lunes, marzo 26, 2007

Poetas en Asociación

INFORMAMOS A LA COMISIÓN DIRECTIVA QUE NUESTRO SOCIO HONORARIO
JOSÉ LUIS MANGIERI
SERÁ DISTINGUIDO COMO CIUDADANO ILUSTRE DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
EL DÌA
MIÉRCOLES 28/3/2007 A LAS 18 HORAS
EN PERÚ 130.
ESPERAMOS CONTAR CON SU PRESENCIA.

CAYETANO ZEMBORAIN
PRESIDENTE DE APOA

sábado, marzo 24, 2007

De árboles y literatura

La Nature est un temple où de vivants piliers
Laissent parfois sortir de confuses paroles;
L'homme y passe à travers des forêts de symboles
Qui l'observent avec des regards familiers.

Charles Baudelaire, Fleurs du male, Poulet-Malassis, París, 1857

N. de R.: Las forestas (bosques) de símbolos es claro que no desaparecerían con los bosques. Imposible soslayar que los bosques juegan en "Correspondencias", de Baudelaire, un papel simbólico. De forma que la deglución de los bosques por la literatura sería inevitable, de acuerdo con el "padre" de la literatura moderna. En "Correspondencias" los bosques ya han desaparecido como bosques. Se han hecho símbolos. Y para el símbolo, tanto da que vivan o hayan desaparecido los bosques. La literatura se ha construido sobre el cadáver de los bosques. La naturaleza entera es artificio: se ha convertido en construcción: un templo de vivientes pilares. Lo que era en ella vida, ha sido transfundido a la literatura y a la civilización. Es ésta la que ahora vive.

  • http://baudelaire.litteratura.com/fleurs_du_mal_1857.php
  • El árbol es un dios, el viejo poeta es un vagabundo

    N. de R.: Bien, la relación de los libros con los bosques no es menos complicada que toda la relación de la humanidad con la naturaleza, de la que se diferenció al punto de que su "impulso primario" es hoy avanzar sin retroceder hacia el mayor grado de artificialidad. El libro, que trasmite el lenguaje, las ideas y la elegancia, condiciones básicas de civilización, es un objeto paradigmático. Greenpeace, un utopía lingüística central del mundo globalizado, está tratando de resolver la contradictoria, antagónica, relación del libro con el bosque. Greenpeace merece simpatía. El autor de libros no se siente cómodo con la destrucción de bosques que implica el producir combustible intelectual. Sin embargo, no hay solución. Se puede reciclar papel, pero es más caro, y el reciclado matemáticamente produciría una masa crítica que exigiría más materia prima, papel y cartón. La salvación vendrá de los océanos, tematizó Zappa. Es la arena, el silicio, la base de la industria electrónica. De modo que, para una larga etapa --la arena se presenta como un bien renovable--, la electrónica es la salvación de los bosques y asegurará un buen dormir a los productores de libros. Salvará asimismo sus metáforas acerca de los bosques. Contribuirá a reforzar la utopía natural de Greenpeace. Pero, en tanto, se debería señalar que la producción de libros insume un porcentaje exiguo del papel y del cartón producidos en el mundo; lo diarios, una parte también menor. El mayor porcentaje lo utilizan los envases.



  • Libros amigos de los bosques


  • via

  • Santiago Llach, ecologista
  • La tradición de la ruptura

    Una de diez tesis sobre el "obrar intelectual contemporáneo"

    Existe en la Argentina un vacío en la crítica intelectual. La generación de 1983 y la sobreviviente de 1970 se encuentran incapacitadas para proponer nuevas ideas para la vacancia cultural que nos desuela. Nos hallamos ante un desierto intelectual. Los debates de las viejas generaciones son escasos, y cuando ocurren son indefectiblemente lamentables. La intelectualidad precedente defeccionó de su responsabilidad de producir una política de la cultura.


  • La Tapera


  • Vía

  • Monolingua
  • martes, marzo 20, 2007

    Sin lágrimas


    Ojo seco


    Algunas personas
    no producen lágrimas suficientes
    para conservar el ojo húmedo
    y confortable.

