miércoles, diciembre 02, 2009

Cesare Pavese / Gente que ha sido


Gente que ha sido

Luna tierna y helada sobre los campos en el alba
asesina el grano.

Sobre el campo desierto,
aquí y allá prutrefacto (se depende del tiempo
porque el sol y la lluvia entierran a los muertos),
era todavía un placer despertarse y mirar
si la helada cubría también a aquellos. La luna
desbordaba, y alguno pensaba, por la mañana,
que la hierba brotaría más verde.

A los aldeanos que miran les lloran los ojos.
Por este año, al regreso del sol, si regresa,
hojitas quemadas serán todo el grano.
Triste luna - no sabe más que comer nieblas,
y las heladas al sereno tienen una mordida de serpiente
que del verde hace abono. Nos dio abono
para la tierra; ahora, convierte en abono también el grano
y no sirve mirar, y quedará todo abrasado,
putrefacto. Es una mañana en que quita toda la fuerza
solamente el despertarse y caminar a lo largo de los campos.

Verán muy tarde brotar
algún tímido verde sobre el campo desierto,
sobre la tumba del grano, y deberán luchar
para reducir también eso a abono, quemando.
Porque el sol y la lluvia protegen solo malezas,
y la helada, cuando tocó el grano, no vuelve.


Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Poesie, Mondadori, Verona, 1969

Versión de J. Aulicino



Gente che c' è stata
Luna tenera e brina sui campi nell' alba/ assassinano il grano.// Sul piano deserto,/ qua e là putrefatto (ci vuole del tempo / perchè il sole e la pioggia sotterrino i morti), / era ancora un piacere svegliarsi e guardare / se la brina copriva anche quelli. La luna / inondava, e qualcuno pensava al mattino / quando l' erba sarebbe spuntata piú verde. // Ai villani che guardano piangono glui occhi. / Per quest' anno al ritorno del sole, se torna, / foglioline bruciate saran tutto il grano. / Trista luna -non sa che mangiare le nebbie,/ e le brine al sereno hanno un morso si serpe / che del verde fa tanto letame. Ne han dato letame / alla terra; ora torna in letame anche il grano, / e non serve guardare, e sarà tutto arso,/ putrefatto. È un mattino que toglie ogni forza / solamente svegliarsi e girare da vivi / lungo i campi. // Vedranno piú tardi spuntare / qualche timido verde sul piano deserto, / sulla tomba del grano, e dovranno lottare / a ridurre anche quello in letame, bruciando. / Perché il sole e la pioggia proteggeno solo le erbacce / e la brina, toccato chi ha il grano, non torna.


Ilustración: Nieve helada, óleo; Guillermo Sedano, Premio Adquisición de la cooperativa vinícola "Vírgen de las viñas", Tomelloso, Ciudad Real, España, 2008

1 comentario:

  1. Extrarodinario poema y versión. Si no fuera una exceso me atrevería a decir que Pavese hace aquí algo más que integrar al hombre con la naturaleza en una unidad inescindible, une también oriente y occidente: la visión bucólica y celebratoria de la naturaleza tal como aparece en la poesìa china o japonesa, con el desgarro de las catástrofes naturales; la belleza y la intemperie: las dualidades propias de occidente.

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