domingo, abril 18, 2010

Frederick Seidel / Hormigas




Morir por

Las hormigas en la barra de la cocina emprenden una estampida hacia el éxtasis.
El dedo las persigue mientras el rebaño corre de un lado a otro.
Están vivas mientras están vivas en su pequeño camino.
Estallan a través de sus trajes de hormigas, que se desgarran bastante fácilmente.

Las pequeñas motas negras fueron enviadas a Brasil en barcos.
Los portugueses azotaban a las pequeñas motas negras hasta hacerlas pedazos.
Las plantaciones de azúcar en la horrible costa tropical donde era rico el suelo
Fueron un Auschwitz de hormigas mucho más productivo.

El tazón de azúcar en la barra es una te-taza, que contiene un gran pecho blanco.
El pecho en el bol está cubierto de motas excitadas,
Totalmente sacadas, corriendo alrededor, como desahuciadas.
Les gustan las cosas dulces. Es lo que les gusta comer.

El día afuera es azul y bueno.
Dios está en el vecindario.
El océano cercano pone cebos líquidos en cada trampa en el juego de seis,
Allanando el camino al nuevo mundo con sal y dulce.

Las venden en la ferretería de la Calle Principal.
Dentro de cada jaula hay una bandeja en la que les dan un poco de comida
Y las mandan de vuelta.
Hay luz en Africa, y es negra.

Buscaba algo por lo que esforzarme.
Buscaba alguien por quien llorar.
Buscaba algo por lo que morir.
No hay.

Frederick Seidel (1936, St. Louis, Missouri), "Ooga-Booga", 2006, Poems 1959-2009, Farrar, Straus and Giroux, Nueva York, 2009

Versión de J. Aulicino

To die for
The ants on the kitchen counter stapede toward ectasy. / The finger chases them down while the herd runs this way and that way. / They are alive while they are alive in the little way. / They burst through their little ant outfits, which tear apart rather easily. // The little black specks werw shippedto Brazil in ships. / The Portuguese whipped the little black specks to bits. / The sugar plantations on the horrible tropical coast where the soil was rich / Were a most productive ant Auschwitz. // The sugar bowl on the counter is a D-cup, containing one large white breast. / They are so beyond, and running around, they are wrecks. / They like things that are sweet. That's what they like to eat. // The day outside is blue and good. / God is in the neighborhood. / The nearby ocean puts liquid lure in each trap in the set of six, / Paving the way to the new world with salt and sweet. // They sell them at the hardware store on Main Street. / Inside each trap is a tray that gives them a little to eat. And sends them back. / There is light in Africa, and it is black. // I was looking for something to try for. / I was looking for someone to cry for. / I was looking for something to die for. / There isn't
.

Ilustración: Territorios C, Paco Aguilar

2 comentarios:

  1. Ahhh, los finales magistrales de Seidel. Muy buen poema. Gracias, Jorge.

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