miércoles, septiembre 29, 2010

Dante Alighieri / Divina Comedia, Paraíso, 7




Paraíso, Canto séptimo

"Osanna, sanctus Deus sabaòth,
superillustrans claritate tua
felices ignes horum malacòth!
". *

Así, girando al ritmo de su nota,
yo vi cantándome a esa sustancia.
sobre la que doble luz se aúnaba:

y ésa y las otras se movieron en su danza
y como velocísimas candelas
se me velaron de súbita distancia.

Yo dudaba y decía "¡Dile, dile!"
para mí, y "dile" decía a mi señora
que me quitara la sed con dulces gotas.

Pero esa reverencia que se adueña
toda de mí, sólo por Be y por ice **
me inclinaba como quien se amodorra.

Poco me sufrió mi tal Beatriz
y comenzó, irradiándome de risa
tal, que en su fuego ardería feliz:

"Según mi infalible entendimiento,
cómo justa venganza justamente
fue punida, estás ahora pensando;

"pero te resolveré pronto la mente;
y tú escucha, que mis palabras
de gran sentencia te harán presente.

"Por no sufrir a la virtud que quiere
freno por su bien, aquel hombre no nacido
condenó a toda su prole, condenándose;

"por eso la humana especie yació enferma,
por muchos siglos en grande error,
hasta que al Verbo de Dios bajar le cupo

donde la naturaleza, que de su autor
se había alejado, unió a sí en persona,
con el sólo acto de su eterno amor.

"Ahora alza la mirada a lo que razona
esta naturaleza a su autor unida,
que así creada, fue sincera y buena;

"pero por ella misma fue exiliada
del paraíso, pues se había apartado
de la vía de verdad y de su vida.

"La pena entonces que la cruz soporta
si con la naturaleza humana se mensura,
nunca jamás fue tan justamente castigada;

"y así nada fue de tanta injuria,
mirando a la persona que sufriese,
a la que tal naturaleza estaba unida.

"Pero de un acto salen cosas diversas:
que a Dios y a los judíos plació una muerte;
se abrió el cielo y tembló la tierra.

"No te debe ahora parecer tan fuerte,
cuando se dice que justa venganza
luego fue vengada por una justa corte. ***

"Pero yo veo aún tu mente estrecha
entre un pensamiento y otro en un nudo
que con gran deseo resolver se espera.

"Tú dices: Bien entiendo lo que oigo;
pero sigue oculto por qué Dios quiso
darnos la redención de semejante modo.

"Este decreto, hermano, está sepulto
a los ojos de cualquiera cuyo ingenio
en la llama del amor no se hace adulto.

"Realmente, puesto que a ese signo
mucho se mira y poco se comprende,
te diré por qué ese modo fue el más digno.

"La divina bondad, que de ella aparta
todo rencor, ardiendo entera centellea
y así despliega las bellezas eternas.

"Lo que sin mediación surge de ella
no tiene fin, porque no se mueve
su impronta de todo lo que sella.

"Lo que de ella sin mediación llueve
es del todo libre, porque no se inclina
a la influencia de las cosas nuevas.

"Más se le parecen, tanto más le place;
que el santo ardor que cada cosa irradia
es más vivaz cuanto más semejante.

"De todas estas dotes tiene ventaja
la criatura humana; y si una falta,
su nobleza es inevitable que decaiga.

"Sólo es pecado el que la priva
y la hace diferente al sumo bien,
porque bajo su luz poco se aclara;

"y a su dignidad jamás retorna,
si no llena el hueco de la culpa,
por mal deleite, con la pena justa.

"Vuestra naturaleza, cuando pecó tota ****
en su semilla, de estas dignidades,
como del paraíso, fue alejada;

"recobrarlas no podría, si cautelas
muy sutilmente, por ninguna senda
sin pasar por una de estas vías;

"a menos que Dios, por su señorío,
hubiese perdonado, o el hombre mismo
rindiera cuentas por su desvarío.

"Clava ahora el ojo en el abismo
del consejo eterno cuanto puedas,
a mi palabra estrechamente fijo.

"No podía el hombre, limitado,
nunca satisfacer, por no doblarse
con humildad, obedeciendo luego,

"cuando desobedeciendo intentó alzarse;
y por esta razón fue impedido
de poder por su cuenta rescatarse.

"A Dios fue preciso por sus vías
restituir al hombre en plena vida,
digo con una, o en verdad con ambas.

"Pero como la obra es más querida
por el operante cuanto más presenta
la bondad del corazón que la alimenta,

"la divina bondad que el mundo sella,
al proceder por todas sus vías,
de levantar al hombre fue contenta.

