miércoles, junio 30, 2010

T. S. Eliot / de "Ariel Poems"




Animula

"Brota de la mano de Dios el alma simple"
hacia un mundo chato de luces cambiantes y de ruido,
hacia la luz, la oscuridad, lo seco y lo húmedo, lo frío o lo caliente;
moviéndose entre patas de mesas y de sillas,
levantándose o cayéndose, tendiendo la mano hacia besos y juguetes,
avanzando audazmente, pronta a alarmarse,
refugiándose en el ángulo del codo y la rodilla,
ansiosa de ser calmada, complaciéndose
en el fragante esplendor del árbol de Navidad,
en el viento, el sol y el mar;
estudia el soleado diseño del piso
y los siervos corriendo en torno de una bandeja de plata;
confunde lo real y lo fantástico,
contenta con naipes y reyes y reinas,
con lo que hacen las hadas y dicen los sirvientes.
La pesada carga del alma que crece
desconcierta y agravia más de día en día;
de semana en semana desconcierta y agravia más
con los imperativos del "es y parece",
del se debe y no se debe, del deseo y la censura.
El dolor de vivir y la droga de los sueños
acurrucan el alma pequeña en el asiento adosado a la ventana
tras la Enciclopedia Británica.
Brota de la mano del tiempo el alma simple
indecisa y egoísta, deforme, tullida;
incapaz de avanzar o retirarse,
teniendo la cálida realidad, el bien ofrecido,
negando la porfía de la sangre,
sombra de sus propias sombras, espectro de su propia tiniebla,
dejando papeles desordenados en un cuarto polvoriento;
viviendo por primera vez el silencio después del Viático.

Rogad por Gutiérrez, ávido de velocidad y poder,
por Boudin, despedazado,
por el que amasó una gran fortuna,
y el que hizo lo que le dio la gana.
Rogad por Floret, destrozado por el mastín entre los tejos,
rogad por nosotros ahora y en la hora de nuestro nacimiento.


T. S. Eliot (St. Louis, 1888-Londres, 1965), Retrato de una dama y otros poemas. Versión y notas de Alberto Girri y Enrique Pezzoni, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1983

De la nota de Girri y Pezzoni: El verso famoso del emperador Adriano: O Animula vagula, blandula es, obviamente, el origen del título, pero el texto se inspira sin disimulo en Dante: Esce di mano a lui che la vagheggia / prima che sia, a guisa di fanciulla / che piangiendo e ridendo pargolleggia, // l'anima semplicetta che sa nulla (Purgatorio XVI: 85-88)*

* Sale de la mano de aquel que la contempla / antes que sea, como muchacha / que llorando y riendo balbucea, // el alma simplísima que no sabe nada

Animula
'Issues from the hand of God, the simple soul' / To a flat world of changing lights and noise, / To light, dark, dry or damp, chilly or warm; / Moving between the legs of tables and of chairs, / Rising or falling, grasping at kisses and toys, / Advancing boldly, sudden to take alarm, / Retreating to the corner of arm and knee, / Eager to be reassured, taking pleasure / In the fragrant brilliance of the Christmas tree, / Pleasure in the wind, the sunlight and the sea; / Studies the sunlit pattern on the floor / And running stags around a silver tray; / Confounds the actual and the fanciful, / Content with playing-cards and kings and queens,/ What the fairies do and what the servants say. / The heavy burden of the growing soul / Perplexes and offends more, day by day; / Week by week, offends and perplexes more / With the imperatives of 'is and seems' / And may and may not, desire and control. / / The pain of living and the drug of dreams / Curl up the small soul in the window seat / Behind the
Encyclopædia Britannica. / Issues from the hand of time the simple soul / Irresolute and selfish, misshapen, lame, / Unable to fare forward or retreat, / Fearing the warm reality, the offered good, / Denying the importunity of the blood, / Shadow of its own shadows, spectre in its own gloom, / Leaving disordered papers in a dusty room; / Living first in the silence after the viaticum. / / Pray for Guiterriez, avid of speed and power, / For Boudin, blown to pieces, / For this one who made a great fortune, / And that one who went his own way. / Pray for Floret, by the boarhound slain between the yew trees, / Pray for us now and at the hour of our birth.

Ilustración: Children Playing with a Dog, 1907, Mary Cassatt

martes, junio 29, 2010

Juana Bignozzi / el día que...




Después de décadas vos me anunciarás la muerte

el día que dejes de hablarme de manera irónica
seca y un poco desatendida
sabré que me estoy muriendo
el día que dejes de decirme
por favor se habla con el subjuntivo lo has olvidado
no se viste uno con flores y rayas
no se sale así a la calle
ese día seré conmovedora
digna de piedad
y toda forma de felicidad habrá desaparecido
el día que me disculpes cualquier
cosa que diga
sabré que ha llegado el final

Juana Bignozzi (Buenos Aires, 1937), Si alguien tiene que ser después, inédito

Ilustración: Overflow, 1978, Andrew Wyeth

lunes, junio 28, 2010

Eugenio Montale / Dos poemas




Hoy está de moda

Todos los días hay una revolución
de estaciones, de pueblos, de ideas.
Sine die es aplazada toda decisión.
Nada es ya estable, sino alguna canción
repetida bajo todas las banderas.
Cuánto se salvará de este temporal
no se sabe. Tal vez después de tanto derroche
incluso la palabra terminará en una zanja.
Nos queda la esperanza de que algún
anacoreta destile resinas doradas
de los troncos putrefactos del saber.


Incertezas

En la elección del mes más adecuado
para largos viajes imaginarios, nos demoramos
entre mayo, a salvo del comienzo del verano,
y setiembre, que no es desesperado
pero tampoco alegre. Abril se lo dejamos
a otros examinadores. Fuimos de la opinión
de omitir los meses muertos en la morsa del hielo.
Así el tiempo inexorable transcurre
y de improviso, de un salto, se detiene.

Eugenio Montale (Génova, 1896-Milán, 1981), Diario postumo (1969-1979), Mondadori, Milán, 1996
Versiones de J. Aulicino

Oggi è di moda
Ogni giorno, c'è una rivoluzione / di stagioni, di popoli, di idee. / Sine die è rimandata ogni decisione. / Nulla è più stabile, se non qualche canzone / ripetuta sotto tutte le bandiere. / Quanto si salverà, da questo nubifragio, / non si sa. Forse dopo tanto spreco / anche la parola finirà in un botro. / A noi rimane la speranza che qualche / anacoreta distilli resine dorate / dai tronchi marcescenti del sapere.

Incertezze
Nella scelta del mese più adatto / a lunghi viaggi immaginari, indugiavamo / tra maggio salvato dall'arrivo dell'estate / e settembre che non è disperato, / ma neppur lieto. Aprile lo lasciammo / ad altri recensori. Fummo dell'opinione / di trascurare i mesi uccisi dalla morsa del gelo. / Così il tempo inesorabile scorre / e improvisso, d'un balzo, s'arresta.


Ilustración: Flag (detalle), 1955, Jasper Johns

domingo, junio 27, 2010

Mario Luzi / Despertar




Diana, despertar

El viento libre luce entre los humos
de la llanura, el monte ríe raro
iluminándose, surgen relumbres
del agua, ¿hay mensaje más caro?

Hora es de levantarse, de vivir
puramente. Ya vuela en los espejos
un sonreir, un temblor en los vidrios,
vuelve un sonido a confundir los oídos.

Y tú acudes alegre y contradices
de inmediato a la muerte. Así cuando
se abre una puerta desbordan felices
los colores, la sombra va de vuelta

a disolverse. Nacen rientes imágenes,
en la sangre se filtra, ciego vuelve,
el espíritu del sol, nos llevan céfiros
consigo: a existir, a extinguirse en un día.

Mario Luzi (Florencia, 1914-2005)
Versión de Rodolfo Alonso


Diana, risveglio
Il vento sparso luccica tra i fumi / della pianura, il monte ride raro / illuminadosi, escono barlumi / dall’acqua, quale messaggio più caro? // È tempo di levarsi su, di vivere / puramente. Ecco vola negli specchi / un sorriso, sui vetri aperti un brivido, / torna un suono a confondere gli orecchi. // E tu ilare acorri e contraddici / in un tratto la morte. Cosí quando / s’apre una porta irrompono felici / i colori, esce il buio di rimando // a dissolversi. Nascono liete immagini, / filtra nel sangue, cieco nel ritorno, / lo spirito ldel sole, aure ci traggono / con sé: a esistere, a estiguerci in un giorno.


Foto: Luzi Corriere della Sera

Pier Paolo Pasolini / Envío




A Luzi

Estos siervos (ni siquiera pagados) que te rodean,
¿quiénes son? ¿A qué verdadera necesidad responden?
Tú callas, tras ellos, con cara de quien hace poesía:
Pero ellos no son tus apóstoles, son tus espías.

Pier Paolo Pasolini (Boloña, 1922-Ostia, 1975)
Versión de Carlos Vitale en Via Sole


A Luzi

Questi servi (neanche pagati) che te circondano,
chi sono? A che vera necessità rispondono?
Tu taci, dietro a loro, con la faccia di chi fa poesie:
ma essi non sono i tuoi apostoli, sono le tue spie.


Ilustración: Pintura andalusí, siglo XIII

sábado, junio 26, 2010

Jude Nutter / Bajos de la tierra





Ars poética

Como si eso pudiera salvar mi vida. Y podría.
Por los muertos dentro de los bajos de la tierra.
Por los muertos desechados en cascadas y los chales de ceniza.
Sobre campos y grandes masas de agua. O descansando
en un estante dentro del capullo de una urna.

Por aquellos menos ceniza que pequeños fragmentos de hueso.
Por aquellos no encontrados.
Por aquellos no nacidos aún, en reposo
en el bolsillo más profundo de la imaginación con las inocuas,
desencordadas vértebras de los dioses. Esperando

los apetitos y los errores de los vivos
para darles forma. Y lo mismo para los vivos.
Por los vivos. Por nosotros. Con nuestros muertos y nuestras deidades. Por nosotros,
con nuestros labios contra las diminutas lápidas que hacemos cada vez
que juntamos nuestras manos en oración.

