'l mio servir le fosse in piacimento; / ma io so bene ch'ella non vorrìa, / ch'io n'ho udito questo in saramento: / quando io vo in parte dove sia, / fugge, per non vedermi, come 'l vento.


Ilustración: Venus y Adonis, c.1580, El Veronés

Denise Levertov / Dos poemas




El inocente

El gato tiene su deporte
Y el ratón sufre
Pero el gato
Es inocente
No habiendo imagen de dolor en él
Un ángel danza con su presa

Lo lleva, lo libera, salta otra vez
Con gozo sobre su querido juguete

¡Una danza, una plegaria!
Qué cruel es el gato a nuestros ojos culpables


Poema de amor

Tal vez yo sea ‘la parte enferma
De una cosa enferma’
Tal vez algo
Me ha atrapado
Ciertamente hay una
Bruma entre nosotros
Yo apenas puedo
Verte
Pero tus manos
Son dos animales que empujan la
Bruma a un costado y me tocan.

Denise Levertov (Ilford, Reino Unido, 1923-Seattle, EE.UU., 1997), de Here and now, 1957
Versiones de Angel Faretta


The Innocent
The cat has his sport / And the mouse suffers / Is innocent / Having no image of pain in him / An angel / Dancing with his prey // Carries it, frees it, leaps again / With joy upon his darling plaything // A dance, a prayer! / How cruel the cat is to our guilty eyes

Love Poem
May be I’ am ‘a sick part of a / Sick thing’ / Maybe something / Has caught up with me / Certainly there is a / Mist between us / I can barely /See you / But your hands / Are two animals that push the / Mist aside and touch me.


Ilustración: El pequeño gato, 1923, Joan Miró

lunes, agosto 23, 2010

Franco Fortini / El borde de un alero




El alero

Descubro desde la ventana el borde de un alero
en una casa envejecida; es de madera corrompida,
doblado por estratos de tejas. Golondrinas se detienen
allí a veces. Aquí y allá, sobre el techo, las juntas,
y a lo largo de los tubos, manchas de alquitrán y revoque
de míseras reparaciones. Pero viento y nieve,
si fatigan las soldaduras de las canaletas, a la viga podrida
no la han podido romper aún.
Pienso, con cierta dicha,
que un día, y no importa
si no estoy yo, bastará que una golondrina
se pose un instante allí para que precipite todo en el vacío,
irreparablemente, mientras ella se aleja volando.

[1958]


Franco Fortini (Florencia, 1917–Milán, 1994)
Versión de Jorge Aulicino

La gronda
Scopro dalla finestra lo spigolo d’una gronda, / in una casa invecchiata, ch’è di legno corroso / e piegato da strati di tegoli. Rondini vi sostano / qualche volta. Qua e là, sul tetto, sui giunti / e lungo i tubi, gore di catrame, calcine / di misere riparazioni. Ma vento e neve, / se stancano il piombo delle docce, la trave marcita / non la spezzano ancora. / Penso con qualche gioia / che un giorno, e non importa / se non ci sarò io, basterà che una rondine / si pose in un attimo lì perché tutto nel vuoto precipiti / irreparabilmente, quella volando via.

Liquida.it

Ilustración: Cortile di Via Fondazza, 1957, Giorgio Morandi

Guido Cavalcanti / Una joven dama de Tolosa




XXIX

Una joven dama de Tolosa,
bella y gentil, de honesta gracia,
es tan derecha y semejante cosa
en sus dulces ojos a la dama mía,

que ha hecho en el corazón deseosa
al alma, de modo que de él se desvía
y va a ella; pero es tan temerosa
que no le dice de cuál dama se trata.

El alma mira en su dulce mirada,
en la que hace alegrarse a Amor,
tanto es a la de su dama parecida;

luego vuelve suspirando al corazón,
herida de muerte por cortante dardo
que esta dama al partir le arroja.


Guido Cavalcanti (Florencia,1250-1300), Rime, Biblioteca Universale Rizzoli, Milán, 1978
Versión de Jorge Aulicino

XXIX
Una giovane donna di Tolosa, / bell'e gentil, d'onesta leggiadria, / è tant'e dritta e simigliante cosa, / ne' suoi dolci occhi, della donna mia, // che fatt' ha dentro al cor disideriosa / l'anima, in guisa che da lui si svia / e vanne a lei; ma tan'è paurosa, / che non le dice de quel donna sia. // Quella la mira nel su' dolce sguardo, / ne lo qual face rallegrare Amore / perchè v'è dentro la sua donna dritta; // po' torna, piena di sospir', nel core, / ferita a morte d'un tagliente dardo / che questa donna nel partir li gitta.


Ilustración: Flora, 1559, Jan Massys

Jacobo Fijman / Cuatro poemas




Poema I

Caía mi sueño en la otra soledad de los canales.
Regocíjate niño, la presencia graciosa de la muerte
reparte en sombras alternadas el olor de los ángeles
y levanta tus sordos desamparos.

