jueves, septiembre 02, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Purgatorio, 26




Purgatorio, Canto vigesimosexto

Mientras por el borde, uno detrás de otro,
íbamos, y a menudo el buen maestro
decía: "Cuidado: mira que te advierto",

me hería el sol sobre el hombro diestro,
que ya rayando todo el occidente
mudaba en blanco aspecto del celeste;

y yo con mi sombra hacía más incandescente
parecer la llama; de modo que tal indicio
vi que muchas sombras andando lo miraban.

Esa fue la ocasión de que diese inicio
su hablar de mí, y que comenzaran
a decir: "Este no parece un ser ficticio";

luego, hacia mí, cuanto podían acercarse,
lo hicieron, siempre con cuidado
de no salir a donde no se ardiese.

"Oh tú que vas, no por ser tardo,
sino tal vez reverente, detrás de los otros
respóndeme, que en sed y en fuego ardo.

"No sólo para mí es valiosa tu respuesta,
que todos estos tienen sed mayor
que de agua fría el etíope o el hindú.

"Dinos cómo es que haces pared
al sol, a menos que no te haya todavía
la muerte atrapado con la red".

Así me hablaba uno, y le habría
respondido, si no hubiese estado atento
a otra novedad que apareció.

Por el medio del camino ardiente
venía gente al encuentro de ésta,
lo que me dejó de mirarlos suspendido.

Veo de todas partes acercarse presta
cada sombra a besarse una con otra
sin parar, contentas de la breve fiesta;

así, en medio de su hilera oscura
topa la trompa una con otra hormiga,
tal vez por espiar senda y fortuna.

No bien terminada la recepción amiga,
antes que el primer paso las aleje,
en vociferar cada una se fatiga

la nueva gente: "Sodoma y Gomorra",
y la otra: "A la vaca entra Pasifae
para que el torito a su lujuria corra". *

Luego, como grullas que a las montañas Rife
vuelan en parte, y en parte a las arenas,
éstas de hielo, aquéllas de sol esquivas,

una gente se va, y la otra gente viene
y vuelven, lagrimeando, a los primeros cantos
y a gritar lo que les concierne;

y se acercaron a mí, como estaban antes,
los mismos que me habían rogado,
con la intención de oír en los semblantes.

Yo, que dos veces había visto tal deseo,
comencé: "Oh ánimas seguras
de tener, cuando se deba, el estado de paz,

"no quedaron verdes ni maduras
mis partes allá, que son conmigo,
con su sangre y con sus coyunturas.

"Voy arriba para no ser más ciego;
dama hay allá que me adquiere gracia
y lo mortal por este mundo llevo.

"Sea saciado vuestro mayor deseo
pronto, y que el cielo los acoja,
tan lleno de amor y tan abierto,

"si me dicen, para que lo escriba,
quiénes son ustedes y aquella turba
que se aleja detrás de sus espaldas".

No de otro modo estupefacto se conturba
el montañés, y contemplando enmudece,
cuando tosco y silvestre va a la ciudad,

como en su aspecto lo hizo cada sombra;
pero ya del asombro liberadas,
el cual en altos corazones pronto cesa,

"¡Feliz tú, que de nuestras comarcas",
recomenzó el que primero preguntara,
"para morir mejor, ganas experiencia!

"La gente que no va con nosotros ofendió
con lo que ya el César, triunfando,
'reina' le costó que le gritaran; **

"por eso se van 'Sodoma' clamando,
reprobándose, como lo has oído,
y ayudan al ardor avergonzándose.

"Nuestro pecado fue hermafrodítico
pero porque no servimos ley humana,
siguiendo como animales el apetito,

"en nuestro oprobio, decimos por nosotros,
cuando partimos, el nombre de aquella
que se embruteció entre brutos leños.

"Ahora sabes de nuestros actos y pecados:
si saber quieres los nombres que tenemos,
no sabría, ni es el tiempo de decirlos.

"Saber el mío te haré quererlo menos:
soy Guido Guinizelli, y ya me purgo ***
por haberme dolido ante el extremo".