Jude Nutter (North Yorkshire, Inglaterra, vive en los Estados Unidos desde 1980), The Curator of silence, University of Notre Dame Press, 2006
Versión de Silvia Camerotto

Ars Poetica
As if it could save my life. And it might. /For the dead inside the hem of the earth./For the dead dismissed in cascades and scarves of ash. /Over fields and great bodies water. Or resting /On a shelf inside the bud of an urn.//For those less ash than nuggets and snippets of bone./For those not found. /For those not yet born, at rest/in the imagination’s deepest pocket with the harmless, /unstrung vertebrae of the gods. Waiting //for the lusts and the mistakes of the living /to give them form. And so to the living. /For the living. For us. With our dead and our deities. For us, /with our lips against the tiny headstones we make each time /we put our soft hands together in prayer.


Foto: Vista aérea del cementario de Bristol, Inglaterra Stefan Wermuth/Reuters/Wall Street Journal

Nikolai Gumiliov / Odiseos




Modernidad

Cerré la Ilíada y me senté frente a la ventana,
aún temblaba la última palabra entre mis labios.
A lo lejos algo brillaba, un farol o la luna,
y la sombra de un guardia se movía despacio.

Cuántas veces miré con gesto desafiante
y cuántas miradas recibí en respuesta…
Multitud de odiseos en los barcos mercantes
y agamenones entre la penumbra de las tabernas.

En la Siberia lejana donde llora la ventisca,
se congelan los mamuts entre hielos de plata,
y su tristeza silenciosa estremece las nieves,
y su sangre roja encendía los horizontes.

Me entristece este libro y me desvanece la luna,
quizá, realmente, no necesito ningún héroe.
Bajan por la alameda, con dulzura extraña,
un estudiante y una gimnasta, como Dafnis y Cloe.

Nikolai Gumiliov (Kronstadt, 1896-San Petersburgo, 1921)
Versión de Natalia Litvinova

Noticia: Con Anna Ajmátova y Ósip Mandelshtam, Gumiliov fue responsable del acmeísmo (del griego acmé, cima: figuradamente, punto de mayor intensidad), movimiento que postuló una poesía de imágenes concretas y que giró en torno al Gremio de Escritores y la revista Apollon, en oposición al simbolismo francés y en sintonía con el imagismo creado por Ezra Pound en Londres por aquellos años (comienzos de la segunda década del siglo XX). Gumiliov participó de la Primera Guerra Mundial y no ocultó su oposición al gobierno soviético. Fue fusilado por supuesta conspiración para un golpe de Estado.

Современность

Я закрыл Илиаду и сел у окна,
На губах трепетало последнее слово,
Что-то ярко светило — фонарь иль луна,
И медлительно двигалась тень часового.

Я так часто бросал испытующий взор
И так много встречал отвечающих взоров,
Одиссеев во мгле пароходных контор,
Агамемнонов между трактирных маркеров.

Так, в далекой Сибири, где плачет пурга,
Застывают в серебряных льдах мастодонты,
Их глухая тоска там колышет снега,
Красной кровью — ведь их — зажжены горизонты.

Я печален от книги, томлюсь от луны,
Может быть, мне совсем и не надо героя,
Вот идут по аллее, так странно нежны,
Гимназист с гимназисткой, как Дафнис и Хлоя.


Foto: Gumiliov, Zinovy Grzhebin y Alexander Blok, 1919 RIA-Novosti

viernes, junio 25, 2010

Mario Battistella / Vos que fuiste...




No aflojés

[Tango]

Vos, que fuiste de todos el más púa,
batí con qué ganzúa
piantaron tus hazañas...
Por tu ausencia en las borracherías
cambió la estantería
el gusto de las cañas...
Compadrito de aquellos tiempos,
soy el tango hecho lamento,
corro parejo con tu pintón,
¡sufro tu misma emoción!

Vos fuiste el rey del bailongo
en lo de Laura y la Vasca...
¡Había que ver las churrascas
cómo soñaban tras tuyo!
¡Alzaba cada murmullo
tu taconear compadrón
que era como flor de yuyo
que embrujaba el corazón!

Maula el tiempo te basureó de asalto
al revocar de asfalto
las calles de tu barrio...
No es que quiera tomarlo tan a pecho
¡pero es que no hay derecho
que hoy talle tanto otario!
Macho lindo de aquel pasado,
te saludo desconsolado,
porque en tu reino sentimental
vuelco la esquina final.

Mario Battistella (Monforte, Italia, 1893-Buenos Aires, 1968), 1933

Ilustración: Compadrito, Pedro Figari

jueves, junio 24, 2010

Ezra Pound / Canto III


Canto III

Me senté en los escalones de la Dogana
porque las góndolas estaban caras, ese año,
y no había de “esas minas”, sólo había una cara,
y el Buccentoro a unos veinte metros, gritando “Stretti”,
las vigas iluminadas, ese año, en el Morosini,
y los pavos reales en la casa de Core, o al menos deberían.
Flotan dioses en el aire azur,
dioses brillantes y toscanos, de vuelta antes que el rocío se derrame.
Luz: y la primera luz, antes de que el mínimo rocío haya caído.
Paniscos, y de los robles, dríadas,
y de los manzaneros, melíades,
por todo el bosque y las hojas, lleno de voces,
un susurro, y las nubes combadas sobre el lago,
y hay dioses sobre ellas,
y en el agua, los almendrados nadadores blancos,
el agua plateada esmalta el pezón duro,
como Poggio lo remarcó.
Venas verdes en el turquesa,
o, las escaleras grises que trepan bajo los cedros.

Mío Cid por Burgos entróve,
hasta la puorta tachonada entre dos torres,
golpeó con el traste de su lanza, y una niña salió,
una niña de neuf años,
a ojo se parava sobre la puorta, entre dos torres,
leyó estonz el decreto, voce tinnula:
Non omne fablar osare, alimentar, ayudar a Roy Díaz,
so penna de tener el coraçon uera, clavadno en la pirca,
e aun demás los ojos fuera de las caras, e perdieres averes e casas,
“E hi, Mío Cid, esta es la seellada,
seellada fiertemiente la carta”
Y se fue por Bívar, Mío Cid,
sin halcones en las varas,
e sin ropas en las alforjas,
y dexo sus arcas con Raquel y Vidas,
grand caxas de arena, con los prestamistas,
para pagar sus omnes de armas,
e hizo camino hacia Valencia.
Ignez da Castro asesinada, y acá
una pared ruinosa, y acá fecha para mantenerse.
Sombrío desperdicio, pigmentos que se descascaran de la piedra,
o escamas de yeso, Mantegna pintó la pared.
Andrajos de seda, “Nec Spe Nec Meto.”

Ezra Pound (Hailey, EE UU, 1885-Venecia, Italia, 1972), The Cantos, A New Directions, Nueva York, 1993
Versión de Matías Heer

Canto III
I sat on the Dogana's steps / For the gondolas cost too much, that year, / And there were not "those girls", there was one face, / And the Buccentoro twenty yards off, howling "Stretti", / And the lit cross-beams, that year, in the Morosini, / And peacocks in Kore's house, or there may have been. / Gods float in the azure air, / Bright gods and Tuscan, back before dew was shed. / Light: and the first light, before ever dew was fallen. / Panisks, and from the oak, dryas, / And from the apple, maelid, / Through all the wood, and the leaves are full of voices, / A-whisper, and the clouds bowe over the lake, / And there are gods upon them, / And in the water, the almond-white swimmers, / The silvery water glazes the upturned nipple, / As Poggio has remarked. / Green veins in the turquoise, / Or, the gray steps lead up under the cedars. // My Cid rode up to Burgos, / Up to the studded gate between two towers, / Beat with his lance butt, and the child came out, / Una nina de nueve anos, / To the little gallery over the gate, between the towers, / Reading the writ, voce tinnula: / That no man speak to, feed, help Ruy Diaz, / On pain to have his heart out, set on a pike spike / And both his eyes torn out, and all his goods sequestered, / "And here, Myo Cid, are the seals, / The big seal and the writing." / And he came down from Bivar, Myo Cid, / With no hawks left there on their perches, / And no clothes there in the presses, / And left his trunk with Raquel and Vidas, / That big box of sand, with the pawn-brokers, / To get pay for his menie; / Breaking his way to Valencia. / Ignez da Castro murdered, and a wall / Here stripped, here made to stand. / Drear waste, the pigment flakes from the stone, / Or plaster flakes, Mantegna painted the wall. / Silk tatters, "Nec Spe Nec Metu."

Ilustración: Manuscrito de Mio Cid, de Per Abbat, siglo XIII Biblioteca Cervantes Virtual

Arseni Tarkovsky / Tronco y hojas




Diccionario

Soy la rama menor
del tronco de Rusia,
soy su carne.
Hasta mi follaje
llegan las venas húmedas,
de acero,
de lino,
de hueso,
de sangre,
son continuación
de las raíces.

Hay en las alturas
una poderosa tensión,
por eso soy inmortal.
Por mis venas corren
dolor y bondad,
la humedad helada
de las aguas subterráneas,
todas las erres y las eles
de la lengua sagrada.

La sangre de todos los nacimientos
y de todas las muertes
me llama a la vida.
Viví en los tiempos cuando
el genio anónimo del pueblo
revivía la carne muda
dándole nombre.
Su diccionario está abierto
desde las nubes
hasta la profundidad terrestre.

A la lengua racional - enseñarle el pájaro
y a la hoja que se dice única
sumergirla en la fuente
verde, rojiza, de oro, oxidada...

Arseni Tarkovsky (Elisavetgrad, 1907-Moscú, 1989)
Versión de Natalia Litvinova

СЛОВАРЬ

Я ветвь меньшая от ствола России,
Я плоть ее, и до листвы моей
Доходят жилы влажные, стальные,
Льняные, кровяные, костяные,
Прямые продолжения корней.

Есть высоты властительная тяга,
И потому бессмертен я, пока
Течет по жилам - боль моя и благо -
Ключей подземных ледяная влага,
Все эр и эль святого языка.

Я призван к жизни кровью всех рождений
И всех смертей, я жил во времена,
Когда народа безымянный гений
Немую плоть предметов и явлений
Одушевлял, даруя имена.

Его словарь открыт во всю страницу,
От облаков до глубины земной.
- Разумной речи научить синицу
И лист единый заронить в криницу,
Зеленый, рдяный, ржавый, золотой...