Niño de paz,
han apagado las islas monótonas de los soles perfectos.
Niño de paz,
imito el mundo en mi sueño ajeno a la claridad.

Un silencio de música se apacienta en las torres.


Poema II

Oíase a través de las olas subidas el grito de los puertos
y las ciudades
y el frío de las campanas.

Los cielos mueven el puente de los días.

El frío se sumerge en las ramas.

Recogemos la sombra que cae de los pájaros.
Te has ido.
Enumero las albas bajo la espuma azul de la noche.

Corderos desfigurados reflejan en sus ojos las vueltas de las estrellas
y los viejos molinos.


Poema III

Está mi risa de niño
con la abuelita ciega de la noche oscura.

Resuenan mis botas groseras de campesino
en la ternura de los caballos,
y he ido.

Al son de ríos lúcidos y puros
tiemblan las curvas de los pozos como las dulces patas de los corderos.

Encerrada en mis pasos sigue la noche oscura.


Poema IV

Extiendo mis brazos hacia el silencio descansado que inmoviliza la lejanía.
Caen océanos en las noches oscuras de nuestras adolescencias en Dios.

Herido de mi canto
por uniones de azar
toda mi carne mortal recoge la blanca limosna del misterio.

Siento venir el fresco gusto del alumbrar;
Siento venir entre olas de la desesperanza maduros imperios.

Agito los ramajes.
Danzo en la gracia de todas las familias de la tierra y el universo.

Jacobo Fijman (Uriff, Besarabia, 1898-Buenos Aires, 1970), "Hecho de estampas", 1930, Poesía completa, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2007

Foto: Fijman s/d Alan Robinson

domingo, agosto 22, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Purgatorio, 21






Purgatorio, Canto vigesimoprimero


La sed natural que no se sacia
sino con el agua que la mujercita
samaritana pidió por gracia,*

me trabajaba y me asaeteaba la prisa
por la estorbada senda tras mi duca,
y me condolía de la justa venganza.

Y he aquí, tal como escribe Lucas **
que Cristo se apareció a dos en el camino
ya surgido de la sepulcral gruta,

que apareció una sombra y nos seguía,
a sus pies mirando la yacente turba.
No reparamos en ella, hasta que habló

diciendo: "Oh hermanos, Dios les dé paz".
Nos volvimos súbito, y Virgilio
le hizo la señal que corresponde.

Luego comenzó: "En el beato concilio
te ponga en paz la veraz corte
que me relega en el eterno exilio".

"¡Cómo!", dijo él, en tanto andaba fuerte:
"si son sombras que arriba Dios no quiere,
¿quién por su escala les dio escolta?"

Y mi doctor: "Si tú miras los signos
que un ángel perfila y éste porta,
verás que va al reino de los buenos.

"Porque aquella que día y noche hila
no le trató aún entero el copo
que Cloto impone a todos y compila, ***

"la ánima suya, hermana tuya y mía,
viniendo arriba, no podía venir sola,
desde que no sabe ver a nuestro modo.

"Por lo que fui sacado de la gola
del infierno para mostrarle; y muestro
todo cuanto lo puede llevar mi escuela.

"Pero dime, si sabes, por qué tal sacudida
dio recién el monte, y por qué todos a una
parecieron gritar hasta su base líquida".

Tanto acertó en el ojo de la aguja
de mi deseo, que, con sólo la esperanza,
se sintió mi sed menos en ayunas.

Aquél comenzó: "No es cosa que sin orden
se avenga a la religión de la montaña,
o que esté fuera de lo que aquí sucede.

"Libre es el sitio de toda alteración:
lo que el cielo de sí en sí recibe
es la causa, y ninguna otra razón.

"Porque ni lluvia, ni granizo, ni nieve,
ni rocío, ni escarcha más arriba caen
de la escalerita de tres gradas breve;

"nube espesa no hay, ni leve,
ni corusca, ni hija de Taumante, ****
que abajo cambia seguido de comarca;

"seco vapor no hay más adelante
de la cumbre de las tres dichas gradas,
donde el vicario de Pedro se halla.

"Tiembla quizá mucho o poco abajo;
pero por el viento que la tierra esconde,
no sé cómo, aquí no tembló más.

"Tiembla cuando algún alma desnuda
se siente, tal que surja o se mueva
para subir; y aquel grito la secunda.

"De la pureza de su querer da prueba,
y, libre ya para cambiar de sitio,
se sorprende el alma, y el querer la lleva.

"Antes lo quiere bien, mas no el talento
de la divina justicia que, contra voluntad,
como fue al pecado, pone el tormento.