    Sensación de picazón,
    de arenilla, de quemazón
    o de rasguño
    son los síntomas habituales.

    Sorprende saber
    que el mucho lagrimear
    puede ser signo de
    un ojo seco.

    El exceso de lágrimas
    sería la respuesta.

    Así en lo desértico del ojo
    se enmascaran la enfermedad,
    el hueso roto, la arena endurecida,
    la ceniza final.

    Sin aritmética ni astucia
    las lágrimas corren
    y el parpadeo hace
    que las superficies
    se vuelvan lisas, claras.
    Sin eso no sería posible
    una buena visión.

    Cuando hay exceso de lágrimas
    nos enseñan a corregir
    la situación.

    Lo común es creer
    que eso se halla afuera.

    Lo común es buscar
    al cuerpo extraño
    para desalojarlo.

    Lo común es pretender
    que haya un vuelco,
    algo, digamos, grande
    y más allá de todo cálculo.

    Graciela Cros (Carlos Casares, Buenos Aires, 1945), La Cuna de Newton, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2006

    sábado, marzo 17, 2007

    Todo aquello que ornamenta a la mujer, todo aquello que sirve para ilustrar su belleza, se hace parte de ella misma; y los artistas que se aplican particularmente al estudio de este ser enigmático enloquecen tanto con todo el mundo mulieris como con la mujer misma.

    ...

    Existe una canción tran trivial e inepta que a duras penas puede ser citada en un trabajo que tiene algunas pretensiones de seriedad, pero que traduce bastante bien, en un estilo de vodevil, la estética de la gente que no piensa. ¡La naturaleza embellece la belleza! Es presumible que el poeta, si hubiera podido hablar en francés, habría dicho: ¡La simplicidad embellece la belleza!, lo que equivaldría a esta verdad, de un género totalmente inesperado: La nada embellece lo que es.

    ...

    El crimen, del que el animal humano ha tomado el gusto en el vientre materno, es originariamente natural. La virtud, por el contrario, es artificial...

    ...

    El salvaje y el bebé demuestran, por su cándida aspiración hacia lo brillante, hacia los complicados plumajes, hacia las telas tornasoladas, hacia la majestad superlativa de las formas artificiales, su disgusto por lo real, dando prueba de ese modo, sin saberlo, de la inmaterialidad de sus almas.

    ...

    La moda, por consiguiente, debe ser considerada como síntoma de la predilección por lo ideal que flota en el cerebro humano...

    ...

    La mujer está en su derecho, e incluso cumple una especie de deber, al dedicarse a parecer mágica y sobrenatural (...) Importa muy poco que el ardid y el artificio sean conocidos por todos si el éxito es indudable y el efecto siempre irresistible.

    ...

    Hemos observado, por lo demás, que el artificio no emebellecería la fealdad y no podría servir más que a la belleza. El maquillaje no tiene que esconderse ni que evitar dejarse adivinar; puede, por el contrario, exhibirse, si no con afectación, al menos con una especie de candor.

    Charles Baudelaire, El pintor de la vida moderna, Alción Editora, Córdoba, 2005
    Siempre que en algún monasterio de Kyoto o de Nara me indican el camino de los retretes, construidos a la manera de antaño, semioscuros y sin embargo de limpieza meticulosa, experimento intensamente la extraordinaria calidad de la arquitectura japonesa. Un pabellón de té es un lugar encantandor, lo admito, pero lo que sí está verdaderamente concebido para la paz del espíritu son los retretes de estilo japonés. Siempre apartados del edificio principal, están emplazados al abrigo de un bosquecillo de donde nos llega un olor a verdor y a musgo; después de haber atravesado para llegar una galería cubierta, agachado en la penumbra, bañado por la suave luz de los shoji y absorto en tus ensoñaciones, al contemplar el espectáculo el jardín desde la ventana experimentas una emoción imposible de describir. El maestro Soseki, al parecer contaba entre los grandes placeres de la existencia el hecho de ir a obrar cada mañana, precisando que era una satisfacción de tipo esencialmente fisiológico; pues bien, para apreciar plenamente ese placer, no hay lugar más adecuado que esos retretes de estilo japonés desde donde, al amparo de las sencillas paredes de superficies lisas, puedes contemplar el azul del cielo y el verdor del follaje. Aun a riesgo de repetirme, añadiré que cierto matiz de penumbra, una absoluta limpieza y un silencio tal que el zumbido de un mosquito pueda lastimar el oído, son también indispensables. (...) En verdad, tales lugares armonizan con el canto de los insectos, el gorjeo de los pájaros y las noches de luna; es el mejor lugar para gozar de la punzante melancolía de las cosas en cada una de las cuatro estaciones y los antiguos poetas de haiku han debido de encontrar en ellos innumerables temas. Por lo tanto no parece descabellado pretender que es en la construccón de los retretes donde la arquitectura japonesa ha alcanzado el colmo del refinamiento.

