jueves, noviembre 30, 2006

El principio estoico

...cuenta que nació "un 27 de noviembre muy cerca del Parque Centenario, en el número 41 de la calle Vera, en una de las infinitas casas de vecindad de Buenos Aires de entonces, ruinosas, incómodas, heladas"

(...)

"En mi casa --puntualiza-- no había libros, la vida de los pobres de Buenos Aires de hace cincuenta años era muy distinta a la de ahora. Estaban sometidos a las necesidades más elementales, las de la mera sobrevivencia, y se entendía por libros sólo a aquellos que tenían que ver con el estudio. Mi madre, sin embargo, me enseñó a leer a los tres o cuatro años con una edición espuria de Las mil y una noches."

(...)

-¿De qué vive
-Ahora tengo una situación bastante cómoda, si se quiere. Obtuve en 1967 el Premio Nacional de Literatura que significa una pensión que, al reactualizarse, resulta algo razonable.

(...)

-¿Cómo vive con ese dinero?
-Como se puede imaginar. De una manera bastante austera. Pero soy un admirador del principio estoico de la vida y trato de aplicarlo. No con voluntad. En mí es algo natural la prescindencia de un montón de inutilidades. Por otra parte, filosóficamente hablando, desdeño todo mundo intermedio. Me parece que un hombre sólo debe atender los extremos, los de arriba y los de abajo, los de bien abajo.
-¿Cuáles son los de bien abajo?
-La mendicidad, por ejemplo. Y la aristocracia es su opuesto. Esos son dos extremos mentales gracias a los cuales uno puede acceder a la libertad.
-En concreto, ¿usted cómo se aproxima a esos extremos?
-Lo concreto es la actitud. Es decir, yo puedo ser un pobre de solemnidad pero tener ideales de clase media, por lo tanto eso es lo concreto. De la misma manera que en el mundo de Buenos Aires ya no existen más ciertos tipo humanos porque han sido arrasados por la sociedad de consumo, el conformismo, y sobre todo esas políticas, ese populismo mal entendido; me refiero, concretamente, a lo que antes en Buenos Aires se llamaba el reo.
-Concretamente, usted es un reo.
-Sí. De la misma manera que Carlitos Chaplin fue un reo. Y Gardel. Y Alfredo Palacios. Todos reemplazados por lo que vulgarmente se ha dado en llamar mersa, ese tipo moderno que tiene ideales de rastacuero y de snob. El reo, en cambio, era un contemplador de la vida y buscaba lo mejor a través de la manera de conducirse, no a través de la posesividad de los objetos. Esa filosofía ha sido arrasada por completo.
-¿En qué se parecen un reo y un aristócrata?
-Son las dos caras de la misma moneda, es decir, que en ambos sus ideales están signados por la búsqueda de la verdad en el sentido más personal de cada uno. No tienen la impostura del chanta, no representan nunca lo que no son, clara característica ésta del estilo de nuestra época.

***

-¿Cómo es ese acto de concentración?
-Nada exótico ni especial. A través de los objetos diarios, el mate, por ejemplo, como cualquier otro instrumento puede ser un objeto de meditación. Más tarde leo, o hago cosas de tipo práctico. Hacia el mediodía salgo siempre, a caminar por las calles, a ejercer lo que podríamos llamar mi percepción, la percepción de lo real a través del mundo apariencial, y a ejercer la posibilidad de que dentro de esa rutina de ver siempre las mismas cosas, siempre lo mismo, se perciba algo que está en constante movimiento, diferenciándose, ya sea la cara una persona, quizás un ruido, un edificio que están demoliendo, o construyendo...
-¿Qué es lo que busca realmente en esos momentos?
-Yo tengo la idea obsesiva de que vivimos constantemente dentro de un mundo apariencial, es decir, de que hay una especie de maya (1) que nos hace ver cosas, donde podemos meter el dedo pero a la que nunca llegamos. Detrás de esa maya existe lo que podríamos llamar realidad real, que sólo puede aprehenderse a través de la percepción.
-¿Qué esconden esas apariencias?
-Ya se lo dije: la real realidad. Cuesta aceptar esa idea, es cierto, porque uno mismo es una apariencia. Pero hay varias razones por las cuales tenemos que aceptar las cosas así. En primer lugar, porque uno no se puede dorar la píldora y creerse un liberado en vida, a punto tal de que suponga que vive trascendiendo esa apariencia. Pero desde el punto de vista que a mí me interesa, lo que estoy sosteniendo es que ese estado de irrealidad en que se encuentra casi todo, o todo, se debe en gran medida a la capacidad de atención muy reducida con que se mueven los hombres.