"Entre el primer día y la noche última,
tan alto y tan magnífico proceso,
por una o por la otra, no fue o será;

"que más grande fue Dios al darse él mismo
por hacer capaz al hombre de elevarse,
que si sólo lo hubiese perdonado;

"cualquier otros medio era insuficiente
para la justicia, si al Hijo de Dios
no hubiera humillado al encarnarse.

"Ahora para colmar todo deseo,
vuelvo a declarar algún asunto,
para que los veas tal como lo veo.

"Tú dices: Yo veo el agua, yo veo el fuego,
el aire, la tierra y todas las mixturas
ir hacia la corrupción, y durar poco;

"y estas cosas empero fueron criaturas;
por lo que, si lo dicho ha sido verdadero,
al amparo estarían de corrupción, seguras.

"Los ángeles, hermano, y el país sincero
en el que estás, decir se pueden creados,
tal como son, en su ser entero;

"pero los elementos que has nombrado
y las cosas que de ellos se hacen,
de creada virtud son informados.

"Creada fue la materia que ellos tienen;
creada fue la virtud informante
en estas estrellas que alrededor proceden.

"El rayo y modo de las luces santas,
de complexión potenciada inspira
el alma de cada bruto y de las plantas;

"pero vuestra vida sin mediador respira
la suma benignidad, y la enamora
de sí, de tal modo que siempre la desea.

"Entonces puedes aún argumentar
vuestra resurrección, si infieres
cómo procedió Dios para crear
la carne de los primeros padres. *****


Dante Alighieri (Florencia, 1265-Rávena, 1321), La divina commedia, texto crítico de la Sociedad Dantesca Italiana, Milán, 1979
Versión de Jorge Aulicino


* Salve santo Dios de los ejércitos, que desde lo alto inundas con tu esplendor las dichosas llamas de estos reinos, en latín, en el original. En este himno, segura invención de Dante, se mezclan palabras en hebreo, como ossana, sabaòth, malacòth. Esta última, según los comentaristas, es errónea transcripción del genitivo mamlacoth en el prólogo de la Vulgata de San Jerónimo, de donde la copia Alighieri. Quien canta es el alma de Justiniano al despedirse. Sobre ella confluyen dos fuegos que, en opinión de algunos exégetas, significan el estadista y el militar; estas interpretaciones podrían multiplicarse al infinito: virtud e inteligencia, caridad y justicia, acción y contemplación, Iglesia y Estado, etc. La dualidad del alma no es concebible en la filosofía tomista que suele inspirar a Dante, sin embargo.

** Juego verbal, surgido tal vez de soluciones métricas y rítmicas, que reduce el nombre de Beatriz (Beatrice) a dos fonemas. El comentario canónico entiende que, como aquel que sólo recuerda el comienzo y el final de una melodía, Dante cae en éxtasis con sólo recordar el primero y el último sonido del nombre de Beatrice Portinari. En los hechos, ha procedido a una segunda dualidad, en la que la confluencia de dos sílabas aisladas crea un efecto de encantamiento que adormece (assonna).

*** Se entiende que la justa venganza (el sacrificio de Cristo) fue vengado luego por el ejército de Tito que arrasó Jerusalén (tal decisión fue como la de una "justa corte"). Con esto, Beatriz redondea su exégesis de la idea expuesta en el Canto Sexto por Justiniano.

**** Latinismo, por toda.

***** De acuerdo con la vigésimo primera edición crítica de la Sociedad Dantesca italiana, la última estrofa de este canto debe leerse así: dado el principio aquí desarrollado de que las cosas nacidas directamente de Dios son eternas -no así animales y plantas inspirados por las luces de las moradas celestiales-, tú puedes inferir que, habiendo sido Adán y Eva creados por las manos de Dios, los cuerpos y las almas de los mortales han de reencontrarse en el Juicio, habiendo recuperado el hombre su dignidad inmortal después de que el Sacrificio castigó el pecado original y lo redimió. Aun cuando Dante no parece apartarse del dogma, ni de la doctrina del doctor de Aquino, nuestra edición recuerda la nota correspondiente de Giovanni Maria Cornoldi (1887), quien sostiene que el argumento no provee a la resurrección de la carne de una sólida base. El padre Giovannozzi añadió que se trata de un argumento de conveniencia, no de necesidad, pues los hombres nacidos de los primeros padres son productos de "causa segunda".

Texto del original: Mediasoft.it

Ilustración: Paraíso, 7. Dante dudoso, Salvador Dalí

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