    Junichiro Tanizaki (1886-1965), El elogio de la sombra, Ediciones Siruela, Madrid, 1994.

    Los teros, de guardia


    II

    Los teros, de guardia
    por la casa, se paran
    en un triángulo.
    Avanzan o retroceden
    en bloque, unos pasos,
    como si en ese espacio
    tuvieran una huella.

    Se turnan sin orden
    ni arte aparente
    y en ningún momento
    decae el grito. Aturden,
    nos dejan sordos,
    pero los galgos
    distinguen una nota
    en ese ruido, escuchan
    otra cosa que el aspaviento
    que distrae al extraño
    y oculta el nido:
    porque mirá que gritan,
    y los tipos de pronto alzan
    la cabeza, se incorporan
    y salen a la carrera.

    Osvaldo Aguirre (Colón, Buenos Aires, 1964), Lengua natal, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2006

    viernes, marzo 16, 2007


    Photo credit: © Poetry/Rare Books
    Collection, SUNY Buffalo




    ...Esa es la razón por la que yo emepecé a escribir Paterson: un hombre es, en efecto, una ciudad, y para el poeta no hay ideas sino en las cosas...


    ...yo deseaba, si iba a escribir en una forma más amplia que de pájaros y flores, escribir sobre la gente cercana a mí: conocer en detalle, minuciosamente, de qué estaba yo hablando -hasta el blanco de sus ojos, sus mismísimos olores...


    ... conchas y microorganismos
    generalmente y así hasta el hombre,
    hasta Paterson.


    De los preámbulos al Paterson, en Paterson, de William Carlos Williams, edición de Margarita Ardanaz, Cátedra, Madrid, 2001

    Comer y subir

    No es lo que todos creen,
    en realidad no busco la belleza


    Se ahoga y abre una ventana
    Esta ventana (la toca)
    Cansado busca un poco de aire
    Imparte algunas órdenes en silencio

    Se oía la hoja de afilador,
    el rumor de la calle
    Una nena que lloraba,
    los insultos de la madre

    Mediodía,
    se va con un poco de sombra

    Recuento de la luz sobre el piso de cemento:

    "Vení a comer"

    Comen en silencio
    aunque plácidos -dos bifes-
    Después vendrá
    Sólo una llama

    La soda que se mezcla
    El efecto deseado sobre el blanco
    Pan en el aceite, la escalera

    de madera hacia el techo, poco usada
    Se prefiere subir por la reja de la ventana
    Un pie en la cornisa Y sujetarse

    de una de las vigas del tanque
    Así se llega más rápido

    José Villa (Martín Coronado, Buenos Aires, 1966), Un campo, Selecciones de Amadeo Mandarino, n° 24

    domingo, marzo 11, 2007

    Casa de la Poesía convoca a poetas de la ciudad de Buenos Aires a formar un grupo de taller a cargo de la poeta Alicia Genovese.

    Gratuito.

    Los interesados tienen que enviar una muestra de material inédito.