Entrevista de Pablo Ananías con Alberto Girri, publicada en enero de 1983 en el diario Tiempo Argentino, reproducida en Obra Completa, Tomo IV, Corregidor, Buenos Aires, 1984

 (1) La imagen visual que construye Girri (hurgar con el dedo en la maya) permite inferir que utiliza el término maya de la tradición hinduista en el sentido de "velo" o ilusión (de otro modo, sería un error tipográfico, pues debería decir malla).Pero en esa tradición el maya o la maya no es estrictamente virtualidad (así lo comprende Girri): forma parte constitutiva del mundo; es la realidad sin entidad metafísica propia, el mundo de los fenómenos; no estrictamente un engaño, sino una manifestación del principio primordial que en rigor no tiene entidad alguna, es neutro y verdadero. Ha creado sin finalidad todo lo que podemos ver y lo resolverá en un proceso de reabsorción, al que la teoría científica llamaría hoy Big Crunch. (N. de R.)

miércoles, noviembre 29, 2006

Sombras suele vestir


A CIERTA DAMA QUE SE DEJABA VENCER
DEL INTERÉS ANTES QUE DEL GUSTO
Mientras Corinto, en lágrimas deshecho,
La sangre de su pecho vierte en vano,
Vende Lice a un decrépito indïano
Por cient escudos la mitad del lecho.
¿Quién, pues, se maravilla deste hecho,
Sabiendo que halla ya paso más llano,
La bolsa abierta, el rico pelicano,
Que el pelícano pobre, abierto el pecho?
Interés, ojos de oro como gato,
Y gato de doblones, no Amor ciego,
Que leña y plumas gasta, cient arpones
Le flechó de la aljaba de un talego.
¿Qué Tremecén no desmantela un trato,
Arrimándole al trato cient cañones?


DE LA BREVEDAD ENGAÑOSA DE LA VIDA
Menos solicitó veloz saeta
Destinada señal, que mordió aguda;
Agonal carro en la arena muda
No coronó con más silencio meta,
Que presurosa corre, que secreta,
A su fin nuestra edad. A quien lo duda
(Fiera que sea de razón desnuda)
Cada sol repetido es un cometa.
Confiésalo Cartago, ¿y tú lo ignoras?
Peligro corres, Licio, si porfías
En seguir sombras y abrazar engaños.
Mal te perdonarán a ti las horas,
Las horas que limando están los días,
Los días que royendo están los años.


DE UN CAMINANTE ENFERMO QUE SE ENAMORÓ
DONDE FUE HOSPEDADO
Descaminado, enfermo, peregrino
En tenebrosa noche, con pie incierto
La confusión pisando del desierto,
Voces en vano dio, pasos sin tino.
Repetido latir, si no vecino,
Distincto oyó de can siempre despierto,
Y en pastoral albergue mal cubierto
Piedad halló, si no halló camino.
Salió el sol, y entre armiños escondida,
Soñolienta beldad con dulce saña
Salteó al no bien sano pasajero.
Pagará el hospedaje con la vida;
Más le valiera errar en la montaña,
Que morir de la suerte que yo muero.

MIENTRAS POR COMPETIR ...
Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;
Mientras a cada labio, por cogello,
Siguen más ojos que al clavel temprano,
Y mientras triunfa con desdén lozano
Del luciente cristal tu gentil cuello,
Goza cuello, cabello, labio y frente,
Antes que lo que fue en tu edad dorada
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,
No sólo en plata o vïola troncada
Se vuelva, más tú y ello juntamente
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
No en bronces, que caducan, mortal mano,
Oh católico Sol de los Bazanes
(Que ya entre gloriosos capitanes
Eres deidad armada, Marte humano),
Esculpirá tus hechos, sino en vano,
Cuando descubrir quiera tus afanes
Y los bien reportados tafetanes
Del turco, del inglés, del lusitano.
El un mar de tus velas coronado,
De tus remos el otro encanecido,
Tablas serán de cosas tan extrañas.
De la inmortalidad el no cansado
Pincel las logre, y sean tus hazañas
Alma del tiempo, espada del olvido.

A UN SUEÑO
Varia imaginación que, en mil intentos,
A pesar gastas de tu triste dueño
La dulce munición del blando sueño,
Alimentando vanos pensamientos,
Pues traes los espíritus atentos
Sólo a representarme el grave ceño
Del rostro dulcemente zahareño
(Gloriosa suspensión de mis tormentos),
El sueño (autor de representaciones),
En su teatro, sobre el viento armado,
Sombras suele vestir de bulto bello.
Síguele; mostraráte el rostro amado,
Y engañarán un rato tus pasiones
Dos bienes, que serán dormir y vello.