Cual en la tristeza de Licurgo
corrieron los hijos a ver la madre,
tal hice yo, aunque con menos ímpetu,

cuando lo oí nombrarse al padre
mío y de otros que mejor usaron
rimas de amor dulces y elegantes;

y sin oír ni decir, pensativo fui
un largo trecho contemplándolo,
aunque por el fuego no me aproximé.

Luego que de mirarlo me complací,
me ofrecí enteramente a su servicio,
con el juramento que se cree.

Y él me dijo: "Dejas tal vestigio,
por lo que oigo, en mí, y tan claro,
que el Leteo no podrá quitármelo.

"Pero si tus palabras de verdad juraron,
dime por qué razón tanto demuestras,
en el mirar y el decir, que te soy caro".

Y yo: "Por los dulces dichos tuyos,
que, cuanto dure el uso moderno,
harán queridos todos tus escritos".

"Oh hermano", dijo, "éste que te muestro
con el dedo", y señaló un espíritu delante,
"fue el mejor herrero del hablar materno.

"Versos de amor y prosas de romances
las hizo todas; y deja hablar a los estúpidos
que aquel de Lemosín creen que le gana.

"A voces, más que a la verdad, alzan el rostro,
y se afirman así en sus opiniones,
antes de escuchar bien arte o razones.

"Así muchos antiguos hicieron con Guittone,
de grito en grito por él alzando el precio,
hasta que los venció la verdad de más personas.

"Ahora, si tienes tan amplio privilegio,
que es lícito para ti llegar al Claustro
en el que es Cristo abad de aquel colegio,

"reza por mí, ante él, un Padrenuestro,
que tanto necesitamos en este mundo,
donde el poder de pecar ya no tenemos".

Luego, tal vez por dar lugar a un segundo
que se había acercado, desapareció en el fuego
como el pez en agua se va al fondo.

Yo me puse delante del señalado un poco,
y dije que a su nombre mi deseo
le preparaba gracioso acogimiento.

El comenzó libremente a decir:
"Tan m'abellis vostre cortes deman, ****
qu'ieu no me puesc ni voill a vos cobrire.

"Ieu sui Arnaut, que plor e vau cantan;
consiros vei la passada folor,
e vei jausen lo joi qu'esper, denan.

"Ara vos prec, per aquella valor
que vos guida al som de l'escalina,
sovenha vos a temps de ma dolor!".
Y se ocultó en el fuego que refina.


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino



* La reina Pasifae, esposa del rey Minos, sació su zoofilia ocultándose en una vaca de madera y cuero que le permitió acercarse a un toro blanco. Hijo de tales apetitos fue el Minotauro.

** Suetonio refiere que, triunfador en las Galias, César oyó que algunos soldados lo llamaban "reina" por supuestas relaciones carnales con el rey de Bitinia, en su juventud.

*** Guinizelli, padre adoptado del dolce stil nuovo, nació en Boloña hacia 1230 y murió en 1276, en Padua. Participó, como Dante, de la vida política, aunque del lado de los gibelinos. Los florentinos consideraron su canción Al cor gentil rempaira sempre amore, en la que proclama la asociación del amor con la virtud del alma, el manifiesto de la "moderna" escuela. En los versos siguientes, Guinizelli descalifica a Gerardo de Bornell, poeta de Limoge, y a Guittone d'Arezzo. Luego presenta al miglior fabbro del parlar materno, Arnaut Daniel.

**** En provenzal en el original. La versión de los comentaristas en italiano permite esbozar esta: Tanto me place vuestra cortés demanda / que no puedo ni quiero a vos celarme. / Yo soy Arnaut, que lloro y voy cantando; / miro afligido la locura pasada / y la dicha que espero alegre veo delante. / Te ruego ahora por aquel valor / que te guía al sumo de la escala, / recuerdes atemperar a su tiempo mi dolor.


Texto del original: Mediasoft.it

Ilustración: Purgatorio, 26, 1960-1964, Salvador Dalí

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