La voz de A. Tarkovsky leyendo sus poemas, aquí

Foto: Tarkovsky Russia Ic

miércoles, junio 23, 2010

James Schuyler / Cortapapeles




Un cuchillo de piedra

26 de diciembre, 1968

Querido Kenward,
Qué perla
de abrecartas. Es justo
lo que necesitaba, algo
donde descansar los ojos, siempre
deseado, es decir
es eso que
sentía que me
faltaba pero
no lo sabía, sin uso
real y sin embargo
esencial como una caja
de botones, o los mapas, los verdes
cielos mañaneros, las islas y
canales en la avena, el vapor
del guiso de ostras. Ágata
marrón, veteada como un bosque
por un humo que presenta
la acuosa torsión de la zostera
en rápida concavidad desteñida de
herrumbre. Ondulantes líneas de
atardecer norteño –un Munch
sin la ansiedad– una
insinuación de casi ámbar:
a la nariz, un pensamiento
resinoso, al ojo,
una aguja laqueada, verde
allí donde no hay verde, una
post-imagen presente.
Pulido como un hacha, desnudo
y elegante como un lago,
varonil como un lingam,
petrificado clima de noviembre,
es la cosa justa
¿para hacer qué? ¿Para
abrir cartas? No,
es justamente la cosa, un
objeto, oscuro, feroz
y hermoso en el que
la sorpresa es que
la sorpresa, una vez
que pasa, sigue estando:
en el que disfrutar
no es consumir. Lo i-
rrecuperable retorna
en un mundo marrón
hecho de madera,
jaspeado de nieve, epi-
centro de tempestad
todavía en piedra.

James Schuyler (Chicago, 1923-Nueva York, 1991)
Versión de Laura Wittner en Se lo dico non lo faccio, se lo faccio non lo dico

Poemas en inglés de Schuyler en la página de Joseph Comte, Universidad de Buffalo

A Stone Knife
December 26, 1968
Dear Kenward,/ What a pearl / of a letter knife. It's just / the thing I needed, something / to rest my eyes on, and always / wanted, which is to say / it's that of which I / felt the lack but / didn't know of, of no / real use and yet / essential as a button / box, or maps, green / morning skies, islands and / canals in oatmeal, the steam / off oyster stew. Brown / agate, veined as a woods / by smoke that has to it / the watery twist of eel grass / in a quick, rust-discolored / cove. Undulating lines of / northern evening—a Munch / without the angst—a / hint of almost amber: / to the nose, a resinous / thought, to the eye, a / lacquered needle green / where no green is, a / present after-image. / Sleek as an ax, bare / and elegant as a tarn, / manly as a lingam, / November weather petrified, / it is just the thing / to do what with? To / open letters? No, it / is just the thing, an / object, dark, fierce / and beautiful in which / the surprise is that / the surprise, once / past, is always there: / which to enjoy is / not to consume. The un-/ recapturable returns / in a brown world / made out of wood, / snow streaked, storm epi-/ center still in stone.

Foto: James Schuyler en el Chelsea Hotel de NY, c. 1989 Robert Giard/Isola di Rifiuti

martes, junio 22, 2010

Mario Jorge de Lellis / Canto




Canto a los hombres del vino tinto

Yo sé que vendrán, caminarán,
vendrán, caminarán, darán la vuelta,
dirán mi barco ballenero pesca en las Orcadas,
mi vejez es un canto de rayuela,
mi velador no caza mariposas,
vendrán, caminarán, dirán cualquiera
tiene un gorro frigio,
cualquiera tiene un tango,
tiene un agua tanino;
vendrán, caminarán, dirán la palabrota que les queda,
vendrán, caminarán, dirán del apio,
vendrán, caminarán, dirán que salga pato o gallareta,
dirán, caminarán, dirán qué bárbaro,
dirán imbécil,
dirán yo soy un hombre,
dirán piso la tierra.

Yo sé que ellos vendrán, caminarán.
Dirán, caminarán y cantarán con la violeta
y cantarán el ajo de los guisos
y el ábside, el gorrión, las azoteas.
Vendrán, caminarán, dirán que antepasados
murieron en cadalsos o en hogueras,
murieron sobre camas de hospitales,
sobre catres sin luz o sobre las veredas.

Vendrán, caminarán,
con la antigua zozobra
del alquiler,
con la herramienta húmeda, oxidada;
vendrán, caminarán, vendrán la siesta,
falseadores del sol,
halconeros audaces del de pronto,
viejos amigos míos, cantantes de violetas,
venteando lluvias coloradas,
cayendo, decayendo, diciendo que vendrán, caminarán,
diciendo apenas
que aquí vendrán, caminarán...
Y un chapoteo dulce pica en la piel
y uno sabe que están como los muertos:
acostados y duros y sin pena.

Como los muertos duros.
Los muertos ya no tienen vanagloria. Ni problemas.
Ni decapitación. Ni ley.
Ni llave familiar para el altillo. Ni retratos de abuelas.
Los muertos tienen solamente
un raptado moverse entre las cosas y una cruz oficial
y un pasado rumor de voces vivas en la oreja.
Y están bajo el zapato del que vive,
químicamente amargos, naturalmente pobres y de tierra.
Vendrán, caminarán. Observadores simples,
jugadores de truco, sacrílegos del agua,
bicarbonatos, hígados, confidencias,
lo que yo siempre tuve es poca suerte,
viejos amigos míos, cantantes de violetas.

Vendrán, caminarán.
Tendrán la mano abierta,
un tajo de dolor hundiendo sus infancias,
una hermosura en vino y un vino en la moneda.

Vendrán, caminarán.
La vida es tan correcta,
tan construida así como esas casas de diez pisos,
tan dócilmente puesta
hacia la muerte
que al encontrarlos
uno se siente afuera.

Vendrán, caminarán. Caña, pescado, pipa.
Pelos en la nariz, buenas noches me voy la tengo enferma
yo le voy a contar la historia de mi pueblo,
qué has quedado pensando marivelcha.

Yo sé que ellos vendrán, caminarán,
vendrán, caminarán, darán la vuelta.
Tienen cosas acaso que decir,
tienen qué preguntar: cuántas botellas,
cuántos lagares dulces,
cuánta ocupada mesa,
cuánto codo raído
o pantalón gastado en las veredas
o anoche me soñé vinado en un cadáver
o anoche me soñé a mi María muerta.

Vendrán, caminarán.
Visitarán mi tierra.

Vendrán, caminarán.
Fueron la tierra.

Vendrán, caminarán.
Se los tragó la tierra.

Vendrán, caminarán.
Campanas tocan en las copas. Buenas noches amigos,
buenas noches por catres, bodegones, viento al irse a dormir,
cantantes de violetas.

Mario Jorge de Lellis (Buenos Aires, 1922-1966), Cantos humanos, Colección Ventana de Buenos Aires, Buenos Aires, 1956

Ilustración: Botella y dos vasos, 1886, Vincent Van Gogh

lunes, junio 21, 2010

Mario Jorge de Lellis / Boca




Boca Juniors

Uno sabe el color bandera sueca(1),
desarrancado gol grito del hincha,
vocación de este Boca boca llena,
tictac de historia de tablones(2)
chuenga a chuenga(3).
Uno siente la sangre de azul-oro
metiéndose en las venas
por un punto de más, por una nada.
Y ocurre que ni almuerzo ni merienda
tienen algo que ver,
ocurre que la novia zaguanera(4)
o el padre encabezando los domingos
miran pasar la tarde bizcochada(5)
y esperan como espera,
pasivamente el lunes.
Uno se va volado, está de loco al paso,
refuerza el corazón, grita sin grieta,
aplaude el gol sellado en la gambeta,
siente su afán,
lo sigue hasta en la sexta(6).
Y siempre, cuando ese sol domingo color pájaro
le pega en la cabeza,
cuando tiene en capilla la memoria
o en blanco la leyenda,
suelta nombres con nombres a medida
que los nombres lo sueltan:
tesoriere(7) capando los penales,
bidoglio(8) con refrán en cada pierna,
lazzatti(9) semafórico a las puntas,
cherro(10) firmando la pelota para una ida y vuelta,
arico(11) llevándola al desprecio,
varela(12) en boina suelta,
sarlanga(13) como dulce golosina,
angelillo(14) maestro, filósofo poeta.
Así, de Boca en boca,
lo inconsolable tiene
consuelo de domingo por la siesta:
léxico libre, loco levantado, potrerío(15) de fiesta.

Hacer la flor(16) de bocajuniors,
hacerlo con belleza,
hablar del pueblo pobre
que sin pedir permiso
se vuelca hacia la izquierda(17)
es una primavera de cosas hipotéticas:
¿qué pensarán los clásicos,
qué pensará la golondrina bécquer(18),
qué espronceda(19)?

No sé.
Pero ese pueblo vivo que empuja y desempuja,
que parla y parlamenta
es el único eco de estas voces
y el único que cuenta.

Viéndolo andar de Boca al hombro,
de corazón con quince estrellas(20),
de pasión sin corbata,
le digo este poema.

Mario Jorge de Lellis (Buenos Aires, 1922-1966), 1962 La Bombonera Com.ar


Notas de La Bombonera Com. Ar.