"Y yo, que he yacido en este duelo
quinientos años y más, sólo ahora
sentí libre la voluntad de mejor suelo:

"pero eso sinteron el temblor, y a los píos
espíritus por el monte cantar loas
al Señor, para que pronto arriba los envíe".

Así nos dijo; y porque se goza
tanto de beber cuan es mayor la sed,
no sabría decir cuánto me valió.

"Ahora", dijo el sabio duca,"veo la red
que los toma, y cómo se desata,
y por qué hay temblor y qué los congratula.

"Quién fuiste, te plazca que lo sepa,
y por qué tantos siglos yacente
aquí estuviste, comprenda en tus palabras".

"En el tiempo en que el buen Tito, con la ayuda *****
del sumo rey, vindicó aquellas llagas
de las que manó la sangre que vendió Judas,

"con el nombre que más dura y más honra
yo estaba allá", repuso el espíritu,
"por demás famoso, pero sin fe todavía.

"Tan dulce fue mi vocal espíritu,
que, de Tolosa, a sí me atrajo Roma,
donde amerité las sienes ornar de mirto.

"Estacio la gente aún allá me nombra: ******
canté de Tebas, y aun del gran Aquiles;
pero caí andando con la segunda obra.

"De mi ardor fueron simiente chispas,
y fui escaldado en la divina flama
donde más de mil se han incendiado;

"de la Eneida hablo, la que fue mamma
y la que me nutrió poetizando:
sin ella, no hubiese valido un dracma.

"Y por haber vivido allá cuando
vivió Virgilio, aceptaría quedarme
un sol aún, sin cambiar de bando".

Se volvió Virgilio a estas palabras,
con mirada que, callando, dijo "Calla";
mas no puede la virtud todo lo que quiere,

que risa y llanto son tan secuaces
de la pasión que de cada uno brota,
que poco pueden hacer los más veraces.

Yo sólo sonreí como el que guiña:
la sombra calló y me miró en los ojos,
donde la expresión mejor se fija;

y "Que tu camino el bien corone",
dijo, "¿por qué tu rostro ahora
me muestra un relámpago de risa?"

Ahora de una parte y otra preso
soy: una me hace callar, la otra
me conjura a decir, y quedo atento

a mi maestro, y "No haya pavura",
me dice, "de hablar; habla y dile
lo que demanda con una tal premura".

De donde yo: "Tal vez te asombres,
antiguo espíritu, de la risa que hice;
pero más asombro quiero que te tome.

"Este que a lo alto guía mis ojos,
es aquel Virgilio del que arrebataste
fuerza para cantar de hombres y dioses.

"Si otra causa de mi reír creíste,
dala por falsa, y que lo fueron cree
esas palabras que de él dijiste".

Ya se inclinaba para abrazar los pies
de mi doctor, pero él le dijo: "Hermano,
no lo hagas, que eres sombra y sombra ves".

Y él alzándose: "Esta es la cantidad
del amor que por ti me abrasa,
cuando, desmintiendo nuestra vanidad,
trato las sombras como cosa crasa".


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* En Samaria, Jesús pidió agua a una mujer, siendo que los judíos no hablaban con los samaritanos. El agua que el Cristo le dice que él a cambio le puede ofrecer, y la mujer le pide, es la de la vida eterna, que calma la sed para siempre (Juan, 4:7-15).

** La aparición de Jesús a dos discípulos en el camino hacia Emaús, tras el anuncio de la resurrección: "Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran" (Lucas, 24:15-16).

*** Se ha aludido primero a Láquesis, la Parca que hila el copo de la vida de cada humano: Cloto es quien coloca los copos en la rueca; la que corta el hilo es Átropos.

**** Iris, la diosa que brilla en el arcoíris, que no tiene morada fija en el cielo, hija de Taumante, uno de los dioses primordiales, y Electra, ninfa del mar.

***** Tito Flavio Sabino Vespasiano, legado de la Decimoquinta legión, que encabezó el asedio y la toma de Jerusalén en el 70. Fue emperador entre 79 y 81. Dante lo designa, por boca de su personaje, como "bueno" pues, según se entiende en este pasaje, pensaba que la toma de Jerusalén y la destrucción del templo vengaban la muerte de Cristo. Por cierto, la guerra contra Jerusalén no tuvo ese objetivo, sino el de sofocar la rebelión de Judea. Y, al estilo romano, esa represión fue cruel. A pesar de eso, el gobierno de Tito en Judea acredita, al parecer, su fama de "bueno".

****** Plubio Papinius Statius nació alrededor de 40 y murió en 96. Fue napolitano. En época de Dante, se lo creía nacido en Tolosa. Su obra principal es la Tebaida, en doce libros. De la Aquilea sólo llegó a escribir dos cantos. El hecho de que haya mencionado más de quinientos años pasados en el Purgatorio ha sido explicado de esta forma: en el canto siguiente, dirá que ha pasado cuatrocientos años en el círculo cuarto, de modo que los más de quinientos antes referidos debe suponerse que son sólo los que sufrió en el círculo quinto. Con todo, quedan aún unos trescientos años por explicar. Los comentaristas suponen que son los pasados en el Antepurgatorio.