    Consultas al 4963-1231, o por e-mail a: casadelapoesia@buenosaires.gov.ar
    Espacio Literario Juan L. Ortiz


    Martes 27/3
    PRESENTACIÓN del proyecto poético en construcción La infancia del procedimiento. La escritura, los poetas y las poéticas.
    www.lainfanciadelprocedimiento.blogspot.com
    Participan Selva Dipasquale, moderadora del blog, junto a los poetas María Meleck Vivanco, Jorge Aulicino, Silvio Mattoni (Córdoba), Concepción Bertone (Rosario), Paula Jiménez y Julián Massaldi, como músico invitado. Coordina Susana Cella. Organiza Espacio Literario Juan L. Ortiz.
    Centro Cultural de la Cooperación
    Sala Osvaldo Pugliese, PB – 19:00

    sábado, marzo 10, 2007

    Un contratiempo

    Entre los archivos de este blog del mes de diciembre, se puede encontrar el post reproducido más bajo, al que la autora citada responde en
  • Contratiempo


  • indicando entre otras cosas que no cito ese sitio como fuente, aunque es fácil ver que cito otra fuente que reprodujo su artículo. La autora siente evidente desprecio por la gente que trabaja en los medios, en los "mediocres", "voluntariamente mediocres", suplementos de los medios: periodistas, como Poe. Y sugiere prejuiciosamente, como a menudo ocurre cuando se critica a la gente de los medios, ignorancia profunda del tema que tratan. Cuando leo que alguien en los medios escribe contra mí, o contra lo que pienso, hecho mano al argumento ad hominem, parece ser la consigna. Me pregunto a qué se deberá esta cabal forma de desprecio, ya que los argumentos de la autora -una vez más- no son convincentes. "Existe --prejuzga-- entre los intelectuales, periodistas y comentadores muy bien posicionados en el sistema cultural actual, una cierta reserva hacia los autores verdaderamente malditos", sin contar las veces que se ha hablado de Poe en los malditos grandes medios; por ejemplo, la revista y el diario en el que trabaja quien esto postea. "Es como un síntoma de mala conciencia, la frustración tal vez de no poder ser un atractivo contestatario porque se está demasiado cómodo, burguesmente (sic) cómodo", vuelve a prejuzgar ya que no hay nada que medianamente permita inferir que he deseado ser un atractivo contestatario. La frase incluye una extrapolación que convierte a Poe ya no en un creador incómodo bajo las condiciones del capitalismo sino en un contestatario, término que acuñaron los medios en Europa y utilizaron con fruición aquí en los sesenta y setenta del siglo pasado, bastante después de la muerte de Poe.
    La biografía de Poe, el propio prólogo de Baudelaire a la traducción de sus obras al francés, parecen indicar que la relación angustiosa de Poe con su época, y con los medios en particular, no responde tanto a la sumisión que se le imponía y a la "voluntaria mediocridad" de los medios, como a lo que Poe esperaba del ambiente cultural de su tiempo y de la prensa en particular, que es lo que se dice en el post en cuestión, fechado el 15 de diciembre pasado:

    El malestar de Poe

    Un movimiento expansivo afecta también a las partículas de la época de Poe. Mientras que las multitudes avanzan sobre las ciudades modernas, al compás de los valores heredados de la Revolución, los conocimientos científicos y la incipiente nación del norte fijan en el infinito los límites de sus respectivos dominios. Pero bien lo dijo Baudelaire, ni el siglo XIX ni EEUU constituían el ambiente más propicio para las "almas enamoradas del fuego eterno" como Poe. En su vagabundeo errático de exiliado del mundo Poe se desplazó sobre un suelo hostil...
    Zenda Liendivit