(1) Los colores de Boca se tomaron de la bandera de Suecia.
(2) Los antiguos estadios eran de graderíos de tablas.
(3) Chuenga era una golosina (castellanización del inglés "chewing gum": chicle o goma de mascar) y su vendedor en los estadios, que gritaba el nombre del producto, acabó apodándose también así.
(4) El zaguán (la entrada de la casa) era el sitio preferido de los novios para las despedidas más íntimas.
(5) Juego de ideas: miran pasar la tarde comiendo bizcochos o miran pasar la tarde color bizcocho.
(6) Se refiere a la sexta edición de los diarios, que salía por la tarde-noche y los domingos traía ya los resultados de fútbol.
(7) Américo Tesoriere o Tesorieri: arquero de Boca de 1916 hasta 1927. Apodado "La Gloria", ganó cinco torneos en Boca. Jugó en la selección y mantuvo su valla invicta en los sudamericanos de 1921 y 1924.
(8) Ludovico "Vico" Bidoglio: Defensor de gran clase que jugó en Boca entre 1922 y 1931. Ganó nueve torneos.
(9) Ernesto "el Pibe de Oro" Lazzatti: centromedio de juego fino y atildado, que debutó en Boca con 18 años en 1934 y jugó hasta 1947, ganando cinco campeonatos de la era profesional.
(10) Roberto "Cabecita de Oro" Cherro: mediocampista de endiablada habilidad y gran llegada, goleador histórico de Boca con 221 goles (106 en la era profesional) cuyos equipos integró de 1926 a 1938.
(11) Pedro "Arico" Suárez: defensor español que jugó en Boca de 1929 a 1942. De gran calidad en la salida del balón.
(12) Severino "la Boina Fantasma" Varela: Delantero uruguayo, jugó en Boca sólo tres torneos y ganó dos. En 67 partidos que jugó marcó 43 goles, 5 a River. Usaba una boina blanca por un convenio publicitario, muy adelantado a su éspoca.
(13) Jaime "Piraña" Sarlanga: centrodelantero muy efectivo (193 partidos, 115 goles) que jugó en Boca de 1940 a 1948.
(14) Angelillo: Delantero de Boca en 1956 y 1957, de gran habilidad, luego transferido al Inter de Milán, realizando en Italia una dilatada carrera.
(15) Alude a los "potreros", como se llamaba a los terrenos baldíos donde los niños y jóvenes juegan al fútbol de manera informal.
(16) La flor se dice, en poesía, de la misma poesía. O sea que está diciendo: "hacer poesía de Boca Juniors..."
(17) Se entiende: la izquierda política.
(18) Referido a Gustavo Adolfo Bécquer, poeta español del período romántico, autor de una famosa rima "Volverán las oscuras golondrinas / de tu balcón sus nidos a colgar..."
(19) Referido a José de Espronceda, otro poeta español del período romántico.
(20) Las que Boca, según la tradición de estrella por campeonato en el escudo, tenía en el momento del poema.

Foto: Diego Armando Maradona festeja un gol en la cancha de Boca Juniors, 1997. BBC Mundo.com

Roberto Themis Speroni / Invierno




El hueso del invierno

A mis hijos

I

Como un ángel curioso atravesando
una gran galería, un infinito
mundo de soledad donde fulguran
murciélagos de hielo, estalagmitas,
carámbanos de vidrio tan agudos
como el ojo de un pez; como si fuera
un destino caminar el hueso,
lo frío del invierno y sus misterios,
lo largo en amarillo y lo que tiembla,
ando el tuétano duro, el quebradizo
contorno de una vida en piedra inmóvil,
la longitud celeste del granizo
dispuesto en oquedad en quieta sombra.
Yo, el poeta, el desnudo –el mar acaso,
acaso la montaña, un dios acaso–,
ando el hueso invernal, el incrustado
hueso del tiempo en la estación más fría.
Por ancha boca de cristal, por sitios,
donde filosas llamas se sostienen
las unas con las otras, simulando
ardorosas imágenes, gastadas
ojivas de silencio, yo, el poeta,
–acaso el arenal, acaso el miedo–
voy internando mi vejez, mi llanto,
la certidumbre de saber que el hombre
es una forma del amor, del canto,
de la muerte que sopla dulcemente
a través de las grietas del invierno.
De esta manera, solitario, lejos
cargado de memorias que parecen
dolorosas anémonas, diademas,
constelaciones del ayer, avanzo
por el hueso invernal, por el gran tubo
que un viento tiritante va ciñendo
de lúgubres rumores, de murmullos
cuyo color castiga el ceño triste,
el triste muro de la frente abierta
a la razón que el invierno guarda,
como guarda el invierno en su comarca
la llaga del poeta.

Altas colinas,
dunas de sal, gaviotas transparentes,
hojas que fueron árboles un día,
rostros que en el adiós se distorsionan
hasta lograr la curva de los ojos,
lo fugitivo que en humo impera,
conmigo avanzan en quietud de hielo,
trepando, dando vueltas al origen
de lo que fuera bello, de lo antiguo
que amara yo, el poeta, –acaso un niño,
una flor a la orilla de una nube,
la delicada risa de un airoso
y brillante verano ya perdido–.

Todo conmigo va por ese hueso
de límites cambiantes: las ciudades,
los cementerios, el calor remoto
de un leño en la penumbra, el fino cuerpo
de una mujer tendida como un grito
de libertad detrás del pecho breve.

Y yo, el poeta, el taciturno –acaso
la sombra de un anillo, acaso el simple
sollozo de un guijarro, acaso el vuelo–,
voy integrando el ser, lo que los años
separan dividiendo, haciendo trizas
junto al hueso constante del invierno.

¡Oh, camaradas, ágiles guerreros
de aquella luz buscada y conseguida!...
Con cuánta lentitud, con cuánta angustia
debo internar mi soledad, mi sangre
por el invierno que a mi lado eleva
sus follajes de escarcha.

Por momentos,
descubro que hay un símbolo terrible,
una inviolable lápida asfixiando
esto que soy y somos, esta ardiente
necesidad de andar, de ver el grito
que el invierno sostiene, que aprisiona
con terquedad de hiedra en lo sombrío.
¡Si uno pudiera estar en toda fuente,
sumergido en profundas aventuras
solamente cercanas al espíritu;
si se pudiera descorrer el viejo
cabello del invierno, si la mano
quitara de improviso lo dormido,
lo muerto en apariencia, este gran hueso,
esta oquedad mortificante y sola
tal vez se estremeciera, diera un vuelco
hacia la estrella misma, y en el cielo
veríamos el mar, el valle hermoso
que los sueños contemplan solamente...!

Y sin embargo a tientas, yo, el poeta,
internándome a siglos, destrozado
por aguzadas limas que aparentan
infinitas ternuras, por espectros
que me arrojan arañas polvorientas,
adormideras, rostros invencibles,
sigo a paso de arena este gran hueso
donde el invierno es único monarca,
dios de cristal, señor de la derrota...

Niños caídos, vírgenes heladas,
inocentes arqueros de piel blanca,
cazadores de insectos, harapientos
monjes de nieve, imágenes de liquen,
en torno a mí, en torno a tanta pena,
tejen tapices, juegan a la muerte,
y con gestos apenas descubiertos,
momentáneos, fugaces, pero llenos
de misteriosa eternidad, se esconden,
me miran, aparecen y se internan
en el gran hueso del invierno hundido
en la mitad del tiempo, en lo callado
del tiempo y su mordida mariposa.

A veces, deteniéndome en un sitio
igual a una crisálida, cansado,
hombre del hombre, sombra de lo vano,
imagino que el hueso está en mi mismo,
sobre mi corazón, sobre los días
que transcurrieron dando tumbos, rotos
como botellas íntimas, iguales
a tanto mes caído en lo imposible.
Entonces se me ocurre que el espacio
es esto que está allí, cerca del hueso;
se me ocurre que parte de mis uñas,
de mi angustia que huele a tierra estéril,
a clamor boca a boca con el eco.
Y es verdad que agonizo en este instante;
es verdad que estoy próximo a lo exacto
que la muerte difunde. Y es tan cierto,
que hasta el hueso invernal, el hondo hueso
que suena en la garganta, me golpea
los apretados dientes del mañana.

Roberto Themis Speroni (La Plata, 1922-1967), Ana Emilia Lahitte, Veinte poetas platenses contemporáneos, Ediciones Fondo Cultural Bonaerense, 1963. Vía Poesía La Plata

Ilustración: Paisaje invernal, siglo XVII, Hendrick Avercamp

domingo, junio 20, 2010

Salvatore Quasimodo / El lamento de las madres...





Maratón

El lamento de las madres en Maratón,
el grito de las vísceras del pueblo
no fue oído por nadie. Grecia
estaba libre. Es libre Grecia.
Maratón es un lugar de soldados
no de sortilegios, aquí no crece templo
ni ara. Su tumulto está intacto, desde lo alto
se ve Eubea. Gusano de la historia
cada cosa concuerda sobre el terreno,
aquí el pedestal y en la tierra yelmos y espadas;
aunque con Maratón y Maratón,
el hombre de la llanura de Argos vive
entre murallas como garitas de vigilancia.


Salvatore Quasimodo (Módica, 1901-Nápoles, 1968), "La terra impareggiabile", Tutte le poesie, Mondadori, Milán, 1960
Versión de J. Aulicino


Il lamento delle madri a Maratona, / il grido delle viscere popolane, / non fu udito da nessuno. La Grecia / era libera. È libera la Grecia. / Maratona è un luogo di soldati / non di sortilegi, qui non cresce tempio / né ara. Il suo tumulto è intatto, dall'alto / si vede l'Eubea. Verme della storia / ogni cosa concorda sul terreno, / qui la stele e nella terra elmi e spade; / anche se Maratona piú Maratona, / l'uomo della pianura d'Argo vive / fra mura come garitte di guardia.
Ilustración: Maratón, 1848, Carl Rottmann

Darío Rojo / Dos poemas





Una tabla sostenida por monstruos marinos

eso es el fin. Pero al no poder soportar
una verdad tan simple
tuvimos que inventar la noción de infinito.
Un complejo sistema de combinatorias que sólo
es posible cuando olvidamos el par de tortugas
que todo lo sostiene: una de espaldas a la otra.


La moral vuelve el porvenir en presente. (Mme. de Stael)

Aunque pretendieses hacer de lo literal tu palacete pompeyano,
para que así la escena obtenga un tonto y un rufián,
sé que tus palabras nunca habitarán ni los frescos
ni las pintadas de Pompeya,

seguramente terminarán por agruparse en el trazado de un emblema
en donde algo que nunca se abrió pudo ser cerrado con inusual pulcritud.

En el futuro algún esmirriado botánico dedicará sus energías
a nombrar una figura semejante; cuando ese tiempo llegue,
entre pistilos y clorofila habrá algo que yo podré reconocer

por eso te estoy agradecido.

Darío Rojo (Eduardo Castex, 1964), en Periódico de Poesía, México

Ilustración: Cubierta de Leviathan, de Thomas Hobbes, 1651

Alejandro Méndez / ¿Qué formas?...




La navaja de Ockham

¿Qué formas?
¿Cómo habitará la materia, el espacio por donde te esparcirás?
Las posibilidades incluyen al grano más proteico,
que algún día llevaré a mi boca,
o polen de abejas misericordes,
o arena de las flores.