Texto del original: Mediasoft.it

lustración: Purgatorio, 21, 1960-1964, Salvador Dalí

sábado, agosto 21, 2010

Jude Nutter / Nocturno




El poeta reflexiona

Salgo de la cueva
de mi mente hacia la malsana oscuridad
exterior, donde las cosas pasan y
el Señor no está en ninguna de ellas.

—R.S.Thomas

Al fin me descubro a mí misma: una mujer reflejada
en el retrato del vidrio de una ventana, inclinada
sobre su trabajo en un círculo de luz, desarmada, luchando
por dejar algo perdurable en el umbral
de su desaparición. Detrás de ella,

las escaleras se desdibujan hacia la oscuridad
y el largo pasillo se desvanece
en la sombra. Hay una canasta de corteza de abedul
amontanada en lo alto junto a piedras del lago y desechos; dos
palomas de mármol en un manto, sus alas
desplegadas en un anticipo de vuelo; y la piel
de un animal imposible de nombrar,
arrancada, tal cual es, del placer
demandante del cuerpo, de la felicidad que nos da
nuestra forma reconocible. La noche entera se apoya

contra la ventana, y el lago distante
es olvidado, hasta que lejos, en el agua, las luces
aparecen: barcos cargados con taconita camino a
Detroit o Windsor, Ontario. Y delante de ella,

detrás de la puerta blanca de la página, la oscuridad
de la mente antes de pensarse viva.

¿Y cuánto tiempo lleva a esos barcos navegar
de una costa a otra, abrumados
por la evidencia de una oscuridad anterior, más profunda aún
que aquella a través de la que navegan? Lo suficiente,
lo suficiente.

Jude Nutter (North Yorkshire, Inglaterra, residente en los Estados Unidos desde 1980), The Curator of Silence, University of Notre Dame Press, 2006
Versión de Silvia Camerotto

The Poet in Reflection
I emerge from the mind’s /cave into the worse darkness /outside, where things pass an /the Lord is in none of them.— R.S.Thomas
/I discover myself at last: a woman reflected /in a picture window, bent over /her work in a circle of light, unarmed, struggling /to place one lasting thing at the threshold /of her vanishing. Behind her, //the stairs dissolve upward into darkness /and the long hall fades /into shadow. There’s a basket of birch bark /piled high with lake rocks and driftwood; two /marble doves on the mantle, their wings /unlocked in a premise of flight; and the pelt /of an animal impossible to name, /removed, as it is, from the bossy /delight of the body, from the happiness that gives us /our recognizable form. The whole night leans //against the window and the lake beyond /is forgotten until, far out on the water, lights /appear: lakers, loaded with taconite, on their way /to Detroit, or Windsor, Ontario. And before her, //behind the white door of the page, the darkness /of the mind before it thought itself into existence. //And how long does it take those ships to travel /from one shore to another, weighed down /with evidence of a previous darkness, deeper, /even, than the one they ply through? Long /enough. Long enough.

Ilustración: Nocturne in Blue and Gold, Valparaiso Bay, 1866, James McNeill Whistler

viernes, agosto 20, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Purgatorio, 20




Purgatorio, Canto vigésimo

Contra mejor querer, mal querer pugna;
así contra mi placer, por complacerlo,
saqué del agua no saciada esponja.

Me moví; y mi duca se movió por lugares
expeditos a lo largo de la roca,
como junto a un muro coronado por almenas,

ya que la gente que difunde gota a gota
por los ojos el mal que el mundo ocupa,
de la parte de afuera iba por la cota.

¡Maldita seas tú, antigua loba, *
que de toda otra bestia haces presa
por tu hambre sin fin, oscura!

Oh cielo en cuyo girar algunos ven
las condiciones de los cambios terrenales,
¿cuándo vendrá el que eche a ésta?

Andábamos con pasos escurridos, lentos,
y atento yo a las sombras que sentía
piadosamente llorar y lamentarse.

Y por ventura oí "¡Dulce María!"
delante llamar, así, con llanto
como el de mujer que está pariendo;

y continuar: "Pobre fuiste, tanto
cuanto ver se puede en el hospicio
donde mostraste tu llevado santo". **

Seguidamente: "Oh buen Fabricio,
que pobreza quisiste como virtud
antes que riqueza poseer con vicio". ***

Esas palabras me eran tan gratas,
que me acerqué para tener conciencia
del espíritu del que parecían llegadas.

Este hablaba aún de la largueza
que tuvo Nicolás por las doncellas
que llevaron con honor su juventud.