    La máquina del tiempo



    N.de R.: Cuando Poe murió, faltaban 14 años para la Guerra de Secesión. De forma que la "incipiente nación del norte" no había fijado aún sus limites internos. La presunción de que Poe vivió en los "incipientes" Estados Unidos como en una cárcel es un lugar común debido precisamente a Baudelaire. Baudelaire consideraba a los Estados Unidos como una nación bárbara, no como una que había fijado en el infinito el límite de sus dominios. Baudelaire confundió el ingenuo desprecio sureño de Poe por la masa, a la que cantaría Whitman, con desprecio por el mundo burgués. Si Poe se movía en los Estados Unidos como en una cárcel se debe a que no era el pionero burgués que conquistaría el Oeste ni el plantador de tabaco cuya industria esclavista se encontraba ya amenazada. Poe estaba incómodo porque la burguesía de la Costa Este aún no había creado el mundo de alta cultura del que gozaba Baudelaire, y que Baudelaire despreciaba. Armando Bazán (Poe, Miscelánea, Editorial Claridad) ofrece una mirada más equilibrada sobre este punto: "Es verdad que 'los Estados Unidos no fueron para Poe sino una inmensa prisión la cual recorría con el frenesí de un hombre nacido para respirar en un mundo más anormal' (esta y las siguientes citas son de Baudelaire), pero no es enteramente cierto que 'su vida interior, espiritual, de poeta, y aun de borracho' solo haya sido 'un esfuerzo perpetuo para escapar de la influencia de aquella atmósfera antipática' (...) Después de todo, el medio ambiente de los Estados Unidos no es del todo hostil para los escritores. Y lo prueba el hecho de que se promueven concursos literarios con premios pecuniarios de cierta importancia. Y otro hecho, aun más importante: el hecho de que en esos concursos suelen triunfar los valores auténticos. Tal fue el caso del concurso literario de Baltimore, en el que Poe obtuvo el primer premio con su poema El Coliseo y con el primero de sus cuentos, 'El manuscrito encontrado en una botella'. Ese triunfo le depara una fama que irá en aumento y le abre la puerta a una arena de lucha en la que caerá definitivamente después de dieciséis años de gloriosa agonía".

    posted by Jorge Aulicino at 1:08 AM | 0 comments
    En la resaca
    poema(s) de Daniel Freidemberg
    publicado por Paradiso Ediciones

    Jueves 4 de abril a las 7 de la tarde
    Sala Solidaridad del
    Centro Cultural de la Cooperación
    Corrientes 1543, Buenos Aires

    participan:
    Américo Cristófalo, por Paradiso
    Emiliano Bustos, Ezequiel Zaidenwerg y el autor
    organiza:
    Espacio Literario Juan L. Ortiz, del CCC Floreal Gorini

    viernes, marzo 09, 2007

  • La caída de los cuerpos



  • Hombres en un restaurante
  • -En el deporte, se pelea en verdad por la corona -dijo Garbeld. -También en las guerras reales -le respondió una voz desde el fondo de la biblioteca. -Nadie pelea en realidad por la corona en una guerra, se pelea por cuestiones más materiales, o más vagas -respondió Garbeld. -También en el deporte hay dinero y otros colores -dijo la voz. -Pues habría que hacerle un electroencefalograma al goleador cuando alza el trofeo para saber si piensa en su cheque o en qué -dijo Garbeld.

    Gustav Who, Los fantasmas de Garbeld, Osaka, 1956

    Hablando de Baudelaire...


    Abril (XIX). Sobre las ruinas/ de las co-/ rrespondencias, las/ correspondencias/ de las ruinas, escribo.

    Junio (VII)

    No cuesta nada este dios, no cuesta
    seguir de largo o no seguir, pasar
    o no pasar. Por este mundo o por otra parte.
    No cuesta nada un buda de oro falso, un
    gaucho esmaltado, un mate forrado en cuero
    de vaca tobiana, cajitas de no sé qué polvos.

    Daniel Freidemberg (Resistencia, 1945), En la resaca, Paradiso, Buenos Aires, 2007

    miércoles, marzo 07, 2007

    Adagia




    El progreso en cualquier aspecto es un movimiento a través de cambios de terminología.

    El mérito de los poetas es tan aburrido como el mérito de la gente.

    La literatura es la mejor parte de la vida. A lo cual parece inevitablemente necesario añadir: a condición de que la vida sea la mejor parte de la literatura.

    La exactitud de la observación es el equivalente de la exactitud del pensamiento.

    Un poema es un meteoro.

    La poesía no es personal.

    La poesía es un medio de redención.

    Lo real es sólo la base, pero es la base.

    Toda poesía es experimental.

    Leemos la poesía con los nervios.

    El exquisito ambiente de los hechos.

    Vivir en el mundo pero fuera de las concepciones existentes sobre él.

    No todos los días el mundo se organiza en un poema.

    Un poeta mira el mundo como un hombre mira una mujer.

    El supremo valor es la realidad.

    El mundo es la única cosa en la que vale la pena pensar.