Luis de Góngora y Argote (Córdoba, España, 1561-1627)



http://www.poesia-inter.net/indexlg.htm

lunes, noviembre 27, 2006

Notas de un traductor

... glamour, en su acepción más pura de conocimiento oculto y mágico asociado originariamente a las letras, a la glammar o grammar, la gramática, como la totalidad gráfica de una lengua y de su suma potencia. Este tremendo poder de encantamiento mágico que poseen las letras, aquellos movimientos con que se articulan las vibraciones sonoras de la voz, el más eminente que posee el hombre, también aparece expresado por la palabra inglesa spell, que posee tanto el sentido de nombramiento de las letras, como de explicación de un texto, o sea de la exposición o iluminación de su potencia seminal, y de encantamiento, es decir del efecto que produce el sentido de un texto, de sus palabras, en quien las oye. La palabra germánica runa expresa así mismo de manera evidente esta relación primaria entre el conocimiento secreto y mágico, los caracteres en que este poder se condensa, se adormece y oculta silenciándose, y el acto de despertarlo a través de su proferencia susurrante, de su lectura. La palabra francesa charme y su calco inglés charm provienen de la palabra latina carmen (can-men), forma sustantiva del verbo cano (cantar). Significa genéricamente el canto, el sonido de la voz o de un instrumento, de allí poesía lírica o épica, pero más específicamente, además de la respuesta de un oráculo, de una profecía o una predicción, una fórmula rimada, especialmente mágica, las palabras mágicas o el en-cantamiento, el abracadabra o la “letra de una canción” destinada, entre tantos otros fines, a enamorar, a sanar, a adormecer a los niños, a alegrar o a mitigar simplemente los padecimientos del alma. La palabra francesa grimoire que es una deformación del término grammaire (gramática) “designaba antiguamente a la gramática latina, que resultaba ininteligible para el vulgo”, y de allí adquirió su valor posterior y actual de “libro de magia utilizado por los brujos”, y luego el de “una obra o discurso oscuro e inteligible; de un escrito indescifrable, ilegible, sinónimo de jeroglífico”, cuando es utilizado en esta acepción. De acuerdo con los usos más antiguos de este término puede verse que la palabra gramática poseía de por sí el significado figurado de conocimiento y más específicamente de conocimiento oculto o secreto, como es de hecho todo conocimiento desde el punto de vista del vulgo, en especial el conocimiento del especialista, incluidos todos los logos, por un lado, y el del poeta por el otro. Littré asocia este valor de grimoire, gramare, gramaire, con la forma inglesa glamour. Muy importante es el papel que juegan en todo esto la al-kimya y la qabbalah.

***

“...los ojos eran llevados por las páginas y el corazón se abría el intelecto...”
Traduzco así de descarnada la frase de San Agustín “sed cum legebat, oculi ducebantur per paginas et cor intellectum rimabatur...” , y que otros traducen, por ejemplo, “y cuando leía, hacíalo pasando los ojos por encima de las páginas, penetrando su alma en el sentido...”. Son las palabras del conocido pasaje de las "Confesiones" con las que el santo africano relata las ocasiones en que presenciaba la lectura silenciosa de San Ambrosio. Y la palabra descarnada es acertada porque el verbo latín rimor, que tiene el valor de hender, abrir, significaba, en el lenguaje augural, “hender las entrañas para examinarlas”, de allí adquirió su valor de “sondear, examinar, escrutar, explorar, penetrar”. Estamos hablando, por lo tanto, de una auténtica lectura, de la más antigua, y que constituye el antecedente y la posibilidad de toda escritura: la lectura de la naturaleza, de sus signos, de la hepatoscopía, por ejemplo, ciencia babilónica en la que los etruscos, maestros de los romanos, eran tan eximios. Antes de que el hombre escribiera el mundo, lo leyó, lo leyó obsesivamente durante milenios, en las piedras, en la arena, en el vuelo de los aves, en su modo de comportarse, en las vísceras de las víctimas, en el correr del agua, en el temblor de las hojas, en las estrellas, en el viento, en los sueños, en el lenguaje de los animales, etcétera. El hombre leyó literalmente todo el universo hasta que en su alma nació la necesidad de escribirlo, según sus propias leyes que aún no atina a descubrir.

Jorge Salvetti, apuntes inéditos a una traducción de Benjamin Constant.

sábado, noviembre 25, 2006

Meriggiare

Sestear pálido y absorto...

Sestear pálido y absorto
cerca de un candente muro del huerto;
escuchar entre los espinos y tocones
chasquidos de mirlos, susurros de serpientes.

En las grietas del suelo o sobre la algarroba
espiar las filas de hormigas rojas
que ora se rompen y ora se entrecruzan
encima de minúsculas gavillas.

Observar entre la fronda el palpitar
lejano de escamas de mar
mientras se elevan trémulos crujidos
de cigarras entre pelados picos.

Y andando en el sol que deslumbra
sentir con triste maravilla
cómo es toda la vida y su trabajo
este seguir una muralla
coronada de cascajos aguzados de botella.


Eugenio Montale, Ossi di seppia, versión J.Aulicino


Meriggiare pallido e assorto...