"Oh ánima que tan bien hablas,
dime quién fuiste", dije, "y por qué sola
las dignas loas tú recuerdas.

"No será sin merced tu palabra,
si retorno a cumplir la senda corta
de aquella vida que vuela hacia su fin".

Y él: "Te lo diré, no por consuelo
que espere de allá, sino porque tanta
gracia luce en ti antes de muerto.

"Yo fui raíz de la mala planta
que la tierra cristiana torna oscura,
tanto que buen fruto rara vez levanta. ****

"Pero si Duay, Lila, Gante y Brujas
pudieran, tomarían rápido venganza;
y yo le ruego a aquel que todo juzga.

"Allá me llamé Hugo Capeto;
fueron mis hijos Luises y Felipes.
que rigen a Francia en este tiempo.

"Hijo fui yo de un carnicero de París:
cuando los reyes antiguos decayeron,
salvo uno que vistió el paño gris,

"encontré apretado en mi mano el freno
del gobierno del reino, y tanta fuerza
conquisté, y fui tan de amigos lleno,

"que la corona viuda promovida
fue a la cabeza de mi hijo, del cual
descienden las sagradas osamentas.

"Mientras la gran dote provenzal
no le quitó a mi sangre la vergüenza,
valía poco, pero no hacía ningún mal.

"Allí comenzó con fuerza y con mentira
su rapiña; pero luego, por enmienda,
Ponthieu y Normandía tomó, y Gascuña.

"Carlos vino a Italia, y por enmienda,
víctima hizo a Conradino, y luego
mandó al cielo a Tomás, por enmienda.

"Un tiempo veo, no muy después de hoy,
que saldrá otro Carlos más, de Francia,
para conocer mejor a él y a los suyos.

"Sin armas saldrá, sólo con la lanza
que blandió Judas, y sólo con su punta,
sí que a Florencia hará estallar la panza.

"Tierras no, pero pecado y deshonra
ganará, por sí tanto más grave
cuanto más leve él tal daño cuenta.

"Al otro, ya huido de una nave,
veo vender a su hija, y negociarla
como hace el corsario con esclavas.

"Oh avaricia, ¿qué más puedes hacer,
si mi sangre tanto has atraído
que no respeta ni la propia carne?

"Para que menor parezca el mal futuro y hecho,
veo en Anagni entrar el lirio
y en su vicario a Cristo encarcelado.

"Lo veo otra vez escarnecido;
el vinagre y la hiel renovar lo veo,
y entre vivos ladrones ser asesinado.

"Veo al nuevo Pilatos, tanto más cruel,
al que eso no sacia, y sin decreto
llevar al Templo las codiciosas velas.

"Oh Señor mío, ¿cuándo estaré contento
de ver la venganza que, escondida,
hace dulce tu ira en tu secreto?

"Lo que yo decía de la única esposa
del Espíritu Santo y que te hizo
ir hacia mí por alguna glosa,

"es repetido en todas nuestras preces,
tanto como dura el día; y cuando anochece,
contrario tono tomamos esas veces.

"Repetimos a Pigmalión entonces,
quien traidor, ladrón y parricida,
hizo golosa su voluntad del oro. *****

"Y la miseria del avaro Midas,
que sigue a su demanda gorda,
de la que siempre es bueno que te rías.

"Del loco Acán conviene se recuerde
cómo fueron sus despojos: la ira
de Josué parece que aún lo muerde.

"Acusamos con su marido a Safira;
loamos las patadas que recibió Eliodoro;
en infamia envuelto por el monte gira

"Polinéstor que mató a Polidoro;
por último se grita: ¡Craso,
di, pues lo sabes, el sabor del oro!

"A veces habla uno alto, otro bajo,
según la afección que a decir lo empuja,
ora a mayor, ora a menor paso;

"El bien que de día se razona
no sólo yo recuerdo; pero cerca de aquí
no alzaba la voz otra persona".

Nos habíamos alejado ya de él,
y bregábamos por seguir la senda,
tanto cuanto nos era permitido,

cuando sentí, como algo que se cae,
temblar el monte: me tomó un hielo
cual suele tomar al que se muere.

Cierto no se sacudió tan fuerte Delos,
antes que Latonia en él hiciese nido
para parir los dos ojos del cielo. ******

Luego se elevó alrededor un grito
tal, que el maestro junto a mí se hizo,
diciendo: "No dudar, mientras yo te guío".

"Gloria in excelsis Deo", todos gritaban,
por lo que pude comprender de cerca,
cuando se podía entender el grito.

Estábamos inmóviles y en suspenso
como el pastor que primero oyó ese canto, *******
hasta que cesaron el sonido y el temblor.

Luego retomamos nuestro camino santo,
mirando las sombras yacentes en la tierra,
vueltas ya a su acostumbrado llanto.