    La cosa vista se convierte en la cosa no vista. Lo contrario es, o parece ser, imposible.

    La lengua es un ojo.

    Dios es el símbolo de algo que bien puede tomar otras formas, como, por ejemplo, la de alta poesía.

    La gran conquista es la conquista de la realidad. No es suficiente con presentar la vida, por un momento, como pudo haber sido.

    Un poema es un faisán.

    La realidad es un vacío.

    Todos los hombres son asesinos.

    Debe haber siempre algo de campesino en cada poeta.

    Aristóteles es una rémora.

    El cuerpo es el gran poema.

    El propósito de la poesía es contribuir a la felicidad del hombre.

    El poeta llega a las palabras como la naturaleza a los palos secos.

    Un poema es un café.

    La poesía debe oponerse a la inteligencia casi con éxito.

    La cabal flor de lo real, no el fruto californiano de lo ideal.

    Pensamiento es vida.

    El poeta es un dios, o el joven poeta es un dios. El viejo poeta es un vagabundo.

    La poesía es la dicha del lenguaje.

    La poesía es una cura de la mente.

    La realidad es el verdadero centro del espíritu.

    Proposita. 1. Dios y la imaginación son una misma cosa. 2. El objeto imaginado es el imaginador.
    Lo segundo iguala el objeto imaginado y el imaginador. De ahí, supongo, que el imaginador es Dios.

    El objeto absoluto, ligeramente modificado, es una metáfora del objeto.

    La poesía descubre la relación de los hombres con los hechos.

    No se puede perder el tiempo en ser moderno cuando hay tantas cosas importantes que ser.

    El mundo está a merced de la mente más potente, ya sea esta potencia la de la salud o la de la insanía, la de la astucia o la de la buena voluntad.

    Un cambio de estilo es un cambio de tema.

    La mente que en el cielo creó la tierra y la mente que en la tierra creó el cielo fueron, en verdad, una.

    La política es la lucha por la existencia.

    Es la creencia y no el dios lo que cuenta.

    La poesía debe ser irracional.


    Wallace Stevens (Reading, Pennsylvania, 1879 - Hartford, Connecticut, 1955), Adagia. Traducción de Guillermo Sucre. Dirección General de Cultura y Fundarte, Caracas, 1977. De Opus Posthumus, A.Knopf, Nueva York, 1957.

    martes, marzo 06, 2007



    Notas sobre Baudelaire

    Ha sido el primero, después de todas las osadías del romanticismo, en emplear esas comparaciones chocantes que, en medio de la armonía de un período, súbitamente y al pasar, ponen los pies en el plato: comparaciones palpables, excesivamente primer plano; americanas: palisandro, sónido desconcertante y vigorizante ("La noche se hacía compacta... como un tabique")

    El primero en romper con el público.

    El artificio y su extensión a los cielos, a los ocasos... el spleen y la enfermedad, no la tisis poética, sino la neurosis sin haber escrito jamás la palabra...

    Tu piel reverberante, tus andares: una serpiente en la punta de una estaca, tu cabellera, un océano, tu cabeza se balancea con la indolencia de un joven elefante, tu cuerpo se inclina como un fino velero que hunde sus palos en el agua, tu saliva asciende hasta tus dientes como una ola engrosada por el deshielo de los glaciares susurrantes, tu cuello una torre de marfil, tus dientes ovejas suspendidas en los bordes del Hebrón.
    Es el americanismo aplicado a las comparaciones del Cantar de los
    Cantares.


    Hacer poesías sueltas, cortas y sin tema determinado (así como los otros hacían un soneto para narrar algo poéticamente, alegar una cuestión, etc.), vagas y sin razón como el batir de un abanico, efímeras y equívocas como un maquillaje, que al burgués que acaba de leerlo le hacen decir: "bien, ¿y qué más?".

    ... su odio de la elocuencia y de las confidencias poéticas...

    ... yankee, sin idea preconcebida, manteniéndose aéreo...

    "Como una sílfide en el fondo de los bastidores".


    Jules Laforgue (Montevideo,1860-París,1887), Miscelánea póstuma. Antología poética, traducción de Patricio Bulnes, Editora Nacional, Madrid, 1975.