Meriggiare pallido e assorto
presso un rovente muro d' orto,
ascoltare tra i pruni e gli sterpi
schiocchi di merli, frusci di serpi.

Nelle crepe del suolo o su la veccia
spiar le file di rosse formiche
ch' ora si rompono ed ora s' intrecciano
a sommo di minuscole biche.

Osservare tra frondi il palpitare
lontano di scaglie di mare
mentre si levano tremuli scricchi
di cicale dai calvi picchi.

E andando nel sole che abbaglia
sentire con triste meraviglia
com' é tutta la vita e il suo travaglio
in questo seguitare una muraglia
che ha in cima cocci aguzzi di bottiglia.

Huesos de jibia

La "sepia", o jibia, a la que se refiere el título, es un cefalópodo, una especie de calamar más grande y ovalado, propio de las aguas mediterráneas. El "hueso" es una concha calcárea que se extiende por su dorso. En las playas de la Liguria natal de Montale se observan estos "huesos" entre otros detritos. La expresión reaparece en el último texto del libro: "Oh, entonces, zarandeados/ como el hueso de jibia por las olas".

  • Cien años de Montale
  • viernes, noviembre 24, 2006

    Habemus más Montale

    sábado 25/11, 21:00hs

    Bonpland 1183



    Huesos de Jibia

    (editorial independiente)

    y Estación Alógena presentan



    Máquina de trinar

    Walter Cassara



    Huesos de jibia

    Eugenio Montale

    (versión: Ricardo H. Herrera)

    miércoles, noviembre 22, 2006

    Garbeld y la cuestión poética

    Cuando era profesor de Asuntos Exteriores en la universidad comarcal, un estudiante se acercó a Garbeld y le dijo si acaso podía explicarle qué es la poesía, ya que el profesor de Lengua escasamente se ocupaba de ella y constantemente hablaba de los asuntos exteriores. Garbeld no se mostró sorprendido por esto, y más bien le dijo que en su larga práctica de la docencia había aprendido que la poesía sólo puede distinguirse por su "tufillo". El alumno le rogó que le diera un ejemplo. -Bueno -dijo Garbeld-, cuando Churchill nos dice: "Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente un telón de acero", sentimos de inmediato un tufillo de poesía. -Lo comprendo, pero el problema es distinguir la buena poesía de la poesía mala -dijo el felow. -O de la poesía insuficiente... -dijo Garbeld. -Pero me temo -prosiguió- que lo que usted quiere saber es si la poesía que le gusta es buena o mala. -En verdad quisiera saber si existe un criterio objetivo para distinguir la mejor -dijo el alumno. -Tenemos que la poesía tiene tufillo, eso es una propiedad objetiva. -En la frase que usted cita, pues no la huelo -dijo el alumno. -Bien, entonces el problema es subjetivo -concluyó Garbeld, y eso era todo lo que podía decir sobre la poesía literaria. -En cuanto a la poesía, en mi campo, es la buena organización de los asuntos exteriores -agregó.

    Gustav Who, Lecciones de retórica en el Foreign Office. Samarkanta, 1958

    El valor poético

    No está nada mal que la sociología, la lingüística, la antropología o la historia se ocupen de la poesía o de cualquier otra cosa: lo que está mal, o al menos convendría revisar, es lo que ocurre cuando los datos que esas indagaciones aportan se toman como indicios de valor poético.

    Daniel Freidemberg


  • Días después del diluvio
  • La chica del autobús


    Voz de la visión de Mary

    ¡Hola! Soy yo... la chica del autobús...
    ¿Recuerdas?
    ¿La última gira?
    Bueno...
    La información no es conocimiento,
    el conocimiento no es sabiduría,
    la sabiduría no es verdad,
    la verdad no es belleza,
    la belleza no es amor,
    el amor no es música,
    la música es LO MEJOR...
    La sabiduría es el reino del Saber (que está extinguido).
    La belleza es una corrupción fonética francesa
    de un adorno de cuello
    actualmente en resurgimiento.

    Frank Zappa (Baltimore, 1940-Los Angeles, 1993) Joe's Garage (Acto III)
    Traducción de Román García Albertos. En el tercer poder

    martes, noviembre 21, 2006

    Abajo las papeleras!