Ninguna ignorancia jamás con tanta guerra
me hizo tan deseoso de saber
-si mi memoria en tal no yerra-,

como la que me pareció, al pensar, tener.
Por la prisa, demandar no habría podido,
y por mi mismo no podía alguna cosa ver;
así andaba entonces, caviloso y tímido.


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* La loba del Canto Primero del Infierno, aquella que tanto más apetito tiene cuanto más come, reaparece aquí, pero ahora sólo como figura verbal, aludiendo de forma más comprensible a la avaricia. Dante invoca sin embargo el vaticinio de Virgilio en aquel Canto: llegará quien la ponga en fuga. Tal predestinado era allí el Lebrel, de enigmática significación.

** Hospicio, en el sentido de hospedaje, refiere al pesebre en que nació el Cristo.

*** Cayo Fabricio Luscino, cónsul romano en el siglo III a. C., famoso por el episodio en el que admiró a Pirro, rey de Epiro, con un firme rechazo al soborno, cuando negociaba un acuerdo de paz en el año 280 a. C. A continuación, cita la sombra otro ejemplo de desprendimiento, el del popular San Nicolás de Bari, obispo de Mira (Turquía) en el siglo IV: de su propia bolsa, dio dinero para las dotes de tres mujeres que, no teniéndolas para casarse, estaban a punto de prostituirse. Es esta una de las leyendas que dieron origen a la invención de Santa Claus.

**** Hugo Capeto fundó en el siglo X en Francia la dinastía que siguió a las de los merovingios y los carolingios, a los que alude (los reyes antiguos). No pudo probarse que el fundador de la mala planta haya sido hijo de un carnicero. Este Capeto, llamado el Grande, duque de Francia, fue el padre del primer monarca de la familia, del mismo nombre, y coronado por él mismo. Era entonces una figura de gran poder. Las ciudades de Flandes a las que alude fueron atacadas por Felipe el Hermoso, ya en tiempos de Dante. Luego, el viejo Capeto cita los desaguisados de sus descendientes hasta llegar a Carlos, el de Valois, que en 1301 fue a Florencia en calidad de mediador, enviado por el Papa Bonifacio VIII, pero cometió allí todo tipo de iniquidades además de saquear a los nobles partidarios del papado y condenar a Dante al exilio (de allí la alusión a la lanza de Judas). La sombra del fundador de la dinastía nombra otros espantosos episodios, que en rápida sucesión pueden citarse así: tras aumentar sus dominios con la anexión de Provenza, que lo fue mediante matrimonio, los Capeto se tomaron los feudos de Ponthieu, Normandía y Gascuña; Carlos Anjou por enmienda se apoderó de la Pulla y de Sicilia en los años de Dante y decapitó a Conrado de Suevia: Dante además estaba seguro de que envenenó a a Tomás de Aquino; Carlos II, hijo del de Anjou, en 1283 fue derrotado por la armada de Sicilia y Aragón y hecho prisionero, y en 1305 entregó a su hija al rey Azón de Este, regateando el precio; Felipe el Hermoso tomó prisionero y utrajó a Bonifacio VIII en 1303 en Anagni, adonde el Papa había huído por al acoso de dos de la familia Colonna, los vivos ladrones aliados de Felipe, que cumple el papel de Pilatos en este episodio que termina con la muerte del Papa (el poema también habla de Cristo prisionero en su vicario, pues aunque Bonifacio era enemigo de Alighieri, éste defiende aquí la investidura papal a la que aún respeta); en 1307 Felipe el Hermoso se apoderó del tesoro de los templarios tras ejecutar sin proceso a más de 50 de sus jefes y al propio Jacques de Molay en la hoguera (lleva al Templo las codiciosas velas). La ejecución de Molay se demoró siete años. El Gran Maese de los templarios se confesó culpable bajo tortura, pero se retractó en público, volvió a reclamar su inocencia antes de ser ejecutado en 1314 frente a la catedral de Notre Dame y, según la leyenda, maldijo de esta suerte: "Clemente, y tú también Felipe, traidores a la palabra dada, ¡os emplazo a los dos ante el Tribunal de Dios! A ti, Clemente, antes de cuarenta días, y a ti, Felipe, dentro de este año." Así ocurrió: el papa Clemente V murió poco después y junto a su cama tenía un ejemplar de la Regla de la Orden de los Templarios; Felipe el Hermoso sufrió un derrame cerebral, o fue atacado por un jabalí o fue silenciosamente asesinado, durante una cacería, ese mismo año.

