miércoles, noviembre 25, 2009

Cesare Pavese / La noche


La noche

Pero la noche ventosa, la límpida noche
que el recuerdo rozaba solamente, es remota,
es un recuerdo. Perdura una calma atónita,
hecha, también ella, de hojas y de nada. No queda,
de aquel tiempo de más allá de los recuerdos, sino un vago
recordar.

A veces regresa en el día,
en la inmóvil luz del día de verano,
aquel remoto estupor.

Por la vacía ventana
el chico miraba la noche sobre las colinas
frescas y negras, y se admiraba de encontrarlas reunidas:
vaga y límpida inmovilidad. Entre las hojas
que retrocedían en la oscuridad, aparecían las colinas
donde todas las cosas del día, los declives
y las plantas y las viñas, eran nítidas y muertas,
y la vida era otra, de viento, de cielo,
y de hojas y de nada.

A veces regresa
en la inmóvil calma del día el recuerdo
de aquel vivir absorto, en la luz atónita.


Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Poesie, Mondadori, Verona, 1969

Versión de J. Aulicino


La notte
Ma la notte ventosa, la limpida notte / che il ricordo sfioraba soltanto, è remota,/ è un ricordo. Perdura una calma stupita / fatta anch' essa di foglie e di nulla. Non resta, / de quel tempo di là dai ricordi, che un vago / ricordare. // Talvolta ritorna nel giorno / nell' immobile luce del giorno de' estate, / quel remoto stupore. // Per la vuota finestra / il bambino guardava la notte sui colli / freschi e neri, e stupiva di trovarli ammassati: / vaga e limpida immobilità. Fra le foglie / che stornivano al buio, apparivano i colli / dove tutte le cose del giorno, le coste / e le piante e le vigne, eran nitide e morte / e la vita era un' altra, di vento, di cielo, / e di floglie e di nulla. // Talvolta ritorna / nell' immobile calma del giorno il ricordo / de quel vivere assorto, nella luce stupita.

Ilustración: La noche estrellada, Vincent Van Gogh, 1889

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