    Todos los gobiernos se perpetúan a sí mismos a traves de la comisión diaria de actos que una persona racional podría encontrar estúpidos o peligrosos (o ambas cosas). Naturalmente, nuestro gobierno no es ninguna excepción... por ejemplo, si el presidente (cualquiera de ellos) fuera a la televisión y se sentara allí con la bandera a la espalda (o quizá una escena rústica con una pequeña cascada, además de la bandera) y mirara sinceramente a la cámara y le dijera a todo el mundo que todos los problemas energéticos y todos los problemas de inflación tienen su origen en y pueden ser resueltos con la abolición de la MÚSICA, seguro que la mayoría de la gente le creería y pensaría que la ilegalización de esta nauseabunda forma de polución por ruido sería un pequeño precio a pagar por la oportunidad de comprar gasolina como en los viejos tiempos. ¿De ningún modo? ¿Nunca sucederá? Los discos están hechos de crudo. Todos esos grandes conciertos de rock van de ciudad a ciudad en camiones de 45 pies que engullen combustible... y cuando llegan allí, gastan enormes cantidades de energía eléctrica con sus luces, sus amplificadores, sus sistemas de sonido... sus máquinas de humo. Y todos esos sintetizadores... mirad todo el plástico que llevan dentro... y las púas de guitarra... y lo que se te ocurra...
    Frank Zappa

    Edgar

    Escribo ante una posibilidad real, casi -diría- el camino real del quehacer poético. No lo diré, sin embargo. No está toda la poesía posible en la poética de Ponge (ni en la de Williams o Stevens). Tampoco en la fanopoeia (proyección de la visualidad de los objetos), la logopoeia (poesía del pensamiento) y la melopoeia (apoyatura fónica de Pound). Queda fuera el proceso de gestación de la imagen poética (el ars combinatoria) y, entre otras, la llamada poesía lírica. De cualquier modo, Ponge (y Williams y Stevens, y cometo aquí la injusticia de no nombrar a tantos otros poetas que, por cierto, lo merecerían) está cerca de la inasible poesía, del logos poético. Y es que no me olvido que Ponge está tratando, más allá de sus arremetidas contra la subjetivización y el lirismo, de abrir camino al contento de ser con las cosas, al contento de descubrir, de dar sentido a partir de las cosas, de investir y de ser investido, de investir a las cosas de sentido y de ser, a la vez, investido por las cosas de sentido. ¿Y en este investimiento recíproco no está el origen de cualquier amor posible, de toda posible poesía? Edgar Bayley

    Edgar Bayley (Buenos Aires, 1919-1990). Publicó los libros de poesía: Invención 2 (1945); En común (1949); Poemas (1954); La vigilia y el viaje (1961); El día (1968); Obra Poética (1977, incluye los libros mencionados más Celebraciones); Nuevos poemas (1981); Alguien llama (1983) y Antología personal (1983). Es autor de dos libros de ensayos: Realidad interna y función de la poesía (1952, reeditado en 1966) y Estado de alerta y estado de inocencia (1990, reeditado en 1996), y dos volúmenes de narraciones.




  • Sol Negro
  • domingo, noviembre 12, 2006

    Tango

    1
    Lo que como argentino me apena es el concepto que tendrán de nosotros en otros países,ya que la expresión popular reflejada en los tangos no hace nada más que cantar tragedias domésticas, infelicidades amorosas e ingratitudes inconfesables.


    Celedonio Flores reporteado por Héctor Bates en Radio Fénix, según crónica de la revista Antena el 27 de julio de 1935, incluida en La historia del tango, tomo II, de Bates, recopilado por Angel Martín Sandoval. Poesuar, Buenos Aires, 2006.


    2
    Alberto Vila, que acepta el fox-trot melódico, rechaza con indignación la música negra asegurando que es para epilépticos.


    Titular de la revista Antena para la crónica de la entrevista de Héctor Bates a Alberto Vila en Radio Fénix, 18 de mayo de 1935. Obra citada.

    jueves, noviembre 09, 2006

    Auden, cantado


    Funeral Blues
    Por W. H. Auden

    Música: Benjamin Britten
    Susanna Moncayo: mezzo
    Diana Schnaider: piano

    Stop all the clocks, cut off the telephone,
    Prevent the dog from barking with a juicy bone,
    Silence the pianos and with muffled drum
    Bring out the coffin, let the mourners come.

    Let aeroplanes circle moaning overhead
    Scribbling on the sky the message He Is Dead,
    Put crepe bows round the white necks of the public doves,
    Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

    He was my North, my South, my East and West,
    My working week and my Sunday rest,
    My noon, my midnight, my talk, my song;
    I thought that love would last for ever; I was wrong.

    The stars are not wanted now: put out every one;
    Pack up the moon and dismantle the sun;
    Pour away the ocean and sweep up the wood,
    For nothing now can ever come to any good.

    Funeral Blues

    Detengan los relojes
    desconecten el teléfono
    denle un hueso al perro
    para que no ladre
    Callen los pianos y con ese
    tamborileo sordo
    saquen el féretro…
    Acérquense los dolientes
    que los aviones
    sobrevuelen quejumbrosos
    y escriban en el cielo
    el mensaje…
    él ha muerto.

    Pongan moños negros
    en los níveos cuellos de las palomas
    que los policías usen guantes
    de algodón negro

    Él era mi norte mi sur
    mi este y oeste
    mi semana de trabajo y mi
    domingo de descanso
    mi mediodía, mi medianoche
    mi conversación, mi canción

    Creí que el amor perduraría
    por siempre.
    Estaba equivocado.