***** La sombra narra las invocaciones diarias que hacen los penitentes de grandes avaros y codiciosos, como Pigmalión, asesino de su tío Siqueo, el Fenicio; Midas, rey de Frigia que rogó y obtuvo de Dionisio que cuanto tocara fuese oro; Acán, quien se apoderó de parte del botín de Jericó consagrado a Dios y fue lapidado por los israelitas junto con su familia (Josué, 7:25); Safira, que con su esposo Ananías intentó engañar a los apóstoles con la venta de unos bienes y murieron fulminados (Hechos, 5:1-11); el sirio Seleuco, que cuando quiso saquear el templo de los hebreos fue atropellado por un caballero misterioso y atacado a coces (II de Macabeos, 3:25).; Polinéstor, rey de Tracia, mató a su pariente Polidoro para quedarse con sus riquezas y Hécuba le arrancó los ojos; Marco Licinio Craso, codicioso cónsul romano en el siglo II a. C., fue decapitado por los partos y en su boca vertieron oro líquido incandescente.

****** En la mitología, la isla de Delos tembló cuando Latonia dio a luz a Artemisa y Apolo.

******* El gloria in excelsis Deo son palabras entonadas por los ángeles sobre el pesebre de Belén (Lucas, 2:14); Dante compara su expectación y la de Virgilio con la de los pastores que las oyeron.


Texto del original: Mediasoft.it

Ilustración: Purgatorio, 20, 1960-1964, Salvador Dalí

jueves, agosto 19, 2010

Moya Cannon / Las sombras




Sólo sombras

Muéstranos qué es la luz:
las sombras negras de los álamos
sobre el verde y cálido suelo del valle;
la sombra rota al frente de una pintura de Pisarro,
mientras una joven lava platos al sol;
sombras en nuestras vidas: enfermedad, pérdida, muerte.

Las sombras
alertan nuestra visión
para la luz vívida en los claros árboles encarnados,
para la luz veteada sobre el algodón azul y blanco,
para la luz lavada sobre recipientes amontonados.

Moya Cannon (Dunfanaghy, Donegal, 1956)
Versión de Jorge Fondebrider para Otra Iglesia es Imposible


Only Shadows
show us what light is – / the black shadows of poplars / on the valley’s green, warm floor; / broken shadow in the forefront of a Pissarro painting, / as a young woman washes dishes outside in sunlight; / shadows in our lives – illness, loss, death. //Shadows / alert our vision / to the living light in clear-blooded trees, / to dappled light on blue and white cotton, / to washed light on stacked vessels.


Foto: Moya Cannon junto a una placa grabada con uno de sus poemas, Galway, 2010 Irishtimes.com

Dante Alighieri / Divina Comedia, Purgatorio, 19




Purgatorio, Canto decimonoveno

A la hora en que no puede el calor diurno
entibiar el frío de la luna,
vencido por la tierra, y a veces por Saturno

-cuando los geománticos su Mayor Fortuna *
ven en oriente, antes del alba,
surgir por allí, aún un poco bruna-,

me vino en sueños fémina balbuceante,
bizca de ojos, y sobre pie torcido,
las manos mochas, y de color menguante.

Yo la miraba, y como el sol conforta
los fríos miembros que la noche grava,
así la mirada mía le hacía avispada

la lengua, y luego la erguía a toda ella
de a poco, y el extraviado rostro,
como quiere amor, así le coloreaba.

Cuando tuvo el hablar resuelto,
comenzó a cantar, y con tanta pena,
que jamás le hubiese el rostro vuelto.

"Yo soy", cantaba, "la dulce sirena
que marinos en altamar encanto;
¡tanto soy de placer a gozar plena!

"Desvié a Ulises de su camino vago
con mi canto; y quien a mí se pega,
rara vez parte; ¡tanto complazco!"

Aún no estaba su boca cerrada
cuando una mujer vino, santa y presta,
a mi costado para confundirla.

"oh Virgilio, Virgilio, ¿quién es ésta?",
fuertemente gritaba; y él venía
los ojos fijos en aquella honesta.

Tomó a la otra y por delante abrió
a pedazos la ropa, desnudando el vientre.
Me despertó el hedor que de allí salió.

Moví los ojos, y el buen maestro,"¡Tres
veces te he llamado!", decía. "¡Levántate,
que hay que hallar el modo de que entres!".

Me levanté, y todos los girones
del sacro monte estaban plenos de día.
Y anduvimos con el sol en los riñones.

Siguiéndolo, llevaba yo la frente
como uno al que le pesa el pensamiento
y se dobla como medio arco de puente;

entonces oí: "Ven; aquí se pasa",
en un hablar suave y bondadoso,
que no se oye en la mortal comarca.

Con alas abiertas, como un cisne,
nos llevó arriba el que así habló,
del macizo entre dos paredes.

Movió las plumas y me dio viento,
Qui lugent, afirmando, son beatos, **
pues serán sus almas del consuelo.

"¿Qué tienes, que la tierra miras?",
el guía comenzó a decirme,
pronto adelantados por el ángel.

Y yo: "Con tanta duda me persigue
nueva visión que me doblega
que no puedo del pensar salirme".