Guillermo de Ockham desde el más allá, como vos,
me pide reducir las variables,
las hipótesis a su mínima expresión.
Podar lo accesorio, quitar la hojarasca.

Con su voz de muerto ilustre,
me cuenta que una madrugada de Mayo de 1328
huyó de Avignon y del Papa,
con el sello de los franciscanos en su pecho,
para buscar la protección del emperador.
Le dijo: -defiéndeme con la espada
y yo te defenderé con la pluma.

La misma fórmula que usé,
seis siglos más tarde, para asociarme a mi primo,
galán y líder juvenil, una tarde en el club barrial.
Fue el grito de guerra de un erotismo auto-sustentable.
Quid pro quo.

Alianza que atravesó el estertor de la edad.
Di argumentos a su belleza para hacerse soberana
de mi inconsistencia muscular.
Recibí al héroe en canchas de fútbol tristísimas,
sin laureles y el hambre intacta.

Guillermo de Ockham me dice que hay que llevar
la eficiencia de la razón a su grado máximo;
de modo tal que si uno se encuentra en una ciudad
y escucha galopar, sólo pueden ser caballos,
y no una manada de cebras.

A pesar de tener su navaja cerca de mi platónica barba,
lo desafío y pierdo el rumbo en la duda que me acuna.
Pienso en dos cosas: las cebras posibles, y vos resucitado.

Alejandro Méndez (Buenos Aires, 1965), de Pólder, inédito

Foto: Méndez, Facebook

sábado, junio 19, 2010

T. S. Eliot / de "Minor Poems", 2




Ojos que al fin vi entre lágrimas

Ojos que al fin vi entre lágrimas
a través de la separación
aquí en el reino de sueño de la muerte
la dorada visión reaparece
veo los ojos pero no las lágrimas
tal es mi aflicción

tal es mi aflicción
ojos que no volveré a ver
ojos de decisión
ojos que no volveré a ver salvo
a las puertas del otro reino de la muerte
donde, como en este,
los ojos perduran un instante
un instante perduran las lágrimas
y nos contemplan con burla.


El viento se levantó a las cuatro

El viento se levantó a las cuatro
el viento se levantó e irrumpió en las campanas
que se mecían entre la vida y la muerte
aquí, en el reino de sueño de la muerte
el eco que despierta de una confusa lucha
¿es un sueño o alguna otra cosa
cuando la superficie del río ennegrecido
es un rostro que suda con lágrimas?
Vi a través del río ennegrecido
la hoguera del campamento agitarse con lanzas extranjeras.
Aquí, a través del otro río de la muerte
los jinetes tártaros agitan sus lanzas.

T. S. Eliot (St. Louis, 1888-Londres, 1965), Retrato de una dama y otros poemas. Versión y notas de Alberto Girri y Enrique Pezzoni, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1983

Eyes that last I saw in tears / Through division / Here in death's dream kingdom / The golden vision reappears / I see the eyes but not the tears / This is my affliction // This is my affliction / Eyes I shall not see again / Eyes of decision / Eyes I shall not see unless / At the door of death's other kingdom / Where, as in this, / The eyes outlast a little while / A little while outlast the tears / And hold us in derision.

The wind sprang up at four o'clock / The wind sprang up and broke the bells / Swinging between life and death / Here, in death's dream kingdom / The waking echo of confusion strife / Is it a dream or something else / When the surface of the blackened river / Is a face that sweats with tears? / I saw across the blackened river / The camp fire shake with alien spears. / Here, across death's other river / The Tartar horsemen shake their spears.

Ilustración: Steelmaking Nocturne, 1910, Aaron Gorson

Carlos López Degregori / Escucha...






Flama y respiración

Escucha: es el Pájaro Relámpago.

Y no suena como un reloj ni como un diente ni como una rueca
hilando en la oscuridad del río ni como el canto duro de las olas.

Solo suena muy adentro de la almohada: sencillamente suena
como flama crudelísima:

como si alguien respirara.

Carlos López Degregori (Lima, 1952), Carmen Ollé, Antología de la poesía peruana: Fuego abierto, Lom Ediciones, Santiago de Chile, 2008

Foto: Degregori porta 9

Jorge Eduardo Eielson / Dos poemas


Via della Croce

frecuentemente
cuando estoy sentado
en una silla
y estoy solo
y no he dormido
ni comido ni bebido
ni amado
tengo la impresión
de caer en un abismo
amarrado a mis vestidos
y a mi silla
y de irme muriendo suavemente
acariciando mis vestidos
y mi silla
tengo la impresión
de caer en un abismo
y de improviso asistir
a una remota fiesta
en el fondo de una estrella
y de bailar en ella
tiernamente
con mi silla

Via Veneto

me pregunto
si verdaderamente
tengo manos
si realmente poseo
una cabeza y dos pies
y no tan solo guantes
y zapatos y sombrero
y por qué me siento
tan puro
más puro todavía
y más próximo a la muerte
cuando me quito los guantes
el sombrero y los zapatos
como si me quitara las manos
la cabeza y los pies

Jorge Eduardo Eielson (Lima, 1924-Milán, 2006), Carmen Ollé, Antología de la poesía peruana: Fuego abierto, Lom Ediciones, Santiago de Chile, 2008

Foto: Eielson literaturas.com

viernes, junio 18, 2010

Cecco Angiolieri / A Dante




CII

Dante Alighier, si yo soy charlatán,
tú me tienes bien la lanza en los riñones;
si almuerzo con otros, tú con ellos cenas;
si muerdo la grasa, tú chupas la panceta;
si  les sacudo el paño, tú les friegas cardo,
si me excedo, tú poco te contienes;
si me ennoblezco, tú sabio te vienes;
si me he hecho romano, tú lombardo.*
Así que, alabado sea Dios, reprochar
poco puede uno al otro de nosotros dos:
desventura o poco juicio así lo quiere.
Y si sobre esto te place decir más,
Dante Alighieri, te voy a hacer cansar;
pues soy el aguijón, y el buey tú eres.

Cecco Angiolieri (Siena, 1260-circa 1312), Rime, Rizzoli, Milán, 2000
Versión de J. Aulicino

* Alude, tal vez, a que Angiolieri se refugió en Roma (muy probablemente por deudas de juego), en tanto Dante veneraba y se sentía discípulo de Virgilio, nacido en Mantua, en la Lombardía. Algunos comentaristas indican que puede ser una referencia al exilio de Dante en Verona.

CII
[A Dante Alighieri]

Dante Alighier, s'i' so bon begolardo,
tu mi tien' bene la lancia a le reni;
s'eo desno con altrui, e tu vi ceni;
s'eo mordo 'l grasso, tu ne sugi 'l lardo;
s'eo cimo 'l panno, e tu vi freghi 'l cardo:
s'eo so discorso, e tu poco raffreni;
s'eo gentileggio, e tu misser t'avveni;
s'eo so fatto romano, e tu lombardo.
Si che, laudato Deo, rimproverare
poco pò l'uno l'altro di noi due:
sventura o poco senno cel fa fare.
E se di questo vòi dicere piùre,
Dante Alighier, i' t'averò a stancare;
ch'eo so lo pungiglion, e tu se' 'l bue.



Ilustración: Cecco Angiolieri, 1921, Giuseppe Bacci Fondazioni Cassa di Risparmio di Pistoia e Pescia

jueves, junio 17, 2010

Gabriel Roel / En el cuerpo de lino...



Ibarlucea

En el cuerpo de lino
lo que aleja cerca el mar
y abre los ojos.
Camisa de sol de noche
en super ocho
entre banquina y tapera,
el continuista.
Los huesos del poema en
ojos de gato de hierba,
tierra arada revuelta
y un cielo de silos.

Gabriel Roel (Buenos Aires, 1971)

Foto: Roel, Facebook

miércoles, junio 16, 2010

Conrad Aiken / A través de esa ventana...




El cuarto

A través de esa ventana - estando extinguido todo lo demás,
Salvo ella y yo - vi la lucha
De la tiniebla contra la tiniebla. Dentro del cuarto
Dio vueltas y vueltas , y bajó en picada. Entonces vi
Cómo el orden podría - si el caos lo deseaba - surgir;
Y vi la tiniebla aplastarse sobre sí misma,
Contrayéndose vigorosamente; era como si
Se matara a sí misma, lentamente, y con mucho dolor.
Dolor. La escena era dolor y nada más que dolor.
¿Qué más, cuando el caos atrae todas las fuerzas a su interior
Para modelar una sola hoja?...

Pues la hoja llegó,
Sola y resplandeciente en el cuarto vacío;
Tras un momento el vástago brotó hacia abajo de ella;
Y del vástago, una rama; y luego el tronco,
Pesado y tosco; y por último la sola raíz negra.
La raíz negra rajó las paredes. Las ramas reventaron la ventana:
El gran árbol tomó posesión.

¡Arbol de los árboles!
Recuerda (cuando llegue el momento) cómo el caos murió
Para modelar la hoja resplandeciente. Vuélvete luego, ten coraje,
Reúne brazos y raíces, que el pesar
Te convulsione y de la forma haz reaparecer el caos.
Estaré observando entonces como observo ahora.
Alabaré la tiniebla ahora, pero entonces la hoja.

Conrad Aiken (Savannah, Georgia 1889-1973), Poetas norteamericanos contemporáneos. Estudio preliminar, selección, traducción y notas E.L. Revol, Ediciones Librería Fausto, Buenos Aires, 1976

The Room
Through that window — all else being extinct / Except itself and me —I saw the struggle / Of darkness against darkness. Within the room / It turned and turned, dived downward. Then I saw / How order might — if chaos wished — become: / And saw the darkness crush upon itself, / Contracting powerfully; it was as if / It killed itself, slowly: and with much pain. / Pain. The scene was pain, and nothing but pain. / What else, when chaos draws all forces inward / To shape a single leaf?... // For the leaf came / Alone and shining in the empty room; / After a while the twig shot downward from it; / And from the twig a bough; and then the trunk, / Massive and coarse; and last the one black root. / The black root cracked the walls. Boughs burst the window: / The great tree took possession. // Tree of trees! / Remember (when time comes) how chaos died / To shape the shining leaf. Then turn, have courage, / Wrap arms and roots together, be convulsed / With grief, and bring back chaos out of shape. / I will be watching then as I watch now./ I will praise darkness now, but then the leaf.