    No precisamos estrellas ahora…
    Apáguenlas todas
    Envuelvan la luna
    desarmen el sol
    Desagüen el océano y
    talen el bosque
    porque de ahora en adelante
    nada servirá.


    Publicado en
  • Nación Apache


  • El archivo de audio puede bajarse desde
  • aquí
  • miércoles, noviembre 08, 2006

    Auden, o cómo un hombre aprendió a escribir poesía

    -¿Cuándo empezó a escribir poesía?
    -Creo que mi caso particular es un tanto extraño. Tenía que ser ingeniero de minas o geólogo. Entre los siete y los doce años pasé muchas horas construyendo un mundo propio, altamente elaborado y basado sobre todo en el paisaje calcáreo de la cuenca minera y en una industria: la extracción del plomo. Creía que en esta actividad debía concederme ciertas reglas. Podía escoger entre dos máquinas necesarias para realizar este trabajo, pero tenían que ser verdaderas máquinas que encontrara en los catálogos. Podía decidir entre dos formas de secar una mina pero no se me concedía la posibilidad de usar medios mágicos. Después llegó un día que, cuando lo recuerdo ahora, me parece muy importante. Estaba proyectando mi idea de refinería; la idea platónica de aquello que hubiera debido ser. Había dos tipos de maquinaria para la separación de la turba, uno me parecía más hermoso que el otro, pero al otro lo consideraba más eficiente. Me encontré frente a algo que sólo puedo llamar una elección moral. Era mi deber escoger el segundo, el más eficiente. Más tarde me he dado cuenta de que en la construcción de este mundo habitado sólo por mí ya estaba empezando a aprender cómo se escribe la poesía.

    Auden y las mujeres (3)

    El poema atribuido a Alicia Genovese, publicado como contrargumento por "anónima":

    vete Federico a la cruzada
    si regresas
    asaré carne de venado
    y sonreiré junto al fuego
    al verte desgarrar
    un muslo entre los dientes
    tu barba crecida
    con olor a pólvora

    vete a mí me toca
    raspar con arena
    el tizne en la marmita
    cuidar a los niños
    de la fiebre azul
    cuídate tú también
    del escorbuto

    ojalá tengáis tiempo
    de inventar la penicilina

    vete tranquilo
    los hombres que se quedan
    rimarán mi lamento
    y mi dolor suspendido
    de un gancho
    como una res
    o una brillante cacerola

    Auden y las mujeres (2)


    El post "Auden y las mujeres" provocó reacciones. Lo puse porque me pareció que Auden, con su estilo entre el cotilleo y la seriedad, dijo algunas cosas estimables sobre la poesía, las mujeres y la política. Protestaron su aseveración de que las mujeres no son estetas por naturaleza, soslayando la anterior de que el hombre tropieza precisamente con una tendencia al esteticismo, significando el término, en su contexto, que los hombres suelen carecer de realismo y sensibilidad verdadera. Se colgaron al post, como pruebas del esteticismo femenino, supongo, un poema de Alicia Genovese, notable poeta argentina, y otro de Emily Dickinson, poeta ícono. Discutiendo esos comentarios, argumenté que las mujeres tienen tendencia a lo autobiográfico y los sentimientos intensos. De la generalización de esta frase me retracto. Lo pasional de la hipérbole prueba justamente que los hombres también solemos ser intensos. En cuanto a Auden, no encontré ninguna referencia a la cuestión de género en sus ensayos traducidos al castellano. En cambio, redescubrí su trabajo sobre Marianne Moore, que concluye así: "Los poemas de Marianne Moore son ejemplos de un tipo de arte que no es tan común como debiera; encantan, no sólo porque son inteligentes, sensibles y están hermosamente escritos, sino que además convencen al lector de que han sido escritos por alguien que es una buena persona" (W. H. Auden, La mano del teñidor, Adriana Hidalgo, Buenos Aires,1999).
    (sigue)

    Auden y la enseñanza de poesía

    -¿Alguna vez le ha enseñado a escribir a alguien?
    -No, nunca. Si tuviera que enseñar poesía, cosa que gracias a Dios no hago, me concentraría en la prosodia, la retórica, la filología y en aprender poemas de memoria. Puedo estar completamente equivocado pero no veo qué se puede aprender a excepción de algunas técnicas; qué es un soneto, o algo de prosodia. Si existiera una academia poética, las materias tendrían que ser totalmente diferentes: historia natural, historia, teología, otras cosas. Cuando he estado en los colleges he insistido en dar cursos académicos normales sobre el siglo XVIII o sobre el Romanticismo. Pero a los artistas les convendría no tener nada que ver con la literatura contemporánea. Si tienen puestos académicos tienen que hacer trabajo académico y cuanto más lejos estén del tipo de cosas concernientes a aquello que escriben, mejor. Tendrían que enseñar el siglo XVIII, algo que no interfiera con su trabajo y que, sin embargo, les dé para vivir. Enseñar «escritura creativa» creo que es peligroso. La única posibilidad que puedo concebir es un sistema de aprendizaje como el del Renacimiento en el que si un poeta estaba muy ocupado tomaba algunos estudiantes para que le acabasen los poemas. Entonces se enseñaba «verdaderamente» y, naturalmente, había responsabilidad, dado que los resultados aparecían bajo la firma del poeta.

