viernes, junio 04, 2010

Frederick Seidel / Castillo




El castillo en las montañas

Traje una gripe estomacal conmigo en el tren.
Pasé la noche enroscado de dolor,
Agónicamente frío y bastante miserable.
Salí a dar un paseo hace un rato hoy:
Empezó a caer nieve
Como grandes pelotas de algodón esta mañana
Y el parque se ve hermoso.
Probaré comer algo esta noche: coliflor al vapor.
Te encantaría este lugar.
Se mantiene bastante lindo, de alguna manera.

Te gustaría el emperador.
Algunos días la dicha es abrumadora.
La última vez que estuve aquí
Contó una historia.
Era Navidad.
La nieve seguía cayendo.
El emperador levantó su mano pidiendo silencio y comenzó.
Sus uñas tienen lunas perfectas, lo cual es bastante raro.
Ya casi no se ven más, no sé por qué.

El emperador comenzó:
“Insectos prehistóricos
Revoloteaban sin cerebro
Para mayor gloria de la Tierra naciente.
En vez de horribles, eran enormes y bellos,
Y, siendo ángeles, eran invencibles.
Di el Nombre, y el ángel, tendiendo en plegaria su mano,
Al instante se expandirá hacia arriba
Hasta alcanzar la altura del edificio…”

El despiadado crudo olor de la mugre en un espacio cerrado,
Y los pegajosos tentáculos con ventosas religiosas,
Y las cuatro cabezas en un cuello como las cuatro cabezas esculpidas en Mount Rushmore,
Tienden una sola mano.

Tiende tu mano.
Toma la mía.

Frederick Seidel (1936, St. Louis, Missouri), "Ooga-Booga", 2006, Poems 1959-2009, Farrar, Straus and Giroux, Nueva York, 2009
Versión de J. Aulicino

The castle in the mountains
I brought a stomach flu with me on the train. / I spent the night curled up in pain, / Agonizingly cold and rather miserable. / I went out for a walk earlier today: / Snow started falling / Like big cotton balls this morning / And the park looks beautiful. / I will try to eat tonight: steamed cauliflower. / You would love it here. / It is still quite nice somehow. // You would like the emperor. / Some days the joy is overpowering. / The last time I was here, / He told a story. / It was Christmas. / Snow kept falling. / The emperor held his hand up for silence and began. / His fingernails have perfect moons, which is quite rare. / You hardly see it anymore, I wonder why. // The emperor began: / “Prehistoric insects were / Flying around brainless / To add more glory to the infant Earth. / Instead of horrible they were huge and beautiful. / And, being angels, were invincible. / Say the Name, and the angel begging with its hand out would / Instantly expand upward / To be as tall as the building…” // The ruthless raw odor of filth in an enclosed space, / And the slime tentacles with religious suckers, / And the four heads on one neck like the four heads carved on Mount Rushmore, / Hold out a single hand. // Hold out your hand. / Take my hand.

Ilustración: Yogg-Saron, Patrik Hjelm (UnidColor)

1 comentario:

  1. resbalará y caerá, y el otro ángel, solo dirá un poco.

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