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La noche
Pero la noche ventosa, la límpida noche
que el recuerdo rozaba solamente, es remota,
es un recuerdo. Perdura una calma atónita,
hecha, también ella, de hojas y de nada. No queda,
de aquel tiempo de más allá de los recuerdos, sino un vago
recordar.
A veces regresa en el día,
en la inmóvil luz del día de verano,
aquel remoto estupor.
Por la vacía ventana
el chico miraba la noche sobre las colinas
frescas y negras, y se admiraba de encontrarlas reunidas:
vaga y límpida inmovilidad. Entre las hojas
que retrocedían en la oscuridad, aparecían las colinas
donde todas las cosas del día, los declives
y las plantas y las viñas, eran nítidas y muertas,
y la vida era otra, de viento, de cielo,
y de hojas y de nada.
A veces regresa
en la inmóvil calma del día el recuerdo
de aquel vivir absorto, en la luz atónita.
Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Poesie, Mondadori, Verona, 1969
Versión de J. Aulicino
La notte
Ma la notte ventosa, la limpida notte / che il ricordo sfioraba soltanto, è remota,/ è un ricordo. Perdura una calma stupita / fatta anch' essa di foglie e di nulla. Non resta, / de quel tempo di là dai ricordi, che un vago / ricordare. // Talvolta ritorna nel giorno / nell' immobile luce del giorno de' estate, / quel remoto stupore. // Per la vuota finestra / il bambino guardava la notte sui colli / freschi e neri, e stupiva di trovarli ammassati: / vaga e limpida immobilità. Fra le foglie / che stornivano al buio, apparivano i colli / dove tutte le cose del giorno, le coste / e le piante e le vigne, eran nitide e morte / e la vita era un' altra, di vento, di cielo, / e di floglie e di nulla. // Talvolta ritorna / nell' immobile calma del giorno il ricordo / de quel vivere assorto, nella luce stupita.
Ilustración: La noche estrellada, Vincent Van Gogh, 1889
Pero la noche ventosa, la límpida noche
que el recuerdo rozaba solamente, es remota,
es un recuerdo. Perdura una calma atónita,
hecha, también ella, de hojas y de nada. No queda,
de aquel tiempo de más allá de los recuerdos, sino un vago
recordar.
A veces regresa en el día,
en la inmóvil luz del día de verano,
aquel remoto estupor.
Por la vacía ventana
el chico miraba la noche sobre las colinas
frescas y negras, y se admiraba de encontrarlas reunidas:
vaga y límpida inmovilidad. Entre las hojas
que retrocedían en la oscuridad, aparecían las colinas
donde todas las cosas del día, los declives
y las plantas y las viñas, eran nítidas y muertas,
y la vida era otra, de viento, de cielo,
y de hojas y de nada.
A veces regresa
en la inmóvil calma del día el recuerdo
de aquel vivir absorto, en la luz atónita.
Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), "Lavorare stanca" (1936, 1943), Poesie, Mondadori, Verona, 1969
Versión de J. Aulicino
La notte
Ma la notte ventosa, la limpida notte / che il ricordo sfioraba soltanto, è remota,/ è un ricordo. Perdura una calma stupita / fatta anch' essa di foglie e di nulla. Non resta, / de quel tempo di là dai ricordi, che un vago / ricordare. // Talvolta ritorna nel giorno / nell' immobile luce del giorno de' estate, / quel remoto stupore. // Per la vuota finestra / il bambino guardava la notte sui colli / freschi e neri, e stupiva di trovarli ammassati: / vaga e limpida immobilità. Fra le foglie / che stornivano al buio, apparivano i colli / dove tutte le cose del giorno, le coste / e le piante e le vigne, eran nitide e morte / e la vita era un' altra, di vento, di cielo, / e di floglie e di nulla. // Talvolta ritorna / nell' immobile calma del giorno il ricordo / de quel vivere assorto, nella luce stupita.
Ilustración: La noche estrellada, Vincent Van Gogh, 1889
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