    W. H. Auden.
    (la misma fuente)

    martes, noviembre 07, 2006

    Auden y las mujeres

    -¿Existen diferencias esenciales entre la poesía de los hombres y la de las mujeres?
    -Hombres y mujeres tienen dificultades opuestas que afrontar. La dificultad para el hombre es evitar ser un esteta, evitar decir las cosas no porque sean verdad sino porque son poéticamente eficaces. La dificultad para la mujer es distanciarse suficientemente de las emociones. Ninguna mujer es una esteta. Ninguna mujer ha escrito jamás versos absurdos. Los hombres son «play-boys», las mujeres realistas. Si se cuenta una historia grotesca sólo una mujer pregunta: ¿ha sucedido en serio? Creo que si los hombres supieran las cosas que dicen las mujeres de ellos, la raza humana se extinguiría.

    -¿Cree que nos iría mejor si las mujeres dirigieran la humanidad?
    -Creo que la política exterior debería ser totalmente arrancada de las manos de los hombres. Los hombres deberían continuar haciendo máquinas, pero las mujeres deberían decidir qué máquinas tendrían que fabricarse. Las mujeres tienen mucho más sentido común. No hubieran inventado nunca el motor de combustión interna o ninguna de las máquinas. La mayor parte de las máquinas de cocina son buenas, no impiden desarrollo de otras capacidades. Con nuestros líderes el caso es, demasiado a menudo, el de uno niño que dice a otro: Mi padre puede pegar al tuyo. En este punto los juguetes han sido transformados en algo demasiado peligroso.

    París Review, Entrevista con W. H. Auden, 1974

  • Entrevista completa
  • domingo, noviembre 05, 2006

    Lo imperdonable


    La editorial Selecciones de Amadeo Mandarino edita "La nuez de oro y otros ensayos", libro de la poeta y ensayista italiana Cristina Campo (Bolonia 1923-Roma 1977), que reúne el material publicado en diversos números de Sur y un reportaje, traducido por Ernesto Montequin, quien estuvo a cargo de la edición del libro.
  • Atmósfera
  • publica dos de las seis partes que integran el ensayo "Los imperdonables".
    Este es el primer libro de Cristina Campo editado en la Argentina.

    Los imperdonables

    II
    Pero es cierto, la temen
    más que a la muerte, la belleza es temida
    más que la muerte, más que lo que temen
    a la muerte.

    William Carlos Williams

    Perfección, belleza. ¿Qué significan? Entre las definiciones, una es posible. Es un carácter aristocrático, más aún, es en sí la suprema aristocracia. De la naturaleza, de la especie, de la idea. También en la naturaleza es cultura. El porte erecto, delicado de la muchacha de la Costa de Oro es obra de siglos de natación, de tinajas de arcilla equilibradas sobre la cabeza, de danzas y cantos de iniciación más complicados que el gregoriano más puro. Si faltara uno solo de los tres elementos –piedad, libre juego, artes femeninas–, la perfección no ceñiría aquellos miembros con su velo casto e imperioso. A través de milenios, por decirlo así, el árbol del paraíso expresó al ave-lira; las manos enlazadas por largo tiempo se convirtieron al fin en arcos góticos.
    Hoy que todo eso es ultrajado y destruido, irrecuperable y sin embargo siempre presente, como la espina envenenada bajo la uña, el hombre ha tenido que convertirlo en objeto de horror sagrado. Todo recuerdo del tiempo celeste sea apartado, sepultado en el huerto del alfarero. Sea, sobre todo, negado. Ya que se sabe que la perfección es, ante todo, esto, que se ha perdido: el saber durar, la inmovilidad. El hombre sumido en meditación, la mujer en el umbral, el monje genuflexo, el prolongado silencio del rey. O el animal en acecho o dedicado a industrias delicadas. El hombre ha echado fuera de sí este aéreo y terrible peso: silencio, espera, duración. Y aquí está viviendo su paranoico terror de “sentimiento y precisión, humildad, concentración, gusto”. ¿Cómo exigir, por otra parte, el valor del grito desgarrador: “Belleza, alejáte de mí, te temo, tu recuerdo me lacera, maldita seas”? Como el grito de Eva expulsada, todo esto reclama velos, la oscuridad de la selva. Y he aquí los atentados indirectos a los servidores de lo irrecuperable: gracia, ligereza, ironía, sentidos finos, ojo firme y exigente. O, para usar términos teológicos: claridad, sutileza, agilidad, impasibilidad.

