domingo, febrero 07, 2010

Cesare Pavese / Maternidad




Maternidad

Este es un hombre que ha hecho tres hijos: un gran cuerpo
poderoso, que se basta a sí mismo; al verlo pasar,
uno piensa que los hijos tienen la misma estatura.
De los miembros del padre (la mujer no cuenta)
debieron salir, ya hechos, tres jóvenes
como él. Pero como sea el cuerpo de los tres,
a los miembros del padre no les falta una pizca
ni un resorte: se han separado de él
caminándole al lado.

Hubo mujer;
una mujer de sólido cuerpo, que ha volcado
en cada hijo la sangre y murió junto al tercero.
Parece extraño a los tres jóvenes vivir sin la mujer
que ninguno conoce y los ha hecho, a cada uno, con esfuerzo,
aniquilándose en ellos. La mujer era joven
y reía y hablaba, pero era un juego riesgoso
tomar parte en la vida. Es así que la mujer
se quedó en silencio, mirando extraviada a su hombre.

Los tres hijos tienen un modo de alzar los hombros
que este hombre conoce. Ninguno de ellos
sabe que tiene en los ojos y en el cuerpo una vida
que en su tiempo era plena y saciaba a este hombre.
Pero, al ver inclinarse a uno de ellos en el borde del río
y zambullirse, este hombre no encuentra ya el movimiento luminoso
de los miembros de ella en el agua, y la alegría
de dos cuerpos sumergidos. No encuentra más a los hijos,
si los mira por la calle y los compara con él.
¿Cuánto tiempo pasó desde que hizo a los hijos? Los tres jóvenes
andan, en cambio, jactanciosos, y alguno, por descuido,
ha hecho ya un hijo, sin tener mujer.


Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Poesie, Mondadori, Verona, 1969

Versión de J. Aulicino


Maternità
Questo è un uomo che ha fatto tre figli: un gran corpo / poderoso, che basta a se stesso; a vederlo passare / uno pensa che i figli han la stessa statura. / Dalle membra del padre (la donna non conta) / debbon esser usciti, già fatti, tre giovani / come lui. Ma comunque sia il corpo dei tre, / alle membra del padre non manca una briciola / né uno scatto: si sono staccati da lui / camminandogli accanto. // La donna c'è stata, / una donna di solido corpo, che ha sparso / su ogni figlio del sangue e sul terzo c'è morta. / Pare strano ai tre giovani vivere senza la donna / che nessuno conosce e li ha fatti, ciascuno, a fatica / annientandosi in loro. La donna era giovane / e rideva e parlava, ma è un gioco rischioso / prender parte alla vita. È così che la donna / c'è restata in silenzio, fissando stravolta il suo uomo. // I tre figli hanno un modo di alzare le spalle / che quell'uomo conosce. Nessuno di loro / sa di avere negli occhi e nel corpo una vita / che a suo tempo era piena e saziava quell'uomo. / Ma, a vedere piegarsi un suo giovane all'orlo del fiume / e tuffarsi, quell'uomo non ritrova più il guizzo / delle membra di lei dentro l'acqua, e la gioia / dei due corpi sommersi. Non ritrova più i figli / se li guarda per strada e confronta con sè. / Quanto tempo è che ha fatto dei figli? I tre giovani / vanno invece spavaldi e qualcuno per sbaglio / s'è già fatto un figliolo, senza farsi la donna.


Ilustración: Desnudo en la playa de Portici, 1874, Mariano Fortuny y Marsal

1 comentario: