sábado, agosto 22, 2009

Cesare Pavese / Ballet


Ballet

Es un gigante que pasa volviéndose apenas,
cuando espera a una mujer, y no parece que espera.
Pero no lo hace a propósito: fuma, y la gente lo mira.

Cualquier mujer que va con este hombre es una nenita
que se adosa a ese cuerpo riendo, feliz y asombrada
por la gente que mira. El gigante se encamina
y la mujer es una parte de todo su cuerpo,
sólo que más viva. La mujer no importa,
cada noche es distinta, pero siempre una pequeña
que riendo contiene el culito que danza.

El gigante no quiere un culito que dance
por la calle, y pacífico lo lleva a sentarse
cada noche a ver la pelea, y la mujer contenta.
En el encuentro la mujer se aturde por los alaridos
y, mirando al gigante, vuelve a ser nena.
De los dos boxeadores se oyen los ruidos
de los saltitos y de los puños, pero parece que bailan
así desnudos y enlazados y la mujer los mira
con los ojitos y se muerde los labios contenta.
Se abandona al gigante y vuelve a ser nena:
es un placer apoyarse en una roca que ampara.

Si la mujer y el gigante se desnudan juntos
-lo harán más tarde-, el gigante parece
la placidez de una roca, una roca quemante,
y la nena, para calentarse, se aprieta a esa mole.

Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950), Lavorare stanca, 1943 (censurado en la edición de 1936)
Versión de J. Aulicino

Balleto
È un gigante che passa volgendosi appena, / quando attende una donna, e non sembra che attenda. / Ma non fa mica apposta: lui fuma e la gente lo guarda.// Ogni donna che va con quest’uomo è una bimba / che si addossa a quel corpo ridendo, stupita /della gente che guarda. Il gigante s’avvia / e la donna è una parte di tutto il suo corpo, / solamente più viva. La donna non conta, / ogni sera è diversa, ma sempre una piccola / che ridendo contiene il culetto che danza.// Il gigante non vuole un culetto che danzi / per la strada, e pacato lo porta a sedersi / ogni sera alla sfida e la donna è contenta. / Alla sfida, la donna è stordita dagli urli / e, guardando il gigante, ritorna bambina. / Dai due pugilatori si sentono i tonfi / dei saltelli e dei pugni, ma pare che danzino / così nudi allacciati, e la donna li fissa / con gli occhietti e si morde le labbra contenta. / Si abbandona al gigante e ritorna bambina: / è un piacere appoggiarsi a una rupe che accoglie.// Se la donna e il gigante si spogliano insieme / - lo faranno più tardi -, il gigante somiglia / alla placidità di una rupe, una rupe bruciante, / e la bimba, a scaldarsi, si stringe a quel masso
.


Foto: Pavese recibe el Premio Strega en 1950, el año de su muerte Panorama Libri

3 comentarios:

  1. Ahhh, Cesare...CAPO!!!. Otra vez cala hondo en el vínculo entre el hombre y la mujer. ¿Por qué lo habrán censurado, sólo por la palabra culetto?

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  2. no, no puedo leerlo porque tengo diálogos con leucó esperando mi atención sobre la biblioteca y no, me niego a conocer cualquier cosa de él mientras tanto.

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  3. En mi modesta opinión, si lees antes Trabajar Cansa te gustarán más los Diálogos con Leucó
    gracias por tu comentario

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