    viernes, noviembre 03, 2006

    Como quien dice

    ¿Tiene la literatura una función en el Estado, en el conjunto de los seres humanos, en la República, en la res publica (que debería significar la conveniencia pública), a pesar de una burocracia fangosa y del execrable gusto del populacho al elegir a sus maestros? Sí, la tiene. Y esta función no es obtener por la fuerza la persuasión emotiva o la intimidación que la gente acepta de unas opiniones, aisladas o en masa, en oposición a otras opiniones, aisladas o en masa.
    Está relacionada con la claridad y el vigor de "cualquiera y de todos" los pensamientos y opiniones. Está relacionada con mantener la limpieza de los instrumentos, la salud de la "materia", del pensamiento mismo. Salvo en casos raros y limitados de invención en las artes plásticas o en las matemáticas, el individuo no puede pensar y comunicar el pensamiento, el gobernador y el legislador no pueden actuar eficazmente o promulgar leyes, sin ayuda de la palabra. Y la solidez y la validez de la palabra está confiada el cuidado de los malditos literatos, por demás despreciados. Cuando la obra de dichos gobernantes comienza a oler mal -y no me refiero a la expresión de pensamientos indecorosos- porque su medio de expresión, la esencia misma de su trabajo, la aplicación de la palabra a la cosa, se pudre, es decir, se vuelve informe e inexacta, o excesiva e inflada, el mecanismo del pensamiento y del orden social e individual se va, por completo, al diablo.


    Ezra Pound, Para un método. Introducción a Ezra Pound, Barral, Barcelona, 1973


    PROPIEDAD INTELECTUAL

    Ley 25.036
    Modifícanse los artículos 1°, 4°, 9° y 57 e incorpórase el artículo 55 bis a la Ley N° 11.723.
    Sancionada: Octubre 14 de 1998
    Promulgada: Noviembre de 1998
    B.O.: 11/11/98

    El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc.,
    sancionan con fuerza de Ley:

    ARTICULO 1° -Modifícase el artículo 1° de la Ley 11.723, el que quedará redactado de la siguiente manera:

    Artículo 1°: A los efectos de la presente ley, las obras científicas, literarias y artísticas comprenden los escritos de toda naturaleza y extensión (1), entre ellos (2) los programas de computación fuente y objeto; las compilaciones de datos o de otros materiales; las obras dramáticas, composiciones musicales, dramático-musicales; las cinematográficas, coreográficas y pantomímicas; las obras de dibujo, pintura, escultura, arquitectura; modelos y obras de arte o ciencia aplicadas al comercio o a la industria; los impresos (3), planos y mapas; los plásticos (4), fotografías, grabados y fonogramas (5); en fin (6), toda producción científica, literaria, artística o didáctica, sea cual fuere el procedimiento de reproducción.
    La protección del derecho de autor abarcará la expresión de ideas, procedimientos, métodos de operación y conceptos matemáticos pero no esas ideas, procedimientos, métodos y conceptos en sí.(7)
    ALBERTO R. PIERRI. -CARLOS F. RUCKAUF. -Esther H. Pereyra Arandía de Pérez Pardo. -Mario L. Pontaquarto.

    (1) Los escritos de toda naturaleza y extensión son pues obras científicas, literarias o artísticas. (N.de R.)
    (2) No vamos a ponernos a nombrar a todos.(Idem)
    (3) Si los escritos están impresos, son también obras científicas, literarias o artísticas.(Idem)
    (4) Baldes, palanganas, jeringas, tapers, etc.(Idem)
    (5) Toda fotografía, grabado o fonograma es una obra artística, literaria o científica.(Idem)
    (6) "En fin", todo. (Idem)
    (7) La expresión de la teoría de la relatividad está protegida por el derecho de autor; la idea de la teoría de la relatividad, no.(Idem)


  • Ley de Propiedad Intelectual
  • jueves, noviembre 02, 2006

    No te hagás el espok

    La zanjita V

    La zanjita. A la zanja
    según el más viejo del barrio
    la creó el diablo
    allá por el año en que
    el más viejo del barrio
    perdió una pierna
    en una guerra en la que todos
    perdieron una pierna
    pero el más viejo
    cree que el diablo bajó
    con un látigo
    pa castigar al hijo del del
    garage porque se curtía dó
    vino blanco por hora y a la
    hija del cartero no
    entonce enfurecido
    pegó un chutazo
    y volaron la piedra
    y el barro
    —ahora van a venir lo sapo
    y la culebra
    y todo lo vecino
    van a ser bautizado
    en esta zanja—
    El diablo se fue
    y lo sapo
    no nos dejaron dormir
    nunca más.

    Juan Desiderio (Buenos Aires, 1962)

  • La zanjita