Foto: Aiken The New Georgia Encyclopedia

martes, junio 15, 2010

Manuel Parra Aguilar / Dos poemas





PIENSO EN UN TIGRE solar y benéfico para mi verso que no teme decir que no.
Confesiones de cacería tengo para este tigre que alumbra cuando sangra,
que ruge cuando clava su dentadura en la agónica presa.
Mas es todo un personaje de lecturas inmediatas este tigre,
oculto en la selva olfática del poema.
Sobre la página marca su territorio el tigre; como una fiera se acerca, asesina, se aleja.
Por eso yo, poeta rubicundo de la caza y la poesía,
persigo al gran gato encanecido,
dolorosamente emputado.


A CELEBRAR NOS lleva Julia,
la muchacha Julia: pantalón y blusa abotonada.
Así quienes la ven lo dicen.
Ensimismada: jamás de los jamases, de los porsiempres, de los ojalás.
En un mundo perfecto: poco original, eso dice.
Algo así como una silla imaginaria
para que la Julia se siente
o un bastidor mental para que Julia pinte esa silla.
¿Una pincelada? Ella quisiera pintar el pan, la mesa que ya no está. Por ejemplo
los cubiertos. No
olvidar la comida sobre la misma mesa, el olor de los aceites.
Ser feliz de vez en cuando.
Así quienes la ven lo dicen. Y los que
no también.

Manuel Parra Aguilar (Hermosillo, Sonora, 1982), en PoéticArbitraria, México

Foto: Parra Aguilar, PoéticAribitraria

Ezra Pound / Del CXV



Del CXV

Los científicos están aterrados
y la mente europea se detiene.
Wyndham Lewis eligió la ceguera
antes que tener su mente detenida.
Noche bajo el viento en medio de garofani, *
los pétalos están casi quietos
Mozart, Linnaeus, Sulmona,
Cuando los amigos de uno se odian
¿cómo puede haber paz en el mundo?
Sus asperezas me distrajeron en mis años verdes.
Una cáscara hinchada que se acabó,
pero la luz canta eternamente
un pálido destello sobre pantanos
donde el pasto salado susurra al cambio de marea
Tiempo, espacio,
ni la vida ni la muerte son respuesta.
Y del hombre procurando bien,
haciendo mal.
In meiner Heimat **
donde los muertos caminaban
y los vivos estaban hechos de cartón.

Ezra Pound Ezra Pound (Hailey, EE.UU., 1885-Venecia, Italia, 1972), "Drafts and Fragments of Cantos", 1969, The Cantos, A New Directions, Nueva York, 1993
Versión de J. Aulicino

* It., claveles
** Al., "en mi tierra natal". Heimat implica amor al terruño, a los antepasados y a los descendientes y devino en el siglo XX en un concepto político que después de la Segunda Guerra se utilizó con cuidado. Pero, de acuerdo con la página de la embajada alemana en Asunción, "es el sentimiento de provenir de un lugar y estar unido a él. No es nada de lo que haya que avergonzarse. En Alemania, 'Heimat' ha pasado a ser en los últimos tiempos 'cool', moderno y normal."

From CXV
The scientist are in terror / and the European mind stops / Wyndham Lewis chose blindness / rather than have his mind stop. / Night under wind mid garofani, / the petals are almost still / Mozart, Linnaeus, Sulmona, / When one's friends hate each other / how can there be peace in the world? / Their asperities diverted me in my green time. / A blown husk that finished / but the light sings eternal / a place flare over marshes / where the salt hay whispers to tide's change / Time, space, / neither life nor death is the answer. / And of man seeking good,/ doing evil. / In meiner Heimat / where the dead walked / and the living were made of cardboard.


Ilustración: Gonzalo Fernández de Córdoba ante el cadáver del duque de Nemours, 1866, José Casado del Alisal

lunes, junio 14, 2010

Ezra Pound / Canto II





Canto II

Aguantá, Robert Browning,
no puede haber más que un “Sordello”.
Pero Sordello ¿y mi Sordello?
Lo Sordels si fo di Mantovana.
So-shu revuelve el mar.
Juegan las focas en los círculos de espuma blanca del acantilado,
cabeza brillosa, hija de Llyr,
ojos de Picasso
bajo la capucha de piel negra, hija ligera del Océano,
y la ola corre por el surco de playa:
“Eleanor, έλέυαυς y έλέπτολις!”
Y pobre el viejo Homero, ciego, ciego onda murciélago,
orejas, orejas para las olas del mar, murmullos de hombres viejos:
“Déjenla volver a los barcos,
devuelta entre caras griegas, para que el mal no caiga entre los nuestros,
mal y mucho más mal, y maldiciones sobre nuestros hijos,
se mueve, sí, se mueve como una diosa
y tiene la cara de un dios
y la voz de la hija de Esqueneo
y en sus pasos va la tragedia,
déjenla volver a los barcos,
devuelta entre voces griegas.”
Y cerca de la resaca de playa, Tiro,
brazos retorcidos del dios marino,
tendones blandos de agua, la agarran y rodean,
y el cristal azul grisáceo de las olas los cubre,
brillo azur del agua, fría tempestad, abrazo estrecho.
Sol aleonado, tranquilo, la arena despereza,
las gaviotas alisan sus alas,
se pellizcan entre las plumas extendidas,
la agachadiza viene a bañarse,
curva las articulaciones de sus alas,
despliega alas húmedas a la película del sol,
y por Quíos,
a la izquierda del pasaje de Naxos,
una roca inmensa con forma de navío,
algas aferradas en sus filos,
en el fondo marino hay un brillo tinto,
un flash de aluminio en el sol deslumbrante.

El barco encalla en Quíos,
los hombres quieren agua dulce,
y a un costado del manantial un pendejo tumbado por el vino,
“¿A Naxos? Sí, dale, te llevamos a Naxos,
vamos amigo.” “¡Por ahí no!”
“Seh, por acá es Naxos.”
Y yo dije: “Es un viaje directo.”
y un ex convicto que venía de Italia
me golpeó y tiró contra el mástil menor,
(era buscado por homicidio en Toscana)
y se me vinieron encima los veinte,
locos por un poco de dinero esclavo.
Y sacaron el barco de Quíos
fuera de su curso…
y el pendejo se despabiló, otra vez, con el ajetreo,
y miró por encima de la proa,
y a estribor, y hacia el pasaje de Naxos.
Artificios divinos ahí, artificios divinos:
el barco se detiene en los remolinos,
hiedras sobre los remos, Rey Penteo,
uvas sin más semillas que la espuma marina,
hiedras en los desagües del barco,
seh, yo, Acetes, estuve ahí,
y el dios a mi lado,
el agua se quiebra bajo la quilla,
el mar rompe en popa,
la estela desviada de la proa,
y lo que era la vela principal, ahora es una parra,
y zarcillos donde habían cuerdas
hojas de vid en las escalameras,
sarmientos en los mangos de remos,
y, de la nada, un respiro,
aliento caliente en mis tobillos,
bestias tipo sombras en el vidrio,
una cola peluda de la nada,
ronroneos de linces, y olor denso a bestias,
donde se olía brea,
tufo y patas mullidas de bestias,
el chispazo de unos ojos en el aire negro.
El cielo baxo, seco, sin tempestad,
tufo y patas mullidas de bestias,
el pelaje que roza la piel de mi rodilla.
El crujido de unas vainas aireadas,
formas secas en el aether.
Y el barco onda una quilla en el astillero,
volteado tipo buey en herrería,
las costillas atascadas en las corrientes,
racimos de uvas cubren el timón,
el aire vacío se afelpa.
Tenso el aire inerte,
ocio felino de panteras,
leopardos olfatean los brotes de uvas por los huecos del mar,
panteras agazapadas en la escotilla,
y alrededor nuestro el mar azul profundo,
sus sombras verdes rojizas,
y Líber: “Desde ahora, Acetes, mis altares,
sin temor alguno,
sin miedo al gato de madera,
a salvo con mis linces,
alimentando a mis leopardos con uvas,
olíbamo es mi incienso,
las vides crecen en mi honor.”

El oleaje ahora se suaviza en las cadenas del timón,
el hocico negro de un delfín
lo que era la cara de Licabas,
escamas de pez en los remeros.
Y yo idolatrado.
Yo vi lo que vi:
cuando trajeron al pendejo les dije:
“Tiene a un dios en él,
aunque no sé qué dios.”
y ellos me patearon hasta el mástil menor.
Yo vi lo que vi:
la cara de Mechón como la cara de un delfín,
sus brazos encogidos en aletas. Y vos, Penteo,
escuchá bien a Tiresias, y a Cadmo,
o la suerte se te va ir.
Escamas sobre los músculos de la ingle,
ronroneos de linces en medio del mar…
Y algunos años atrás,
pálido en las algas vinosas,
si vas a descansar sobre una roca,
la cara de los corales bajo el matiz de una ola,
la palidez rosa bajo la corriente de agua,
Eleuteria, lejos Dafne en los bordes del mar,
los brazos del nadador vueltos ramas,
vas a decir ¿en qué año?
huyeron no sé qué banda de tritones,
las cejas suaves, vieron, casi vieron,
ahora la fijeza marfil.