"Viste", dijo, "a la vieja hechicera,
que es causa de que aquí arriba lloren;
viste como el hombre de ella se libera.

"Te baste esto, y batan tus talones;
los ojos vuelve al reclamo que gira
el rey eterno con las magnas ruedas".

Como el halcón que los pies se mira,
luego se vuelve al grito y se eleva
por deseo del pasto que le tira,

tal hice yo; y fui -así como se parte
la roca para dar paso al que sube-
hasta el lugar donde el cerco se abre.

Cuando puede entrar al quinto círculo,
vi gente llorar en esos sitios,
yaciendo en tierra, todos boca abajo.

Adhaesit pavimento anima mea, ***
sentía decir con suspiros altos,
que la palabra se entendía apenas.

"Oh elegidos de Dios, cuyos dolores
justicia y esperanza hacen menos duros,
hacia las altas subidas encaminen nos".

"Si ustedes vienen de yacer librados
y quieren encontrar más rápido el camino,
que quede siempre el vacío a la derecha".

Así rogó el poeta, y así fue respondido
poco más adelante de nosotros; pero yo
en el hablar advertí a uno escondido,

y volví la mirada al señor mío:
él aprobó con afable gesto
lo que en la vista le rogó el deseo.

No bien pude seguir a mi designio,
me paré junto a aquella criatura
cuyas palabras me la habían revelado,

diciendo: "Espíritu en cuyo llanto
expía lo que a Dios no puede regresar,
deja un poco por mí el mayor cuidado.

"Quién fuiste y por qué das espaldas
aquí, dime, y si quieres que impetre
por algo allá, de donde vengo vivo".

Y él a mí: "Por qué nuestros reveses
miran al cielo, sabrás; pero primero
scias quod ego fui successor Petri. ****

"Entre Sestri y Chiaveri mana
una bella riada, y de su nombre
el título de mi sangre se ilumina. *****

"En un mes y poco más probé cómo
pesa el gran manto a quien lo cuida
del fango: toda otra carga es una pluma.

"Mi conversión, ay de mí, fue tarda;
pero, como llegué a pastor de Roma,
descubrí la vida mentirosa.

"Vi que no se aquietaba el corazón,
ni más podía subir en esa vida;
y por ella se encendió mi amor.

"Hasta tal punto, mísera y lejana
de Dios, ánima fui, del todo avara,
que aquí soy, como lo ves, punida.

"Lo que avaricia hace se declara
en la purga de las ánimas conversas;
ninguna pena en el monte más amarga.

"Y como los ojos no llevábamos arriba,
fijos en las cosas terrenales,
aquí justicia en polvo los entierra.

"Como avaricia apaga nuestro querer
el bien, y toda caridad se pierde,
en este sitio la justicia nos oprime;

"de pies y manos presos y ligados,
cuanto le plazca al justo Sire
estaremos quietos y acostados".

Me había arrodillado y quería decirle,
pero como comencé y él se dio cuenta
-sólo escuchando- de mi pose reverente,

"¿Qué razón", dijo, "ante mí te inclina?".
Y yo a él: "Por tu dignidad,
de pie, me remuerde la conciencia".

"¡Arriba frate, endereza las piernas!",
repuso; "no errar: también soy siervo,
contigo y otros, de la misma potestad.

"Si alguna vez el santo evangélico tañido
que dice Neque nubent entendiste, ******
podrás ver por qué pienso de este modo.

"No te detengas más; vete,
que a mi llanto incomoda tu presencia.
Con él, maduro lo que me dijiste.

"Sobrina tengo, que se llama Alagia,
buena ella, salvo que mi casa
no la haya hecho, con su ejemplo, mala;
y ella sola me ha quedado allá".



Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* La geomancia, disciplina de origen oriental, introducida en occidente por los árabes, trazaba líneas en el terreno a partir de la percepción de corrientes de energía telúrica. Tenía por Fortuna Mayor el dibujo que se asemejaba en parte al signo de Acuario y en parte al de Piscis.

** Qui lugent, los que lloran. Cómo en las ocasiones anteriores, el aleteo del ángel ha borrado otra marca de la frente de Dante.

*** Mi alma se adhirió a la tierra (Salmo 119:30).

**** Sabe que fui sucesor de Pedro.

***** El río es el Lavagna, cuyo nombre adoptó el condado genovés del que provenía Ottobuono Fieschi, quien fue Papa como Adriano V. Ocupó el trono de Pedro durante 38 días antes de su muerte, en 1276.

****** La expresión latina significa "ni se casarán": "En la resurrección, ni los hombres ni las mujeres se casarán" (Mateo, 22:30). Adriano alude de este modo a que ha cesado su rango ante el juicio trascendente.


Texto del original: Mediasoft.it

Ilustración: Purgatorio, 19, 1960-1964, Salvador Dalí