So-shu revuelve el mar, So-shu también,
usa la luna alargada de batidor…
Giros leves de agua,
tendones de Poseidón,
azur negro y hialino,
ola cristalina sobre Tiro,
abrazo estrecho, inquietudes,
tempestad luminosa de cuerdas de olas,
el agua tranquila,
tranquila en las arenas beiges,
aves marinas despliegan las articulaciones de sus alas,
chapotean en los huecos de las rocas y la arena,
en el recorrido de la ola por duna,
chispas cristalinas de una ola en los desgarros de la marea contra el sol,
la palidez de Héspero,
la cresta gris de una ola,
ola, color pulpa de uva,
gris oliva cerca,
lejos, humo gris de las rocas desprendidas,
alas rosa salmón de los peces halcón,
proyectan sombras grisas en el agua,
la torre tipo un ganso enorme de un solo ojo,
estira la cabeza sobre el olivar,

y hemos escuchado a los faunos putear a Proteo
en el hedor del heno bajo los olivos,
y las ranas cantan contra los faunos
en la media luz.
y…

Ezra Pound Ezra Pound (Hailey, EE UU, 1885-Venecia, Italia, 1972), The Cantos, A New Directions, Nueva York, 1993
Versión de Matías Heer

Canto II
HANG it all, Robert Browning,/ there can be but the one "Sordello." / But Sordello, and my Sordello? / Lo Sordels si fo di Mantovana./ So-Shu churned in the sea. / Seal sports in the spray-whited circles of cliff-wash,/ Sleek head, daughter of Lyr,/eyes of Picasso / Under black fur-hood, lithe daughter of Ocean;/ And the wave runs in the beach-groove: / “Eleanor, έλέυαυς and έλέπτολις!" / And poor old Homer, blind, blind as a bat, / Ear, ear for the sea-surge, murmer of old men's voices: / "Let her go back to the ships,/ Back among Grecian faces, lest evil come on our own,/ Evil and further evil, and a curse cursed on our children,/ Moves, yes she moves like a goddess / And has the face of a god / and the voice of Schoeney's daughters,/ And doom goes with her in walking,/ Let her go back to the ships,/ back among Grecian voices." / And by the beach-run, Tyro,/ Twisted arms of the sea-god,/ Lithe sinews of water, gripping her, cross-hold, / Glare azure of water, cold-welter, close cover,/ Quiet sun-tawny sand-stretch,/ The gulls broad out their wings,/ nipping between the splay feathers; / Snipe come for their bath,/ bend out their wing-joints,/ Spread wet wings to the sun-film,/ And by Scios,/ to left of the Naxos passage,/ Naviform rock overgrown,/ algae cling to its edge,/ There is a wine-red glow in the shallows,/ a tin flash in the sun-dazzle.// The ship landed in Scios,/ men wanting spring-water,/ And by the rock-pool a young boy loggy with vine-must,/ "To Naxos? Yes, we'll take you to Naxos,/ Cum' along lad." "Not that way!"/ "Aye, that way is Naxos."/ And I said: "It's a straight ship."/ And an ex-convict out of Italy/ knocked me into the fore-stays,/ (He was wanted for manslaughter in Tuscany)/ And the whole twenty against me,/ money./ And they took her out of Scios/ And off her course.../ And the boy came to, again, with the racket,/ And looked out over the bows,/ and to eastward, and to the Naxos passage./ God-sleight then, god-sleight:/ Ship stock fast in sea-swirl,/ Ivy upon the oars, King Pentheus,/ grapes with no seed but sea-foam,/ Ivy in scupper hole./ Aye, I, Acoetes, stood there,/ and the god stood by me,/ Water cutting under the keel,/ Sea-break from stern forrards,/ wake running off from the bow,/ And where was gunwale, there now was vine-trunk,/ And tenthril where cordage had been,/ grape-leaves on the rowlocks,/ Heavy vine on the oarshafts,/ And, out of nothing, a breathing,/ hot breath on my ankles,/ Beasts like shadows in glass,/ a furred tail upon nothingness./ Lynx-purr, and heathery smell of beasts,/ where tar smell had been,/ Sniff and pad-foot of beasts,/ eye-glitter out of black air./ The sky overshot, dry, with no tempest,/ Sniff and pad-foot of beasts,/ fur brushing my knee-skin,/ Rustle of airy sheaths,/ dry forms in the aether./ And the ship like a keel in ship-yard,/ slung like an ox in smith's sling,/ Ribs stuck fast in the ways,/ grape-cluster over pin-rack,/ void air taking pelt./ Lifeless air become sinewed,/ feline leisure of panthers,/ Leopards sniffing the grape shoots by scupper-hole,/ Crouched panthers by fore-hatch,/ And the sea blue-deep about us,/ green-ruddy in shadows,/ And Lyaeus: "From now, Acoetes, my altars,/ Fearing no bondage,/ fearing no cat of the wood,/ Safe with my lynxes,/ feeding grapes to my leopards,/ Olibanum is my incense, /the vines grow in my homage." // The back-swell now smooth in the rudder-chains,/ Black snout of a porpoise/ where Lycabs had been,/ Fish-scales on the oarsmen./ And I worship./ I have seen what I have seen./ When they brought the boy I said:/ "He has a god in him,/ though I do not know which god."/ And they kicked me into the fore-stays./ I have seen what I have seen:/ Medon's face like the face of a dory,/ Arms shrunk into fins. And you, Pentheus,/ Had as well listen to Tiresias, and to Cadmus,/ or your luck will go out of you./ Fish-scales over groin muscles,/ lynx-purr amid sea.../ And of a later year,/ pale in the wine-red algae,/ If you will lean over the rock,/ the coral face under wave-tinge,/ Rose-paleness under water-shift,/ Ileuthyeria, fair Dafne of sea-bords,/ The swimmer's arms turned to branches,/ Who will say in what year,/ fleeing what band of tritons,/ The smooth brows, seen, and half seen,/ now ivory stillness.// And So-shu churned in the sea, So-shu also,/ using the long moon for a churn-stick.../ Lithe turning of water, / sinews of Poseidon,/ Black azure and hyaline,/ glass wave over Tyro,/ Close cover, unstillness,/ bright welter of wave-cords,/ Then quiet water,/ quiet in the buff sands,/ Sea-fowl stretching wing-joints,/ splashing in rock-hollows and sand-hollows/ In the wave-runs by the half-dune;/ Glass-glint of wave in the tide-rips against sunlight,/ pallor of Hesperus,/ Grey peak of the wave,/ wave, colour of grapes' pulp,/ Olive grey in the near,/ far, smoke grey of the rock-slide,/ Salmon-pink wings of the fish-hawk/ cast grey shadows in water,/ The tower like a one-eyed great goose/ cranes up out of the olive-grove,// And we have heard the fauns chiding Proteus/ in the smell of hay under the olive-trees,/ And the frogs singing against the fauns/ in the half-light./ And...

Foto: High Tide (detalle), Loretta Young-Gautier

domingo, junio 13, 2010

Irma Peirano / La luz, paloma familiar...




La luz se justifica

La luz, paloma familiar, corriente vuelo,
ave palabra, ligerísima espuma del sentido,
gerundia exactitud, talón desnudo,
perfil preciso, mano de cinco dedos,
anatomía irrevocable,
todo eso es la luz bajo los biombos de la piel del hombre
que tiene un blanco corazón de miga.

Y excluida del hombre, blandiendo sus estambres,
sus antorchas felices, su augusto panteísmo,
su triángulo de espiga, de mazorca y de agua,
lustral, candeal, hermana A, iniciadora y mansa,
Lama antigua, milenio sobre milenio infusa,
la luz puede invadir toda la sombra,
madurarla en canicie poco a poco.

Irma Peirano (Chiavari, Italia, 1917-Buenos Aires, 1965), 200 años de poesía argentina. Selección y prólogo de Jorge Monteleone, Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 2010

Foto: Irma Peirano, Poesía reunida, Editorial Municipal de Rosario, Rosario, 2006

sábado, junio 12, 2010

Edgar Lee Masters / De "Antología de Spoon River", 8







Whedon, el editor

Saber ver todos los aspectos de cada cuestión,
estar en todas partes, ser todo, ser nada mucho tiempo;
distorsionar la verdad, manejarla con un propósito,
usar grandes sentimientos y pasiones de la familia humana
para designios bajos, para fines astutos,
usar una máscara como los actores griegos,
el diario de ocho páginas detrás del cual te escudas,
pregonando por el megáfono de los grandes caracteres:
“Este soy yo, el gigante.”
Y viviendo, por lo tanto, la vida de un ratero,
envenenado con las palabras anónimas
de tu alma clandestina.
Escarbar la mugre de un escándalo por plata
y exhumarla a los vientos por venganza,
o vender diarios
aplastando reputaciones, o cuerpos, si hace falta,
ganar a cualquier precio, salvo tu propia vida.
Vanagloriarse de un poder demoníaco, socavando la civilización,
como el joven paranoico que pone un tronco en las vías
y descarrila el tren expreso.
Ser un editor, como fui yo.
Después, yacer aquí junto al río, por el lugar
donde se vierten las aguas servidas del pueblo
y se arrojan la basura y las latas vacías.
Y se ocultan los abortos.


Daisy Fraser

¿Oyeron alguna vez que Whedon el editor
le diera al tesoro público algo del dinero que recibió
por apoyar candidatos a cargos de gobierno?
¿O por escribir elogiando la fábrica de conservas
para hacer que la gente invirtiera?
¿O por callar los hechos sobre el banco,
cuando estaba arruinado y a punto de quebrar?
¿Oyeron alguna vez que el juez de circuito
ayudara a alguien que no fuese el ferrocarril “Q”
o los banqueros? ¿O que el Rev. Peet o el Rev. Sibley
dieran una parte de su salario, ganado por callarse la boca,
o por expresarse públicamente como los líderes querían,
sobre la construcción de la planta de aguas?
Pero yo, Daisy Fraser, que siempre anduve
por las calles entre una seguidilla de saludos y sonrisas,
y toses y frases como
“ahí va”
¡jamás fui llevada ante el juez Arnett
sin aportar diez dólares y costas
a los fondos de la escuela de Spoon River!

Edgar Lee Masters (Garnett, 1868-Melrose, Pennsylvania , 1950), Spoon River Anthology, Macmillan, 1915
Versiones de Gerardo Gambolini

Editor Whedon
To be able to see every side of every question; / To be on every side, to be everything, to be nothing long; / To pervert truth, to ride it for a purpose, / To use great feelings and passions of the human family / For base designs, for cunning ends, / To wear a mask like the Greek actors / Your eight-page paper behind which you huddle, / Bawling through the megaphone of big type: / “This is I, the giant.” / Thereby also living the life of a sneak-thief, / Poisoned with the anonymous words / Of your clandestine soul. / To scratch dirt over scandal for money, / And exhume it to the winds for revenge, / Or to sell papers, / Crushing reputations, or bodies, if need be, / To win at any cost, save your own life. / To glory in demoniac power, ditching civilization, / As a paranoiac boy puts a log on the track / And derails the express train. / To be an editor, as I was. / Then to lie here close by the river over the place / Where the sewage flows from the village, / And the empty cans and garbage are dumped, / And abortions are hidden.

Daisy Fraser
Did you ever hear of Editor Whedon / Giving to the public treasury any of the money he received / For supporting candidates for office ? / Or for writing up the canning factory / To get people to invest ? / Or for suppressing the facts about the bank, / When it was rotten and ready to break ? / Did you ever hear of the Circuit Judge / Helping anyone except the "Q" railroad, / Or the bankers? Or did Rev. Peet or Rev. Sibley / Give any part of their salary, earned by keeping still, / Or speaking out as the leaders wished them to do, / To the building of the water works? / But I Daisy Fraser who always passed / Along the streets through rows of nods and smiles, / And coughs and words such as / "there she goes," / Never was taken before Justice Arnett / Without contributing ten dollars and costs / To the school fund of Spoon River!

Ilustración: "The Author's Benefit Pasquin At ye Theatre in ye Hay-market", The Complete Works of William Hogarth, Mackenzie, Londres, 1870
Darvill's Rare Prints

viernes, junio 11, 2010

Frederick Seidel / Chicle




Una fresca barra de goma de mascar

Una barra de goma rosada despojada de envoltura,
Que tienes entre tus dedos mientras vuelves a casa de la clase de danza,
Y miras su rosado. Pero sabes qué.
Me gusta tu cerebro. Tu rosado. Es dulce.

Mi cerebro es las arrugas del océano en una bola de brea
En lugar de ser dulce rosado como el tuyo.
Puede ser la nicotina. Puede ser el Johnnie Walker etiqueta negra.
Mi pensamiento de muchos cigarrillos durante muchos años.

Mi cerebro es del tamaño de las cosas vivas más grandes, mais oui, una ballena azul,
Azul, en lugar de rosado como el tuyo.
Es lo que he hecho
para hacerlo más enorme que lo que fue hecho enorme.

La violenta dulzura en el aire es la lluvia rosada
Que continúa dolorosamente casi cayendo.
Esto es lo más cerca que ha llegado.
Esto no puede seguir.

Veintiséis años no es la infancia.
No estás intentando dejar de fumar.
Fumas y bebes
Y aún es rosado.

La respuesta es que puedes tomar y fumar
Mucho a los veintiséis,
Y apestar a cigarrillo,
Y estar afuera en la vereda fuera del bar con un cigarrillo,

Como la ley lo requiere ahora, y es el paraíso,
Y ser la chica más hermosa del mundo,
Y ser moral,
Y entrar vibrando en el vacío.

Frederick Seidel (1936, St. Louis, Missouri), "Ooga-Booga", 2006, Poems 1959-2009, Farrar, Straus and Giroux, Nueva York, 2009
Versión de J. Aulicino

A fresh stick of chewing gum
A pink stick of gum unwrapped from the foil, / That you hold between your fingers on the way home from dance class, / And you look at its pink. But you know what. / I like your brain. Your pink. It’s sweet. // My brain is the wrinkles of the ocean on a ball of tar. / Instead of being sweet pink like yours. / It could be the nicotine. It could be the Johnnie Walker Black. / Mine thought too many cigarettes for too many years. // My brain is the size of the largest living thing,
mais oui, a blue whale, / Blue instead of pink like yours. / It’s what I’ve done / To make it huge that made it huge. // The violent sweetness in the air is the pink rain / Which continues achingly almost to fall. / This is the closest it has come. / This can’t go on. // Twenty-six years old is not childhood. / You are not trying to stop smoking. / You smoke and drink / And still it is pink. // The answer is you can drink and smoke / Too much at twenty-six, / And stink of cigarettes, / And stand outside on the sidewalk outside the bar to have a cigarette, // As the law now requires, and it is paradise, / And be the most beautiful girl in the world, / And be moral, / And vibrate into blank.

Ilustración: Chewing Gum Portrait of Britney Spears (retrato hecho con chicles masticados), Jason Kronenwald

Marisa do Brito / De "Madamas"




Madama Bovary

Virtud

V

El de la espalda de hielo
reposa
su rama cargada de nieve
sobre mi muslo de mink.
Duerme un silencio
de conejo en trampa.

VII

La de los ojos de pestañas escondidos
te besa con su andar felino
de arrabal
y de sus labios tan cereza
escapa
un extraño fulgor a cicuta.


Hastío

II

Manejé tantas horas
por una carretera igual a sí misma...
Un hombre a mi lado
señala mis miedos
los moteles
el campo moteado de pinchos de pasto
carteles oxidados
las puertas del paraíso
un ovni y un silo.
¿Para dónde queda mi casa?

Marisa do Brito Barrote (Buenos Aires, 1970), Madamas, Alción Editora, Córdoba, 2006

Foto: do Brito Barrote Arbol de Libros

Paulina Vinderman / El poema cruza...




27

El poema cruza el desierto como un camello
dentro de una visión, un espejismo de consuelo.
Lo cruza como si cruzara la soledad de la vida,
la soledad de la batalla en la retaguardia.

"No tengo más que ofrecerte", parecía decir,
"nada más que dejarte; te queda el cielo,
te quedan las palabras a mitad de camino".

Cuando llegue la lluvia los borrará:
al poema y al camello, a los días oscuros
que siempre alabé, a los acordes del violín
ensanchando el silencio.

(¿en qué se parece la lluvia a la muerte?
¿en qué, el júbilo a su noche?)

Un grito secreto lo interrumpe todo, el grito
de una criatura herida en la torre negra de Yeats,
en la mitad del poema, junto a todas las cosas
calladas de este mundo.

Paulina Vinderman (Buenos Aires, 1944), Bote negro, Alción Editora, Córdoba, 2010

Ilustración: The Lonely Tower, 1879, Samuel Palmer

jueves, junio 10, 2010

José Angel Cuevas / Dos poemas




Poema 5

Ese país es una mierda/ pero no los desiertos/ volcanes/
nubes/ línea de la costa/ línea de la Concordia.
También se salva la infraestructura
y cielos/ y rascacielos.

Uno detecta a diario el poder del lenguaje
que arma enredos
personas mal formadas en el patio grande.
Autos que joden con su devenir y noches negras,
los drogados siempre yacen
¿pero quién los registra a ellos?
¿los amos/ que nadie ama?
Es la fantasía de los triunfadores./ A pobre gente buena
que han vencido
un Ego negro y grandes risotadas
en la lucha de clases.


Sujeto poético

Mi sujeto de ficción fue funcionario del partido
usó tres chapas y un terno azul.
Un padre de familia sencillo, humilde
que se tiñó el pelo
y se cambió de casa muchas, muchas veces.
Su mujer nunca supo quién era él.
En el tiempo del Gas Sarín pudieron mandarlo a matar.
Mi sujeto fue un hombre solitario.
No tuvo que salir tanto a la calle.
Una persona le llevaba recados.
Nunca mirar para atrás en las aceras.
A cada rato se jugaba la muerte Mi sujeto.
Era un hombre muy solo.
Perteneció a las muchedumbres vencidas
que llegaron a cubrir el país desde Arica a Magallanes.
Pobre mi sujeto de enunciación.
Ahora está botado como un perro.

José Angel Cuevas (Santiago de Chile, 1944), Diario de Poesía n° 80. Mayo a octubre de 2010, Buenos Aires-Rosario

Ilustración: afiche de José Renau

miércoles, junio 09, 2010

Ciaran Carson / Dos poemas




Una noche fuera

Cada jueves al apretar el botón de latón de la alambrada galvanizada
Una figura aparece un momento al final del iluminado pasaje de hormigón,
Luego desaparece. La puerta chirría al abrirse y da un portazo
/justo detrás de nosotros.
Entonces atravesamos la robusta puerta giratoria de polietileno
/semi-opaca que deben haber traído
De un hospital. En el bar, de nuevo la mirada inquisitiva.
Siete whiskys después, la banda entonaba el Four Green Fields.
Desde algún sitio más allá de los muros de ladrillo
/nos llegaba el ritmo roto
De una ametralladora. Un coro rasgado. Así la frase de la noche
Está puntuada completamente por rondas de bebidas, de balas, de aplausos.


Belfast confetti

De repente, mientras la manifestación avanzaba, llovían signos de exclamación,
Tuercas, cerrojos, clavos, llaves de coche. Una fuente de símbolos
/rotos. Y la explosión
Misma -un asterisco en el mapa. Esta línea separada por guiones,
/un estallido de fuego rápido...
Estaba intentando completar una frase en mi cabeza,
/pero seguía tartamudeando,
Todos los callejones y calles secundarias bloqueadas
/con puntos y puntos y comas.
Conozco este laberinto tan bien -las calles Balaclava, Raglan, Inkerman, Odessa-
¿Por qué no puedo escapar? Cada movimiento tiene su puntuación. La calle Crimea.
Sin salida otra vez.
Armas, verjas. Máscaras anti-disturbios. Walkie-talkies. ¿Cómo
Me llamo? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Una
Descarga de signos de interrogación

Ciaran Carson (Belfast, Irlanda del Norte, 1948), traducción de José María del Águila Gómez, en Espéculo, Revista de Estudios Literarios de la Universidad Complutense n° 33, julio-octubre de 2006

Night Out
Every Thursday night when we press the brass button on the galvanized wire mesh gate / A figure appears momentarily at the end of the stirp-lit concrete passageway, / Then disappears. The gate squeaks open, slums shut almost instantly behind us. / Then through the semmmi-opaque heavy-duty polythene swing doors they might have taken / From a hospital. At the bar, we gwet the once-over once again./ Seven whiskeys later, the band is launching into Four Green / Fields./ From somewhere out beyond the breeze-block walls we get a broken rhythm / Of machine-gun fire. A ragged chorus. So the sentence of the night / Is punctuated through and through by rounds of drink, of bullets, of applause.

Belfast Confetti
Suddenly as the riot squad moved in, it was raining exclamations marks, / Nuts, bolts, nails, car-keys. A fount of broken type. And the explosion / Itself - an asterisk on the map. This hyphenated line, a burst of rapid fire... / I was trying to complete a sentence in my head, but it kept stuttering, / All the alleyways and side-streets blocked with stops and colons. / I know this labyrinth so well - Balaclava, Raglan, Inkerman, Odessa Street- / Why can't I escape? Every move is punctuated. Crimea Street. / Dead end again. / A Saracen, Kremlin-2 mesh. Makrolon face-shields. Walkie- Talkies. What is / My name? Where am I coming from? Where am I going? A / Fusillade of questions-marks.

Foto: Carson The Gallery Press